No le eches la culpa a tus padres por estos malos hábitos, ellos también los heredaron.

No te los quedes, desengánchate de ellos, trata de superarlos poco a poco para que no los transmitas a tus descendientes.

Muchas veces, los malos hábitos, los vemos como algo natural; decimos a veces que así somos los mexicanos, pero ¡no! Es necesario y sobre todo conveniente, ir eliminándolos para crear otro tipo de actitudes que nos lleven a un mejor nivel de vida.

Cambiar un hábito es cuestión de decisión, si podemos comprender el grado de afectación en nuestro negocio y nuestra vida personal. 

Los siguientes son los principales ¿Cuál o cuáles de ellos te han impedido alcanzar tus logros?

1.- Estarse lamentando. Resulta ineficaz para resolver nuestros problemas; nos crea desilusión e impotencia; nos quita energía y crea culpas.

2.- Culpar a otros de lo malo que nos sucede. Esto es común en gente irresponsable; lo que nos suceda deriva de nuestras decisiones, actitudes y acciones pasadas.

3.- No querer salir de nuestras áreas de confort. Es justificación perfecta para no hacer, no crecer, no arriesgarse, etc.

4.- Dejar todo para después. Cuidado, a veces no hay segunda vez, ni segundas oportunidades.

5.- Envidiar el éxito ajeno. Es una actitud de perdedores; es darle más importancia a otros que a uno mismo. No es tanto querer lo que otros tienen o logran, sino que lo pierdan.

6.- Actuar por impulso. Hacerlo, nos puede llevar a algunos problemas. Ante una decisión a tomar o realizar algo, siempre es mejor hacer una pausa antes.

7.- Quejarse. Esto impide encontrar las soluciones a los problemas, nos ubica en una energía negativa que nos aleja de lo que queremos lograr.

En las generaciones anteriores a la tuya, es común encontrar personas que nunca se pusieron a pensar en darle sentido a su vida, en conocer cuál era su misión personal.

Son personas que toda su vida trabajaron en algo que nunca les gustó. Muchos, se colocaron laboralmente, donde las circunstancias y las necesidades los obligaron.

Fueron personas cuya lápida en su tumba debiera decir; “Aquí está el cuerpo de Fulano, quien vivió y murió y nunca supo para qué existió”.

Saber para qué existimos y para qué fuimos creados, personal y profesionalmente, da sentido a todas nuestras actividades.

Una vez identificado tu propósito de vida, encontrarás la razón de todas tus acciones y se convertirá en la energía primaria que te motivará en todos los sentidos.

Te invito a reflexionar sobre esto, ello eliminará todos los vacíos existenciales que pudieras tener. Comienza pensando que todos tenemos una razón de ser, y tú también. 

Tu propósito personal, radica, por un lado, en las habilidades que posees, y por otro en las cosas que te cuestan trabajo en tu vida personal; en este sentido, hablamos de una dualidad: enseñar y aprender, dar y recibir. 

¿Qué es lo que tú en lo personal puedes enseñar y qué es lo que tienes que aprender? 

Todos tenemos alguna habilidad, por pequeña que sea; algo de todo lo que haces, lo haces, no perfecto pero sí mejor, y te satisface más. Tus habilidades hay que desarrollarlas para que puedas dar a los demás parte de ti. 

Por su parte, las cosas que te cuestan trabajo entender, aprender o manejar en tu vida serán tu misión, y mientras no las aprendas se te seguirán presentando como lecciones hasta que “te caiga el veinte”. 

Casi siempre, aquellas cosas recurrentes que te han costado más trabajo son las que marcan tu MISIÓN o propósito personal.  

Hace tiempo escuché a Jorge Hernández Sepúlveda, experto conocedor del comportamiento humano, que nos decía que el conformismo y el fatalismo son características básicas del mexicano, y nos exhortaba a superar estas actitudes porque limitan nuestro progreso.

Nos explicaba que si queremos lograr superarnos, debemos ser los suficientemente ambiciosos y positivos.

Nos comentaba que “el país ha padecido desde hace décadas o tal vez siglos muchos males persistentes, conocidos por todos como la pobreza, educación de ínfima calidad, violencia, narcotráfico e impunidad”, entre otros.

Precisaba que como los hemos padecido por mucho tiempo, “pocas veces reconocemos que hemos sido nosotros, en conjunto, los responsables de estos males”.

Nos invitó a que hiciéramos un auto-análisis y asumiéramos nuestra responsabilidad “atacando de fondo las causas y actitudes que limitan nuestro progreso”.

Decía que los mexicanos nos manifestamos con tres actitudes muy evidentes:

1ª.- El conformismo combinado con cierto fatalismo. Esto nos ha hecho tener pensamientos como los siguientes “las cosas suceden porque sí”; “ya estaría de Dios”; “Dios así lo quiso”, culpándolo a Él de todos los desperfectos, omisiones y desgracias, cuando realmente somos nosotros, los generadores de miseria y pereza”.

2ª.- La falta de memoria histórica. La mayoría de nosotros no reflexionamos sobre la historia de nuestro país, ni siquiera sobre la historia personal, por lo que nos pasamos la vida repitiendo los mismos errores. 

3º.- El individualismo. Éste se manifiesta  por la falta de solidaridad y la lucha de intereses personales. “Esto ha sido uno de los males que limitan el cambio hacia una mejor situación y el desarrollo armónico y sustentable del país”. 

¿Seguirá siendo cierto esto, tú que opinas?

A principios de los 60’s, el ego de Ray Kroc estaba por las nubes. Su astucia le permitió que poco a poco se fuera posicionando para arrebatarles todo el negocio a los hermanos McDonald.

Además, Kroc realizó, a escondidas de los hermanos, muchas maniobras legales para hacerse de la marca, con las que, más tarde, en 1961, Kroc les compró todos los derechos sobre la marca McDonald’s en Estados Unidos por un total de 2.7 millones de dólares.

En 1956, Kroc logró colocar su primera franquicia, pero para 1965, el número de restaurantes ya había crecido a 700; hoy en día hay más de 30,000 puntos de venta en los cinco continentes.

Visto con buenos ojos podemos decir que el éxito actual es el resultado de la combinación y el trabajo de varias “mentes innovadoras y emprendedoras” que supieron diseñar un método sin precedentes y llevar esa visión al mundo.

A los hermanos, se les atribuye el concepto de “comida rápida”, ya que fueron quienes supieron darle forma a esta idea. Pero fue gracias a la visión de Kroc que McDonald’s se transformó en el imperio que es hoy en día.

A los hermanos McDonald les faltó visión; no es que hallan sido tontos o malos en los negocios, confiaron en Ray Kroc y no valoraron que su negocio podría ser mucho más de lo que era en 1950; no tenían las energías suficientes y ambos estaban metidos más en lo operativo que en lo estratégico.

¿Triste o alegre la historia? Definitivamente, lo que decidió el alcance de McDonald’s fue la astucia, la ambición y lo visionario que fue el antiguo vendedor de batidoras.

Maravillado Ray Kroc con el concepto de negocios de los hermanos McDonald, se ofreció para trabajar como vendedor de la marca y expandir el negocio a nivel nacional.

A los hermanos les encantó la idea de la expansión, pero le dijeron que ellos no querían encargase de tal tarea y lo pusieron al frente de la expansión.

El asunto es que pasó de ser un empleado, a convertirse en el propietario y fundador del imperio de comida rápida McDonald’s.

¿Cómo sucedió esto? Los hermanos McDonald carecían de esa ambición (su sueño era llegar al millón de dólares antes de cumplir 50 años); pasaron de tener la mejor idea de la historia de comidas a la peor idea de los negocios.

Ray logró colocar varias franquicias en algunos estados; pero como su ambición era mayor, buscó en los bancos el financiamiento necesario, pero éstos se negaban a dárselo debido a que Kroc no tenía activos. Las propiedades del negocio eran de los franquiciatarios.

Fue entonces cuando apareció Harrison Sonneborn, quien le dio la idea de que fuera Ray quien adquiriera los terrenos para poner las tiendas, condicionando a los franquiciatarios a ponerlas en ellos. Con esto generaría un flujo constante de dinero por concepto de renta, además del control total del negocio.

Como la marca y el concepto ya tenían fama en el país, no le resultó difícil condicionar así las franquicias.

Al margen de los hermanos, Kroc creó su propia empresa Corporacion McDonald’s, para dar las franquicias. Con esto se convirtió en una de las inmobiliarias más grandes del mundo.

Desde entonces el verdadero negocio de la cadena McDonald’s no son las hamburguesas sino la renta de terrenos, con lo que Ray ya podía garantizar los financiamientos.

Fueron los hermanos Maurice y Richard McDonald, quienes en 1940 fundaron una hamburguesería bajo el nombre de Bar-B-Q McDonald en San Bernardino, Cal., EE.UU., la cual ofrecía 25 platillos diferentes.

En 1948 los hermanos tuvieron una idea, “revolucionaria para su época”, que fue la semilla que geminó en el negocio que es ahora; ésta la aplicaron primeramente en lo que fue el primer McDonald’s propiamente dicho, en 1948.

El objetivo que tenían era “Acelerar el servicio, para reducirlo de 30 minutos a 30 segundos”. Para lograr esto “estandarizaron los procesos” en la cocina, convirtiéndola en una especie de “línea de ensamblaje” como las que Henry Ford había introducido en sus fábricas. Además, redujeron su menú a sólo 9 opciones, e introdujeron el concepto de “self-service”.

Con esto nació el concepto de “comida rápida”, aspecto en que los hermanos McDonald destacaron frente a la competencia, y que comenzó a ser noticia en diversos lugares.

En 1952 vendieron su primera franquicia y poco después entró en escena Ray Kroc, quien era representante de la marca de batidoras “Prince Castle Multimixer”, actividad que le había permitido conocer muchos restaurantes del país a los que ofrecía sus productos.

El encuentro entre ellos fue en 1954, cuando debido al crecimiento que estaban teniendo los McDonald, ordenaron ocho batidoras, lo que enseguida captó la atención de Ray Kroc.

En ese momento lo que le impresionó a Ray fue la rapidez con la que servían, su sistema automatizado para hacer las cosas rápido y la forma en que lucían los arcos de la “M” de McDonald arriba de una de las tiendas.

Los hermanos tenían cinco restaurantes, y no querían más porque decían que, con muchos se perdía el control de calidad.

¿Qué es lo que hace fuerte físicamente a una persona? El ejercicio. Esas mujeres y hombres que, en el gym o en su casa, diariamente lo hacen para fortalecer sus músculos, haciéndolos resistentes y capaces de cargar objetos “pesados”.

¿Qué es lo que nos hace fuertes para enfrentarnos, resistir y superar a personas y situaciones incómodas, difíciles y peligrosas? El fogueo. Es decir, entrenarnos en situaciones similares, en escalas gradualmente mayores cada vez.

A manera de ejemplo, decimos que un buen marinero es el que ya se ha “fogueado” en tormentas y tempestades marinas, en las que ha desarrollado su habilidad para salir librado de ellas, cada vez con mayor confianza, aunque tomando sus precauciones. Sin ofender, no es el caso de los marinos que están en las oficinas de la CDMX que muchos ni conocen el mar o ni siquiera saben nadar.

O en el caso de los niños, que para aprender a andar en bicicleta, antes han tenido que caerse varias veces, o de aquellos que cuando se caen se levantan solos, sin ayuda ni lástima de sus padres.

Caso contrario es el de los hijos, a los que queremos proteger y consentir tanto que les impedimos enfrentarse a la dosis necesaria y conveniente de problemas que les enseñará a vivir y a entrenarse para estar listos para enfrentar mayores retos.

En el mundo en el que vivimos diariamente, nunca nos van a consentir tanto como lo habrían hecho nuestros padres, y podemos sufrir con el choque emocional del rechazo en cualquier grado.

¿Por qué es importante nuestro pasado? Porque nuestro presente depende de nuestro pasado, y nuestro futuro depende de nuestro presente.

Quieras o no, te des cuenta o no, lo venimos cargando. Lo que aprendimos, todo lo que se nos grabó, aún cuando ya de grandes hemos creado nuestras propias formas de pensar y de hacer las cosas, inconscientemente está influyendo en nosotros.

Es conveniente tener una buena relación con nuestro pasado. Si hay algo que  de él, incomoda nuestro presente, debemos arreglarlo para liberarnos y concentrarnos mejor en el presente.

Que nuestra energía y nuestra concentración esté en el presente, viviéndolo alegre y ocupándonos del futuro.

¿Quieres ser feliz en el presente? ¡Arregla tu pasado! ¡Haz las paces con tu pasado!

Hay cosas de nuestro pasado que son difíciles de olvidar; si no fue lo mejor para nosotros podemos reinterpretarlo y sacar provecho de lo aprendido, o rehacerlo en positivo para sentirnos bien ahora.

 

Con tu mente y tu corazón arregla tu pasado, si es el caso: perdona, reinterpreta, acepta tu grado de responsabilidad en lo que te haya sucedido o mándalo a la …

Viajemos un rato en el tiempo. Trae a tu mente un asunto incómodo de tu pasado. Concéntrate en él por un momento, ahora di ahí lo que quisiste decir y no pudiste, lo que quisiste hacer y no hiciste.

Del pasado sólo hay que traer al presente aquello que aprendimos y que nos es conveniente; lo que nos incomodó, hay que arreglarlo.

Cambiando tu pasado, estarás cambiando tu futuro. La única manera de tener un futuro feliz, en paz, lleno de salud es arreglar tu pasado en el presente.

Cuando me fui a vivir durante un ciclo escolar a Estados Unidos, me incorporé al equipo de atletismo porque en el poblado en que residí no había equipo de soccer.

Para mi desgracia las competencias más largas eran de mil seiscientos metros; demasiado cortas y rápidas para mí. Por lo mismo me vi orillado a ingresar al equipo de caminata. Nunca había practicado esa disciplina. El puro hecho de pensar que tenía que mover las caderas de forma graciosa me daba pena. Sin embargo la entrenadora del equipo me dio sólo dos opciones: iniciarme en la marcha o salirme del equipo de atletismo. Elegí la caminata a pesar de su “movimiento sexy”.

Para mi sorpresa resulté ser un excelente marchista. La mayoría de las ocasiones terminaba las competencias entres las tres primeras posiciones. Descubrí que poseía más habilidad para la caminata que para las carreras de fondo. Este evento me permitió darme cuenta que los seres humanos poseemos más talentos de los que estamos usando.

Recuerdo a una amiga que antes de cumplir cuarenta años pintó su primer cuadro. Nunca antes había intentado hacerlo. Ahora la pintura es una de sus principales actividades y pasiones, y lo hace muy bien.

Démonos cuenta, somos excelentes para algo que aún no hemos intentado. Para descubrirlo sólo debemos atrevernos a practicar actividades nuevas o diferentes. Te invito a que te atrevas a intentarlo. Quizás requieras retomar algunos gustos, aficiones y prácticas que abandonaste desde tu juventud y que tanto te gustaban, te aseguro que no te arrepentirás.

Te anoto algunas interesantes ideas, que extraje del libro del libro de Harvey B. Mackay; “Nade entre tiburones sin ser comido vivo”, que pienso podrías aplicar en tu negocio. Ojalá te puedan servir.

• Busca a alguien que pueda y esté dispuesto a invertir en tu negocio; con un buen manejo del mismo, ambos salen ganando porque cuando alguien con dinero hace negocios con alguien con experiencia como tú, amigo detallista, el del dinero obtiene experiencia y tú dinero.

• Para encontrar un buen socio, deberás buscar entre las personas ganadoras. Debes reconocer que con él no sólo ganarás más y te llevará más lejos, sino que podrá enseñarte cosas nuevas.

• Para identificar a un ganador, tienes que observarlo no sólo a él, sino también a su personal, si no hay confianza entre ellos, no te conviene asociarte, pues con el tiempo puedes tener problemas.

• Busca y contrata al personal adecuado para tu equipo, capacítalo, apártate y déjalo trabajar. Contrata personas que estén dispuestas a aprender continuamente. “Contratar a las personas correctas es el talento más importante que debe tener un gerente”.

• La tarea más importante para un gerente o empresario es pensar, por lo que para que tú tengas éxito con tu tienda, debes estar pensando en las áreas estratégicas de tu tienda, tales como planeación, nuevos negocios, alianzas, nuevos productos, etc., por lo que requerirás a una persona organizada a tu lado que de seguimiento a las tareas y pula los detalles.

• Los analistas aseguran que pensar y “talachear” son dos talentos que no pueden existir en la misma persona, si se quiere destacar en el ambiente de los negocios. “Dos personas con habilidades complementarias pueden lograr más uniéndose, que lo que lograrían cada una por su propia cuenta”.