Imagínate contar con una “guardia de seguridad” que nos protegiera de los invasores; un ejército fuerte, flexible y siempre vigilante; que se multiplicara y pudiera especializarse por sí sólo; que aprendiera de las experiencias y que, además, fuera gratuito; pero, sobre todo, que actuara en forma automática y que no tuviéramos que ocuparnos mucho de él.

Ese es precisamente el papel que desempeña el sistema inmunológico en nuestro organismo; protegernos de agentes patógenos que nos enfermarían y si pudieran, nos destruirían.

Todos los días estamos siendo invadidos por múltiples organismos agresores y nadie podría sobrevivir si no fuera por nuestro sistema inmunológico particular.

El Sistema Inmunológico es un complejo de células, hormonas y sustancias químicas que tienen como función, defender al organismo de los agentes extraños.

Nuestro sistema inmunológico es una muestra clara de que hay inteligencia en nuestro organismo. Representa siglos de evolución. 

Nuestro sistema inmune se forma desde la gestación y se desarrolla durante la infancia. Ya de adultos continúa fortaleciéndose y creando nuevas defensas.

Cuando nuestro sistema inmune se encuentra debilitado o el agente agresor es demasiado fuerte, por ser nuevo o por haber evolucionado también; es decir, cuando se pierde el equilibrio en la fortaleza a favor de los agresores, éstos encuentran el campo propicio para desarrollarse, multiplicarse y enfermar a la gente.

Todos los sistemas Inmunológicos son propios y especiales. Hay organismos que todo lo soportan, que nada les afecta; esto es porque han desarrollado inmunidad a muchos agentes patógenos.

Las enfermedades infecciosas son causadas, por tres agentes principales: bacterias, parásitos y hongos. 

Nuestro sistema inmunológico, además de cuidarnos de elementos externos nocivos, también responde internamente para atacar tumores y reaccionar, transitoriamente, en algunos casos de tejidos trasplantados, etc.

Las infecciones se pueden transmitir a través de las siguientes formas:

• Contacto sexual, cuando alguna de las partes está infectada.

• El aire que respiramos. Muchas partículas infecciosas se   propagan a través de este medio.

• La sangre: cuando se comparten agujas hipodérmicas.

• La piel, haciendo contacto cercano con una persona que esté infectada.

• Los insectos, como los mosquitos que, extraen la sangre de personas infectadas y luego pican a una persona sana.

• Los alimentos contaminados.

• El agua contaminada.

No te estoy invitando a la abstención ni a la paranoia, simplemente te recomiendo que te cuides y selecciones opciones saludables.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro sistema inmune a que nos proteja mejor?:

• Reconócelo, date cuenta de su existencia.

• Permítele su funcionamiento. No te auto-mediques; modera la ingestión de antibióticos.

• Gradualmente, permítele su reforzamiento, evitando los sobre-cuidados o los descuidos totales.

• Evita las desveladas frecuentes e intensas.

• Sonríe, ríe, mantente alegre diariamente.

• Consume antioxidantes diariamente: frutas y verduras, etc.

• Cuida tus pensamientos, que sean de optimismo y esperanza.

• El aumento de temperatura corporal (calentura) manifiesta el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, no la contrarrestes inmediatamente (hasta 38º no es peligroso, sólo hay que cuidarse).

Permitamos que nuestro sistema inmunológico actúe bien y a nuestro favor, para nosotros poder dedicarnos a nuestro negocio, a nuestro crecimiento, a servir a los demás a través de nuestra tienda.

No me refiero a los sicarios ni a ningún otro grupo de personas, sino a aquellos que han habitado el planeta desde mucho antes que los humanos: los mosquitos.

Debido a su capacidad para propagar rápidamente enfermedades mortales, es el animal más letal del mundo. Las estadísticas anotan que, anualmente, causan casi un millón de muertes entre la gente.

Existen más de 3 mil especies conocidas de mosquitos; la mayoría de ellas no molestan para nada a los humanos; viven de las plantas y se alimentan del néctar de la fruta.

Son sólo las hembras del 6% de las especies, las que tienen necesidad de chupar sangre para el desarrollo de sus huevos, y de éstas, sólo la mitad es portadora de diversos parásitos que pueden causar enfermedades a los humanos.

Básicamente, sólo son dos tipos de mosquitos, el Aedes aegypti (dengue, chikunguña, fiebre amarilla y Zika) y el Anopheles (malaria), los que han causado estragos en la humanidad.

Hay que tener mucho cuidado, este mes inicia la temporada de lluvias, y con éstas, aumenta la cantidad de mosquitos, algunos de ellos transmisores del dengue, por ejemplo, que puede incapacitarnos.

Los mosquitos pican durante el día y la noche, viven en interiores y al aire libre, y buscan lugares cálidos cuando las temperaturas empiezan a bajar.

No hay vacunas ni medicamentos contra la mayoría de los virus transmitidos por los mosquitos, por lo que la forma más eficaz de evitar enfermarse por esos virus es prevenir sus picaduras.

Para prevenir las enfermedades, la (OMS) recomienda reducir el número de depósitos de aguas naturales y artificiales que puedan servir de criadero de los mosquitos.

Algunas acciones que podemos hacer por nuestra cuenta:

• Mantener limpios el techo y el patio de la vivienda.

• Tapar los depósitos de agua limpia.

• Destruir los objetos que no usamos que puedan acumular agua.

A nivel mundial, “no existen otras criaturas, que sean responsables de la muerte de tantas vidas humanas, cada año, como los mosquitos”. Los humanos asesinan a unas 475 mil personas cada año; los mosquitos un millón.

Si eres un cliente constante de los mosquitos, deja de usar químicos. 

Un repelente que, a mi familia y a mi, nos ha funcionado de maravilla, es el siguiente:

1.- Medio litro de alcohol del 96

2.- 25 clavos de olor

3.- 50 ml de aceite para bebé

• En un envase de vidrio de a litro, mezcla los clavos de olor con el alcohol y déjalos reposar por 4 días, agitando el envase por las mañanas y por las tardes.

• Al cuarto día, agrega a la mezcla el aceite de bebé y vuelve a agitarlo para mezclar bien todo.

• Listo, aplícalo en los lugares donde más te pican.

Éste es uno de los, muy efectivos remedios caseros, recomendados por la UNAM.

Afortunados; el consumo moderado de cerveza nos proporciona muchos beneficios a la salud, principalmente, disminuyendo los riesgos cardiovasculares y la osteoporosis.

En 2019, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, en colaboración con el Centro de Información de Cerveza y Salud, informaron los resultados de sus estudios realizados sobre el efecto de la cerveza en la salud.

El estudio concluía que, el consumo de cerveza tiene diversos efectos positivos; el aporte de nutrientes previene algunas enfermedades.

La cerveza es una bebida fermentada de baja graduación, y consumiéndola con moderación, aprovechamos su aporte en vitaminas, proteínas, ácido fólico y antioxidantes, lo que nos ayuda a alargar la vida.

Los investigadores aseguran que las personas que consumen cerveza de manera regular, presentaban un menor riesgo de padecer diabetes, hipertensión y altos niveles de colesterol. 

Además de las recomendaciones que nos dan las autoridades de salud por los momentos que estamos viviendo, es conveniente tomar en cuenta que, mucho depende de nosotros, el no enfermarnos.

Es lo que comemos, bebemos, pensamos y sentimos, lo que nos puede hacer fuertes o no. 

Según los especialistas, no existe, realmente un remedio o un fármaco que aumente las defensas. Sin embargo, contamos con los alimentos y bebidas que ingerimos diariamente. Una alimentación sana y equilibrada, además de buenos hábitos de vida, nos ayudan a equilibrar y mejorar la inmunidad que ya posee nuestro propio organismo. 

Recomendaciones:

1.- Una dieta rica en verduras y frutas; pobre en grasas y azúcares. 

2.- Sol. Tomar 10 minutos de sol diariamente para aumentar la vitamina D. 

3.- Ejercicio. Media hora diaria o cada tercer día. 

4.- Agua. Tomar mucha para que limpie nuestro organismo.

5.- Ayuno. Darle vacaciones quincenales o mensuales al sistema digestivo. 

6.- Control del estrés. “Para disminuirlo, funciona practicar técnicas de relajación como la meditación y el yoga, entre otras”.

Otros aspectos que están a nuestra mano para reforzar el sistema inmune:

A.- Piensa en positivo. El optimismo, la esperanza y la alegría, ayudan a que el sistema de defensas actúe de una forma más eficaz. “Estar animado no cura, pero colabora en positivo cuando el organismo necesita energía extra.

B.- Reír. “Dentro de la higiene mental, el efecto más importante es la risa”. Ríe mucho, siempre; ríete de todo, con todo; esto, además de hacerte feliz te refuerza por mucho tu sistema inmune. 

C.- Ocupación. Centrarse en una actividad agradable, ayuda mucho a respetarse y cuidar la salud.

D.- Amor: Quiérete mucho. Siéntete querido por la vida y por El Creador, para empezar. 

La salud es el estado permanente de bienestar físico, emocional y psicológico que todos debemos procurarnos. 

Es una cuestión de responsabilidad, de inteligencia mínima y de hábitos para vivir bien y para ser más competitivos.   

Saber cómo podemos conseguirlo es sencillo, ejercerlo día a día, es el reto. 

Éstas son las prácticas que diariamente nos conviene realizar:

Consumir frutas y vegetales. Estos son los alimentos más sanos, que aportan gran cantidad de nutrientes, vitaminas y minerales que el organismo necesita para estar saludable, y que además brindan tan pocas calorías que nos ayudan a conseguir un peso estable. 

Disminuir a lo mínimo la comida chatarra: frituras, embutidos, alimentos azucarados, salados y procesados, ricos en grasas saturadas y calorías. 

Eliminar los vicios. Dejar de fumar y bajar al mínimo el consumo de alcohol. 

Beber agua. Ya lo sabemos, el agua hidrata y purifica nuestro organismo por dentro y por fuera, elimina toxinas, mejora el funcionamiento de los órganos, el estado de la piel y el cabello y, por si fuera poco, nos oxigena y nos ayuda a adelgazar.

Dormir lo suficiente. Dormir es lo que permite al organismo regenerar la energía que necesita para vivir y mantenerse activo. Los expertos recomiendan dormir unas siete u ocho horas diarias.

Hacer ejercicio. No sólo nos permite adelgazar, mantenernos en forma y lograr una mejor figura; también fortalece las defensas del organismo, nos mantiene más jóvenes y vitales, combate el estrés y, por si fuera poco, nos hace más felices. Al menos 30 minutos al día, cuentan como actividad física. 

Cuidar nuestra salud emocional. Si no puedes ser positivo en todo, al menos sé objetivo. Practica cada día alguna actividad que disfrutes y te entusiasme. Procura separar los problemas del trabajo y los de tu hogar. Toma vacaciones al menos una vez al año.

Respirar es una de las funciones más importantes del cuerpo para mantener y prolongar la vida.

Debemos aprovechar la flexibilidad del diafragma para que el pulmón se expanda hasta el punto de aprovechar toda su capacidad.

Como la respiración es algo que podemos controlar y regular, es una herramienta útil para lograr un estado relajado y claro de la mente.

Respirar de forma controlada no sólo ayuda a que el cuerpo y mente trabajen al máximo, sino que también puede proveer los siguientes beneficios:

• Reducir la presión sanguínea.

• Combatir el estrés, la depresión y la ansiedad.

• Lograr un estado de relajación.

• Desintoxicar y liberar toxinas del cuerpo.

• Aliviar el dolor y problemas emocionales.

• Aumentar la masa muscular.

• Fortalecer el sistema inmunológico.

• Mejorar la calidad de la sangre.

• Fortalecer el corazón.

Ejercicios de respiración efectivos para relajación, reducir la ansiedad y el estrés. Técnica 4-7-8.

El siguiente ejercicio es un tranquilizador natural y mientras más lo hagas, mayor su efecto. Para aprender el ejercicio tendrás que hacerlo en un posición sentada con la espalda derecha, pero una vez que lo domines lo puedes hacer cuando quieras y como quieras.

Instrucciones:

• Exhala completamente por la boca, haciendo un sonido de “fuuuu”.

• Cierra la boca e inhala silenciosamente por la nariz mientras cuentas hasta cuatro (4), permitiendo que se expanda tu abdomen.

• Aguanta la respiración contando hasta siete (7).

• Contando hasta ocho (8), exhala completamente por la boca haciendo un sonido de “fuuuu”, sintiendo que tus hombros, brazos, espalda y estómago se van soltando.

Repítelo tres veces seguidas, por la mañana y por la tarde-noche. Además, puedes hacerlo cada ocasión que te sientas tenso o entres en pánico.

Si sientes mareo al hacer este ejercicio, no te preocupes, es normal y te pasará pronto.

Muchas personas, mujeres y hombres, creen todavía en “la pareja ideal” como aquella que cubre todas sus necesidades, pero ya en la diaria convivencia se dan cuenta que la persona con la que entablaron una relación a largo plazo no era “la indicada”. ¿Qué pasó ahí?

Esa visión que se tiene de la pareja ideal, es sólo un mito, una utopía. No existe pareja ideal, porque nadie se puede ajustar totalmente a los intereses, necesidades o caprichos del otro; sobre todo cuando existen intereses personales diferentes, ya sean profesionales, mejores niveles de vida, o cuando, a pesar de caminar juntos son diferentes en gustos, intereses o necesidades propias, y a alguno de los dos le es incómodo avanzar así.

Después de muchos años de observar la relación entre parejas, se ha visto que ni hombres ni mujeres tenemos la capacidad para acoplarnos al otro como lo hacen exactamente dos medias naranjas o un engrane con otro.

La mayoría estamos buscando, inconscientemente, a alguien parecido a la madre o al padre, que tuvimos de niños.

En el primer caso quizá porque nos cuidaba, protegía, o porque guisaba rico, pero de alguna manera nunca rompimos el cordón umbilical que nos unía a ella.

En el segundo caso, las damitas admiraban a su papá por su energía, su autoridad, su forma de vestir o de hablar; porque las consentían mucho o se sentían muy seguras con él; en ciertos aspectos, inconscientemente, siguen de alguna manera enamoradas de él.

En muchos otros casos, las necesidades de cada uno son precisamente porque de niños carecieron de esas cosas que madre o padre satisfacen. Buscamos en una pareja a alguien que cubra esas necesidades, aunque éstas no sean auténticas.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, ya viviendo en pareja, cada uno va a reflejar las mismas circunstancias que vieron y vivieron de niños en sus familias.

Algo es muy cierto, unas buenas vacaciones son tan importantes para el cuerpo, como el dormir bien.

Éstas no necesariamente tienen que ser largas ni costosas; la calidad tiene mucho que ver. 

Unos días de descanso para apreciar la naturaleza y olvidarse de las tareas diarias, son suficientes para que el cerebro recargue energía y podamos mejorar nuestras funciones en general.

Existen dos situaciones extremas. Por un lado, argumentando que tienen que descansar, algunos tienen la oportunidad de vacacionar cada año; sin embargo, además de muy gastados, regresan más cansados que antes. Por otro lado, muchos empleados de gerencia media y muchos propietarios de negocios pequeños, pasan hasta 10 años sin salir de vacaciones. 

Tomar vacaciones no es cuestión de lujo, en realidad es una necesidad que, en mayor o menor grado, todos tenemos.

Necesitamos hacerlo bien; unas vacaciones verdaderamente efectivas, requieren de desconectarse totalmente del trabajo, del celular, la compu, los problemas, etc. 

A ti, ¿para qué te gustaría salir de vacaciones? La mayoría dice que para descansar, divertirse, olvidarse de los problemas que tienen; eso es bueno. 

Pero más allá de la diversión y sacarnos de la rutina, los beneficios de unas vacaciones de calidad son los siguientes:

1.- Nos ayudan a bajarle al estrés

2.- Evitan muchas enfermedades

3.- Nos ayudan a vivir más y mejor

4.- Mejoran nuestra salud mental

5.- Nos hacen más creativos y ayudan a ver las cosas de mejor manera

6.- Mejoran nuestras relaciones familiares, laborales, etc. 

7.- Nos hacen más alegres, activos, eficientes y eficaces

Aprovechemos cada segundo de cualquier fin de semana, puente o vacaciones largas, para relajarnos.  

Como cada temporada, están por llegar, si no es que ya llegaron, grandes ejércitos de mosquitos, con todos los problemas que nos traen; además de los riesgos de enfermedades, no nos dejan dormir y se alimentan de nosotros.

En todas las temporadas los hay, pero en estas fechas, por el calor y la humedad del ambiente, se reproducen en grandes cantidades.

Se han encontrado debajo de las hojas de los árboles, en la parte más baja del pasto, y sobre todo, en las plantas y en las partes húmedas y oscuras de los hogares.

Nuestras hogares, no sólo representan un refugio contra los elementos de la naturaleza, se han convertido en un espacio donde se intercambia Amor con la familia, se descansa de la lucha diaria por la vida y se disfruta la privacidad que nos proporcionan.

Tengamos cuidado, si la casa no está limpia y ordenada, puede convertirse en un lugar de contagio de enfermedades para todos en la familia.

Una de las enfermedades que podemos evitar es el Dengue. Este padecimiento es transmitido por la picadura del mosquito Aedes aegypti que le gusta:

• Vivir en nuestra casa

• Reposar bajo nuestra cama para tener su alimento cerca

Su ciclo de reproducción es de 7 a 11 días desde que pone sus huevecillos, los que se convertirán en larvas o maromeros, después en pupas y por último en moscos adultos.

Principales lugares en donde a los mosquitos les gusta esconderse:

1.- Llantas

2.- Aljibes destapados

3.- Tinacos destapados

4.- Barriles o tambores grandes

5.- Tinas

6.- Depósitos inservibles

7.- Macetas o floreros con agua

8.- Entre los bloques para construcción

9.- Huecos en los árboles

10.- Juguetes y objetos inservibles