La depresión es una enfermedad que cada vez más gente está padeciendo. Según estudios de la Secretaría de Salud, el 20% de la población en México padece, en mayor o menor grado, síntomas de depresión.

Cuando los siguientes síntomas se prolongan por varias semanas, muy probablemente es hora de visitar a un médico:

Tristeza, decaimiento, fatiga, falta de energía, apatía e inactividad, cansancio extremo, etc.

Lo más importante es identificar estos síntomas y sobreponerse a ellos, antes de que se agudicen y lleguen a estados que se pueden tornar peligrosos.

Las causas de la depresión no están bien definidas; algunos especialistas hablan de componentes hereditarios, de la edad, de aspectos climáticos, de alimentación, etc., factores todos ellos que cambian la química de algunas gentes, utilizando como detonantes las malas experiencias que se encuentran en la vida diaria.

Lo que sí está comprobado es que, en muchas personas existe una relación directa con el abuso en el consumo de alcohol y las drogas.

Otro aspecto que influye en la depresión, es la inactividad de las personas que llegan a la jubilación, el sentimiento de inutilidad de aquellos que no tienen un trabajo.

¿Cómo actuar ante la depresión?

Aunque lo más recomendable es acudir con un médico especialista, podemos tomar algunas medidas por nuestra cuenta para disminuirla y hasta para evitarla:

• Cuidar la alimentación: una dieta variada y equilibrada

• Descansar y dormir lo mejor posible

• Hacer ejercicio físico programado y sin llegar al cansancio extremo

• Tomar algunos complementos alimenticios, principalmente vitaminas del complejo B

• Tener planes y metas a corto, mediano y largo plazos

• Estar ocupado. La gente ocupada muy pocas veces tiene depresión

Aunque lo dudes, para vivir psíquicamente sanos y por muy adultos que seamos, todos necesitamos “caricias”. 

Me refiero a la necesidad de “reconocimiento” personal, que existe en todas las personas.

A este tipo de necesidad, la teoría de Análisis Transaccional del autor Erick Berne, le llama hambre de “hambre de caricias”.

Se trata de un concepto amplio de las relaciones humanas que, aunque en forma parcial, algunas empresas ya están aplicando para atraer clientes y aumentar su fidelidad.

Erick Berne, asegura en su obra que, todas las personas tienen necesidades biológicas y psicológicas, y para subsanarlas, buscan ser tocadas y reconocidas por los demás. “Cualquier acto que implique el reconocimiento de otro, es una caricia”.

Existen diversos tipos de “caricias”, y se clasifican según el medio de transmisión, el tipo de emoción en la que se transmiten, por los requerimientos para darlas o recibirlas, por la sinceridad con la que se expresan, etc.

De esta manera existen caricias físicas, verbales, escritas y gestuales. Pueden ser positivas y negativas; condicionadas, falsas, adecuadas e inadecuadas, etc.

La cantidad y el tipo de “caricias” que necesitamos, varía de persona a persona. Esto dependerá de la cantidad y la calidad de “caricias” que cada quien recibió de niño/niña.

Algunas personas, que de niños recibieron muchas “caricias”, ya de adultos llegan a rechazar cualquier “alabanza” que se les haga o diga; otros, al revés.

Para muchos hombres, sus mejores “caricias” son cierto tipo de platillos a la hora de ingerir alimentos.

Muchos otros, por su baja autoestima, no saben recibir caricias positivas y cuando reciben una, siempre la minimizan con algún comentario improcedente.

Fuente: Erick Berne “El análisis Transaccional” Edit. Morata

Como lo he mencionado en otras ediciones, el estrés también tiene su lado bueno. 

Situaciones en que es bueno el estrés:

•Ante el peligro, nos hace accionar y reaccionar de inmediato.

•Nos da energía, nos mueve. 

Riesgos del estrés prolongado:

•El estrés prolongado afecta al corazón y debilita al sistema inmunológico; aumentando la presión sanguínea.

•Estresados tomamos decisiones riesgosas. 

Cuidado, aprendamos a manejar el estrés porque si lo permitimos nos puede perseguir como un depredador, las 24 horas del día; nos puede impedir dormir bien, disfrutar de nuestra familia, nuestro trabajo, etc. 

Los más propensos al estrés:

•Aquellas personas que no se desprenden fácilmente de los problemas

•Los perfeccionistas que son demasiado exigentes 

•Los aprensivos que todo los afecta, de todo se preocupan 

Situaciones que provocan el estrés: 

Aquellas que rebasan nuestra capacidad para percibirlas y manejarlas:

•Los miedos

•Las preocupaciones 

•Las presiones y exigencias 

•Los problemas 

Cuidado, un estrés fuerte o prolongado, puede dañarnos. 

Hábitos para manejar el estrés. 

• Ejercicio físico: Caminar y/o trotar diariamente; cuatro veces a la semana es suficiente

• Ejercicios de Respiración Profunda, pausada, con conciencia, metódica y periódica

• La relajación, el despejar la mente, las distracciones, la diversión, los placeres 

• La meditación consciente, el descanso, el dormir bien y suficiente

• Repetir algunas oraciones

• Comer poco, las menos grasas posibles, mucha fruta y verduras

• Actitud filosófica ante la vida 

• Tiempo libre, los hobbies, el baile, etc. 

• Tomar las cosas con más calma; después de todo los problemas son pasajeros 

•Pensar que la salud es más importante que cualquier cosa

Debido a que alcanza a más población y a más países, este nuevo tipo de esclavitud es más grave de lo que han sido otros a través de la historia de la humanidad; abarca a mujeres y hombres, y aunque la mayoría son millennials y de la generación “Y”, los hay de todas las edades y todos los géneros.

Esta esclavitud es apego, vicio, adicción, dependencia total, y conlleva sufrimiento. Increíble, pero los niños de ahora, desde muy pequeños y con apenas seis meses de edad, ya reclaman el celular. Hay padres que desde antes de nacer su primer hijo, ya se los compraron como su primer regalo.

¿Por qué nos hacemos esclavos, qué sentimos, qué nos provoca, qué hace sentirnos extasiados al usarlo?

Apenas despertamos, lo prendemos, lo últimos que hacemos es usarlo, y peor aun, algunos se duermen con el celular prendido y despiertan para atenderlo y ver qué les escribieron.

Muchos esperamos ansiosamente un ”like” de lo que ponemos, o que nuestros seguidores vayan aumentado cada día.

Muchos otros ponen en riesgo su salud, su integridad física; lo usan al conducir, al caminar, al cruzar calles y avenidas, en el cine, en el restaurante, en cualquier lugar, muchos hasta interrumpen el momento íntimo con su pareja, para contestarlo. 

A otros “les vale” perder a su pareja, y hasta a su progenitora, pero cuando pierden o les roban su celular, hasta quieren suicidarse.

Sucede como con su mascota; cuando tienen que cambiar de dispositivo, el anterior lo llevan a enterrar, les ponen veladoras y les rezan y hasta se quieren enterrar con ellos, porque el celular es más que un familiar. 

Y cómo no, si creemos que lo es todo para nosotros; es nuestro asistente personal, tiene todo lo que necesitamos y queremos; pareciera que no hay nadie ni nada que lo sustituya.

La verdad es que cuando me dejó mi pareja, no me sentí tan mal como cuando perdí mi celular en el Metro, bueno me lo robaron durante los empujones con los que entro siempre a los vagones.

Fueron dos semanas sin teléfono, durante las cuales, me sentí inútil, aislado, desprotegido, abandonado, desesperado y hasta de mal humor andaba. 

Como todos los domingos en la mañana, me reuní con cuatro amigos en un restaurante de Iztapalapa, zona por donde vivo, para platicarles de mi pérdida, pero durante la reunión sentí que ninguno “me pelaba”; la mayor parte del tiempo todos atendieron más a su celular. Realmente es una “tragedia” andar sin celular.  

Por fin, compré uno nuevo y recuperé mi número, pero ahora para colmo, inmediatamente, falló el Whats, el Face y el Instagram; la verdad quería demandarlos. 

Hasta tuve que ir a ver al sicólogo, quien me explicó que soy un “Nomofóbico”, nombre que les dan a los muy dependientes del celular, y que según, es el miedo irracional a estar sin él. 

Según diversos estudios, casi la mitad de los usuarios de celulares somos dependientes obsesivos del celular. Muchos no lo reconocen, ni lo aceptan, pero están altamente apegados a estos teléfonos. El problema es que sin darse cuenta ya están afectando sus vidas. 

Esta afectación se nota en el trabajo, donde lo usan mucho y bajan su productividad; con los amigos porque su relación ahora es menos personal; aumentan su riesgo, porque al caminar, manejar, o al pasear a sus hijos o mascotas, distraen su atención  de ellos. Afecta la relación familiar porque no les hacen caso a sus hijos, pareja, etc.

¿Tú que opinas de esto?

Cuando no logramos alcanzar los objetivos que nos propusimos, o ante una situación en la que un deseo, un proyecto, una ilusión o una necesidad no se satisface o no se cumple, nos sentimos frustrados.

Claro que todos nos hemos sentido frustrados en alguna medida, y ante ciertas circunstancias, pero algunos han sabido manejar razonablemente bien tales sentimientos.

Cuando esto sucede, nos invade la ansiedad y la rabia; nos deprimimos, angustiamos, etc.; nos vienen sentimientos y pensamientos que pueden ser auto-destructivos para algunos. En grado extremo, sobre todo si no se sabe manejarla, una frustración puede representar pérdida, derrota, fracaso, etc.

En el mundo de los emprendedores, sobre todo en las micro y pequeñas empresas, en donde los CEO’s desconocen muchos de los detalles de los negocios, las frustraciones son frecuentes.

Imagínese si Edison se hubiera sentido frustrado con los primeros intentos de inventar el foco, quizá ahorita nos alumbraríamos todavía con velas. 

Los futbolistas delanteros, cuya misión es anotar goles, saben bien que para anotar un gol tienen que hacer muchos intentos. 

Un depredador como el leopardo, tiene éxito al cazar su presa sólo uno de cada cinco o seis intentos; el hambre y la necesidad lo motiva a reintentarlo cuantas veces sea necesario.

En estos tres ejemplos los protagonistas siempre lo vuelven a intentar, y para tener mejores resultados buscan mejorar sus técnicas, aplican lo aprendido y buscan nuevas oportunidades.

Ten cuidado amigo, porque los sentimientos de frustración pueden provocar en la gente sentimientos de minusvalía, falta de confianza en sí mismos y en los demás; pueden hacerlos rendirse y enterrar su potencial, disminuyendo las posibilidades de salir triunfantes en la vida.

Cuando estás estresado y presionado por problemas que tienes que atender, los especialistas recomiendan los siguientes consejos para lograr la concentración y la creatividad para resolverlos:

1- Sal a caminar. Caminar “es un excelente modo de mejorar nuestra forma de pensar y la calidad de nuestros pensamientos”. 

2- Evita el azúcar. Para pensar claramente no consumas azúcar ni carbohidratos, ya que éstos generan una mayor actividad cerebral que impide la buena concentración.

3- Organiza tus espacios. Efectivamente, los ambientes nos ayudan o perjudican para determinadas tareas, sobre todo la de pensar con claridad.

4- Duerme mejor. Las horas de sueño son diferentes para cada persona, dependen de la edad y el estrés del día anterior, pero lo que verdaderamente importa es la calidad de sueño.

5- Medita. Por cinco minutos, cierra los ojos y concéntrate en tu respiración. Tu mente vagará por unos momentos, pero no te resistas y vuelve tu atención a tu respiración.  

6- Organiza y programa tus tareas. Hay asuntos pendientes por resolver que nos distraen de los asuntos importantes y de decisiones relevantes; deja de preocuparte por ellos y prográmalos para otro día.

7- Evita el alcohol. Mientras que pequeñas cantidades pueden conducir a tener pensamientos creativos, cantidades grandes son nocivas para el cerebro.

8- Toma decisiones rápidamente. No permitas que se acumulen los asuntos pendientes. Decide rápido o ponte fecha para hacerlos.

9- Toma aire fresco. “Sal y respira profundo por la nariz. Le darás a tu cerebro una dosis de oxígeno y te ayudará a aclarar tu mente”.

10- Toma esto en cuenta: “Pensar claramente es mucho más sencillo si no tienes hambre, sed, sueño o calor”. 

No te limites, donde puedas o donde quieras hacerlo, canta y canta, porque cantar trae beneficios a tu salud física y mental; esto de acuerdo con varias investigaciones. 

Cuanto te estés bañando, con los amigos, mientras manejas, con karaoke o sin él, canta porque cantar es una buena medicina, según la ciencia.

Diferentes investigaciones realizadas por científicos de Estados Unidos, de Japón y de Inglaterra, confirman que su efecto directo es en tres sentidos:

• Reduce el estrés

• Mejora la respiración 

• Mejora pacientes con Alzheimer

Contra el estrés

Investigadores de la Sociedad Japonesa de Medicina Psicosomática, BioPsycho-Social Medicine, afirman que el canto es muy eficaz para reducir el estrés, esto sucede porque se reducen considerablemente algunas de las hormonas que lo produce. 

En un estudio realizado por los mismos japoneses en personas mayores, descubrieron que tenían niveles reducidos de cortisol, la hormona del estrés, en su saliva, después de cantar, así como un mejor estado de ánimo y menos tensión. 

Mejora la respiración

Un estudio revelado por Health Promotion International Magazine, asegura que para algunas personas con asma o con una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cantar es una terapia muy efectiva para mejorar su respiración.

En pacientes con Alzheimer

La Alzheimer’s Society, una organización benéfica de investigación y cuidado del Reino Unido para personas con demencia, desarrolló un programa de coros llamado “Singing for the Brain”, el cual demostró que el canto puede ayudar a mejorar aspectos de la memoria, la sociabilidad y el estado de ánimo en pacientes con el mal de Alzheimer. 

Así que ya sabes como quitarte el estrés, respirar mejor y mejorar tu cognición. 

La investigación en cuestión, también reveló que “aquellas personas que se sienten solas son más propensas a sufrir el deterioro de su salud y morir jóvenes”. Para esto, hay dos elementos fundamentales, señaló George Vaillant, uno de los médicos que dirigieron la investigación: “Uno es el amor; el otro es encontrar una manera de afrontar la vida que no aleje al amor”.

Entonces, ¿para ellos tener buenas relaciones es sinónimo de AMOR?. ¡Totalmente cierto!

Pero, ¿qué significa tener buenas relaciones? Ya lo dice esta investigación: Confianza; pero yo agregó que también es Respeto, Tolerancia, Aceptación total, Comprensión, Cuidar del otro, Escuchar al otro, Caridad, Perdonar, Libertad, etc. Todos estos elementos en “ambos sentidos”; es decir, “de aquí para allá y de allá para acá”. 

No obstante todo esto, yo comentaría que el amor, como casi todo, inicia de dentro de nosotros y lo proyectamos hacia afuera; lo sembramos y expandimos en otros, y como resultado o cosecha, vuelve a nosotros multiplicado. Esto ratificaría, lo que nos han dicho muchas veces: para que otros nos amen, antes necesitamos amarnos.

De la misma manera, para estar bien con los demás, primero necesitamos estar bien con nosotros mismos.

En casos extremos, algunos especialistas recomiendan que para aquellos que les es difícil o hasta imposible confiar en alguna persona, convendría que se enfocaran verdaderamente y sin fanatismos, en una religión, la que más llene su corazón, o directamente con el Creador, cualquiera que sea la idea que tengan de Él; claro que esto dependerá de la fe que se pueda tener en ello. Esta opción ha dado muy buenos resultados en mucha gente.

¿En qué nos parecemos los humanos a las máquinas? Tú dirías “en nada”. Efectivamente, somos muy diferentes. 

Sin embargo, tenemos algo en común, ambos necesitamos mantenimiento, diferente pero con el mismo objetivo: ajustes, descansos, actualizaciones, formateadas, limpieza, etc., todos ellos con el único objetivo de seguir funcionando en las mejores condiciones. 

Ambos necesitamos conservarnos en óptimas condiciones para garantizar un buen funcionamiento en nuestras actividades. Aunque los rendimientos físicos son muy diferentes, en ambos hay desgaste, agotamiento, saturación, contaminación, etc.

La ingeniería define mantenimiento como “toda aquella acción realizada en forma lógica y sistemática sobre un equipo o sistema, con la finalidad de mantenerlo trabajando en condiciones específicas de funcionamiento y reducir las posibilidades de ocurrencias de fallas, prolongando su tiempo de vida útil”.

Hablando a nivel personal el mantenimiento abarca todas nuestras áreas de vida, tanto interna como externamente de nuestro cuerpo así como de nuestro mente-cerebro.

Tipos de mantenimiento

Preventivo: 

La acción de prevenir la define el diccionario como: “Ver y conocer con anticipación un daño o prejuicio, evitándolo o impidiéndolo; anticiparse a un inconveniente, dificultad u objeción”.

Este tipo de mantenimiento es el más recomendado, ya que como su nombre lo refiere, previene, y es resultado de una planificación y programación. El tiempo y su frecuencia son definidos. 

Para el caso de nosotros, será de acuerdo a nuestra edad y condiciones particulares, para prevenir enfermedades y mantenernos en buen estado de salud; para lograr esto debemos hacernos chequeos médicos frecuentes que incluyan pruebas de laboratorio y revisiones de la vista, dientes, corazón, metabolismo, etc., 

Predictivo: 

Predice y supone a través del análisis y observaciones la posible causa o motivo que produce un desgaste normal, fallas frecuentes y errores predecibles. Su frecuencia se basa en un número determinado de horas de funcionamiento.

Correctivo: 

Éste es aplicado sólo cuando fallan las cosas; este tipo de mantenimiento no se puede precisar con anticipación y el tiempo que requiere depende de la magnitud de la falla. Debemos evitar llegar a este nivel de mantenimiento porque las actividades tanto de una máquina como en la persona, se detienen ocasionando una incapacidad temporal y el riesgo de que pueda ser permanente.

Mental: 

Éste es aplicable específicamente a las personas, y se refiere no sólo a la actualización de conocimientos y habilidades, sino a las ideas, actitudes y percepciones que tenemos de las cosas nuevas que se presentan en nuestro entorno, llámese innovaciones, problemáticas, etc.; todo lo que trae consigo la globalización.

Tanto máquinas como personas tenemos un ciclo de vida, si no nos damos el mantenimiento adecuado, principalmente el preventivo, podemos fallar. Nuestro funcionamiento tiene un límite, y en tanto llega ese límite puede ir disminuyendo nuestra efectividad reflejada en nuestros resultados.

Prever, tiene el prefijo pre que significa antes; se trata de ver las cosas antes de que sucedan o de hacerlas, haciendo los ajustes necesarios para evitar que algo se dañe, salga mal, o se eche a perder. 

Cuando no hacemos el mantenimiento correspondiente en forma preventiva tendremos que hacerlo en forma correctiva, y esto cuesta más caro y se lleva más tiempo; si fallamos podemos afectar a otros.  

Definitivamente, prevenir es más barato que corregir. Muchas veces las correcciones no reponen lo que se pierde al no haber prevenido los  sucesos. En prevención de accidentes, por ejemplo, los expertos aseguran que nueve de cada 10 de ellos pudieron haberse evitado, previniéndolos.