Tu salud financiera está compuesta por dos partes:

1) El conocimiento y uso de las técnicas de finanzas personales

2) Tus propias creencias y actitudes hacia el dinero

Ambos componentes se interrelacionan y dependen el uno del otro. De nada sirve un conocimiento sólido en finanzas si las actitudes hacia el dinero son negativas. En caso contrario, una actitud positiva hacia el dinero no sirve de mucho si no se cuenta con los conocimientos y técnicas adecuadas para llegar al estado de prosperidad deseado.

No importan los libros que leas o los cursos a los que asistas, si no tienes una actitud y creencias sanas hacia el dinero, entonces tu riqueza no puede estar garantizada.

Las creencias hacia el dinero

¿De qué forma nos relacionamos con el dinero?. A través de los atributos que le otorgamos, establecemos determinado tipo de relación y conducta con respecto a éste.

Funciona de la siguiente manera:

Si nuestras asociaciones hacia el dinero son positivas (es bueno, ayuda, otorga seguridad, etc.), entonces es probable que le reconozcamos como una herramienta, estableciendo una relación sana y siendo más fácil generar estados de prosperidad.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando las asociaciones hacia el dinero son negativas? Si al pensar en la palabra “dinero” lo que viene a nuestra mente son palabras tales como: malo, sucio, corrompe, sólo para unos cuantos, etc., será muy difícil que podamos motivarnos a establecer una buena relación con éste; después de todo ¿quién quiere llevarse bien con algo que le produce reacciones negativas?.

El pilar de la salud financiera es una relación sana con el dinero. El éxito del proceso está en descubrir lo que significa para ti el generar, tener, gastar o usar el dinero y éste es un proceso diferente para cada uno de nosotros.

Una persona carismática puede caerle bien a la gente que confía en ella y acepta y defienden sus propuestas; no obstante, poseer carisma no significa por ello que sean “buenas personas”, ya que muchos dictadores y déspotas crueles y sanguinarios a través de la historia han sido carismáticos.

Cuando se le pregunta a la gente qué es ser carismático desde un punto de vista político, habitualmente se entiende como líder, “tener personalidad” o “magnetismo”.

Las personas carismáticas se encuentran en las actividades públicas o de relaciones humanas. Son dirigentes políticos, militares y empresariales, vendedores, artistas, estrellas del espectáculo, periodistas, entre otros. Sin embargo, es bueno destacar que no todos los líderes son carismáticos ni toda persona carismática es un líder.

Muchos autores plantean que se nace con carisma. Otros tantos, defienden la tesis de que el carisma se aprende como toda habilidad, que se trata de “una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos y preocuparnos por los demás”.

Así, para ser o parecer carismático a tu gente sonríe a todos, trátalos bien, muestra interés por ellos, escúchalos, háblales de lo que les interesa, conéctate a sus emociones, elógialos, modula tu voz al hablarles.

Toma en cuenta que el carisma depende  también de las otras personas. Una persona puede ser carismática para unos o una persona común y corriente para otros del mismo grupo.

Para personas consagradas a una causa, el carisma es una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos por los demás y probarles, con la constancia, el esfuerzo y el ejemplo, nuestra legítima preocupación por ellas. Para estas personas no importa si se es pequeño de estatura, poco atractivo, que vistan mal o se expresen con el silencio sin grandes discursos. Así, ha sido reconocido por la humanidad como muy carismático Mahatma Gandhi, por ejemplo.

Te has preguntado por qué algunas personas ocupan buenos puestos de trabajo, convencen a mucha gente, les caen bien a muchos otros y los siguen a todas partes?.

Cierto, puede ser por su capacidad ejecutiva, por sus conocimientos, porque son sus amigos o familiares, etc., pero muchas veces es sólo por su carisma.

Sí, resulta que en ciertos ambientes y para ciertas áreas o giros, muchas veces es más importante el carisma que todo lo demás; algo así como “me cae bien o cae bien a los clientes, expectadores o votantes”.

Los carismáticos son o saben ser agradables, y muchos se identifican con ellos o encuentran en ellos el aprecio que les falta.

Pero piénsalo un poco, el carisma lo podemos desarrollar, ya que como decía un amigo “ser carismático es sólo cuestión de actitud”, de actuación dirían algunos, cierto también; muchas veces lo carismático no está en lo físico sino en la forma en cómo se expresan o comunican con los demás.

Cualquiera de nosotros puede ser tan antipático como carismático, poniéndonos serios o sonriendo un poco, mostrando aprecio por los demás.

Pero, ¿qué es eso del carisma?. La definición lo expresa como “la especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar” a otras. Los psicólogos, definen a una persona carismática cuando tiene la habilidad de motivar o de entusiasmar a quienes le rodean con el objeto de alcanzar objetivos. Son personas admiradas y queridas por sus seguidores o por el contrario, odiadas por sus adversarios.

Toma en cuenta que nadie puede ser carismático con todos, ya que también es cuestión de química, o porque hasta los carismáticos tienen su lado negativo y llegan a caer mal.

Algunos psicólogos recomiendan no confiarse tanto de lo que nos dice la gente con carisma, ya que muchas veces utilizan a sus seguidores con oscuros intereses.

El peso del pasado; no me refiero a nuestra moneda, a que antes tenía mucho más valor que el dólar, sino a nuestras cargas personales, a la cantidad de recuerdos que, muchas veces, sin estar conscientes venimos cargando, como un equipaje que llevamos a todos lados.

Los buenos recuerdos son ligeros, pesan muy poco, pero a veces son tan pocos que ni notamos su carga; los que pesan más son todas aquellas malas experiencias que tuvimos tiempo atrás, y que venimos arrastrando a nuestro presente.

Son aquellos resentimientos que tenemos por las ofensas, desaires y rechazos que nos hicieron, o por las culpas que sentimos de aquello que hicimos a los demás; todo esto nos resta energía y nos impide tener una existencia más sana psíquica, psicológica, mental y espiritualmente. Nos demos cuenta o no, estos nos impiden vivir el presente con total alegría, con paz, nos impiden canalizar todas nuestras energías en nuestro negocio para ser más competente.

¿A qué me refiero, concretamente?

• A aquellos pensamientos negativos, que nos impiden llevarnos bien con nosotros mismos y con los demás.

• A las malas experiencias que no hemos podido olvidar y que eventualmente vienen a nuestra mente quitando paz y alegría a nuestro presente.

• A las cosas que creemos que nos hicieron y que no hemos podido perdonar.

• A aquellas cosas que nos quitaron o robaron y que por nuestros apegos no las podemos olvidar.

• A aquellas actitudes malas que nos han hecho quedar mal con otros.

Pensemos, en la mayoría de los casos lo que en verdad nos dolió fue únicamente el orgullo.

Recordemos que todo es mental y que el único lugar donde podemos aliviar nuestros dolores del alma es dentro de uno mismo.

Traigamos a nuestro presente sólo recuerdos bonitos que den alegría a lo que hacemos actualmente.

Considera siempre que así como los frutos de un árbol se dan por la participación del sol, de agua, de tiempo, etc., también en nuestros logros participan otras personas, directa o indirectamente.

Lo admitamos o no, así es. Todos los resultados, todos los logros, todas las metas se consiguen siempre con la aportación y colaboración de los demás.

Como ves, el juego del ajedrez es muy similar al juego de la vida, de los negocios, de las conquistas y logros personales.

El problema es que la gran mayoría de la gente no conoce las reglas, o conoce los elementos con los que puede contar y los desaprovecha. Otras veces, sus logros como resultado de ellos mismos, sin reconocer que todas las cosas se dan por la suma y colaboración voluntaria u obligatoria de los demás.

Pero principalmente, poca gente es la que se pone metas y objetivos en su vida personal y de negocios; la mayoría se mueve “a la buena de Dios”, a la suerte, sin un plan y sin estrategias. La mayoría de la gente busca resultados inmediatos, pero como las cosas llevan un proceso que no entienden, se desesperan y renuncian.

Cuando estas personas se llegan a poner metas y objetivos, con el tiempo los olvidan; están tan atareados en el diario quehacer que “se pierden”, dándole más importancia a las situaciones de corto plazo, como el dinero, las vacaciones, etc., que a la meta y objetivos planteados inicialmente.

Lo más importante, y este es el mensaje en esta ocasión,  es que en ningún momento te olvides de tu meta, del lugar al que quieres llegar, de lo que quieres ser. Sacrifica las satisfacciones de corto plazo por un premio mayor para ti, en el futuro.

En todo negocio, además de conocer a detalle el producto o servicio que ofrecemos, resulta de vital importancia conocer, en la medida de lo posible al cliente.

Existen algunas creencias básicas: 1) Un servicio superior al cliente crea la satisfacción del consumidor. 2) La satisfacción del consumidor produce su lealtad. 3) Las pequeñas empresas tienen un gran potencial para brindar un servicio superior al consumidor.

Componentes de la satisfacción del cliente: 1) Los elementos básicos del producto o servicio que los clientes esperan de todos los competidores. 2) Los servicios generales de apoyo, como ayuda al cliente. 3) Un proceso de recuperación para contrarrestar las malas experiencias. 4) Servicios extraordinarios que exceden las expectativas de los clientes y hacen que el producto o servicio parezca hecho a la medida.

Lo importante es evaluar al cliente en función de los factores, que se mencionan a continuación:

Factores sociológicos • Cultura • Clase Social • Grupos de referencia • Líderes de opinión

Factores Psicológicos • Necesidades • Percepciones • Motivaciones • Actitudes Una vez que se entienden estos factores, se pueden evaluar los mismos en función del producto o servicio a ofrecer. Si se satisfacen en alguna medida alguno o algunos de estos factores, nos daremos cuenta de que lo que ofrecemos, vale la pena.

Servicios extraordinarios pueden ser: • Llamar a los clientes por su nombre • Cuidado a la medida • Mantener el contacto

La calidad de los productos deberá ser siempre la adecuada y este factor no debe considerarse como extraordinario.

El entender lo que el cliente necesita y si el estado en el que éste se encuentre tiene como ventajas la lealtad de nuestros clientes así como la mejora continua en lo que hacemos, ofrecemos y vendemos.

Es cierto esto, según el informe de Wealth-X, a 2017 había crecido fuertemente el número de millonarios para llegar a un total de 226,450 en el mundo.

Los crecimientos de hasta un 20%, se han dado, principalmente, en India y China, países que han tenido un buen crecimiento económico, y que fue aprovechado por algunos.

El mismo informe define como millonarios a aquellos que tienen una fortuna superior a 30 millones de dólares.

Pero, ¿dónde los podemos encontrar? Aunque estos millonarios tienen residencias en muchas ciudades del mundo, tienen, oficialmente, sus preferencias para vivir.

En 2017, los cinco países con más ricos son: • EUA con 73,110 personas ricas. • Japón con 16,740 millonarios. • China con 16,040 adinerados. • Alemania con 13,420 ultra ricos • Reino Unido con 8,860 millonarios

Ahora bien, las ciudades elegidas para vivir, por las personas con 30 de millones dólares o más, en orden de importancia mundial son:

• 8,350 millonarios viven en Nueva York. • 7,650 ultra ricos hay en Hong Kong. • 6,040 millonarios en Tokio, Japón. • 4,600 adinerados eligen Los Ángeles. • 3,630 ricos viven en Londres.

Aunque en otros países ha aumentado el número de millonarios, Estados Unidos sigue dominando mundialmente, siendo Nueva York, la ciudad más elegida por ellos. Esto porque según el reporte, sigue siendo “el principal centro financiero del mundo, además de que ese país, sigue siendo, todavía, la economía más grande del mundo y un poderoso imán para los ultra ricos”.

“Los otros dos centros financieros globales, Hong Kong y Tokio, quienes ocupan los lugares dos y tres en el ranking, es la capital japonesa la que registró un mayor aumento de millonarios, en términos porcentuales”.

De las ciudades que conforman el “top 30” de las elegidas por los millonarios, más de la mitad son estadounidenses.

Dentro de Estados Unidos, las cinco ciudades con más millonarios son las siguientes: 1.- Nueva York, con 8,350 2.- Los Ángeles, con 4,600 3.- Chicago, con 3,110 4.- Washington, con 2,570 5.- Dallas, con 2,330

Estos se han visto beneficiados del buen desempeño de los mercados financieros nacionales y del sector tecnológico.

Según el mismo reporte, aunque cada vez menos, Londres sigue siendo la ciudad europea elegida por los millonarios. Esta ciudad se ubica en el puesto cinco del listado de ciudades con más millonarios en el mundo, pero ocupa el primer lugar entre las ciudades de Europa con 3,630 personas que tienen más de US $30 millones en su haber.

“En 2016, Londres sufrió la mayor caída proporcional de ultra ricos en el ranking, debido a que los niveles de riqueza se vieron afectados por la debilidad de la moneda y las preocupaciones relacionadas al Brexit”.

La otra gran ciudad europea elegida por los más “lanudos” es París, que le pisa los talones a la capital británica con un total de 3,440 millonarios.

Pero, ¿qué pasa con América Latina?

América Latina y el Caribe cuentan con 6,850 millonarios con una fortuna combinada de US $945,000 millones.

Solo dos países latinoamericanos cuentan con fuerte presencia de millonarios, según el ranking global. Uno es Brasil, que se ubica en el puesto 14, con 3,570 millonarios y una riqueza colectiva de US $451,000 millones. El otro es México, en el puesto 29, con 1,035 ultra ricos y una fortuna agrupada de US $205,000 millones.

A principios de los 60’s, el ego de Ray Kroc estaba por las nubes. Su astucia le permitió que poco a poco se fuera posicionando para arrebatarles todo el negocio a los hermanos McDonald.

Además, Kroc realizó, a escondidas de los hermanos, muchas maniobras legales para hacerse de la marca, con las que, más tarde, en 1961, Kroc les compró todos los derechos sobre la marca McDonald’s en Estados Unidos por un total de 2.7 millones de dólares.

En 1956, Kroc logró colocar su primera franquicia, pero para 1965, el número de restaurantes ya había crecido a 700; hoy en día hay más de 30,000 puntos de venta en los cinco continentes.

Visto con buenos ojos podemos decir que el éxito actual es el resultado de la combinación y el trabajo de varias “mentes innovadoras y emprendedoras” que supieron diseñar un método sin precedentes y llevar esa visión al mundo.

A los hermanos, se les atribuye el concepto de “comida rápida”, ya que fueron quienes supieron darle forma a esta idea. Pero fue gracias a la visión de Kroc que McDonald’s se transformó en el imperio que es hoy en día.

A los hermanos McDonald les faltó visión; no es que hallan sido tontos o malos en los negocios, confiaron en Ray Kroc y no valoraron que su negocio podría ser mucho más de lo que era en 1950; no tenían las energías suficientes y ambos estaban metidos más en lo operativo que en lo estratégico.

¿Triste o alegre la historia? Definitivamente, lo que decidió el alcance de McDonald’s fue la astucia, la ambición y lo visionario que fue el antiguo vendedor de batidoras.

Maravillado Ray Kroc con el concepto de negocios de los hermanos McDonald, se ofreció para trabajar como vendedor de la marca y expandir el negocio a nivel nacional.

A los hermanos les encantó la idea de la expansión, pero le dijeron que ellos no querían encargase de tal tarea y lo pusieron al frente de la expansión.

El asunto es que pasó de ser un empleado, a convertirse en el propietario y fundador del imperio de comida rápida McDonald’s.

¿Cómo sucedió esto? Los hermanos McDonald carecían de esa ambición (su sueño era llegar al millón de dólares antes de cumplir 50 años); pasaron de tener la mejor idea de la historia de comidas a la peor idea de los negocios.

Ray logró colocar varias franquicias en algunos estados; pero como su ambición era mayor, buscó en los bancos el financiamiento necesario, pero éstos se negaban a dárselo debido a que Kroc no tenía activos. Las propiedades del negocio eran de los franquiciatarios.

Fue entonces cuando apareció Harrison Sonneborn, quien le dio la idea de que fuera Ray quien adquiriera los terrenos para poner las tiendas, condicionando a los franquiciatarios a ponerlas en ellos. Con esto generaría un flujo constante de dinero por concepto de renta, además del control total del negocio.

Como la marca y el concepto ya tenían fama en el país, no le resultó difícil condicionar así las franquicias.

Al margen de los hermanos, Kroc creó su propia empresa Corporacion McDonald’s, para dar las franquicias. Con esto se convirtió en una de las inmobiliarias más grandes del mundo.

Desde entonces el verdadero negocio de la cadena McDonald’s no son las hamburguesas sino la renta de terrenos, con lo que Ray ya podía garantizar los financiamientos.

Fueron los hermanos Maurice y Richard McDonald, quienes en 1940 fundaron una hamburguesería bajo el nombre de Bar-B-Q McDonald en San Bernardino, Cal., EE.UU., la cual ofrecía 25 platillos diferentes.

En 1948 los hermanos tuvieron una idea, “revolucionaria para su época”, que fue la semilla que geminó en el negocio que es ahora; ésta la aplicaron primeramente en lo que fue el primer McDonald’s propiamente dicho, en 1948.

El objetivo que tenían era “Acelerar el servicio, para reducirlo de 30 minutos a 30 segundos”. Para lograr esto “estandarizaron los procesos” en la cocina, convirtiéndola en una especie de “línea de ensamblaje” como las que Henry Ford había introducido en sus fábricas. Además, redujeron su menú a sólo 9 opciones, e introdujeron el concepto de “self-service”.

Con esto nació el concepto de “comida rápida”, aspecto en que los hermanos McDonald destacaron frente a la competencia, y que comenzó a ser noticia en diversos lugares.

En 1952 vendieron su primera franquicia y poco después entró en escena Ray Kroc, quien era representante de la marca de batidoras “Prince Castle Multimixer”, actividad que le había permitido conocer muchos restaurantes del país a los que ofrecía sus productos.

El encuentro entre ellos fue en 1954, cuando debido al crecimiento que estaban teniendo los McDonald, ordenaron ocho batidoras, lo que enseguida captó la atención de Ray Kroc.

En ese momento lo que le impresionó a Ray fue la rapidez con la que servían, su sistema automatizado para hacer las cosas rápido y la forma en que lucían los arcos de la “M” de McDonald arriba de una de las tiendas.

Los hermanos tenían cinco restaurantes, y no querían más porque decían que, con muchos se perdía el control de calidad.