El resentimiento es una carga psicológica que, en mayor o menor medida, muchos traemos, que nos impide triunfar en la vida personal y en nuestro negocio. Esa carga la llevamos a todos lados, muchas veces sin darnos cuenta.

Es también un veneno que se lleva en la sangre y en el alma, y que contamina todo nuestro ambiente, dañando a nuestra persona, a nuestra familia y a nuestras relaciones en general.

El resentimiento surge por daños que nos hicieron en el pasado, algo que vivimos y no nos gustó, agresiones físicas o verbales, algo que solicitamos y se nos negó, algo que pedimos que se hiciera y no nos obedecieron, etc.

Es un sentimiento que se manifiesta en el presente por el fuerte impacto que tuvieron esas experiencias en nosotros. Es   volver a sentir esas experiencias con el dolor que crearon.

El resentimiento se alimenta del pasado, daña nuestro presente y nos ofrece un futuro sombrío. Cuando surge en personas con alta sensibilidad, algunas veces lo utilizan como arma para jugar al papel de víctimas, con los resultados que esto contrae.

El resentimiento es curable y para ello existe el perdón: Perdona todo y a todas las personas. Perdona a tus padres, a tus maestros, a tus exjefes, a tus amigos, vecinos, clientes, etc.,  pero principalmente perdónate a ti mismo. Perdona tus errores, tus pecados, tus fracasos, tus defectos, etc.

Si Dios nos perdona ¿por qué no perdonarnos nosotros?

Técnicas para perdonar:

• Reescribe las situaciones de tu pasado que  creas te hicieron daño, dales otra interpretación. 

• Vive el presente, no te des tiempo para pensar en el pasado.

• Aprende de tu pasado, sácale jugo; puede convertirse en la mejor universidad para tu crecimiento y evolución, para tu felicidad y la de tu familia, para el éxito de tu negocio.

• Piensa que todas nuestras experiencias son lecciones, y que tenemos que aprender de ellas  para no volver a repetirlas. 

• Valora todo lo que eres y tienes, y da gracias al Creador porque esas experiencias no fueron más fuertes. 

• Perdona a la gente, ten en cuenta que nadie es o será como tú quieres que sean, ni siquiera nuestros hijos. 

• Piensa que generalmente las personas que ofenden y agreden, son personas que viven con miedo, con sentimientos de culpa y de inferioridad. Piensa en las circunstancias que vivieron ellos en el momento de la agresión, tal vez nosotros hubiéramos hecho lo mismo, o tal vez peor.

Si te cuesta trabajo practicar lo anterior, recuerda que Jesucristo lo perdonó todo: ofensas, burlas, críticas, agresiones y hasta la muerte. Perdonó aún cuando nunca nadie le pidiera perdón, aún cuando continuaran agrediéndolo.

Una de las tareas de la mercadotecnia consiste en identificar las necesidades y deseos de los consumidores para así crear los productos específicos para cada segmento de mercado.

Para este fin, utilizan la investigación de mercados apoyada por psicólogos, sociólogos, etc. Estos estudios son complejos, caros y un poco tardados.

Sin embargo, con un criterio más amplio del negocio, comprendemos que estamos satisfaciendo tanto necesidades como deseos, y que ambos pueden referirse a la satisfacción que dan los productos y sus marcas, así como las satisfacciones que proporciona su local.

En esto último nos referimos, nuevamente, a su presentación, limpieza, iluminación, acomodo de los productos, y sobre todo a lo que últimamente está surgiendo como aspectos adicionales a los productos, nos referimos al trato, a la atención, etc.

1.- Las necesidades

“Las necesidades, carencias físicas o mentales, son aquellas situaciones en las que el ser humano siente la falta o privación de algo”. Las necesidades se dividen en funcionales o básicas, y psicológicas:

– Necesidades Funcionales (Básicas): Alimentos, aire, agua, ropa, vivienda. Todo esto es necesario para vivir.

– Necesidades psicológicas: Se llaman así porque tienen relación con los sentimientos y emociones de cada persona.

Todos, cuando necesitamos algo, buscamos la manera de satisfacer esa necesidad. Sin embargo, cada vez hay más necesidades, las cuales no existían hace dos o tres décadas. 

2.- Los Deseos

Los deseos consisten en anhelar satisfactores específicos. Es en este punto donde los mercadólogos ejercen determinada influencia a través de la publicidad y la promoción para presentar sus productos como las mejores opciones para satisfacer sus necesidades. Estos esfuerzos crean las preferencias en los consumidores.

3.- Preferencias:

Las preferencias se encuentran en un nivel más alto de los deseos, y surgen, directamente, como respuesta a los esfuerzos mercadotécnicos de los fabricantes de productos.

Tu temperamento, como el de todas la personas, es genético y nunca lo podrás cambiar, si acaso, controlarlo y dirigirlo hacia una tarea específica.

Por otro lado, tu carácter, y el de todo el mundo, es resultado del desarrollo personal, como la madurez, el autocontrol, etc., que cada persona va adquiriendo a través de las vivencias que va teniendo.

Lo siguiente te podrá dar una idea de la razón de tu comportamiento:

Por lo que respecta al temperamento, éste es la manera natural de ser o de reaccionar de cada individuo; “está determinado por los aspectos motivacionales y emotivos propios de cada persona”. 

Es parte de la personalidad y está determinado por factores biológicos propios de la constitución individual.

Es algo así como el grado de carga emotiva que le pone a las cosas; de cómo actúa y reacciona en sus tareas y situaciones familiares.

Hipócrates (460-370 a c), el padre de la medicina, distinguió cuatro tipos de temperamentos, que dependen de los diferentes humores corporales que tenemos: Sanguíneos, Flemáticos, Melancólicos y Coléricos.

Aunque mucha veces nos comportamos claramente con una de estas características, tenemos una mezcla de los cuatro, y el grado en que se manifieste uno u otro dependerá de las circunstancias de cada momento, de la edad y del auto-control que tengamos.

Características de cada temperamento:

1.- Sanguíneo:  

• Personas sociables, con humor muy variable. Poseen una alta sensibilidad, un bajo nivel de actividad y una moderada reacción al medio. Son extrovertidos y manifiestan alta flexibilidad a los cambios.

• Son cálidas y vivaces; receptivas por naturaleza. Tienden a tomar decisiones basándose en los sentimientos más que en la reflexión. 

2.- Flemático. 

• Propio de personas que tardan en tomar decisiones, a veces con mucha sangre fría. Se caracterizan por tener una baja sensibilidad, pero una alta actividad. 

• Son introvertidas y poseen baja flexibilidad a los cambios. Tranquilas, equilibradas, nunca pierden la compostura y casi nunca se enfadan. 

• El más agradable de todos los temperamentos. 

3.- Melancólico.

• Personas tristes y soñadoras; muy activas, con una baja flexibilidad a los cambios. Poseen un gran carácter. Muy sensibles, con predisposición a la depresión. Tienden a la introversión.

• Son analíticas, abnegadas y perfeccionistas. Muy Confiables.

• Es el más complejo de todos los temperamentos.

4.- Colérico. 

• Personas con una voluntad fuerte y unos sentimientos impulsivos. Poseen alta sensibilidad. Son flexibles a los cambios.

• Calurosas, activas, prácticas, voluntariosas, autosuficientes y muy independientes.

• Tienden a ser decididas y firmes de opinión; tiende a imponer su voluntad. Son ambiciosas.

• Extrovertidas, aunque no  como el sanguíneo.

Ahora, respecto al carácter, como mencioné antes, éste no es genético; es algo que vamos formando y desarrollando desde que somos niños; algo que sí podemos cambiar, mejorar o empeorar. 

Se forma a partir del manejo del temperamento, asimilando las vivencias y experiencias que tenemos en la vida.

Se trata del conjunto de cualidades propias de cada persona, que la distingue de las demás por su comportamiento; del modo específico de comportamiento del individuo, determinado por sus cualidades morales. 

En sus expresiones actuales, el carácter ya no se considera como parte de la personalidad, sino como la personalidad misma, que es valorada positiva o negativamente.

Definitivamente, el carácter indica el modo a través del cual actuamos, nos expresamos y pensamos.

Ser felices, es una de las principales aspiraciones de la gente. 

La felicidad Impacta en todas las áreas de la vida personal y de la sociedad. Si más gente fuera feliz siempre, habría menos inseguridad, nos llevaríamos bien con  todos, seríamos menos intolerantes, lograríamos mejores ingresos o aprenderíamos a sacarle provecho a lo que ganamos, entre otros aspectos.

Pero si hablamos de esa “felicidad extrema” como la que siente quien se saca la lotería o gana su equipo favorito, esa definitivamente no dura mucho.

Ese tipo de felicidad no es buena para la salud, ya que depende de los vaivenes externos. Cuando la conseguimos, ésta se expresa como euforia; emoción que nos causa taquicardia, aumento de la presión arterial y se llena nuestro organismo de adrenalina.

Imagínate si diariamente pudiéramos conseguir esa felicidad; aumentarían los hipertensos, los enfermos del corazón, entre otros padecimientos.

Si no podemos lograr esa felicidad de forma constante y permanente, y tampoco queremos sufrir ¿qué nos queda?.

Entre una “felicidad extrema” y su opuesto, el sufrimiento, hay un punto medio, que nos da alegría constante: la Paz.

No se trata de ser conformistas, sino de buscar ser feliz con lo que se tiene en el presente, en tanto logramos más. 

La Paz es más sana, retributiva y duradera, y es sustitutiva y sinónimo de la felicidad.

¿Cómo lograrla? 

Principalmente, …

• Teniendo buenos pensamientos, meditando, bajándole al ego y a los apegos, … 

• Aceptando las cosas que no podemos cambiar, perdonando, … 

• Agradeciendo lo que somos y tenemos …

• Enfocándonos en el lado positivo de todo y de todos …

• Enfocándonos en el presente …

• Teniendo buenos recuerdos y buenas relaciones personales …

Entre otros aspectos.

Con mucha pena te digo lo siguiente, ¡ni te esfuerces, nunca podrás ser feliz permanentemente! 

Como felicidad, me refiero a ese estado de ánimo donde nos sentimos plenamente satisfechos por gozar de lo que deseamos, obtuvimos o logramos o por disfrutar de algo bueno. A este tipo de ánimo yo le llamo “felicidad extrema”, ya que pocas veces sucede eso.

Según los especialistas del tema, “nadie puede ser feliz todo el tiempo”, esto debido a que lo que nos hace felices en un momento determinado, pierde su efecto sobre nosotros poco tiempo después. 

Esto es muy cierto, ya que nuestra felicidad la supeditamos a lo externo; a las cosas, personas, logros, carrera, dinero, etc. 

A alguien le informan que le aumentaron el sueldo; en ese momento siente una felicidad enorme, lo recibe, pero conforme pasan los días, esa felicidad se va esfumando hasta acostumbrarse a él, y entonces empieza a desear otro aumento.    

Te compraste un auto nuevo, te lo entregaron, te sentiste muy gozoso al manejarlo, pero poco a poco, quizá semanas, ese gran gozo va desapareciendo hasta sentirte como antes, normal y equilibrado. 

Estos ejemplos, nos demuestran claramente, que la felicidad no dura mucho tiempo, y así sucede con todo.

Los expertos en esto, aseguran que no importa que tan felices seamos en un momento dado, nuestro organismo termina por adaptarse a esa felicidad y la convierte en una realidad normal.  

La vida nos diseñó para estar frecuentemente insatisfechos, pero esto es bueno, porque gracias a ello conseguimos evolucionar; la insatisfacción nos motiva a actuar para lograr más cosas.

Por ello, la felicidad de este tipo nunca podrá ser permanente.

Sin embargo, en la siguiente plana, te presento otra opción para ser felices.

Por todo lo anterior, podemos dar afecto a cualquier persona, en cualquier lugar, porque hay mucha formas de expresarlo, y con cualquiera que nos encontremos tendrá necesidad de algún tipo de expresión del afecto. 

En alguna medida, a todos nos podría haber faltado un tipo de afecto o determinada cantidad de alguno, por lo que en la gran mayoría de los seres humanos siempre hay cierto grado de carencia de ellos.

Como lo hemos explicado en otros artículos, los primeros siete años de vida, son los que nos forman, y cuando en esa etapa no obtuvimos los suficientes afectos, de acuerdo a nuestras necesidades, eso podría ocasionar desequilibrio psicológico ya de adultos.

De una manera u otra, podemos dar afecto a todos, especialmente a nuestra familia, y principalmente a las mamás, pues requieren crear hijos con el suficiente afecto para que de adultos les vaya mejor.

Las personas que no tuvieron o no han tenido los suficientes afectos, de adultos les cuesta trabajo desenvolverse en la sociedad, y son incapaces de darlos a otras personas.

Imagina lo que le puede esperar de adulto, a un niño que no fue hijo deseado, que vivió con una familia disfuncional o vivió en orfanatos. Claro, hay casos en que, a pesar de estas experiencias, inconscientemente, se sobreponen y triunfan en alguna área, como en el caso de Alberto Aquilera Valadez, pero siempre sus carencias afectivas se manifestarán de alguna manera.

A la mayoría, el desequilibrio emocional que padecen, los hace cometer errores que les puede afectar en su vida.

Ahora resulta que los humanos somos unos irracionales. En efecto así es, según el planteamiento que hace Richard H. Thaler, en sus trabajos de investigación cuando se refiere al comportamiento y las actitudes que tomamos a la hora de comprar, invertir o alimentarnos.

Fue precisamente Thaler, quien por sus trabajos sobre el papel que juega la psicología en los vaivenes de la economía, el pasado mes de octubre fue galardonado con el Premio Nobel de Economía 2017.

El argumento base por el que se le otorgó este Premio, fue “por sus contribuciones a la economía conductual o del comportamiento, haciendo a la economía más humana”. ¡Se tardaron!

Aunque previamente ya había publicado diversos trabajos sobre el tema, fue en su obra “Nudge” (Libro publicado en 2008), donde plasma los muchos años de investigación respecto a este asunto.

Según los analistas, en esta obra ofrece herramientas “analíticas y experimentales para comprender y predecir el comportamiento humano”. ¡Órale!

El término “Nudge” significa “empujón”, “Pequeños empujoncitos” en español, mismos que según Thaler necesitamos para redireccionar nuestras decisiones para evitar riesgos y obtener un mejor nivel de vida.

Se trata de un nuevo paradigma de la economía, en el que se incluye el análisis de los aspectos psicológicos de la gente a la hora de tomar sus decisiones financieras.

Un trabajo, que según los expertos, ha contribuido a ampliar el análisis económico al tomar en cuenta algunos aspectos reales que influyen en las decisiones económicas de la gente, tales como la racionalidad limitada, las preferencias, la falta de voluntad y de autocontrol, entre otras, que afectan sistemáticamente las decisiones individuales, y que explica por qué las personas tendemos a caer en conductas negativas.

El concepto propuesto por el Premio Nobel difiere del concepto tradicional que se tenía sobre el comportamiento de la gente al decidir sus actitudes. Éste afirmaba que los consumidores actuábamos racionalmente antes de pagar por un producto o servicio.

Por contra, el Premio Nobel dice que somos una especie de “homo economicus irracional predecible”; es decir, actuamos mal en nuestros asuntos de economía, pero que esos comportamientos se pueden predecir.

Una de las razones es que motivados por una búsqueda de recompensas de corto plazo, nuestras emociones nos hacen rendirnos ante la gran cantidad de tentaciones que nos ofrece diariamente la mercadotecnia, lo que nos lleva a violar cualquier planeación o presupuesto que hayamos hecho, si es que lo hicimos.

Esto explicaría por qué mucha gente se sobre endeuda, por qué crece la cartera vencida de los bancos, por qué compramos cosas que muchas veces ni necesitamos, pero sobre todo por qué no ahorramos. Aspectos que, a la larga, pueden generar crisis económicas, personales, nacionales y mundiales.

Para esto último, el autor ofrece una serie de mecanismos conductuales de refuerzo (“Empujoncitos”) que pueden dirigir nuestras decisiones y que “ayudan a fomentar conductas benéficas en términos económicos y financieros”.

La importancia de sus contribuciones es clara, si comprendemos que no sólo nos ayudan a entender la naturaleza humana, sino que también nos ofrece mecanismos que han servido a muchas instituciones, para el análisis y el establecimiento de políticas económicas y sociales para modificarla y modelarla.

Como resultado de los mecanismos conductuales que planteó el Premio Nobel, se han visto ya desde hace años algunas aplicaciones prácticas que actualmente se practican en algunos países como los créditos a meses sin intereses, el buen fin y programas de Cultura Financiera, entre otros.

1. Ríndete y dale la razón:
Dale al otro lo que quiere y deja que gane la discusión entre ustedes, muy probablemente tú ganarás lo que en verdad importa, el objetivo de dicha discusión.

2. Di lo contrario a lo que estabas diciendo:
Cuando llevas discutiendo buen rato con la otra persona y no quiere ceder, dile en el mismo tono, lo contrario a lo que estabas defendiendo antes, verás que con tal de llevarte la contraria hará lo que tú querías.

3. Provoca a su ego:
Provócalo, desafíalo, apuesta con él. (A que no puedes …)

4. Crea misterio:
“No toques ese botón” (sin explicar por qué). Provócale emociones sobre un tema importante; ocúltale algo o dile que no haga tal cosa y terminará investigando o haciendo lo que tú querías.

5. Ofrece otras opciones:
Aquí le estarás dando libertad y poder de decisión.

6. Muestra el lado bueno de las cosas:
Aplicada de forma inteligente puede ser muy útil”.

7. Implántale sugerencias:
Con una sugerencia no le estarás diciendo que haga tal o cual cosa; dile que no quieres forzar su decisión; de esta manera es muy probable que obtengas buenos resultados.

Debes tomar en cuenta que la Psicología Inversa no sirve en todas las situaciones ni es aplicable con todas las personas ni en todos los casos.

Nunca agradezcas ni felicites a una persona que hace lo que tú querías porque puedes parecer alguien que no sabe lo que quiere.

Algunos se pueden dar cuenta que los estás manipulando y te puede resultar contraproducente.

Nunca apliques esto con aquellas personas de baja autoestima, los podrías dejar peor, ni con gente que ya sabemos que nos va a dar la razón.

Cuando apliques la psicología inversa recurre a la autonomía o libertad de elección de la otra persona. “Si haces A, B o C es totalmente tu decisión. No puedo forzarte a hacer algo que no quieras”.