La competencia sigue asustando a muchos micro empresarios; no han aceptado la realidad de que siempre existirán empresas, de todos los giros y tamaños, que nos pueden quitar clientes debido a que pudieran ser mejores que nosotros.

Mi padre me decía que temerle a la competencia, sacaba a la luz mi incompetencia; con esto quería decirme que mi capacidad para competir debía ser mayor que la fuerza o poder que tenían mis competidores.

Me recalcaba que, para que fuera yo competente tenía que enfocarme en cinco aspectos de mi negocio:

1.- Que tenía que capacitarme y entrenarme en ser un buen empresario, buscando siempre ser productivo, rentable y dar mejor servicio a mis clientes.

2.- Que estudiara, lo mejor que pudiera, a mi competencia, esto para conocer sus debilidades y pudiera yo ser mejor en esos puntos.

3.- Que, si mi competencia mostraba ser fuerte en todas las áreas básicas de una tienda, usara mi creatividad para encontrar la forma de poder diferenciarme de ella, y que esa diferencia pudiera satisfacer las necesidades de mis clientes. 

4.- Que no tratara de ser igual a todas las demás tiendas. Que, ante tanta competencia mis diferencias serían las que marcarían lo atractivo de mi negocio.

6.- Que usara más mi cerebro y menos mis emociones. Esto lo decía porque mi reacción inmediata ante cada nueva tienda que abrían en mi colonia, mi primera reacción era de miedo, incertidumbre, desesperanza y de fatalismo. 

Estos consejos de mi padre me han servido para sentirme responsable de lo que sucede con mis negocios, sin culpar a otros por sus vaivenes. Ojalá te puedan ayudar también a ti.

Los empresarios que quieren hacer crecer sus negocios, hacerlos más productivos y rentables, necesitan conocer y aplicar muchos de los conceptos, estrategias y tácticas que se manejan en los deportes.

Ni en los equipos deportivos ni en las empresas hay crecimiento sin estrategias, sin liderazgo, sin disciplina, sin organización, sin gente, sin entrenamiento, etc. 

En todo deporte hay reglas que se deben conocer y hay un árbitro que está para cuidarlas. En las empresas debe ser igual. El empleado tiene que conocer las reglas y las políticas internas, tiene que haber un código de ética, y su propietario debe cuidar que se respeten.

Una empresa, del tamaño que sea, debe tener un líder que haga las veces de couch y de mentor. Su gente tiene funciones determinadas, aunque en su trabajo diario puede realizar diversas actividades.

En las empresas tiene que haber entrenamiento, tanto para aumentar la energía física como para practicar determinadas tareas. El entrenamiento también tiene que ser mental para darle seguridad y confianza al trabajador. 

La disciplina empresarial sirve para respetar a los clientes, las reglas, las instrucciones del líder; para cuidar al equipo de trabajo, las herramientas y los productos o servicios que se venden. El que dirige el negocio debe participar también de la disciplina que para él comprende, además, el cuidar y respetar el flujo de dinero.

El propietario de la empresa, director general o líder tiene que estudiar a sus trabajadores, esto con el fin de conocer sus talentos y capacidades; debe conocer también sus debilidades y entender y aceptar sus errores. Debe ser paciente para esperar el desarrollo y crecimiento de su gente, desarrollo que hará más fuerte el equipo. En cada jornada tiene que haber un ritual que centre las energías del equipo en sus tareas. 

Todo líder debe delegar. Ni el dueño de un equipo deportivo, ni el entrenador meten los goles, eso lo delega a los jugadores y permite que alguien dirija en el campo, el capitán.

El líder, también tiene que entrenarse como tal, tomar cursos, leer, etc., esto con el fin de aprender no sólo las cuestiones operativas, administrativas y financieras, sino conocer lo necesario sobre psicología humana para entender el comportamiento de su gente; además, tiene que buscar la forma de hacerse de su propia energía y encontrar su propia automotivación para estar arriba de su equipo.

La empresa o negocio debe estar apoyada por patrocinios, o financiamientos para hacerse de herramientas, mercancías y capital de trabajo. Esto lo consiguen con financiamientos propios o externos como los proveedores o préstamos de instituciones. 

Al igual que un equipo de futbol, la empresa debe contar con una imagen como institución y en lo individual. La imagen la comprende, entre otros aspectos, el color de la fachada, iluminación, lays out, etc.; debe tener un color propio. El personal, al igual que el líder, debe contar con uniforme que generalmente son playeras, camisas o mandiles con el nombre del negocio.

Las anotaciones en una empresa se manifiestan a través de la satisfacción de sus clientes, de vender más productos, de lograr mayores niveles de rentabilidad, por cuidar las utilidades y, sobre todo, por crecimiento físico que tenga, ya sea ampliándose o abriendo otras tiendas; para esto debe establecer sus Estrategias, Tácticas y Objetivos; debe también tener la paciencia necesaria y ser persistente en sus Planes.

• Herramientas externas: Aquellas que la tecnología, la mecánica y los pensadores han creado como complemento a las herramientas propias, y que pueden ir desde un martillo hasta una computadora.

Las herramientas propias las consideramos más importantes que las externas en virtud de que las primeras son las que le dan el valor y aplicación adecuada a las segundas; dentro de las propias la principal es nuestro cerebro.

Dentro de nosotros se encuentra la principal herramienta con la que podemos contar para nuestros éxitos personales y de negocios: nuestro cerebro.

Esta herramienta se expresa a través de nuestra mente, y ésta se manifiesta a su vez con nuestras ideas, creencias, creatividad, etc. De nuestro cerebro parte todo lo que requerimos para lograr nuestros objetivos.

Para que nuestro cerebro funcione bien requiere principalmente de oxígeno y glucosa en dosis adecuadas. Para que nuestra mente funcione bien y a nuestro favor se hacen necesarios esquemas mentales funcionales y convenientes. 

Nuestra mente requiere de constante actualización a través de nuevas formas de hacer las cosas e interpretar los sucesos, y por supuesto requiere de usarse correctamente para el logro de nuestros objetivos.

Para ubicarnos en el camino del éxito debemos alimentar nuestro cerebro con las ideas y creencias más convenientes, además de proporcionarle los conocimientos y habilidades necesarias para nuestro negocio.

Las herramientas propias, al igual que las físicas, debemos usarlas para que no se “oxiden”, para que no se atrofien. 

Ninguna herramienta externa nos va a servir con la utilidad suficiente si no afinamos antes nuestra herramienta más importante. 

Una herramienta es todo aquello que nos puede servir para hacer o para crear algo; que nos facilita las tareas.

Las herramientas pueden ser físicas y tangibles, o sutiles como la información. 

Las herramientas abundan, las hay de todo tipo, se encuentran fuera y dentro de nosotros y sirven para todo lo que necesitemos.  

Sin embargo, la utilidad de las herramientas dependerá del uso que les demos y de su correcta aplicación.

Las herramientas las podemos aprovechar para ser más productivos, más rentables; para nuestro provecho   personal y el de nuestra empresa, de nuestra familia, de nuestros clientes, etc., o podemos usarlas, muchas veces sin darnos cuenta, para dañarnos o dañar a otros.

Todas las cosas que existen podemos usarlas como herramientas y cualquiera puede servirnos para bien o para mal. 

Un cuchillo, por ejemplo, nos puede servir para partir un sabroso bistec o para herir a alguien; un auto está hecho para trasladarnos, pero mal usado puede servir para dañar a otros. 

El bien o el mal de las cosas no está en las cosas mismas, sino en el uso que les demos, en el grado, la frecuencia y en la forma en que las usemos. 

En una visión amplia y profunda observamos dos grandes tipos de herramientas que podemos usar:

• Herramientas propias: aquellas que la naturaleza nos proporcionó y que vienen por “default”: manos, piernas, cinco sentidos, vocación, talentos, etc. Todas las especies vivientes traemos las herramientas necesarias para lograr la satisfacción de nuestras necesidades. 

Las cinco áreas de tu negocio, mencionadas en la plana de texto anterior, deben estar dentro de un marco de actuación de liderazgo, para que cada una pueda darse en el momento requerido, en la medida necesaria y en la forma conveniente.

Posiblemente te incomode tener que ocuparte de algunos de estos aspectos; pero ahí está la gran diferencia entre un empresario y un auto-empleado.

El ocuparte de todos, te evitará muchos dolores de cabeza, y además, te permitirá mantenerte competitivo, sirviendo también de plataforma para tu crecimiento.

Muchas empresas exitosas han sucumbido por descuidar uno o varios de estos aspectos. 

El crecimiento y la fortaleza de un negocio implica el cubrir estos cinco aspectos básicos.

Tarde o temprano, todos los negocios, no importando su tamaño, tienen que entrar dentro del marco de la modernidad y las exigencias económico-legales. 

Con el tiempo todas las tiendas detallistas del país acabarán por tener una computadora, un escáner, una terminal punto de venta, etc.; también tendrán que llevar una contabilidad y una asesoría legal, al tamaño de cada negocio; de igual manera, los propietarios y directores acabarán adquiriendo conocimientos sobre aspectos de comunicación y ventas. 

No necesitas ser un gran conocedor en todos los aspectos mencionados, sólo requieres dominar uno o dos y los demás cubrirlos con gente preparada en ellos.

Quizá te sea imposible de momento contar con ellos, no te preocupes, lleva tiempo y recursos económicos; pero te conviene ir armando este equipo. 

Estos cinco aspectos debes tenerlos siempre en mente, como los cinco dedos de tu mano principal, esto te permitirá estar al pendiente de ellos.

Para tener éxito con una  tienda detallista, es necesario y conveniente verla como un negocio productivo y rentable;  como toda una empresa que puede crecer y multiplicarse.  

Una tienda detallista tiene su propia personalidad y su propia vida. Si tú la ves pequeña o débil y no ves el potencial que tiene, será de esta manera mientras insistas en verla así.

Las tiendas son como las personas, serán y nos responderán en la medida de lo que esperamos de ellas.  Si tú crees que puedes crecer tus expectativas sobre ella, esto impactará directamente en los resultados.

Entonces, el éxito de tu negocio dependerá exclusivamente de ti y la diferencia radicará en tu modo de pensar.

¿Cómo necesitas ser para convertirte en empresario?

Principalmente, ser ambicioso pero paciente, disciplinado pero creativo, muy trabajador pero visionario, etc., ir adquiriendo la mentalidad de empresario.

Pensar como empresario es lo opuesto a pensar como empleado; si crees que por tener un negocio ya eres un empresario, me atrevo a creer que te faltan muchos aspectos.

Pudieras haber pasado ya de empleado a auto-empleado, eso es un gran paso; sin embargo, hay aspectos que están por encima del simple entusiasmo y las habilidades como emprendedor; aspectos que muchos empresarios olvidan, pero que son necesarios.  

Lo que necesitas tener y saber de tu negocio:

1.- Un buen producto o servicio

2.- Conocimientos, técnicas de Ventas, Mercadotecnia, etc.

3.- Aspectos contables, financieros y fiscales

4.- Aspectos de comunicación que comprenden liderazgo, presentaciones de nuestros productos, servicios, negociación, etc.

5.- Aspectos legales

Posiblemente te preguntarás que es eso de sinergia, para qué me sirve, cuánto voy a ganar, o quizá cuando termines de leer este artículo me contestes: “No, ahorita no puedo, no tengo tiempo, otro día”.

Lo mismo decía yo hasta hace poco, hasta que me di cuenta que la sinergia es algo que ya existe en todo el planeta, entre personas, animales, plantas, etc.

Te hablo de que la única forma de realizar algo, de lograr un objetivo es a través de la cooperación o unión funcional de otras personas. Esta cooperación integradora es lo que se conoce como sinergia, y la encontramos y vemos en todas partes.

¿Es conveniente?, sí, porque sólo cuando hay sinergia funcionan bien las cosas y los equipos, porque en esto se respetan y aprovechan las diferencias de cada uno de los participantes.

Un equipo de cualquier deporte no funcionaría bien si no fuera por la sinergia entre ellos. Cada jugador, en su respectivo puesto coopera para funcionar bien.

Si alguna vez estuviste en un equipo, ya la sentiste.

Un matrimonio funciona mejor cuando hay sinergia, salvo cuando cada uno jala por su lado.

Vale la pena entender esto porque lejos de criticar o menospreciar que otros sean diferentes a nosotros llegamos a agradecer sus diferencias. Las llegamos a considerar más como ventajas que como debilidades. Los líderes entienden bien esto cuando llegan a sumar y conjuntar esas diferencias.

A muchos, a pesar de nuestra madurez y de nuestra interdependencia con todos los demás, nos cuesta trabajo aceptarlos. Pero ahora más que nunca debemos aceptar la importancia que todos tenemos en nuestro contexto.

Es cierto, cuesta trabajo aceptar que otros sean diferentes a nosotros, que no piensen y actúen como nosotros queremos, pero cuando vemos las ventajas de ello llegamos a celebrar esa diversidad, y entenderemos que “el todo es mayor que la suma de sus partes”.

Aunque no lo creas, aunque lo niegues, aunque lo dudes o lo rechaces, es una gran verdad, “lo que rechoca, te recheca”.

Sí, las cosas que te molestan o de plano no puedes soportar de alguien, son cosas que tú también tienes, y que muy en lo profundo de ti, no has podido aceptar.

Piensa en alguna persona que por sus actitudes, aparente defecto, su voz, su risa, etc., “no la tragas”. Puede ser algún vecino, pariente o hasta algún cliente o proveedor.

Obsérvate bien. Esa persona que tanto te molesta, tiene características que puedes ver en él pero que no te atreves a ver en ti mismo.

Lo que percibimos en los demás, como en un espejo, nos refleja mucho de nosotros.

¿Quieres conocer más de ti, más de lo que hasta hoy creíste que eres?.

“Nunca vemos a los demás como ellos son, sino como somos nosotros”.

Lo que nos choca nos checa. Cuando odiamos algo de otra persona es algo que odiamos en nosotros y que no somos capaces de aceptar en nosotros por miedo, vergüenza, prejuicio o por egoísmo.

En mi caso, siempre creí que estaba rodeado de gente sangrona, déspota, gente egoísta, intolerante, que presumía y quería sobresalir en todas las pláticas.

Cuando mi loquero me explicó eso de lo que te choca te checa, me di cuenta de aspectos míos que no reconocía. Yo quería entender el por qué y qué podía yo hacer.

Cuando me di cuenta que era cierto esto, creí por un tiempo que tenía muchos defectos, no me gustaba mi voz, quería tener siempre la razón, no dejaba hablar a otros, etc.

Pero me llegó mi momento de madurez, de inspiración, de someterme a mi mismo y de aceptarme como soy.

Creía también que para mis padres era yo un hijo no deseado, porque en verdad todo me lo criticaban; esas cosas que hasta hace poco me molestaban en otras personas yo las tenía, o al menos así me lo hicieron ver de niño, y crecí con eso.

Lejos de humillarme, de vivir tímido y opacado, por rebeldía mostraba yo lo contrario: hablaba mucho, me enojaba y gritaba cuando las cosas no salían como yo quería.

El loquero me dijo que para aceptar a los demás tal como son, primero tenía que aceptarme a mi mismo tal como soy, con todos mis defectos.

Me dijo que tenía que asistir a varias terapias para que poco a poco fuera aceptando las características de comportamiento en los demás, pero la verdad no le hice caso. Entendí rápidamente que mi rechazo por las demás personas a las que juzgaba por dichos comportamientos, iría disminuyendo al empezar a verlas como algo natural en mi y en ellas.

Poco a poco me llegué a sentir bien conmigo mismo, y empecé a sentirme bien con los demás.

Cuando juzgamos o criticamos a alguien por ser demasiado arrogante, presumido, insoportable, etc., tenemos la oportunidad de reconocer dichas características en nosotros mismos y transformarlas en otras más amables.

En síntesis, ¿porque me caían mal los demás?

• Porque una parte de mi era así.

• Porque una parte de mi quería ser así, pero no me daba permiso de serlo y expresarlo por pena o vergüenza.

• Porque de niño era yo así y me reprendieron mucho mis padres, me criticaron, me juzgaron mal y me traumé.

• Porque mi ego no permitía que otros pudieran ser así y nadie les decía nada; yo quería reclamarles pero no me atrevía, prefería aguantarme haciéndome el sufridor.

Una persona carismática puede caerle bien a la gente que confía en ella y acepta y defienden sus propuestas; no obstante, poseer carisma no significa por ello que sean “buenas personas”, ya que muchos dictadores y déspotas crueles y sanguinarios a través de la historia han sido carismáticos.

Cuando se le pregunta a la gente qué es ser carismático desde un punto de vista político, habitualmente se entiende como líder, “tener personalidad” o “magnetismo”.

Las personas carismáticas se encuentran en las actividades públicas o de relaciones humanas. Son dirigentes políticos, militares y empresariales, vendedores, artistas, estrellas del espectáculo, periodistas, entre otros. Sin embargo, es bueno destacar que no todos los líderes son carismáticos ni toda persona carismática es un líder.

Muchos autores plantean que se nace con carisma. Otros tantos, defienden la tesis de que el carisma se aprende como toda habilidad, que se trata de “una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos y preocuparnos por los demás”.

Así, para ser o parecer carismático a tu gente sonríe a todos, trátalos bien, muestra interés por ellos, escúchalos, háblales de lo que les interesa, conéctate a sus emociones, elógialos, modula tu voz al hablarles.

Toma en cuenta que el carisma depende  también de las otras personas. Una persona puede ser carismática para unos o una persona común y corriente para otros del mismo grupo.

Para personas consagradas a una causa, el carisma es una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos por los demás y probarles, con la constancia, el esfuerzo y el ejemplo, nuestra legítima preocupación por ellas. Para estas personas no importa si se es pequeño de estatura, poco atractivo, que vistan mal o se expresen con el silencio sin grandes discursos. Así, ha sido reconocido por la humanidad como muy carismático Mahatma Gandhi, por ejemplo.


Todos hemos tenido y tenemos actualmente problemas, de diferente tipo, de diferente tamaño, personales y de negocios; los tenemos con familiares, amigos, compañeros, clientes, proveedores o vecinos, etc.

¿Pero tú amigo, ¿cómo te enfrentas a ellos? ¿Con el cerebro o con el corazón? ¿Con emoción o con raciocinio?

Te hago esta pregunta porque de esto depende las posibilidades de que puedas solucionarlos o no, de que pueda ser pronto o llevará su tiempo, de que pueda ser a tu favor o en tu contra.

Cuando tenemos un problema grande y nos ponemos a temblar, lo estamos enfrentando con las emociones; nos da miedo, nos preocupamos, nos angustiamos, no podemos dormir, y con todo esto que sufrimos los hacemos más grande.

Nos demos cuenta o no, con nuestras emociones estamos alimentando nuestros problemas.

En algunos casos, emociones y sentimientos pueden ser considerados apropiados pero en otros pueden ser inadecuados.

Cuando lo hacemos con el cerebro, calculamos las probabilidades de solución,

buscamos opciones, armamos un plan de acciones y estamos más tranquilos.

¿Qué tipo de persona eres?.

Algunos siempre encuentran problemas donde no los hay y los hacen permanentes en su vida.

Otras veces no le damos la atención debida a un problema pequeño y con el tiempo los hacemos grandes.

Pero tomemos en cuenta que hay varios tipos de emociones:

• Positivas:  Alegría, Felicidad, Amor,

• Negativas: Ira, Miedo, Tristeza

• Otras: Culpa, Sorpresa, Tristeza, Vergüenza, Celos, Valentía.

Cuando te enfrentes a un problema,  que te cause alguna emoción negativa, antes de pensar en él o de enfrentarlo, respira profundo y exhala el aire lentamente, tres veces. Esto te ayudará a relajarte, a llenar de oxígeno tu cerebro y poder funcionar más adecuadamente; podrás ver cada problema como un reto, como algo que puedes y tienes que resolver, como todo.