En base a muchas entrevistas con empresarios, los especialistas en temas de negocios aseguran que el éxito de una empresa no es por casualidad, ni es cuestión de suerte.

Lair Ribeiro, autor del libro “La Gran Oportunidad, …”, asegura que “la suerte consiste en estar preparado cuando llega la ocasión”.

En este sentido, reconocemos que la preparación depende de uno mismo y la oportunidad depende de las circunstancias.

La preparación tiene que ver con los conocimientos, la experiencia, la ambición, los planes, etc.; por su parte, las circunstancias son cambiantes, a veces se presentan con oportunidades y a veces no. 

A nuestra preparación le siguen la paciencia y la persistencia, además de estar pendientes de la llegada de la oportunidad para aprovecharla y hacer lo que sea necesario para unirnos a ella.

Es importante entender que las oportunidades se mueven en ciclos, van y vienen; cuando escasean, son momentos de prepararse y cuando llegan, son momentos de actuar.

Pero hay que estar alertas para detectarlas, porque algunas son tan rápidas y sutiles que pueden pasar desapercibidas.

La suerte depende de nosotros en un 50%, el resto es cosa de esperar la oportunidad y aprovecharla.

Estando preparado, se llega a ser la persona adecuada, sólo hay que esperar el momento adecuado. 

Uniendo nuestra preparación: conocimientos, habilidades y experiencia con alguna oportunidad que se presente, la suerte estará de nuestro lado.

Cualquier empresario exitoso nos dirá que su éxito no dependió de la suerte, sino de su trabajo; sin embargo, su creatividad, su visión y su persistencia le permitió acomodar su negocio a los momentos oportunos.

Un detallista abarrotero, quien buscaba un local para poner otra tienda, le regateaba el precio a otro que lo estaba vendiendo. 

Como el regateo del comprador era incisivo y terco, el vendedor se desesperó, y algo molesto le dijo que no quería tratar con “pobretones”, a lo que el detallista le contestó “no es que yo sea pobre; soy codo, que es distinto”, y seguía diciéndole “me gusta sacarle el mayor provecho a mi dinero y por eso me ha ido bien”.

La posición asertiva del comprador impresionó al vendedor, quien finalmente, después de hacerle unas preguntas sobre la forma de pago, terminó por aceptar la cantidad que le ofrecía. 

Cierto es que no se puede regatear en todos los productos y servicios que queremos adquirir, pero el caso anterior es un ejemplo de cómo gastar menos, de opciones de ahorro, de prudencia al adquirir compromisos económicos, etc. 

Las razones por las que la gente y los países caen en crisis económica, es porque en vez de buscar el mayor provecho de su dinero, la cantidad que sea, hacen mal uso de él; lo despilfarran en lujos, compras innecesarias, inútiles, etc. 

Estamos pasando por una época de incertidumbre, y para algunos, de desconfianza; estos aspectos, aunados a los altos índices de inseguridad nos obligan a ser austeros.

En cualquier época o momento, la austeridad es buena y conveniente; no esperemos a que una crisis nos obligue a ello. 

El problema de las crisis económicas, es que derivan en crisis sociales, de inseguridad, de valores, en incapacidad para pagar deudas, etc. 

No esperemos a que una crisis nacional, mundial, y mucho menos personal, nos obligue a ser austeros.

No nos dé miedo ser austeros. La  austeridad voluntaria no es cosa de sacrificios, sino de actitud, de visión, precaución y de poder personal; es sólo cosa de eliminar lujos y bajar consumos, de buscar alternativas más baratas y hasta de regatear.

Ser austero, es algo conveniente, necesario ante la inseguridad que se padece en el país, ante la incertidumbre de cómo se comportará nuestra economía.

Si tienes suficiente dinero, no lo presumas, actúa como codo, como si no lo tuvieras.

La austeridad no es codicia ni avaricia; una cosa es ser  moderado en gastos y consumos, y otra ser avaro.

“Austeridad es lo contrario al despilfarro; éste implica el gasto desmesurado de dinero o de recursos en cuestiones que no se necesitan realmente, por eso se habla de derroche”.   

Algunas personas podrían decir que tienen el derecho de comprar todos los bienes materiales que quieran porque pueden hacerlo, y porque están convencidos de que es la manera de disfrutar bien de la vida, eso puede ser válido, pero ¿qué pasa  con aquellos que creen que pueden hacerlo pero no es cierto, o sólo porque creen que lo merecen?

Por otra parte, otros podrían decir que gastar de más y rodearse de lujos no hace más que empobrecer el alma de la persona porque limita su felicidad en lo material.

Los extremos, en este caso, nunca son buenos, siempre es mejor encontrar el equilibrio.

Si quieres ser más competente, debes tener siempre presente que tu rendimiento va a depender de múltiples factores. Te menciono sólo algunos:
• El dominio que tengas de tu negocio
• Un buen descanso
• Una buena alimentación
• Buena condición física
• Un buen estado de ánimo

No te confíes en que ya lo sabes todo. Todo está cambiando constantemente, hay nueva información y nuevas necesidades.

Dedícale unas horas a la semana a actualizarte, a buscar nuevas y mejores formas de hacer tu trabajo e implántalas en tu tienda.

Ten en cuenta que tu solo rendimiento, por mucho que produzcas, no es suficiente para aumentar tus ventas, tendrás que aplicar otras habilidades, sobre todo en lo que respecta a tu Inteligencia Emocional.

Tu lo has visto, muchos consumidores acudimos a determinados negocios sólo por que nos hacen sentir bien, hablo de un buen trato.

No te estoy recomendando que te hagas amigo de todos tus clientes, eso sería imposible y nada recomendable, pero deberás tomar en cuenta que sus necesidades van más allá de sólo adquirir productos.

Me estoy refiriendo a tres de las variables que considera la Teoría de Inteligencia Emocional: auto-motivación, empatía y relaciones sociales.

Algunos especialistas en la materia consideran que estas solas variables pueden, en un momento dado, ser la principal y definitoria herramienta para progresar como comerciante.

En la medida de tus posibilidades y de las oportunidades que se te presenten, y sin que arriesgues las utilidades de tu negocio puedes llevarte bien con todos.

Además de con tu tienda, debes venderte como persona, regula tus estados de ánimo y conoce y comprende los de tus clientes.

El 14 de febrero es un día para hacer dinero. Si no te gusta esta fecha, ódiala en tu casa; si te encanta, ámala en un restaurante. Pero en tu negocio lo que debes hacer es sacarle provecho.

Según las estadísticas, en México 8 de cada 10 personas celebran San Valentín; y de ellas, casi el 40% hace un regalo. Si pones un poco de empeño, algunos de tus clientes podrían comprar ese regalo en tu tienda de abarrotes. Y si no un regalo, sí alguna cosa que complemente su celebración.

No se trata de decorar todo el lugar con corazoncitos rojos de papel, ni globos; ni de traer inventarios para la ocasión que luego no podrás vender. Pero sí será necesario hacer un trabajo especial de “fronteo de productos”. Bastará utilizar una de las zonas más “calientes” de tu tienda; es decir, a donde llega la mayoría de los clientes, y señalizarla para la ocasión.

Ahí puedes colocar chocolates, bombones, el rerigerador de helados y paletas. Lo que tengas en inventario que puede convertirse en obsequio. Y en esa misma área colocas artículos complementarios a la celebración: desde papel para envolver, moños, cinta scotch, post its (para que le llene el coche de papelitos)… hasta preservativos. El chiste es que al concentrar productos en una zona temática, los clientes le encuentren significado y utilidad a productos que hasta entonces no les decían nada.

Incluso, si preparas tortas, podrías ofrecer un ejemplar especial: una mitad para ella y la otra para él; o podrías integrarla en un paquete con un par refrescos y alguna natilla.

Lo interesante es entender que el 14 de febrero es la primera gran fecha de ventas del año. Y ese esfuerzo extra que imprimiste habrá que hacerlo también en otros momentos del calendario.

Hablando de hábitos de consumo, la gente cambia. Poco a poco, a veces con mucha rapidez, pero cambia; y ello ocurre por muchas razones. Estamos expuestos a un bombardeo interminable de información: revistas, periódicos, Facebook, cadenas de whatsapp; y todos nos dicen qué hacer o qué dejar de hacer.

Poco a poco el mercado empieza a mudar sus hábitos, y si no te pones abusado te puedes quedar con la bodega llena de cosas que nadie va a comprar. Pero, ¿cómo saber de tendencias en una tienda de abarrotes? Yo te lo diré.

Una tiendita no puede pagar un equipo de mercadotecnia para que analice el mercado, pero tus enemigos sí; y sacarles información es gratis.

Te daré un ejemplo que te va a dejar dinero:

A final de los 80s el gobierno federal recomendaba hervir el agua de la llave y clorarla antes de beberla. En poco tiempo llegaron empresas vendiendo agua embotellada. Ahora los mexicanos somos quienes más agua embotellada consumimos: una botellita de 1 litro cada tercer día, en promedio.

¿Será por eso que el Oxxo pone las botellas para que te tropieces con ellas al entrar? Por supuesto. Y la pregunta obligada: ¿dónde exhibes las botellas en tu tienda? OJO: Si tienen que preguntarte por ellas, estás perdiendo dinero.

Ahí te va otro tip:
En redes cada vez hay más artículos que recomiendan tomar el agua «al tiempo», porque fría lastima la garganta. ¿Será por eso que en el 7 Eleven hay más botellas de agua en los estantes que en los refrigeradores? Por supuesto.

Muchos de los hábitos de tus enemigos obedecen a carísimos analisis de mercado. Lo único que necesitas para aprender de ellos es observarlos, identificar lo que hacen de manera diferente; y preguntarte: ¿por qué lo harán así?

Compártenos tus hallazgos.

En el feis: amarillon.huevo

El impacto tan grande que vivieron directamente nuestros hermanos damnificados por los sismos del 7 y 19 de septiembre pasado, a muchos los dejaron, y no es para menos, en una especie de suspensión mental por el shock sufrido, mientras que otros siguen padeciendo el estrés postraumático de lo que vivieron.

Esto les impide reponerse, con la rapidez necesaria, a las pérdidas familiares y económicas que padecieron y poder continuar con sus vidas normales.

Está demostrado que los mexicanos somos capaces de superar los eventos o traumas por muy difíciles que sean y en eso ponemos nuestras esperanzas para la recuperación.

Cierto es que nada podrá reparar la pérdida de sus seres queridos, además de que tardarán un buen rato en volver a levantar sus inmuebles.

Sin embargo, no es conveniente tomar una actitud de víctimas o derrotados. Es necesario aprovechar esa capacidad de guerreros que todos tenemos para reponerse rápido, al menos psicológicamente.

Hay que tomar en cuenta que la forma en que respondamos a las adversidades, dependerá únicamente de las decisiones que se tomen a nivel personal.

La decisión de afrontar con valentía estos contextos de inestabilidad, simplemente liberará el potencial y el talento que ya poseemos para encontrar las opciones y oportunidades que se presentan con cada crisis.

Con los comerciantes y empresarios sucede lo mismo; las crisis empresariales o los desequilibrios económicos y competitivos que se dan en su medio, pueden ser afrontados solamente a través de las decisiones y actitudes que se tomen.

La capacidad de las empresas para sobreponerse a las circunstancias difíciles es consecuencia directa de las capacidades de su dueño o director.

 

¿Por qué es importante nuestro pasado? Porque nuestro presente depende de nuestro pasado, y nuestro futuro depende de nuestro presente.

Quieras o no, te des cuenta o no, lo venimos cargando. Lo que aprendimos, todo lo que se nos grabó, aún cuando ya de grandes hemos creado nuestras propias formas de pensar y de hacer las cosas, inconscientemente está influyendo en nosotros.

Es conveniente tener una buena relación con nuestro pasado. Si hay algo que  de él, incomoda nuestro presente, debemos arreglarlo para liberarnos y concentrarnos mejor en el presente.

Que nuestra energía y nuestra concentración esté en el presente, viviéndolo alegre y ocupándonos del futuro.

¿Quieres ser feliz en el presente? ¡Arregla tu pasado! ¡Haz las paces con tu pasado!

Hay cosas de nuestro pasado que son difíciles de olvidar; si no fue lo mejor para nosotros podemos reinterpretarlo y sacar provecho de lo aprendido, o rehacerlo en positivo para sentirnos bien ahora.

 

Con tu mente y tu corazón arregla tu pasado, si es el caso: perdona, reinterpreta, acepta tu grado de responsabilidad en lo que te haya sucedido o mándalo a la …

Viajemos un rato en el tiempo. Trae a tu mente un asunto incómodo de tu pasado. Concéntrate en él por un momento, ahora di ahí lo que quisiste decir y no pudiste, lo que quisiste hacer y no hiciste.

Del pasado sólo hay que traer al presente aquello que aprendimos y que nos es conveniente; lo que nos incomodó, hay que arreglarlo.

Cambiando tu pasado, estarás cambiando tu futuro. La única manera de tener un futuro feliz, en paz, lleno de salud es arreglar tu pasado en el presente.

El mundo entero se mueve por emociones. Muy cierto esto; son muchos los ejemplos de los que podríamos hablar respecto a cómo otros manejan y dirigen nuestras emociones.

Veámoslo así; las noticias, las películas, las telenovelas, las canciones, etc., juegan, muchas veces, con nuestras emociones.

Muchas de las canciones mexicanas de autores diversos como José Alfredo Jiménez, Juan Gabriel, etc., originan emociones en nosotros, pues nos abren heridas que nunca hemos cicatrizado bien.
Los noticieros, por su parte, buscan apelar a otras de nuestras reacciones humanas como el escándalo, el miedo o la compasión.

Sin embargo, “atemorizar” está justificado cuando el objeto de la persuasión es un bien social o humanitario, o de prevenir enfermedades o accidentes, por ejemplo.

En cuanto a la publicidad, es claro que su principal función es actuar sobre la conducta de los individuos, por lo que los creativos arman todo tipo de estrategias para que a través de las emociones compremos sus productos.

Muchos anuncios publicitarios, esos que los conductores de programas llaman “mensajes”, constituyen estrategias para apelar, muchas veces en forma muy descarada, a los sentimientos y deseos de los televidentes y radioescuchas.

Lo hacen a través de animales, niños, bebés o tiernas escenas maternales, con las que pretenden pulsar nuestras cuerdas más sensibles como la nostalgia, la infancia, el amor familiar, la pareja, etc.

Incluso algunos anuncios contienen sugerencias eróticas más o menos veladas que buscan despertar la atención del receptor.

Sin darnos cuenta de ello, la televisión maneja nuestros hilos emocionales, son “la mano que mece la cuna” de nuestras emociones.

“Desde hace tiempo, la publicidad emocional ya no habla tanto del producto que anuncian como del público al que se dirige. El producto aparece sólo como un elemento que forma parte del contexto en el que los protagonistas dejan ver sus sentimientos”.

El mundo empresarial no ha sido ajeno a las transformaciones, se encuentra inmerso en un proceso de cambio continuo.

El cambio es tan universal que toda aquella empresa que quiera sobrevivir y ser competente, debe prepararse para afrontarlo, y de ser posible, para promoverlo, siendo parte de él.

En este sentido los valores a los que las empresas exitosas han cambiado, son diversos. De todos y de cada uno hablaremos en artículos subsecuentes de esta revista.

En esta ocasión hablaremos del capital intelectual como eje de mejoramiento y generador de riqueza.

¿Cuales son los activos de una empresa?

El valor de una organización ya no reside en sus bienes tangibles, sino en los conocimientos técnicos y especializados de sus miembros, en su experiencia, en la propiedad intelectual, la fidelidad de los clientes; esto es, en su Capital Intelectual.

Capital Intelectual es todo conocimiento que tienen los individuos, incluye las prácticas laborales, los procesos, las experiencias propias,  y para que se conviertan en un activo para la organización deben cubrir los siguientes objetivos:

• Aportar valor a la empresa

• Ser compartido por todos y

• Ser útil para los proyectos de mejora

La tarea fundamental para ti, como empresario, es la siguiente:

Integrar a tu personal en un equipo, con responsabilidades y participación en los proyectos de mejora, y de esa forma, estarás realmente desarrollando el capital intelectual de tu empresa, no importa su tamaño o giro.

 

La historia nos habla de muchas crisis, de todo tipo y a todo nivel, y aunque muchos sucumben a ellas, más por actitud que por aptitud, la humanidad siempre ha sobresalido triunfante en todas.

Las crisis son como las epidemias o los simples cambios de estación, si  les tenemos miedo o nos agarran con nuestras defensas bajas, muy posiblemente enfermaremos.

Sin embargo, las crisis las hacemos más grandes de lo que pudieran ser porque tomamos una actitud de víctimas, y esto nos hace vulnerables; sólo nos preocupamos en vez de ocuparnos en solucionarla.

¡No permitamos que nos inmovilicen las situaciones difíciles!; es tiempo de ajustar nuestros hábitos de gastos, no de gastar menos, sino de gastar más inteligentemente.

La naturaleza nos da ejemplos de cómo deberíamos actuar; es el caso de las abejas y de las hormigas que en épocas de abundancia acumulan alimento para usarlo en las épocas de escasez, o como los osos polares que invernan y dejan de consumir cuando la nieve disminuye o suspende los recursos alimenticios; no te digo que te pongas a dormir en épocas de escasez, al contrario, hay que trabajar más, pero inteligentemente; son épocas de evitar desperdicios y derroches, de aprovechar mejor los recursos de los que dispongamos e invertir más.

Al igual que en las enfermedades, la mayoría de los afectados sobrevivimos y salimos reforzados de ellas, más maduros y  más preparados.

El problema de una crisis económica es que puede generar una crisis social y de seguridad; no permitamos que esto suceda.

¿De qué lado de las amenazas te ocupas?, ¿A cuál de ambos lados le pones la mayor atención, al problema o a las oportunidades?.

Ninguna amenaza puede contra la esperanza, el optimismo, el trabajo inteligente, contra un equipo bien motivado y bien dirigido, contra la paciencia y la fe.