Tanto máquinas como personas tenemos un ciclo de vida, si no nos damos el mantenimiento adecuado, principalmente el preventivo, podemos fallar. Nuestro funcionamiento tiene un límite, y en tanto llega ese límite puede ir disminuyendo nuestra efectividad reflejada en nuestros resultados.

Aunque los rendimientos físicos son muy diferentes, las máquinas y las personas nos parecemos mucho; en ambas hay desgaste y agotamiento, y con el tiempo requerimos de cierto mantenimiento para conservarnos y garantizar la calidad en nuestras actividades.

Se define “mantenimiento” como “aquellas acciones realizadas en forma sistemática sobre un equipo o sistema, con la finalidad de mantenerlo trabajando en condiciones específicas de funcionamiento y para reducir las posibilidades de ocurrencia de fallas, prolongando su tiempo de vida útil”.

Por su parte, la acción de prevenir la define el diccionario como: “Ver y conocer con anticipación un daño o prejuicio, evitándolo o impidiéndolo; anticiparse a un inconveniente, dificultad u objeción”.

A nivel personal el mantenimiento abarca todas nuestras áreas de vida, principalmente nuestro cuerpo, tanto interna como externamente.

Tipos de mantenimiento:

Preventivo: Es el más recomendado porque previene, y es resultado de una planificación y programación. El tiempo y su frecuencia son definidos. 

De acuerdo a nuestra edad y condiciones particulares, y para prevenir enfermedades y mantenernos en buen estado de salud, debemos hacernos chequeos médicos frecuentes que incluyan pruebas de laboratorio y revisiones de la vista, dientes, corazón, metabolismo, etc.

Predictivo: Predice y supone a través del análisis y observaciones la posible causa o motivo que produce un desgaste normal, fallas frecuentes y errores predecibles. Su frecuencia se basa en un número determinado de horas de funcionamiento.

Correctivo: No es planificado ni programado, y es aplicado cuando fallan las cosas; este tipo de mantenimiento no se puede precisar con anticipación y el tiempo que requiere depende de la magnitud de la falla.

Debemos evitar llegar a este nivel de mantenimiento porque las actividades tanto de una máquina como en la persona, se detienen ocasionando una incapacidad temporal y el riesgo de que pueda ser permanente.

Mental: Este es aplicable específicamente a las personas  y se refiere no sólo a la actualización de conocimientos y habilidades, sino a las ideas, actitudes y percepciones que tenemos de las cosas nuevas que se presentan en nuestro entorno, llámese innovaciones, problemáticas, etc.; todo lo que trae consigo la globalización.

De cualquier manera, prever, tiene el prefijo “pre” que significa antes; se trata de ver las cosas antes de hacerlas o de que sucedan, haciendo los ajustes necesarios para evitar que algo se dañe, salga mal, o se eche a perder; es decir, para que las cosas salgan bien o lo mejor posible. 

Cuando no hacemos el mantenimiento correspondiente en forma preventiva, tendremos que hacerlo en forma correctiva, y esto es más costoso y se lleva más tiempo.  

Los que exigen calidad se preguntan ¿”por qué siempre hay tiempo para hacer las cosas dos veces y no el suficiente para hacer las cosas bien a la primera”?. Prevenir es más barato que corregir. Muchas veces las correcciones no reponen lo que se pierde al no haber prevenido los  sucesos. En prevención de accidentes, por ejemplo, los expertos aseguran que nueve de cada 10 de ellos pudieron haberse evitado, previniéndolos. 

Corregir, el mismo diccionario se refiere a “enmendar lo errado”; es decir, que la falta de prevención comete errores, incurre en fallas, aumenta las probabilidades de que las cosas fallen y las ponen en riesgo.

En las generaciones anteriores a la tuya, es común encontrar personas que nunca se pusieron a pensar en darle sentido a su vida, en conocer cuál era su misión personal.

Son personas que toda su vida trabajaron en algo que nunca les gustó. Muchos, se colocaron laboralmente, donde las circunstancias y las necesidades los obligaron.

Fueron personas cuya lápida en su tumba debiera decir; “Aquí está el cuerpo de Fulano, quien vivió y murió y nunca supo para qué existió”.

Saber para qué existimos y para qué fuimos creados, personal y profesionalmente, da sentido a todas nuestras actividades.

Una vez identificado tu propósito de vida, encontrarás la razón de todas tus acciones y se convertirá en la energía primaria que te motivará en todos los sentidos.

Te invito a reflexionar sobre esto, ello eliminará todos los vacíos existenciales que pudieras tener. Comienza pensando que todos tenemos una razón de ser, y tú también. 

Tu propósito personal, radica, por un lado, en las habilidades que posees, y por otro en las cosas que te cuestan trabajo en tu vida personal; en este sentido, hablamos de una dualidad: enseñar y aprender, dar y recibir. 

¿Qué es lo que tú en lo personal puedes enseñar y qué es lo que tienes que aprender? 

Todos tenemos alguna habilidad, por pequeña que sea; algo de todo lo que haces, lo haces, no perfecto pero sí mejor, y te satisface más. Tus habilidades hay que desarrollarlas para que puedas dar a los demás parte de ti. 

Por su parte, las cosas que te cuestan trabajo entender, aprender o manejar en tu vida serán tu misión, y mientras no las aprendas se te seguirán presentando como lecciones hasta que “te caiga el veinte”. 

Casi siempre, aquellas cosas recurrentes que te han costado más trabajo son las que marcan tu MISIÓN o propósito personal.  

Una persona carismática puede caerle bien a la gente que confía en ella y acepta y defienden sus propuestas; no obstante, poseer carisma no significa por ello que sean “buenas personas”, ya que muchos dictadores y déspotas crueles y sanguinarios a través de la historia han sido carismáticos.

Cuando se le pregunta a la gente qué es ser carismático desde un punto de vista político, habitualmente se entiende como líder, “tener personalidad” o “magnetismo”.

Las personas carismáticas se encuentran en las actividades públicas o de relaciones humanas. Son dirigentes políticos, militares y empresariales, vendedores, artistas, estrellas del espectáculo, periodistas, entre otros. Sin embargo, es bueno destacar que no todos los líderes son carismáticos ni toda persona carismática es un líder.

Muchos autores plantean que se nace con carisma. Otros tantos, defienden la tesis de que el carisma se aprende como toda habilidad, que se trata de “una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos y preocuparnos por los demás”.

Así, para ser o parecer carismático a tu gente sonríe a todos, trátalos bien, muestra interés por ellos, escúchalos, háblales de lo que les interesa, conéctate a sus emociones, elógialos, modula tu voz al hablarles.

Toma en cuenta que el carisma depende  también de las otras personas. Una persona puede ser carismática para unos o una persona común y corriente para otros del mismo grupo.

Para personas consagradas a una causa, el carisma es una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos por los demás y probarles, con la constancia, el esfuerzo y el ejemplo, nuestra legítima preocupación por ellas. Para estas personas no importa si se es pequeño de estatura, poco atractivo, que vistan mal o se expresen con el silencio sin grandes discursos. Así, ha sido reconocido por la humanidad como muy carismático Mahatma Gandhi, por ejemplo.

Si sientes que vienes arrastrando una carga incómoda, por las cosas que te han sucedido, te invito a hacer lo siguiente:

Regresa a ese pasado incómodo por un momento, vuélvelo a vivir por unos instantes y reinterprétalo; dale otro sentido y aplicación a lo que te incomodó. Trae el hecho o persona que crees que te afectó y velo ahora con tu parte adulta o con un “me vale ma…”. Si conservas mucho coraje, trae a esa persona a tu mente y “miéntale la ma…”, una y cien veces. O mejor, ve lo que te hizo como algo sin intención alguna, como algo que no era personal.

Tu vida en adelante es como un viaje hacia el futuro. ¿Cómo quieres viajar? ¿Cuántas maletas quieres llevar?

Imagina una mochila sobre tus hombros, ella contiene los buenos y malos recuerdos que has tenido desde niño; resulta que, por naturaleza, siempre un mal recuerdo tiene mucho más peso que uno bueno, y según los expertos para eliminar uno malo se requieren tres buenos.

Siente el peso de esa carga y ve lo difícil que es moverse con tanto peso a medida que la vas cargando con todos tus recuerdos.

Puedes quemar esa mochila con todo lo que hayas metido dentro y decidirte a nunca llevar otra contigo.

Puedes, también, cambiar de mochila. Cómprate una más chica; una que aunque llena, te permita moverte más rápido y ligero; una donde metas sólo recuerdos convenientes.

O también puedes vaciar la que tienes, analizar su contenido, y decidir con qué recuerdos quieres llenarla nuevamente.

Ve los beneficios de disminuir tu carga. No podemos venir cargando cosas que nos hacen más lentos; el estar pensando y recordando cosas inconvenientes nos quita energía, nos debilita y nos cuesta trabajo avanzar.

Aprendamos del pasado. ¿Qué fue bueno, qué fue incómodo, qué fue fantástico, qué aprendimos de aquello que no nos salió como queríamos? Lo fantástico tengámoslo siempre en nuestra memoria.

Amigo lector, en esta ocasión me dirijo a ustedes en mi papel de consultor en imagen y no tanto como mercadólogo. Si bien ambas actividades son algunas de mis máximas pasiones en la vida, durante las últimas semanas me he dado a la tarea de visitar algunas tiendas para observar con mejor detalle su funcionamiento.

Y déjame decirte que en algunos casos me quedé pasmado, de lo mal que algunas tiendas atienden a sus clientes, y peor aún, el triste estado de la mayoría de los productos que exhiben.

Hasta parece que a uno como cliente le hacen el favor de venderle y que nosotros terminamos pagando para que nos dejaran comprarles. ¿Esto último no le suena muy raro? pagar para que nos dejen comprar en la tienda, “mmmmm”. Pero si es lo que hacemos en algunas de esas “tiendotas”, pagamos porque nos dejen comprar en ellas. Pero bueno eso será material para otro artículo.

¿Por qué relaciono la atención al cliente y la percepción que pueden tener de ti y de tu establecimiento?

Por algo muy sencillo, es prácticamente imposible evitar generar una percepción. Es decir, lo quieras o no, de todas maneras proyectarás algo a tus clientes y ellos a su vez crearán una imagen de ti. Luego entonces, si este proceso es inevitable nos debería preocupar lo que los demás piensen de nosotros.

De ahí mi interés en mencionar algunos aspectos en los que considero deberías poner atención.

1.- ¿Te has fijado que normalmente, donde se encuentran los refrigeradores la temperatura es mayor que en el resto de tu establecimiento? ¿No cree que deberías procurar tener mejor ventilación en esa área? ¿Y mejor aún, si el refrigerador no sirve, que caso tiene tenerlo ahí de bulto?
2.- Muchos de los artículos se llenan rápidamente de polvo y tierra, dependiendo de la ubicación de tu establecimiento. ¿Cuánto tiempo te tomaría al final de tus labores o al inicio, pasar con un “mechudo” o sacudidor, los anaqueles que se empolvan más rápido?
3.- Seguramente, al igual que muchos detallistas también tienes los llamados productos “cambiarios”, es decir, aquellos con los que das el cambio a tus consumidores al no tener moneda fraccionaria. Ojo, no te extrañe si algún día te pagan el refresco y las papas con los mismos chicles o chilitos que tú entregaste a cambio.

4.- Si, por lo que representa estar de pie todo el día, tú como dueño, no puedes atender siempre, pon mucha atención en las actitudes que asumen tus empleados, se trate de tu hija, esposa, primo, cuñado, etc. Recuerda que somos seres humanos y podemos andar de muy mal humor por cualquier cosa; sin embargo, el cliente siempre deberá ser recibido con una sonrisa, sobre todo aquellos con los cuales cometiste el error de “fiarles” el refresco.
5.- Reacomoda tu tienda, sólo tú sabes qué productos se mueven con mayor frecuencia y cuáles te representan mayor utilidad, de nada sirve tener artículos que tardan mucho tiempo en desplazarse. Se supone que ninguna compañía, con las que comercializas, pone condiciones de espacio y lugar; es tu tienda no la de ellos.
6.- Procura tener una botellita de gel antibacterial a la mano, en verdad es muy desagradable ver que a uno lo saludan o que toman los alimentos, aún los empaquetados, con las manos sucias. ¿Así llegan tus clientes? Que bien, pero tú les otorga un servicio, recuérdalo.

Seguramente, algunas ideas te parecerán muy obvias, pero precisamente por eso son tan importantes. Si no mejoras la percepción que los clientes tienen de ti, al final el único afectado será tú.

Reemprender un negocio significa inyectarle nuevas y renovadas energías, darle un nuevo empuje y oxigenarlo. Cada principio de año conviene hacerlo para no dejarlo caer, mantenerlo activo y competente.

Pero esto depende directamente de su propietario, de que nunca pierda su habilidad de emprendedor. En este sentido se puede decir que una persona es emprendedora cuando actúa de la siguiente manera:

1- El emprendedor tiende a ser un individuo independiente y autónomo. Siente la necesidad de ser su propio patrón, porque le es difícil someterse a modelos o procedimientos fijos; tiene cierta aversión a las estructuras jerárquicas. Experimenta una gran necesidad de realizarse, de romper la rutina, de lograr objetivos con su propio esfuerzo.
2- El emprendedor posee mucha energía y es capaz de mantener un ritmo acelerado de trabajo durante periodos relativamente largos. Compite consigo mismo para superar los estándares de realización que el mismo se ha fijado.

3- El emprendedor tiene una gran confianza en sí mismo. Cree firmemente en sus capacidades y en su habilidad para alcanzar los objetivos que se ha propuesto y para vencer los desafíos.

4- El emprendedor es capaz de determinar el riesgo inherente a un proyecto. Acepta dicho riesgo cuando percibe que son elevadas las posibilidades de éxito. Aceptar riesgos es una característica esencial del emprendedor. Pero también puede aceptar un proyecto sabiendo que las posibilidades de ganar son 1 de 3 si cree que tiene las habilidades y la experiencia necesaria para salir adelante.

5- El emprendedor es optimista y positivo.

6- El emprendedor esta motivado más por su necesidad de realización personal, que por el dinero, el prestigio o el poder.

En diversos estudios realizados se definió un perfil de emprendedor basado en competencias que reúne todas las características mencionadas con anterioridad:

Orientadas a operaciones administrativas e intelectuales
• Planeación y Organización: capacidad de distribución óptima de recursos y acciones, manejo del tiempo con efectividad, para el logro de objetivos.
• Sensibilidad al cambio: nivel de apertura para comprender aceptar y manejar nuevas ideas o enfoques. Con la flexibilidad para realizar ajustes eficazmente ante diferentes entornos.

Orientadas a las relaciones:
• Estilo persuasivo: capacidad de convencer a otros mediante el uso de estilos interpersonales y métodos de comunicación apropiados, para lograr la aceptación de una idea, de un plan, actividad o producto.
• Asumir riesgos: capacidad para tomar decisiones con conocimientos de causa y concientización, ponderando ventajas y desventajas de las mismas. Reflejando capacidad de juicio crítico y oportunidad.

Orientadas a sí mismo:
• Auto confianza: grado de seguridad en sí mismo y de sus capacidades para la solución de conflictos o tareas, reconociendo sus fortalezas o debilidades.
• Tenacidad: demostrar capacidad de seguir adelante aún en situaciones adversas con conciencia social, buscando siempre el logro de los objetivos establecidos con perseverancia, dinamismo, libertad y justicia.
• Autodesarrollo: interés por el aprendizaje y la actualización, tanto personal como profesional.

Todas las características mencionadas se pueden encontrar en nosotros mismos en diferentes grados, y aunque no todos los individuos poseen dichas características, en general en la sociedad hay más emprendedores de lo que se cree, y esto se debe a que :
• Las personas no saben que son emprendedoras.
• Las personas se dan cuenta que pueden emprender algo, pero no lo hacen debido a la falta de experiencia, de conocimientos o recursos.
• Las personas poseen cualidades básicas y los recursos necesarios para ser emprendedores, pero no se deciden a lanzarse, por dificultades derivadas del ambiente socioeconómico.

Lo importante es conocerse a uno mismo, conocer cuáles son las debilidades y fortalezas de cada uno y trabajar en sus competencias. De esta manera muchas de esas cualidades se irán desarrollando, la otra opción es que armen un equipo de trabajo que los complemente.

Tomemos en cuenta que el emprendurismo no es exclusivo del ámbito de los negocios, podemos ser emprendedores en cualquier área de nuestra vida, incluido el mismo puesto de trabajo ¿cómo?, siendo propositivos, optimistas, dinámicos, y un sinfín de características más que ustedes mismos irán conociendo y desarrollando….

Te has preguntado por qué algunas personas ocupan buenos puestos de trabajo, convencen a mucha gente, les caen bien a muchos otros y los siguen a todas partes?.

Cierto, puede ser por su capacidad ejecutiva, por sus conocimientos, porque son sus amigos o familiares, etc., pero muchas veces es sólo por su carisma.

Sí, resulta que en ciertos ambientes y para ciertas áreas o giros, muchas veces es más importante el carisma que todo lo demás; algo así como “me cae bien o cae bien a los clientes, expectadores o votantes”.

Los carismáticos son o saben ser agradables, y muchos se identifican con ellos o encuentran en ellos el aprecio que les falta.

Pero piénsalo un poco, el carisma lo podemos desarrollar, ya que como decía un amigo “ser carismático es sólo cuestión de actitud”, de actuación dirían algunos, cierto también; muchas veces lo carismático no está en lo físico sino en la forma en cómo se expresan o comunican con los demás.

Cualquiera de nosotros puede ser tan antipático como carismático, poniéndonos serios o sonriendo un poco, mostrando aprecio por los demás.

Pero, ¿qué es eso del carisma?. La definición lo expresa como “la especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar” a otras. Los psicólogos, definen a una persona carismática cuando tiene la habilidad de motivar o de entusiasmar a quienes le rodean con el objeto de alcanzar objetivos. Son personas admiradas y queridas por sus seguidores o por el contrario, odiadas por sus adversarios.

Toma en cuenta que nadie puede ser carismático con todos, ya que también es cuestión de química, o porque hasta los carismáticos tienen su lado negativo y llegan a caer mal.

Algunos psicólogos recomiendan no confiarse tanto de lo que nos dice la gente con carisma, ya que muchas veces utilizan a sus seguidores con oscuros intereses.

El peso del pasado; no me refiero a nuestra moneda, a que antes tenía mucho más valor que el dólar, sino a nuestras cargas personales, a la cantidad de recuerdos que, muchas veces, sin estar conscientes venimos cargando, como un equipaje que llevamos a todos lados.

Los buenos recuerdos son ligeros, pesan muy poco, pero a veces son tan pocos que ni notamos su carga; los que pesan más son todas aquellas malas experiencias que tuvimos tiempo atrás, y que venimos arrastrando a nuestro presente.

Son aquellos resentimientos que tenemos por las ofensas, desaires y rechazos que nos hicieron, o por las culpas que sentimos de aquello que hicimos a los demás; todo esto nos resta energía y nos impide tener una existencia más sana psíquica, psicológica, mental y espiritualmente. Nos demos cuenta o no, estos nos impiden vivir el presente con total alegría, con paz, nos impiden canalizar todas nuestras energías en nuestro negocio para ser más competente.

¿A qué me refiero, concretamente?

• A aquellos pensamientos negativos, que nos impiden llevarnos bien con nosotros mismos y con los demás.

• A las malas experiencias que no hemos podido olvidar y que eventualmente vienen a nuestra mente quitando paz y alegría a nuestro presente.

• A las cosas que creemos que nos hicieron y que no hemos podido perdonar.

• A aquellas cosas que nos quitaron o robaron y que por nuestros apegos no las podemos olvidar.

• A aquellas actitudes malas que nos han hecho quedar mal con otros.

Pensemos, en la mayoría de los casos lo que en verdad nos dolió fue únicamente el orgullo.

Recordemos que todo es mental y que el único lugar donde podemos aliviar nuestros dolores del alma es dentro de uno mismo.

Traigamos a nuestro presente sólo recuerdos bonitos que den alegría a lo que hacemos actualmente.


Todos hemos tenido y tenemos actualmente problemas, de diferente tipo, de diferente tamaño, personales y de negocios; los tenemos con familiares, amigos, compañeros, clientes, proveedores o vecinos, etc.

¿Pero tú amigo, ¿cómo te enfrentas a ellos? ¿Con el cerebro o con el corazón? ¿Con emoción o con raciocinio?

Te hago esta pregunta porque de esto depende las posibilidades de que puedas solucionarlos o no, de que pueda ser pronto o llevará su tiempo, de que pueda ser a tu favor o en tu contra.

Cuando tenemos un problema grande y nos ponemos a temblar, lo estamos enfrentando con las emociones; nos da miedo, nos preocupamos, nos angustiamos, no podemos dormir, y con todo esto que sufrimos los hacemos más grande.

Nos demos cuenta o no, con nuestras emociones estamos alimentando nuestros problemas.

En algunos casos, emociones y sentimientos pueden ser considerados apropiados pero en otros pueden ser inadecuados.

Cuando lo hacemos con el cerebro, calculamos las probabilidades de solución,

buscamos opciones, armamos un plan de acciones y estamos más tranquilos.

¿Qué tipo de persona eres?.

Algunos siempre encuentran problemas donde no los hay y los hacen permanentes en su vida.

Otras veces no le damos la atención debida a un problema pequeño y con el tiempo los hacemos grandes.

Pero tomemos en cuenta que hay varios tipos de emociones:

• Positivas:  Alegría, Felicidad, Amor,

• Negativas: Ira, Miedo, Tristeza

• Otras: Culpa, Sorpresa, Tristeza, Vergüenza, Celos, Valentía.

Cuando te enfrentes a un problema,  que te cause alguna emoción negativa, antes de pensar en él o de enfrentarlo, respira profundo y exhala el aire lentamente, tres veces. Esto te ayudará a relajarte, a llenar de oxígeno tu cerebro y poder funcionar más adecuadamente; podrás ver cada problema como un reto, como algo que puedes y tienes que resolver, como todo.


Un empresario exitoso decía en una junta a sus directivos, gerentes y vendedores “quien no sabe y entiende el ajedrez, no sabe hacer negocios”; se refería a que en este juego, o arte, se practica el elemento base para tener éxito: la estrategia.

Comentó que el ajedrez es un ejemplo claro que nos enseña la importancia de tener siempre presente la meta en todas nuestras acciones, porque quien la olvida se pierde y no logra los resultados esperados.

Al igual que en el ajedrez, para tener éxito en la vida personal y de negocios se usa la cabeza. Un ajedrecista cuenta con diferentes elementos para cumplir con su objetivo de “darle mate al rey”, un terreno, 16 piezas con diferentes características y capacidades, oportunidades, métodos, reglas, etc.

En nuestra vida personal y de negocios también contamos con elementos que muchas veces ignoramos pero que pueden colaborar, directa o indirectamente con nosotros, como pueden ser: nuestra familia, nuestro equipo de trabajo, nuestros compañeros, vecinos, amistades, etc., cada uno con capacidades y habilidades particulares propias; cada uno por su lado conoce gente, tiene opiniones, aporta a los resultados finales. Todas las habilidades, por muy diferentes que sean son importantes en su momento.

No te digo que a las personas las manejes como piezas de ajedrez; a las personas se les dirige, se les guía, pero sí aprovecha tu relación con ellas llevándolas hacia una meta mayor que beneficie a los participantes; esto lo puedes conseguir convenciéndolos, pidiéndoles, consensuando, negociando, dándole su tiempo a los resultados.

En los negocios también hay reglas, leyes y reglamentos, hay también valores, políticas, ética, etc. que nos indican lo que está permitido y lo que no, sólo que muchos desconocen estos aspectos, les da miedo o les falta valor y experiencia para aplicarlos.