Aunque no lo creas, estos nombres raros existen en nuestro país; son nombres de poblaciones pequeñas, nombres que heredamos de nuestros ancestros prehispánicos.

Esta es información que nos llegó de uno de nuestros lectores, y que checamos fue publicada por Ricardo Pineda en 2016, en El País.

A mi hasta se me atoró la lengua al tratar de pronunciarlos. Te desafío a que lo hagas tú, te podría resultar divertido y te dará conocimiento. 

Aquí un extracto de la publicación:

• Bacadéhuachi (Sonora)

Este nombre proviene de la etnia Ópata, Bacadéhuachi, está ubicada al noroeste de Sonora y fue fundada en 1645 por el misionero jesuita Cristobal García; esta localidad significa “la entrada del carrizo”.

• Basaseachic (Chihuahua)

Es el parque nacional en donde se encuentra la segunda caída de agua más alta del país tiene un nombre que significa “lugar de coyotes” o “cascada”, según el pueblo rarámuri.

• Tzintzingareo (Michoacán)

Se localiza entre los municipios de Maravatío y Ciudad Hidalgo; el nombre de este pueblo artesano tiene un origen purépecha que quiere decir “santuario de colibríes”, muy similar al origen de otra localidad michoacana: Tzintzuntzan.

• Hecelchakán (Campeche)

Al norte del puerto campechano se encuentra esta ciudad que, en maya-yucateco, es el equivalente a “sábana del descanso”.

• Jechtojtik (Zinacantán, Chiapas)

El nombre de esta localidad de menos de cien habitantes no tiene una traducción al español pero proviene de una variante del tzotzil que significa “La Granadilla”.

• Tahdizbchén (Yucatán)

Se ubica a seis kilómetros de Mérida; el nombre de esta subcomisaría tiene su génesis en el maya-yucateco y quiere decir “pozo muy escrito”.

• Tlatlauquitepec (Puebla)

Es uno de los pueblos mágicos de la Sierra Norte poblana. El nombre de este municipio equivaldría a decir “el cerro que arde” o “el cerro cabezón”, en náhuatl.

• Yachihuacaltepec (Toluca, Estado de México)

Originalmente llamado San Marcos Yachihuacaltepec, el nombre de este pueblo se refiere a “los que poseen casas en el cerro de las flores”. Se ubica al norponiente del Mpio. de Toluca, a un lado de la carretera que conduce a Calixtlahuaca, otro nombre algo difícil de pronunciar.

• Tancanhuitz (San Luis Potosí)

Es uno de los municipios potosinos con más lluvias, su nombre puede ser interpretado como “canoa llena de flores” o “simplemente lugar de flores”.

• Alaxtitla Ixcacuatitla (Veracruz)

Quien pueda decir “Vengo de Tlaxcalixtlahuaca pero voy para Alaxtitla Ixcacuatitla” seguro es un veracruzano de cepa y muy probablemente de Chicontepec. No hay demasiado consenso en el significado de su nombre, pero lo más cercano es algo similar a “lugar donde se pone arena en abundancia”.

• Tlalnelhuyocan (Veracruz)

Es también de origen náhuatl; cuando nombras a este pueblo perteneciente a Jilotepec, es como si dijeras “lugar donde hay raíces” o “lleno de raíces”.

• Xalpatláhuac (Guerrero)

Localizado al este de Chilpancingo; el nombre de esta cabecera municipal tiene su origen en una derivación de dos elementos: xalli, que significa “arena”, y patláhuac, que equivale a “ancho”. Su traducción es “arenal ancho o amplio”.

Se trata de la tercera ciudad en importancia económica, histórica y cultural del estado de Veracruz, después del Puerto de Veracruz y su capital Xalapa.

Fue uno de los sitios con mayor desarrollo económico durante el Virreinato, ya que se trataba de un paso obligatorio y de descanso en la ruta entre la actual CDMX y el Puerto de Veracruz, principal entrada y salida de mercancía durante esa época.

En el siglo XIX fue escenario de diversos acontecimientos; “una batalla de la guerra de independencia en donde la población que simpatizaba con la causa del virrey fue tomada por José María Morelos en 1812”.

Orizaba, fue el refugio del ejército francés, donde se mantuvo varios meses planeando y esperando refuerzos, después de que se replegó al ser vencido por el ejército de Ignacio Zaragoza, en la batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862.

Pico de Orizaba

Volcán más alto de México y tercero de Norte América, alcanza  5,747 metros sobre el nivel del mar. Es el atractivo natural por excelencia de la región, se encuentra en los límites del estado de Puebla y Veracruz. Es conocido como “Citlaltépetl”, que significa “Cerro de la Estrella”.

Río Orizaba y sus puentes

Paseo turístico a lo largo de los 3.5 km de río que atraviesan la ciudad. Nace en las faldas del volcán Pico de Orizaba a una altura aproximada de 2,800 metros sobre el nivel del mar. De los 15 puentes que lo cruzan, el más antiguo es el de “San Antonio” que data de 1550.

Museo de Arte del Estado

Inmueble construido a finales del siglo XVIII. Cuenta con más de 700 piezas de los siglos XVIII, XIX y principios del XX, las cuales hablan de más de 100 años de historia del arte de México y Veracruz. Destacan aquí, 36 obras de Diego Rivera.

500 Escalones

Lugar recreativo y deportivo. Cuenta con la Cascada del Elefante, formación rocosa con dos  pequeñas caídas de agua simulando los colmillos y su trompa, la caída principal es de 20 metros y también tiene la segunda tirolesa más larga de la República Mexicana.

Piedra del Gigante

Monolito de 8×5.5 m, pesa 6 toneladas, era utilizado para sacrificios. Tiene un guerrero de 5 metros de altura grabado. Se encuentra en el cementerio municipal “Juan de la Luz Enríquez” rodeado de bellos sepulcros, entre los que destaca “La Niña del Ángel”.

Mier y Pesado

Castillo estilo inglés, herencia de una pareja rica, Doña Isabel Pesado y Don Antonio Mier. Edificio único en todo el continente Americano con hermosos jardines, funciona como asilo para las personas ricas de edad avanzada.

La Concordia

Plaza de toros y centro de espectáculos techado en forma geodésica, con capacidad para 6,844 personas. Es la más grande del Estado y la más moderna de Latino América.

Catedral de San Miguel

Se estableció por orden de los franciscanos en 1642, durante la Colonia. Con estilo barroco-corintio y neoclásico, posee un reloj único en México, elaborado en París por A. Borrel en 1864, relojero de Napoleón III.

Fue en la ciudad de Orizaba, Ver., allá por los años 1909, cuando la niña de dos años Ana Maria Dolores Segura y Couto falleció de una enfermedad crónica que le venía desde tiempo atrás.

La niña fue sepultada en el cementerio Juan de la Luz Enríquez, conocido por sus tumbas y leyendas muy peculiares.

Sus padres, muy tristes por la pérdida,  y tratando de mantener la chispa que su hija tenía, contrataron al mejor escultor de esa época para que le hiciera una tumba con la misma forma y los mismos detalles que su hija, acostada sobre su cama. Todo esto resguardado por un ángel que tuviera una rosa en una de sus manos.

La obra fue realizada con tal detalle, que cumplía con los detalles de la niña. Sus ojos, su cabello, sus manos; todo era idéntico al pequeño cuerpo de ella.

Desde entonces la tumba permanece en perfectas condiciones, sin parecer que el paso del tiempo le afecte. 

Lo increíble es que desde hace unas décadas, después de fallecidos los familiares de la niña, con cierta regularidad, en las mañanas aparecen flores y juguetes al lado de su tumba.  

Se dice que el Ángel protege a la niña de las condiciones climáticas. Si hay mucho sol, el Ángel mueve sus alas para proteger el rostro de la pequeña, si hay lluvia sucede lo mismo.

Guardias del cementerio aseguran que en las noches la niña baja de la cama de mármol para jugar en el cementerio, y el ángel le ilumina el camino despidiendo una luz desde sus ojos para protegerla y no perderla de vista.

También afirman que la rosa que sostiene en su mano derecha, la deja caer sobre la niña para que ella pueda jugar.

Fuente: xalapaveracruz.mx

Después de leer lo útiles e importantes que son los murciélagos, en particular las dos especies que están relacionadas con el Tequila, ahora los admiro y los amo.

Apenas me enteré que hay dos especies que contribuyen a la diversificación genética del Agave que se usa para la fabricación del Tequila, y que estuvieron a punto de extinguirse.

Algunos especialistas dicen que es gracias a esas dos especies que existe el tequila porque esparcen el polen del Agave, enriqueciéndolo con los azúcares que dan sabor a la bebida, además de controlar las plagas. Otros dicen que el Tequila salvó a estas especies.

Hace 25 años, estos murciélagos casi desaparecen por completo, debido a que los industriales del Tequila cortaban todos los Agaves antes de que florecieran. 

Existe una relación directa entre estos murciélagos y el Tequila; ellos tienen predilección por el néctar de las flores de estos magueyes, es su principal alimento; las flores de la penca abren sus pétalos sólo de noche y es cuando los murciélagos se alimentan de ellas.

Los tequileros no se daban cuenta que estaban acabando con estos animalitos y que al enriquecerse la diversidad genética de la planta con la polinización, contribuían a fortalecerlo.  

A falta de esa polinización las plantas se hicieron vulnerables a diversas enfermedades, que en la década de los 90s diezmaron muchos cultivos del Agave azul.

En los 90s. se percataron de ello, y  acordaron que los agricultores reservarían un 5% de sus tierras para la floración de la planta. “Desde entonces, se ha podido observar avances en la recuperación de estos murciélagos, así como el aumento de la diversidad genética del conjunto de las especies de Agave mexicanas”.

De esto, los tequileros sacaron al mercado varias marcas de Tequila etiquetadas como “bat-friendly (amigables con los murciélagos), que son muy vendidas en Estados Unidos.  

Era el año 1600, cuando don Tristán de Alzúcer llegó a lo que es ahora la CDMX, buscando enriquecerse y abrirle buen camino a su hijo del mismo nombre, para lo cual se dedicó al comercio. 

Después de recorrer algunos barrios, don Tristán se fue a radicar por el rumbo de Tlaltelolco y allí mismo instaló su comercio que atendía con la ayuda de su hijo.

Don Tristán tenía un buen amigo y consejero, el Arzobispo don Fray García de Santa María Mendoza, quien solía visitarlo en su negocio para conversar. Junto con unos vinitos, allí platicaban de las cosas que los identificaban pues habían nacido en el mismo pueblo.

Todo iba muy bien en el comercio de don Tristán, que decidió ampliarlo, para lo cual envió a su hijo al Sureste del ahora México, a buscar nuevos productos.

La mala suerte hizo que el joven Tristán enfermara a tal grado, que se temió por su vida; don Tristán preocupado por ello, se arrodilló ante la imagen de la Virgen y prometió ir caminando hasta su santuario, si su hijo se aliviaba. 

Semanas más tarde el muchacho regresaba sano a la casa de su padre, quien feliz lo estrechó entre sus brazos.

Vinieron tiempos de bonanza en el negocio, y tan ocupado estaba don Tristán que se olvidó de su promesa; sin embargo, en las noches le invadía el remordimiento al recordar la promesa hecha a la Virgen.

Un día fue a visitar a su amigo y consejero, el Arzobispo, para hablarle de la falta de cumplimiento de su promesa y que le dijera qué hacer, ya que de todos modos le había dado gracias a la Virgen en sus rezos. 

-Bastará con eso, -dijo su amigo-, si rezaste a la Virgen dándole las gracias, ya no hay necesidad de cumplir lo prometido.

Don Tristán se fue a su casa muy complacido, olvidando la promesa de la que lo había relevado el Arzobispo.

Pero un día, apenas amanecía, el Arzobispo caminaba por la calle de La Misericordia, cuando se topó con don Tristán, quien ojeroso, cadavérico y con una túnica blanca que lo envolvía, caminaba rezando con una vela encendida en la mano derecha.

¿A dónde vas a estas horas, amigo Tristán?, le pregunto el Arzobispo.

– “A cumplir con la promesa de ir a darle gracias a la Virgen”, respondió con voz hueca y tenebrosa, el comerciante.

El Arzobispo lo dejó avanzar, pero esa noche decidió ir a visitarlo para pedirle que explicara por qué decidió ir a pagar la manda hasta el santuario de la Virgen, pero lo encontró tendido, muerto, acostado entre cuatro cirios, mientras su joven hijo Tristán lloraba con gran pena.

Con mucho asombro el prelado vio que el sudario con que habían envuelto al muerto, era idéntico al que le viera vestir esa mañana y que la vela que sostenían sus agarrotados dedos, también era la misma.

-Mi padre murió al amanecer -dijo el hijo entre sollozos, pero antes dijo que debía pagar no sé qué promesa a la Virgen.

Con esto el Arzobispo se dio cuenta que don Tristán ya estaba muerto cuando lo encontró por la calle. En su ánimo se sintió culpable de que aquella alma hubiese vuelto al mundo para pagar una promesa que él le había dicho que no era necesario cumplir.

Pasaron los años… Tristán hijo, regresó a España, pero el alma de su padre continuó por mucho tiempo, deambulando con una vela encendida, cubierto con el sudario amarillento y carcomido, por la misma calle, a la que la gente nombró después, “El callejón del muerto”.

Generalmente, son poblaciones que están retiradas de las carreteras principales, sólo están indicadas sobre éstas.

1.- Buckingham.  

No se sabe quien le puso tan elegante nombre, pero posiblemente está relacionado con la población del mismo nombre que está al norponiente de Londres, Inglaterra o con el nombre del palacio de la reina Isabel II.

El Buckingham de México es una población del municipio de Santa María del Oro que colinda con el municipio de Tepic, Nayarit y cuenta con 457 habitantes. 

2.- Tangamandapio.

Supimos de esta población por el  programa televisivo “El Chavo de 8”, en el que Jaimito “el cartero” lo mencionó muchas veces. Está ubicado en el estado de Michoacán, en una región cercana a Jalisco, a 165 km al oeste de Morelia y cuenta con 11,000 habitantes.

3.- Tangas.

Es el nombre que le dan muchos pobladores del lugar cuando se les pregunta de dónde son. Se refieren a Tangancícuaro, ubicado al norte del Estado de Michoacán, a 120 km de Morelia y a 170 km de Guadalajara. Cuenta con una población de 38,621 habitantes.

4.- Angangueo.

Su nombre lo dio a conocer un personaje femenino del programa televisivo “Vecinos”. Está ubicado dentro del Estado de Michoacán, casi colindando con el Estado de México; precisamente dentro del Santuario de la Mariposa Monarca, adelante de El Oro y Tlalpujahua. Cuenta con 10 mil habitantes.

5.- Las Tetillas.

Esta localidad está situada en el Municipio de Río Grande, Zacatecas, al norte de Fresnillo. Tiene 1,799 habitantes. En la localidad hay 881 hombres y 918 mujeres y hay apenas 435 viviendas.

6.- La Verija.

Aunque pudiera parecer una palabra obscena, La Verija es una población perteneciente al municipio de Carácuaro, en el Estado de Michoacán de Ocampo. Cuenta sólo con 15 habitantes. En La Verija existen apenas tres viviendas.

7.- Pitorreal.

Es un pueblo pequeño con 60 cabañas, ubicado en el Estado de Chihuahua, a 365 km de Los Mochis, Sinaloa. Muchos piensan que se llama así en honor a “La Mexicana” una gran piedra que dicen tiene forma de pene, ubicada a unos 4 km del pueblo, y que es muy visitada por turistas curiosos para ver dicha piedra.

8.- Naco.

Se dio a conocer en el centro del país, por la serie televisiva “Run coyote run”. Es una población del Estado de Sonora ubicada en la frontera con Estados Unidos. Cuenta con 6,069 habitantes y se encuentra a 155 kilómetros de Nogales y a 55 de Agua Prieta. Es conocida por la calidad de muebles que fabrican con madera de palo-fierro y metal.

9.- Cuajinicuilapa.

Está ubicada en la costa chica del estado de Guerrero y colinda con Oaxaca. Conocida como “La perla negra de México, La pequeña África de México o La capital de los negros de México”, ya que la mayoría de su población es de raza negra, muchos de ellos pertenecientes a pueblos de esclavos fugitivos.

10.- Parangaricutirimícuaro.

Parece un trabalenguas, pero en realidad se trata de un pueblo que existió en el estado de Michoacán y que fue destruido con el nacimiento del volcán más joven del mundo, el Paricutín. Del pueblo sólo sobrevivieron parte de una iglesia y algunas casas, que hoy en día son el atractivo turístico de la región. 

11.- Jalos. 

Su gente lo llama así, pero su nombre es Jalostotitlán. Está ubicado en la región de los Altos de Jalisco. Es famoso por sus mujeres bellas. Cuenta con 25 mil habitantes.

Cuenta la leyenda, que en el Panteón de Belén de Guadalajara, Jal., se presentó un suceso donde un estudiante de medicina se volvió loco. 

Resulta que hace tiempo, varios estudiantes de medicina estaban de internos en el Hospital Civil, adjunto al panteón.

Un día, un estudiante quiso demostrar su valentía; les apostó a sus compañeros que entraría completamente solo al panteón, a las diez de la noche, hora en que se daba “el toque de ánimas” en la iglesia cercana y, según se decía, a esa hora salían los muertos de sus sepulcros.

Para confirmar su hazaña, les dijo que entraría hasta el fondo del corredor y clavaría un clavo, para que sus incrédulos compañeros lo vieran al día siguiente. 

Al escuchar el primer campanazo, el atrevido estudiante brincó la barda y entró al panteón caminando con paso firme y seguro hasta el fondo del corredor, cargando en sus manos un martillo y un clavo.

Cuando llegó al fondo del oscuro corredor, clavó el puntiagudo metal, pero al retirarse notó que alguien lo detenía. 

Por más esfuerzo que hacía por correr, sentía que una mano lo tomaba fuertemente del hombro. Quiso gritar, pero no pudo; un nudo en la garganta se lo impidió. Estaba tan asustado y desesperado que se desmayó.

Al día siguiente, sus compañeros entraron al cementerio para ver qué había sucedido. Lo encontraron tirado en el suelo pero sujeto a una pared, su bata estaba asegurada con el clavo; con mucho trabajo logró decir que un fantasma le había clavado la bata.

A raíz de esto el estudiante perdió la razón y acabó vagando por las calles hasta que un día lo encontraron muerto.

Está oculta bajo una montaña, pero es la más grande del mundo. 

Me refiero a la pirámide de Cholula en el Edo. de Puebla. Su construcción inició por el año 300 a C., y se estima que duraron casi 1,000 años en terminarla.

Fue ocupada por varias culturas y hasta el año 1300 d C. perteneció a la cultura Olmeca-Xicalanca, quienes también la dedicaban al dios de la lluvia (Chiconquiahuitl). 

Lo que la hace la más grande que cualquier otra en el mundo, es su base, que tiene 400 metros por lado; mayor que las del Sol en Teotihuacán y la de Keops, en Egipto.

Es también la más grande en volumen, con 4’500,000 m³, aunque en altura tiene apenas 65 m (similar a la del Sol en Teotihuacan). 

Está formada por seis capas superpuestas una sobre otra, fueron agrandamientos de las culturas que la ocuparon, quienes para que resistiera el peso fueron ampliando su base. Ya para el año, 1300 d. C., la pirámide fue abandonada.

Se dice que durante décadas los españoles quisieron destruirla, pero al no poder hacerlo buscaron opacar su importancia colocando sobre ella el Santuario de la Virgen de los Remedios, construido en 1594. 

En realidad desconocían su presencia, pues a la pirámide la ocultaba ya la vegetación surgida después de 200 años de abandono.

Dentro de las riquezas de este sitio se encuentran dos murales prehispánicos, el Mural de los Bebedores y el Mural de los Chapulines, que fueron descubiertos apenas en 1969 a seis niveles bajo tierra.

El primero de éstos, el más impactante, es considerado como una obra pictórica sobresaliente no sólo por su tamaño de 56 m de longitud por 2.5 m de altura, sino por el tema central que representa: una ceremonia de embriaguez. 

En este mural aparecen más de 100 personas bebiendo un líquido que se dice era pulque; ahora serían unas sabrosas chelas.