Época Prehispánica

Del siglo XV, se tienen registradas cuatro:

“Catarro Pestilencial”, la “Gran Pestilencia”, Difteria y Tifo, junto con otras enfermedades respiratorias.

Para nuestros indígenas de esa época, las enfermedades eran “producto de la voluntad de los dioses hacia el hombre: una maldición o castigo”, y todavía, en gente muy humilde, se cree algo de eso.

Durante los primeros 75 años de la conquista (Siglo XVI)

1520. Viruela. Fue en plena conquista e intervención española; costó la vida de más de la mitad de la población de esos años, ha sido la más devastadora en México.

1531. Sarampión. “Gran mortalidad, pero menor que la viruela”. En Tabasco hubo un descenso importante de la población por esta epidemia.

1545. Salmonela. Ésta se manifiestó por problemas gastrointestinales, debilidad, dolor abdominal, sangre en las heces. Duró cinco años, tiempo en el cual mató al 80% de la población (15 millones de personas).

“Fue una de las peores epidemias, después de la peste negra que mató a 25 millones de personas en Europa en el Siglo XIV”.

1555. Hubo una serie de plagas como “Viruela, Sarampión, hambre, guerra, opresión, tributos, esclavitud y trabajo en las minas”.

1596. Hubo una epidemia mixta de Sarampión, Paperas y Tabardillo. “Enfermedades que los esclavos portaban: diarrea, disentería, neumonía, paludismo, fiebre amarilla, amibiasis, lepra, sífilis y tripanosomiasis”.

Durante el Siglo XVII y XVIII

De estos 200 años hay registros de 21 epidemias, la mayoría de éstas fueron de Viruela y Sarampión.

 Durante el siglo XIX

En este período, se registraron 15. Aquí ya sólo apareció una vez la Viruela, pero se empezaron a manifestar otras: Tifo, seis veces; Cólera, tres; Paludismo, una, y otras ya conocidas como Sarampión.  Las principales fueron:

1813. Tifo. Esta epidemia se dio principalmente en Cuautitlán, cobrando 3 mil 114 víctimas en siete meses.

1833. Cólera. Esta epidemia se dio en todo el país, matando a más de 320 mil personas. 

1883. Fiebre amarilla. Ésta se dio principalmente en Mazatlán, “cuando desembarcaron 33 enfermos procedentes de Panamá”. Murieron más de 2,500 personas.

Siglo XX

1902-1903. La Peste Negra, una variedad de la “Peste Bubónica”. Ésta se manifestó, principalmente, en Mazatlán. Se dice que la trajeron unos marineros que venían en un barco procedente de San Francisco California. Se infectaron 824 personas, de las cuales fallecieron 582.

1918. Influenza Española. Esta epidemia dejó 500 mil muertos en México. En el mundo ha sido la más devastadora; mató a más de 40 millones de personas. 

1940. Paludismo. Ésta “dejó 24 mil muertes por año hasta finales del siglo”. En 2002 se declaró erradicada.

1948-1955. Poliomielitis. En ésta, se registraron mil 100 casos. Fue erradicada por medio de la vacunación.

2009. Influenza A/H1N1. Esta epidemia es de origen porcino. Surgió en la ciudad de Perote, Ver, con presencia en Oaxaca, San Luis Potosí y el Estado de México, pero se diseminó en otros 74 países.

Al final de 2009, se registraron 16 mil muertes en todo el mundo. En México, se habían acumulado casi 70 mil casos confirmados y alrededor de mil muertes.

No se trata de los personajes ni del tema de la película del mismo nombre, éstos son otros verdaderamente macabros.

Allá por las orillas del Cerro de la Estrella de Iztapalapa, grupos de jóvenes se reunían en las noches a ingerir bebidas alcohólicas. 

La historia que más se supo, fue la del grupo en el que iba Gloria, que de un momento a otro comenzó a gritar que alguien los observaba desde la oscuridad, según ella eran unos hombres pálidos que parecían muertos que vestían una capa completamente negra.

Los demás jóvenes tomaron aquello a tono de burla, pero al ver que a la mujer no se le pasaba el espanto, decidieron llevarla hasta el sitio desde donde decía los observaban. En ese punto miraron alrededor, sin encontrar a nadie, fue entonces que Gloria se calmó. 

De regreso al punto de su reunión, se sorprendieron ahora con los gritos de otra de las muchachas, la cual les decía que veía lo mismo. Para evitar la misma situación cambiaron de lugar dentro del grupo. 

De pronto, Marco soltó un grito terrorífico, que les hizo a todos levantarse de un salto y correr.

Corrían de prisa hacia el auto mientras atrás de ellos, los hombres vestidos de negro se desplazaban con gran velocidad, dejando ver lo que las chicas habían descrito.

Eran unas figuras delgadas, vestidas completamente de negro y con los rostros de muertos, que les dieron alcance como si sus pasos fueran gigantescos, a pesar de que sus cuerpos no se movían al darlos. 

Estas figuras pasaron en medio de la fogata sin quemarse; en el momento en que estaban montados en el auto, simplemente las figuras lo atravesaron.

Se han reportado estas apariciones en muchos lugares de la zona. Estos casos dieron origen a la “Leyenda de los Hombres de Negro”, que observan desde las sombras, saliendo de las penumbras para correrlos del lugar.

Seguramente ya la conoces o has oído muchas veces hablar de ella; me refiero a la “Sagrada Ciudad de Cholula”.

Un lugar que tiene mucho que decirnos de su pasado y de su presente.

Fue uno de los centros religiosos más importantes en el centro del país. A la llegada de los españoles estaba habitada por los Toltecas, quienes habían hecho de ella, una ciudad próspera y un importante centro económico y comercial, pero sobre todo, religioso.

Se dice que es una Ciudad Sagrada porque  fue un lugar de iniciación de sacerdotes y personalidades de diversas culturas. 

Fue el primer lugar que conoció Cortés, antes de llegar a Tenochtitlán. Se cuenta que quedó impactado al ver la gran cantidad de templos dedicados a Quetzalcóatl que había en el lugar, conocidos como teocallis; tanto, que “se propuso construir encima de cada uno de ellos, un templo cristiano”, y así fue.

Entre otras cosas, Cholula es famosa por una leyenda que ha circulado durante muchos años, el de tener 365 iglesias, que incluso se decía que había una para cada día del año, pero ¡no!, no es exactamente así.

Actualmente, nadie sabe el número exacto de iglesias que hay, pero sorprende la gran cantidad que podemos ver cuando estamos allá.

Las autoridades religiosas del lugar reportan 283 parroquias para la región, “sin contar templos menores, capillas, y otros edificios religiosos en ruinas que todavía persisten como hermosos monumentos en el centro de pueblos y pequeñas villas”.

Sin embargo, el principal símbolo de la ciudad es su pirámide, la más grande del mundo por lo ancho de su base, 404 metros por lado, y sus más de ocho kilómetros de túneles.

Tan importante era esta pirámide a la llegada de los españoles, que para opacarla, después de masacrar a sus pobladores, pusieron una iglesia encima de ella. 

En el presente, la zona arqueológica prehispánica está comprendida por dos poblaciones: San Andrés y San Pedro, Cholula.

La realidad de ahora, es que encontramos, tanto en Cholula como en Puebla y en todo el estado,  muchísimas iglesias, aunque definitivamente, la concentración mayor es en la “Ciudad Sagrada”.

Caminando por Cholula, comprobamos que en verdad, la mayoría de los teocallis fueron sustituidos por templos católicos.

Por todo este importante acervo religioso e histórico, Cholula se ha convertido en una ciudad turística, apreciada por nacionales y extranjeros. 

Estando allá, vale la pena visitar, sobre la Gran Pirámide de 65 metros de alto, la iglesia de la Virgen de los Remedios. Desde ahí se puede admirar toda la Ciudad de  Cholula; si el día está claro, se pueden ver también los volcanes Popocatépetl, Iztaccíhuatl, la Malinche y el Pico de Orizaba.

Es indispensable ver también, dos murales muy importantes del lugar: el de “Los bebedores” y el de “Los chapulines”.

A muchos, nos llamaron la atención las expresiones que hizo el ex-presidente, cuando fue invitado al 80 aniversario del partido que lo llevó al poder.

Su rostro y sus palabras irradiaban odio, sed de venganza, dolor y coraje, cuando dijo que hay que darle en la “M…” a la 4T.

Como cualquier mexicano, aunque sea ex-presidente, está en su derecho de expresar sus ideas sobre cualquier tema, pero no había yo alcanzado a comprender esas expresiones.

Me sorprendió su incoherencia. ¿Cómo alguien, con fuertes valores religiosos, puede guardar tanto rencor en sus adentros? Recordemos cuando, bien cumplidor, acudía a misa los domingos, como queriendo darnos un ejemplo.

¿Será que ya lo envalentonó la yerba verde que quiere sembrar, esa de la que quiere ser el principal exportador de México, o será que así se pone uno a los 77 años de edad? ¡Qué horror!

Esas actitudes serían propias del diputado Noroña, por ejemplo, de quien no nos sorprende nada de eso. 

Bueno, al fin y al cabo Fox, es oposición. ¿Pero de cuál?, porque en varias ocasiones apoyó más al partido del sexenio anterior que al suyo. 

De cualquier manera, se trata de un antagonismo entre alguien de la extrema derecha contra alguien de izquierda.

Pero según mis amigos, Fox trae una herida que no ha podido sanar.

Resulta que en 2005-2006, en el primer intento de AMLO de ser presidente, cuando Fox gobernaba el país, el tabasqueño encabezaba las encuestas. 

Esto no gustó al presidente, por lo que inició un plan para encarcelarlo por una “violación a la ley” que había cometido, siendo Jefe de Gobierno, y así evitar que se lanzara como candidato; pero no lo logró.

¿Será que aun carga con el resentimiento? ¿Guardará en sus adentros la “derrota” personal de no haber podido encarcelarlo en esas fechas?

Como ustedes saben, el Estado de Guerrero se divide en Costa Chica y Costa Grande, divididas a partir de Acapulco.

En la Costa Chica existe una pequeña población de nombre Cuajinicuilapa, justamente colindando con el Estado de Oaxaca; ahí me toco ver que la mayoría de su población era negra, verdaderamente negra.

Cuando viví en Acapulco, la gente de ahí me contaba que eran descendientes directos de africanos. 

Contaban que, en el Siglo XVIII, una embarcación, de esas conocidas como de la Nao de China, que además de productos, venía cargada con esclavos, encalló antes de llegar a Acapulco y que los pocos que lograron sobrevivir, pudieron llegar a Cuajinicuilapa, donde encontraron refugio.

Sin embargo, la versión oficial dice que en esa ciudad se refugiaron muchos negros cimarrones, nombre con el que se denominaba a los “esclavos rebeldes, algunos de ellos fugitivos”, que ya vivían en otros lugares de la colonia. 

Éstos llevaban una vida de libertad en rincones apartados, buscando un lugar donde estar lejos de los que habían sido sus patrones.

Cualquiera que sea el hecho histórico, y aunque los afrodescendientes se han extendido por toda la Costa Chica, el municipio de Cuajinicuilapa tiene la población más grande de afromexicanos del estado.

Desde hace unos años, diferentes grupos sociales han estado hablando de los Afromexicanos, haciendo notar que éstos han sido los más marginados en el país, al grado de que durante siglos han permanecido invisibles para muchos, incluyendo las instituciones oficiales.

Fue hasta 2015 cuando el INEGI hizo el primer censo de estas comunidades. Actualmente, en México habitan casi 1.4 millones de afrodescendientes (1% de la población total). Los estados con mayor proporción de éstos son: Guerrero (6.5%), Oaxaca (4.9%) y Veracruz (3.3%).

Desde los años 50 del siglo pasado conocemos a Acapulco por su importancia turística, pero no siempre fue así.

Durante la colonia fue escenario del intercambio comercial más importante en la época.

A esa ciudad llegaba la Nao de China; se trataba del barco que “recorría la ruta comercial que conectaba Asia con España, a través de México”.

Cuando Cortés conquistó el Imperio Azteca, Magallanes descubrió el archipiélago de las Filipinas; donde Manila su capital, llegó a convertirse en el centro de acopio de las riquezas asiáticas. 

En esa época, ambas tierras, La Nueva España y Filipinas fueron fortalezas del poderío comercial Español. 

“Sedas, maderas, telas, especias y metales preciosos se embarcaban en los buques a los que se llamó Naos, y zarpaban rumbo a la Nueva España, hacia el puerto de Acapulco”.

Los productos llegaban a esta ciudad para después cruzar el territorio colonial; en ese trayecto “muchos se comercializaban en Tenochtitlán, Oaxaca y el Bajío”; junto con productos de la colonia, muchos llegaban al puerto de Veracruz, desde donde se embarcaban para España en otros barcos, haciendo escala en La Habana. 

La Nao de China venía “repleta de comida y sedas que se comercializaban en Acapulco. Ahí se intercambiaba también madera, telas, frutas como el plátano, piña, pimienta, arroz, azafrán y especias”. 

“Los productos que más enviaba la Colonia eran la plata, el oro, la cochinilla, el cacao, el café, los chiles, algunas piezas de cuero y ganado”.

Junto con los productos que traía la Nao en esta ruta, también venían esclavos, ésto se dice que era para compensar la escasez que se dio de  aborígenes locales, debido a que muchos morían de la viruela traída por los españoles conquistadores.

De este personaje se pueden decir muchas cosas malas y buenas, según la corriente de pensamiento de quien hable o escriba de él.

Si lo ponemos en el contexto que vivió, la historia oficial y no oficial nos pueden enseñar más de lo que sabemos de él. ¿Cuáles fueron sus circunstancias, sus capacidades, y cómo se enfrentó a sus adversidades?

Pero hacer eso llevaría mucho tiempo y espacio, por lo que me limito a lo siguiente:

Lo malo:

• Se creía insustituible

• Fue autoritario y su voluntad estaba por encima de la ley; todo un dictador

• Domesticó y sometió a los poderes federales

• Como militar, imponía la mano dura contra sus opositores 

• En su período, hubo contrastes extremos entre ricos y pobres 

• Se ocultaba la miseria y la desgracia de la gran mayoría de la población  

• Aumentaron los latifundios a costa de las tierras de los pueblos

• Los salarios que se pagaban era miserables y las condiciones de trabajo inhumanas 

• Reprimió las huelgas de Cananea y Río Blanco

Lo bueno de su período

• En general, hubo orden, paz y progreso

• Construyó la red de ferrocarriles, la misma que aún tiene México, con lo que pudo comunicar a las regiones más aisladas del país. 

• Concilió las rencillas partidistas y las batallas 

• Se favoreció la inversión extranjera y se reactivo la minería y la industria 

• Negoció la suspensión de la deuda externa con Estados Unidos, Francia e Inglaterra 

• Construyó el Palacio de Bellas Artes, el Palacio de Correos, la Rotonda de los Hombres Ilustres 

• Decretó la creación de lo que ahora es la UNAM

• Se abrieron los primeros bancos del país: el actual Banamex y el Banco de Londres y México

La historia lo satanizó; nos lo pintaron como el enemigo de México, de la democracia y de la “Revolución Mexicana”.

Pero ahora, algunos historiadores han querido reivindicarlo, presentándonos una visión más completa de lo que fue como presidente de México.

Lo que marcó negativamente a este personaje, fue el hecho de haber permanecido 30 años en el poder, y ya sabemos lo que eso significa; convertirse en un dictador.

Ya hemos sabido que tanto tiempo en el poder lleva a un presidente a ser tirano, y a sentirse un dios. 

Pero como todo personaje que ha pasado a la historia, ha tenido seguidores y detractores; los primeros, definitivamente, por haberse beneficiado durante su gobierno. 

Para mi gusto, su principal acción buena, y que hasta últimamente se viene mencionando en los medios, es que fue él, quien finalmente ganó la batalla contra los franceses el 5 de mayo de 1862. ¡Gracias a él tenemos qué celebrar!

Sin menospreciar las estrategias del general Ignacio Zaragoza ni el esfuerzo y valentía de todos los campesinos y soldados mexicanos que participaron en esa batalla, fue Díaz quien, directa y oportunamente, como general, hizo huir, junto con su batallón, a los soldados enemigos. Claro que esto lo hizo antes de ser presidente.

No pretendo ensalzarlo, sólo aprovecho el contexto de las propuestas que desde hace  algunos años expresan diversas personas, para traer sus restos a México, pues como sabemos fue enterrado en Francia a donde fue exiliado en 1911, y donde murió cuatro años más tarde.

Bueno o malo, “no fue un personaje menor”, su largo tiempo en el poder marcó un período especial en la historia de México.

Para no seguir atormentándome con las aparentes regadas o lentitudes del nuevo gobierno, ahora estoy tratando de entender por qué son así las cosas. 

Según esto, se trata de una verdadera transformación. ¿Cuánto tiempo tardará en llevarse a cabo? ¿Cuánto tiempo tardaron en consolidarse las otras tres transformaciones?

• Para lograr la 1ª transformación, “La Guerra de Independencia”, se llevaron 11 años (1810-1821). 

• Para la lograr la 2ª, “La Reforma”, fueron tres años, en una primera etapa (1858-1861) cuando se hicieron las Leyes de Reforma, pero en realidad se prolongó hasta 1867 con la muerte de Maximiliano; o sea, 10 años en total. 

• Para lograr la 3ª, la “Revolución Mexicana”, fueron ocho años (1910-1917), con la Constitución que actualmente rige en México.

¿Por qué tanto tiempo en cada una? ¿Cuántos años se llevará la 4ª?

La oposición, en estos casos, es la que juega el papel más relevante. La resistencia y protestas de muchos que ven amenazados sus bienes y sus oportunidades de seguirse beneficiando con el sistema que los envolvía.

Pero la oposición, es algo natural entre los humanos, porque cualquier transformación significa cambios, y éstos, a muchos nos dan miedo ya que desconocemos sus efectos o nos molestamos porque nos sacan de nuestra “área de confort”.

En las tres transformaciones hubo muchos afectados. 

•  En la 1ª, los principales fueron los españoles, al perder todas las riquezas que tenían en lo que era su colonia, y por supuesto, los criollos que eran dueños de la mayoría de las riquezas locales. 

• En la 2ª, fue principalmente el clero, al haberles quitado las muchas propiedades que poseían.

• En la 3ª, fue el presidente-dictador del momento, y todos aquellos que se habían beneficiado con su presidencia.  

Las tres transformaciones, han sido a través de la violencia, con todo lo que implicó: armas en contra del pueblo, hambruna, epidemias, recesiones, etc.; verdaderas crisis socioeconómicas.

Si la 4T la hicieran igual, habría mucho más afectados de los que están habiendo últimamente, pero esta transformación la quieren hacer “por las buenas”, ‘dizque’ con amor. 

Cualquier transformación en un país implica afectar a los dueños del poder y del dinero, pero también a muchos afectados colaterales; siempre ha sido así, en todos los países.

• Si realmente la 4T quiere y puede acabar con la corrupción, con la impunidad y crecer al 4% anual, hay que cambiar las estructuras, pero cambiarlas y echarlas a funcionar, se lleva su tiempo. 

Las estructuras son las que sostienen a todo lo demás, son como los castillos en una vivienda; en un país, son los organismos e instituciones que se encargan de vigilar que se cumplan lo que en las leyes se ha establecido para una sana relación entre la gente.

Pero ese tipo de cambios, dan sus resultados a largo plazo, no en los seis meses que, con desesperación, muchos le estamos exigiendo al nuevo gobierno. 

Definitivamente, no se pueden hacer los cambios de los que habla la 4T con las mismas leyes, organismos e instituciones. 

No nos desesperemos, cualquier transformación se da dentro de un proceso que conlleva varias fases sucesivas como la Planificación, Organización/Ejecución, Dirección y Control.

En cuanto a seguridad, parece que estamos ya en la de Dirección y entrando a la de Control; sin embargo, estas dos fases son las más difíciles, es cuando la resistencia de la oposición se vuelve más fuerte.

¿Qué es lo más inteligente o amoroso que podemos hacer?

Cuando me enteré de esto, dejé de quejarme de las inundaciones de mi colonia.

Fue una inundación en lo que ahora es la CDMX, que duró cinco años, y que prácticamente hizo desaparecer la ciudad.

El 21 de septiembre de 1629 inició un tormentón que duró más de 36 horas.

Fue un hecho real; no hay fotos pero está registrado en los Archivos de la Nación de España; además, en la esquina de Motolinía y Madero está incrustada una cabeza de león, que indica hasta dónde llegó el agua.

Los indígenas pensaban que sus dioses estaban castigando a aquellos que habían invadido sus territorios. Por su parte, muchos españoles creían que la inundación era  un castigo por los pecados que habían cometido.

Los mexicas sabían bien de este tipo de problemas, ya habían enfrentado inundaciones parecidas; ellos habían construido muros de contención y acueductos, con los que no sólo se podían abastecer de agua limpia para su consumo, sino que también podían evitar las inundaciones.

Sin embargo, los españoles los habían derribado por lo que no tenían manera de liberarse del agua. Imagínate el drama y la tragedia que se vivió.

La ciudad quedó bajo dos metros de agua y en algunas zonas hasta tres. Muchas casas se derrumbaron, otras estaban inundadas y algunos sólo podían estar en la azotea o en un segundo piso. 

Se realizaban misas en las azoteas y la gente las escuchaba también en éstas o en los balcones de las casas de junto o de enfrente. La gente pedía con lágrimas un milagro para acabar con la tragedia. 

La ciudad se quedó prácticamente sin gente. Los españoles que pudieron y tenían recursos, emigraron, y en su mayoría, se asentaron en Puebla; “de las 20 mil familias de españoles que había en esos momentos en la ciudad, sólo permanecieron 400”.

Fue hasta 1634 que pudo sacarse toda el agua de la ciudad y empezar la reconstrucción.