Hasta hace poco andaba muy estresado, era tanto mi problema que lo tomaba como pretexto para echarme mis chelas diariamente, sólo así me tranquilizaba.

Ustedes saben bien cómo han estado las cosas en la sociedad: el tráfico, Trump, el dólar, las presiones del trabajo, los corajes porque mi equipo no gana, etc.

Dentro de mí, reconocía que la técnica de las chelas, para quitarme el estrés, no era muy inteligente; además, mi bolsillo no lo soportaría por mucho tiempo.

Acudí al médico, quien me platicó de los beneficios de la respiración profunda para combatir este problema.

Me comentó que la calidad de nuestra respiración determina la calidad de nuestra vida; que la salud, el estado de ánimo, la energía, la creatividad, etc., dependen del suministro de oxígeno que nos proporcione nuestra respiración.

Me explicó que la mayoría de nosotros respiramos con el pecho, lo que se conoce como respiración superficial, y eso no permite entrar la suficiente cantidad del oxígeno que necesitamos, lo que ocasiona que aumentemos nuestros niveles de tensión y ansiedad, síntomas del estrés.

Este tipo de respiración superficial impide que el aire llegue hasta la parte más baja de los pulmones, limitando su capacidad.

Son malos hábitos de respiración que tiene mucha gente y que pueden ocasionar, entre otros problemas, la hiperventilación que consiste en respirar en exceso, ocasionándonos ansiedad, taquicardia, cansancio, agitación, debilidad, mareos, etc.

Para disminuir los niveles de tensión y ansiedad,  me recomendó hacerme el hábito de la respiración profunda, que es través de la expansión del abdomen.

Son una serie de ejercicios que he practicado regularmente desde entonces, sobre todo cuando estoy muy tenso o entro en pánico y, de veras, me relajo bastante.

No esperemos a que otros nos empoderen, podemos hacerlo nosotros mismos.

¿Cómo? A través de lo que Stephen Covey, llama “Victorias privadas”; es decir, de nuestros logros personales internos. “Aquellos retos personales que nos proponemos y logramos”. 

Cada vez que logramos dominar alguno de lo que Covey señala como “demonios internos”, como la pereza, malos hábitos, consumismo, comer o beber alcohol en exceso, malas actitudes, etc.; cualquier cosa que nos cuesta trabajo, aumentamos nuestro poder.

Cada logro de éstos, es una batalla que ganamos y nos hace fuertes o más fuertes. Esos triunfos nos dan seguridad, autoconfianza, mejoran nuestra auto-estima y nos hacen sentir poderosos. 

Los triunfos internos nos hacen sentir vigorosos, satisfechos, nos dan carácter, fortaleza, autoconfianza. Con cada uno, aumentamos las posibilidades de lograr más “Victorias privadas”.

¿Cómo se consiguen estos triunfos? A través del dominio de nuestra voluntad, de la disciplina, del entrenamiento de buenos hábitos, del cumplimiento de los compromisos con nosotros mismos, etc. 

La importancia de las “Victorias Privadas” que logremos, es que sólo con éstas, como antecedente, nos podrán conducir al logro de “Victorias Públicas”, aquellas que logramos en nuestro trabajo, negocio, pareja, familiares, amigos, etc., llámense reconocimientos, éxito en nuestra profesión y en los negocios, etc.; satisfacciones de alto nivel.

El carácter y la madurez que nos dan las “Victorias Privadas”, nos hacen, en un primer paso, ser independientes, y posteriormente lograr la necesaria interdependencia para cuando decidamos poner nuestro propio negocio. 

El principio aquí, es “de adentro hacia afuera”. Difícilmente podremos triunfar afuera, si no lo hacemos primero, dentro de nosotros.

¿Te interesa sentir la fuerza del poder interno? Ahora, ya sabes cómo!

No le eches la culpa a tus padres por estos malos hábitos, ellos también los heredaron.

No te los quedes, desengánchate de ellos, trata de superarlos poco a poco para que no los transmitas a tus descendientes.

Muchas veces, los malos hábitos, los vemos como algo natural; decimos a veces que así somos los mexicanos, pero ¡no! Es necesario y sobre todo conveniente, ir eliminándolos para crear otro tipo de actitudes que nos lleven a un mejor nivel de vida.

Cambiar un hábito es cuestión de decisión, si podemos comprender el grado de afectación en nuestro negocio y nuestra vida personal. 

Los siguientes son los principales ¿Cuál o cuáles de ellos te han impedido alcanzar tus logros?

1.- Estarse lamentando. Resulta ineficaz para resolver nuestros problemas; nos crea desilusión e impotencia; nos quita energía y crea culpas.

2.- Culpar a otros de lo malo que nos sucede. Esto es común en gente irresponsable; lo que nos suceda deriva de nuestras decisiones, actitudes y acciones pasadas.

3.- No querer salir de nuestras áreas de confort. Es justificación perfecta para no hacer, no crecer, no arriesgarse, etc.

4.- Dejar todo para después. Cuidado, a veces no hay segunda vez, ni segundas oportunidades.

5.- Envidiar el éxito ajeno. Es una actitud de perdedores; es darle más importancia a otros que a uno mismo. No es tanto querer lo que otros tienen o logran, sino que lo pierdan.

6.- Actuar por impulso. Hacerlo, nos puede llevar a algunos problemas. Ante una decisión a tomar o realizar algo, siempre es mejor hacer una pausa antes.

7.- Quejarse. Esto impide encontrar las soluciones a los problemas, nos ubica en una energía negativa que nos aleja de lo que queremos lograr.