Los empresarios trabajamos mucho para tener las preferencias de los clientes, pero aunque los conocimientos son muy importantes para saber cómo lograrlo, a final de cuentas aquellos que actúan más rápido son los que lo logran.

Todo radica en el liderazgo, ya que “para accionar más rápido y mejor que los demás”, se tiene que liderar haciendo las cosas mejor de como lo venimos haciendo.

La responsabilidad de esto radica en los líderes de cada empresa, éstos tienen que aportar “más y mejores conocimientos, mejor guía y mayor entusiasmo a los empleados para alcanzar un lugar de privilegio en el mercado donde se compite”.

El papel de los líderes con el personal debe ser principalmente el de instruirlos en la importancia que tienen los clientes para las empresas.

Los líderes son el eslabón que mantiene unida a toda la fuerza laboral. Ellos son “los únicos responsables de la Rotación y Retención del personal”. 

En cualquier plan, proyecto, estrategia y objetivo de cada empresa está en juego el trabajo diario de todo el personal.

Los volúmenes de ventas, la rentabilidad, etc., son los conceptos de los que un líder debe hablar a su gente para que aporten todo su talento y lograr mejores resultados.

“El orgullo de un empleado para con su empresa, no se forja a través de hacer festejos y abrazos, sino de la oportunidad que le da para exponer su talento”.

A final, lo único por lo que se nos va a juzgar es por el reconocimiento que los clientes le den a las competencias laborales de la empresa.

Para desarrollar el liderazgo no es necesario grandes estudios académicos, pero sí tener actitudes para: 

a) Aprender continuamente, sobre todo de la gente, de sus necesidades. 

b) Para motivarnos ante nuestras dificultades.

c) Para conocernos bien y ponernos objetivos y metas, con una perspectiva amplia de las cosas (visión).

d) Para que, a nuestro estilo, poder comunicar esa visión a nuestro equipo (familia, empleados, compañeros, etc.). 

Que no nos preocupe si no somos perfectos, en el mundo ha habido líderes mudos, tartamudos, invidentes, con “capacidades diferentes” etc. No toda la comunicación es, o tiene que ser verbal.  

Un líder necesita altos niveles de energía, tolerancia, paciencia, aceptación, tenacidad. El buen líder es el que está convencido de que las cosas salen mejor en equipo, aportando cada quien su naturaleza, a pesar de los errores que se pudieran cometer.

Un líder no es aquél que grita ni el que presume que lo tiene todo, tampoco es el que tiene el máximo poder en una empresa, estos son personas con autoridad, nada más.

En la práctica, un líder está tan ocupado en los detalles que lo llevarán a su objetivo que se planteó, que no tiene tiempo para rencores, ni envidias, ni venganzas.

Un buen líder es considerado desarrollador y facilitador del crecimiento de su gente. Entiende que las personas son más importantes que las cosas. Identifica los estilos de su gente y los desarrolla dentro del objetivo general de su negocio.

Si tú tienes algo de esto, desarróllalo, hazlo crecer y ve ampliando tu perspectiva de los demás aspectos que tiene o debería tener un líder para que otros te sigan y te tomen de ejemplo.

Ya nos has leído algunas veces sobre este tema, pero vamos a seguir insistiendo aunque parezca redundante; es sólo con el fin de que lo tengas siempre presente.

Algunos actúan como líderes cuando están de buenas, pero se enojan fácilmente, empiezan a gritar y hasta patalean cuando algún empleado comete un pequeño error.

De acuerdo con las nuevas corrientes, entre los grupos y equipos de cualquier tipo, hay tres clases de personas: líderes dominantes, líderes seguidores y simplemente seguidores; estos últimos son la mayoría; sin embargo, hasta los meramente seguidores son líderes también en sus respectivos mundos personales: en lo personal, familiar, social, etc.

Todo es cuestión de reconocer lo que somos y ubicarnos en cada área de nuestro diario hacer.

Lo interesante del liderazgo es que hay líderes que reconocen el liderazgo de otros y lo aprovechan, lo hacen crecer, lo desarrollan.

Muchos líderes nacen, pero la mayoría se hacen, y esto es más meritorio. Todo depende del carácter con que nacemos, del nivel de autoestima, de lo que hemos aprendido y de las responsabilidades que tengamos.

No tenemos que hablar muy bonito para ser líderes, tampoco tenemos que ser seguidos por miles de gentes, ni ser los número uno en una área, ni ser millonarios, ni políticos, en última instancia basta con saber inspirar, sobresalir en nuestra misión.

Liderazgo es una tarea que todos necesitamos desarrollar, principalmente para guiarnos a nosotros mismos, para motivarnos cuando lo necesitamos, para controlar nuestros impulsos, nuestra pereza, nuestro desánimo, etc.; para guiar a nuestros hijos y a nuestra familia.

En todos los negocios, por pequeños y sencillos que parezcan, hacen falta líderes.

Para poder sobresalir en nuestra vida personal, familiar y laboral, necesitamos desarrollar habilidades de liderazgo.

Aunque algunas personas nacen con la energía para ser líderes o se desarrollan en el ambiente adecuado para lograrlo, no siempre es así; la mayoría de éstos caen en simples dominadores.

La mayoría de nosotros vivimos bajo patrones de dominancia social; y tendemos de creer que algunos nacen como líderes y otros no.

El problema es que desde niños adquirimos estos patrones de conducta. Algunos tienden a liderar, es el caso de los hermanos mayores o de un niño que se destaca en algo.

El concepto que cada uno tenemos de sí mismo, ya sea como líder o como seguidor, lo hemos aprendido por la estructura social que vivimos y no lo adquirimos por genética.

Si definimos el liderazgo como la capacidad de persuadir a los demás hacia metas y objetivos comunes, entonces cualquier persona puede ejercer como líder desde cualquier posición que ocupe en la sociedad. 

“Para poder asumir un liderazgo, hay que entender la dinámica de los roles que se juegan en una comunidad y las estructuras de autoridad existentes. Esto ayuda a comprender cómo se resuelven los conflictos dentro de cada rol diferente que uno tiene en la vida”.

En algún momento nos damos cuenta de que podemos ser líderes en alguna área de nuestra vida, todo depende del rol que estamos interpretando. 

En algunos roles podremos ejercer más liderazgo que en otros. El rol de empleado, por ejemplo, nos obliga a actuar más como seguidores. El rol de jefe de familia, casi siempre podemos ejercerlo como líderes; ¡claro!, siempre y cuando la pareja  nos lo permita. 

Tu rol como persona, es en el que podrás siempre ser líder, sin que nadie se interponga; ¡ejércelo en ti!

Cabe destacar que son los abarroteros mayoristas del país, quienes a través de los detallistas surten y hacen llegar a las poblaciones más remotas del país, productos como: Alimentos, higiene y belleza personal, artículos de limpieza, entre muchísimos otros, y que desde hace dos años el incremento más importante lo han tenido los alimentos para mascotas.

Los socios de la ANAM, con más de cinco mil puntos de distribución propios, son proveedores de más de 600 mil pequeños negocios como el tuyo, amigo detallista; hablamos de misceláneas, estanquillos y tiendas de abarrotes quienes hacen llegar los productos directamente a la mayoría de la población mexicana.

Con el fin de atender a los visitantes a la Expo, desde hace 12 años Emprende Medios, S. A.” ha hecho acto de presencia con sus revistas cuyo contenido busca hacer contacto entre fabricantes y mayoristas con los detallistas en general, a quienes les hace llegar mensualmente sus impresos y a través de su página http://www.comercioaldetalle.mx

“El Comercio Tradicional al Detalle”,
“El Comercio Tradicional al Detalle y Garis”,
“El Comercio Tradicional al Detalle en CEDA”
“El Comercio Tradicional en el Metrum”

Nuestra felicitación a la ANAM, a las empresas participantes y a los abarroteros mayoristas y medios mayoristas por su participación.

Algunos principios del libro “El Arte de la Guerra” que pueden ser aplicados a las empresas.

1.- Aprender a combatir: En la actualidad la competencia es mayor, más agresiva e inevitable. Sólo permanecerá en el mercado la organización que esté debidamente preparada en todos sus niveles.

2.- Liderazgo: El líder marca el camino con el ejemplo, se involucra y se compromete; con sus clientes internos y externos.

3.- Hacerlo bien: La mayor ventaja competitiva de la organización, se basa en una adecuada planificación. Sin embargo lo que demuestra el éxito o el fracaso son los resultados. “Se avanza cuando hay ventaja; se detiene cuando no la hay”.

4.- Conocimiento de los hechos: Se debe disponer de información confiable y suficiente. Sólo así se tomarán las decisiones oportunas y adecuadas. No se parte de supuestos.

5.- Prepárate para lo inesperado: La competencia siempre está presente, aún no atacando. Obsérvala de cerca. Refuerza las áreas débiles de tu organización.

6.- Aprovecha todas las oportunidades: Una victoria se puede lograr con una acción rápida. La innovación y la velocidad son decisivas. Realiza las cosas sencillas, siempre que puedas.

7.- La unión: Cuando todos los integrantes están unidos para conseguir un propósito, nada los detiene. Las personas se motivan por las expectativas de triunfo; prepáralas, impúlsalas y trátalas bien.

8.- Hazlo mejor cada vez: La mejora continúa e innovadora, puede representar la victoria o la permanencia en el mercado.

9.- La coordinación: La organización y la comunicación entre las personas son dos armas para lograr la victoria. Empléalas cuidadosamente.

10.- No declares tus intenciones: Tu organización será más fuerte si tu competencia sabe menos de lo que deseas lograr. Debes ser sutil en tus estrategias, así tu competencia no será capaz de prevenirse contra ellas.

Para lograr el progreso de una empresa o de un país, lo primero que hay que hacer, al inicio de un nuevo ciclo, es “limpiar la casa”. Esto también lo hacen o deberían hacerlo los directores empresariales al tomar o retomar el mando de una empresa, sobre todo cuando las cosas no andan bien.

Estas actividades o labores se hacen necesarias para asegurar la fortaleza del país del que se trate o cualquier negocio, en el mediano y largo plazo, donde las empresas, de cualquier tamaño, y los habitantes, cualesquiera que sean sus preferencias, edades, ocupaciones, etc., puedan alcanzar los beneficios.
Sin embargo, esto trae consigo que en el corto plazo no se puedan esperar buenos resultados.
Por lo anterior, el reto para nosotros, en el caso del próximo presidente de México, es no esperar demasiado en por lo menos un año. No esperemos que a partir del 1 de diciembre próximo, ya haya cambiado todo para bien; ya que apenas se están asentado las bases.
A manera de ejemplo, los campesinos lo saben bien, antes de sembrar las nuevas semillas tienen que limpiar y remover la tierra del terreno, de lo contrario las malas hierbas que no se eliminen estarían absorbiendo los nutrientes de la tierra.
Para enfrentar los nuevos contextos internacionales de competencia, globalización y nuevas tecnologías, primero hay que fortalecerse interiormente; como decía Stephen Covey: primero lo de adentro; después lo de afuera.

Después de dar la Visión de la empresa, el líder desarrollador da señales en vez de instrucciones, da libertad en vez de reglamentos, busca poner a su gente en los puestos según sus habilidades y talentos y sabe manejar sus defectos. Este líder sabe perfectamente, a quién puede tratar de esta manera, busca a la gente que puede entender bien sus derechos y responsabilidades.

Este líder activa la energía emocional de su gente; la hace sentir útil, necesaria pero no indispensable, les crea escenarios futuros personales que los motiva enormemente.

Si la gente que tenemos son meramente seguidores, convirtámosla en líderes-seguidores; la mayoría de la gente está dispuesta a asumir mayor compromiso y autonomía si se sienten liderados por un líder desarrollador. Cubiertas determinadas necesidades, todos buscan satisfacción profesional en el trabajo. “El líder desarrollador da sentido a los esfuerzos de su gente, establece sinergias y permite que se sientan importantes en la empresa; los hace participar de una aspiración común de futuro”.

Si tenemos la responsabilidad total de una empresa como las tiendas detallistas, ubiquemos nuestra atención en la gente que puede desarrollarse para que la hagamos crecer, ellas pueden ser las responsables del negocio actual para que podamos abrir las posibilidades de nuevos negocios.

Ejerzamos este tipo de liderazgo con nuestra familia; ya sabemos que los líderes verdaderos no necesitan hablar mucho, ni tener la razón siempre, ni ser carismáticos; básicamente sólo requieren saber comunicar bien su visión, cuidar la autoestima de la gente, crear un ambiente de desarrollo y automotivación laboral y saber escuchar; las exigencias deben estar arriba de las habilidades actuales de la gente y el trato debe ser con cierto grado de afecto.

Ya lo hemos dicho, la característica principal de los líderes es la de tener seguidores a quienes conducir en equipo a la consecución y logro de objetivos.

En la práctica, hay muchos estilos de liderazgo, pero el verdadero liderazgo es aquel que desarrolla líderes. Un líder que hace crecer a sus seguidores hasta convertirlos en líderes, se encuentra en el nivel más alto de la escala de liderazgo.

Cierto, no hay liderazgo sin seguidores, pero al verdadero líder no le interesan los seguidores por sí mismos, a menos que estén dispuestos a crecer.

Los líderes en vez de cultivar una cultura de seguidores, sienten el compromiso y conveniencia de desarrollar líderes, no importando el riesgo de que emigren a su independencia. Un líder que desarrolla líderes y que enseña a desarrollar líderes también, siembra mucho en la institución en la que creció.

Los seguidores que no crecen, si bien son fieles permaneciendo mucho tiempo en la empresa, se convierten en gente que no aporta gran cosa. Son gente cuyo mérito se limita a cumplir las reglas, llegar temprano, obedecer, reírse de los chistes malos del jefe, etc.; se preocupan más por cuidar su “chamba”, y eso está bien si lo que queremos son meros trabajadores, obreros, sirvientes, etc.

Los líderes de los que hablamos, convierten a los seguidores en líderes-seguidores; éstos se ocupan más de los resultados y están por arriba de los que sólo cuidan su trabajo.

La mayoría de los líderes que hemos conocido fueron seguidores en su momento; seguidores que crecieron gracias a las necesidades que se les presentaron o porque tuvieron un líder que sembró en ellos la semilla del liderazgo; seguidores que traían un potencial de liderazgo y cuyos líderes detonaron atinadamente.

Después de dar la Visión de la empresa, el líder desarrollador da señales en vez de instrucciones, da libertad en vez de reglamentos, busca poner a su gente en los puestos según sus habilidades y talentos y sabe manejar sus defectos. Este líder sabe perfectamente, a quién puede tratar de esta manera, busca a la gente que puede entender bien sus derechos y responsabilidades.

Este líder activa la energía emocional de su gente; la hace sentir útil, necesaria pero no indispensable, les crea escenarios futuros personales que los motiva enormemente.

Si la gente que tenemos son meramente seguidores, convirtámosla en líderes-seguidores; la mayoría de la gente está dispuesta a asumir mayor compromiso y autonomía si se sienten liderados por un líder desarrollador. Cubiertas determinadas necesidades, todos buscan satisfacción profesional en el trabajo. “El líder desarrollador da sentido a los esfuerzos de su gente, establece sinergias y permite que se sientan importantes en la empresa; los hace participar de una aspiración común de futuro”.

Si tenemos la responsabilidad total de una empresa como las tiendas detallistas, ubiquemos nuestra atención en la gente que puede desarrollarse para que la hagamos crecer, ellas pueden ser las responsables del negocio actual para que podamos abrir las posibilidades de nuevos negocios.

Ejerzamos este tipo de liderazgo con nuestra familia; ya sabemos que los líderes verdaderos no necesitan hablar mucho, ni tener la razón siempre, ni ser carismáticos; básicamente sólo requieren saber comunicar bien su visión, cuidar la autoestima de la gente, crear un ambiente de desarrollo y automotivación laboral y saber escuchar; las exigencias deben estar arriba de las habilidades actuales de la gente y el trato debe ser con cierto grado de afecto.