1. Conéctate con tus emociones

No podemos eliminar nuestras emociones, por lo que el primer paso, muy importante, es conectarnos con ellas y entender cómo fluyen en nosotros. Captar y descubrir la emoción que hay detrás de cada uno de nuestros actos.

2. Ponle nombre a tus emociones

Se trata de identificar el tipo de emoción que nos invade. Las emociones básicas, a partir de las cuales se crean todas las demás son: alegría, tristeza, enfado y miedo. Al reconocerla, identificarla lo más específico posible y ponerle un nombre, nos ayudará a entender cómo nos estamos sintiendo y por qué. 

3. No equivocarnos con las apariencias emocionales 

“Muchas veces las emociones primarias desencadenan otras emociones, y eso nos lleva al error de creer que lo que realmente estamos sintiendo es una emoción secundaria”. Ejemplo, cuando nos sentimos traicionados nos enfadamos, pero la emoción original causante de ese enfado puede ser la tristeza. 

4.- No Juzgar nuestros sentimientos

Las emociones no son malas, tienen funciones específicas. No conviene luchar contra ellas. El miedo nos informa de nuestra incapacidad para enfrentar ciertos sucesos. El enfado nos avisa cuando violan nuestros derechos y nos impulsa a atacar o defendernos. La tristeza nos indica que perdimos algo importante para nosotros. 

5.- El lenguaje corporal de nuestras emociones

Nuestro cuerpo nos puede ayudar a identificar nuestras emociones, ya que presenta ciertas cambios en el momento que nos invaden. Si relacionamos estos cambios en nuestro lenguaje corporal con nuestras emociones podremos detectarlas mucho antes.

También “provocan cambios fisiológicos automáticos como rubor cuando nos enojamos o presión en el pecho cuando estamos tristes”.

6.- Nuestros pensamientos pueden ayudarnos a controlar las emociones

Nuestros sentimientos provienen de nuestras emociones y de lo que pensamos de ellas. Para evitar la emoción, modifiquemos nuestros pensamientos de cada emoción. Con cada una nos invade un pensamiento; decidamos el tipo de pensamiento que queremos tener y la manera en que nos vamos a comportar.

7.- Evitemos juzgar las reacciones de los demás 

“Todo el mundo tiene motivos para hacer lo que hace”. Detrás de cada comportamiento siempre hay una razón; procuremos identificar el tipo de sentimientos que hay en cada reacción, así como las emociones y pensamientos que pueden estar experimentando, aún cuando nos estén insultando; hacer esto en cada ocasión evitará que nos enojemos.

8.- Aprendamos a expresar asertivamente nuestras emociones

La fórmula recomendada por los amigos de habilidadsocial.com es la siguiente: “Me siento X (emoción) cuando haces Y (conducta) en la situación Z”. 1) Definir la emoción; 2) Expresarla en primera persona; 3) Comunicar la conducta Y que nos provoca dicha emoción; 4) Expresar lo que necesitamos.

9.- Anotar en una libreta nuestros sentimientos

Se trata de llevar “un diario emocional.” Se ha demostrado que escribir las emociones en una libreta mejora nuestros pensamientos respecto a ellas, pero tienen que ser escritas a mano y no en la compu.

10.- Hacer de estas prácticas una conducta permanente.

“Repitiendo las nuevas conductas, la plasticidad neuronal modificará sus conexiones para crear la vía neuronal del nuevo hábito hasta que se convierta en algo automático”. Sin embargo, hay que hacerlo poco a poco, una sola cosa a la vez, hasta convertirla en hábito, empezando por aquella emoción que más pudiera estar causando problemas.

Ya se ha demostrado que la Inteligencia Emocional (I.E.) es más importante que la Inteligencia Racional (IQ). La I.E. nos hace estar más sanos, más felices, más prósperos, y nos proporciona mayores y mejores satisfacciones.

La falta de I.E. puede crearnos muchas dificultades con uno mismo y con los demás; se llegan a cometer errores graves, y fácilmente pueden frenar el logro de nuestros objetivos.

Muchos dicen que la I.E. no se puede mejorar o adquirir, que porque es cuestión de genética, de cómo nos educaron de niños, etc.

Sin embargo, los amigos de habilidadsocial.com, nos aseguran que hay buenos programas de desarrollo personal y formación que funcionan muy bien para lograrlo.

No hay milagros en esto, pero los muy estudiosos del tema aseguran lo siguiente:

A.- Se puede cambiar hasta cierto punto; de hecho, “la inteligencia emocional mejora con los años, ¡de ahí el dicho de que la gente madura con la edad!”.

B.- La ayuda verdaderamente profesional sí da resultados.

C.- Es muy necesaria una visión imparcial; que alguien nos retroalimente al respecto, ya que hay mucha diferencia entre cómo nos vemos nosotros y cómo nos ven los demás, y ante ciertos retos, muchas veces nos creemos mejor de lo que realmente somos.

D.- Las mejores técnicas para ello, son las que nos enseñan a cambiar nuestros pensamientos y las conductas que derivan de estos, sobre todo las técnicas que nos ayudan a mejorar la capacidad de aceptación y el perdón.

Tomando en cuenta lo anterior, “los últimos meta-análisis demuestran que es posible mejorar la I.E. un 25% en promedio, y en el caso de las habilidades sociales, hasta un 50%”. Esto es posible gracias a la plasticidad neuronal que nos permite aprender empatía y control de las emociones, a cualquier edad. 

Si quieres ser más competente, debes tener siempre presente que tu rendimiento va a depender de múltiples factores. Te menciono sólo algunos:
• El dominio que tengas de tu negocio
• Un buen descanso
• Una buena alimentación
• Buena condición física
• Un buen estado de ánimo

No te confíes en que ya lo sabes todo. Todo está cambiando constantemente, hay nueva información y nuevas necesidades.

Dedícale unas horas a la semana a actualizarte, a buscar nuevas y mejores formas de hacer tu trabajo e implántalas en tu tienda.

Ten en cuenta que tu solo rendimiento, por mucho que produzcas, no es suficiente para aumentar tus ventas, tendrás que aplicar otras habilidades, sobre todo en lo que respecta a tu Inteligencia Emocional.

Tu lo has visto, muchos consumidores acudimos a determinados negocios sólo por que nos hacen sentir bien, hablo de un buen trato.

No te estoy recomendando que te hagas amigo de todos tus clientes, eso sería imposible y nada recomendable, pero deberás tomar en cuenta que sus necesidades van más allá de sólo adquirir productos.

Me estoy refiriendo a tres de las variables que considera la Teoría de Inteligencia Emocional: auto-motivación, empatía y relaciones sociales.

Algunos especialistas en la materia consideran que estas solas variables pueden, en un momento dado, ser la principal y definitoria herramienta para progresar como comerciante.

En la medida de tus posibilidades y de las oportunidades que se te presenten, y sin que arriesgues las utilidades de tu negocio puedes llevarte bien con todos.

Además de con tu tienda, debes venderte como persona, regula tus estados de ánimo y conoce y comprende los de tus clientes.

Emociones y sentimientos.

El conocer nuestras emociones y sentimientos, además de poder manejarlas adecuadamente, nos ayuda a navegar mejor en el mundo de las emociones y sentimientos, logrando mayor “sintonía” con el propio mundo afectivo y el de las demás personas. Esto enriquece la vida personal y nuestras relaciones con los demás.

Aunque no siempre las escuchamos, las emociones y sentimientos nos están continuamente enviando señales. A veces pensamos que no tenemos derecho a sentir miedo, tristeza o indignación. Se considera que sentimientos y emociones como la rabia y el odio son “malas” y deben evitarse. Este es un ejemplo de cómo el mundo afectivo es distorsionado por la razón, por prejuicios, temores aprendidos y racionalizaciones.

Comprender mejor lo que sentimos implica no sólo escuchar lo que nos pasa por dentro, sino también atender al contexto en que nos pasa.

Tensiones y estrés.

Las tensiones son inevitables en la vida de todas las personas y se presentan desde el nacimiento hasta la muerte. El reto que afronta cada ser humano no consiste en evadir las tensiones, sino en aprender a vivirlas sin llegar a un estado crónico de estrés.

El estrés es una presión. Todos los seres humanos lo sentimos. Ante determinados estímulos y de manera automática, el organismo se activa disponiéndose para la acción: aumenta la frecuencia cardiaca y respiratoria, la presión sanguínea, el metabolismo y el flujo de sangre hacia los músculos.

Es necesario identificar oportunamente las fuentes de tensión y estrés en la vida cotidiana, saber reconocer sus distintas manifestaciones y encontrar maneras para eliminarlas o contrarrestarlas de manera saludable.

La utilidad del Pensamiento creativo.

Para ver las cosas desde perspectivas diferentes, que permitan inventar, crear y emprender con originalidad, el pensamiento nos pide usar la razón y la “pasión”; hablamos de emociones, sentimientos, intuición, fantasías e instintos, entre otros.

Las necesidades del mundo actual nos exigen abordar la realidad de forma nueva, romper hábitos, abandonar la costumbre, salir de nuestra área de confort, etc. Para ello el pensamiento creativo nos facilita el inventar algo nuevo, relacionar algo conocido de diferente forma, apartarnos de esquemas de pensamiento o conducta habituales.

Gracias a la creatividad podemos despojarnos de hábitos e ideas preconcebidas y encontrar alternativas y caminos no recorridos y algo muy importante, solucionar problemas.

Para ello es conveniente conocer las diferentes técnicas y métodos de creatividad que existen y las cuales podemos conocer en internet, una de ellas es la “Tormenta de ideas” que puedes abrir con ese nombre desde Google.

Pensamiento crítico.

Por su parte, este tipo de pensamiento nos permite analizar con objetividad las experiencias y la información con que contamos para ser capaces de llegar a conclusiones propias sobre la realidad. Una persona crítica se pregunta, investiga y no acepta las cosas en forma crédula.

En términos muy amplios, pensar críticamente significa “pensar con un propósito”: demostrar una idea o hipótesis, interpretar el significado de algo o solucionar un problema.

Este pensamiento depende de dos factores principales: una serie de habilidades cognitivas y las disposiciones afectivas.

Lo cognitivo implica aplicar destrezas básicas del pensamiento, como la interpretación, el análisis, la evaluación, la inferencia, la explicación y la autorregulación, en un proceso activo de pensamiento que permite llegar a conclusiones de un orden superior.

Las disposiciones afectivas se refieren a la actitud personal; hace falta también querer pensar.

¿Qué es?
Es un sentimiento que nos invade y nos hace hacer o decir cosas de las que luego nos arrepentimos.

Se trata de un exceso de energía que se desborda sin poder controlarla.

Se da una especie de explosión que perturba el pensamiento y se pierde la capacidad de reflexionar.

Se manifiesta como ira, impaciencia, desesperación, imprudencia o incapacidad para controlar las emociones.

Se presenta cuando nos llenamos de ira, discutimos, estamos bajo presión, etc.

¿Por qué se da?
No estamos educados para controlarla, es hasta cierto punto una limitación personal.

Si eres su víctima, no te culpes; es un rasgo que define tu temperamento, que puede controlarse y beneficiarse de ello.

¿Cómo se quita eso?
¡No se quita, sólo se controla!

Cuando sientas que te estás enojando:
• Respira profundo varias veces: Inhala-Detén-Exhala
• Antes de actuar o de hablar piensa en los resultados
• Cuenta hasta 100
• Hacer ejercicio como rutina

La Inteligencia Emocional es la principal responsable del éxito o fracaso de las personas.

El éxito está definido en un 80% por la Inteligencia Emocional y sólo en un 20% por el Coeficiente Intelectual.

Las evidencias nos muestran ejemplos de personas con pocos conocimientos y estudios que logran éxitos económicos y profesionales.

La Inteligencia Emocional está dividida en dos grandes partes, con cinco componentes:

A.- Inteligencia Personal: Es la habilidad para entendernos y conocernos a nosotros mismos. Su lógica nos hace entender que primero es lo interno, lo propio y personal; prácticamente es por donde hay que empezar. Los componentes de esta inteligencia son: Auto-conciencia, Auto-control y Auto-motivación. Empecemos por nosotros.

No se puede ser fuerte en lo externo, sin serlo primero dentro de uno mismo.
B.- Inteligencia Interpersonal: Es la habilidad para entender a otras personas. Una vez establecidas las bases de lo interno, se puede ser más eficaz en lo externo.

Los componentes de esta inteligencia son: Empatía y Habilidades Sociales, y abarcan cuatro aspectos principales:
• Habilidad de liderazgo y cooperación con los demás.
• Habilidad para negociar, servir de mediador, resolución de conflictos, diplomacia, etc.
• Capacidad para motivar y ayudar a los demás
• Sensibilidad para las relaciones

Afuera es donde está el campo de acción, en donde poco se tiene control, donde la mayoría de las cosas dependen de los demás.

Aunque todos los componentes son importantes, de acuerdo con la aplicación tan frecuente y permanente que tienen cada uno, su importancia dentro del total es diferente.

De los cinco componentes hay dos que, por su importancia, forman el 84% del total: el autocontrol y las habilidades sociales. Por su aplicación diaria estas son las más importantes para tener buenos resultados en la vida.