Aunque no lo creas, aunque lo niegues, aunque lo dudes o lo rechaces, es una gran verdad, “lo que rechoca, te recheca”.

Sí, las cosas que te molestan o de plano no puedes soportar de alguien, son cosas que tú también tienes, y que muy en lo profundo de ti, no has podido aceptar.

Piensa en alguna persona que por sus actitudes, aparente defecto, su voz, su risa, etc., “no la tragas”. Puede ser algún vecino, pariente o hasta algún cliente o proveedor.

Obsérvate bien. Esa persona que tanto te molesta, tiene características que puedes ver en él pero que no te atreves a ver en ti mismo.

Lo que percibimos en los demás, como en un espejo, nos refleja mucho de nosotros.

¿Quieres conocer más de ti, más de lo que hasta hoy creíste que eres?.

“Nunca vemos a los demás como ellos son, sino como somos nosotros”.

Lo que nos choca nos checa. Cuando odiamos algo de otra persona es algo que odiamos en nosotros y que no somos capaces de aceptar en nosotros por miedo, vergüenza, prejuicio o por egoísmo.

En mi caso, siempre creí que estaba rodeado de gente sangrona, déspota, gente egoísta, intolerante, que presumía y quería sobresalir en todas las pláticas.

Cuando mi loquero me explicó eso de lo que te choca te checa, me di cuenta de aspectos míos que no reconocía. Yo quería entender el por qué y qué podía yo hacer.

Cuando me di cuenta que era cierto esto, creí por un tiempo que tenía muchos defectos, no me gustaba mi voz, quería tener siempre la razón, no dejaba hablar a otros, etc.

Pero me llegó mi momento de madurez, de inspiración, de someterme a mi mismo y de aceptarme como soy.

Creía también que para mis padres era yo un hijo no deseado, porque en verdad todo me lo criticaban; esas cosas que hasta hace poco me molestaban en otras personas yo las tenía, o al menos así me lo hicieron ver de niño, y crecí con eso.

Lejos de humillarme, de vivir tímido y opacado, por rebeldía mostraba yo lo contrario: hablaba mucho, me enojaba y gritaba cuando las cosas no salían como yo quería.

El loquero me dijo que para aceptar a los demás tal como son, primero tenía que aceptarme a mi mismo tal como soy, con todos mis defectos.

Me dijo que tenía que asistir a varias terapias para que poco a poco fuera aceptando las características de comportamiento en los demás, pero la verdad no le hice caso. Entendí rápidamente que mi rechazo por las demás personas a las que juzgaba por dichos comportamientos, iría disminuyendo al empezar a verlas como algo natural en mi y en ellas.

Poco a poco me llegué a sentir bien conmigo mismo, y empecé a sentirme bien con los demás.

Cuando juzgamos o criticamos a alguien por ser demasiado arrogante, presumido, insoportable, etc., tenemos la oportunidad de reconocer dichas características en nosotros mismos y transformarlas en otras más amables.

En síntesis, ¿porque me caían mal los demás?

• Porque una parte de mi era así.

• Porque una parte de mi quería ser así, pero no me daba permiso de serlo y expresarlo por pena o vergüenza.

• Porque de niño era yo así y me reprendieron mucho mis padres, me criticaron, me juzgaron mal y me traumé.

• Porque mi ego no permitía que otros pudieran ser así y nadie les decía nada; yo quería reclamarles pero no me atrevía, prefería aguantarme haciéndome el sufridor.

Una persona carismática puede caerle bien a la gente que confía en ella y acepta y defienden sus propuestas; no obstante, poseer carisma no significa por ello que sean “buenas personas”, ya que muchos dictadores y déspotas crueles y sanguinarios a través de la historia han sido carismáticos.

Cuando se le pregunta a la gente qué es ser carismático desde un punto de vista político, habitualmente se entiende como líder, “tener personalidad” o “magnetismo”.

Las personas carismáticas se encuentran en las actividades públicas o de relaciones humanas. Son dirigentes políticos, militares y empresariales, vendedores, artistas, estrellas del espectáculo, periodistas, entre otros. Sin embargo, es bueno destacar que no todos los líderes son carismáticos ni toda persona carismática es un líder.

Muchos autores plantean que se nace con carisma. Otros tantos, defienden la tesis de que el carisma se aprende como toda habilidad, que se trata de “una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos y preocuparnos por los demás”.

Así, para ser o parecer carismático a tu gente sonríe a todos, trátalos bien, muestra interés por ellos, escúchalos, háblales de lo que les interesa, conéctate a sus emociones, elógialos, modula tu voz al hablarles.

Toma en cuenta que el carisma depende  también de las otras personas. Una persona puede ser carismática para unos o una persona común y corriente para otros del mismo grupo.

Para personas consagradas a una causa, el carisma es una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos por los demás y probarles, con la constancia, el esfuerzo y el ejemplo, nuestra legítima preocupación por ellas. Para estas personas no importa si se es pequeño de estatura, poco atractivo, que vistan mal o se expresen con el silencio sin grandes discursos. Así, ha sido reconocido por la humanidad como muy carismático Mahatma Gandhi, por ejemplo.

Te has preguntado por qué algunas personas ocupan buenos puestos de trabajo, convencen a mucha gente, les caen bien a muchos otros y los siguen a todas partes?.

Cierto, puede ser por su capacidad ejecutiva, por sus conocimientos, porque son sus amigos o familiares, etc., pero muchas veces es sólo por su carisma.

Sí, resulta que en ciertos ambientes y para ciertas áreas o giros, muchas veces es más importante el carisma que todo lo demás; algo así como “me cae bien o cae bien a los clientes, expectadores o votantes”.

Los carismáticos son o saben ser agradables, y muchos se identifican con ellos o encuentran en ellos el aprecio que les falta.

Pero piénsalo un poco, el carisma lo podemos desarrollar, ya que como decía un amigo “ser carismático es sólo cuestión de actitud”, de actuación dirían algunos, cierto también; muchas veces lo carismático no está en lo físico sino en la forma en cómo se expresan o comunican con los demás.

Cualquiera de nosotros puede ser tan antipático como carismático, poniéndonos serios o sonriendo un poco, mostrando aprecio por los demás.

Pero, ¿qué es eso del carisma?. La definición lo expresa como “la especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar” a otras. Los psicólogos, definen a una persona carismática cuando tiene la habilidad de motivar o de entusiasmar a quienes le rodean con el objeto de alcanzar objetivos. Son personas admiradas y queridas por sus seguidores o por el contrario, odiadas por sus adversarios.

Toma en cuenta que nadie puede ser carismático con todos, ya que también es cuestión de química, o porque hasta los carismáticos tienen su lado negativo y llegan a caer mal.

Algunos psicólogos recomiendan no confiarse tanto de lo que nos dice la gente con carisma, ya que muchas veces utilizan a sus seguidores con oscuros intereses.

Nos sentimos bien cuando obtenemos las cosas que necesitamos o queremos, cuando las obtenemos, pero debido a que ya las poseemos, ya no les damos tanta importancia, ya toman un valor relativo para nosotros, mucho menor del que tendrían si no las tuviéramos.

Es el caso del agua en la CDMX, por ejemplo, ahora que nos pasamos una semana sin ella y tuvimos que dejarnos de bañar.

O alguien a quien un accidente lo dejó sin poder caminar; si fuera millonario daría su fortuna, por volver a hacerlo nuevamente.

Estos son casos extremos, pero existen, y por no cuidar las cosas o no cuidarse, son frecuentes.

Y así podría hablar del precio de la libertad, de una pareja o del oxígeno en una ciudad contaminada. A veces, algunos se duelen del tiempo que han perdido al no habérselo dado, en su momento, a sus hijos; no se diga de aquellos viejitos de la cuarta edad que han perdido su juventud en babosadas, cuando podrían haber ahorrado y cuidado su salud.

De esto, surge la necesidad de tomar conciencia de las cosas importantes y de las no importantes que tenemos para darle a cada una su valor exacto, tanto a lo que tenemos como aquello que hemos dejado pasar.

No se trata de apegarse a las cosas o a las personas, tenemos que dejarlas fluir para evitar el sufrimiento, para concentrarnos en el presente; y aquello que podamos recuperar, en el grado que sea, agradecerlo y enfocarse en ello para poder disfrutarlo, y si por naturaleza se pierde, decirle adiós y bendecirlo.

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.

El peso del pasado; no me refiero a nuestra moneda, a que antes tenía mucho más valor que el dólar, sino a nuestras cargas personales, a la cantidad de recuerdos que, muchas veces, sin estar conscientes venimos cargando, como un equipaje que llevamos a todos lados.

Los buenos recuerdos son ligeros, pesan muy poco, pero a veces son tan pocos que ni notamos su carga; los que pesan más son todas aquellas malas experiencias que tuvimos tiempo atrás, y que venimos arrastrando a nuestro presente.

Son aquellos resentimientos que tenemos por las ofensas, desaires y rechazos que nos hicieron, o por las culpas que sentimos de aquello que hicimos a los demás; todo esto nos resta energía y nos impide tener una existencia más sana psíquica, psicológica, mental y espiritualmente. Nos demos cuenta o no, estos nos impiden vivir el presente con total alegría, con paz, nos impiden canalizar todas nuestras energías en nuestro negocio para ser más competente.

¿A qué me refiero, concretamente?

• A aquellos pensamientos negativos, que nos impiden llevarnos bien con nosotros mismos y con los demás.

• A las malas experiencias que no hemos podido olvidar y que eventualmente vienen a nuestra mente quitando paz y alegría a nuestro presente.

• A las cosas que creemos que nos hicieron y que no hemos podido perdonar.

• A aquellas cosas que nos quitaron o robaron y que por nuestros apegos no las podemos olvidar.

• A aquellas actitudes malas que nos han hecho quedar mal con otros.

Pensemos, en la mayoría de los casos lo que en verdad nos dolió fue únicamente el orgullo.

Recordemos que todo es mental y que el único lugar donde podemos aliviar nuestros dolores del alma es dentro de uno mismo.

Traigamos a nuestro presente sólo recuerdos bonitos que den alegría a lo que hacemos actualmente.

A principios de los 60’s, el ego de Ray Kroc estaba por las nubes. Su astucia le permitió que poco a poco se fuera posicionando para arrebatarles todo el negocio a los hermanos McDonald.

Además, Kroc realizó, a escondidas de los hermanos, muchas maniobras legales para hacerse de la marca, con las que, más tarde, en 1961, Kroc les compró todos los derechos sobre la marca McDonald’s en Estados Unidos por un total de 2.7 millones de dólares.

En 1956, Kroc logró colocar su primera franquicia, pero para 1965, el número de restaurantes ya había crecido a 700; hoy en día hay más de 30,000 puntos de venta en los cinco continentes.

Visto con buenos ojos podemos decir que el éxito actual es el resultado de la combinación y el trabajo de varias “mentes innovadoras y emprendedoras” que supieron diseñar un método sin precedentes y llevar esa visión al mundo.

A los hermanos, se les atribuye el concepto de “comida rápida”, ya que fueron quienes supieron darle forma a esta idea. Pero fue gracias a la visión de Kroc que McDonald’s se transformó en el imperio que es hoy en día.

A los hermanos McDonald les faltó visión; no es que hallan sido tontos o malos en los negocios, confiaron en Ray Kroc y no valoraron que su negocio podría ser mucho más de lo que era en 1950; no tenían las energías suficientes y ambos estaban metidos más en lo operativo que en lo estratégico.

¿Triste o alegre la historia? Definitivamente, lo que decidió el alcance de McDonald’s fue la astucia, la ambición y lo visionario que fue el antiguo vendedor de batidoras.

Maravillado Ray Kroc con el concepto de negocios de los hermanos McDonald, se ofreció para trabajar como vendedor de la marca y expandir el negocio a nivel nacional.

A los hermanos les encantó la idea de la expansión, pero le dijeron que ellos no querían encargase de tal tarea y lo pusieron al frente de la expansión.

El asunto es que pasó de ser un empleado, a convertirse en el propietario y fundador del imperio de comida rápida McDonald’s.

¿Cómo sucedió esto? Los hermanos McDonald carecían de esa ambición (su sueño era llegar al millón de dólares antes de cumplir 50 años); pasaron de tener la mejor idea de la historia de comidas a la peor idea de los negocios.

Ray logró colocar varias franquicias en algunos estados; pero como su ambición era mayor, buscó en los bancos el financiamiento necesario, pero éstos se negaban a dárselo debido a que Kroc no tenía activos. Las propiedades del negocio eran de los franquiciatarios.

Fue entonces cuando apareció Harrison Sonneborn, quien le dio la idea de que fuera Ray quien adquiriera los terrenos para poner las tiendas, condicionando a los franquiciatarios a ponerlas en ellos. Con esto generaría un flujo constante de dinero por concepto de renta, además del control total del negocio.

Como la marca y el concepto ya tenían fama en el país, no le resultó difícil condicionar así las franquicias.

Al margen de los hermanos, Kroc creó su propia empresa Corporacion McDonald’s, para dar las franquicias. Con esto se convirtió en una de las inmobiliarias más grandes del mundo.

Desde entonces el verdadero negocio de la cadena McDonald’s no son las hamburguesas sino la renta de terrenos, con lo que Ray ya podía garantizar los financiamientos.

Fueron los hermanos Maurice y Richard McDonald, quienes en 1940 fundaron una hamburguesería bajo el nombre de Bar-B-Q McDonald en San Bernardino, Cal., EE.UU., la cual ofrecía 25 platillos diferentes.

En 1948 los hermanos tuvieron una idea, “revolucionaria para su época”, que fue la semilla que geminó en el negocio que es ahora; ésta la aplicaron primeramente en lo que fue el primer McDonald’s propiamente dicho, en 1948.

El objetivo que tenían era “Acelerar el servicio, para reducirlo de 30 minutos a 30 segundos”. Para lograr esto “estandarizaron los procesos” en la cocina, convirtiéndola en una especie de “línea de ensamblaje” como las que Henry Ford había introducido en sus fábricas. Además, redujeron su menú a sólo 9 opciones, e introdujeron el concepto de “self-service”.

Con esto nació el concepto de “comida rápida”, aspecto en que los hermanos McDonald destacaron frente a la competencia, y que comenzó a ser noticia en diversos lugares.

En 1952 vendieron su primera franquicia y poco después entró en escena Ray Kroc, quien era representante de la marca de batidoras “Prince Castle Multimixer”, actividad que le había permitido conocer muchos restaurantes del país a los que ofrecía sus productos.

El encuentro entre ellos fue en 1954, cuando debido al crecimiento que estaban teniendo los McDonald, ordenaron ocho batidoras, lo que enseguida captó la atención de Ray Kroc.

En ese momento lo que le impresionó a Ray fue la rapidez con la que servían, su sistema automatizado para hacer las cosas rápido y la forma en que lucían los arcos de la “M” de McDonald arriba de una de las tiendas.

Los hermanos tenían cinco restaurantes, y no querían más porque decían que, con muchos se perdía el control de calidad.

Personalmente, el director de una Pyme, se encarga de analizar la ruta del negocio, su misión y su visión. Está mayormente atendiendo las cosas de afuera; buscando nuevas oportunidades de negocios analizando a la competencia, etc.

Para ubicar bien el papel relevante de un director empresarial, no importa el tamaño del negocio, piensa en esto: “una empresa sin planeación puede sucumbir, pero sin una buena dirección, se puede ir al desfiladero”.

Así como el director de una orquesta, que, junto con sus músicos, se toman horas de entrenamiento previas a un concierto, así el director o directora de una empresa realiza juntas programadas con su personal para dar a conocer los resultados de cada ciclo y los avances generales de  la empresa.

Y así como éste permite el lucimiento de sus músicos al dirigirles la atención del público para ser aplaudidos, así el director de empresa también permite el lucimiento de toda su gente cuando da buenos resultados.

El director de una empresa debe tener habilidad para conjugar todas las variables de las que dispone, ubicándolas en el tiempo para responder a las necesidades de los clientes.

Cuando los productos, la ubicación, las instalaciones, el servicio, los empleados, los precios se pueden calificar como muy buenos o excelentes, significa que todo dependió de una buena dirección para haber logrado el éxito, por que sólo una buena dirección del negocio o empresa puede lograr eso.

La buena dirección logra capitalizar todas las variables internas y externas de una empresa; es más, aunque dos o tres de estas variables pudieran calificarse sólo como aceptables un buen director podrá “sacarles jugo” o compensarlas con otras.

¿Qué significa una “Buena Dirección” en una empresa?.

Te hablaré del papel que juega el director de una Pyme. Piensa, de momento, en un director de orquesta; ese que se pone al frente de sus músicos, generalmente dando la espalda al público, como si fuera un irreverente con los asistentes.

Él está poniendo su atención en todos y cada uno de sus músicos, siempre con el fin de cuidar que, individualmente, toquen lo que les corresponde, en el momento preciso y de la mejor forma, para que conjuntamente la pieza musical que se está interpretando sea de la mejor calidad para el público. Ese es su producto, y los asistentes al concierto son sus clientes.

Lo vemos en el foro, pero, junto con sus músicos, ya tuvieron horas de ensayos para llegar a ese momento. Y mucho antes, este director pasó más horas pensando y seleccionando las piezas musicales que tocarían. Mucho más tiempo pasó, anteriormente, relacionándose con los directivos de diferentes instituciones culturales para vender sus servicios.

Este director de orquesta hace de todo, en proporciones de tiempo diferentes y en momentos diferentes también.

El director de una Pyme exitosa también tiene que hacer de todo, aunque aquí son diferentes las proporciones, porque podría tener gente que se encargue de las funciones de algunos aspectos del negocio en los que el director solamente está pendiente. Gerentes o supervisores verían directamente a proveedores y se encargarían de la administración y la contabilidad, etc.

A una escala mayor son los apoyos inmediatos del director quienes se encargan de la selección de personal, su capacitación, etc. Aquí el director, ocupa más de su tiempo, junto con otros apoyos, al área de ventas.