¿Qué actitudes tenemos en nuestro negocio, con nuestros clientes, nuestra familia y ante los problemas?

Según los especialistas, existen tres tipos de actitudes generales, positiva, neutral y negativa. Ya en la práctica actuamos según el lugar y las diversas circunstancias, con actitudes más específicas derivadas de estas tres.

Las actitudes, son la forma en que respondemos a algo o a alguien, y que dependen mucho de la forma interna de ser de cada persona, de las circunstancias en las que se encuentre, de su preparación y entrenamiento y hasta de la genética.  

Pueden definirse como la forma en que respondemos a los diferentes estímulos y tareas, compromisos y obligaciones. Forman parte de nuestras creencias, expectativas, valores, experiencias y de las razones que tengamos para responder de una u otra forma. Son buenas o malas, convenientes o inconvenientes para nuestras metas en la vida. 

Es de todos conocida la historia del presidente de una empresa constructora que fue un día a visitar una de sus obras y entrevistó a tres albañiles. Los entrevistados estaban haciendo lo mismo, y la pregunta fue la misma para los tres: ¿y tú que estás haciendo?

El primero de ellos contestó amargamente “estoy pegando ladrillos”; el segundo, más alegre, respondió “estoy levantando un muro, no es muy agradable este trabajo pero algún día llegaré a ser supervisor”. 

El último interrogado, muy alegre y con una visión más amplia dijo “estoy haciendo un edificio que albergará a muchas familias; algún día yo también tendré mi propio departamento”. 

Este ejemplo ilustra muy bien las diferentes actitudes y perspectivas que tenemos los seres humanos respecto a las situaciones que vivimos. 

Tres actitudes diferentes ante un mismo estímulo. El trabajo, el lugar y la pregunta fueron los mismos.

Diversos estudios han demostrado que el éxito depende en un 70% de las actitudes con las que respondemos a las diferentes situaciones, y tan sólo en un 30% de las habilidades y conocimientos que se tienen.

Actualmente, en muchas escuelas de negocios, le están dando más importancia a la formación de actitudes, comportamientos y creencias personales, con el fin de que a sus estudiantes les vaya mejor en sus empresas.

Podemos decir que las actitudes son como las actuaciones que desempeñan los artistas; dependiendo del papel, es la actuación que se debe desempeñar en cada obra; una actitud determinada a practicar hasta que les sale tal como se requiere.

¿Cómo lograr tener mejores actitudes?

• Pon atención en las actitudes que tomas para cada situación ¿crees que es la correcta? ¿crees que te llevará a conseguir lo que quieres? Por ejemplo, piensa que un “por favor” abre más puertas que una simple orden; que una sonrisa o un “gracias” crea mejores relaciones.

• Observa con valentía cada una de tus actitudes, sobre todo de aquellas que tienen que ver directamente con el éxito de tu negocio y con el desarrollo  de tu familia. 

• Piensa en los resultados o consecuencias que te pueden traer determinadas actitudes negativas que pudieras tener.

• Si quieres adoptar una nueva y mejor actitud ante ciertas tareas, relaciones o ante la vida misma, ensaya, ensaya y ensaya, hasta que te salga y la puedas poner en práctica en los momentos requeridos. 

Los seres humanos tenemos la capacidad de cambiar cualquier actitud negativa para actuar más convenientemente y poder cumplir nuestras metas, decidiendo el tipo de actitudes que debemos adoptar. Si quieres cambiar una actitud, puedes empezar cambiando el punto de vista que tengas de determinadas personas, cosas, acciones, hechos, etc.

Son muchas las fórmulas que se han sugerido a través del tiempo, para ser exitoso. 

Pero, ¿cuáles de todas siguen vigentes o han sido verdaderamente efectivas?

En esta ocasión te comento la de Jeff Bezos, quien se convirtió, no en rico, sino en súper rico; el más rico del mundo hasta estas fechas.

Como muchos saben, es el dueño de Amazon, empresa fundada en 1994, por lo que a Bezos, el mayor detallista del mundo, le llevó sólo 24 años crear una fortuna de 160,000 millones de dólares ¡¡Órale!!

Sus estrategias: Austeridad, Enfoque Pasional en el Cliente y Visión a Largo Plazo. De las tres, la única constante de todas las fórmulas que han surgido, es ésta última.

En lo personal o como profesionista independiente, esta fórmula es muy necesaria en la actualidad para optimizar tus recursos o para tener éxito en el negocio que quisieras emprender.

Una persona carismática puede caerle bien a la gente que confía en ella y acepta y defienden sus propuestas; no obstante, poseer carisma no significa por ello que sean “buenas personas”, ya que muchos dictadores y déspotas crueles y sanguinarios a través de la historia han sido carismáticos.

Cuando se le pregunta a la gente qué es ser carismático desde un punto de vista político, habitualmente se entiende como líder, “tener personalidad” o “magnetismo”.

Las personas carismáticas se encuentran en las actividades públicas o de relaciones humanas. Son dirigentes políticos, militares y empresariales, vendedores, artistas, estrellas del espectáculo, periodistas, entre otros. Sin embargo, es bueno destacar que no todos los líderes son carismáticos ni toda persona carismática es un líder.

Muchos autores plantean que se nace con carisma. Otros tantos, defienden la tesis de que el carisma se aprende como toda habilidad, que se trata de “una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos y preocuparnos por los demás”.

Así, para ser o parecer carismático a tu gente sonríe a todos, trátalos bien, muestra interés por ellos, escúchalos, háblales de lo que les interesa, conéctate a sus emociones, elógialos, modula tu voz al hablarles.

Toma en cuenta que el carisma depende  también de las otras personas. Una persona puede ser carismática para unos o una persona común y corriente para otros del mismo grupo.

Para personas consagradas a una causa, el carisma es una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos por los demás y probarles, con la constancia, el esfuerzo y el ejemplo, nuestra legítima preocupación por ellas. Para estas personas no importa si se es pequeño de estatura, poco atractivo, que vistan mal o se expresen con el silencio sin grandes discursos. Así, ha sido reconocido por la humanidad como muy carismático Mahatma Gandhi, por ejemplo.

Si sientes que vienes arrastrando una carga incómoda, por las cosas que te han sucedido, te invito a hacer lo siguiente:

Regresa a ese pasado incómodo por un momento, vuélvelo a vivir por unos instantes y reinterprétalo; dale otro sentido y aplicación a lo que te incomodó. Trae el hecho o persona que crees que te afectó y velo ahora con tu parte adulta o con un “me vale ma…”. Si conservas mucho coraje, trae a esa persona a tu mente y “miéntale la ma…”, una y cien veces. O mejor, ve lo que te hizo como algo sin intención alguna, como algo que no era personal.

Tu vida en adelante es como un viaje hacia el futuro. ¿Cómo quieres viajar? ¿Cuántas maletas quieres llevar?

Imagina una mochila sobre tus hombros, ella contiene los buenos y malos recuerdos que has tenido desde niño; resulta que, por naturaleza, siempre un mal recuerdo tiene mucho más peso que uno bueno, y según los expertos para eliminar uno malo se requieren tres buenos.

Siente el peso de esa carga y ve lo difícil que es moverse con tanto peso a medida que la vas cargando con todos tus recuerdos.

Puedes quemar esa mochila con todo lo que hayas metido dentro y decidirte a nunca llevar otra contigo.

Puedes, también, cambiar de mochila. Cómprate una más chica; una que aunque llena, te permita moverte más rápido y ligero; una donde metas sólo recuerdos convenientes.

O también puedes vaciar la que tienes, analizar su contenido, y decidir con qué recuerdos quieres llenarla nuevamente.

Ve los beneficios de disminuir tu carga. No podemos venir cargando cosas que nos hacen más lentos; el estar pensando y recordando cosas inconvenientes nos quita energía, nos debilita y nos cuesta trabajo avanzar.

Aprendamos del pasado. ¿Qué fue bueno, qué fue incómodo, qué fue fantástico, qué aprendimos de aquello que no nos salió como queríamos? Lo fantástico tengámoslo siempre en nuestra memoria.

Te has preguntado por qué algunas personas ocupan buenos puestos de trabajo, convencen a mucha gente, les caen bien a muchos otros y los siguen a todas partes?.

Cierto, puede ser por su capacidad ejecutiva, por sus conocimientos, porque son sus amigos o familiares, etc., pero muchas veces es sólo por su carisma.

Sí, resulta que en ciertos ambientes y para ciertas áreas o giros, muchas veces es más importante el carisma que todo lo demás; algo así como “me cae bien o cae bien a los clientes, expectadores o votantes”.

Los carismáticos son o saben ser agradables, y muchos se identifican con ellos o encuentran en ellos el aprecio que les falta.

Pero piénsalo un poco, el carisma lo podemos desarrollar, ya que como decía un amigo “ser carismático es sólo cuestión de actitud”, de actuación dirían algunos, cierto también; muchas veces lo carismático no está en lo físico sino en la forma en cómo se expresan o comunican con los demás.

Cualquiera de nosotros puede ser tan antipático como carismático, poniéndonos serios o sonriendo un poco, mostrando aprecio por los demás.

Pero, ¿qué es eso del carisma?. La definición lo expresa como “la especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar” a otras. Los psicólogos, definen a una persona carismática cuando tiene la habilidad de motivar o de entusiasmar a quienes le rodean con el objeto de alcanzar objetivos. Son personas admiradas y queridas por sus seguidores o por el contrario, odiadas por sus adversarios.

Toma en cuenta que nadie puede ser carismático con todos, ya que también es cuestión de química, o porque hasta los carismáticos tienen su lado negativo y llegan a caer mal.

Algunos psicólogos recomiendan no confiarse tanto de lo que nos dice la gente con carisma, ya que muchas veces utilizan a sus seguidores con oscuros intereses.


Todos hemos tenido y tenemos actualmente problemas, de diferente tipo, de diferente tamaño, personales y de negocios; los tenemos con familiares, amigos, compañeros, clientes, proveedores o vecinos, etc.

¿Pero tú amigo, ¿cómo te enfrentas a ellos? ¿Con el cerebro o con el corazón? ¿Con emoción o con raciocinio?

Te hago esta pregunta porque de esto depende las posibilidades de que puedas solucionarlos o no, de que pueda ser pronto o llevará su tiempo, de que pueda ser a tu favor o en tu contra.

Cuando tenemos un problema grande y nos ponemos a temblar, lo estamos enfrentando con las emociones; nos da miedo, nos preocupamos, nos angustiamos, no podemos dormir, y con todo esto que sufrimos los hacemos más grande.

Nos demos cuenta o no, con nuestras emociones estamos alimentando nuestros problemas.

En algunos casos, emociones y sentimientos pueden ser considerados apropiados pero en otros pueden ser inadecuados.

Cuando lo hacemos con el cerebro, calculamos las probabilidades de solución,

buscamos opciones, armamos un plan de acciones y estamos más tranquilos.

¿Qué tipo de persona eres?.

Algunos siempre encuentran problemas donde no los hay y los hacen permanentes en su vida.

Otras veces no le damos la atención debida a un problema pequeño y con el tiempo los hacemos grandes.

Pero tomemos en cuenta que hay varios tipos de emociones:

• Positivas:  Alegría, Felicidad, Amor,

• Negativas: Ira, Miedo, Tristeza

• Otras: Culpa, Sorpresa, Tristeza, Vergüenza, Celos, Valentía.

Cuando te enfrentes a un problema,  que te cause alguna emoción negativa, antes de pensar en él o de enfrentarlo, respira profundo y exhala el aire lentamente, tres veces. Esto te ayudará a relajarte, a llenar de oxígeno tu cerebro y poder funcionar más adecuadamente; podrás ver cada problema como un reto, como algo que puedes y tienes que resolver, como todo.


Un empresario exitoso decía en una junta a sus directivos, gerentes y vendedores “quien no sabe y entiende el ajedrez, no sabe hacer negocios”; se refería a que en este juego, o arte, se practica el elemento base para tener éxito: la estrategia.

Comentó que el ajedrez es un ejemplo claro que nos enseña la importancia de tener siempre presente la meta en todas nuestras acciones, porque quien la olvida se pierde y no logra los resultados esperados.

Al igual que en el ajedrez, para tener éxito en la vida personal y de negocios se usa la cabeza. Un ajedrecista cuenta con diferentes elementos para cumplir con su objetivo de “darle mate al rey”, un terreno, 16 piezas con diferentes características y capacidades, oportunidades, métodos, reglas, etc.

En nuestra vida personal y de negocios también contamos con elementos que muchas veces ignoramos pero que pueden colaborar, directa o indirectamente con nosotros, como pueden ser: nuestra familia, nuestro equipo de trabajo, nuestros compañeros, vecinos, amistades, etc., cada uno con capacidades y habilidades particulares propias; cada uno por su lado conoce gente, tiene opiniones, aporta a los resultados finales. Todas las habilidades, por muy diferentes que sean son importantes en su momento.

No te digo que a las personas las manejes como piezas de ajedrez; a las personas se les dirige, se les guía, pero sí aprovecha tu relación con ellas llevándolas hacia una meta mayor que beneficie a los participantes; esto lo puedes conseguir convenciéndolos, pidiéndoles, consensuando, negociando, dándole su tiempo a los resultados.

En los negocios también hay reglas, leyes y reglamentos, hay también valores, políticas, ética, etc. que nos indican lo que está permitido y lo que no, sólo que muchos desconocen estos aspectos, les da miedo o les falta valor y experiencia para aplicarlos.

Es cierto esto, según el informe de Wealth-X, a 2017 había crecido fuertemente el número de millonarios para llegar a un total de 226,450 en el mundo.

Los crecimientos de hasta un 20%, se han dado, principalmente, en India y China, países que han tenido un buen crecimiento económico, y que fue aprovechado por algunos.

El mismo informe define como millonarios a aquellos que tienen una fortuna superior a 30 millones de dólares.

Pero, ¿dónde los podemos encontrar? Aunque estos millonarios tienen residencias en muchas ciudades del mundo, tienen, oficialmente, sus preferencias para vivir.

En 2017, los cinco países con más ricos son:
• EUA con 73,110 personas ricas.
• Japón con 16,740 millonarios.
• China con 16,040 adinerados.
• Alemania con 13,420 ultra ricos
• Reino Unido con 8,860 millonarios

Ahora bien, las ciudades elegidas para vivir, por las personas con 30 de millones dólares o más, en orden de importancia mundial son:

• 8,350 millonarios viven en Nueva York.
• 7,650 ultra ricos hay en Hong Kong.
• 6,040 millonarios en Tokio, Japón.
• 4,600 adinerados eligen Los Ángeles.
• 3,630 ricos viven en Londres.

Aunque en otros países ha aumentado el número de millonarios, Estados Unidos sigue dominando mundialmente, siendo Nueva York, la ciudad más elegida por ellos. Esto porque según el reporte, sigue siendo “el principal centro financiero del mundo, además de que ese país, sigue siendo, todavía, la economía más grande del mundo y un poderoso imán para los ultra ricos”.

“Los otros dos centros financieros globales, Hong Kong y Tokio, quienes ocupan los lugares dos y tres en el ranking, es la capital japonesa la que registró un mayor aumento de millonarios, en términos porcentuales”.

De las ciudades que conforman el “top 30” de las elegidas por los millonarios, más de la mitad son estadounidenses.

Dentro de Estados Unidos, las cinco ciudades con más millonarios son las siguientes:
1.- Nueva York, con 8,350
2.- Los Ángeles, con 4,600
3.- Chicago, con 3,110
4.- Washington, con 2,570
5.- Dallas, con 2,330

Estos se han visto beneficiados del buen desempeño de los mercados financieros nacionales y del sector tecnológico.

Según el mismo reporte, aunque cada vez menos, Londres sigue siendo la ciudad europea elegida por los millonarios. Esta ciudad se ubica en el puesto cinco del listado de ciudades con más millonarios en el mundo, pero ocupa el primer lugar entre las ciudades de Europa con 3,630 personas que tienen más de US $30 millones en su haber.

“En 2016, Londres sufrió la mayor caída proporcional de ultra ricos en el ranking, debido a que los niveles de riqueza se vieron afectados por la debilidad de la moneda y las preocupaciones relacionadas al Brexit”.

La otra gran ciudad europea elegida por los más “lanudos” es París, que le pisa los talones a la capital británica con un total de 3,440 millonarios.

Pero, ¿qué pasa con América Latina?

América Latina y el Caribe cuentan con 6,850 millonarios con una fortuna combinada de US $945,000 millones.

Solo dos países latinoamericanos cuentan con fuerte presencia de millonarios, según el ranking global. Uno es Brasil, que se ubica en el puesto 14, con 3,570 millonarios y una riqueza colectiva de US $451,000 millones. El otro es México, en el puesto 29, con 1,035 ultra ricos y una fortuna agrupada de US $205,000 millones.

A principios de los 60’s, el ego de Ray Kroc estaba por las nubes. Su astucia le permitió que poco a poco se fuera posicionando para arrebatarles todo el negocio a los hermanos McDonald.

Además, Kroc realizó, a escondidas de los hermanos, muchas maniobras legales para hacerse de la marca, con las que, más tarde, en 1961, Kroc les compró todos los derechos sobre la marca McDonald’s en Estados Unidos por un total de 2.7 millones de dólares.

En 1956, Kroc logró colocar su primera franquicia, pero para 1965, el número de restaurantes ya había crecido a 700; hoy en día hay más de 30,000 puntos de venta en los cinco continentes.

Visto con buenos ojos podemos decir que el éxito actual es el resultado de la combinación y el trabajo de varias “mentes innovadoras y emprendedoras” que supieron diseñar un método sin precedentes y llevar esa visión al mundo.

A los hermanos, se les atribuye el concepto de “comida rápida”, ya que fueron quienes supieron darle forma a esta idea. Pero fue gracias a la visión de Kroc que McDonald’s se transformó en el imperio que es hoy en día.

A los hermanos McDonald les faltó visión; no es que hallan sido tontos o malos en los negocios, confiaron en Ray Kroc y no valoraron que su negocio podría ser mucho más de lo que era en 1950; no tenían las energías suficientes y ambos estaban metidos más en lo operativo que en lo estratégico.

¿Triste o alegre la historia? Definitivamente, lo que decidió el alcance de McDonald’s fue la astucia, la ambición y lo visionario que fue el antiguo vendedor de batidoras.