La flexibilidad, aplicada a nuestra vida personal y de negocios, nos permite responder ante los cambios y movimientos de todo tipo: corrientes sociales, ciclos económicos, avances científicos, etc.

¿Por qué y para qué nos conviene ser flexibles?:

• Para cambiar de parecer cuando es conveniente. Para adaptarnos rápido

• Para ajustar nuestros planes y nuestras expectativas cuando éstos no se lograron al 100% de lo planeado

• Para que, en el trayecto a nuestras metas, podamos cambiar de ruta cuando sea necesario 

• Para ser tolerantes ante las diferencias de opiniones

• Para poder ceder cuando es obligado hacerlo

Ser flexible, nos hace más llevadera la vida; nos hace sufrir menos, nos evita la amargura, nos ayuda a soportar las decepciones, las frustraciones, etc.

La gente inflexible, los llamados “mentes cerradas”, sufren y se llenan de resentimientos cuando las cosas no son como ellos esperaban. 

Los entornos son muy cambiantes, si nos resistimos a ellos, podríamos perder los beneficios de las cosas buenas que siempre traen consigo.

Siempre hay nuevas ideas, nuevas cosas por saber y conocer. 

La flexibilidad es muy necesaria y conveniente en las negociaciones; evita la cerrazón y nos da mayores posibilidades de salir ganando. 

La flexibilidad es necesaria para ejercer nuestra máxima capacidad como seres humanos: la de adaptación. 

La mayoría de las historias de éxito que encontramos en los libros y en la vida real, son de gente y de empresas que fueron flexibles, no sólo para adaptarse bien a los cambios sino para provocar ellos mismos dichos cambios. 

De todas las áreas de tu vida personal y de negocios. ¿En cuál te falta ser más flexible? ¿En cuál de ellas te sientes atorado? Esto es una práctica de introspección que te ayudará a ser mejor.

Quiero mencionar algunos de los aspectos generales de la resiliencia, cómo se manifiesta y por qué nos conviene ser resilientes; empiezo:

¿Qué es la resiliencia, concretamente? ¿Qué afectaciones puede tener en nuestras vidas? ¿Cómo desarrollarla?

Se trata de la capacidad natural del ser humano, que podría ser la clave para salir airosos de cualquiera de las crisis que inevitablemente se nos presentan en la vida.

En épocas de crisis, los menos resilientes son los que más sufren, se tardan más y les cuesta trabajo adaptarse a las nuevas circunstancias.

A los más resilientes, sí les afectan las crisis, pero no sufren, se adaptan más rápido y con menos esfuerzos, y hasta “les sacan jugo”, aprovechando las oportunidades que todas la situaciones nuevas, buenas o malas, traen consigo. Superan sus afectaciones y con el tiempo se reponen y hasta llegan a estar mejor que antes.

¡Ah! pero los que no han desarrollado la resiliencia sufren mucho y los cambios o crisis los convierten en fracasos, viviendo como víctimas alimentando su sufrimiento y afectación del cambio.

Hay casos extremos de total carencia de resiliencia. Conocí a una señora que, lamentablemente, vio morir a su hijo, se sentía culpable de su muerte lo que la hizo sufrir tanto que empezó a enfermarse, no supe de qué, y antes del año del fallecimiento de su primogénito, ella murió de diferentes padecimientos. Nunca se puso a pensar que tenía otros tres hijos menores por los que debía vivir.

La Resiliencia se desarrolla a través de nuestros valores y principios, de nuestra autoestima y responsabilidad de sí mismos, a través de la reflexión, del razonamiento; de usar la mente en vez de las emociones, de perdonar y perdonarse así mismo, de una creencia espiritual fuerte. 

Para lograr el éxito en el mundo externo, es necesario, primeramente, conseguirlo dentro de uno mismo.

Para tener reconocimientos, aplausos y felicitaciones en nuestras actividades, relaciones o profesión, conocidos como “Victorias Públicas”, primero, es necesario tener “Victorias Privadas”.

Es como el amor, que debe ser de dentro para afuera, así es con todo. No se puede lograr el éxito externo, sin antes haberlo conseguido en lo privado. 

Para esto, es necesario pasar por un proceso que depende exclusivamente de nosotros mismos; es en el espacio de nuestra vida personal, donde podemos conseguir nuestras “Victorias Privadas”.

Para ello, se hace necesario, primeramente, poner en práctica tres hábitos, mismos que nos llevarán al nivel necesario para lograrlo:

1º. Ser Proactivos; siéndolo, descubriremos que nosotros podemos hacer que las cosas sucedan, que podemos dejar de ser víctimas de las circunstancias y de los demás.

2º. Debemos empezar con un fin en la mente; es decir, tener metas y visualizarlas a fondo; tenemos que saber lo que queremos lograr y crearlo en la mente para manifestarlo.

3º. Debemos hacer primero lo primero; es decir, saber qué es importante para nosotros y enfocar todas nuestras acciones en ello.

¿Qué requerimos para lograr nuestras “Victorias Privadas”?:

• Disciplina

• Voluntad

• Cumplirnos a nosotros mismos

• Entrenarnos en buenos hábitos

• Controlar nuestros pensamientos y sentimientos

¿Qué lograremos con nuestras “Victorias Privadas”?:

• Seguridad personal

• Carácter, Fortaleza, Vigor

• Autoconfianza

• Grandes satisfacciones

• Altas posibilidades de lograr “Victorias Públicas”

El número de “Victorias Privadas”, irá aumentando nuestra energía, que como combustible, nos servirá para llevarnos a conseguir “Victorias Públicas”.

Una persona responsable, de acuerdo al diccionario, es quien responde de los propios actos que ejecuta, y además tiene la capacidad para tomar decisiones y dirigir una actividad.

En este sentido, ser responsable significa que todos nuestros actos sean realizados con cumplimiento del deber y justicia en todos los sentidos, cumpliendo con nuestros compromisos.

La responsabilidad empieza por uno mismo, haciéndonos responsables de nuestras acciones, de nuestras decisiones, de nuestros pensamientos y sentimientos. 

Hacernos responsables también de nuestro pasado, para entenderlo, aceptarlo y sacarle provecho, y si hubo inconvenientes, reinterpretarlo y perdonarlo, evitando la culpa. 

Con nuestro presente y el futuro, ser responsable implica cumplir con nuestros deberes aun cuando nos cuesten trabajo y requieran esfuerzo.

La responsabilidad es una de las principales cualidades de las personas exitosas, y tiene un alto significado de madurez.

Para ser más responsables conviene darnos cuenta que todo lo que pensemos, hagamos o digamos tiene un efecto o consecuencia; además, debemos cumplir nuestras promesas, por lo que debemos prometer sólo cosas que estén a nuestro alcance. 

La responsabilidad genera confianza; primeramente, en nosotros mismos; enseguida, con nuestra familia y con nuestros clientes. Se tiene confianza en aquellos que son responsables.

Recordemos que somos responsables, en mayor o menor grado de todo lo que sucede a nuestro alrededor, pero somos totalmente responsables de nosotros mismos, de nuestros seres queridos, de nuestro patrimonio, de nuestro negocio, de la satisfacción de nuestros clientes; de nuestro pasado, de nuestro presente y de todo lo que lleguemos a ser y tener en el futuro.

La responsabilidad nos hace más fuertes y nos abre las perspectivas de un futuro mejor, ya que tomamos conciencia de que muchas cosas dependen sólo de nosotros mismos. La responsabilidad va de la mano con la libertad y la realización personal.

Todos deseamos ser exitosos, pero muy pocos pagamos el precio para lograrlo. 

Aunque no siempre es monetario, en ambos, éxito o fracaso, se paga un precio:

1.- El del éxito se paga con:

• Esfuerzo para concentrarse en las metas, tareas, etc.

• Voluntad y sacrificio para trabajar más horas de las normales. 

• Tener la paciencia necesaria para que se logren las metas.

• Vivir austeramente.

• Constancia y persistencia.

El beneficio aquí, es el logro de lo que nos propusimos; además, se gana autoconfianza y seguridad.

2.- El fracaso se paga con:

• Pobreza, mediocridad y frustración.

El pago del éxito es voluntario, intenso, por adelantado y en mediano plazo; el otro, es obligado, posterior y es de largo plazo.

Si de todos modos se paga un precio, paguemos el del éxito. 

¡Tú decides!

Tu salud financiera está compuesta por dos partes:

1) El conocimiento y uso de las técnicas de finanzas personales

2) Tus propias creencias y actitudes hacia el dinero

Ambos componentes se interrelacionan y dependen el uno del otro. De nada sirve un conocimiento sólido en finanzas si las actitudes hacia el dinero son negativas. En caso contrario, una actitud positiva hacia el dinero no sirve de mucho si no se cuenta con los conocimientos y técnicas adecuadas para llegar al estado de prosperidad deseado.

No importan los libros que leas o los cursos a los que asistas, si no tienes una actitud y creencias sanas hacia el dinero, entonces tu riqueza no puede estar garantizada.

Las creencias hacia el dinero

¿De qué forma nos relacionamos con el dinero?. A través de los atributos que le otorgamos, establecemos determinado tipo de relación y conducta con respecto a éste.

Funciona de la siguiente manera:

Si nuestras asociaciones hacia el dinero son positivas (es bueno, ayuda, otorga seguridad, etc.), entonces es probable que le reconozcamos como una herramienta, estableciendo una relación sana y siendo más fácil generar estados de prosperidad.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando las asociaciones hacia el dinero son negativas? Si al pensar en la palabra “dinero” lo que viene a nuestra mente son palabras tales como: malo, sucio, corrompe, sólo para unos cuantos, etc., será muy difícil que podamos motivarnos a establecer una buena relación con éste; después de todo ¿quién quiere llevarse bien con algo que le produce reacciones negativas?.

El pilar de la salud financiera es una relación sana con el dinero. El éxito del proceso está en descubrir lo que significa para ti el generar, tener, gastar o usar el dinero y éste es un proceso diferente para cada uno de nosotros.

La clave del éxito en cualquier área de nuestra vida radica sólo en nuestro cerebro, en aprovechar esa capacidad plástica que tienen nuestras neuronas. 

Existen maneras en las que podemos modificar nuestro cerebro para mejorar su productividad. Esto se basa en la capacidad que tiene para moldearse a nuevas formas de pensar, lo que se conoce como plasticidad neuronal. 

Existen dos clases de cerebros, los normales y los ‘resilientes’; estos últimos son “aquellos que tienen la habilidad de aprovechar los momentos difíciles, utilizando lo que aprendieron para navegar en el futuro”, y el ser resiliente depende sólo de nosotros.

Claves para moldear nuestro cerebro en un órgano ganador que nos permita realizar procesos altamente productivos:

1.- “Detección de oportunidades”; es decir, reconocer las acciones que podemos realizar para que nos lleven al éxito. “Identificar las oportunidades que para otros no son claras”.

2. “Talentómetro”: es la capacidad de reconocer las habilidades que tenemos y de desarrollar aquellas de las que carecemos.

3. “Láser de metas”: es cuando nos fijamos una meta a futuro, y, sin importar lo que otros hagan, mantenemos el objetivo en mente. 

4. “Medición optimista del riesgo”: es la habilidad de medir las ventajas, desventajas y el riesgo de una decisión. Una vez hecho esto, aceptar los cambios que vendrán  y comprometerse con la decisión.

5. “Acelerador de esfuerzo”: es actuar como si algo fuera a pasar sin lugar a dudas ya que esto condiciona el cerebro para hacer todo lo posible para lograrlo. 

“Un cerebro ganador también requiere cuidados específicos para funcionar bien. La nutrición debe contener omega 3, hojas verdes, pescados de agua dulce, nueces y bayas. Hacer ejercicio tres veces por semana y dormir entre siete y ocho horas”.

Las cinco áreas de tu negocio, mencionadas en la plana de texto anterior, deben estar dentro de un marco de actuación de liderazgo, para que cada una pueda darse en el momento requerido, en la medida necesaria y en la forma conveniente.

Posiblemente te incomode tener que ocuparte de algunos de estos aspectos; pero ahí está la gran diferencia entre un empresario y un auto-empleado.

El ocuparte de todos, te evitará muchos dolores de cabeza, y además, te permitirá mantenerte competitivo, sirviendo también de plataforma para tu crecimiento.

Muchas empresas exitosas han sucumbido por descuidar uno o varios de estos aspectos. 

El crecimiento y la fortaleza de un negocio implica el cubrir estos cinco aspectos básicos.

Tarde o temprano, todos los negocios, no importando su tamaño, tienen que entrar dentro del marco de la modernidad y las exigencias económico-legales. 

Con el tiempo todas las tiendas detallistas del país acabarán por tener una computadora, un escáner, una terminal punto de venta, etc.; también tendrán que llevar una contabilidad y una asesoría legal, al tamaño de cada negocio; de igual manera, los propietarios y directores acabarán adquiriendo conocimientos sobre aspectos de comunicación y ventas. 

No necesitas ser un gran conocedor en todos los aspectos mencionados, sólo requieres dominar uno o dos y los demás cubrirlos con gente preparada en ellos.

Quizá te sea imposible de momento contar con ellos, no te preocupes, lleva tiempo y recursos económicos; pero te conviene ir armando este equipo. 

Estos cinco aspectos debes tenerlos siempre en mente, como los cinco dedos de tu mano principal, esto te permitirá estar al pendiente de ellos.

Para tener éxito con una  tienda detallista, es necesario y conveniente verla como un negocio productivo y rentable;  como toda una empresa que puede crecer y multiplicarse.  

Una tienda detallista tiene su propia personalidad y su propia vida. Si tú la ves pequeña o débil y no ves el potencial que tiene, será de esta manera mientras insistas en verla así.

Las tiendas son como las personas, serán y nos responderán en la medida de lo que esperamos de ellas.  Si tú crees que puedes crecer tus expectativas sobre ella, esto impactará directamente en los resultados.

Entonces, el éxito de tu negocio dependerá exclusivamente de ti y la diferencia radicará en tu modo de pensar.

¿Cómo necesitas ser para convertirte en empresario?

Principalmente, ser ambicioso pero paciente, disciplinado pero creativo, muy trabajador pero visionario, etc., ir adquiriendo la mentalidad de empresario.

Pensar como empresario es lo opuesto a pensar como empleado; si crees que por tener un negocio ya eres un empresario, me atrevo a creer que te faltan muchos aspectos.

Pudieras haber pasado ya de empleado a auto-empleado, eso es un gran paso; sin embargo, hay aspectos que están por encima del simple entusiasmo y las habilidades como emprendedor; aspectos que muchos empresarios olvidan, pero que son necesarios.  

Lo que necesitas tener y saber de tu negocio:

1.- Un buen producto o servicio

2.- Conocimientos, técnicas de Ventas, Mercadotecnia, etc.

3.- Aspectos contables, financieros y fiscales

4.- Aspectos de comunicación que comprenden liderazgo, presentaciones de nuestros productos, servicios, negociación, etc.

5.- Aspectos legales

“El egoísmo es la clave para la felicidad”, asegura la doctora Marisa Navarro. Yo diría que hasta es muy necesario para lograr nuestros objetivos.

Esto te puede parecer algo exagerado e inhumano, pero tiene su justificación. 

Para que tú seas más eficaz en tus actividades, es necesario que estés muy bien en todos los sentidos; para ello se requiere que te des la atención, la preferencia y la prioridad en todas las situaciones, siempre con el único fin de funcionar en forma óptima.

Si tú no estás en las mejores condiciones para funcionar excelentemente en tu vida personal o profesional, te costará mucho trabajo poder servir a otros. 

Para dar los mejores resultados que  tus clientes esperan de ti o para ser buenos padres o esposos, debes procurarte siempre con la mejor alimentación y el mejor descanso posible. 

Piénsalo, sólo los que están bien, tienen la posibilidad de ayudar a otros a que también lo estén. 

Por ello concuerdo con la autora de la frase “el egoísmo es la clave para ser feliz”, pero no como un fin exclusivo, sino como un medio para ascender y servir a otros de la mejor manera.

Lo creas o no, lo aceptes o no, lo entiendas o no, ser egoísta no es tan malo; todos necesitamos ciertos niveles de egoísmo.

La necesidad de ser egoísta se vuelve extrema en momentos de crisis personales o en momentos definitorios; por ejemplo, cuando nos  deja una pareja, para poder emprender un negocio o para ganar en un deporte, en esos momentos tenemos que pensar sólo en uno mismo.

Ahí se trata de anteponer el interés propio al ajeno, de dejar a un lado los intereses y necesidades de los demás, para lograr lo que queremos o necesitamos.