Tu salud financiera está compuesta por dos partes:

1) El conocimiento y uso de las técnicas de finanzas personales

2) Tus propias creencias y actitudes hacia el dinero

Ambos componentes se interrelacionan y dependen el uno del otro. De nada sirve un conocimiento sólido en finanzas si las actitudes hacia el dinero son negativas. En caso contrario, una actitud positiva hacia el dinero no sirve de mucho si no se cuenta con los conocimientos y técnicas adecuadas para llegar al estado de prosperidad deseado.

No importan los libros que leas o los cursos a los que asistas, si no tienes una actitud y creencias sanas hacia el dinero, entonces tu riqueza no puede estar garantizada.

Las creencias hacia el dinero

¿De qué forma nos relacionamos con el dinero?. A través de los atributos que le otorgamos, establecemos determinado tipo de relación y conducta con respecto a éste.

Funciona de la siguiente manera:

Si nuestras asociaciones hacia el dinero son positivas (es bueno, ayuda, otorga seguridad, etc.), entonces es probable que le reconozcamos como una herramienta, estableciendo una relación sana y siendo más fácil generar estados de prosperidad.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando las asociaciones hacia el dinero son negativas? Si al pensar en la palabra “dinero” lo que viene a nuestra mente son palabras tales como: malo, sucio, corrompe, sólo para unos cuantos, etc., será muy difícil que podamos motivarnos a establecer una buena relación con éste; después de todo ¿quién quiere llevarse bien con algo que le produce reacciones negativas?.

El pilar de la salud financiera es una relación sana con el dinero. El éxito del proceso está en descubrir lo que significa para ti el generar, tener, gastar o usar el dinero y éste es un proceso diferente para cada uno de nosotros.

La clave del éxito en cualquier área de nuestra vida radica sólo en nuestro cerebro, en aprovechar esa capacidad plástica que tienen nuestras neuronas. 

Existen maneras en las que podemos modificar nuestro cerebro para mejorar su productividad. Esto se basa en la capacidad que tiene para moldearse a nuevas formas de pensar, lo que se conoce como plasticidad neuronal. 

Existen dos clases de cerebros, los normales y los ‘resilientes’; estos últimos son “aquellos que tienen la habilidad de aprovechar los momentos difíciles, utilizando lo que aprendieron para navegar en el futuro”, y el ser resiliente depende sólo de nosotros.

Claves para moldear nuestro cerebro en un órgano ganador que nos permita realizar procesos altamente productivos:

1.- “Detección de oportunidades”; es decir, reconocer las acciones que podemos realizar para que nos lleven al éxito. “Identificar las oportunidades que para otros no son claras”.

2. “Talentómetro”: es la capacidad de reconocer las habilidades que tenemos y de desarrollar aquellas de las que carecemos.

3. “Láser de metas”: es cuando nos fijamos una meta a futuro, y, sin importar lo que otros hagan, mantenemos el objetivo en mente. 

4. “Medición optimista del riesgo”: es la habilidad de medir las ventajas, desventajas y el riesgo de una decisión. Una vez hecho esto, aceptar los cambios que vendrán  y comprometerse con la decisión.

5. “Acelerador de esfuerzo”: es actuar como si algo fuera a pasar sin lugar a dudas ya que esto condiciona el cerebro para hacer todo lo posible para lograrlo. 

“Un cerebro ganador también requiere cuidados específicos para funcionar bien. La nutrición debe contener omega 3, hojas verdes, pescados de agua dulce, nueces y bayas. Hacer ejercicio tres veces por semana y dormir entre siete y ocho horas”.

Las cinco áreas de tu negocio, mencionadas en la plana de texto anterior, deben estar dentro de un marco de actuación de liderazgo, para que cada una pueda darse en el momento requerido, en la medida necesaria y en la forma conveniente.

Posiblemente te incomode tener que ocuparte de algunos de estos aspectos; pero ahí está la gran diferencia entre un empresario y un auto-empleado.

El ocuparte de todos, te evitará muchos dolores de cabeza, y además, te permitirá mantenerte competitivo, sirviendo también de plataforma para tu crecimiento.

Muchas empresas exitosas han sucumbido por descuidar uno o varios de estos aspectos. 

El crecimiento y la fortaleza de un negocio implica el cubrir estos cinco aspectos básicos.

Tarde o temprano, todos los negocios, no importando su tamaño, tienen que entrar dentro del marco de la modernidad y las exigencias económico-legales. 

Con el tiempo todas las tiendas detallistas del país acabarán por tener una computadora, un escáner, una terminal punto de venta, etc.; también tendrán que llevar una contabilidad y una asesoría legal, al tamaño de cada negocio; de igual manera, los propietarios y directores acabarán adquiriendo conocimientos sobre aspectos de comunicación y ventas. 

No necesitas ser un gran conocedor en todos los aspectos mencionados, sólo requieres dominar uno o dos y los demás cubrirlos con gente preparada en ellos.

Quizá te sea imposible de momento contar con ellos, no te preocupes, lleva tiempo y recursos económicos; pero te conviene ir armando este equipo. 

Estos cinco aspectos debes tenerlos siempre en mente, como los cinco dedos de tu mano principal, esto te permitirá estar al pendiente de ellos.

Para tener éxito con una  tienda detallista, es necesario y conveniente verla como un negocio productivo y rentable;  como toda una empresa que puede crecer y multiplicarse.  

Una tienda detallista tiene su propia personalidad y su propia vida. Si tú la ves pequeña o débil y no ves el potencial que tiene, será de esta manera mientras insistas en verla así.

Las tiendas son como las personas, serán y nos responderán en la medida de lo que esperamos de ellas.  Si tú crees que puedes crecer tus expectativas sobre ella, esto impactará directamente en los resultados.

Entonces, el éxito de tu negocio dependerá exclusivamente de ti y la diferencia radicará en tu modo de pensar.

¿Cómo necesitas ser para convertirte en empresario?

Principalmente, ser ambicioso pero paciente, disciplinado pero creativo, muy trabajador pero visionario, etc., ir adquiriendo la mentalidad de empresario.

Pensar como empresario es lo opuesto a pensar como empleado; si crees que por tener un negocio ya eres un empresario, me atrevo a creer que te faltan muchos aspectos.

Pudieras haber pasado ya de empleado a auto-empleado, eso es un gran paso; sin embargo, hay aspectos que están por encima del simple entusiasmo y las habilidades como emprendedor; aspectos que muchos empresarios olvidan, pero que son necesarios.  

Lo que necesitas tener y saber de tu negocio:

1.- Un buen producto o servicio

2.- Conocimientos, técnicas de Ventas, Mercadotecnia, etc.

3.- Aspectos contables, financieros y fiscales

4.- Aspectos de comunicación que comprenden liderazgo, presentaciones de nuestros productos, servicios, negociación, etc.

5.- Aspectos legales

“El egoísmo es la clave para la felicidad”, asegura la doctora Marisa Navarro. Yo diría que hasta es muy necesario para lograr nuestros objetivos.

Esto te puede parecer algo exagerado e inhumano, pero tiene su justificación. 

Para que tú seas más eficaz en tus actividades, es necesario que estés muy bien en todos los sentidos; para ello se requiere que te des la atención, la preferencia y la prioridad en todas las situaciones, siempre con el único fin de funcionar en forma óptima.

Si tú no estás en las mejores condiciones para funcionar excelentemente en tu vida personal o profesional, te costará mucho trabajo poder servir a otros. 

Para dar los mejores resultados que  tus clientes esperan de ti o para ser buenos padres o esposos, debes procurarte siempre con la mejor alimentación y el mejor descanso posible. 

Piénsalo, sólo los que están bien, tienen la posibilidad de ayudar a otros a que también lo estén. 

Por ello concuerdo con la autora de la frase “el egoísmo es la clave para ser feliz”, pero no como un fin exclusivo, sino como un medio para ascender y servir a otros de la mejor manera.

Lo creas o no, lo aceptes o no, lo entiendas o no, ser egoísta no es tan malo; todos necesitamos ciertos niveles de egoísmo.

La necesidad de ser egoísta se vuelve extrema en momentos de crisis personales o en momentos definitorios; por ejemplo, cuando nos  deja una pareja, para poder emprender un negocio o para ganar en un deporte, en esos momentos tenemos que pensar sólo en uno mismo.

Ahí se trata de anteponer el interés propio al ajeno, de dejar a un lado los intereses y necesidades de los demás, para lograr lo que queremos o necesitamos. 

Posiblemente te preguntarás que es eso de sinergia, para qué me sirve, cuánto voy a ganar, o quizá cuando termines de leer este artículo me contestes: “No, ahorita no puedo, no tengo tiempo, otro día”.

Lo mismo decía yo hasta hace poco, hasta que me di cuenta que la sinergia es algo que ya existe en todo el planeta, entre personas, animales, plantas, etc.

Te hablo de que la única forma de realizar algo, de lograr un objetivo es a través de la cooperación o unión funcional de otras personas. Esta cooperación integradora es lo que se conoce como sinergia, y la encontramos y vemos en todas partes.

¿Es conveniente?, sí, porque sólo cuando hay sinergia funcionan bien las cosas y los equipos, porque en esto se respetan y aprovechan las diferencias de cada uno de los participantes.

Un equipo de cualquier deporte no funcionaría bien si no fuera por la sinergia entre ellos. Cada jugador, en su respectivo puesto coopera para funcionar bien.

Si alguna vez estuviste en un equipo, ya la sentiste.

Un matrimonio funciona mejor cuando hay sinergia, salvo cuando cada uno jala por su lado.

Vale la pena entender esto porque lejos de criticar o menospreciar que otros sean diferentes a nosotros llegamos a agradecer sus diferencias. Las llegamos a considerar más como ventajas que como debilidades. Los líderes entienden bien esto cuando llegan a sumar y conjuntar esas diferencias.

A muchos, a pesar de nuestra madurez y de nuestra interdependencia con todos los demás, nos cuesta trabajo aceptarlos. Pero ahora más que nunca debemos aceptar la importancia que todos tenemos en nuestro contexto.

Es cierto, cuesta trabajo aceptar que otros sean diferentes a nosotros, que no piensen y actúen como nosotros queremos, pero cuando vemos las ventajas de ello llegamos a celebrar esa diversidad, y entenderemos que “el todo es mayor que la suma de sus partes”.

¿Qué actitudes tenemos en nuestro negocio, con nuestros clientes, nuestra familia y ante los problemas?

Según los especialistas, existen tres tipos de actitudes generales, positiva, neutral y negativa. Ya en la práctica actuamos según el lugar y las diversas circunstancias, con actitudes más específicas derivadas de estas tres.

Las actitudes, son la forma en que respondemos a algo o a alguien, y que dependen mucho de la forma interna de ser de cada persona, de las circunstancias en las que se encuentre, de su preparación y entrenamiento y hasta de la genética.  

Pueden definirse como la forma en que respondemos a los diferentes estímulos y tareas, compromisos y obligaciones. Forman parte de nuestras creencias, expectativas, valores, experiencias y de las razones que tengamos para responder de una u otra forma. Son buenas o malas, convenientes o inconvenientes para nuestras metas en la vida. 

Es de todos conocida la historia del presidente de una empresa constructora que fue un día a visitar una de sus obras y entrevistó a tres albañiles. Los entrevistados estaban haciendo lo mismo, y la pregunta fue la misma para los tres: ¿y tú que estás haciendo?

El primero de ellos contestó amargamente “estoy pegando ladrillos”; el segundo, más alegre, respondió “estoy levantando un muro, no es muy agradable este trabajo pero algún día llegaré a ser supervisor”. 

El último interrogado, muy alegre y con una visión más amplia dijo “estoy haciendo un edificio que albergará a muchas familias; algún día yo también tendré mi propio departamento”. 

Este ejemplo ilustra muy bien las diferentes actitudes y perspectivas que tenemos los seres humanos respecto a las situaciones que vivimos. 

Tres actitudes diferentes ante un mismo estímulo. El trabajo, el lugar y la pregunta fueron los mismos.

Diversos estudios han demostrado que el éxito depende en un 70% de las actitudes con las que respondemos a las diferentes situaciones, y tan sólo en un 30% de las habilidades y conocimientos que se tienen.

Actualmente, en muchas escuelas de negocios, le están dando más importancia a la formación de actitudes, comportamientos y creencias personales, con el fin de que a sus estudiantes les vaya mejor en sus empresas.

Podemos decir que las actitudes son como las actuaciones que desempeñan los artistas; dependiendo del papel, es la actuación que se debe desempeñar en cada obra; una actitud determinada a practicar hasta que les sale tal como se requiere.

¿Cómo lograr tener mejores actitudes?

• Pon atención en las actitudes que tomas para cada situación ¿crees que es la correcta? ¿crees que te llevará a conseguir lo que quieres? Por ejemplo, piensa que un “por favor” abre más puertas que una simple orden; que una sonrisa o un “gracias” crea mejores relaciones.

• Observa con valentía cada una de tus actitudes, sobre todo de aquellas que tienen que ver directamente con el éxito de tu negocio y con el desarrollo  de tu familia. 

• Piensa en los resultados o consecuencias que te pueden traer determinadas actitudes negativas que pudieras tener.

• Si quieres adoptar una nueva y mejor actitud ante ciertas tareas, relaciones o ante la vida misma, ensaya, ensaya y ensaya, hasta que te salga y la puedas poner en práctica en los momentos requeridos. 

Los seres humanos tenemos la capacidad de cambiar cualquier actitud negativa para actuar más convenientemente y poder cumplir nuestras metas, decidiendo el tipo de actitudes que debemos adoptar. Si quieres cambiar una actitud, puedes empezar cambiando el punto de vista que tengas de determinadas personas, cosas, acciones, hechos, etc.

Son muchas las fórmulas que se han sugerido a través del tiempo, para ser exitoso. 

Pero, ¿cuáles de todas siguen vigentes o han sido verdaderamente efectivas?

En esta ocasión te comento la de Jeff Bezos, quien se convirtió, no en rico, sino en súper rico; el más rico del mundo hasta estas fechas.

Como muchos saben, es el dueño de Amazon, empresa fundada en 1994, por lo que a Bezos, el mayor detallista del mundo, le llevó sólo 24 años crear una fortuna de 160,000 millones de dólares ¡¡Órale!!

Sus estrategias: Austeridad, Enfoque Pasional en el Cliente y Visión a Largo Plazo. De las tres, la única constante de todas las fórmulas que han surgido, es ésta última.

En lo personal o como profesionista independiente, esta fórmula es muy necesaria en la actualidad para optimizar tus recursos o para tener éxito en el negocio que quisieras emprender.

Una persona carismática puede caerle bien a la gente que confía en ella y acepta y defienden sus propuestas; no obstante, poseer carisma no significa por ello que sean “buenas personas”, ya que muchos dictadores y déspotas crueles y sanguinarios a través de la historia han sido carismáticos.

Cuando se le pregunta a la gente qué es ser carismático desde un punto de vista político, habitualmente se entiende como líder, “tener personalidad” o “magnetismo”.

Las personas carismáticas se encuentran en las actividades públicas o de relaciones humanas. Son dirigentes políticos, militares y empresariales, vendedores, artistas, estrellas del espectáculo, periodistas, entre otros. Sin embargo, es bueno destacar que no todos los líderes son carismáticos ni toda persona carismática es un líder.

Muchos autores plantean que se nace con carisma. Otros tantos, defienden la tesis de que el carisma se aprende como toda habilidad, que se trata de “una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos y preocuparnos por los demás”.

Así, para ser o parecer carismático a tu gente sonríe a todos, trátalos bien, muestra interés por ellos, escúchalos, háblales de lo que les interesa, conéctate a sus emociones, elógialos, modula tu voz al hablarles.

Toma en cuenta que el carisma depende  también de las otras personas. Una persona puede ser carismática para unos o una persona común y corriente para otros del mismo grupo.

Para personas consagradas a una causa, el carisma es una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos por los demás y probarles, con la constancia, el esfuerzo y el ejemplo, nuestra legítima preocupación por ellas. Para estas personas no importa si se es pequeño de estatura, poco atractivo, que vistan mal o se expresen con el silencio sin grandes discursos. Así, ha sido reconocido por la humanidad como muy carismático Mahatma Gandhi, por ejemplo.