Posiblemente te preguntarás que es eso de sinergia, para qué me sirve, cuánto voy a ganar, o quizá cuando termines de leer este artículo me contestes: “No, ahorita no puedo, no tengo tiempo, otro día”.

Lo mismo decía yo hasta hace poco, hasta que me di cuenta que la sinergia es algo que ya existe en todo el planeta, entre personas, animales, plantas, etc.

Te hablo de que la única forma de realizar algo, de lograr un objetivo es a través de la cooperación o unión funcional de otras personas. Esta cooperación integradora es lo que se conoce como sinergia, y la encontramos y vemos en todas partes.

¿Es conveniente?, sí, porque sólo cuando hay sinergia funcionan bien las cosas y los equipos, porque en esto se respetan y aprovechan las diferencias de cada uno de los participantes.

Un equipo de cualquier deporte no funcionaría bien si no fuera por la sinergia entre ellos. Cada jugador, en su respectivo puesto coopera para funcionar bien.

Si alguna vez estuviste en un equipo, ya la sentiste.

Un matrimonio funciona mejor cuando hay sinergia, salvo cuando cada uno jala por su lado.

Vale la pena entender esto porque lejos de criticar o menospreciar que otros sean diferentes a nosotros llegamos a agradecer sus diferencias. Las llegamos a considerar más como ventajas que como debilidades. Los líderes entienden bien esto cuando llegan a sumar y conjuntar esas diferencias.

A muchos, a pesar de nuestra madurez y de nuestra interdependencia con todos los demás, nos cuesta trabajo aceptarlos. Pero ahora más que nunca debemos aceptar la importancia que todos tenemos en nuestro contexto.

Es cierto, cuesta trabajo aceptar que otros sean diferentes a nosotros, que no piensen y actúen como nosotros queremos, pero cuando vemos las ventajas de ello llegamos a celebrar esa diversidad, y entenderemos que “el todo es mayor que la suma de sus partes”.

Son muchas las fórmulas que se han sugerido a través del tiempo, para ser exitoso. 

Pero, ¿cuáles de todas siguen vigentes o han sido verdaderamente efectivas?

En esta ocasión te comento la de Jeff Bezos, quien se convirtió, no en rico, sino en súper rico; el más rico del mundo hasta estas fechas.

Como muchos saben, es el dueño de Amazon, empresa fundada en 1994, por lo que a Bezos, el mayor detallista del mundo, le llevó sólo 24 años crear una fortuna de 160,000 millones de dólares ¡¡Órale!!

Sus estrategias: Austeridad, Enfoque Pasional en el Cliente y Visión a Largo Plazo. De las tres, la única constante de todas las fórmulas que han surgido, es ésta última.

En lo personal o como profesionista independiente, esta fórmula es muy necesaria en la actualidad para optimizar tus recursos o para tener éxito en el negocio que quisieras emprender.

Aunque no lo creas, aunque lo niegues, aunque lo dudes o lo rechaces, es una gran verdad, “lo que rechoca, te recheca”.

Sí, las cosas que te molestan o de plano no puedes soportar de alguien, son cosas que tú también tienes, y que muy en lo profundo de ti, no has podido aceptar.

Piensa en alguna persona que por sus actitudes, aparente defecto, su voz, su risa, etc., “no la tragas”. Puede ser algún vecino, pariente o hasta algún cliente o proveedor.

Obsérvate bien. Esa persona que tanto te molesta, tiene características que puedes ver en él pero que no te atreves a ver en ti mismo.

Lo que percibimos en los demás, como en un espejo, nos refleja mucho de nosotros.

¿Quieres conocer más de ti, más de lo que hasta hoy creíste que eres?.

“Nunca vemos a los demás como ellos son, sino como somos nosotros”.

Lo que nos choca nos checa. Cuando odiamos algo de otra persona es algo que odiamos en nosotros y que no somos capaces de aceptar en nosotros por miedo, vergüenza, prejuicio o por egoísmo.

En mi caso, siempre creí que estaba rodeado de gente sangrona, déspota, gente egoísta, intolerante, que presumía y quería sobresalir en todas las pláticas.

Cuando mi loquero me explicó eso de lo que te choca te checa, me di cuenta de aspectos míos que no reconocía. Yo quería entender el por qué y qué podía yo hacer.

Cuando me di cuenta que era cierto esto, creí por un tiempo que tenía muchos defectos, no me gustaba mi voz, quería tener siempre la razón, no dejaba hablar a otros, etc.

Pero me llegó mi momento de madurez, de inspiración, de someterme a mi mismo y de aceptarme como soy.

Creía también que para mis padres era yo un hijo no deseado, porque en verdad todo me lo criticaban; esas cosas que hasta hace poco me molestaban en otras personas yo las tenía, o al menos así me lo hicieron ver de niño, y crecí con eso.

Lejos de humillarme, de vivir tímido y opacado, por rebeldía mostraba yo lo contrario: hablaba mucho, me enojaba y gritaba cuando las cosas no salían como yo quería.

El loquero me dijo que para aceptar a los demás tal como son, primero tenía que aceptarme a mi mismo tal como soy, con todos mis defectos.

Me dijo que tenía que asistir a varias terapias para que poco a poco fuera aceptando las características de comportamiento en los demás, pero la verdad no le hice caso. Entendí rápidamente que mi rechazo por las demás personas a las que juzgaba por dichos comportamientos, iría disminuyendo al empezar a verlas como algo natural en mi y en ellas.

Poco a poco me llegué a sentir bien conmigo mismo, y empecé a sentirme bien con los demás.

Cuando juzgamos o criticamos a alguien por ser demasiado arrogante, presumido, insoportable, etc., tenemos la oportunidad de reconocer dichas características en nosotros mismos y transformarlas en otras más amables.

En síntesis, ¿porque me caían mal los demás?

• Porque una parte de mi era así.

• Porque una parte de mi quería ser así, pero no me daba permiso de serlo y expresarlo por pena o vergüenza.

• Porque de niño era yo así y me reprendieron mucho mis padres, me criticaron, me juzgaron mal y me traumé.

• Porque mi ego no permitía que otros pudieran ser así y nadie les decía nada; yo quería reclamarles pero no me atrevía, prefería aguantarme haciéndome el sufridor.

Una persona carismática puede caerle bien a la gente que confía en ella y acepta y defienden sus propuestas; no obstante, poseer carisma no significa por ello que sean “buenas personas”, ya que muchos dictadores y déspotas crueles y sanguinarios a través de la historia han sido carismáticos.

Cuando se le pregunta a la gente qué es ser carismático desde un punto de vista político, habitualmente se entiende como líder, “tener personalidad” o “magnetismo”.

Las personas carismáticas se encuentran en las actividades públicas o de relaciones humanas. Son dirigentes políticos, militares y empresariales, vendedores, artistas, estrellas del espectáculo, periodistas, entre otros. Sin embargo, es bueno destacar que no todos los líderes son carismáticos ni toda persona carismática es un líder.

Muchos autores plantean que se nace con carisma. Otros tantos, defienden la tesis de que el carisma se aprende como toda habilidad, que se trata de “una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos y preocuparnos por los demás”.

Así, para ser o parecer carismático a tu gente sonríe a todos, trátalos bien, muestra interés por ellos, escúchalos, háblales de lo que les interesa, conéctate a sus emociones, elógialos, modula tu voz al hablarles.

Toma en cuenta que el carisma depende  también de las otras personas. Una persona puede ser carismática para unos o una persona común y corriente para otros del mismo grupo.

Para personas consagradas a una causa, el carisma es una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos por los demás y probarles, con la constancia, el esfuerzo y el ejemplo, nuestra legítima preocupación por ellas. Para estas personas no importa si se es pequeño de estatura, poco atractivo, que vistan mal o se expresen con el silencio sin grandes discursos. Así, ha sido reconocido por la humanidad como muy carismático Mahatma Gandhi, por ejemplo.

Amigo lector, en esta ocasión me dirijo a ustedes en mi papel de consultor en imagen y no tanto como mercadólogo. Si bien ambas actividades son algunas de mis máximas pasiones en la vida, durante las últimas semanas me he dado a la tarea de visitar algunas tiendas para observar con mejor detalle su funcionamiento.

Y déjame decirte que en algunos casos me quedé pasmado, de lo mal que algunas tiendas atienden a sus clientes, y peor aún, el triste estado de la mayoría de los productos que exhiben.

Hasta parece que a uno como cliente le hacen el favor de venderle y que nosotros terminamos pagando para que nos dejaran comprarles. ¿Esto último no le suena muy raro? pagar para que nos dejen comprar en la tienda, “mmmmm”. Pero si es lo que hacemos en algunas de esas “tiendotas”, pagamos porque nos dejen comprar en ellas. Pero bueno eso será material para otro artículo.

¿Por qué relaciono la atención al cliente y la percepción que pueden tener de ti y de tu establecimiento?

Por algo muy sencillo, es prácticamente imposible evitar generar una percepción. Es decir, lo quieras o no, de todas maneras proyectarás algo a tus clientes y ellos a su vez crearán una imagen de ti. Luego entonces, si este proceso es inevitable nos debería preocupar lo que los demás piensen de nosotros.

De ahí mi interés en mencionar algunos aspectos en los que considero deberías poner atención.

1.- ¿Te has fijado que normalmente, donde se encuentran los refrigeradores la temperatura es mayor que en el resto de tu establecimiento? ¿No cree que deberías procurar tener mejor ventilación en esa área? ¿Y mejor aún, si el refrigerador no sirve, que caso tiene tenerlo ahí de bulto?
2.- Muchos de los artículos se llenan rápidamente de polvo y tierra, dependiendo de la ubicación de tu establecimiento. ¿Cuánto tiempo te tomaría al final de tus labores o al inicio, pasar con un “mechudo” o sacudidor, los anaqueles que se empolvan más rápido?
3.- Seguramente, al igual que muchos detallistas también tienes los llamados productos “cambiarios”, es decir, aquellos con los que das el cambio a tus consumidores al no tener moneda fraccionaria. Ojo, no te extrañe si algún día te pagan el refresco y las papas con los mismos chicles o chilitos que tú entregaste a cambio.

4.- Si, por lo que representa estar de pie todo el día, tú como dueño, no puedes atender siempre, pon mucha atención en las actitudes que asumen tus empleados, se trate de tu hija, esposa, primo, cuñado, etc. Recuerda que somos seres humanos y podemos andar de muy mal humor por cualquier cosa; sin embargo, el cliente siempre deberá ser recibido con una sonrisa, sobre todo aquellos con los cuales cometiste el error de “fiarles” el refresco.
5.- Reacomoda tu tienda, sólo tú sabes qué productos se mueven con mayor frecuencia y cuáles te representan mayor utilidad, de nada sirve tener artículos que tardan mucho tiempo en desplazarse. Se supone que ninguna compañía, con las que comercializas, pone condiciones de espacio y lugar; es tu tienda no la de ellos.
6.- Procura tener una botellita de gel antibacterial a la mano, en verdad es muy desagradable ver que a uno lo saludan o que toman los alimentos, aún los empaquetados, con las manos sucias. ¿Así llegan tus clientes? Que bien, pero tú les otorga un servicio, recuérdalo.

Seguramente, algunas ideas te parecerán muy obvias, pero precisamente por eso son tan importantes. Si no mejoras la percepción que los clientes tienen de ti, al final el único afectado será tú.

Reemprender un negocio significa inyectarle nuevas y renovadas energías, darle un nuevo empuje y oxigenarlo. Cada principio de año conviene hacerlo para no dejarlo caer, mantenerlo activo y competente.

Pero esto depende directamente de su propietario, de que nunca pierda su habilidad de emprendedor. En este sentido se puede decir que una persona es emprendedora cuando actúa de la siguiente manera:

1- El emprendedor tiende a ser un individuo independiente y autónomo. Siente la necesidad de ser su propio patrón, porque le es difícil someterse a modelos o procedimientos fijos; tiene cierta aversión a las estructuras jerárquicas. Experimenta una gran necesidad de realizarse, de romper la rutina, de lograr objetivos con su propio esfuerzo.
2- El emprendedor posee mucha energía y es capaz de mantener un ritmo acelerado de trabajo durante periodos relativamente largos. Compite consigo mismo para superar los estándares de realización que el mismo se ha fijado.

3- El emprendedor tiene una gran confianza en sí mismo. Cree firmemente en sus capacidades y en su habilidad para alcanzar los objetivos que se ha propuesto y para vencer los desafíos.

4- El emprendedor es capaz de determinar el riesgo inherente a un proyecto. Acepta dicho riesgo cuando percibe que son elevadas las posibilidades de éxito. Aceptar riesgos es una característica esencial del emprendedor. Pero también puede aceptar un proyecto sabiendo que las posibilidades de ganar son 1 de 3 si cree que tiene las habilidades y la experiencia necesaria para salir adelante.

5- El emprendedor es optimista y positivo.

6- El emprendedor esta motivado más por su necesidad de realización personal, que por el dinero, el prestigio o el poder.

En diversos estudios realizados se definió un perfil de emprendedor basado en competencias que reúne todas las características mencionadas con anterioridad:

Orientadas a operaciones administrativas e intelectuales
• Planeación y Organización: capacidad de distribución óptima de recursos y acciones, manejo del tiempo con efectividad, para el logro de objetivos.
• Sensibilidad al cambio: nivel de apertura para comprender aceptar y manejar nuevas ideas o enfoques. Con la flexibilidad para realizar ajustes eficazmente ante diferentes entornos.

Orientadas a las relaciones:
• Estilo persuasivo: capacidad de convencer a otros mediante el uso de estilos interpersonales y métodos de comunicación apropiados, para lograr la aceptación de una idea, de un plan, actividad o producto.
• Asumir riesgos: capacidad para tomar decisiones con conocimientos de causa y concientización, ponderando ventajas y desventajas de las mismas. Reflejando capacidad de juicio crítico y oportunidad.

Orientadas a sí mismo:
• Auto confianza: grado de seguridad en sí mismo y de sus capacidades para la solución de conflictos o tareas, reconociendo sus fortalezas o debilidades.
• Tenacidad: demostrar capacidad de seguir adelante aún en situaciones adversas con conciencia social, buscando siempre el logro de los objetivos establecidos con perseverancia, dinamismo, libertad y justicia.
• Autodesarrollo: interés por el aprendizaje y la actualización, tanto personal como profesional.

Todas las características mencionadas se pueden encontrar en nosotros mismos en diferentes grados, y aunque no todos los individuos poseen dichas características, en general en la sociedad hay más emprendedores de lo que se cree, y esto se debe a que :
• Las personas no saben que son emprendedoras.
• Las personas se dan cuenta que pueden emprender algo, pero no lo hacen debido a la falta de experiencia, de conocimientos o recursos.
• Las personas poseen cualidades básicas y los recursos necesarios para ser emprendedores, pero no se deciden a lanzarse, por dificultades derivadas del ambiente socioeconómico.

Lo importante es conocerse a uno mismo, conocer cuáles son las debilidades y fortalezas de cada uno y trabajar en sus competencias. De esta manera muchas de esas cualidades se irán desarrollando, la otra opción es que armen un equipo de trabajo que los complemente.

Tomemos en cuenta que el emprendurismo no es exclusivo del ámbito de los negocios, podemos ser emprendedores en cualquier área de nuestra vida, incluido el mismo puesto de trabajo ¿cómo?, siendo propositivos, optimistas, dinámicos, y un sinfín de características más que ustedes mismos irán conociendo y desarrollando….

Te has preguntado por qué algunas personas ocupan buenos puestos de trabajo, convencen a mucha gente, les caen bien a muchos otros y los siguen a todas partes?.

Cierto, puede ser por su capacidad ejecutiva, por sus conocimientos, porque son sus amigos o familiares, etc., pero muchas veces es sólo por su carisma.

Sí, resulta que en ciertos ambientes y para ciertas áreas o giros, muchas veces es más importante el carisma que todo lo demás; algo así como “me cae bien o cae bien a los clientes, expectadores o votantes”.

Los carismáticos son o saben ser agradables, y muchos se identifican con ellos o encuentran en ellos el aprecio que les falta.

Pero piénsalo un poco, el carisma lo podemos desarrollar, ya que como decía un amigo “ser carismático es sólo cuestión de actitud”, de actuación dirían algunos, cierto también; muchas veces lo carismático no está en lo físico sino en la forma en cómo se expresan o comunican con los demás.

Cualquiera de nosotros puede ser tan antipático como carismático, poniéndonos serios o sonriendo un poco, mostrando aprecio por los demás.

Pero, ¿qué es eso del carisma?. La definición lo expresa como “la especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar” a otras. Los psicólogos, definen a una persona carismática cuando tiene la habilidad de motivar o de entusiasmar a quienes le rodean con el objeto de alcanzar objetivos. Son personas admiradas y queridas por sus seguidores o por el contrario, odiadas por sus adversarios.

Toma en cuenta que nadie puede ser carismático con todos, ya que también es cuestión de química, o porque hasta los carismáticos tienen su lado negativo y llegan a caer mal.

Algunos psicólogos recomiendan no confiarse tanto de lo que nos dice la gente con carisma, ya que muchas veces utilizan a sus seguidores con oscuros intereses.

La estrategia es algo así como el arte de preparar el plan general para cumplir con tus metas y objetivos propuestos. La táctica sería el conjunto de medidas y métodos para llevar a la práctica tu propio plan estratégico.

Dirigir un negocio o un equipo deportivo sin un plan (sin estrategia) siempre es muy peligroso, es uno de los errores más frecuentes que hoy en día tenemos. Las maniobras tácticas siempre deben estar subordinadas a un plan estratégico.

La estrategia se refiere más a lo general, y para una tienda detallista sería iniciar con las siguientes preguntas:        

– ¿Cómo voy a diferenciar mi negocio del resto de los demás del mismo tipo?

– Dado mi presupuesto, durante un tiempo ¿me conviene vender sólo los productos básicos? 

– Para ser más eficaz ¿Me conviene comprar un equipo de cómputo para mis registros?

– ¿Tendré que ahorrar parte de mis utilidades para re-invertirlas en hacer crecer el negocio?

– ¿Cómo podré hacerme de recursos para invertir un poco en mi tienda?

La táctica se refiere al detalle cotidiano: 

– ¿Cómo enfrentaré a los proveedores que me ofrezcan productos diferentes a lo que definí para mi negocio?

– ¿Qué tipo de cómputo compraré? ¿Con qué proveedor?, ¿A crédito o de contado?

– ¿Podré fijarme un sueldo que me permita ahorrar para crecer la tienda? ¿Cuál sería?

– Cuando no haya utilidades ¿no cobraré mi sueldo?

– ¿Cómo voy a manejar las oportunidades y los riesgos que se me presenten, así como las tentaciones y provocaciones que a diario se podrían presentar?

A todos nos pasa. Muchas veces nos hemos llegado a sentir desorientados en el desarrollo de nuestro negocio. Las ventas no crecen, incluso han disminuido y los ingresos no alcanzan, a veces ni para cubrir los gastos. En esos momentos pensamos que estamos atascados o incluso que lo tendríamos que cerrar.Sin embargo, lo más conveniente es no tomar decisiones cuando nos sentimos así. Antes de cualquier acción siempre debemos hacer un análisis de qué nos ha faltado hacer, qué errores hemos cometido, cuáles han sido nuestras fallas. Investigar si es cuestión cíclica, si hemos fallado nosotros o si es cuestión del mercado o de la competencia. Estos aspectos son con el fin de que tengamos las razones suficientes para decidir lo que vayamos a hacer y que no responda meramente a sentimientos y emociones negativas.Te propongo que pienses lo que tendrías que hacer para salir de esa especie de “hoyo” en el que pudieras encontrarte en aquellos momentos y que encuentres la manera de revertir esa tendencia de tu negocio. En cualquier plan que armes para dar un nuevo impulso a tu negocio, tendrás que definir cómo lo vas hacer. Piensa que los negocios son como el deporte; antes de cada encuentro, primero preparan el plan de juego, y luego deciden cómo pueden, según el contrincante, aprovechar sus fortalezas como equipo y debilitar las del contrario, o competencia en nuestro caso.En la formulación de un plan existen dos momentos:1) El momento estratégico, en el que se determinan las líneas generales del juego, o del negocio.2) El momento táctico, o mejor dicho, la realización del plan estratégico elegido.


Considera siempre que así como los frutos de un árbol se dan por la participación del sol, de agua, de tiempo, etc., también en nuestros logros participan otras personas, directa o indirectamente.

Lo admitamos o no, así es. Todos los resultados, todos los logros, todas las metas se consiguen siempre con la aportación y colaboración de los demás.

Como ves, el juego del ajedrez es muy similar al juego de la vida, de los negocios, de las conquistas y logros personales.

El problema es que la gran mayoría de la gente no conoce las reglas, o conoce los elementos con los que puede contar y los desaprovecha. Otras veces, sus logros como resultado de ellos mismos, sin reconocer que todas las cosas se dan por la suma y colaboración voluntaria u obligatoria de los demás.

Pero principalmente, poca gente es la que se pone metas y objetivos en su vida personal y de negocios; la mayoría se mueve “a la buena de Dios”, a la suerte, sin un plan y sin estrategias. La mayoría de la gente busca resultados inmediatos, pero como las cosas llevan un proceso que no entienden, se desesperan y renuncian.

Cuando estas personas se llegan a poner metas y objetivos, con el tiempo los olvidan; están tan atareados en el diario quehacer que “se pierden”, dándole más importancia a las situaciones de corto plazo, como el dinero, las vacaciones, etc., que a la meta y objetivos planteados inicialmente.

Lo más importante, y este es el mensaje en esta ocasión,  es que en ningún momento te olvides de tu meta, del lugar al que quieres llegar, de lo que quieres ser. Sacrifica las satisfacciones de corto plazo por un premio mayor para ti, en el futuro.