Amigo detallista, toma en cuenta que tus emociones afectan, la mayoría de las veces para mal, tu vida personal y de negocios.

Una emoción, es el sentimiento muy intenso de alegría o tristeza producido por un hecho, una idea, un recuerdo, etc.

Consultando la página de Martha Debayle, encontramos el artículo de Mario Guerra, titulado “Tus emociones: Arma, herramienta o hilos que mueven tu vida”; él hace referencia al Dr. Jesse J. Prince, quien habla de seis emociones básicas y universales en los seres humanos: Sorpresa, Asco, Tristeza, Ira, Miedo y Alegría.

Refiriéndose a éstas, Mario Guerra habla de que las emociones pueden tener tres utilidades:

1.- La primera, y la más común, es una utilidad negativa, y se da porque nos dejamos llevar por ellas, permitiendo que otros “muevan los hilos de nuestras vidas”, con lo que nos convertimos en víctimas de las circunstancias.

“Esta posición nos resta calidad de vida, nos impide ser felices e impide nuestro desarrollo como personas y como empresarios”.

2.- Una segunda posición es cuando nos percatamos que nos pueden ser útiles si las manejamos adecuadamente. Lo que nos puede ayudar a ser más felices.

3.- La posición más inteligente es cuando las utilizamos como armas para que nos vaya mejor en la vida, ya que las emociones “distraen nuestra atención de algunos eventos para concentrarnos en ellos y resolverlos, o para posponerlos hasta hallar una forma más adaptativa de manejarlos y responder con efectividad”.

Se trata de tomar conciencia y hacernos responsables de cómo manejamos nuestras emociones, pues de nosotros depende “la manera en que maticemos y canalicemos dichas emociones”.

Para que los cambios en las empresas tengan éxito, es necesario un liderazgo enfocado a manejar emociones. En este sentido, Virgilio Gallardo asegura que, “el verdadero líder debe ser un especialista en crear emociones”. 

El líder debe crear emociones estratégicas y manejarlas con verdadera maestría, ya que no cualquier líder puede soportar todas las cargas negativas que pueden provocar estas emociones.

¿Qué emociones debe gestionar?

1º.- En primer lugar, el líder debe crear miedo y dolor. Según el autor “sólo aquellos que son capaces de crear una enorme insatisfacción con el “status quo” tienen algunas posibilidades de éxito. En cambios importantes, será necesario crear dolor y miedo con la situación actual; un dolor y miedo tan enormes que prefieran antes lo desconocido, lo incierto y la ansiedad que provoca lo nuevo, a la pérdida de privilegios”.

2º.- Como segundo paso, y para lograr que la gente sea capaz de realizar los esfuerzos personales necesarios, el líder debe crear sueños y esperanza; es decir, “hacer visual un entorno diferente en el que quieran estar. Las personas se mueven mucho más por sueños, de lo que a simple vista pueda parecer”. 

3º.- Debe crear certidumbre. Mostrar las primeras evidencias de los frutos de los cambios. La resistencia al cambio sólo se elimina definitivamente mostrando las ventajas “probadas” de lo nuevo. 

4º.- Debe también dar reconocimientos. “La apreciación es el mayor motor de la motivación, y la motivación es la clave del cambio personal y organizacional. El reconocimiento, además de recompensarlo económicamente, es sobretodo el aprecio, la forma de estima en el mundo profesional, la gran fuerza que lo mueve todo”.

Se dice que, las emociones mueven al mundo, eso es muy cierto, pero en el mundo también están las empresas, por lo que éstas también son movidas por las emociones.

Virgilio Gallardo, de la empresa Competencias Directivas, asegura que, “los hábitos y los valores de las empresas son los mismos que los de las personas que las integran”. 

Por lo anterior, para hacer cualquier cambio dentro de una empresa, se debe empezar por cambiar a las personas. Esto no quiere decir que se haga un cambio total del personal, sino que además de los cambios en los procesos, máquinas, sistemas, etc., conviene cambiar ciertos valores, hábitos y comportamientos de la gente con la que se cuenta.

La clave para el éxito de una empresa, radica en la gestión que se realice para mejorar sus emociones. “Gestionar el cambio, provocar y acelerar la innovación, es básicamente un proceso de gestión de emociones”. 

Los cambios personales son muy difíciles, ya que los seres humanos somos básicamente emocionales; muchas veces nos guiamos sólo por el reconocimiento, el amor, el miedo, la esperanza, etc. 

Ante cualquier cambio que pretendas hacer en tu empresa para crear algo nuevo, para abrir nuevos mercados, etc., debes considerar que las emociones estarán presentes, y éstas afectarán a todo el personal, incluyendo sus directivos y propietarios. 

Para Virgilio Gallardo, “ésta es la cara oculta del cambio; la que provoca que la mayoría de los procesos de cambio empresariales fracasen, que fracasen sus directivos, que sus empresas sean menos competitivas, que se destruyan empleos y riqueza”.

Entonces, la fórmula del éxito en las organizaciones, está en saber manejar las emociones de su personal. Sólo quienes logren esto, tendrán la capacidad de gestionar los cambios.

¿Cómo nos puede ayudar la respiración en estos días de confinamiento e incertidumbre?

Sabemos que este encierro “es por el bien de todos”, pero, aunque es conveniente, no deja de ser forzado. 

Este tipo de encierro nos puede crear, fácilmente, emociones negativas como ansiedad, miedo, tensión, agitación, enojo, estrés en general, entre otros. 

Es en esos momentos que te recomiendo hacer una respiración diferente a la normal.

Algo rápido. Poniendo mucha atención en la entrada y salida del aire:

1.- Inhala profundo, por boca o nariz, 

2.- Retén, unos segundos, el aire, 

3.- Exhala lentamente por boca o nariz.

Deja que el oxígeno expanda tu abdomen.

Hazlo tres veces, aunque con una puede ser suficiente para sacarte rápido de una situación incómoda.

Inhalar-Exhalar, no es respirar como lo hacemos las 24 horas del día en forma inconsciente; ¡no! se trata de una respiración consciente y profunda, cuyo objetivo es sacar al organismo de situaciones desesperadas de estrés y hasta de estados de shock.

Cada vez que sientas alguna de las emociones negativas mencionadas, envíale mayor oxígeno a tu cerebro. 

Los principales beneficios que se obtienen con la práctica de “inhalar-exhalar, son:

1. Mejorar, de forma inmediata, las funciones cerebrales para la toma de decisiones, para tener buenas actitudes y mejores pensamientos

2.- Ser más paciente y tolerante

3. Reducir las respuestas emocionales no saludables 

4. Mejorar el estado de ánimo y la sensación de bienestar

5. Incrementar la capacidad de concentración y de memoria

6. Disminuir la tensión arterial. 

7.- Mejorar la calidad del sueño

Como todo en la vida, “este confinamiento, también pasará”.

Las emociones gobiernan al mundo, y cuando nos dejamos arrastrar por ellas corremos muchos peligros.  

Amigo detallista, toma en cuenta que tus emociones afectan, para  bien o para mal, tu vida personal y de negocios.

Todos, en determinados momentos y ante ciertas circunstancias, hemos vivido, en mayor o menor grado, todo tipo de emociones. 

¿Qué son las emociones?

1.- Sentimientos muy intensos de alegría o tristeza producidos por un hecho, una idea, un recuerdo, etc.

2.- Alteraciones del ánimo producidas por algún sentimiento. 

3.- Sentimientos de gran interés o expectación por algo.

Consultando la página de Martha Debayle encontramos el artículo de Mario Guerra, titulado “Tus emociones: Arma, herramienta o hilos que mueven tu vida”, en él hace referencia al Dr. Jesse J. Prince, quien habla de seis emociones básicas y universales en los seres humanos: Sorpresa, Asco, Tristeza, Ira, Miedo y Alegría.

Refiriéndose a éstas Mario Guerra habla de que las emociones pueden tener tres utilidades:

1.- La primera, y la más común, es una utilidad negativa, y se da porque nos dejamos llevar por ellas, permitiendo que otros “muevan los hilos de nuestras vidas”, con lo que nos convertimos en víctimas de las circunstancias.

“Esta posición nos resta calidad de vida y nos impide ser felices e impide nuestro desarrollo como persona y como empresarios”.

2.- Una segunda posición es cuando nos percatamos que nos pueden ser útiles si las manejamos adecuadamente. Lo que nos puede ayudar a ser más felices y eficaces en todo.

3.- La posición más inteligente es cuando las utilizamos como armas para que nos vaya mejor en la vida, ya que, según Guerra, las emociones “distraen nuestra atención de ciertos eventos para concentrarnos en ellos y resolverlos, o para posponerlos hasta hallar una forma más adaptativa de manejarlos y responder con efectividad en las cosas que nos suceden”.

El artículo termina invitándonos a tomar conciencia y hacernos responsables de cómo manejamos nuestras emociones, ya que de nosotros depende “la manera en que maticemos y canalicemos dichas emociones”.

Lo malo y lo bueno de las emociones:

1. Sorpresa   

• Se vive con angustia e incertidumbre

• Nos molesta hasta el más mínimo ruido

• Pueden aumentar nuestra felicidad

• Las usamos para llamar la atención 

2. Asco         

• Nos privamos de nuevas experiencias

• Ayuda a evitar ingerir comida dañina

• Nos evita acercarnos a los peligros

3. Tristeza    

• Podemos sufrir depresión

• Nos sentimos tristes y dejamos de actuar

• Caemos en la resignación

• Podemos reflexionar sobre nuestras experiencias y aprender de ellas

4. Ira            

• Podemos explotar sin control                             

• Nos aislamos de la gente 

• Dañamos nuestra salud

• Nos da fuerza para seguir adelante 

• Podemos expresar nuestros desacuerdos

5. Miedo      

• Nos aislamos, dejamos de convivir, nos impide avanzar en nuestro desarrollo

• Puede alejarnos de experiencias peligrosas

6. Alegría     

• Tendemos a buscar los placeres

• Podemos caer en la superficialidad, en los excesos y podemos caer en la irresponsabilidad

• Nos motiva a continuar en nuestras metas

• Nos ayuda a ser más sociables

Si crees que ya te quieres lo suficiente o si tu ego te impide reconocer que siempre puedes mejorar tu auto-estima, por lo menos intenta no disminuirla. ¿Cómo? Haciendo lo siguiente:

• Rememora los logros, aciertos y reconocimientos que hayas tenido en el pasado; por pequeños que hayan sido, hazlos grandes. En ellos están tus fortalezas.

• Reconoce y acepta que siempre tendrás competencia, en todo.

• Cambia tu percepción de las cosas que te hacen sentir mal.

• Identifica tus sentimientos y emociones y ponles nombre.

• Identifica tus verdaderos talentos y habilidades, y ponlos en acción estratégicamente.

• Evitar imitar a otros, cada quien tiene sus propios caminos; sé tú.

• No intentes caerle bien a todos, nadie es “monedita de oro”.

• Reinterpreta tus momentos difíciles o traumantes del pasado.

• Como una moneda, todo tiene dos caras, enfócate en lo positivo.

• Perdona tus errores; los seguirás cometiendo.

• Siempre ten presente que el mundo está lleno de posibilidades.

• Antes de dormir y al despertar, programa tu mente con ideas y frases que te fortalezcan.

• La realidad es muy amplia, no pierdas contacto con la tuya.

• Encuentra actividades que te bajen el estrés.

• Recuerda que el descanso es tan importante como el trabajo.

• Siempre ponte a la altura de cualquiera de tus circunstancias.

• ¿Qué es lo bueno en ti, que los demás no tienen o tienen menos?

• Que todas tus actividades respondan a tu Misión y a tu Visión  personal.

• Evita compararte con otros. 

• Acéptate tal como eres, sin chistar.

Todos, con nuestras Acciones hemos provocado y seguimos provocando diversas Reacciones en los demás, algunas veces pequeñas, otras peligrosas. Aunque lo neguemos, ya lo hemos experimentado a nivel personal, la mayoría de las veces sin darnos cuenta.

Esto no es otra cosa más que el efecto natural de la “Ley Acción-Reacción” de Isaac Newton, que establece que “todo cuerpo A que ejerce una fuerza (Acción) sobre un cuerpo B, experimenta una fuerza de igual intensidad en la misma dirección pero en sentido opuesto”.

Este principio es universal y se aplica no sólo a la física, se extiende a la mayor parte de la naturaleza. Lo hemos dicho con otras palabras: “Causa y efecto”, “Dar y recibir”, “Siembra y cosecha”, todos estos principios son resultado o consecuencia de algo.

Ciertamente, toda causa genera algún efecto, y este principio es aplicable también al comportamiento humano, por lo que cada vez que hacemos algo, aparejado de ello existirá una Reacción.

Con esto podríamos entender que entre los humanos, todo lo que hacemos tiene una contrapartida en lo que recibimos. “De tal forma que pasado, presente y futuro tendrían un sentido para nosotros desde una perspectiva más amplia”.

Algunas veces no lo percibimos de inmediato, o incluso podemos no relacionarlo con aquello que lo originó, pero verdaderamente, toda Acción que realicemos tendrá por consecuencia una Reacción.

La calidad y la fuerza de las Reacciones que suframos, positivas o negativas, dependerá de la calidad de las Acciones que emitamos.

El mensaje de esto es que seamos capaces de reconocer aquellas consecuencias que tendrán nuestros comportamientos, y a partir de ello aprendamos a moldear y vayamos construyendo Acciones más asertivas.

Por décadas nos han dicho que mostrar nuestras emociones es cosa de gente débil, inmadura o poco inteligente; que debemos aguantarnos y que las evitemos. ¡Nada más dañino!

Resulta que las emociones son reacciones naturales de nuestro cuerpo y de nuestra mente, que sirven como un método de supervivencia ante las situaciones difíciles o incómodas que vivimos; son señales que nos alertan de diversos riesgos.

Según los psicólogos, no escuchar y entender estas señales “puede provocar un ataque al corazón, enfermedades, insomnio e incluso trastornos psicológicos”.

Ante esto, no podemos, y principalmente, no debemos controlarlas, ni mucho menos evitarlas o ignorarlas, porque eso podría dañar precisamente, nuestro cuerpo y nuestra mente.

Estamos viviendo ambientes muy demandantes, que nos originan diversos tipos de emociones como frustraciones, presiones, preocupaciones, etc., que están afectando la salud de mucha gente. Podemos hablar del estrés, de lo riesgoso que es para la salud, y que desemboca en diversas afectaciones.

Cuando vivimos sensaciones negativas, sentimos ira, ansiedad o enojo, etc., emociones que resiente nuestro cuerpo, ya sea en un dolor de estómago, de cabeza o hipertensión arterial.

Pero no es posible evadir las dificultades, después de todo, éstas son resultado del modo en que percibimos nuestras experiencias.

La OMS, Organización Mundial de la Salud, nos habla de que el 90% de los padecimientos ocasionados por las emociones constantes y acumuladas, son de origen psicosomático; es decir, que el cuerpo refleja lo que la mente guarda.

No se trata de reprimirlas ni controlarlas, sino de elegir la manera en que reaccionamos a ellas para eliminar los padecimientos físicos que provocan.

¿Qué es?
Es un sentimiento que nos invade y nos hace hacer o decir cosas de las que luego nos arrepentimos.

Se trata de un exceso de energía que se desborda sin poder controlarla.

Se da una especie de explosión que perturba el pensamiento y se pierde la capacidad de reflexionar.

Se manifiesta como ira, impaciencia, desesperación, imprudencia o incapacidad para controlar las emociones.

Se presenta cuando nos llenamos de ira, discutimos, estamos bajo presión, etc.

¿Por qué se da?
No estamos educados para controlarla, es hasta cierto punto una limitación personal.

Si eres su víctima, no te culpes; es un rasgo que define tu temperamento, que puede controlarse y beneficiarse de ello.

¿Cómo se quita eso?
¡No se quita, sólo se controla!

Cuando sientas que te estás enojando:
• Respira profundo varias veces: Inhala-Detén-Exhala
• Antes de actuar o de hablar piensa en los resultados
• Cuenta hasta 100
• Hacer ejercicio como rutina