Amigo detallista, como complemento al artículo anterior te describo los aspectos en los que te puede ayudar la competencia. Analiza cada uno de ellos y te darás cuenta de lo importante que es verla en forma conveniente.

Los pensamientos, enseguida detallados, son de un autor desconocido, alguien que ya veía lo importante que es tener competencia. Se publicaron desde principios del siglo pasado, pero en estas épocas es cuando más importancia tienen.

Bendita competencia

• Que me hace levantar temprano, haciendo que me rinda más el día.

• Que me obliga a ser más atento, competente y disciplinado.

• Que me fuerza a agudizar mi inteligencia para mejorar mi negocio.

• Que me impone la disciplina, eliminando de mi vida la flojera y la incompetencia.   

• Que me calla mis virtudes y grita a voz en cuello mis defectos, ayudándome así a corregirlos. 

• Que quisiera arrebatarme mi negocio y eso me obliga a ingeniármelas para conservar lo que tengo.

• Que me hace tratar humanamente a mi equipo de trabajo para que rindan más, con entusiasmo.

• Que hace acrecentar mi anhelo de superación y de mejorar la prosperidad de mi familia.

Mis competidores, hacen más por mí que mis amigos; mis amigos son demasiado nobles para señalar mis defectos, pero mis competidores hacen todo lo posible por publicarlos.

Si no tuviera competidores estaría confiado en una falsa estabilidad. Necesito la disciplina que ellos imponen sobre mí.   

Doy gracias a la competencia, porque me ayuda a mejorar cada día y a sacar lo mejor de mí.

Muchos detallistas, cuando se encuentran cara a cara con sus competidores, los ven con cierto recelo, como si les molestara, como si su presencia fuera amenazante, como si desearan que no existieran; algunos hasta les dan la vuelta; otros hasta los ven como enemigos.

¿Por qué ese comportamiento? ¿Será por miedo, odio, recelo o algún otro sentimiento parecido?

Pienso que, básicamente es por timidez, se achican ante ellos, se auto-intimidan ante su presencia directa. Puede ser por un sentimiento de inferioridad o hasta por miedo.

Estos sentimientos los aprendimos desde niños, cuando veíamos a otros con juguetes que nosotros no teníamos, o desde jóvenes cuando veíamos a la chica o chico de nuestros sueños en brazos de otra persona. ¿Te acuerdas?

Ya como detallistas, nos encontramos en un ambiente bastante competido; hay empresas muy grandes, tú las conoces, con las que tenemos la falsa creencia de que no podemos competir; tenemos también las tiendas de cadena, respaldadas por grupos empresariales muy fuertes, y muchísimas tiendas más que están a nuestro nivel, distribuidas por todas las colonias. 

Aunque sea fingido, los detallistas, aunque pequeños, deberíamos “crecernos” para que, cuando veamos a nuestros competidores, nos sintamos y nos veamos iguales a ellos.

No podemos desearle lo peor a nuestra competencia; no nos conviene verlos con odio, queriendo que desaparezcan; recordemos que aquello que deseamos a otros se nos puede revertir.

La competencia puede parecer algo peligroso para los detallistas, pero ella nos puede fortalecer si nos hacemos más competitivos.

La competencia puede ser el mejor coach que podemos tener, sin costo alguno; con algunos dolores, claro, pero que no nos matan.

La competencia es inminente, siempre la ha habido y siempre la habrá. Es algo natural y no podemos ir en contra de la naturaleza; si no, recordemos que todos existimos gracias a que fuimos los primeros en llegar al óvulo materno, mientras competíamos con miles más.

La competencia es una realidad para todos los sectores, nadie se escapa de ella. Desde que se abrió la economía a la globalización todos los sectores han sido afectados. Muchos han cerrado, otros han reducido enormemente su personal; los más creativos, en vez de quejarse y protestar, han hecho innovaciones en su negocio o han cambiando de giro. 

Mientras los prestadores de productos y servicios no proporcionemos calidad a un excelente precio; mientras no tengamos satisfechas todas las necesidades de nuestros clientes con nuestro negocio, siempre habrá opciones mejores para ellos. Y aun cuando lográramos al 100% su satisfacción, aun así, tendrán nuevas y mejores opciones.

Algunos pensamientos importantes sobre la competencia:

“Tienes que tener una referencia internacional de competencia; tienes que ir más allá de tu hogar”.

Carlos Slim

“Las empresas pobres se desentienden de sus competidores; las del montón, copian a sus competidores; las ganadoras, marcan el camino a sus competidores”.

Philip Kotler

“Si no tienes una ventaja competitiva, no compitas.”

Jack Welch Jr.

“La innovación constante es la única forma de mantenerse competitivo.”

Jorge González Moore

“No tengo amigos ni enemigos, sólo competidores.”

Aristóteles Onasis

La competencia sigue asustando a muchos micro empresarios; no han aceptado la realidad de que siempre existirán empresas, de todos los giros y tamaños, que nos pueden quitar clientes debido a que pudieran ser mejores que nosotros.

Mi padre me decía que temerle a la competencia, sacaba a la luz mi incompetencia; con esto quería decirme que mi capacidad para competir debía ser mayor que la fuerza o poder que tenían mis competidores.

Me recalcaba que, para que fuera yo competente tenía que enfocarme en cinco aspectos de mi negocio:

1.- Que tenía que capacitarme y entrenarme en ser un buen empresario, buscando siempre ser productivo, rentable y dar mejor servicio a mis clientes.

2.- Que estudiara, lo mejor que pudiera, a mi competencia, esto para conocer sus debilidades y pudiera yo ser mejor en esos puntos.

3.- Que, si mi competencia mostraba ser fuerte en todas las áreas básicas de una tienda, usara mi creatividad para encontrar la forma de poder diferenciarme de ella, y que esa diferencia pudiera satisfacer las necesidades de mis clientes. 

4.- Que no tratara de ser igual a todas las demás tiendas. Que, ante tanta competencia mis diferencias serían las que marcarían lo atractivo de mi negocio.

6.- Que usara más mi cerebro y menos mis emociones. Esto lo decía porque mi reacción inmediata ante cada nueva tienda que abrían en mi colonia, mi primera reacción era de miedo, incertidumbre, desesperanza y de fatalismo. 

Estos consejos de mi padre me han servido para sentirme responsable de lo que sucede con mis negocios, sin culpar a otros por sus vaivenes. Ojalá te puedan ayudar también a ti.

Para algunos empresarios, la competencia sigue siendo incómoda, a veces molesta y otras hasta peligrosa; ya olvidaron que para los clientes/consumidores la competencia es benéfica, conveniente y necesaria; olvidaron también, que todos somos consumidores, hasta los empresarios.

Pero para los detallistas, de cualquier giro y tamaño, la competencia también puede ser beneficiosa, conveniente y necesaria porque si tomamos una actitud proactiva, aprenderemos a vivir con ella y aprovecharemos todas las ventajas que representa.

Tengamos siempre presente que, competidores siempre habrá, y cada vez más, para cualquier negocio y para cualquier producto. Aunque algunos pudieran parecernos muy fuertes, no les temamos; agacharnos ante ellos, los hará más fuertes. 

En un mundo globalizado todos estamos compitiendo con otros. Específicamente, en tu mundo de negocios ¿Con quién compites? ¿Cuáles son tus competidores? Identifícalos bien, ya sean reales o potenciales, directos o indirectos, los que están cerca y también, los que están lejos.

Para que una economía se supere, necesita de la existencia de competidores; éstos se unen en un escenario donde para superarse cada uno, desarrollan su creatividad.

La verdad es que, sin competencia la vida es aburrida y perjudicial para todos. Recordemos el caso de los monopolios que se mueven en un ambiente sin competencia, donde se pagan precios altos por malos servicios.

Nuestros competidores hacen más por nosotros que nuestros propios amigos; estos últimos son demasiado nobles para señalar nuestros defectos, pero nuestros competidores hacen todo lo posible para aprovecharlos en su beneficio. 

Si no tuviéramos competidores, caeríamos fácilmente en una zona de confort que nos arrastraría a la quiebra. Necesitamos la disciplina que ellos imponen sobre nosotros. Demos gracias a la competencia, pues nos ayuda a mejorar cada día,  a sacar lo mejor de nosotros.

Actitudes de la gente con baja autoestima en extremo:

Desconfianza, irresponsabilidad, dependencia, rigidez, inconstancia, etc. Estas personas tienden a ser, en alguna medida, impuntuales, mentirosas, preocupadas, descuidadas consigo mismas, irreverentes, quejosas, manipuladoras, tímidas; llevan una carga muy pesada de culpas y caen fácilmente en violencia intrafamiliar, ya sea como víctimas o victimarios.

Las personas con baja autoestima tienden a ser y sentirse víctimas ante circunstancias negativas. 

De la misma manera, estas personas, inconscientemente están reprimiendo su potencial de liderazgo, ese que todos tenemos, y que la mayoría de las veces está oculto, dormido y esperando a que la voluntad lo despierte.

Cuidado, porque la baja autoestima se manifiesta como un círculo vicioso y es contagiosa. La carencia de ella hace que las personas fácilmente acumulen resentimientos y les cueste trabajo perdonar.

Si tú padeciste de agresión, violencia verbal o física, rechazo, menosprecio, etc., en tu niñez, que te marcaron de una manera negativa en tu adultez y vienes arrastrando algunos sentimientos que te impiden vivir en equilibrio, te invito a que veas la vida con orgullo, y con coraje reclames una mejor posición en el mundo, el lugar al que tienes derecho con tu trabajo. 

La gente con buena autoestima hace un mejor mundo, por ello te pido que empieces a cuidar y mejorar tu autoestima, no sólo la tuya, sino la de tu familia y principalmente la de tus hijos, es la mejor herencia que puedes dejarles.

Mientras tanto ve poniendo atención en qué piensas de ti mismo y cómo actúas ante los demás.

Para sentirte fuerte, protegido, seguro, confiado y con valentía para enfrentarte a todas las vicisitudes de la vida con mayores probabilidades de éxito en tu negocio, debes proteger tu autoestima y desarrollarla a un nivel sano.

Como su nombre lo dice, la autoestima es la valoración que tenemos de sí mismos, la estimación propia de lo que somos y de nuestra originalidad, y se refleja en el cuidado de uno mismo, en el nivel de vida que tenemos, en el manejo de nuestros problemas, en nuestras relaciones, etc.

Una persona con un buen nivel de autoestima vive muy diferente a aquella que no la tiene.

Tu nivel de vida, el monto de tus ahorros en el banco y la forma como te llevas con los demás es un buen indicativo de tu nivel de autoestima.

Igualmente, tus palabras, tu confianza en ti mismo, tus expectativas en la vida y las cosas que crees merecer dicen mucho de cuánto te aprecias.

Quererte a ti mismo también se refleja en el respeto que te tienes; las personas con buen nivel de éste se levantan rápido de sus caídas y ven las derrotas como aprendizaje y como parte de las experiencias necesarias para crecer.

Ten cuidado porque, lo contrario puede hacerte muy vulnerable a la frustración, a sentir miedo y no merecedor de ser exitoso, a auto-sabotear tus objetivos y metas, a  la depresión y hasta las enfermedades.

El alto valor que tienes de ti mismo, te ayudará a enfrentarte a las batallas diarias de la vida y te hará más competente.

Como bien lo hemos visto, en el mundo hay de todo para todos; la gente puede integrarse en grupos más pequeños, con características propias, gustos diferentes, ideas propias; no importa, en un momento dado, si esas ideas o gustos, son buenas o malas, éticas o no.

En este sentido, y con respecto a su negocio, posiblemente se haya dado cuenta de que no todos los integrantes de su mercado pueden o quieren ser clientes suyos, y están en su derecho de escoger en dónde comprar.

En su libro “Escuela de negocios”, Robert Kiyosaki señala que el 100% de nuestro mercado, entendiendo por mercado a todas aquellas personas que requieren de los productos que vendemos y tienen además los recursos para adquirirlos, se compone de la siguiente manera:

• Primer grupo: Una tercera parte estará con nosotros, nos favorecerá con sus compras.
• Segundo grupo: Otra tercera parte estará en contra de nosotros, por cualquier razón.
• Tercer grupo: El resto será indiferente hacia nosotros; lo mismo les dará comprar en nuestra tienda que en las de la competencia.

Miembros de este último grupo podrían pasar a formar parte de los seguidores o de los opositores.

En situaciones extremas, unos nos seguirán rápidamente, nos aplaudirán, hasta querrán ser nuestros amigos. Otros nos criticarán, les caeremos mal, o simplemente no les gustará nuestra tienda. Pero están aquellos sin ninguna preferencia por ninguna tienda en particular.

En la práctica cada grupo requiere de un tratamiento diferente para venderles o para darles atención.

Hablando de hábitos de consumo, la gente cambia. Poco a poco, a veces con mucha rapidez, pero cambia; y ello ocurre por muchas razones. Estamos expuestos a un bombardeo interminable de información: revistas, periódicos, Facebook, cadenas de whatsapp; y todos nos dicen qué hacer o qué dejar de hacer.

Poco a poco el mercado empieza a mudar sus hábitos, y si no te pones abusado te puedes quedar con la bodega llena de cosas que nadie va a comprar. Pero, ¿cómo saber de tendencias en una tienda de abarrotes? Yo te lo diré.

Una tiendita no puede pagar un equipo de mercadotecnia para que analice el mercado, pero tus enemigos sí; y sacarles información es gratis.

Te daré un ejemplo que te va a dejar dinero:

A final de los 80s el gobierno federal recomendaba hervir el agua de la llave y clorarla antes de beberla. En poco tiempo llegaron empresas vendiendo agua embotellada. Ahora los mexicanos somos quienes más agua embotellada consumimos: una botellita de 1 litro cada tercer día, en promedio.

¿Será por eso que el Oxxo pone las botellas para que te tropieces con ellas al entrar? Por supuesto. Y la pregunta obligada: ¿dónde exhibes las botellas en tu tienda? OJO: Si tienen que preguntarte por ellas, estás perdiendo dinero.

Ahí te va otro tip:
En redes cada vez hay más artículos que recomiendan tomar el agua «al tiempo», porque fría lastima la garganta. ¿Será por eso que en el 7 Eleven hay más botellas de agua en los estantes que en los refrigeradores? Por supuesto.

Muchos de los hábitos de tus enemigos obedecen a carísimos analisis de mercado. Lo único que necesitas para aprender de ellos es observarlos, identificar lo que hacen de manera diferente; y preguntarte: ¿por qué lo harán así?

Compártenos tus hallazgos.

En el feis: amarillon.huevo