¿Qué es lo que hace fuerte físicamente a una persona? El ejercicio. Esas mujeres y hombres que, en el gym o en su casa, diariamente lo hacen para fortalecer sus músculos, haciéndolos resistentes y capaces de cargar objetos “pesados”.

¿Qué es lo que nos hace fuertes para enfrentarnos, resistir y superar a personas y situaciones incómodas, difíciles y peligrosas? El fogueo. Es decir, entrenarnos en situaciones similares, en escalas gradualmente mayores cada vez.

A manera de ejemplo, decimos que un buen marinero es el que ya se ha “fogueado” en tormentas y tempestades marinas, en las que ha desarrollado su habilidad para salir librado de ellas, cada vez con mayor confianza, aunque tomando sus precauciones. Sin ofender, no es el caso de los marinos que están en las oficinas de la CDMX que muchos ni conocen el mar o ni siquiera saben nadar.

O en el caso de los niños, que para aprender a andar en bicicleta, antes han tenido que caerse varias veces, o de aquellos que cuando se caen se levantan solos, sin ayuda ni lástima de sus padres.

Caso contrario es el de los hijos, a los que queremos proteger y consentir tanto que les impedimos enfrentarse a la dosis necesaria y conveniente de problemas que les enseñará a vivir y a entrenarse para estar listos para enfrentar mayores retos.

En el mundo en el que vivimos diariamente, nunca nos van a consentir tanto como lo habrían hecho nuestros padres, y podemos sufrir con el choque emocional del rechazo en cualquier grado.

Como empresarios sabemos bien que unas veces se gana y otras se pierde, pero sufrir en demasía por ello nos inmoviliza, nos estanca o nos hace retroceder. En estos casos no nos queda otra más que sacar “la casta”, a la persona fuerte que todos llevamos dentro, analizando causas y aplicando soluciones o de plano practicando el perdón o hasta la resignación inmediata.

Muchas mujeres y hombres dependen en alto grado de sus parejas y están tan apegadas a ellas que si las abandonan no sólo sufre su orgullo, sino que prácticamente se quedan en la calle; fincan totalmente su vida en la otra persona que cuando desaparece, creen morir.

Los apegos nos hacen esclavos y dependientes de ese algo o alguien de los que pensamos depende nuestra felicidad o tranquilidad, nos hacen débiles, vulnerables y con altas probabilidades de perder aquello a lo que estamos apegados.

Piensa, amigo detallista, en aquellas épocas en las que estabas muy enamorado de alguien; el miedo a que no fuera tuya te hacía demostrarle tanta atención que hasta la llegaste a empalagar; esa persona te sentía a ti tan seguro que llegó a minimizarte y por supuesto “no se dejó agarrar”. Por naturaleza, a las personas no nos gustan las cosas tan fáciles, siempre un grado de dificultad hace más interesantes a las cosas y a las personas.

Es muy cierto, cuando estamos más apegados a algo, existen muchas probabilidades de que lo perdamos y suframos.

¿Quieres evitar el sufrimiento?, no te sugiero apartarte del mundo material ni de las personas, no renuncies al goce de ellas, pero sí renuncia a poseerlas con miedo y necesidad.

Amigo detallista ¿has pensado alguna vez que la causa de los sufrimientos, enfermedades y conflictos pueden ser los apegos?, me refiero a la relación emocional que mantenemos con cosas y personas y en las que fincamos nuestra tranquilidad y felicidad; cosas y personas que si llegamos a perder nos causan ansiedad, soledad, vacío, miedo, depresión, etc.

Es natural y necesario estar apegados a nuestros padres cuando somos infantes porque dependemos de ellos, “eso nos da seguridad emocional al ser aceptados y protegidos incondicionalmente” pero ya de adultos cuando podemos ser autosuficientes y maduros muchas veces relacionamos felicidad con poseer cosas materiales o una pareja que sea exclusivamente nuestra.

Tener cosas materiales y pareja es algo sano, justo y nos lo merecemos, pero aquí me refiero a la relación enfermiza que entablamos con ellas, nos relacionamos con ellas a través de nuestras necesidades y nuestro miedo a no tenerlas o a perderlas.

“Los apegos son necesidades del ego; cuando poseemos un ego demasiado grande o débil, nuestro mundo personal choca con la realidad”.

Los apegos se extienden en varias dimensiones, a cosas que fueron y ya no son, a cosas y situaciones que hemos deseado y no hemos podido lograr, o a situaciones que vivimos y que nos causaron algún trauma, complejo o dolor y que nos hacen vivir con ansiedad, preocupación, inquietud, etc.

Es natural que las personas lleguen a faltar, “todos vamos para allá”, y hay que dejarlas ir, igualmente nuestras parejas están en su derecho de apartarse de nosotros, mucha de la culpa sería nuestra.

Después de dar la Visión de la empresa, el líder desarrollador da señales en vez de instrucciones, da libertad en vez de reglamentos, busca poner a su gente en los puestos según sus habilidades y talentos y sabe manejar sus defectos. Este líder sabe perfectamente, a quién puede tratar de esta manera, busca a la gente que puede entender bien sus derechos y responsabilidades.

Este líder activa la energía emocional de su gente; la hace sentir útil, necesaria pero no indispensable, les crea escenarios futuros personales que los motiva enormemente.

Si la gente que tenemos son meramente seguidores, convirtámosla en líderes-seguidores; la mayoría de la gente está dispuesta a asumir mayor compromiso y autonomía si se sienten liderados por un líder desarrollador. Cubiertas determinadas necesidades, todos buscan satisfacción profesional en el trabajo. “El líder desarrollador da sentido a los esfuerzos de su gente, establece sinergias y permite que se sientan importantes en la empresa; los hace participar de una aspiración común de futuro”.

Si tenemos la responsabilidad total de una empresa como las tiendas detallistas, ubiquemos nuestra atención en la gente que puede desarrollarse para que la hagamos crecer, ellas pueden ser las responsables del negocio actual para que podamos abrir las posibilidades de nuevos negocios.

Ejerzamos este tipo de liderazgo con nuestra familia; ya sabemos que los líderes verdaderos no necesitan hablar mucho, ni tener la razón siempre, ni ser carismáticos; básicamente sólo requieren saber comunicar bien su visión, cuidar la autoestima de la gente, crear un ambiente de desarrollo y automotivación laboral y saber escuchar; las exigencias deben estar arriba de las habilidades actuales de la gente y el trato debe ser con cierto grado de afecto.

Nuestra calidad de vida personal, familiar y empresarial dependerá directamente de los patrones de comportamiento con los que nos conducimos.

Todo nace de nuestros pensamientos; éstos crean nuestros sentimientos y emociones, que son los que determinan nuestras acciones, actitudes y comportamientos.

Éstos últimos, acciones, actitudes y comportamientos, van creando nuestra realidad personal.

La manera constante que tenemos de pensar, sentir y actuar forma lo que se conoce como patrones de comportamiento, que expresamos ante determinadas situaciones.

Estos patrones se expresan en forma automática y se fueron formando a través de la repetición constante, grabándose en nuestro subconsciente, llegando a perpetuarse y haciéndose difíciles de cambiarlos.

Nuestros primeros patrones de comportamiento los aprendimos de las personas con las que convivimos desde niños y que fuimos imitando; de jóvenes los tomamos de personajes que nos agradaron en diferentes medios.

Ya de adultos, dichos patrones han sido creados por nuestros propios pensamientos, y según la calidad de éstos, ha sido también la calidad de nuestros sentimientos o emociones, influyendo determinantemente en la forma como nos comportamos, que finalmente se reflejarán en nuestra calidad de vida.

Si nuestras creencias y pensamientos son positivos, convenientes y saludables tendremos una mejor salud, más éxitos personales y podremos llevarnos mejor con nosotros mismos y con los demás. Los patrones positivos nos ayudan a adaptarnos al medio de una forma favorable, los reconocemos porque nos producen bienestar.

Por su parte, los pensamientos negativos “distorsionan nuestra forma de ver la vida provocando limitaciones autoimpuestas”, hacen que nuestras acciones sean dificultosas con resultados poco fructíferos.

Todo dependerá de la firmeza y la fuerza de nuestras creencias y pensamientos, de su frecuencia y duración, de cuál de los dos, positivos o negativos, predomina en nuestro día a día.

Al tomar conciencia de si nuestras creencias y pensamientos son positivos o negativos podemos hacernos responsables y decidirnos por aquellos que nos son más favorables y que nos permitan adaptarnos mejor a la sociedad.

Dejarnos influir por creencias y pensamientos externos limitativos “es una irresponsabilidad y una falta de respeto hacia uno mismo”.

Podemos adoptar nuevos patrones buscando un modelo conveniente y aprender de él, todo es cuestión de flexibilidad e interés por mejorar.

Para Marcos S. González, autor de algunos artículos relacionados con este tema, los patrones pueden ser constructivos o destructivos:

Patrones constructivos 1.- Realista o racional-objetivo: Actitudes firmes, con afirmaciones y juicios basados en hechos comprobados. 2. Crítico positivo: Respetuosos de límites y reglas razonables. Se basan en hechos comprobados. 3. Adaptado sano: Cumple las reglas y normas aunque le cause malestar. Es responsable y cumplidor de sus deberes. 4. Nutritivo positivo: Ayuda en la satisfacción de las necesidades de las otras personas y también de sus propias necesidades. 5. Natural y espontáneo: Siente y expresa emociones y sentimientos tanto agradables como desagradables.

Patrones destructivos 1. Crítico negativo: Para éste, los otros están mal y sólo ellos están bien. Hace juicios o críticas de valor sobre los otros. 2. Sobreprotector: Atiende exageradamente las necesidades de los demás y desatiende las propias. 3. Rebelde: Se opone a las autoridades, a las reglas, normas y regulaciones. 4 Servil o fácil de dominar: Actúa según lo que cree que son las expectativas de los demás con el fin de complacerles y ganarse así su afecto. 5. Vengativo o rencoroso: Le cuesta perdonar. Cultiva la venganza hacia los otros. Predomina el resentimiento, la rabia y el rencor.

Te sientes mal porque “la regaste”, porque has cometido uno, varios o muchos errores? ¡Deja de preocuparte, seguirás cometiéndolos!

Podrás seguir cometiendo errores pero procura que nunca sean los mismos. ¿Qué podemos hacer ante un error? Enseguida de percatarnos de ello, inmediatamente preguntarnos ¿Qué es lo que hice mal? ¿Qué debo aprender de ello? Que tus errores nunca te derroten, nunca te des por vencido.

En un negocio comercial siempre hay tareas que al realizarlas podemos cometer errores, procura que éstos no te impidan continuarlas; sigue haciéndolas, pero ahora de manera diferente; cambia tu enfoque o tu procedimiento porque si no, podrías volver a cometer los mismo errores.

En el caso de un negocio, ya sea uno nuevo como emprendimiento o una ampliación o expansión del mismo, los errores que llegamos a cometer son comunes en mucha gente:

• Nos desesperamos; no le damos el tiempo suficiente para que empiece a dar frutos. • Lo implementamos sin analizar el mercado, la competencia, el contexto socioeconómico del momento, etc. • Nos queremos ir por el camino fácil • Queremos darle gusto a todos, olvidando que en el día a día, realmente habrá clientes que jamás gustarán de nuestros productos o servicios. • Tomamos decisiones en base a meras opiniones de amigos y familiares, en vez de consultar a los expertos. • Intentamos ser como los exitosos, pero brincándonos las tareas que ellos tuvieron que hacer para serlo. • Nos olvidamos de la originalidad intentando copiar tal cual el estilo de otros. • Intentamos cambiar a las personas cuando en la práctica eso es imposible porque nadie cambia por imposición, sólo por voluntad propia. • Desconocemos nuestras fuerzas y debilidades, lo que nos impide potencializar las primeras y manejar las segundas.

Las cinco habilidades sociales básicas que, para ser competente, propone Ángel Antonio Marcuello García, especialista en comportamiento humano:

1. Capacidad para tomar decisiones: En base a varias alternativas, esta capacidad nos “ayuda a afrontar de forma crítica, autónoma y responsable las situaciones que se presentan en la vida cotidiana”.

2. Asertividad: Esta habilidad nos permite defender nuestros derechos, a decir no y a “afrontar situaciones de presión”. 3. Capacidad de comunicarse en forma efectiva: Es la capacidad de “poder expresarse, tanto verbal como no verbalmente, en forma apropiada a las situaciones que se presentan”.

4. Autoestima: se refiere “al conocimiento de nuestra autoimagen, su formación y su relevancia para la conducta y para llegar a alcanzar las metas deseadas”.

5. Habilidad para manejar las propias emociones: Se trata de identificar nuestras propias emociones y la manera en cómo influyen en nuestro comportamiento.

Técnicas de trabajo en grupo que pueden resultar útiles para formar y desarrollar las competencias sociales de una forma activa y participativa:

• Tormenta de ideas: Su objetivo es facilitar que todos los miembros de un grupo puedan aportar sus opiniones sobre un tema.

• Trabajo con subgrupos: Esta técnica es útil, entre otras cosas, para promover rápidamente la participación de todos los miembros de un grupo.

• Debate: Se trata de una discusión sobre un tema controvertido o polémico en la que participan varias personas. Es una técnica apropiada para el intercambio de ideas y contribuye a promover la tolerancia puesto que cada participante tiene la oportunidad de exponer su punto de vista y de considerar el de los demás.

• Role-Playing o ensayo conductual: Se trata de representar situaciones de la vida real con la finalidad de entrenar las habilidades necesarias para afrontarlas adecuadamente.

Los conocimientos técnicos y hasta la experiencia no son suficientes para tener éxito en el mundo de los negocios; se trata de ser socialmente competentes.

Muy cierto, para tener éxito en nuestros negocios y a nivel personal se requiere de un nivel adecuado de habilidades sociales. Esto quiere decir, que deberemos mantener buenas relaciones con los demás y con uno mismo, lo que nos hará ser más competentes.

Ser competente quiere decir que se tiene la capacidad para dirigir el desarrollo de algo, que se es apto y está a nivel para competir con otros.

Si un deportista no está preparado y entrenado para competir con otros de su mismo nivel, ya sabes lo que le sucede. Lo mismo pasa con un empresario que no puede competir con otros de su mismo giro.

Ángel Antonio Marcuello García, especialista en comportamiento humano dice que “las Competencias sociales son aquellas aptitudes necesarias para tener un comportamiento adecuado y positivo que permita afrontar eficazmente los retos de la vida diaria.

No importan los estudios que tengas, ni la edad, ni el género, ni el tamaño de tu tienda, ya que como dice este especialista “no se trata de un rasgo de personalidad, de algo más o menos innato, sino más bien de un conjunto de comportamientos adquiridos y aprendidos. Se trata de una conducta socialmente habilidosa”.

Aunque son muchas las competencias sociales que abarcaría este tema, el trabajo de Marcuello García se centra principalmente en cinco:

1.- Capacidad para tomar decisiones 2.- Asertividad 3.- Capacidad de comunicarse en forma efectiva 4.- Autoestima 5.- Habilidad para manejar las propias emociones

Aquí tienes las soluciones: 1. paja; 2. tirar; 3. juego; 4. guardia 5. colchón.

De acuerdo con el autor, para resolver problemas de forma creativa, debemos: • Entender todos los detalles del problema. • Observar atentamente los detalles. • Olvidar el pensamiento consciente. • Tratar de resolver el problema con un enfoque más lúdico. • Evitar emitir juicios de valor; éstos sólo ponen barreras y obstáculos a posibles soluciones. • Nunca auto-censurarnos. • Alejarnos del problema mediante pausas, dando un paseo o escuchando música y volver otra vez a él.

Preguntarnos: • ¿Qué sucedería si mirásemos el problema desde otra perspectiva? • ¿Cuántas maneras hay de manejar la situación o problema? • ¿Qué tiene de divertido el problema? • ¿Qué sucedería si…?

3.- Usando el estilo Práctico:

Éste se aplica en los casos que requieren solución rápida, donde no es necesario el análisis ni mucha creatividad, ni hay tiempo para éstos; en aquellos donde no es necesario tener un IQ alto ni grandes estudios; donde hasta un loco pudiera resolver el problema de forma práctica.

Sólo es necesario no involucrar las emociones; evitar enojarse, así como la ansiedad y el miedo; aceptar la realidad del momento. Si nos enojamos ante un problema no podremos ver la solución práctica del mismo.

Un ejemplo de cómo resolver problemas de manera práctica es el caso del hombre al que, habiendo estacionado su auto frente a un manicomio, le robaron una llanta con todo y los cuatro tornillos. Desesperado y enojado por el robo decidió usar la de refacción, pero no podía porque hacían falta los tornillos. Entonces por una ventana del edificio uno de los locos le gritó la solución, indicándole que le quitara un tornillo a cada una de las otras tres llantas. Habiéndolo hecho así, el afectado pudo llegar a donde pudieron arreglarlo bien.

2.- Usando el estilo Creativo:

En éste no se buscan soluciones lógicas; se trata de resolver problemas con soluciones poco comunes.

Este estilo no es sólo para personas con alto nivel de I.Q. o para grandes invenciones. Cualquier persona puede perfectamente resolver problemas de esta manera; ejemplo de esto es que se puede llegar a una solución creativa cuando se deja de pensar en resolver un problema.

“La inteligencia creativa para resolver problemas busca más bien sensaciones o intuiciones que posibiliten la creación de nuevas e imaginativas soluciones”. Es lo que se conoce como “Pensar fuera de la caja”; es decir, pensar de forma poco convencional.

Una forma excelente de resolver problemas de manera creativa es mediante lo que se denominan las preguntas sin censura. Dichas preguntas no guardan ninguna relación aparente con el problema planteado, siendo la imaginación la que fluye libremente sin prejuicios, clichés o convencionalismos.

Al Siebert propone el siguiente ejercicio para trabajar la imaginación creativa a partir de la asociación de palabras. Su finalidad es buscar una palabra que tenga algo en común con otras tres palabras.

Por ejemplo, ¿qué palabra tienen en común las palabras: hecho, segunda y obra? La respuesta sería: mano (hecho a mano, segunda mano, mano de obra).

Otros ejemplos de asociaciones: 1. dormir – chimenea – saco 2. pistola – olla – piscina 3. pulso – doble – tapete 4. turno – nocturno – urbano 5. sueño – debajo – agua