Tomar parte del capital activo o presupuesto del negocio para fines diferentes al mismo, es como sembrar una planta e irla podando de arriba, jamás la harás crecer. 

Algunas plantas, como los bonsai, se siembran para ser pequeñas y se van podando para que no crezcan; con el tiempo engrosan su tronco, y a mucha gente les gustan. 

Tú puedes hacer lo mismo con tu tienda si es que tienes limitaciones de espacio/terreno; esta tienda quizá no pueda crecer físicamente, pero puedes hacerla tan bonita como un bonsai, y gustará a tantos clientes que podrá ser rentable. Aquí la estrategia sería que tuvieras varios bonsai, o una tipo bonsai y una tienda grande o mediana.

Este es un asunto de saber administrar bien el dinero para hacerlo crecer, y principalmente es asunto de disciplina, voluntad y de control que deben tener los propietarios de las tiendas detallistas para tener un manejo profesional de su negocio.

Piénsalo bien, el dinero hay que saber administrarlo. Contar con recursos para crecer, ya sean propios, de una inversión en sociedad o derivados de financiamientos (dinero o productos), es como aplicar una catapulta a los negocio y es una estrategia importante que muchos empresarios exitosos han tomado.

No es necesario tener una tienda grande o muy grande para beneficiarse con el negocio del comercio.

Eliminar el hábito de tomar parte del dinero de las ventas del día o de la semana es cosa de decisión, de voluntad, de que en el momento de la necesidad o la tentación, se piense en las consecuencias que ello implicaría, y esto sólo tú como propietario puedes controlarlo.

Quizá tú seas uno de los muchos propietarios de tiendas de abarrotes que tienen la costumbre de tomar “prestado” del dinero de las ventas del día, para cubrir necesidades de índole diferente al que debe estar destinado, que es el resurtirse de mercancía; esto los hace perder el control de su inversión. 

Decir que toman “prestado”, es mentira porque nunca lo devuelven, lo que ocurre es que se les olvida y pierden el control.

Esa práctica es tan real y frecuente que se convierte, en muchos casos, en la razón por la que no sólo no crecen sino que tienen que cerrar.  

Veamos, tú tienes un capital invertido en mercancías; el resultado de venderlas te dará un adicional a lo que invertiste en adquirirlas; esa diferencia, como ya sabemos, es la ganancia bruta del acto de comprar y vender. El problema es que muchas veces se toma parte de esa ganancia para otros gastos, y muchas veces no sólo es la ganancia sino el total de las ventas, y posteriormente no se tiene dinero para resurtirse. 

Tu negocio como comerciante es comprar a 10 y vender a 12 (ejemplo). Los 10 pesos no deben ser tocados porque son para resurtir la misma cantidad de mercancía que tenías anteriormente; los dos pesos de ganancia deberás distribuirlos en adquirir cantidades adicionales de productos, lo que te hará ir creciendo poco a poco, y sólo una parte manejarla como utilidad y podrás disponer de ella. 

Cuida tu liquidez diaria, no la toques hasta haberla distribuido correctamente; de preferencia, la utilidad no debe ser tocada, al menos mientras tu tienda está creciendo, o al menos no toda ella.

¿Te gustaría ser rico? ¡Excelente! Pero primero tienes que pensar como alguien verdaderamente rico.

Mario Borghino, autor del libro “El Arte de Hacer Dinero”, nos anota en su obra, que los ricos, antes de serlo, tenían ya la mentalidad de ricos, aún sin darse cuenta de ello. Comprendían bien, desde antes, que las deudas y el consumismo son muy peligrosos porque nos convierte en adictos de ellas.

Este autor analiza a fondo la manera en que las personas nos comportamos con el dinero, simplificando su trabajo en cuatro tipos diferentes, y diferenciado cada uno por los matices que presentamos, ya en lo particular:

1. Los Consumistas
Según el autor, éstos actúan pensando que el dinero es para gastarlo en compras; cuando tienen buenos ingresos, y aún cuando no sean suficientes, pueden darse sus lujos.

“Viven con una apariencia de riqueza, aunque en realidad son esclavos de su adicción al gasto”. Esclavos modernos del siglo XXI, como Borghino los clasifica.

Estas personas nunca podrán dejar de trabajar porque tienen muchas deudas que pagar.

Se aterran cuando las empresas donde trabajan entran en procesos de recorte; no sabrían que hacer con las deudas que tienen.

“Por su incapacidad de ahorro no podrían vivir muchos meses sin los ingresos de su trabajo”, y como no tienen excedentes de capital para invertir, nunca podrán crear un patrimonio sólido para el futuro.

2. Los Avaros
Para los avaros, el dinero es el único propósito en su vida, afirma el autor; esta posición les impide disfrutarla tranquilamente, ya que cualquier gasto lo consideran superfluo. Ni siguiera unas vacaciones, tan necesarias y convenientes para todos, se pueden permitir; esto hace de su vida un permanente sacrificio personal.

Viven en un constante miedo de perder sus riquezas, por lo que no toman ningún riesgo de inversión pues los desestabiliza emocionalmente. “Para evitar riesgos, sólo se permiten guardar su dinero en cuentas tradicionales de ahorro”.

3. Los Kamikazes
Éstos se van al otro extremo de los avaros. “Los mueve un espíritu emprendedor; son atrevidos en sus inversiones”. Buscando seguridad económica, constantemente arriesgan todo lo que tienen en algún proyecto.

Viven su vida en una serie de “altibajos”, ya que a pesar de su seguridad personal y valentía, carecen de habilidades administrativas y de cálculo los riesgos.

Éstos cuentan con ego muy acentuado por lo que tienen necesidad de poseer cosas, esto los hace ser grandes consumistas. Por su instinto emprendedor están en constante riesgo, por lo que su futuro es incierto.

4. Los que piensan como ricos.
Las personas que piensan como ricas están convencidas de que pueden ser ricos y disfrutar de su riqueza. Tienen una visión muy clara de lo que desean para su futuro financiero.
Tienen claros sus objetivos y planean bien su presupuesto, cuidado sus gastos y reservando recursos para sus ahorros. Buscan y aprovechan oportunidades de negocios para invertir parte de sus recursos y conseguir incrementar su dinero.

“Estudian y se actualizan en temas de finanzas. La mente millonaria piensa en la libertad que le produce la estabilidad económica y busca racionalizar los gastos para incrementar su capacidad de inversión año con año”.

El presente artículo trata de identificar las causas más recurrentes que provocan que una empresa sea ineficiente e improductiva, ocasionando su desaparición.

1. Falta de Misión y Visión
El no determinar la razón de ser y el rumbo de la empresa, es comparable a querer manejar un barco sin timón y sin un destino específico. La definición de la misión y visión permite lograr la motivación de los miembros de la empresa, al modelar sólidamente una cultura empresarial eficaz, a través de los valores, filosofía y aspiración que orientan la acción de la empresa.

2. Desconocimiento de sus Fortalezas y Debilidades. Así como de sus oportunidades y amenazas del ambiente externo, para competir exitosamente en el mercado. Es muy importante que la empresa identifique qué es lo que hace diferente de la competencia, ya sea a favor o en contra.

3. Carencia de Establecimiento de Objetivos. El dueño podrá tener claro los objetivos de la empresa, pero al no documentarlos y difundirlos al resto del personal que colabora en la empresa se realizan actividades que no se encaminan a la consecución del objetivo, desperdiciando importantes recursos.

4. Estructura Organizacional Deficiente, con Poder Centralizado. El 98% de las micro y pequeñas empresas son familiares, por lo que los puestos directivos están a cargo de la familia, ocasionando que no se consolide y crezca la empresa al priorizar intereses personales y sentimentales. Además, a pesar de que se conocen las actividades a desarrollar, no están documentadas, provocando que la mayoría de las veces, exista duplicidad de funciones e intervención de más de una persona en girar instrucciones a los empleados.

5. Falta de Políticas y Procedimientos. Regularmente no se tiene por escrito los manuales de políticas y procedimientos que proporcionen la información sobre el orden cronológico y secuencia de las operaciones que se realizan en la empresa.

6. Falta de Evaluación y Seguimiento. No se evalúa periódicamente la operación del negocio, no existen indicadores para medir el desempeño de las diferentes áreas de la empresa.

7. Comunicación Deficiente. Al no tener definidas las líneas de autoridad, se genera una comunicación deficiente entre los miembros de la empresa ya que no se conoce con certeza a quién acudir o no se generan vínculos de confianza para comunicar con oportunidad los problemas en la operación diaria.

8. Falta de Análisis Financiero. La contabilidad sólo se utiliza con fines fiscales y no para toma de decisiones, careciendo de controles y registros de ingresos, egresos, rotación de inventario, porcentajes de ventas a crédito, o no conocer la rentabilidad de la empresa, por citar algunos ejemplos.
9. Desinterés por los Aspectos Jurídicos-Corporativos. Desconocimiento de las responsabilidades legales como empresario, sin conocer las obligaciones fiscales del negocio; generalmente el único requisito que se cumple es el de acudir al notario para establecerse legalmente como sociedad, olvidando el resto de las obligaciones jurídicas.

10. Utilizar un Estilo de Administración Reactiva y no Preventiva. Falta de una adecuada planeación, organización, dirección y control, dejando a la empresa en la improvisación, o sea en resolver lo urgente y no lo importante.

Para evitar los riesgos mencionados en la página editorial anterior, se recomienda hacer lo siguiente:

• Contar con un PRESUPUESTO DE EFECTIVO, que nos ayude a planificar las entradas y salidas de dinero y nos permita, también, conocer con anticipación los montos de efectivo que tendremos y los pagos comprometidos.

• Manejar estratégicamente los inventarios ¿Cómo? Eliminar los productos de lento movimiento o aquellos que representan un bajo margen de utilidad. Esto nos ayudará a tener sólo productos que se vendan y aumenten los ingresos.

• Establecer políticas de crédito y darlas a conocer a los clientes, y no olvidar dar seguimiento a las cuentas por cobrar.

• Cuidar bien las salidas de efectivo y evitar los gastos innecesarios.

• Aprovechar las ventajas del crédito que nos puedan ofrecer nuestros proveedores.
La importancia y el buen manejo del Flujo de Efectivo es válido tanto para empresas grandes, como pequeñas y micros; en estas últimas es donde se han visto mayores errores en el manejo de la liquidez.

El mal manejo del dinero, el no tener un presupuesto o descuidarlo, es lo que ha llevado a países, empresas y personas a crisis económicas de las que cuesta trabajo y lleva tiempo salir.

Es uno de los pilares básicos a todos los niveles. Es como con una casa, que no necesita de ningún terremoto para derrumbarse, sólo quítale uno de sus principales castillos y podrá venirse abajo.

Sin embargo, esto se puede evitar, la educación financiera y la responsabilidad en el manejo de los presupuestos ayuda mucho.

Uno de los pilares en los que se sostiene la rentabilidad y el éxito de un negocio es el flujo de efectivo.

Este punto es más delicado de lo que se piensa, pues su descuido o la incapacidad para administrarlo eficazmente ha sido causa de grandes problemas para muchos empresarios.

El por qué el Flujo de Efectivo, resultado de las operaciones diarias, está directamente relacionado con la rentabilidad de la empresa, se debe a que nos permite enfrentar las obligaciones normales de nuestro negocio.

Siempre es de suma importancia el saber manejar bien este aspecto, sobre todo en épocas en que la situación económica del contexto es incierta, momentos en los que podría haber dificultades en la gestión de las cuentas por cobrar, lo que generaría una insuficiencia de fondos para financiar las operaciones corrientes.
Piénsalo, “si una empresa se demora en el pago de las deudas y perjudica la capacidad de pago de sus acreedores, quienes a su vez se retrasan con sus proveedores, se genera una cadena que puede poner en serios problemas financieros a los más vulnerables”.

El Flujo de Efectivo nos permite enfrentar las contingencias imprevistas, así como tener los recursos para cualquier oportunidad de negocio que pudiera presentarse.

A pesar de la gran importancia que tiene esta variable, es muy común la poca atención que le prestan muchas compañías, exponiéndose a problemas financieros fuertes.

Con todo esto se hace imprescindible estar bien capacitado en este rubro para saber cómo manejar el efectivo, “para distribuir el capital de la forma más óptima y lograr mantener una estructura sólida, capaz de enfrentar las amenazas, sin perder de vista las metas y objetivos propuestos”.

Le pudiera parecer extraño, amigo detallista, que le hablemos de liderazgo, sin embargo, siguen y seguirán, por mucho tiempo, haciendo falta líderes que guíen; que desarrollen a la gente; que en vez fijarse solamente en los errores de la gente puedan identificar su potencial, sus habilidades, sus talentos, etc.

Principales característica de un líder:
– Tener un proyecto, un plan
– Deseos de mejorar su calidad de vida
– Entender que para concretizar cualquier proyecto se requiere de un equipo de trabajo
– Visión
– Saber comunicar y saber escuchar
– Capacidad de comprensión
– Interés por los demás
– Capacidad para identificar las verdaderas necesidades de su gente
– Inspirar a los demás; ser buen ejemplo

Áreas en las que se aplica el líderazgo:
– En las empresas de cualquier tamaño
– Con la Familia
– En lo personal, como autodirección
– En la comunidad, con vecinos, etc.

¿Cómo desarrollar el líder interno que todos llevamos?
– Los líderes necesitan tener mucha energía, entusiasmo, tener presente siempre el lugar a dónde quieren llegar.
– Centrarse tanto en su meta, en su objetivo, en su misión, no dejarse perturbar por nadie ni por nada, que no le haga caso a nada que no entre en sus planes,
llámese agresiones, distracciones, provocaciones, etc.
– Requieren un alto nivel de tolerancia y saber manejar bien las frustraciones.
– Los líderes aparentemente no necesitan que los estén animando, se animan solos, por lo cual expresan su liderazgo primeramente para ellos.

Todos podemos desarrollar las características de un líder, al menos en aquéllas partes en las que se hace necesario.

De acuerdo con la teoría original de liderazgo hay líderes y seguidores, pero hasta los seguidores son líderes también.

Lo interesante es que hay líderes que reconocen el liderazgo de otros y los aprovecha, los hacen crecer y lo desarrollan.

Muchos líderes nacen, pero la mayoría se hacen, y esto es más meritorio.

No tienes que hablar muy bonito para ser líder, tampoco tienes que se seguido por miles de gentes, ni ser el número uno en una área, ni ser millonario, ni político, ni alto, ni guapo, etc.

Jack Trout, en su libro “El poder de la simplicidad en los negocios”, escribe cómo lidiar con la complejidad en los negocios. Él expone que los directores de empresas, lejos de enfocarse a la esencia de sus negocios, convierten a su organización en algo cada vez más complejo, lo que hace que cometan errores en sus decisiones. Insiste en la importancia de “simplificar” los procesos administrativos y usar más el sentido común.

Se exponen a continuación algunas de las ideas que este consultor nos da en su libro:

1- Simplicidad. Las grandes ideas casi siempre se expresan con palabras pequeñas. Si depuras tu mente, pensarás más claramente.
2- Complejidad. No debe admirarse a ésta, debes evitarla ya que puede nublar tu mente.
3- Sentido común. Confía en él. Te dirá qué hacer.
4- Información. Demasiada puede confundirte.
5- Consultores. Nunca confíes en alguien a quien no comprendes.
6- Competidores. Conócelos, evita sus puntos fuertes y explota sus debilidades.
7- Estrategia. Sólo es cuestión de diferenciación. Si no eres diferente, más vale que tengas un precio bajo.
8- Orientación al consumidor. Es un hecho, no una diferencia. No es cuestión de que conozcas a tu consumidor, es cuestión de que tu consumidor te conozca a ti.
9- Presupuesto anual. Invierte tu dinero donde estén tus oportunidades, no donde estuvieron.
10- Precios. Un producto vale lo que el comprador acepte pagar por él y lo que tu competidor te deje cargarle.
11- Misión. Un enunciado confuso de la misión es una señal de que una compañía no sabe a dónde va.
12- Liderazgo. Sólo se trata de dirigir el ataque. Los buenos líderes saben a dónde van.
13- Planeación. Los buenos deseos pertenecen a la tierra de los cuentos de hadas. Con lo que debes tratar es con la realidad.
14- Organización. Entre más simple, mejor.
15- Mercadotecnia. Consiste en convertir ideas simples en estrategias.
16- Ideas nuevas. Algo prestado es más sencillo.
17- Metas. Son como sueños. Despierta y enfrenta la realidad.
18- Crecimiento. No necesariamente es bueno para tu negocio.
19- Motivación. Trabajar con vigor no es tan eficaz como trabajar con ingenio. No basta sólo el esfuerzo.
20- Éxito. No lo encontrarás dentro de ti. Encuéntralo fuera de ti.
21- Las críticas. La mejor venganza contra los críticos es estar en lo correcto.

Como podemos ver, el autor insiste en no perder de vista la esencia de nuestro negocio, en tener muy claro el concepto que tiene y mantenerlo como la punta de lanza para su mejor desempeño.