Las actitudes que te recomendé practicar en el artículo anterior, podrían ser difíciles para ti, pero no te preocupes, sólo sería al principio, después de 21 días seguidos te saldrán en forma automática; después de ese tiempo te acostumbrarás a ello, y se te volverán un hábito. 

Se trata de actuar y de desempeñar lo mejor que puedas tu papel en cada rol que juegas en tu negocio.

¿Cuáles son los papeles que tienes que desempeñar en la obra diaria que es tu negocio?,  ¿Cómo debería actuar un propietario de una tienda detallista, un empresario, un director de empresa para ser exitoso?

En esta ocasión expondremos cómo se expresan globalmente dichas características en los comportamientos/actuaciones cotidianas. 

Sólo requerirías identificar el papel que más te cueste trabajo desempeñar y ensayarlo. Te aseguro que pronto te acostumbrarás a ese papel.

Principales papeles que desempeña un detallista:

• Como empresario: busca nuevas oportunidades de negocio

• Cómo líder: desarrolla, saca lo mejor de la gente, ofrece y convence sobre un mundo mejor

• Como director: toma decisiones

• Como gerente:  optimiza los recursos

• Como operador: acomoda, limpia,  

• Como vendedor:  convence

• Como administrador: aplica sistemas y controles

Actuaciones necesarias:

• La hace de bueno o malo con la gente

• La hace de conciliador

• Proyecta seguridad

• Hacerla de un hombre serio

• El papel de un personaje que se interesa mucho por los demás

• Sonriente, alegre

• Independiente

• Auto-controlado

• Maduro

• Trabajador

¿Qué actitudes tenemos en nuestro negocio, con nuestros clientes, nuestra familia y ante los problemas?

Según los especialistas, existen tres tipos de actitudes generales, positiva, neutral y negativa. Ya en la práctica actuamos según el lugar y las diversas circunstancias, con actitudes más específicas derivadas de estas tres.

Las actitudes, son la forma en que respondemos a algo o a alguien, y que dependen mucho de la forma interna de ser de cada persona, de las circunstancias en las que se encuentre, de su preparación y entrenamiento y hasta de la genética.  

Pueden definirse como la forma en que respondemos a los diferentes estímulos y tareas, compromisos y obligaciones. Forman parte de nuestras creencias, expectativas, valores, experiencias y de las razones que tengamos para responder de una u otra forma. Son buenas o malas, convenientes o inconvenientes para nuestras metas en la vida. 

Es de todos conocida la historia del presidente de una empresa constructora que fue un día a visitar una de sus obras y entrevistó a tres albañiles. Los entrevistados estaban haciendo lo mismo, y la pregunta fue la misma para los tres: ¿y tú que estás haciendo?

El primero de ellos contestó amargamente “estoy pegando ladrillos”; el segundo, más alegre, respondió “estoy levantando un muro, no es muy agradable este trabajo pero algún día llegaré a ser supervisor”. 

El último interrogado, muy alegre y con una visión más amplia dijo “estoy haciendo un edificio que albergará a muchas familias; algún día yo también tendré mi propio departamento”. 

Este ejemplo ilustra muy bien las diferentes actitudes y perspectivas que tenemos los seres humanos respecto a las situaciones que vivimos. 

Tres actitudes diferentes ante un mismo estímulo. El trabajo, el lugar y la pregunta fueron los mismos.

Diversos estudios han demostrado que el éxito depende en un 70% de las actitudes con las que respondemos a las diferentes situaciones, y tan sólo en un 30% de las habilidades y conocimientos que se tienen.

Actualmente, en muchas escuelas de negocios, le están dando más importancia a la formación de actitudes, comportamientos y creencias personales, con el fin de que a sus estudiantes les vaya mejor en sus empresas.

Podemos decir que las actitudes son como las actuaciones que desempeñan los artistas; dependiendo del papel, es la actuación que se debe desempeñar en cada obra; una actitud determinada a practicar hasta que les sale tal como se requiere.

¿Cómo lograr tener mejores actitudes?

• Pon atención en las actitudes que tomas para cada situación ¿crees que es la correcta? ¿crees que te llevará a conseguir lo que quieres? Por ejemplo, piensa que un “por favor” abre más puertas que una simple orden; que una sonrisa o un “gracias” crea mejores relaciones.

• Observa con valentía cada una de tus actitudes, sobre todo de aquellas que tienen que ver directamente con el éxito de tu negocio y con el desarrollo  de tu familia. 

• Piensa en los resultados o consecuencias que te pueden traer determinadas actitudes negativas que pudieras tener.

• Si quieres adoptar una nueva y mejor actitud ante ciertas tareas, relaciones o ante la vida misma, ensaya, ensaya y ensaya, hasta que te salga y la puedas poner en práctica en los momentos requeridos. 

Los seres humanos tenemos la capacidad de cambiar cualquier actitud negativa para actuar más convenientemente y poder cumplir nuestras metas, decidiendo el tipo de actitudes que debemos adoptar. Si quieres cambiar una actitud, puedes empezar cambiando el punto de vista que tengas de determinadas personas, cosas, acciones, hechos, etc.

Antes de preocuparte por tener dinero, pareja, auto, trabajo, etc., ocúpate en mejorar tu autoestima; ésta es la base para poder lograr todo lo anterior de la mejor forma y calidad.

La autoestima es la percepción, valoración, aprecio, opinión, estimación y creencias de uno mismo, que muchas veces no responden a la realidad. En general, es sobre las cosas que creemos que somos capaces de hacer y lo que creemos merecer.

Nuestra valoración se fue formando desde nuestra niñez y a lo largo de toda la vida, siempre bajo la influencia de los demás.

El problema que muchos tenemos es que le seguimos dando demasiada importancia a lo que los demás ven y opinan de nosotros, y esto con el tiempo llega a ser crucial en nuestro grado de autoestima.

Se consideran tres niveles de autoestima: Alta, Media y Baja, dependiendo de la calidad de los mensajes que hemos recibido desde la infancia.
La mayoría de nosotros nos encontramos en el nivel medio en el que existe cierta inestabilidad en la percepción de nosotros mismos, ya que a veces nos sentimos capaces y valiosos y otras ineptos o inseguros.

Una autoestima baja nos hace ser menos eficaces en el trabajo y ser menos competentes. Podemos llegar a tener relaciones autodestructivas, problemas emocionales, puestos laborales bajos y depender mucho de otros.

Los problemas que tengamos de autoestima afectan a todas las áreas de nuestra vida: lo laboral, lo social, lo económico y hasta lo sentimental, por lo que en algunas nos sentimos fuertes y en otras dudamos o les huimos.

La autoestima se puede mejorar o aumentar. Nuestra autoestima nos sirve como escudo protector contra las ofensas, rechazos, etc., y como arma para ser asertivos defendiendo nuestros derechos y merecimientos.

Te podrá doler el estómago, la cabeza, podrás estar desvelado, etc., pero con una actitud positiva, alegre y animosa, dejarás de ponerle atención a tus molestias, eliminando el dolor o por lo menos disminuyéndolo.

De tu actitud ante los problemas, los retos, los ataques, etc., dependerá tu progreso personal y de negocios.

Piensa que una actitud es meramente una actuación, y que nuestras actuaciones son decisiones personales.

Como en el caso de los actores, piensa en uno, cuyos papeles son diferentes según la película en la que trabajen. A veces la hacen de buenos, otras de malos, unas de héroes y otras más de villanos; unas veces son víctimas, otras veces exitosos, pero son sólo las actitudes que cada situación o papel les exige tener, y lo hacen voluntariamente.

En tu caso, los papeles que tienes que tomar cada día dependen de tus actividades y con quienes trates, pero tu actuación generalmente se reduce a pensar y actuar como empresario exitoso, a ser realista, tolerante, a tratar con aprecio y respeto a tu pareja e hijos, a ver el lado bueno y positivo de todo, etc.

La verdad es que, de esta manera tienes más probabilidades de lograr tus objetivos.

Es cierto, tener buenas actitudes muchas veces cuesta trabajo, sobre todo cuando las cosas no andan muy bien, pero es decisión personal y fruto de un poco de voluntad, el poder lograrlo.

Tomemos en cuenta que muchas oportunidades se nos presentan por nuestras buenas relaciones con los demás, y éstas, a su vez, dependen mucho de nuestras actitudes.

¿Creerás que todo lo que nos pasa, bueno o malo, depende de nuestras actitudes?

A mí me costó mucho trabajo entender esto, pero es muy cierto.

Un poco tarde, pero al fin me di cuenta de que mi actuación diaria la manifestaba según mi estado de ánimo, y éste, a su vez, dependía mucho de si había dormido bien, si tenía hambre o si andaba con resaca. Cuando llegaban clientes a mi negocio, a muchos de plano les ponía mala cara.

Iniciaba mi trabajo dependiendo de ello, y observé que los días que andaba malhumorado por algo, no me iba tan bien como cuando andaba de buenas o ecuánime.

Después de muchos días de bajas ventas, de cometer errores y hasta de pelearme con mi pareja, aprendí que una mala actitud, además de bajarme la energía, me hace menos competente.

Las malas actitudes afectan directamente nuestro estado de ánimo, ese que requerimos para superarnos en lo personal y en los negocios.

Tomé conciencia de que los hechos y las situaciones que se me han presentado difíciles e incómodas eran porque les daba demasiado importancia y me dejaba afectar por ellas, enojándome y poniéndome de malas.

A ti, en lo personal ¿qué puede afectarte para tener una mala actitud ante lo que te sucede? ¿tu predisposición a exagerar los sucesos, problemas de salud, mal carácter, intolerancia o qué?

Ante tus problemas, ¿qué actitud tomas, de valentía, de víctima, de esperanza, de héroe?

Recuerda que nacimos guerreros; compitiendo fuimos los primeros en llegar al útero de nuestra madre, ahí nació la fuerza y el poder que todos llevamos dentro.

No te dejes llevar por algún dolorcito, cansancio o distracción, ¡despierta tu poder interno!

Si te enfocas mucho en las cosas, personas o situaciones que no te agradan puede hacer sentirte incómodo y amargarte tu día. Cambiar tu enfoque cambiará tu punto de vista.

Cuando nos fijamos sólo en lo malo de una situación, en los errores de alguien o en los problemas que estamos padeciendo, nos creamos emociones que nos hacen atraer a nuestro mundo personal esas mismas situaciones, y “nos hacen sufrir”. Cuidado porque en casos extremos o por efectos acumulados hasta nos pueden enfermar.

Cambiar tu enfoque puede mejorar tus sentimientos hacia algo que te incomoda; puede cambiar también, el modo en que ves tu vida y por lo tanto lo que experimentas y sientes. ¿Cómo?

Entendamos que todo tiene su lado opuesto, todo tiene su parte positiva; todo problema tiene solución.

Redirige tu mirada y tu atención; cambia tu punto de vista, mira todo desde otra perspectiva.

La cuestión del aborto, por ejemplo, es algo que a muchos nos incomoda porque la vemos sólo desde el lado humano y religioso, pero los abogados, los sociólogos y economistas la ven diferente.

Un abogado y un vendedor de autos usados ven las cosas de manera diferente porque el enfoque del primero es básicamente legal y el del vendedor, comercial; muchas veces el abogado impide o retrasa las negociaciones al comerciante, tratando de protegerlo.

En la relación de pareja, muchas veces se tienen que tomar decisiones trascendentales, pero hay casos en que cada uno tiene puntos de vista diferentes.

Sin la flexibilidad necesaria para razonar y discutir sin emociones el asunto, se podría caer en un conflicto. Entender el punto de vista del otro permitiría que alguno de los dos cediera para tomar una decisión.

Enfócate en otro aspecto del objeto que estás viendo, de la situación que te está incomodando, de la persona que te cae mal o del problema del que no encuentras solución.