Se dice que aquellos que juegan a ganar buscan crecimiento, mejoría o prosperidad; que son ambiciosos y visionarios; esto es muy cierto.

Se dice también, que los que juegan para no perder, lo hacen sólo para sobrevivir, y que actúan así por miedo, incapacidad, falta de autoconfianza, poca autoestima, porque son perdedores, etc.; esto también es cierto, en muchos casos.

Pero no siempre es así, en estos últimos; muchas veces lo hacen por cuestión de estrategia y conveniencia. Los abogados saben mucho de esto.

¿Qué significa “jugar a ganar”?: 

• Tener presente los beneficios que se obtendrán

• Hacer un plan de ataque

• Ser proactivo

• Tener disponibilidad para asumir riesgos

• Ser suficientemente agresivo

• Poder marcar el ritmo del juego

• Tener el control 

• Confiar en nuestras habilidades y fortalezas 

• Poder aplicar nuestro propio estilo

• Darse el gusto de llevar las riendas

• Analizar los posibles cambios del entorno para prevenirnos 

Sin embargo, en la vida personal, familiar y hasta en algunos negocios, jugar para ganar, muchas veces no es lo mejor decisión. Cuando la ganancia es poca y no vale la pena tanto esfuerzo, podría ser mejor sólo jugar a no perder.

¿Qué significa “jugar a no perder”?: 

En estos casos, sólo buscamos conservar lo que tenemos y mantenernos como estamos; esto significa:  

• Ser muy cautelosos, prudentes, conservadores, algo relajados

• Enfocarnos sólo a defendernos 

• Evitar que nos quiten algo o que nos anoten, en el caso de un deporte

• Evitar los riesgos

• Actuar en forma reactiva

• Esperar a que el otro sea el que falle 

• Esperar a que la oportunidad aparezca

• Sólo cubrirse las espaldas y “nadar de a muertito”

• Estar a “merced del entorno”

De pronto conocemos a alguien que nos gusta, que nos deslumbra con su forma de hablar, con su presencia, por el dinero que gana, por cómo huele, y nos decimos que esa es la indicada, ¿nuestra pareja ideal!, y que esa persona nos hará felices.

Pero ¡ohhh!, pasa el tiempo y nos damos cuenta que nos equivocamos, que no es lo que esperábamos. ¿Por qué sucede esto?

La mayoría estamos dependiendo de otra persona para lograr nuestra felicidad, buscamos que se ajuste a nuestros gustos y necesidades.

Pero la realidad es que la pareja ideal es sólo un mito, un deseo inalcanzable, no existe afuera, quizá por eso muchos jóvenes deciden no casarse. Para qué comprometerse con alguien, a largo plazo, si no es tal como uno quiere que sea.

Deberíamos dejar de buscarla y de esperar que  aparezca.

La pareja ideal, podemos irla formando nosotros mismos, poco a poco con un poco de inteligencia y paciencia.

Cómo ir formando a la pareja ideal:

• Busca a alguien que te guste y con quien puedas armar un proyecto de vida común.

• Conviértete en la pareja ideal de esa persona.

• Crea con ella una relación …

– Donde haya libertad y confianza, y donde se acepten las imperfecciones de ambos.

– Donde las cosas que no nos gustan del otro se comprendan y se asuman con respeto.

– Donde haya una unión de corazones y mentes frente al mundo, en una especie de complicidad.

• Haz una relación “donde ambos logren fusionarse y sientan placer del otro, donde haya comunicación total en el lenguaje de sus cuerpos”.

• Una relación donde cada uno sea el mejor aliado del otro; donde haya reciprocidad en comprensión y cuidados; donde ambos se defiendan, se deseen, se echen de menos y se admiren.

Algunos empleados se preocupan de ser sustituidos por alguna tecnología; se llenan de temor e incertidumbre ante un futuro difícil e incierto para ellos. Sin embargo, los cambios también traen oportunidades. 

Siempre habrá necesidades por satisfacer, sólo que, en muchas, se están cambiando las formas de hacerlo. 

Aspectos como la rapidez, el servicio, la calidad, la novedad, la comodidad, el precio, etc., diferenciarán los productos y servicios que se ofrezcan en adelante, y mucho de esto es cuestión de creatividad.

En este contexto, se observan cuatro panoramas en los empleos: 1) Algunos ya están despareciendo; 2) Otros, van a desaparecer en el largo plazo; 3) Muchos se están transformando con las nuevas tecnologías; 4) Varios más se están generando. 

¿En cuál de ellos te ubicas o te quieres ubicar?

A muchos, nos llamaron la atención las expresiones que hizo el ex-presidente, cuando fue invitado al 80 aniversario del partido que lo llevó al poder.

Su rostro y sus palabras irradiaban odio, sed de venganza, dolor y coraje, cuando dijo que hay que darle en la “M…” a la 4T.

Como cualquier mexicano, aunque sea ex-presidente, está en su derecho de expresar sus ideas sobre cualquier tema, pero no había yo alcanzado a comprender esas expresiones.

Me sorprendió su incoherencia. ¿Cómo alguien, con fuertes valores religiosos, puede guardar tanto rencor en sus adentros? Recordemos cuando, bien cumplidor, acudía a misa los domingos, como queriendo darnos un ejemplo.

¿Será que ya lo envalentonó la yerba verde que quiere sembrar, esa de la que quiere ser el principal exportador de México, o será que así se pone uno a los 77 años de edad? ¡Qué horror!

Esas actitudes serían propias del diputado Noroña, por ejemplo, de quien no nos sorprende nada de eso. 

Bueno, al fin y al cabo Fox, es oposición. ¿Pero de cuál?, porque en varias ocasiones apoyó más al partido del sexenio anterior que al suyo. 

De cualquier manera, se trata de un antagonismo entre alguien de la extrema derecha contra alguien de izquierda.

Pero según mis amigos, Fox trae una herida que no ha podido sanar.

Resulta que en 2005-2006, en el primer intento de AMLO de ser presidente, cuando Fox gobernaba el país, el tabasqueño encabezaba las encuestas. 

Esto no gustó al presidente, por lo que inició un plan para encarcelarlo por una “violación a la ley” que había cometido, siendo Jefe de Gobierno, y así evitar que se lanzara como candidato; pero no lo logró.

¿Será que aun carga con el resentimiento? ¿Guardará en sus adentros la “derrota” personal de no haber podido encarcelarlo en esas fechas?

Entender y aceptar esto, nos quita problemas y nos evita el sufrimiento.

Todo viene en paquete, en pareja; todo trae dos lados, todo tiene su opuesto o su contraparte. Todo es complemento de todo:

• No hay noche sin día 

• No hay problema sin solución

• No hay efecto sin una causa

• No hay negocios sin competencia

Los grandes pintores manejan los opuestos en los contrastes de sus obras; saben bien que los oscuros son tan importantes como los claros.

No obstante, dentro de los opuestos hay matices, pues no todo es negro ni todo blanco; todo se presenta, la mayoría de las veces, en tonos grises.

Los opuestos pocas veces se presentan juntos en su totalidad; cada uno por separado, en momentos o lugares diferentes. Como ejemplos de éstos podemos hablar de:

• No hay principio sin fin

• No hay pobreza sin riqueza

• Existe el mal porque existe el bien

Cada uno de los opuestos existe gracias a la existencia del otro. Esto es para ubicarnos, para entender, para cuidarnos y para darle valor a lo que tenemos:

• No hay esfuerzo sin su compensación

• Toda pérdida trae una ganancia

• Todo lo malo trae algo de bueno, y viceversa

• Todos los problemas traen aparejada su solución

• Todo riesgo implica una oportunidad

• Virtudes y defectos; oportunidades y amenazas; derechos y responsabilidades, siempre vienen juntos

Lo bueno o malo de cada uno de los opuestos lo define su uso, el lugar donde se presenten, la fuerza con la que lo hagan, la intensidad o cantidad con la que se den, la duración que presenten y la frecuencia con la que se manifiesten.

Esta dualidad se manifiesta en toda la creación: personas, cosas, situaciones, toda la naturaleza está llena de ella. ¡Aceptémoslo!

No me cansaría de hablar de cómo me la paso con mi perro; aunque hay de todo, como en cualquier relación, son muchos más los momentos gratos.

Una tarde, regresando de mi trabajo, iba caminando por una de las calles de la Col. Granjas México de Iztapalapa, cuando vi tirado un pequeño bulto. 

Pude observar que se trataba de un perro; no me quise acercar porque pensaba que estaba muerto. Esa noche no pude dormir pensando en el pobre animal.

Al día siguiente, cuando iba a mi trabajo, lo volví a ver en el mismo lugar y en la misma situación. Me fui a trabajar y por ratos se me venía a la mente la imagen de ese animalito.

Ya en la tarde, cuando nuevamente regresaba a mi casa, lo volví a ver ahí tirado, fue entonces que me acerqué a él y pude ver que aun respiraba, y que había sentido mi presencia porque se movió ligeramente.

No pude más y me lo llevé a casa. Esa  noche lo bañe, le corté un poco del pelo que le estorbaba en su cara, le di agua y un poco de carne; y pues, me lo quedé.

Después de eso, aun sigo viendo algunos perros sin dueño, muy sucios, enfermos y flacos, que he estado a punto de llevármelos, pero ¡no!, porque en mi casa me corren.

Dan mucha lástima verlos sufriendo, pero pienso que yo ya cumplí con uno, y espero de corazón que otros hagan lo mismo, rescatar un perro.

No tiene que ser de raza fina o de pedigree, el amor no tiene que ver con razas ni clases, ni belleza física.

Aunque tiene sus responsabilidades, un perro es una gran compañía para niños, jóvenes, adultos o de edad avanzada. 

Por favor, no compres perros en el tianguis; estos animalitos son casi personitas y no podemos estar haciendo negocio con ellos, mejor rescata uno o adquiérelo en asociaciones de rescatistas o similares.

Un perro rescatado, es una vida inteligente y amorosa que te estará agradecido toda su vida.

Ya desde hace tiempo, los especialistas en tecnología y en recursos humanos, nos habían dicho que nos pusiéramos “abusados” porque llegaría el momento en que las máquinas y robots sustituirían a los humanos en muchas áreas laborales.

Ya lo estamos viendo, autos que se manejan solos, aeroplanos sin pilotos, y muchas cosas más de las que tú sabes. 

Hace poco que tuve la oportunidad de estar en Londres, ahí me sorprendió lo siguiente:

Ya para regresarme, cuando llegué al Aeropuerto Heathrow, me llamó la atención que, en los módulos de la aerolínea, ahí donde daban el pase de abordar y entregaba uno las maletas grandes, no había personal, todo era automático. 

Ya llevando el check-in impreso, lo acerca uno a un escáner del que sale el pase de abordar; ahí mismo sube uno la maleta para pesarla y la máquina emite el talón que marca el peso y anota nuestro nombre, y que ahora uno tiene que pegar en la maleta. 

Hecho lo anterior, empuja uno tantito la maleta y se monta sola en la banda que se la lleva. Todo en automático.

Para ingresar al área donde checan los maletines y bolsas de mano, antes había alguien de seguridad que checaba el pase de abordar, ahora sólo acerca uno dicho pase a otro escáner y un segundo después suena un timbre que nos permite el paso. 

Otra experiencia fue en los súpers a los que acudí, ahí hay dos opciones para pagar las compras. 

Además de las cajeras normales, hay unas máquinas donde personalmente pasamos los productos, uno por uno; se digitan, aparece el total, acerca uno la tarjeta de crédito a un escáner y listo, sale el comprobante.

Ante esto, y por todas las novedades robóticas de las que sabemos, ¿cómo podemos reinventarnos para no salir afectados con tanta automatización?

Tú lo sabes bien, los conflictos son inevitables. Con jefes, socios, familia, amigos, etc., todos los hemos tenido y los seguiremos teniendo. 

Los conflictos nos invitan al cambio, son necesarios para evolucionar y la oportunidad para la equidad. ¿Cómo te enfrentas a ellos?

• Compites. Es cuando tratas de imponer tu criterio, y tratas de no ceder para lograr un acuerdo.

• Lo evitas. Es cuando te tardas mucho en afrontar el conflicto y evitas hacer algo para solucionarlo.

• Te acomodas. Es cuando le damos mucha importancia a la otra persona, hasta el punto de ceder demasiado.

• Colaboras. Aquí encuentras la oportunidad para solucionarlo, para que tu relación con la otra persona no se vea afectada.

• Te comprometes. Aquí reconoces tu posición y positivamente escuchas la de la otra persona para encontrar una solución que no implique renunciar a tus intereses.

¿Con cuál de te identificas?

Tu salud financiera está compuesta por dos partes:

1) El conocimiento y uso de las técnicas de finanzas personales

2) Tus propias creencias y actitudes hacia el dinero

Ambos componentes se interrelacionan y dependen el uno del otro. De nada sirve un conocimiento sólido en finanzas si las actitudes hacia el dinero son negativas. En caso contrario, una actitud positiva hacia el dinero no sirve de mucho si no se cuenta con los conocimientos y técnicas adecuadas para llegar al estado de prosperidad deseado.

No importan los libros que leas o los cursos a los que asistas, si no tienes una actitud y creencias sanas hacia el dinero, entonces tu riqueza no puede estar garantizada.

Las creencias hacia el dinero

¿De qué forma nos relacionamos con el dinero?. A través de los atributos que le otorgamos, establecemos determinado tipo de relación y conducta con respecto a éste.

Funciona de la siguiente manera:

Si nuestras asociaciones hacia el dinero son positivas (es bueno, ayuda, otorga seguridad, etc.), entonces es probable que le reconozcamos como una herramienta, estableciendo una relación sana y siendo más fácil generar estados de prosperidad.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando las asociaciones hacia el dinero son negativas? Si al pensar en la palabra “dinero” lo que viene a nuestra mente son palabras tales como: malo, sucio, corrompe, sólo para unos cuantos, etc., será muy difícil que podamos motivarnos a establecer una buena relación con éste; después de todo ¿quién quiere llevarse bien con algo que le produce reacciones negativas?.

El pilar de la salud financiera es una relación sana con el dinero. El éxito del proceso está en descubrir lo que significa para ti el generar, tener, gastar o usar el dinero y éste es un proceso diferente para cada uno de nosotros.

Actualmente, el verdadero reto para las empresas de todos los tamaños, para los profesionistas independientes, empleados y todos nosotros en lo personal, es “Desaprender para Reaprender”.

Aunque esto es para todos, el reto es mayor para las empresas que han tenido la suerte de haber estado funcionando por mucho tiempo, así como para las personas de las generaciones “Boomers” y la “X”.

El causante de esto es el cambio, pero no el cambio por sí mismo, sino por  la intensidad y la rapidez con que se está dando.

Tú lo has visto y sentido en forma personal; no sólo es la tecnología, te ha tocado ver que muchas de las cosas que aprendiste ya son obsoletas o están en proceso de serlo, en el corto y mediano plazo.

Para muchos, los cambios han sido tantos y en períodos tan cortos que no sólo nos desactualiza, sino que además, nos estresa. Nuestra resistencia a los cambios, ha ocasionado que nos estemos convirtiendo en un nuevo tipo de analfabetas.

Aquellas empresas o personas que den el paso importante de “Desaprender para Reaprender”, seguirán funcionando como hasta ahora o si reaprenden contantemente, podrán “ponerse a la cabeza” de sus competidores.

¿Qué tenemos que desaprender? Muchas de las cosas que hemos aprendido. ¿Cuáles? Tú lo percibes mejor. En los contextos que vivimos hay muchas cosas que han cambiado o están cambiando. Además de la tecnología, en las cuestiones sociales hay muchas cosas nuevas por entender y aceptar.

“Desaprender para Aprender”, requiere de flexibilidad para pensar diferente y poder ver las cosas, situaciones y personas de otra manera. Para los problemas, por ejemplo, ahora hay mucha información para resolverlos. 

Hacer como le hacen los campesinos; para sembrar, antes cortan la yerba mala; si desaprendemos para reaprender, el mundo se nos hará menos complejo y difícil.