No hay duda de la gran capacidad con la que las nuevas generaciones vienen armadas.

En los últimos años, la creatividad juvenil se ha venido desarrollando con más fuerza; hoy encontramos chavitas que nos sorprenden y nos ponen ejemplos que nos convendría imitar.

Es el caso de Kana Min, que de la nada crea dibujos muuy padres, creaciones únicas que buscan identificar su pensamiento plasmándolo en un dibujo; sin técnicas, sin estudio, simplemente siguiendo los pasos de gente experimentada, arriesgándose a hacerlo sin pensar en el qué dirán.

Y al final “WOW”, las sorpresas que se lleva uno, con simplemente admirar cada línea, cada color, cada detalle, dentro de los gustos de esta artista.

Lo que finalmente era una tarea escolar, se pudo convertir sin pensarlo y sin planearlo, en una obra de arte para ella misma; simplemente en ese momento surgió la inspiración y el impulso de hacerlo.

Amigo microempresario, si ves dentro de tu negocio, que ese cambio en tu tienda que has tenido en mente durante algún tiempo, te convence, simplemente hazlo, eso generará que tengas ganas de estar ahí siempre, porque es tu espacio donde en ocasiones estás desde las seis de la mañana hasta las 11 de la noche; prácticamente es todo para ti: tu recámara, tu sala, tu cocina, tu comedor; todo lo tienes ahí, es desde donde atiendes y ofreces una sonrisa a cada visitante a a tu negocio.

Hoy esta jovencita nos demostró que cuando algo nos gusta, simplemente hay que hacerlo.

Recuerda: el que no arriesga, no gana.

¡Gracias, Kana Min!

Por fin, después de 75 años de investigación, los científicos de la Universidad de Harvard le dieron la razón a John Lennon: “Todo lo que necesitamos para ser felices en la vida es AMOR”.

Según el estudio presentado por esta Universidad, “tener mucho dinero en el banco o millones de seguidores en Instagram o Facebook no nos hará más felices. Sin embargo, y tal como decía Lennon, el amor, sí”.

Los datos para confirmar esta posición fueron recabados a través del monitoreo del bienestar emocional y físico de dos grupos de hombres durante más de 75 años.

Uno de los grupos estuvo conformado por 456 hombres pobres de Boston y el otro por 268 egresados de la misma Universidad de Harvard.

En una entrevista que la revista Fast Company le hizo a Robert Waldinger, director del estudio, éste confirmó que “las buenas relaciones nos mantienen más felices y saludables”. Yo diría hasta más sanos, pues el impacto de éstas llegan a todo nuestro ser.

Por supuesto, aquí no se refieren a las relaciones sexuales, sino al amor verdadero, ese que puede durar toda la vida.

El mismo Waldinger enfatizó en la misma entrevista, que las buenas relaciones “es el factor que más influye en la felicidad y la realización personal”. 

Complementando esto, la agencia rusa Sputnik remarcó que incluso influye más que el dinero, los logros profesionales o la buena salud. 

Según los resultados de la investigación, “tener a una persona en quien confiar, ayuda al sistema nervioso a relajarse, al cerebro a permanecer sano por más tiempo y a reducir el dolor, tanto emocional como físico”. 

Pero no sólo es “El árbol del Tule”, en el pueblo, de aproximadamente 8,000 habitantes, puedes realizar gran cantidad de actividades, como ir de compras, admirar artesanías  en su mercado artesanal, comer en el mercado antojitos regionales como las tlayudas, empanadas, pan de yema, picadas, además de disfrutar el delicioso mezcal, el chocolate de agua y deliciosas nieves, entre otras cosas.

El segundo lunes de octubre, “El árbol del Tule” tiene su propia fiesta, y durante ese día se puede disfrutar de la tradicional música en vivo con bandas, lanzamiento de cohetes, danzas y mucho más.

El árbol cuenta con una hermosa vista panorámica; lo puedes distinguir desde unas cuadras antes de llegar a él y aun así apreciarás su grandiosidad.  Está exactamente ubicado en el patio delantero de la iglesia de Santa María del Tule, donde se han encargado de cuidarlo y darle mantenimiento, incluso las mismas personas que habitan cerca se encargan de cuidarlo y de protegerlo.

Muy cerca del pueblo hay atractivos turísticos como Hierve el Agua y Mitla.

Como ves no es un árbol común que nos podamos encontrar saliendo de casa ya que tiene sus propias cualidades. Cualquiera que esté frente a él se sorprendería por lo que se puede encontrar en su tronco y sus ramas.

Muchos personajes famosos mundialmente lo han visitado y se han tomado fotos junto a este maravilloso “Árbol del Tule”.

Esta antigüedad viviente continúa creciendo. Al paso de los siglos, sus ramas y corteza han creado formas caprichosas en las que se siguen descubriendo con un poco de imaginación, más perfiles de animales, personas y otros seres fantásticos.

Posiblemente ya lo conoces o has oído hablar de él, es el Pueblo de Santa María del Tule, que es famoso porque ahí se ubica el majestuoso y sorprendente “Árbol del Tule”.

Su importancia se debe a que es el árbol con el tronco más grande del mundo con 14 metros de ancho, y  una altura de 40 metros. Tan grueso que 30 personas entrelazadas podrían apenas abarcar su tronco. En la sombra que genera con el sol caben hasta 500 personas.

Existe una leyenda zapoteca que narra que este árbol fue plantado hace unos mil 400 años por Pechocha, un sacerdote Ehécatl, considerado “Dios del Viento”, pero por los estudios realizados en él se calculan en 2 mil años su antigüedad.

Se trata de un árbol de la familia de los ahuehuetes, ubicado en el atrio de la iglesia del mismo nombre del pueblo, el cual está localizado a 13 kms. de la Cd. de Oaxaca.

Para llegar a esta localidad hay que salir de la ciudad de Oaxaca y tomar la Carretera Federal 190 que conduce rumbo a las muy famosas ruinas arqueológicas de Mitla; el del recorrido es de menos de 15 minutos.

Por su belleza, su longevidad y las varias leyendas que se encuentran sobre él, en 2003 fue nombrado “Patrimonio Cultural de la Humanidad” por la UNESCO.

“Árbol del Tule” significa “Árbol de Iluminación”, pero lo sorprendente es que en su tronco se pueden apreciar diferentes figuras de animales conocidos como, por ejemplo, la cabeza de un león con todo y la formación de su melena, un elefante con la trompa hacia abajo y sus patas hundidas como si estuviera en una laguna, la cabeza de un venado, un cocodrilo y un pez. También se pueden observar una casita de duendes, una piña, los tres reyes magos e incluso se dice que hasta hay la figura de una mano rascándose la pompa. Esto y más se puede encontrar, solo es cuestión de dejar echar a volar la imaginación.

En general, los miembros de esta generación son totalmente digitales y siempre están conectados a las redes sociales; sin embargo, son muy cuidadosos de lo que publican en ellas.

Son más realistas, más emprendedores y pragmáticos, más autónomos, más resolutivos y más críticos. De hecho, esta generación pretende cambiar al mundo pues tiene una mayor visión de futuro.

Algo que para mi gusto, destaca más a esta generación, es que sus intereses van más allá de la mera tecnología, pues les interesa mucho el calentamiento global y las cuestiones sociales, entre otros aspectos, no sólo de su país sino de todo el mundo.

Su curiosidad es el motivador más fuerte para elegir una carrera. El dinero también, claro, además de la oportunidad de ayudar a la gente.

Son más realistas ante sus propias dificultades y oportunidades, y más conscientes de sus propios hábitos y capacidades.

Son compradores más inteligentes pues no caen en el consumismo, y prefieren comprar directamente en tiendas que por internet, lo que puede ser bueno para los detallistas.

Son más autónomos, poseen más características para ser líderes y son más creativos.

Fácilmente se pueden unir a alguna causa que para ellos valga la pena.

Tengo mucha confianza en esta nueva generación, pues tienen alta disposición a emprender sus propios negocios, con lo cual podrían abatir el desempleo.

Sin embargo, me preocupa que su atención a los detalles está limitada, pues caen en la impaciencia, acostumbrados a la rapidez con la que encuentran respuestas en internet.

Se dice, que por ser tan virtuales, carecen de habilidades interpersonales, además de que no le dan importancia a los valores familiares.

Son muy individualistas y no quieren vivir sometiéndose a las normas sociales, pues creen más en su propia persona. Su sociedad existe en Internet donde abren su mente y expresan sus propias opiniones.

Mis padres y yo teníamos problemas para entendernos, y aunque siempre estuve seguro de su cariño, crecí con un poco de sentimiento de que no comprendían mis intereses de joven, mis gustos, aficiones, etc.

Ahora ya con un hijo de 15 años, me doy cuenta que estoy viviendo lo mismo.

Lo quiero mucho pero a veces me desespero por su forma de ser, actuar y hasta de pensar, y como no quiero que me llegue a odiar, me dediqué a investigar si era yo o era él quien tenía algún problema.

Después de leer varios artículos sobre la Generación “Z”, supe que traen algunas cosas en común con nosotros los Millennials, pero ellos son mucho mejores en los aspectos en que coincidimos.

Además, debido al dominio que tienen de las tecnologías y a los acontecimientos sociales y económicos que han vivido desde niños no sólo vienen más revolucionados mentalmente sino que para su edad son personas mucho más definidas en su modo de pensar, actuar y en sus propios valores, que sus generaciones anteriores.

De plano, reconozco que era yo el del problema. Me maravillé cuando conocí el mundo tan extenso de características positivas que posee esta generación, y comprendí la razón por la que ellos son como son.

Mi generación, Millennials, vivió sus años de formación en un relativo auge económico que contribuyó a que nos consintieran bastante, por eso muchos estamos impregnados con cierta dosis de soberbia. La Generación “Z”, por su parte, vivió su infancia con dos crisis económicas fuertes, la de 1995 en México que duró varios años, y con los efectos de la crisis inmobiliaria de 2007 y 2008 de Estados Unidos.

Esto último, y los aspectos sociales del cambio de milenio afectó positivamente a esta generación, pues según los estudiosos viene con mucha madurez, objetividad y con más consciencia social y ecológica.

Ese afán de encasillar a la gente en bloques generacionales nos ha permitido diferenciar sus principales características, valorarlos y darles la importancia que tienen en el presente y en el futuro.

Cada generación ha aportado algo al mundo, y es cierto, cada una posee características que los destaca; sin embargo, las generaciones más nuevas siempre arrastran algunos aspectos de las anteriores, principalmente los Millennials.

Los Millennials, son los que actualmente están dominando el mercado comercial del mundo; sin embargo, a 2015, la mayoría de la población mexicana tiene menos de 20 años. Esta es la Generación “Z”, que nació a partir de 1995-1996, y aunque aún no tienen el poder de decisión total para ser el mercado más importante en este momento, sí influyen en las decisiones de compra.

La mayoría de estos últimos traen un cerebro mucho más revolucionado que las generaciones anteriores por lo que, en un momento dado, podrán parecer más desesperados, sobre todo al obtener información, pues están acostumbrados a  tiempos de respuesta más rápidos a través del internet.

Su realidad es la tecnología, y todo lo resuelven a través de ésta. Duermen y despiertan pegados a un smartphone o tablet. Ahora, cuando algo no entiendo de mi computadora o celular, consulto a un Millennial y preferentemente a uno de la Generación “Z”.

El reto para las generaciones mayores, sobre todo para quienes quieran contratarlos, es entenderlos y crear los ambientes adecuados donde puedan  desarrollarse bien, pues su potencial dentro de las tendencias tecnológicas es mayor aún que la de los Millennials.

¿Qué podemos esperar de la “Generación Z”  ¿Podrán ellos mejorar las cosas en el mundo?.

Los Millennials a veces asustan a las generaciones anteriores, pero la Generación “Z” está poniendo a temblar a muchos, pues viene más avanzada todavía y en corto tiempo será la que domine el mercado.

La testosterona es un orgullo para muchos hombres, pero para algunos otros es  un estorbo.

Sabemos que la testosterona es la hormona sexual exclusiva de los hombres; sin embargo, aunque en menor cantidad, las mujeres también la tienen. En ambos está relacionada directamente con su comportamiento habitual.

Se trata de una hormona esteroide que el cuerpo produce y expulsa en forma natural influyendo en la maduración y el apetito sexual; de ella depende también la formación de masa corporal, los músculos y la resistencia de los huesos.

La testosterona, al igual que la mayoría de las hormonas, impacta de alguna manera ciertas partes del cerebro. En nuestro caso, los especialistas aseguran  que “activa con fuerza las funciones del hipotálamo y la sustancia gris central, que son las que más tienen que ver con el comportamiento animal de las personas; es decir, las que manejan las funciones básicas para sobrevivir y mantener la especie”. Lo mismo que sucede con los animales salvajes.

Un aumento elevado de los niveles de testosterona tiene efectos muy fuertes en nuestros circuitos cerebrales, aquellos que están relacionados con la forma en cómo se procesan las amenazas y las agresiones.

Esto último nos permite entender las reacciones locas e irracionales de muchas personas.

Según los expertos, los hombres con altos niveles de testosterona son más agresivos, más intolerantes, pierden fácilmente el control de sus emociones.

No sólo se manifiesta en un aumento considerablemente de la libido; todo indica que hay una relación directa, entre los niveles de testosterona y la calidad de nuestros comportamientos.

¡Ahhh!, pero también tiene su lado positivo. Resulta que la testosterona “es, en parte, la responsable de la supervivencia del hombre como especie; en su tiempo aportaba la agresividad que permitía al hombre ir a cazar y matar a su presa, los impulsaba a buscar comida, a luchar y a atacar a sus enemigos”. Esto los hacía más competitivos.

Aunque no lo creas, aunque lo niegues, aunque lo dudes o lo rechaces, es una gran verdad, “lo que rechoca, te recheca”.

Sí, las cosas que te molestan o de plano no puedes soportar de alguien, son cosas que tú también tienes, y que muy en lo profundo de ti, no has podido aceptar.

Piensa en alguna persona que por sus actitudes, aparente defecto, su voz, su risa, etc., “no la tragas”. Puede ser algún vecino, pariente o hasta algún cliente o proveedor.

Obsérvate bien. Esa persona que tanto te molesta, tiene características que puedes ver en él pero que no te atreves a ver en ti mismo.

Lo que percibimos en los demás, como en un espejo, nos refleja mucho de nosotros.

¿Quieres conocer más de ti, más de lo que hasta hoy creíste que eres?.

“Nunca vemos a los demás como ellos son, sino como somos nosotros”.

Lo que nos choca nos checa. Cuando odiamos algo de otra persona es algo que odiamos en nosotros y que no somos capaces de aceptar en nosotros por miedo, vergüenza, prejuicio o por egoísmo.

En mi caso, siempre creí que estaba rodeado de gente sangrona, déspota, gente egoísta, intolerante, que presumía y quería sobresalir en todas las pláticas.

Cuando mi loquero me explicó eso de lo que te choca te checa, me di cuenta de aspectos míos que no reconocía. Yo quería entender el por qué y qué podía yo hacer.

Cuando me di cuenta que era cierto esto, creí por un tiempo que tenía muchos defectos, no me gustaba mi voz, quería tener siempre la razón, no dejaba hablar a otros, etc.

Pero me llegó mi momento de madurez, de inspiración, de someterme a mi mismo y de aceptarme como soy.

Creía también que para mis padres era yo un hijo no deseado, porque en verdad todo me lo criticaban; esas cosas que hasta hace poco me molestaban en otras personas yo las tenía, o al menos así me lo hicieron ver de niño, y crecí con eso.

Lejos de humillarme, de vivir tímido y opacado, por rebeldía mostraba yo lo contrario: hablaba mucho, me enojaba y gritaba cuando las cosas no salían como yo quería.

El loquero me dijo que para aceptar a los demás tal como son, primero tenía que aceptarme a mi mismo tal como soy, con todos mis defectos.

Me dijo que tenía que asistir a varias terapias para que poco a poco fuera aceptando las características de comportamiento en los demás, pero la verdad no le hice caso. Entendí rápidamente que mi rechazo por las demás personas a las que juzgaba por dichos comportamientos, iría disminuyendo al empezar a verlas como algo natural en mi y en ellas.

Poco a poco me llegué a sentir bien conmigo mismo, y empecé a sentirme bien con los demás.

Cuando juzgamos o criticamos a alguien por ser demasiado arrogante, presumido, insoportable, etc., tenemos la oportunidad de reconocer dichas características en nosotros mismos y transformarlas en otras más amables.

En síntesis, ¿porque me caían mal los demás?

• Porque una parte de mi era así.

• Porque una parte de mi quería ser así, pero no me daba permiso de serlo y expresarlo por pena o vergüenza.

• Porque de niño era yo así y me reprendieron mucho mis padres, me criticaron, me juzgaron mal y me traumé.

• Porque mi ego no permitía que otros pudieran ser así y nadie les decía nada; yo quería reclamarles pero no me atrevía, prefería aguantarme haciéndome el sufridor.

Una persona carismática puede caerle bien a la gente que confía en ella y acepta y defienden sus propuestas; no obstante, poseer carisma no significa por ello que sean “buenas personas”, ya que muchos dictadores y déspotas crueles y sanguinarios a través de la historia han sido carismáticos.

Cuando se le pregunta a la gente qué es ser carismático desde un punto de vista político, habitualmente se entiende como líder, “tener personalidad” o “magnetismo”.

Las personas carismáticas se encuentran en las actividades públicas o de relaciones humanas. Son dirigentes políticos, militares y empresariales, vendedores, artistas, estrellas del espectáculo, periodistas, entre otros. Sin embargo, es bueno destacar que no todos los líderes son carismáticos ni toda persona carismática es un líder.

Muchos autores plantean que se nace con carisma. Otros tantos, defienden la tesis de que el carisma se aprende como toda habilidad, que se trata de “una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos y preocuparnos por los demás”.

Así, para ser o parecer carismático a tu gente sonríe a todos, trátalos bien, muestra interés por ellos, escúchalos, háblales de lo que les interesa, conéctate a sus emociones, elógialos, modula tu voz al hablarles.

Toma en cuenta que el carisma depende  también de las otras personas. Una persona puede ser carismática para unos o una persona común y corriente para otros del mismo grupo.

Para personas consagradas a una causa, el carisma es una fuerza interna que todos poseemos y para desarrollarla debemos interesarnos por los demás y probarles, con la constancia, el esfuerzo y el ejemplo, nuestra legítima preocupación por ellas. Para estas personas no importa si se es pequeño de estatura, poco atractivo, que vistan mal o se expresen con el silencio sin grandes discursos. Así, ha sido reconocido por la humanidad como muy carismático Mahatma Gandhi, por ejemplo.