En mi último trabajo que tuve como empleado, antes de ubicarme en el mostrador de ventas, me mandaron a tomar un curso sobre actitudes; sí, sobre las formas en que nos comportamos y tratamos a los demás, y que aplicamos diariamente en todo y con todos. “Válgame…”, algo no muy  bueno han de haber descubierto en mis exámenes psicométricos.

En el curso me enseñaron y me convencieron de que cuando la gente acude a un negocio a comprar un producto o servicio, la mayoría prefiere un buen trato, a sólo ser despachado con rapidez y sin errores.

Una buena actitud, me decían, envuelve el producto o servicio que compramos o vendemos, le da más valor, lo enriquece; el cliente se va más satisfecho. Un buen trato puede olvidar fácilmente un error o  falla;  “el precio elevado de un producto se llega a olvidar, una mala actitud jamás”. Difícilmente regresamos a un lugar donde nos hacen malas caras.

Es cierto, la buena actitud hace más personalizado el producto o servicio, lo hace más humano. Cómo decían los abuelos “trata a los demás como te gustaría que te trataran”.

No me había percatado, pero el expositor nos habló de que la tecnología, la inseguridad, la corrupción, etc., le ha restado importancia a la parte más esencial del ser humano, el contacto afectivo.

Un “buen día”, un “que le vaya bien”, un “en un momento lo atiendo”, un “cuídese”, mejora la calidad de los productos o servicios que se venden.

Me dieron buenos argumentos de que en los negocios particulares pequeños se puede lograr esto con mejores resultados. No obstante, he visto que hasta en los principales bancos del país están haciendo esfuerzos para que salgamos con mejor sabor de boca que antes; ahora ya sonríen y preguntan ¿se le ofrece algo más?

Respirar es una de las funciones más importantes del cuerpo para mantener y prolongar la vida.

Debemos aprovechar la flexibilidad del diafragma para que el pulmón se expanda hasta el punto de aprovechar toda su capacidad.

Como la respiración es algo que podemos controlar y regular, es una herramienta útil para lograr un estado relajado y claro de la mente.

Respirar de forma controlada no sólo ayuda a que el cuerpo y mente trabajen al máximo, sino que también puede proveer los siguientes beneficios:

• Reducir la presión sanguínea.

• Combatir el estrés, la depresión y la ansiedad.

• Lograr un estado de relajación.

• Desintoxicar y liberar toxinas del cuerpo.

• Aliviar el dolor y problemas emocionales.

• Aumentar la masa muscular.

• Fortalecer el sistema inmunológico.

• Mejorar la calidad de la sangre.

• Fortalecer el corazón.

Ejercicios de respiración efectivos para relajación, reducir la ansiedad y el estrés. Técnica 4-7-8.

El siguiente ejercicio es un tranquilizador natural y mientras más lo hagas, mayor su efecto. Para aprender el ejercicio tendrás que hacerlo en un posición sentada con la espalda derecha, pero una vez que lo domines lo puedes hacer cuando quieras y como quieras.

Instrucciones:

• Exhala completamente por la boca, haciendo un sonido de “fuuuu”.

• Cierra la boca e inhala silenciosamente por la nariz mientras cuentas hasta cuatro (4), permitiendo que se expanda tu abdomen.

• Aguanta la respiración contando hasta siete (7).

• Contando hasta ocho (8), exhala completamente por la boca haciendo un sonido de “fuuuu”, sintiendo que tus hombros, brazos, espalda y estómago se van soltando.

Repítelo tres veces seguidas, por la mañana y por la tarde-noche. Además, puedes hacerlo cada ocasión que te sientas tenso o entres en pánico.

Si sientes mareo al hacer este ejercicio, no te preocupes, es normal y te pasará pronto.

“Veámoslo así, dos personas que piensan de forma distinta pueden lograr más que dos personas que piensan de forma similar”.

Todos somos diferentes pero en eso está la riqueza de un equipo deportivo o de trabajo, o de una nación; y en eso, en las enormes diferencias que hay entre nosotros, está la riqueza de México.

Muy pocos países tienen las más de 60 etnias indígenas que hay en este país, los grandes desiertos y abundantes bosques, la enorme diversidad de gente de muchos países del mundo radicando desde hace años en México, españoles, judíos, argentinos, chilenos, colombianos, etc.

“Todos somos diferentes, pero ahí está la riqueza, porque todos somos complemento de todos …. Podremos apreciar mejor la diferencia cuando nos demos cuenta de que nosotros no somos todo, sólo somos una pequeña parte del todo, y que ninguna persona es mejor que otra, sólo es distinta”.

Una vez que reconozcamos que todos vemos de forma distinta el mundo, y que todos podemos tener razón en cómo lo interpretamos, aumentará nuestra comprensión y respeto hacia los puntos de vista diferentes.

¿Qué nos impide aceptar las diferencias?

• Nuestra ignorancia respecto a que desconocemos lo que piensan y sienten los demás.

• Cuando pertenecemos a un grupo cerrado o exclusivo donde hay una autoridad superior que influye en nuestro modo de pensar.

• Los prejuicios que traemos y que hemos aprendido de otras personas o de los medios de comunicación, entre otros. “Es importante superarlos para lograr la sinergia y defender la diversidad”.

Nunca podremos tener los beneficios de la sinergia mientras no entendamos, aceptemos, respetemos y aprovechemos las diferencias de los demás.

Si alguna vez te sentiste relegado por ser diferente, en vez de mezclarte y ser como los demás, enorgullécete de ello y haz sinergia con otros, busca cómo ser complemento de otros.

Posiblemente te preguntarás que es eso de sinergia, para qué me sirve, cuánto voy a ganar, o quizá cuando termines de leer este artículo me contestes: “No, ahorita no puedo, no tengo tiempo, otro día”.

Lo mismo decía yo hasta hace poco, hasta que me di cuenta que la sinergia es algo que ya existe en todo el planeta, entre personas, animales, plantas, etc.

Te hablo de que la única forma de realizar algo, de lograr un objetivo es a través de la cooperación o unión funcional de otras personas. Esta cooperación integradora es lo que se conoce como sinergia, y la encontramos y vemos en todas partes.

¿Es conveniente?, sí, porque sólo cuando hay sinergia funcionan bien las cosas y los equipos, porque en esto se respetan y aprovechan las diferencias de cada uno de los participantes.

Un equipo de cualquier deporte no funcionaría bien si no fuera por la sinergia entre ellos. Cada jugador, en su respectivo puesto coopera para funcionar bien.

Si alguna vez estuviste en un equipo, ya la sentiste.

Un matrimonio funciona mejor cuando hay sinergia, salvo cuando cada uno jala por su lado.

Vale la pena entender esto porque lejos de criticar o menospreciar que otros sean diferentes a nosotros llegamos a agradecer sus diferencias. Las llegamos a considerar más como ventajas que como debilidades. Los líderes entienden bien esto cuando llegan a sumar y conjuntar esas diferencias.

A muchos, a pesar de nuestra madurez y de nuestra interdependencia con todos los demás, nos cuesta trabajo aceptarlos. Pero ahora más que nunca debemos aceptar la importancia que todos tenemos en nuestro contexto.

Es cierto, cuesta trabajo aceptar que otros sean diferentes a nosotros, que no piensen y actúen como nosotros queremos, pero cuando vemos las ventajas de ello llegamos a celebrar esa diversidad, y entenderemos que “el todo es mayor que la suma de sus partes”.

Muchas personas, mujeres y hombres, creen todavía en “la pareja ideal” como aquella que cubre todas sus necesidades, pero ya en la diaria convivencia se dan cuenta que la persona con la que entablaron una relación a largo plazo no era “la indicada”. ¿Qué pasó ahí?

Esa visión que se tiene de la pareja ideal, es sólo un mito, una utopía. No existe pareja ideal, porque nadie se puede ajustar totalmente a los intereses, necesidades o caprichos del otro; sobre todo cuando existen intereses personales diferentes, ya sean profesionales, mejores niveles de vida, o cuando, a pesar de caminar juntos son diferentes en gustos, intereses o necesidades propias, y a alguno de los dos le es incómodo avanzar así.

Después de muchos años de observar la relación entre parejas, se ha visto que ni hombres ni mujeres tenemos la capacidad para acoplarnos al otro como lo hacen exactamente dos medias naranjas o un engrane con otro.

La mayoría estamos buscando, inconscientemente, a alguien parecido a la madre o al padre, que tuvimos de niños.

En el primer caso quizá porque nos cuidaba, protegía, o porque guisaba rico, pero de alguna manera nunca rompimos el cordón umbilical que nos unía a ella.

En el segundo caso, las damitas admiraban a su papá por su energía, su autoridad, su forma de vestir o de hablar; porque las consentían mucho o se sentían muy seguras con él; en ciertos aspectos, inconscientemente, siguen de alguna manera enamoradas de él.

En muchos otros casos, las necesidades de cada uno son precisamente porque de niños carecieron de esas cosas que madre o padre satisfacen. Buscamos en una pareja a alguien que cubra esas necesidades, aunque éstas no sean auténticas.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, ya viviendo en pareja, cada uno va a reflejar las mismas circunstancias que vieron y vivieron de niños en sus familias.

Hasta hace poco andaba muy estresado, era tanto mi problema que lo tomaba como pretexto para echarme mis chelas diariamente, sólo así me tranquilizaba.

Ustedes saben bien cómo han estado las cosas en la sociedad: el tráfico, Trump, el dólar, las presiones del trabajo, los corajes porque mi equipo no gana, etc.

Dentro de mí, reconocía que la técnica de las chelas, para quitarme el estrés, no era muy inteligente; además, mi bolsillo no lo soportaría por mucho tiempo.

Acudí al médico, quien me platicó de los beneficios de la respiración profunda para combatir este problema.

Me comentó que la calidad de nuestra respiración determina la calidad de nuestra vida; que la salud, el estado de ánimo, la energía, la creatividad, etc., dependen del suministro de oxígeno que nos proporcione nuestra respiración.

Me explicó que la mayoría de nosotros respiramos con el pecho, lo que se conoce como respiración superficial, y eso no permite entrar la suficiente cantidad del oxígeno que necesitamos, lo que ocasiona que aumentemos nuestros niveles de tensión y ansiedad, síntomas del estrés.

Este tipo de respiración superficial impide que el aire llegue hasta la parte más baja de los pulmones, limitando su capacidad.

Son malos hábitos de respiración que tiene mucha gente y que pueden ocasionar, entre otros problemas, la hiperventilación que consiste en respirar en exceso, ocasionándonos ansiedad, taquicardia, cansancio, agitación, debilidad, mareos, etc.

Para disminuir los niveles de tensión y ansiedad,  me recomendó hacerme el hábito de la respiración profunda, que es través de la expansión del abdomen.

Son una serie de ejercicios que he practicado regularmente desde entonces, sobre todo cuando estoy muy tenso o entro en pánico y, de veras, me relajo bastante.

Una “lucha de egos” sonaría como un pleito o guerra. Quizá no llegue a tanto, pero en el fondo, en muchas relaciones personales existe una batalla diaria en donde alguien siempre quiere ser superior a los demás, lo que conlleva a crear resentimientos y hasta enemistades.

Esto es algo característico de muchísimas personas, quienes en cierto grado buscan dominar a través del “juego psicológico” de las relaciones humanas; es decir, la dominación, el querer que el otro se comporte o sea como ellos quieren, que respondan a sus necesidades y exigencias.

Los psicólogos dicen que esto no es otra cosa más que  la “vulnerabilidad psicológica” que se manifiesta por los miedos que traemos desde antaño, buscando seguridad y protección a través de la dominación; el problema es cuando un ego crecido se enfrenta a otro ego igual. En esos momentos es cuando se presentan las discusiones.

“Las relaciones humanas hoy en día son básicamente de dominador-dominado, y esto es porque la gente busca ser el ganador en este juego, en el que se convierte la vida”. Se manifiesta una actitud sutil, algunas veces de agresividad, que no es otra cosa que el componente psicológico que sirve de base para la competencia.

En la gente con altos niveles de competencia se notan también, elevados niveles de energía o agresividad que canalizan en sus tareas, actitudes, compromisos, etc. (“ganadores en todo”), muchas veces tratando, en todo caso, de no perder la imagen, el ego, o lo que se llama “rol en el juego de las relaciones”; “perder la imagen creada o el rol significa ser el dominado, perdedor o fracasado”.

Algunos psicólogos dicen que la lucha de egos es una lucha contra nosotros mismos, contra nuestros propios miedos, y nuestras propias inseguridades; “con uno mismo”.

Cuidado, porque cuando nos invaden las ganas de querer controlarlo todo, algo que no sale como queremos, desequilibra de pronto nuestro mundo personal.

La realidad laboral de estos tiempos, no es para la que fuimos preparados por nuestros padres y maestros.

Creyeron que todo iba a ser igual a lo que ellos vivieron, pero no. Para muchos de los millennials que trabajamos como empleados, nos resulta difícil adaptarnos a los estilos y reglas patronales tradicionales.

Me refiero a la coacción ejercida por muchos patrones. El verdadero progreso personal y mundial no es a través de un trabajo duro y “matado” o de mayor cantidad de horas; no es cuestión de cantidad sino de calidad.

Los resultados laborales se dan a través de la innovación, la creatividad y de cierta libertad, y esto les cuesta trabajo entenderlo a muchos empresarios.  

Nuestras necesidades son diferentes; requerimos de confianza, buen trato y la permisividad que recibimos de niños y adolescentes. 

Y no es malo eso, son las características por las que se nos identifica a las nuevas generaciones.  

Si crees que ya te quieres lo suficiente o si tu ego te impide reconocer que siempre puedes mejorar tu auto-estima, por lo menos intenta no disminuirla. ¿Cómo? Haciendo lo siguiente:

• Rememora los logros, aciertos y reconocimientos que hayas tenido en el pasado; por pequeños que hayan sido, hazlos grandes. En ellos están tus fortalezas.

• Reconoce y acepta que siempre tendrás competencia, en todo.

• Cambia tu percepción de las cosas que te hacen sentir mal.

• Identifica tus sentimientos y emociones y ponles nombre.

• Identifica tus verdaderos talentos y habilidades, y ponlos en acción estratégicamente.

• Evitar imitar a otros, cada quien tiene sus propios caminos; sé tú.

• No intentes caerle bien a todos, nadie es “monedita de oro”.

• Reinterpreta tus momentos difíciles o traumantes del pasado.

• Como una moneda, todo tiene dos caras, enfócate en lo positivo.

• Perdona tus errores; los seguirás cometiendo.

• Siempre ten presente que el mundo está lleno de posibilidades.

• Antes de dormir y al despertar, programa tu mente con ideas y frases que te fortalezcan.

• La realidad es muy amplia, no pierdas contacto con la tuya.

• Encuentra actividades que te bajen el estrés.

• Recuerda que el descanso es tan importante como el trabajo.

• Siempre ponte a la altura de cualquiera de tus circunstancias.

• ¿Qué es lo bueno en ti, que los demás no tienen o tienen menos?

• Que todas tus actividades respondan a tu Misión y a tu Visión  personal.

• Evita compararte con otros. 

• Acéptate tal como eres, sin chistar.

Primero relájate. Respira profundo varias veces; conteniendo cinco segundos la respiración, expulsa el aire despacio durante otros cinco segundos. 

Una vez relajado, analiza tu situación en contexto e identifica el verdadero problema. “Salte de la caja”; ve tus problemas desde afuera. Es difícil encontrar soluciones si se está demasiado inmerso en ellos. 

¿Qué le aconsejarías a un amigo que estuviera en el mismo caso?

Analiza otras perspectivas. Ábrete a rutas y métodos diferentes a los que siempre has usado. 

Dale una imagen a tu problema; velo desde arriba, desde abajo, desde atrás.

Trata de no resolverlo bajo presión o estresado. En las mañanas, cuando te estás bañando, piensa en cómo solucionarlo; el agua caliente y el masaje con el estropajo te ayudarán mucho. 

Algunos problemas podrás manejarlos por “incubación”, para revisarlos nuevamente uno o dos días después.