Los niños significan la expresión máxima de la naturaleza, la forma en que Dios da continuidad al ciclo de la vida.

Niña o niño, lo que sea que nos haya tocado, son también un regalo de la vida, y de Dios mismo, que hemos recibido como merecimiento.

Los niños, nos dan a los padres la oportunidad de sentirnos importantes, completos y hasta poderosos. Estos sentimientos nos hacen más maduros, responsables y nos ofrecen la oportunidad de practicar nuestro liderazgo.

Muchos dicen que nuestros hijos no son de nosotros sino de la vida misma, pero los sentimos de nuestra propiedad porque llevan nuestra sangre y nuestros genes.

Cada día, conforme van creciendo, se van pareciendo más a nosotros. Sin darnos cuenta somos o hemos sido modelo para ellos, aprenden nuestro modo de ver las cosas, de actuar, del tono con que hablamos, nuestro vocabulario, etc.; son una parte de nosotros, una extensión y un complemento.

Las épocas que estamos viviendo se hace más difícil para los niños, ello implica la gran responsabilidad para los padres por guiarlos, estar cerca de ellos, jugar y platicar mucho con ellos.

La vida nos exige que con el instinto y el amor podamos protegerlos, alimentarlos, educarlos y guiarlos., dándoles ejemplos de lo que está bien y lo que está mal.

En esta tarea, el proceso educativo dentro del entorno familiar, requiere de dos aspectos importantísimos: la disciplina y el amor, “Amor con Disciplina”, siempre juntos, cada uno en su debida proporción.

No puede haber disciplina sin amor, ni amor sin disciplina, siempre aplicando la combinación adecuada a la edad, a la importancia de las tareas a enseñar y a las situaciones que se presenten.

Todos los niños y niñas deben vivir con la dosis adecuada de cada uno de estos elementos. Disciplina y amor o amor y disciplina, son dos herramientas que están al alcance de todos los padres para desarrollar equilibradamente a los niños.

Un niño demasiado consentido desconocerá los límites de sus acciones cuando se convierta en adulto; puede volverse caprichoso, se topará con muchas cosas en su adultez y podría sentirse desubicado en el mundo social, laboral y familiar.

Por otro lado, un niño educado muy estrictamente y con demasiadas prohibiciones y regaños, muy probablemente se volverá un rebelde, tímido y con poco éxito profesional.

Tengamos cuidado con esto, el mundo que les tocará a nuestros niños será mucho más competido que el que nos tocó a nosotros los padres; vivirán con tecnologías mucho más avanzadas de las que hemos conocido. Los entornos tendrán muchos cambios, por lo que debemos enseñarles la necesidad de ser flexibles y enseñarles, también, a ver las situaciones objetivamente para evitarles sufrimientos. Siempre haciendo y diciendo lo que a los niños les conviene ver, sentir y escuchar.

Los niños de los siete años en adelante representan el máximo reto para los padres, pues a partir de esta edad se vuelven más rebeldes, exigiendo “sus derechos”, por lo que es necesario un alto nivel de comprensión y tolerancia de nuestra parte.

Si puedes, haz extensivo, a otros niños, ese amor que sientes por tus hijos, porque sólo quien tiene o ha tenido niños entiende muy bien el desamparo en que viven millones de niños en el mundo.

Feliz día del niño

Actualmente en México vivimos un ambiente donde diferentes factores están creando incertidumbre en muchas personas. Nos preocupa el TLC, el precio del petróleo, las próximas elecciones, la amenaza de una reforma fiscal en Estados Unidos, los temblores, etc.

Y no es para menos, pocas veces en México se habían juntado tantos aspectos que pudieran afectarnos en el futuro cercano. La falta de certeza sobre qué pasará en cada caso, crea inquietudes e incertidumbre porque cualquier cambio negativo afectaría fuertemente no sólo la cuestión económica, sino también lo social, lo político y lo empresarial.

 

La incertidumbre está asociada a lo desconocido, provocándonos inseguridad, intranquilidad, ansiedad, temor, etc. Muchos se sienten en peligro, y eso les causa sufrimiento. Las dudas sobre esto pueden provocar, en caso extremo, estrés, y hasta pueden afectar nuestra salud.

Tengamos cuidado porque el estrés, la angustia, el temor, etc., hacen que se exageren los problemas; hacen que nuestro estado de ánimo negativo provoque problemas en otras áreas de nuestra vida o que tomemos decisiones equivocadas, alterando nuestro bienestar.

Nos conviene aceptar que la incertidumbre es parte de la vida; es constante y en muchos casos permanente. Nadie puede predecir el futuro, ni siquiera los que provocan los cambios. 

Si vemos los cambios como amenazas, sentiremos miedo al futuro, por lo que en todo caso el manejo de nuestras emociones es importante. Aprendamos a controlarlas  a través de ejercicios de respiración y evitemos caer en el pesimismo. Hagamos ejercicio, evitemos los chismes y las malas noticias, cuidemos nuestra salud, busquemos actividades que nos relajen y distraigan.

No permitas que la incertidumbre afecte tu estado de  ánimo. Puedes encontrar consuelo en tu religión. Los mexicanos estamos acostumbrados a los movimientos, no sólo los telúricos, sino a esos que nos sacan de “nuestra zona de confort”.

• Que tus virtudes sean las que reinen tu mundo, no tus defectos. Cuando te relaciones con alguien, que sea desde tus virtudes, no desde tus defectos y necesidades. 

• Rescata el orgullo de ser tú.

• Reconoce las cosas para las que eres bueno y hazlas crecer. Concéntrate en tus virtudes y  siéntete orgulloso de ellas.

• Haz cosas que te apasionen, o lo que haces hazlo con pasión. Que tu trabajo, profesión o negocio sean tu pasión.

• Haz las cosas que dominas, que te salen mejor; al practicarlas aumentarás tu habilidad para hacerlas, tendrás mejores resultados y sentirás mayor satisfacción.

• Encuentra una razón o razones para hacer las cosas: tú mismo, tu familia, tus hijos, tu madre, etc., personas a las que no les puedes fallar o que dependen y necesitan de ti.

• Cuenta tus triunfos, cuenta las glorias que has vivido, las “batallas que has ganado”, los momentos en que por hacer o decir algo te sentiste feliz; revívelos.

• Perdona el pasado si no fue muy grato para ti, y con valor rescata lo aprendido. 

• Interpreta o reinterpreta los sucesos a tu conveniencia; diséñate un pasado mejor y admite con valor tu grado de responsabilidad en todo lo bueno y malo que te haya sucedido.

• Para sentirte motivado siempre debes tener presente tu confianza en ti mismo. Ejercítate poco a poco y con acciones pequeñas practica tu fuerza de voluntad.

• Recobra tu fortaleza, tu sentido de seguridad, húyeles a las personas que te subestiman o menosprecian, cambia de amigos y hasta de entorno, si es necesario.

Hay cosas que sabemos que nos ayudarán en nuestro día a día como empresarios, pero que no las practicamos. 

Me refiero al asunto de la auto-motivación. Nos han dicho o hemos leído que la mejor motivación, la más duradera y que nos será más fiel, es la que viene de dentro de nosotros mismos, y que estando motivados nos sentiremos bien y nos irá mucho mejor en lo que hacemos.

Concretamente, la motivación en este caso, es la energía que nos mueve a hacer algo de la mejor manera, y con menor desgaste. 

No nos conviene, como empresarios, ser motivados sólo por otras personas y por cosas materiales, porque nos hace dependientes. Las motivaciones internas o auto-motivaciones, son de larga duración, nacen de nuestra propia energía y son mucho más efectivas. Éstas son propias de emprendedores, líderes auténticos y de empresarios exitosos.

Te presentamos algunas ideas que puedes poner en práctica para motivarte internamente:

• Conócete o conócete más. Identifica tus virtudes; éstas, aunque pudieran ser pequeñas, todos las tenemos. Concéntrate en ellas y siéntete orgulloso de poseerlas.

• Siéntete el director, dueño o líder de todo tu ser, de todo lo que eres: de tus virtudes y defectos, de tus pensamientos y emociones, de tus actitudes y acciones. Todas las cosas que eres forman tu mundo personal, y en ese mundo propio las cosas se hacen como tú quieres que sean. 

• Acepta con el corazón tus defectos y perdona tus errores, y aunque debes reconocerlos y tenerlos presentes para corregirlos, no les hagas mucho caso, sólo entiéndete con ellos: algo así como darles su importancia pero darle mucha más importancia a tus virtudes. 

 

Este mensaje está dirigido a los padres.

Los niños significan la expresión máxima de la naturaleza, la forma en que Dios da continuidad al ciclo de la vida. 

Niña o niño, lo que sea que nos haya tocado, son un regalo de la vida, de Dios mismo, regalos que hemos recibido como merecimiento y como responsabilidad. 

Las niñas y los niños, nos dan a los padres la oportunidad de sentirnos importantes, completos y hasta poderosos. Estos sentimientos nos hacen más maduros, responsables y nos ofrecen la oportunidad de practicar nuestro liderazgo.

Muchos dicen que nuestros hijos no son de nosotros sino de la vida misma, pero los sentimos de nuestra propiedad porque llevan nuestra sangre y nuestros genes. 

Cada  día, conforme van creciendo, se van pareciendo más a nosotros. Sin darnos cuenta, para bien o para mal, somos o hemos sido modelo para ellos, aprenden nuestro modo de ver las cosas, de actuar, del tono con que hablamos, nuestro vocabulario, etc.; son una parte de nosotros, una extensión y un complemento.

La época que estamos viviendo se hace más difícil para los niños, ello implica la gran responsabilidad para los padres por guiarlos, estar cerca de ellos, jugar y platicar mucho con ellos. 

La vida nos exige, que con el instinto y el amor podamos protegerlos, alimentarlos, educarlos y guiarlos, dándoles ejemplos de lo que está bien y de lo que está mal. 

En esta tarea, el proceso educativo dentro del entorno familiar, requiere de dos aspectos importantísimos: la disciplina y el amor; “Amor con Disciplina”, siempre juntos, cada uno en su debida proporción.

 

Algunos nos critican cuando nos comportamos como niños, para ellos significa inmadurez y creen que no pueden tratar asuntos serios con nosotros; nada más lejos de la realidad.

Portarse como niños o niñas no es malo, sólo hay que hacerlo en el lugar, en el momento y con las personas adecuadas.

Portarse como adulto tampoco está mal, sólo que para estar en equilibrio mental es necesario divertirse, y eso sólo lo puede hacer nuestro niño interno. 

Nos lo han dicho muchas veces, todos llevamos un niño interno. Esto es muy cierto, aunque lo neguemos o aunque no lo reconozcamos, su presencia energética está en cada uno de nosotros, y aún cuando no nos demos cuenta, su presencia es permanente, está con nosotros donde estemos y nos acompaña a donde vayamos.

No podemos reprimirlo porque, como todo ser, si no lo dejamos expresarse, se puede manifestar en cualquier momento y en cualquier lugar, haciéndonos quedar mal.

Nuestro niño interno nos puede mejorar la parte adulta, y al revés nuestra parte adulta puede sanar cualquier daño psicológico que tenga.

Inconscientemente, algunas personas dan su lugar y su momento a la expresión de su parte infantil.

Las mujeres expresamos mejor nuestra niña interna. Sabemos llorar más fácilmente que los hombres. Hablamos y hablamos, nos expresamos más, criticamos, gritamos o nos carcajeamos. 

Los hombres, por su parte, satisfacen su niño interno a través de los deportes, viéndolo o jugándolo, o mediante los autos, la colección de algún juguete o la compra de uno que se parezca a los que tenía cuando era niño, etc. 

¿Y tú cómo expresas tu niño interno?

¿En qué nos parecemos los humanos a las máquinas? Tú dirías “en nada”. Efectivamente, somos muy diferentes. 

Sin embargo, tenemos algo en común, ambos necesitamos mantenimiento, diferente pero con el mismo objetivo: ajustes, descansos, actualizaciones, formateadas, limpieza, etc., todos ellos con el único objetivo de seguir funcionando en las mejores condiciones. 

Ambos necesitamos conservarnos en óptimas condiciones para garantizar un buen funcionamiento en nuestras actividades. Aunque los rendimientos físicos son muy diferentes, en ambos hay desgaste, agotamiento, saturación, contaminación, etc.

La ingeniería define mantenimiento como “toda aquella acción realizada en forma lógica y sistemática sobre un equipo o sistema, con la finalidad de mantenerlo trabajando en condiciones específicas de funcionamiento y reducir las posibilidades de ocurrencias de fallas, prolongando su tiempo de vida útil”.

Hablando a nivel personal el mantenimiento abarca todas nuestras áreas de vida, tanto interna como externamente de nuestro cuerpo así como de nuestro mente-cerebro.

Tipos de mantenimiento

Preventivo: 

La acción de prevenir la define el diccionario como: “Ver y conocer con anticipación un daño o prejuicio, evitándolo o impidiéndolo; anticiparse a un inconveniente, dificultad u objeción”.

Este tipo de mantenimiento es el más recomendado, ya que como su nombre lo refiere, previene, y es resultado de una planificación y programación. El tiempo y su frecuencia son definidos. 

Para el caso de nosotros, será de acuerdo a nuestra edad y condiciones particulares, para prevenir enfermedades y mantenernos en buen estado de salud; para lograr esto debemos hacernos chequeos médicos frecuentes que incluyan pruebas de laboratorio y revisiones de la vista, dientes, corazón, metabolismo, etc., 

Predictivo: 

Predice y supone a través del análisis y observaciones la posible causa o motivo que produce un desgaste normal, fallas frecuentes y errores predecibles. Su frecuencia se basa en un número determinado de horas de funcionamiento.

Correctivo: 

Éste es aplicado sólo cuando fallan las cosas; este tipo de mantenimiento no se puede precisar con anticipación y el tiempo que requiere depende de la magnitud de la falla. Debemos evitar llegar a este nivel de mantenimiento porque las actividades tanto de una máquina como en la persona, se detienen ocasionando una incapacidad temporal y el riesgo de que pueda ser permanente.

Mental: 

Éste es aplicable específicamente a las personas, y se refiere no sólo a la actualización de conocimientos y habilidades, sino a las ideas, actitudes y percepciones que tenemos de las cosas nuevas que se presentan en nuestro entorno, llámese innovaciones, problemáticas, etc.; todo lo que trae consigo la globalización.

Tanto máquinas como personas tenemos un ciclo de vida, si no nos damos el mantenimiento adecuado, principalmente el preventivo, podemos fallar. Nuestro funcionamiento tiene un límite, y en tanto llega ese límite puede ir disminuyendo nuestra efectividad reflejada en nuestros resultados.

Prever, tiene el prefijo pre que significa antes; se trata de ver las cosas antes de que sucedan o de hacerlas, haciendo los ajustes necesarios para evitar que algo se dañe, salga mal, o se eche a perder. 

Cuando no hacemos el mantenimiento correspondiente en forma preventiva tendremos que hacerlo en forma correctiva, y esto cuesta más caro y se lleva más tiempo; si fallamos podemos afectar a otros.  

Definitivamente, prevenir es más barato que corregir. Muchas veces las correcciones no reponen lo que se pierde al no haber prevenido los  sucesos. En prevención de accidentes, por ejemplo, los expertos aseguran que nueve de cada 10 de ellos pudieron haberse evitado, previniéndolos. 

 

Por todo lo anterior, podemos dar afecto a cualquier persona, en cualquier lugar, porque hay mucha formas de expresarlo, y con cualquiera que nos encontremos tendrá necesidad de algún tipo de expresión del afecto. 

En alguna medida, a todos nos podría haber faltado un tipo de afecto o determinada cantidad de alguno, por lo que en la gran mayoría de los seres humanos siempre hay cierto grado de carencia de ellos.

Como lo hemos explicado en otros artículos, los primeros siete años de vida, son los que nos forman, y cuando en esa etapa no obtuvimos los suficientes afectos, de acuerdo a nuestras necesidades, eso podría ocasionar desequilibrio psicológico ya de adultos.

De una manera u otra, podemos dar afecto a todos, especialmente a nuestra familia, y principalmente a las mamás, pues requieren crear hijos con el suficiente afecto para que de adultos les vaya mejor.

Las personas que no tuvieron o no han tenido los suficientes afectos, de adultos les cuesta trabajo desenvolverse en la sociedad, y son incapaces de darlos a otras personas.

Imagina lo que le puede esperar de adulto, a un niño que no fue hijo deseado, que vivió con una familia disfuncional o vivió en orfanatos. Claro, hay casos en que, a pesar de estas experiencias, inconscientemente, se sobreponen y triunfan en alguna área, como en el caso de Alberto Aquilera Valadez, pero siempre sus carencias afectivas se manifestarán de alguna manera.

A la mayoría, el desequilibrio emocional que padecen, los hace cometer errores que les puede afectar en su vida.

 

Te podrá parecer falsa esta información, pero junto con el oxígeno, la comida, el calor y el agua, el afecto también es necesario para poder sobrevivir. El afecto es una de las necesidades primarias de todos los humanos.

Por supuesto, en los niños, debido a su dependencia de padres y adultos, se vuelve más importante, pero la necesidad de afectos alcanza a todos: pubertos, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos, etc., y de la calidad y cantidad que reciban dependerá su calidad de vida. 

Según los expertos el afecto es imprescindible para la supervivencia, y no puede ser sustituido por ningún otro recurso disponible. “Su ausencia por debajo de cierto límite, produce, inevitablemente, la enfermedad y la muerte”.

Pudiera ser complicado entenderlo; para la psicología se trata de “Todo acto (comportamiento) de ayuda, protección, cuidado, etc., que contribuya a la supervivencia de otro ser vivo”. Para esta definición, la ayuda se expresa de manera diferente según el contexto y las personas de que se trate. 

Por ejemplo, si prestamos ayuda a nuestra pareja o a nuestros hijos, este afecto lo llamamos ‘amor’ o ‘cariño’; si esta ayuda es a un amigo lo llamamos ‘afecto’ o ‘amistad’, y si la ayuda la hacemos a desconocidos lo llamamos ‘ayuda’ simplemente o ‘solidaridad’. En cualquier caso estamos haciendo algo para ayudar a la supervivencia de otros.

Dar afecto, no se trata de un hecho espiritual, sino de algo tangible y concreto, pues comprende también el proporcionar conocimientos, resolver problemas, apoyar en los momentos difíciles, etc.

Se entiende también como el sentimiento y acciones favorables por alguien: aplaudirle, sonreírle, escucharlo, apreciarlo, reconocerlo, atenderlo, entenderlo y aceptarlo; en fin, hacer algo por él.

 

Pero el surgimiento ceremonial del pasaje doloroso de Cristo en Iztapalapa tiene mucho más fondo; coincide con que, precisamente en ese lugar, específicamente en el Cerro de la Estrella, fue donde los sacerdotes “mexicas” realizaban su ceremonia del “Fuego Nuevo”. 

Para los “mexicas”, los siglos eran de 52 años, y dicha ceremonia la llevaban a cabo el primer día que iniciaba un siglo nuevo, esto como agradecimiento a los dioses porque la vida continuaba, al menos por un siglo más.

Dicen los historiadores que, ya desde entonces, cada final de siglo existía en el pueblo mexica, el miedo, de que el mundo se acabaría. 

“Esperando que ya no amaneciera, la última noche la pasaban en vela, y cuando aparecía la luz del día y se daban cuenta de que no había ocurrido ninguna desgracia, esa era la señal de que los dioses les habían permitido vivir un siglo más”.

Actualmente, la representación de la crucifixión de Cristo, es una de las tradiciones más importantes del país; en Iztapalapa, se realizó este año la 175 muestra de ese acontecimiento religioso, considerado actualmente, como un Patrimonio Cultural intangible de la CDMX.

En este evento participaron más de 2 mil actores, quienes siempre lo hacen con fervor, y donde los protagonistas se preparan desde mucho tiempo atrás.

Al evento que dura una semana acuden más de dos millones de turistas, tanto nacionales como extranjeros.

Pero Iztapalapa es mucho más todavía, es una combinación de religiosidad, diversión, trabajo duro y violencia; de gente luchona, de mujeres empoderadas; de gente con mucha capacidad para superar y soportar situaciones difíciles, pues buena parte de ella carece de agua, vive en zonas de riesgo geológico,  y que a pesar de todo lo que les pueda suceder, sienten orgullo de haber nacido ahí.