Editorial

¿Cómo nos perciben?

 
Lo mismo que las personas, las empresas de cualquier tamaño reflejan una personalidad hacia los demás; ésta es percibida no sólo por la gente con la que interactúan diariamente, sino por todo aquel que haya oído hablar de ellas y por los que los han visto al pasar.

Vale destacar que aunque la percepción conlleva aspectos muy subjetivos, en muchos casos también deriva de motivos reales.

Respecto a las tiendas detallistas, sus clientes perciben la personalidad no sólo por su apariencia externa e interna, sino por la experiencia que se tiene con los dueños y dependientes a la hora de comprar en ellas; por el buen “sabor de boca” que deja la visita a la tienda.

Otro aspecto que determina una percepción de dicha personalidad, no importando las cualidades del producto o tienda, es el placer que se obtiene al consumir los productos adquiridos.

En un mercado tan competido como son las tiendas detallistas, la ubicación es muy importante, pero el color, el olor, la textura, la iluminación, la distribución de espacios, el acomodo de productos, la rapidez con la que despachan y el trato, son los estímulos que envían a sus clientes y prospectos, directa o indirectamente.

Dependiendo de la intensidad, frecuencia y calidad de estos estímulos, se formará en ellos una percepción que definirá las decisiones de preferencia.

Ante tanta competencia y ante el hecho también de que la gran mayoría de las tiendas del mismo giro venden casi los mismos productos, se hace importante saber la forma en que nos perciben los clientes; esto con el fin de conocer las razones de la preferencia que tienen o no por nuestro negocio con respecto a los de la competencia. ¿Qué se puede hacer para crear una buena percepción en nuestros clientes?.

Los últimos estudios sobre las necesidades de los consumidores, sugieren que para el caso de los negocios pequeños, es el trato personalizado lo que más satisface a los consumidores, seguido de los productos y lugares donde se ubican.