Editorial

¿Quién ganará?

 

La importancia de las próximas elecciones del 1 de julio radica en que son las más grandes de la historia de México, pues ahora serán 89 millones de personas las que podrán emitir su voto.

También son las más importantes en los últimos 100 años, ya que ahora, según las encuestas, un candidato de “izquierda” tiene altas probabilidades de ganar; aunque definitivamente los otros dos no se van a dejar.

Ambos aspectos nos ponen nerviosos a muchos, a otros les da miedo y a algunos más les da terror, sobre todo a aquellos que estamos indecisos por quién votar.

En este momento los principales candidatos coinciden en que los mayores problemas de México son inseguridad y corrupción, y todos hablan de que van a acabar con ambas. ¿Podrán?

Cierto es que hay cosas importantes por cambiar, pero también otras cosas que conviene que continúen, pues no todo está mal; en otras más sólo hay que hacer ajustes.

Hay quienes nos invitan a razonar nuestro voto, tienen razón, pero debemos ver todo el contexto; hay que analizar nuestro pasado, nuestro presente y lo que podría suceder en el futuro.

La mayoría ya tiene definida su decisión, pero en muchos es muy probable que sea sólo una cuestión emocional. Muchos de esos votos serán de castigo; es decir, no tanto a favor del que votan, sino en contra de otro.

Aquí no hay empate como en el futbol, por lo que los resultados van a frustrar a muchos. Entonces ¿Quién ganará finalmente?

La decisión, innegablemente, está en manos de los jóvenes, aquéllos entre 18 y 29 años que actualmente son mayoría, y que según el INEGI son ahora 28 millones; es decir, la 3ª parte de la Base Electoral. Si sumamos a los todavía jóvenes de 30 a 39 años, juntos llegan a 45 millones. De ellos dependerá todo.