No es casualidad que se haya puesto en ese lugar la Central de Abastos de la Ciudad de México, CEDA; ya desde la época de los Aztecas, era un punto donde se intercambiaban una gran diversidad de productos provenientes de muchos rincones de lo que ahora es centro, sur y oriente de México.

Fue a finales de 1970 en que se planeó construir esta monumental obra para sustituir, como principal centro de abastos, al mercado de La Merced, que a esas fechas ya no respondía eficientemente a las necesidades de comerciantes y consumidores del Área Metropolitana de la CDMX.

Las obras se iniciaron en marzo de 1981, y el 22 de noviembre del siguiente año quedó inaugurada. ¡Así de rápido!

El resultado fue una impresionante obra que por su tamaño, y funcionalidad, se convirtió en el mercado más grande e importante del mundo, y que el pasado mes de noviembre cumplió ya 35 años. ¡Muy joven todavía!

Su ubicación responde a una estrategia geográfica, que facilita la entrada y salida de productos de los diversos estados que la rodean y de cualquier parte de la ciudad de México.

Fue diseñada por el Arq. Abraham Zabludovsky, mundialmente famoso en esa época y creador de muchas obras importantes en el país, entre las cuales está el conjunto habitacional Torres de Mixcoac en 1967.

La CEDA alcanza tiene una extensión de 327 hectáreas, algo así como 458 canchas de futbol como la del Estadio Azteca.

Cuenta con más de 3 mil 700 bodegas y locales comerciales, localizados en sus ocho sectores en los que se divide la CEDA.

En ella “trabajan más de 90 mil personas, y como carretilleros se han registrado a 10 mil”.

Cuando la mayoría de nosotros nos vamos a dormir, en ella se inician las labores. Abre a las 10 de la noche, cuando empiezan a entrar los camiones con los productos.

A las tres de la mañana empieza la “subasta” de los productos que llegan; ahí se realiza la compra-venta entre productores y mayoristas; como en la “Bolsa de Valores” ésta se basa en la oferta y la demanda: “si hay desabasto sube el precio, pero si hay sobreproducción, baja”. Más tarde empiezan a llegar todos aquellos que compran para vender a detalle o procesan alimentos.

A las seis de la tarde cierra para los compradores detallistas. De esta hora a las 10 que vuelven a abrir se realizan las labores de limpieza.

La Central de Abastos de la Ciudad de México es prácticamente la alacena de los más de 22 millones de habitantes del Valle de México. A ella acuden diariamente compradores detallistas y medio mayoristas, así como propietarios de tiendas de abarrotes, restaurantes, mercados, entre muchos otros.

Aquí se puede encontrar prácticamente cualquier producto de uso doméstico en sus cientos de locales y bodegas, divididas en mayoristas y minoristas.

A diferencia de los centros comerciales llamados Super, aquí se encuentran totalmente frescos los productos agrícolas, carnes, etc., pues diariamente entran cientos de camiones y tráileres cargados con ellos.

Es prácticamente una ciudad dentro de otra, pues ofrece todos los servicios: bancos, cuerpo de bomberos, oficinas administrativas, radio local, etc., hasta un helipuerto y una planta compactadora de residuos que procesa más de 800 toneladas de basura al día; todo esto además de la gran cantidad de productos que se comercializan y los más de 500 mil visitantes que tiene diariamente.

Lo último de la CEDA es que, con el fin de dar un mejor servicio a muchos de sus clientes, próximamente surtirán pedidos a través de internet.

Mis respetos para los creadores y administradores de la Central de Abastos.

En otros estudios surgieron algunos datos complementarios sobre el mismo tema:

– Que se deje impresionar • Que sea divertida y juguetona. Los hombres aman jugar y se crea una mejor conexión a través del juego.

Lo que le importa a un hombre es que la mujer tenga espacio para él en su vida y que el momento que pasen juntos, lo vivan a pleno.

Por su parte, los machos, impulsivos, egoístas o poco inteligentes, buscan una mujer débil que los haga sentir más inteligentes y más hombres.

Buscan sexo, una sirvienta, sometimiento, que se ría de sus chistes, que lo deje ir con sus amigos, que no lo cele, que guisen rico, etc.

Muchos de los hombres más jóvenes muestran su debilidad buscando a una mamá, que les guise sabroso, que tenga la casa aseada y la ropa planchada.

Querida amiga, como no se puede ser o tener todas las características mencionadas hasta ahora, ni podemos darle gusto a todos, te recomiendo que te relajes, que no busques con desesperación, que seas tú actuando tal como eres.

Y para no enredarte tanto te anoto como síntesis los resultados de un estudio sobre el tema que se realizó en Estados Unidos por el terapeuta Williard F. Harley, autor del libro “His needs, her needs”, respecto a las cinco cosas que un hombre busca en una mujer:

1. Satisfacción sexual. 2. Compartir aficiones. 3. Que sea físicamente atractiva. 4. Que sienta admiración por el hombre. 5. Apoyo doméstico (que se encargue de que todo funcione bien en la casa).

La primera respuesta la dieron en forma inmediata, las demás se tardaron un poquito.

Ahora resulta que los humanos somos unos irracionales. En efecto así es, según el planteamiento que hace Richard H. Thaler, en sus trabajos de investigación cuando se refiere al comportamiento y las actitudes que tomamos a la hora de comprar, invertir o alimentarnos.

Fue precisamente Thaler, quien por sus trabajos sobre el papel que juega la psicología en los vaivenes de la economía, el pasado mes de octubre fue galardonado con el Premio Nobel de Economía 2017.

El argumento base por el que se le otorgó este Premio, fue “por sus contribuciones a la economía conductual o del comportamiento, haciendo a la economía más humana”. ¡Se tardaron!

Aunque previamente ya había publicado diversos trabajos sobre el tema, fue en su obra “Nudge” (Libro publicado en 2008), donde plasma los muchos años de investigación respecto a este asunto.

Según los analistas, en esta obra ofrece herramientas “analíticas y experimentales para comprender y predecir el comportamiento humano”. ¡Órale!

El término “Nudge” significa “empujón”, “Pequeños empujoncitos” en español, mismos que según Thaler necesitamos para redireccionar nuestras decisiones para evitar riesgos y obtener un mejor nivel de vida.

Se trata de un nuevo paradigma de la economía, en el que se incluye el análisis de los aspectos psicológicos de la gente a la hora de tomar sus decisiones financieras.

Un trabajo, que según los expertos, ha contribuido a ampliar el análisis económico al tomar en cuenta algunos aspectos reales que influyen en las decisiones económicas de la gente, tales como la racionalidad limitada, las preferencias, la falta de voluntad y de autocontrol, entre otras, que afectan sistemáticamente las decisiones individuales, y que explica por qué las personas tendemos a caer en conductas negativas.

El concepto propuesto por el Premio Nobel difiere del concepto tradicional que se tenía sobre el comportamiento de la gente al decidir sus actitudes. Éste afirmaba que los consumidores actuábamos racionalmente antes de pagar por un producto o servicio.

Por contra, el Premio Nobel dice que somos una especie de “homo economicus irracional predecible”; es decir, actuamos mal en nuestros asuntos de economía, pero que esos comportamientos se pueden predecir.

Una de las razones es que motivados por una búsqueda de recompensas de corto plazo, nuestras emociones nos hacen rendirnos ante la gran cantidad de tentaciones que nos ofrece diariamente la mercadotecnia, lo que nos lleva a violar cualquier planeación o presupuesto que hayamos hecho, si es que lo hicimos.

Esto explicaría por qué mucha gente se sobre endeuda, por qué crece la cartera vencida de los bancos, por qué compramos cosas que muchas veces ni necesitamos, pero sobre todo por qué no ahorramos. Aspectos que, a la larga, pueden generar crisis económicas, personales, nacionales y mundiales.

Para esto último, el autor ofrece una serie de mecanismos conductuales de refuerzo (“Empujoncitos”) que pueden dirigir nuestras decisiones y que “ayudan a fomentar conductas benéficas en términos económicos y financieros”.

La importancia de sus contribuciones es clara, si comprendemos que no sólo nos ayudan a entender la naturaleza humana, sino que también nos ofrece mecanismos que han servido a muchas instituciones, para el análisis y el establecimiento de políticas económicas y sociales para modificarla y modelarla.

Como resultado de los mecanismos conductuales que planteó el Premio Nobel, se han visto ya desde hace años algunas aplicaciones prácticas que actualmente se practican en algunos países como los créditos a meses sin intereses, el buen fin y programas de Cultura Financiera, entre otros.

Aceptar nuestra identidad como mestizos nos debería hacer sentir orgullosos ¿Por qué? Por la gran riqueza que como legado nos dejaron tanto los españoles como las culturas indígenas de aquella época.

Surgimos de la mezcla de ambas, para formar una nueva raza. Somos producto de la conjunción y armonización de dos culturas de pensamiento e ideas opuestas.

No somos indígenas claro está, y tampoco somos españoles, pero no olvidemos que dentro de la mayoría de los mexicanos llevamos una carga genética del “indígena-prehispánico”, y ahí está nuestra grandeza.

Como mestizos hemos demostrado gran capacidad para adaptarnos a las circunstancias, y sobre todo hemos demostrado también, nuestra grandeza para perdonar.

Aprendimos de los españoles sí, pero “conservamos muchas de nuestras costumbres y tradiciones, y en muchos casos las mezclamos para darle un sentido todavía mayor”.

Deberíamos rescatar y retomar el valor del mestizaje, el encuentro de dos mundos que dieron fruto al mexicano y a lo que es México hoy.

“Tendríamos que estar orgullosos de ser mestizos, de tener todavía un bagaje cultural que no se tiene en otras naciones ni en otras latitudes. El encuentro entre dos mundos, totalmente divergentes, creó una realidad maravillosa, que es la que vivimos el día de hoy … no existiríamos con nuestras características físicas, culturales, idioma, comida, vestido, pensamiento, cosmovisión”, si no fuera por el mestizaje.

Veámoslo así, los españoles, conquistadores de nuestros ancestros locales, en realidad no fueron tan malos como los colonizadores que llegaron a lo que hoy es Argentina y Uruguay, allá su intención primaria era eliminar a todas las culturas locales; en Uruguay de plano las desaparecieron. En lo que es ahora México pudimos convivir y aprendimos unos de otros.

¡Feliz día de la raza!

Metáfora sufí:

Unos ciegos encontraron un elefante:

El primero, cogiéndose a una pierna dijo: “Es como una columna”.

“Es una cosa grande, rugosa y larga como una alfombra” dijo el segundo, mientras le tocaba la oreja.

“No, es como un gran barril”, decía otro tocándole la barriga.

El último, cogiéndole la trompa gritó: “Yo tengo la verdad. Es un tubo recto y hueco”.

Imagínate, amigo detallista, si hubiera habido un invidente más y que éste le hubiera tocado “los por abajos” del elefante, ¿Qué habría pensado que era?

No, ya hablando muy en serio. Cada uno razonaba según lo que tocaba. Estos ciegos no son muy distintos de los directores y gerentes de muchas empresas, del administrativo, del de marketing, del de producción, del de investigación, etc. Ninguno ve con claridad la interacción entre los problemas y las políticas de la empresa.

La historia sufí termina con esta conclusión: De esta manera estas personas, jamás sabrán cómo es un elefante.

Sin Perspectiva Sistémica tampoco sabremos como funciona el proceso de las crisis empresariales.

Si cortamos un elefante en cuatro partes, no tendríamos cuatro elefantes pequeños, tendríamos un elefante muerto a trozos. Si dividimos un proceso en partes, no hay Perspectiva Sistémica; ésta no se puede realizar percibiendo sólo un fragmento del proceso, el déficit, por ejemplo; si no afrontamos el proceso en su totalidad no tendremos el crecimiento que requerimos, además del ahorro y otros estímulos con reformas, regulaciones y financiación adecuada.

Propósito del Management Sistémico y sus aplicaciones.

En 2017 seguimos atravesando una crisis Sistémica a nivel mundial. Las organizaciones, especialmente las empresas, no escapan a ésta y, dentro de ellas, se ha generado también una crisis de aprendizaje que origina la falta de productividad que no se puede hacer sostenible.

Las crisis nos remiten a cambios y oportunidades. Las técnicas más avanzadas de Management tradicional no han conseguido aprovechar las oportunidades, especialmente por su fragmentación; en cambio, han destrozado, cosa que hemos comprobado experimentalmente, a muchas organizaciones, muchos empleos, y a muchas personas, tanto en la educación como en la industria, servicios, agricultura y en las Administraciones Públicas.

Afortunadamente, muchos políticos y directivos, han tomado conciencia de que la apertura al aprendizaje de las nuevas realidades, nos posibilita capitalizar momentos de estas características.

Con el Management Sistémico las organizaciones pueden reforzar su productividad, encontrar la motivación de las personas que la constituyen, aumentar su autoestima y la alegría de aprender.

Así, pueden ser capaces de afrontar las dificultades y, sobre todo, iniciar el proceso de alcanzar sus objetivos personales alineados con los compartidos de la organización. Esta es la aplicación prototípica esencial del Management Sistémico.

El Management Sistémico nos demuestra que el aprendizaje personal es indispensable, pero no suficiente para el aprendizaje de las organizaciones para generar el cambio que necesitan. Los individuos pueden aprender constantemente y, sin embargo, no hay aprendizaje de la organización. Para ello es necesario que aprendan los equipos.

Si los equipos aprenden, son como microorganismos que transfieren el aprendizaje a toda la organización. De esta manera las organizaciones se convierten en agentes de sus propios cambios y son capaces de gestionar cualquier tipo de crisis, reconocer amenazas, descubrir nuevas oportunidades, gestionar mejor el empleo, en su seguridad con la flexibilidad necesaria para hacerlas sostenibles.

Esta es la mejor manera de gestionar la crisis que estamos viviendo, y cualquier otra mediante el Management Sistémico y sus aplicaciones prototípicas.

 

Tomemos en cuenta que la mayoría de las creencias con relación al dinero se instalan en nosotros a partir de la infancia y son producto de lo que vimos, escuchamos y nos dijeron con relación a él.

¿De qué forma afectan las creencias a nuestra salud financiera?

He trabajado con personas que usan el dinero como autocastigo, gastándolo en exceso o atesorándolo por temor a perderlo. También con quienes tienen dificultad para aceptar que lo merecen pues creyeron que el dinero era sólo para unos cuantos. Existen también los casos de parejas que no pueden establecer una conversación civilizada en torno a la forma en que se administra el dinero en casa, pues escucharon y terminaron creyendo que era de “mala educación” tocar el tema, ¡incluso en familia!

Las creencias son el mapa a través del cual guiamos nuestra vida. Tenemos creencias que nos ayudan pero también creencias que nos limitan. Identificar nuestras creencias y traerlas a un nivel consciente es el primer paso. Una vez que las descubrimos podemos decidir si nos sirven o ayudan, de lo contrario podemos desecharlas y cambiarlas por otras.

Imagina a esa persona que creció convencida de que tratar el tema del dinero con otras personas estaba prohibido, pues significaba falta de prudencia, por no decir mala educación. En su vida adulta la persona se repite la grabación de manera inconsciente cada vez que llegan los estados de cuenta de la tarjeta de crédito. Sobra decir que la salud financiera de esta persona ha sido saboteada por una creencia que no funciona y que es necesario cambiar.

Cuando identificamos las creencias que ya no funcionan podemos preguntarnos: ¿Qué necesito creer ahora? ¿Qué pensamiento me ayuda en esta situación?

Al reconocer la manera en que nos relacionamos con el dinero podemos hacer las paces con él y, entonces sí, comenzar nuestro camino único y personal hacia lo que deseamos.

 

Una de las fechas más importantes en la isla es la fiesta del pueblo, que celebran a lo grande el 29 de junio, ese día se festeja a San Pedro y San Pablo a quienes se les reza para que la pesca del camarón sea abundante, y llevan a cabo una carrera de canoas entre dos equipos de pescadores que representan a cada uno de los patronos.

De este paradisiaco lugar, llaman la atención las piezas de artesanía elaboradas a partir del mangle, unas esferas fabricadas con manta y hoja de palma en las que se conservan camarones secos.

El encanto de la isla y la mejor parte se encuentra en poder admirar cada detalle con calma, mientras la alegría de los isleños te contagian haciéndote parte del ambiente y de la propia isla; además podrás caminar con la mayor tranquilidad debido a que no hay ningún problema de trafico vehicular pues en la isla no hay autos.

Podrás disfrutar las delicias gastronómicas que son a base de pescados y mariscos; platillos como albóndigas de camarón, róbalo zarandeado, ostiones, ceviche, lisa a la parrilla y los tamales de camarón barbón, pero lo más tradicional es un platillo llamado Tlaxtihuilli, basado en caldo de camarón con chile y atole de maíz.

Es un destino interesante para aquellos a quienes les gusta caminar, disfrutar del clima tropical, el sol y el mar, así como escuchar, de la propia boca de los locales, las historias que se han ido pasando de generación en generación acerca de la Isla de Mexcaltitán, sobre cómo llegaron ahí y cómo es la vida en una pequeña isla a la que no le hace falta más de lo que ya tiene, pues realmente esa es la belleza del lugar.

No olvides llevar bloqueador y repelente de mosquitos, pues estos salen a partir de las seis o siete de la tarde.

 

Esta es una historia bastante tenebrosa, la primera vez que la escuché me llevó a conocer un poco más de ella y a ubicar el suceso personalmente.

Dos muchachos que salían de una gran fiesta se encontraron en el camino con dos chicas solas que estaban pidiendo aventón.

Su evento había sido en un salón de fiestas que se encontraba en las afueras de la Ciudad de México, en la carretera libre a Cuernavaca.

Eran ya pasadas de las 12 de la noche y decidieron abordarlas. Ellos ya llevaban algunas copas encima y pensaron que ellas también.

Las invitaron a subir a su auto pensando que irían a pasar una gran noche con ellas, y parece que todo fue así. En la plática del camino ellas los invitaron a su casa en la ciudad, dijeron que sus papás estaban de vacaciones y que no tendrían ningún problema.

Llegaron a una vivienda en una colonia de clase media. Todo les pareció bien; la casa iluminada y el interior lo vieron normal.

Para no perder la alegría se acompañaron con una buena cantidad de cervezas.

Pasaron una gran noche, había dos recámaras en la que se acomodaron los cuatro para disfrutar de los placeres que se pueden vivir entre parejas.

Al día siguiente ellos se despertaron, cada uno en una recámara pero en el suelo. Buscaron a las muchachas pero no las encontraron, solo estaban los envases de cerveza vacíos y sus ropas.

Ahora todo lucía sucio, viejo, lleno de basura y sin muebles, la casa se veía abandonada desde hace mucho tiempo; en nada se parecía a la casa a la que entraron la noche anterior.

Muy asustados, y con la cruda encima, se vistieron y salieron rápido de la casa; no se explicaban lo qué había sucedido.

Algunos vecinos vieron cuando salían los muchachos de la casa y se acercaron a preguntarles si habían dormido en ella.

Los muchachos explicaron cómo habían entrado a la casa, que habían sido invitados por unas muchachas y que ellas les abrieron. Les explicaron cómo eran ellas, su edad aproximada, con detalle hasta su estatura, color de piel y edad aproximada.

A esto último los vecinos les dijeron que esa descripción coincidía con las de las muchachas que alguna vez vivieron ahí y que eran parte de la familia que se había accidentado en la carretera.

Les explicaron que tenía décadas que la casa estaba abandonada, que había vivido ahí una familia que se había matado cuando, entrando a la ciudad, un borracho que conducía su auto a gran velocidad golpeó el coche de esa familia y se fueron a un barranco, y que como no tenían más familia la casa estaba abandonada.

Los vecinos les comentaron, también, que ya en otras ocasiones había sucedido lo mismo. Otros jóvenes habían sido invitados por esas muchachas.

La historia cuenta que los muchachos se volvieron locos, habían tenido relaciones con los espíritus de dos muchachas muertas hace años. Uno de ellos fue encerrado en el manicomio de la localidad y el otro se suicidó.

La casa aún existe y dicen que los espíritus de las muchachas salen en las noches del lugar donde murieron para llevarse a jóvenes que manejan ebrios.