Ya desde hace tiempo, los especialistas en tecnología y en recursos humanos, nos habían dicho que nos pusiéramos “abusados” porque llegaría el momento en que las máquinas y robots sustituirían a los humanos en muchas áreas laborales.

Ya lo estamos viendo, autos que se manejan solos, aeroplanos sin pilotos, y muchas cosas más de las que tú sabes. 

Hace poco que tuve la oportunidad de estar en Londres, ahí me sorprendió lo siguiente:

Ya para regresarme, cuando llegué al Aeropuerto Heathrow, me llamó la atención que, en los módulos de la aerolínea, ahí donde daban el pase de abordar y entregaba uno las maletas grandes, no había personal, todo era automático. 

Ya llevando el check-in impreso, lo acerca uno a un escáner del que sale el pase de abordar; ahí mismo sube uno la maleta para pesarla y la máquina emite el talón que marca el peso y anota nuestro nombre, y que ahora uno tiene que pegar en la maleta. 

Hecho lo anterior, empuja uno tantito la maleta y se monta sola en la banda que se la lleva. Todo en automático.

Para ingresar al área donde checan los maletines y bolsas de mano, antes había alguien de seguridad que checaba el pase de abordar, ahora sólo acerca uno dicho pase a otro escáner y un segundo después suena un timbre que nos permite el paso. 

Otra experiencia fue en los súpers a los que acudí, ahí hay dos opciones para pagar las compras. 

Además de las cajeras normales, hay unas máquinas donde personalmente pasamos los productos, uno por uno; se digitan, aparece el total, acerca uno la tarjeta de crédito a un escáner y listo, sale el comprobante.

Ante esto, y por todas las novedades robóticas de las que sabemos, ¿cómo podemos reinventarnos para no salir afectados con tanta automatización?