La verdad es que cuando me dejó mi pareja, no me sentí tan mal como cuando perdí mi celular en el Metro, bueno me lo robaron durante los empujones con los que entro siempre a los vagones.

Fueron dos semanas sin teléfono, durante las cuales, me sentí inútil, aislado, desprotegido, abandonado, desesperado y hasta de mal humor andaba. 

Como todos los domingos en la mañana, me reuní con cuatro amigos en un restaurante de Iztapalapa, zona por donde vivo, para platicarles de mi pérdida, pero durante la reunión sentí que ninguno “me pelaba”; la mayor parte del tiempo todos atendieron más a su celular. Realmente es una “tragedia” andar sin celular.  

Por fin, compré uno nuevo y recuperé mi número, pero ahora para colmo, inmediatamente, falló el Whats, el Face y el Instagram; la verdad quería demandarlos. 

Hasta tuve que ir a ver al sicólogo, quien me explicó que soy un “Nomofóbico”, nombre que les dan a los muy dependientes del celular, y que según, es el miedo irracional a estar sin él. 

Según diversos estudios, casi la mitad de los usuarios de celulares somos dependientes obsesivos del celular. Muchos no lo reconocen, ni lo aceptan, pero están altamente apegados a estos teléfonos. El problema es que sin darse cuenta ya están afectando sus vidas. 

Esta afectación se nota en el trabajo, donde lo usan mucho y bajan su productividad; con los amigos porque su relación ahora es menos personal; aumentan su riesgo, porque al caminar, manejar, o al pasear a sus hijos o mascotas, distraen su atención  de ellos. Afecta la relación familiar porque no les hacen caso a sus hijos, pareja, etc.

¿Tú que opinas de esto?

Por algo, cada vez hay más programas de humor, algunos tan corrientes y ofensivos como los del canal televisivo “Comedy Central”, otros de doble sentido y tan babosos como “los Peluches”, “Nosotros lo guapos”, “40 y 20” y hasta “El chavo del ocho”, pero todos nos han ayudado a compensar problemas, incertidumbre, frustraciones, etc. 

¿Pero qué tienen esos programas? Nos hacen reír, y a veces hasta a carcajadas.

Nuestro cuerpo, nuestra mente y hasta nuestro espíritu nos está pidiendo a gritos, algo que nos divierta.

Los científicos aseguran que la risa tiene un alto impacto en nosotros a nivel orgánico, psicológico y espiritual.

A nivel orgánico, baja la presión sanguínea, tonifica y relaja los músculos. A nivel psicológico, eleva la autoestima y autoconfianza, reduce la depresión y facilita la comunicación. 

Sus efectos específicos son: 

• Alivia dolores a través de la segregación de endorfinas que se activan con la risa

• Combate los virus y las bacterias

• Fortalece el corazón y ayuda a prevenir el infarto 

• Elimina el insomnio, facilitando el sueño

• Elimina el estrés, debido a las endorfinas y adrenalina que producen ciertas hormonas 

• Alivia la tensión y aleja el miedo

• Alivia la depresión: nos hace ser más receptivos y ver el lado positivo de las cosas

Reírse es una función necesaria para mantener el bienestar físico y mental. Es una forma excelente para lograr la relajación.

• Aumenta la capacidad pulmonar, oxigenando los tejidos 

• Ayuda a aliviar el estreñimiento 

• “Morirse de la risa” proporciona un masaje vibratorio en todo el cuerpo 

• Elimina toxinas, y favorece la agilidad mental, gracias a la descarga de dopamina

• Calma el hambre y la ansiedad debido a la estimulación de la serotonina

Sonríe siempre; ríete de todo, con todo; de ti y contigo; con otros y de otros. Busca cosas, lugares, sucesos, personas que te hagan reír.

Las aprendí desde niño; por el énfasis que le ponían quienes las decían, eran para mi fáciles de recordar, ya que además eran concisas y breves.

Sin embargo, mi familia me prohibía decirlas porque según ellos, las groserías sólo las expresaban “los pelados, los corrientes, personas con poco vocabulario”, que nosotros éramos diferentes y no podíamos parecernos a ellos. ¿Tú crees?

Ahora, me doy cuenta que debía haberlas practicado desde entonces, pues los dizque pelados parecían ser más felices que yo; cuando las decían yo observaba que les dejaban de preocupar muchas cosas.

Poco a poco, he ido aprendiendo que decirlas no es tan malo; nos hacen sentir bien ya que expresan mejor mucho de lo que queremos decir.

Las decimos cuando nos enojamos, ya sea porque las cosas no nos salen como esperábamos o porque el coche de al lado se nos metió en nuestro carril, y más aun cuando alguien nos agrede o nos humilla o nos ganó el lugar, y aunque no se lo digamos de frente, nos vienen a la mente muchas de ellas.

La fuerza y rigor que ponemos al pronunciarlas nunca es el mismo que el resto de las palabras que decimos cuando platicamos con alguien.

Cuando auténticamente las expresamos o sólo las sentimos sin decirlas, en ese momento las facciones de nuestra cara se transforman y nuestra voz cobra más fuerza, hasta nos hace parecer más valientes y feroces.

Los especialistas del tema, aseguran que las groserías tienen funciones psicológicas, emocionales y sociales y que son parte de nuestra vida; todo mundo, poco o mucho, las dice o las piensa, y han sido comunes en todas las culturas. ¡Y sí!

Las expresamos cuando platicamos con amigos o familiares, muchas veces dentro de una queja, otras, en buen plan, como reconocimiento a una virtud particular de alguien (“ese tipo sí es un chingón”); algunas veces nos pueden acercar o identificar con algunas personas, ya que demuestran sinceridad.

Son aquellas palabras que nos gustaría decirle a los que nos han querido dañar u ofender; aquellas veces que hemos sentido impotencia ante jefes, clientes, proveedores o cualquier persona con la que no queremos quedar mal, y tenemos que “tragarnos” el coraje, lo que nos va acumulando resentimientos, que de alguna manera tenemos que eliminar para sentirnos bien y no enfermar.

Esos son momentos en que hay que buscar el lugar, el momento y las personas a quien platicarles nuestro coraje y decir groserías, sin más. Decir groserías nos ayuda a comunicar nuestras emociones con más precisión.

Las groserías en general, son descriptivas, enfáticas, catárticas, liberadoras, energéticas y nos desahogan, sobre todo cuando andamos estresados, traemos muchas represiones, restricciones, cuando hemos sido discriminados, rechazados, cortados, bateados, etc. Decirlas, es como una forma de analgésico, liberan endorfinas y hacen que disminuyan los dolores.

Así que, tú amigo, cuidando que el contexto sea el adecuado para decirlas, no sientas pena por expresarlas. ¡Desfógate!

La verdad es que en ciertos momentos son útiles, necesarias y convenientes porque decírselas a alguien a quien le tenemos resentimiento o mucha confianza, sana nuestro espíritu, aunque pudiera tener sus riesgos.

Todo depende del lugar, la gracia que se tenga para decirlas, del momento, del contexto, la frecuencia, de lo ofensivas que sean y frente a quien se digan.

Sin embargo, lo paradójico de las groserías es que si las decimos siempre, en todo momento, en todo lugar y a todos, pierden su efecto positivo. Además de que ya no nos libera de penas, dolores y preocupaciones, pueden convertirse en peladeces o podemos crear mala imagen.

Muchas personas tienen el hábito de comer rápido, ya sea por el apuro de platicar, el poco tiempo que tiene para comer, la ansiedad, o porque piensan que el hambre se saciará más rápido.

Quien padece las consecuencias de esto es nuestro sistema digestivo, debido a que se tarda en digerir los alimentos provocando gases estomacales que llegan a ser muy molestos, gases en el colón con sus respectivas molestias también, flatulencias, etc.

“Comer apresuradamente no es más que un reflejo de lo acelerados que estamos. Es síntoma de que buscamos la gratificación instantánea en el siguiente bocado, al siguiente momento, en el siguiente día, en lugar de valorar el presente”.

Hábitos saludables a la hora de comer:
1.- Respiración: Inhala y exhala, profunda y lentamente al sentarte a la mesa, hazlo dos veces; con esto estarás eliminando el “acelere” dominante antes de sentarte.
2.- Descanso mental: No pienses en tu trabajo y en ningún problema a la hora de comer. Si quieres un poco de ruido, pon música suave.
3.- Partir bocados más pequeños. Además de beneficiarte, te verás elegante.
4.- Masticar despacio: Aprovecha los puntos anteriores para masticar, bien y mucho los alimentos, sobre todo si es algún tipo de carne.

El masticar bien, despacio y hasta triturar los alimentos, nos proporciona muchos beneficios.
1.- Se mejora la digestión debido a que los nutrientes viajan y se absorben más fácilmente;
2.- Se reduce la acumulación de bacterias nocivas que provocan, además de flatulencia, mal aliento.
3.- Se saborea y se disfruta más la comida.
4.- Se hace trabajar menos al estómago con lo que habrá más energía para todo.
5.- La mente estará más despejada a la hora de trabajar.

La gente con mucho estrés o con un temperamento irritable requiere ingerir alimentos que contengan fuertes cantidades de complejo “B”. Los intolerantes a la lactosa u otro tipo de alimentos como el Brócoli, la Coliflor y los frijoles, sobre todo los negros, pueden padecer de gases intestinales o colon irritado, y tendrán que hacer esfuerzos adicionales para desempeñar bien sus funciones.

La calidad de los alimentos también es un aspecto que hay que cuidar mucho; en épocas de calor aumentan las infecciones y hay que tener cuidado principalmente con lo que ingieren los niños.

Si a todo lo anterior todavía le aumentamos la deficiencia en los nutrientes de diferentes alimentos, veremos la gran necesidad que tenemos de cuidar lo que comemos.
No estamos tomando los nutrientes que requerimos en forma personal y específica. Estas deficiencias justifican la necesidad de ingerir suplementos alimenticios. A manera de ejemplo, sabemos que el desgaste de las tierras en algunas regiones del país ha provocado que algunos vegetales disminuyan su dosis de ácido fólico, cuya deficiencia puede llegar a provocar discapacidades en los infantes.

Para estar en condición de desempeñar bien nuestras tareas diarias debemos sentirnos física y mentalmente saludables, debemos hacer nuestra propia pirámide alimenticia. La mejor dieta tiene que ser personal, y, por lo menos, debe responder a las siguientes características:
• Sexo
• Edad
• Tipo de trabajo o profesión
• Características personales como estado de salud, intolerancia a algunos alimentos, etc.

Nuestra salud y nuestro desempeño en la vida dependen mucho de nuestra alimentación; incluso la forma como nos vemos y nos ven los demás depende fuertemente del tipo de alimentos que ingerimos, de su calidad y la cantidad de los mismos.

Recordemos que alimentación no es lo mismo que nutrición. La mayoría de los mexicanos comemos por gusto más que por conciencia o conveniencia y eso descuida nuestra salud y puede llegar a provocarnos serias enfermedades.

Ya hemos visto que el descuido en nuestra alimentación ha conducido a muchas enfermedades caras y peligrosas. De nuestros padres pudimos heredar algunas enfermedades pero nosotros hemos contribuido a que detonaran con mucho riesgo.

Los excesos en azúcar, grasas, carbohidratos sumados al estrés de las grandes ciudades y aunados al sedentarismo han provocado crisis sociales de salud muy graves.

Pensemos, a manera de ejemplo, que no se puede alimentar igual a un albañil, quien necesita muchos carbohidratos porque su trabajo es físico básicamente, que a un ejecutivo que está muchas horas sentado y que usa más su cerebro, o el mismo detallista de una tienda de abarrotes, que hace funciones tanto físicas como mentales.

El albañil quema mucha energía, necesita abastecerse de una buena cantidad de carbohidratos. Si el ejecutivo ingiere las mismas cantidades tendrá sobrepeso o gordura, a menos que practique algún deporte sistemáticamente para quemar sus excesos, pero aún así su rendimiento mental no será el deseado; esta persona requiere más frutas y verduras y menos tacos, tortas y tamales.

Si hablamos de cantidad, tipo de comidas, y calidad de las mismas, un adulto de 55 años no puede comer lo mismo que un joven de 18. El metabolismo de cada uno es diferente.

Cabe considerar que durante los primeros días de ejercicio se sienta uno cansado, y adolorido por unos días, es normal, pero a partir de la tercera semana o cuando mucho a los 21 días seguidos de practicarlo, tu cuerpo y tu mente habrán aceptado este nuevo hábito y vendrán las recompensas, físicas y psicológicas. Es más, pudieras volverse adicto al ejercicio y así no costarte ningún esfuerzo en realizarlo después, ya que tu cuerpo te lo exigirá. De cualquier manera tendemos a repetir aquello que nos hace sentir bien.

Cómo motivarse para llevar a cabo un programa de ejercicio

Lo puedes hacer solo o acompañado de un familiar o de tu perro. Si lo haces solo puedes llevar un radio o pensar en algún proyecto que traigas en mente. Caminando puedes verlo todo desde otra perspectiva.
Si no te motivan los beneficios mencionados, piensa que puede ser para probarte, para practicar tu voluntad. Piensa que si lo haces te fortalecerás, te hará ser una persona más segura y más poderosa.

Amigo detallista, tú tienes el derecho a sentirte mejor física y mentalmente. La sugerencia de ejercitarse caminando, de trotar o de correr en base a un plan, sin duda alguna te rendirá los beneficios más fructíferos para enriquecer tu vida, para tener más ánimo en tu negocio y poder realizar tus planes.

Piensa también que la mejor medicina es la preventiva y el ejercicio es la mejor inversión que puedes hacer para ti mismo; y está a tu alcance, y ¡es gratis! sólo necesitas un poco de voluntad al inicio. Además, a mediano y largo plazos te evitará muchas penas y gastos económicos.

El ejercicio no sólo es para los atletas; caminar se ha convertido en la mejor práctica para aquellas personas que no pueden o no quieren realizar los esfuerzos que se requieren para el deporte.

No se necesita ninguna inversión, ni equipo especial, ni un club; por supuesto, si puedes tenerlo o ya lo tienes, aprovéchalo.

Sin embargo, para caminar sólo se necesita un par de tenis y un programa a seguir.

La vida es movimiento. Cuerpo humano que no se mueve se atrofia; todos necesitamos cierta dosis de ejercicio, no para competir en deportes, eso es algo especial y requiere un programa también especial, sino para funcionar bien durante nuestras horas de trabajo.

Entendemos por ejercicio programado, que estas actividades formen parte de un proyecto de salud, de calidad de vida; que lleven un orden determinado.

Concretamente,
• Que sea diario o al menos cada tercer día
• Que se realice durante un tiempo determinado
• Que se haga a la misma hora
• Que sea gradual
• Que se aumente al mes de cada rutina
• Que nunca sea agotador

Beneficios de caminar
• Tu cuerpo y tu cerebro se oxigenarán más, tendrás más energía con lo que tu rendimiento será mayor en tus actividades diarias
• Podrás dormir mejor al distensionar tus músculos
• Ayuda a controlar el peso. Adelgaza
• Mejora el sistema digestivo
• Reduce el estrés
• Reduce la diabetes tipo II
• Ayuda a bajar la presión arterial
• Ayuda a reducir los niveles de colesterol
• Ayuda a evitar o detener la osteoporosis
• Fortalece el sistema inmunológico, reduciendo las enfermedades por infecciones
• Aumenta el nivel de endorfinas que alivian los dolores del cuerpo
• Etc.

Hola, ¿qué te podría decir sobre tu salud? Tú ya has oído y visto muchos mensajes al respecto.

Sabes bien que la salud es el principal factor que influye en nuestro buen estado de ánimo, con el cual podemos ser más competentes en nuestras tareas.

Igualmente, sabes bien que los excesos de algunos alimentos pueden generar diversos tipos de padecimientos que llegan a disminuir nuestras capacidades.

Hoy sólo me gustaría darte algunas recomendaciones, con el único deseo de que siempre tengas buena salud y calidad de vida. No elimines de tu vida los placeres gastronómicos mexicanos, pero al menos bájale al consumo de los siguientes alimentos:
• Azúcar: Para evitar la diabetes
• Sal: Para evitar la presión alta
• Grasas: Evitarás que se tapen tus venas
• Carbohidratos, (pastas, pasteles, pan, etc.): Para que no engordes
• Alcohol: Evitarás un peligroso vicio

Cada que vayas a comer o cenar algo, toma en cuenta que una buena salud te hará sentir mejor, te dará calidad de vida y como consecuencia, te hará ser más productivo, más rentable, más útil.

Quizá por tu edad tu metabolismo todo lo procesa, pero toma en cuenta que cuando tengas más años va a ser diferente; el problema de ahora es que te estás generando un hábito que te será difícil cambiar cuando te acerques o estés en la tercera edad.

En el presente no tienes que sacrificarte mucho. Para disminuir la ingesta de los alimentos mencionados, puedes ir haciéndolo gradualmente. Cada semana ve reduciéndolos un 5% o 10% durante tres meses. En ese tiempo verás muy buenos resultados.

Come poco y haz el ejercicio suficiente para tu edad, esto te ayudará a disminuir los efectos de los excesos, y te hará funcionar mejor en todo.

Comiendo poco ayudarás a tu organismo a desintoxicarse adecuadamente. De hecho comer poco, pero sano, es la clave de la longevidad. ¡Cuídate!

Respirar es una de las funciones más importantes del cuerpo para mantener y prolongar la vida.

Debemos aprovechar la flexibilidad del diafragma para que el pulmón se expanda hasta el punto de aprovechar toda su capacidad.

Como la respiración es algo que podemos controlar y regular, es una herramienta útil para lograr un estado relajado y claro de la mente.

Respirar de forma controlada no sólo ayuda a que el cuerpo y mente trabajen al máximo, sino que también puede proveer los siguientes beneficios:

• Reducir la presión sanguínea.

• Combatir el estrés, la depresión y la ansiedad.

• Lograr un estado de relajación.

• Desintoxicar y liberar toxinas del cuerpo.

• Aliviar el dolor y problemas emocionales.

• Aumentar la masa muscular.

• Fortalecer el sistema inmunológico.

• Mejorar la calidad de la sangre.

• Fortalecer el corazón.

Ejercicios de respiración efectivos para relajación, reducir la ansiedad y el estrés. Técnica 4-7-8.

El siguiente ejercicio es un tranquilizador natural y mientras más lo hagas, mayor su efecto. Para aprender el ejercicio tendrás que hacerlo en un posición sentada con la espalda derecha, pero una vez que lo domines lo puedes hacer cuando quieras y como quieras.

Instrucciones:

• Exhala completamente por la boca, haciendo un sonido de “fuuuu”.

• Cierra la boca e inhala silenciosamente por la nariz mientras cuentas hasta cuatro (4), permitiendo que se expanda tu abdomen.

• Aguanta la respiración contando hasta siete (7).

• Contando hasta ocho (8), exhala completamente por la boca haciendo un sonido de “fuuuu”, sintiendo que tus hombros, brazos, espalda y estómago se van soltando.

Repítelo tres veces seguidas, por la mañana y por la tarde-noche. Además, puedes hacerlo cada ocasión que te sientas tenso o entres en pánico.

Si sientes mareo al hacer este ejercicio, no te preocupes, es normal y te pasará pronto.