No me cansaría de hablar de cómo me la paso con mi perro; aunque hay de todo, como en cualquier relación, son muchos más los momentos gratos.

Una tarde, regresando de mi trabajo, iba caminando por una de las calles de la Col. Granjas México de Iztapalapa, cuando vi tirado un pequeño bulto. 

Pude observar que se trataba de un perro; no me quise acercar porque pensaba que estaba muerto. Esa noche no pude dormir pensando en el pobre animal.

Al día siguiente, cuando iba a mi trabajo, lo volví a ver en el mismo lugar y en la misma situación. Me fui a trabajar y por ratos se me venía a la mente la imagen de ese animalito.

Ya en la tarde, cuando nuevamente regresaba a mi casa, lo volví a ver ahí tirado, fue entonces que me acerqué a él y pude ver que aun respiraba, y que había sentido mi presencia porque se movió ligeramente.

No pude más y me lo llevé a casa. Esa  noche lo bañe, le corté un poco del pelo que le estorbaba en su cara, le di agua y un poco de carne; y pues, me lo quedé.

Después de eso, aun sigo viendo algunos perros sin dueño, muy sucios, enfermos y flacos, que he estado a punto de llevármelos, pero ¡no!, porque en mi casa me corren.

Dan mucha lástima verlos sufriendo, pero pienso que yo ya cumplí con uno, y espero de corazón que otros hagan lo mismo, rescatar un perro.

No tiene que ser de raza fina o de pedigree, el amor no tiene que ver con razas ni clases, ni belleza física.

Aunque tiene sus responsabilidades, un perro es una gran compañía para niños, jóvenes, adultos o de edad avanzada. 

Por favor, no compres perros en el tianguis; estos animalitos son casi personitas y no podemos estar haciendo negocio con ellos, mejor rescata uno o adquiérelo en asociaciones de rescatistas o similares.

Un perro rescatado, es una vida inteligente y amorosa que te estará agradecido toda su vida.

Cuando me enteré de esto, dejé de quejarme de las inundaciones de mi colonia.

Fue una inundación en lo que ahora es la CDMX, que duró cinco años, y que prácticamente hizo desaparecer la ciudad.

El 21 de septiembre de 1629 inició un tormentón que duró más de 36 horas.

Fue un hecho real; no hay fotos pero está registrado en los Archivos de la Nación de España; además, en la esquina de Motolinía y Madero está incrustada una cabeza de león, que indica hasta dónde llegó el agua.

Los indígenas pensaban que sus dioses estaban castigando a aquellos que habían invadido sus territorios. Por su parte, muchos españoles creían que la inundación era  un castigo por los pecados que habían cometido.

Los mexicas sabían bien de este tipo de problemas, ya habían enfrentado inundaciones parecidas; ellos habían construido muros de contención y acueductos, con los que no sólo se podían abastecer de agua limpia para su consumo, sino que también podían evitar las inundaciones.

Sin embargo, los españoles los habían derribado por lo que no tenían manera de liberarse del agua. Imagínate el drama y la tragedia que se vivió.

La ciudad quedó bajo dos metros de agua y en algunas zonas hasta tres. Muchas casas se derrumbaron, otras estaban inundadas y algunos sólo podían estar en la azotea o en un segundo piso. 

Se realizaban misas en las azoteas y la gente las escuchaba también en éstas o en los balcones de las casas de junto o de enfrente. La gente pedía con lágrimas un milagro para acabar con la tragedia. 

La ciudad se quedó prácticamente sin gente. Los españoles que pudieron y tenían recursos, emigraron, y en su mayoría, se asentaron en Puebla; “de las 20 mil familias de españoles que había en esos momentos en la ciudad, sólo permanecieron 400”.

Fue hasta 1634 que pudo sacarse toda el agua de la ciudad y empezar la reconstrucción.

Después de leer lo útiles e importantes que son los murciélagos, en particular las dos especies que están relacionadas con el Tequila, ahora los admiro y los amo.

Apenas me enteré que hay dos especies que contribuyen a la diversificación genética del Agave que se usa para la fabricación del Tequila, y que estuvieron a punto de extinguirse.

Algunos especialistas dicen que es gracias a esas dos especies que existe el tequila porque esparcen el polen del Agave, enriqueciéndolo con los azúcares que dan sabor a la bebida, además de controlar las plagas. Otros dicen que el Tequila salvó a estas especies.

Hace 25 años, estos murciélagos casi desaparecen por completo, debido a que los industriales del Tequila cortaban todos los Agaves antes de que florecieran. 

Existe una relación directa entre estos murciélagos y el Tequila; ellos tienen predilección por el néctar de las flores de estos magueyes, es su principal alimento; las flores de la penca abren sus pétalos sólo de noche y es cuando los murciélagos se alimentan de ellas.

Los tequileros no se daban cuenta que estaban acabando con estos animalitos y que al enriquecerse la diversidad genética de la planta con la polinización, contribuían a fortalecerlo.  

A falta de esa polinización las plantas se hicieron vulnerables a diversas enfermedades, que en la década de los 90s diezmaron muchos cultivos del Agave azul.

En los 90s. se percataron de ello, y  acordaron que los agricultores reservarían un 5% de sus tierras para la floración de la planta. “Desde entonces, se ha podido observar avances en la recuperación de estos murciélagos, así como el aumento de la diversidad genética del conjunto de las especies de Agave mexicanas”.

De esto, los tequileros sacaron al mercado varias marcas de Tequila etiquetadas como “bat-friendly (amigables con los murciélagos), que son muy vendidas en Estados Unidos.  

Seguramente ya has oído hablar de la regla de las tres erres para ser sustentables con el medio ambiente: Reduce-Reutiliza-Recicla.

Se trata de una necesidad que tiene nuestro planeta, y de la cual, afortunadamente, ya muchos empezamos a tomar conciencia.

Esta propuesta surgió originalmente de Greenpeace, a través de la cual estaremos ayudando al medio ambiente: Reduciendo, Reutilizando y Reciclando.

Todos somos responsables a la hora de cuidar el medio ambiente, por lo que nuestras acciones diarias y nuestros hábitos de consumo son muy importantes. 

Reducir…

Consiste en minimizar la cantidad de residuos sólidos generados para disminuir los impactos ambientales y los costos asociados a su manipulación. Toda reducción puede realizarse en viviendas, instalaciones comerciales e industriales, a través de compras selectivas.

El objetivo aquí, es reducir o eliminar los materiales de uso único, como el unicel o cualquier otro tipo de embalaje.

Reutilizar…

Es la acción por la cual podemos reutilizar objetos, dándoles una segunda vida útil. Todo material o bien puede tener más de un uso. 

Los residuos sólidos, con una previa limpieza, pueden fácilmente ser utilizados directamente para su función original o para alguna relacionada, sin ninguna transformación.

Reciclar…

Es aprovechar y transformar los residuos sólidos urbanos para utilizarlos en la elaboración de nuevos productos. 

Hablamos del plástico que se puede transformar para hacer mangueras, bolsas o incluso juguetes; del papel que se utiliza para hacer nuevos utensilios; del vidrio y de la mayoría de los plásticos que son reciclables en nuevos productos.

Reducir, reutilizar y reciclar es más fácil de lo que crees; hacerlo te dará la satisfacción de que tu aportación contribuye a un mundo más limpio y sostenible.