Pedro Armendáriz fue una de las figuras más importantes de la llamada “Época de Oro del Cine Mexicano”, así como de la historia de nuestra cinematografía.

Hijo de padre mexicano y madre estadounidense, Armendáriz fue criado en Texas, por lo que hablaba muy bien tanto el inglés como el español.

Fue un actor que destacó por su fuerte personalidad y por su imagen muy varonil; trabajó en más de 100 películas; la primera de ellas fue “María Elena” (1935), a la edad de 23 años; la última “Desde Rusia con amor” fue en 1963.

Fue un artista muy alto, guapo, de ojos verdes; muchas mujeres de la época y algunos hombres también, lo admiraban. Fue muy versátil, actuaba en papeles de hombres duros y varoniles, indígenas, campesinos y hasta revolucionarios como en la película donde protagonizó a Pancho Villa. 

Pregúntale a las abuelitas, ellas lo han de recordar muy bien.

También participó en películas de Hollywood y de Europa. Entre las internacionales más famosas, se encuentra la película “Desde Rusia con amor” de 1963, que filmó poco antes de morir, y que fue la segunda versión de James Bond, al lado de Sean Connery, el primer James Bond.

Durante la filmación, ya mostraba los primeros síntomas de padecer cáncer, y debido a los fuertes dolores que ya sentía, la última escena en la que participaría, tuvo que actuarla un “doble”.

Cuando le declararon el cáncer, éste estaba ya en una fase terminal, tanto así, que su fallecimiento se produjo cuatro meses antes del estreno de la película. 

En 1953, había participado en forma destacada en una versión de la película “Lucrèce Borgia”, filmada en Francia. 

Debido a que alcanza a más población y a más países, este nuevo tipo de esclavitud es más grave de lo que han sido otros a través de la historia de la humanidad; abarca a mujeres y hombres, y aunque la mayoría son millennials y de la generación “Y”, los hay de todas las edades y todos los géneros.

Esta esclavitud es apego, vicio, adicción, dependencia total, y conlleva sufrimiento. Increíble, pero los niños de ahora, desde muy pequeños y con apenas seis meses de edad, ya reclaman el celular. Hay padres que desde antes de nacer su primer hijo, ya se los compraron como su primer regalo.

¿Por qué nos hacemos esclavos, qué sentimos, qué nos provoca, qué hace sentirnos extasiados al usarlo?

Apenas despertamos, lo prendemos, lo últimos que hacemos es usarlo, y peor aun, algunos se duermen con el celular prendido y despiertan para atenderlo y ver qué les escribieron.

Muchos esperamos ansiosamente un ”like” de lo que ponemos, o que nuestros seguidores vayan aumentado cada día.

Muchos otros ponen en riesgo su salud, su integridad física; lo usan al conducir, al caminar, al cruzar calles y avenidas, en el cine, en el restaurante, en cualquier lugar, muchos hasta interrumpen el momento íntimo con su pareja, para contestarlo. 

A otros “les vale” perder a su pareja, y hasta a su progenitora, pero cuando pierden o les roban su celular, hasta quieren suicidarse.

Sucede como con su mascota; cuando tienen que cambiar de dispositivo, el anterior lo llevan a enterrar, les ponen veladoras y les rezan y hasta se quieren enterrar con ellos, porque el celular es más que un familiar. 

Y cómo no, si creemos que lo es todo para nosotros; es nuestro asistente personal, tiene todo lo que necesitamos y queremos; pareciera que no hay nadie ni nada que lo sustituya.

Una de estas muertes, fue la de un famosísimo actor mexicano.

Se trata de Pedro Armendáriz quien en 1963, a los 51 años, murió de cáncer de riñón, y no directamente por la enfermedad, sino que se suicidó al no soportar los dolores que venía padeciendo desde tiempo atrás.

Su doctor le había dicho que sólo le quedaba un año de vida, y como siempre cargaba una pistola Magnum calibre 357, en un momento que lo dejaron solo, se disparó.

Unos meses antes, había viajado a Londres, para realizarse algunos estudios, a su regresó ya utilizaba silla de ruedas y se encontraba grave.

De hecho, todos los fallecidos eran actores. Otro muy famoso en Estados Unidos, fue John Wayne, quien murió de cáncer en el estómago y pulmón. Esto es histórico.

Corría el año de 1956, cuando Armendáriz, junto con otras 220 personas, estaba en la filmación de la película “The Conqueror” producida por Howard Hughes, un famoso personaje estadounidense muy conocido por sus riquezas y sus excentricidades, y que hasta película hicieron de su vida.

Las escenas, se realizaron en el estado de Utah, Estados Unidos; cerca de ahí, en el vecino estado de Nevada, el gobierno norteamericano había realizado pruebas nucleares y la  radioactividad residual afectó a muchos de los participantes del largometraje.

En 25 años, 91 de las 220 personas involucradas en la producción, desarrollaron cáncer, de las cuales murieron 43. Los médicos aseguraron que sus enfermedades se atribuyeron a la radiación a la que se habían expuesto todos. 

Generalmente, son poblaciones que están retiradas de las carreteras principales, sólo están indicadas sobre éstas.

1.- Buckingham.  

No se sabe quien le puso tan elegante nombre, pero posiblemente está relacionado con la población del mismo nombre que está al norponiente de Londres, Inglaterra o con el nombre del palacio de la reina Isabel II.

El Buckingham de México es una población del municipio de Santa María del Oro que colinda con el municipio de Tepic, Nayarit y cuenta con 457 habitantes. 

2.- Tangamandapio.

Supimos de esta población por el  programa televisivo “El Chavo de 8”, en el que Jaimito “el cartero” lo mencionó muchas veces. Está ubicado en el estado de Michoacán, en una región cercana a Jalisco, a 165 km al oeste de Morelia y cuenta con 11,000 habitantes.

3.- Tangas.

Es el nombre que le dan muchos pobladores del lugar cuando se les pregunta de dónde son. Se refieren a Tangancícuaro, ubicado al norte del Estado de Michoacán, a 120 km de Morelia y a 170 km de Guadalajara. Cuenta con una población de 38,621 habitantes.

4.- Angangueo.

Su nombre lo dio a conocer un personaje femenino del programa televisivo “Vecinos”. Está ubicado dentro del Estado de Michoacán, casi colindando con el Estado de México; precisamente dentro del Santuario de la Mariposa Monarca, adelante de El Oro y Tlalpujahua. Cuenta con 10 mil habitantes.

5.- Las Tetillas.

Esta localidad está situada en el Municipio de Río Grande, Zacatecas, al norte de Fresnillo. Tiene 1,799 habitantes. En la localidad hay 881 hombres y 918 mujeres y hay apenas 435 viviendas.

6.- La Verija.

Aunque pudiera parecer una palabra obscena, La Verija es una población perteneciente al municipio de Carácuaro, en el Estado de Michoacán de Ocampo. Cuenta sólo con 15 habitantes. En La Verija existen apenas tres viviendas.

7.- Pitorreal.

Es un pueblo pequeño con 60 cabañas, ubicado en el Estado de Chihuahua, a 365 km de Los Mochis, Sinaloa. Muchos piensan que se llama así en honor a “La Mexicana” una gran piedra que dicen tiene forma de pene, ubicada a unos 4 km del pueblo, y que es muy visitada por turistas curiosos para ver dicha piedra.

8.- Naco.

Se dio a conocer en el centro del país, por la serie televisiva “Run coyote run”. Es una población del Estado de Sonora ubicada en la frontera con Estados Unidos. Cuenta con 6,069 habitantes y se encuentra a 155 kilómetros de Nogales y a 55 de Agua Prieta. Es conocida por la calidad de muebles que fabrican con madera de palo-fierro y metal.

9.- Cuajinicuilapa.

Está ubicada en la costa chica del estado de Guerrero y colinda con Oaxaca. Conocida como “La perla negra de México, La pequeña África de México o La capital de los negros de México”, ya que la mayoría de su población es de raza negra, muchos de ellos pertenecientes a pueblos de esclavos fugitivos.

10.- Parangaricutirimícuaro.

Parece un trabalenguas, pero en realidad se trata de un pueblo que existió en el estado de Michoacán y que fue destruido con el nacimiento del volcán más joven del mundo, el Paricutín. Del pueblo sólo sobrevivieron parte de una iglesia y algunas casas, que hoy en día son el atractivo turístico de la región. 

11.- Jalos. 

Su gente lo llama así, pero su nombre es Jalostotitlán. Está ubicado en la región de los Altos de Jalisco. Es famoso por sus mujeres bellas. Cuenta con 25 mil habitantes.


Un informe publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de mediados de 2016, encontró que las mexicanas son las que más trabajan.

En un estudio sobre el trabajo no remunerado en el mundo, que comprende a 29 países miembros, reveló que las mexicanas son los que más tiempo le dedican a este tipo de actividades.

Cuando se habla de trabajo no remunerado, son las mujeres las que cargan con la mayor parte de ese peso. “Especialmente en México, la diferencia entre hombres y mujeres es enorme”.

Las mujeres en México dedican en promedio seis horas a hacer trabajo no pagado al día mientras que los hombres, menos de dos horas”, señala el estudio.

Una de las razones por las que la situación no ha cambiado desde hace décadas es porque siempre ha sido así, con lo que se ve que es un hábito difícil de superar.
“Las mujeres tradicionalmente han sido responsables de las tareas domésticas y el cuidado de los más débiles, pero el mensaje clave de este estudio es que la igualdad en el mercado laboral es vital para crear más igualdad en el hogar”.

“En Dinamarca, por ejemplo, donde el 70% de las mujeres tiene empleo, la brecha de género en el trabajo doméstico es de sólo una hora, lo que quiere decir que tanto los hombres como las mujeres se ocupan de ello. En México -donde el 43% de las mujeres tiene empleo, esa brecha de genero es de cuatro horas”.

Se sigue pensando que las mujeres no trabajan, pues lo que hacen no se ve, pero es necesario tener en cuenta su contribución a la economía.

De hecho, según los cálculos derivados de la investigación, en promedio, el trabajo de cuidar y limpiar sin sueldo equivale a una tercera parte del tamaño de toda la economía.

Entonces, ¿qué procede hacer ahora a los hombres, y qué a las mujeres en México?


El nivel de picante de cada chile depende de la cantidad de capsaicinoides que contengan, para ello existe una escala internacional llamada Scoville, que registra sus niveles en unidades..

1. Carolina Reaper
Especie originaria de China, es uno de los más picantes en el mundo. Su escala Scoville va de 1,569,300 a 2,200,000 unidades.

2. Trinidad Moruga Escorpión
Es originario de Trinidad y Tobago, y su escala llega a los 1.2 millones de unidades.

3. Naga Jolokia
También conocido como el pimiento fantasma, originario de Bangladesh y Sri Lanka; registra entre 600,000 y 900.

4. Habanero Savina Rojo
Originario de California, es unas 113 veces más picoso que el jalapeño, marca entre 350,000 y 577,000 unidades. Éste se utiliza mucho para acompañar las comidas en Yucatán.
5. Bonete Escocés
Éstos se encuentran en las islas del Caribe y se le conoce también como “La bola de fuego”. Mide de 100,000 a 350,000 en la escala. Este chile es muy utilizado en platillos del Oeste de África, Jamaica y en la cocina de Barbados.

6. Ojo de Pájaro
En la cultura Suajili, a éste se le conoce como “pili-pili” lo que quiere decir: chile-chile. Existen diferentes variedades de éste y su picor depende de dónde se haya cultivado y qué variedad sea. En Uganda se cultiva el más picoso de éstos que llega a las 175,000 unidades.

7. Tabasco
Originario del estado mexicano de Tabasco, es el padre de la famosa Salsa Tabasco que tiene una activa participación en tus alimentos. Tiene entre 30,000 y 50,000 en la escala.

8. De Árbol
Es originario de Centroamérica. Si piensas que es muy picoso, lamento decepcionarte, ya que sólo alcanza 65,000 unidades.

9. Serrano
Su nombre proviene de las sierras y es orgullosamente mexicano. Es muy utilizado en la comida mexicana y mide aproximadamente 25,000 unidades en la escala.

 

Así es, a los mexicanos nos gusta mucho lo picante, y muchas veces, si un alimento no pica, no nos sabe.

Afortunadamente, somos el país con más variedad en chiles, donde apreciamos su gran colorido, sus sabores y sus amplios niveles de picante comibles por los mexicanos.

Los chiles forman parte de los tres alimentos más ingeridos en la particular “dieta mexicana” nutricional, que ya se consumía desde los aztecas: frijoles, tortilla y chile.

Se trata de un producto alimenticio que nos caracteriza, nos da identidad y nos distingue frente a otras dietas y cocinas del mundo.

Los tenemos en México desde muy picantes como el habanero hasta los chiles morrones que dan sabor y color, adornando diferentes platillos e invitando a degustarlos. También contamos con gran variedad de colores, verdes, diferentes tonos de rojo, amarillos y hasta negros y arrugados, como con el pasilla.

El único problema es que su consumo excesivo puede provocar diversas molestias gastrointestinales como gastritis o úlceras.

Como condimento, los chiles consiguen dar un toque picante a ciertos platillos que podrían resultar insípidos sin su presencia.

Como tú ya sabes, lo que hace picantes a los chiles es la capsaicina, un químico incoloro y sin sabor que estimula la liberación de neurotransmisores, los que a su vez incentivan los puntos receptores de dolor en la lengua y el paladar.

En respuesta a este dolor causado por la capsaicina, el cerebro libera endorfinas, que incrementan el metabolismo, liberando más saliva y transpirando por la piel en forma de sudor.

Sin embargo, es la india quien tiene el chile más picante, cientos de veces más que el habanero de México, pero sin el sabor de éste.

Todas las más de 40 variedades distintas que hay en nuestro país, poseen diferentes concentraciones de nutrientes; muchas vitaminas, minerales, antioxidantes y enzimas que ayudan a prevenir enfermedades y algunos tipos de cáncer.

Lo mismo que les ha sucedido a nuestros hermanos de Guatemala por la erupción del Volcán de Fuego y a los también hermanos de Hawai con el Volcán Kilauea, nos sucedió en México en 1982 con la erupción del volcán Chichonal, localizado al norte de Chiapas, a unos 25 km de Pichucalco y a unos 75 km de San Cristóbal de las Casas.

Sucedió en la madrugada del 28 de marzo de 1982, cuando este volcán inició un nuevo ciclo de erupciones. Fueron suficientes tan sólo 7 días, desde esa fecha hasta el 4 de abril, para causar mucho más daños que los sucedidos en Hawai y en Guatemala.

Fueron más de 2 mil los fallecidos, 20 mil los desplazados y miles de hectáreas de cultivo dañadas, además de cientos de miles de vacas, borregos pollos, etc.

La emisión de los productos volcánicos y flujos piroplásticos afectaron 25 kilómetros cuadrados. Fue tan grande la fuerza de las erupciones que sus cenizas, además de en Chiapas, cayeron en Tabasco, Campeche, parte de Oaxaca, Veracruz y Puebla.
La última explosión fue la más fuerte y prolongada. Según los reportes de la época, sus cenizas penetraron la estratósfera, y después de algunos días “circundó el planeta, llegando a Hawai el 9 de abril; a Japón, el 18; al Mar Rojo, el 21, hasta llegó a cruzar el Atlántico”.

Las afectaciones causaron el desplazamiento étnico más grande de la historia de México. La etnia más afectada fueron los “Zoques”, más de 11,000 de ellos fueron reubicados en 16 nuevos asentamientos, originando la creación de municipios como Chiapa de Corzo, Ocosingo, Tecpatán, entre otros.

Actualmente este volcán continúa activo, pero no ofrece ningún peligro para la población, según los especialistas.

Primeramente, en junio de 1943, se desalojaron a los habitantes del poblado de Paricutín. Un año después se desalojó San Juan Parangaricutiro. A 33 kilómetros de ahí, todos establecieron el poblado de Nuevo San Juan Parangaricutiro, constituido en municipio en 1950.

“Se sabe que en las primeras 24 horas, el volcán se levantó hasta 30 metros, al tercer día ya tenía 60 metros y en el primer mes sumaba 148. En el primer año, contaba con 336 metros de los 424 que tiene actualmente”, alcanzando una altura de 2,830 metros sobre el nivel del mar.

Su actividad duró más de nueve años y el material piroplástico que brotó del volcán recorrió más de 10 km sepultando todo a su paso.

La población más importante de donde se dio este acontecimiento, y por donde se puede llegar más fácilmente es Uruapan, que está a 37 km.

La última actividad intensa de este volcán cesó el 25 de febrero de 1952, cuando inició la relativa quietud que dura hasta nuestros días.

Sin embargo, de acuerdo con los estudiosos del tema, éste continúa activo ya que en su cono principal hay presencia de calor remanente, fumarolas de vapor de agua, además de las fumarolas en los cráteres anexos que se crearon llamados Zapicho y Hornitos y, entre otras peculiaridades, hacen que esté clasificado por los geólogos como un volcán activo.

Actualmente, el Paricutín está considerado como una de las maravillas naturales del mundo tanto para turistas como para geólogos y otros estudiosos de ciencias de la tierra, quienes lo consideran como un laboratorio para estudiar la evolución de los volcanes.

“El único volcán que se ha visto nacer, crecer y entrar en reposo, es el Paricutín”.

La erupción de un volcán nos muestra el enorme poder que tiene la naturaleza frente a la fragilidad de la vida humana, pero todavía vemos su mayor poder cuando nace, y es sorprendentemente impactante cuando se le puede ver crecer.

Fue precisamente, esto último lo que sucedió en México, cuando muchos pobladores de la región Purépecha en el Estado de Michoacán pudieron ver directamente el nacimiento y crecimiento del último volcán surgido en el mundo, el más joven, el Paricutín.

Su nacimiento sepultó dos poblados: Paricutín y San Juan Parangaricutiro; de este último sólo quedó visible parte de la iglesia, sepultada por la lava, al igual que el resto del pueblo.
Fue la tarde, a eso de las 17 horas del 20 de febrero de 1943, cuando Dionisio Pulido, campesino y propietario del terreno donde nació el volcán, sintió un fuerte temblor, al que no le dio mucha importancia, pues desde días antes se habían venido dando otros de menor intensidad.

Sin embargo, en esa ocasión fue testigo del momento en que la tierra se abrió ante sus ojos y “comenzaron a brotar de ella largas lenguas de fuego acompañadas de ruidos y humo nunca antes vistas”.

Imaginémonos no sólo lo que sintió el pobre Dionisio y los pobladores cercanos al punto donde inició todo, si no lo que, por el nulo conocimiento que se tenía al respecto, pudieron imaginar; para ellos el mundo se estaba acabando.

Afortunadamente no hubo víctimas que lamentar, ya que por la forma en que fue creciendo, alcanzaron a salvarse hasta los animales que tenían, aunque sí les cambio totalmente la vida a los miles de pobladores que tuvieron que ser desalojados.