Otro factor clave en una tienda, es la buena iluminación; hay tres opciones a las que podemos recurrir: la iluminación fluorescente, la incandescente y la halógena. 

Cada una de estas luces tiene características y usos distintos:

• La fluorescente es la correcta para dar luz de fondo pero no es la más favorecedora, es azul y achata los productos. 

• La incandescente es cálida y ayuda a que los colores se aprecien de manera más exacta. 

• La halógena es excelente para destacar y acentuar productos ya que es blanca y brillante.

Por lo general las tiendas tienen una combinación de todas o algunas de ellas.

Respecto al acomodo de los productos recordemos que éste debe de cumplir dos funciones:

• Facilitar la compra para el consumidor, al hacerlos accesibles y visibles para él. 

• Generar compras adicionales al presentarlos con todos sus posibles complementos y compañeros lógicos.

Sin embargo, antes de empezar a invertir en nuevo mobiliario o cambiar la iluminación hay cinco puntos que debemos de tener en cuenta siempre: 

1.- La limpieza y cambiar los focos fundidos; una zona sin iluminación es un  punto ciego para el cliente. 

2.- El volumen de la música; ésta es sólo para generar un ambiente, no una invitación a una fiesta. 

3.- Las ventanas y vitrinas de la tienda son sólo para mostrar algunos productos; no llenarlos al grado que impidan ver lo que hay dentro.

4.- El piso de venta no es la bodega, dejemos espacio para que el cliente se pueda mover y se vea la tienda espaciosa. 

5.- Utilicemos el sentido común, coordinemos colores y productos dentro de la tienda para que sea agradable a la vista.

Emma García Valenzuela, investigadora del ITESM, nos hablaba en una de sus conferencias que el diseño visual de una tienda es el mejor vendedor que se puede tener. 

Este aspecto, aseguraba la conferencista, invita al consumidor a entrar y comprar, genera la atmósfera y el ambiente de la tienda y hace más fácil y agradable el proceso de compra.

Nos decía que la imagen de nuestro negocio, no importa si es grande, mediano o chico, lujoso o no, es como un vendedor mudo, que siempre está ahí, dando la cara por nosotros sus propietarios.

Es cierto, el arreglo de nuestro negocio, es como el arreglo personal, ¿Tú te acercarías a alguien que está mal vestido, sucio, huele mal, etc., pues lo mismo sucede con tu tienda.

Hay gente que no se fija en esas cosas, o que “le vale” con tal de que esté cerca, pero aunque lo dudes las tiendas de abarrotes particulares y de cadena, siguen creciendo, y ¿Qué tal si otro negocio similar se pone cerca de tu tienda?.

Como una especie de síntesis, la expositora nos hizo las siguientes recomendaciones: 

Cuidemos que nuestra tienda sea armoniosa; el piso de venta y la bodega son espacios distintos y con diferentes objetivos, no hay necesidad de tener todo a la vista del cliente. 

El piso de venta es para exhibir la mercancía y que el cliente la pueda ver, tocar y probársela. El tener demasiados productos en exhibición puede ser contraproducente, confunde al consumidor y da una imagen de desorden.

Para desarrollar el liderazgo no es necesario grandes estudios académicos, pero sí tener actitudes para: 

a) Aprender continuamente, sobre todo de la gente, de sus necesidades. 

b) Para motivarnos ante nuestras dificultades.

c) Para conocernos bien y ponernos objetivos y metas, con una perspectiva amplia de las cosas (visión).

d) Para que, a nuestro estilo, poder comunicar esa visión a nuestro equipo (familia, empleados, compañeros, etc.). 

Que no nos preocupe si no somos perfectos, en el mundo ha habido líderes mudos, tartamudos, invidentes, con “capacidades diferentes” etc. No toda la comunicación es, o tiene que ser verbal.  

Un líder necesita altos niveles de energía, tolerancia, paciencia, aceptación, tenacidad. El buen líder es el que está convencido de que las cosas salen mejor en equipo, aportando cada quien su naturaleza, a pesar de los errores que se pudieran cometer.

Un líder no es aquél que grita ni el que presume que lo tiene todo, tampoco es el que tiene el máximo poder en una empresa, estos son personas con autoridad, nada más.

En la práctica, un líder está tan ocupado en los detalles que lo llevarán a su objetivo que se planteó, que no tiene tiempo para rencores, ni envidias, ni venganzas.

Un buen líder es considerado desarrollador y facilitador del crecimiento de su gente. Entiende que las personas son más importantes que las cosas. Identifica los estilos de su gente y los desarrolla dentro del objetivo general de su negocio.

Si tú tienes algo de esto, desarróllalo, hazlo crecer y ve ampliando tu perspectiva de los demás aspectos que tiene o debería tener un líder para que otros te sigan y te tomen de ejemplo.

Ya nos has leído algunas veces sobre este tema, pero vamos a seguir insistiendo aunque parezca redundante; es sólo con el fin de que lo tengas siempre presente.

Algunos actúan como líderes cuando están de buenas, pero se enojan fácilmente, empiezan a gritar y hasta patalean cuando algún empleado comete un pequeño error.

De acuerdo con las nuevas corrientes, entre los grupos y equipos de cualquier tipo, hay tres clases de personas: líderes dominantes, líderes seguidores y simplemente seguidores; estos últimos son la mayoría; sin embargo, hasta los meramente seguidores son líderes también en sus respectivos mundos personales: en lo personal, familiar, social, etc.

Todo es cuestión de reconocer lo que somos y ubicarnos en cada área de nuestro diario hacer.

Lo interesante del liderazgo es que hay líderes que reconocen el liderazgo de otros y lo aprovechan, lo hacen crecer, lo desarrollan.

Muchos líderes nacen, pero la mayoría se hacen, y esto es más meritorio. Todo depende del carácter con que nacemos, del nivel de autoestima, de lo que hemos aprendido y de las responsabilidades que tengamos.

No tenemos que hablar muy bonito para ser líderes, tampoco tenemos que ser seguidos por miles de gentes, ni ser los número uno en una área, ni ser millonarios, ni políticos, en última instancia basta con saber inspirar, sobresalir en nuestra misión.

Liderazgo es una tarea que todos necesitamos desarrollar, principalmente para guiarnos a nosotros mismos, para motivarnos cuando lo necesitamos, para controlar nuestros impulsos, nuestra pereza, nuestro desánimo, etc.; para guiar a nuestros hijos y a nuestra familia.

En todos los negocios, por pequeños y sencillos que parezcan, hacen falta líderes.

Estamos a medio año; es tiempo de “armar” un plan para lo que resta de 2019.

¿Cuántas cosas pueden suceder en los siguientes seis meses? Podríamos tener más competidores, nuevos productos, nuevas promociones por parte de proveedores, y muchas cosas más que nos podríamos imaginar, todas con altas posibilidades de que sucedan.

Es un hecho que cuando las personas trabajamos sobre metas específicas desarrollamos más nuestro potencial. 

No tener metas en la vida es como ir en un barco a la deriva; imagínatelo: la tripulación, tu familia, tus clientes, etc., le preguntan al capitán o capitana, que eres tú en este caso ¿A dónde nos dirigimos?, y él contesta, ¡no sé!.   

Si tenemos suerte los vientos nos llevarán a lugares  tranquilos, pero nuestro futuro no podemos dejarlo a la suerte, nos estaríamos jugando el destino propio y de nuestra gente.

Por ello, se hace necesario y conveniente tener metas que nos hagan levantarnos con más ganas en las mañanas y que nos den luz para visualizar las rutas que debemos tomar; que den sentido y razón a nuestras actividades diarias.

Tener una meta nos permite centrar nuestras energías para descubrir las maneras de alcanzarla. Cuando trabajamos sobre algo en específico nuestro subconsciente nos mueve a lograrlo rompiendo paradigmas que antes nos bloqueaban.

Las metas deben cumplir tres condiciones básicas para que se logren, deben ser: 

• Realistas: Que las condiciones del entorno y nuestras habilidades y preparación permitan lograrla. 

• Alcanzables: Todo acorde a nuestras capacidades. Esto evitará frustraciones.

• Medibles: Hacer un cuadro de avances parciales, indicando tiempo y acciones realizadas. Esto nos permitirá ver lo que nos falta para llegar a la meta. 

Una vez fijada una meta preguntémonos ¿Qué tengo que hacer para lograrla? ¿Cómo y cuándo? Esto se traducirá en un plan de acciones específicas que nos conducirán a ello.

Como todo en la vida, los conflictos tienen su lado bueno si sabemos manejarlos. 

Manejados con inteligencia, los conflictos son necesarios para el desempeño eficaz de una empresa. Mal manejados pueden ser destructivos, pero una buena dosis de éstos, bien administrados, son indispensables para mantener a una empresa con dinamismo e innovación.

Existen ambientes empresariales con “conflictos funcionales”, donde se desarrollan “competencias conversacionales”, y donde a través de debates, se aprenden a manejar y se les saca provecho para el desarrollo de la misma empresa.

Algunas empresas consideran que el “conflicto inducido” es una herramienta útil para los directivos ya que propicia nuevas ideas, desafiando el talento de sus funcionarios. Consideran que “los conflictos sirven como uno de los motores de desarrollo personal y de crecimiento mutuo”.

Los expertos te recomiendan que en las juntas periódicas que tengas con tu gente, fomentes la discusión de un problema en donde haya ideas, aparentemente contradictorias; esto para que aprendan a manejar, en conjunto, los desacuerdos, pero siempre cuidando de que nadie se manifieste a través de la emoción. 

Ideas para manejar bien un conflicto en una empresa: 

• La técnica de negociación recomendada al encarar un conflicto es identificar qué fue lo que lo ocasionó; que cada parte analice el conflicto desde el punto de vista de su contraparte, aclarando las diferentes percepciones.

• Enseguida, “establecer los aspectos o puntos en los que sí están de acuerdo las partes; es decir, encontrar similitudes en los intereses, experiencias, expectativas, etc. Posteriormente, ir reconociendo los diferentes puntos de vista, evaluando las afinidades y las diferencias, todo esto dentro de un esquema de querer resolver el conflicto o problema, en donde ambas partes obtengan resultados equitativos”. 

Una de las tareas de la mercadotecnia consiste en identificar las necesidades y deseos de los consumidores para así crear los productos específicos para cada segmento de mercado.

Para este fin, utilizan la investigación de mercados apoyada por psicólogos, sociólogos, etc. Estos estudios son complejos, caros y un poco tardados.

Sin embargo, con un criterio más amplio del negocio, comprendemos que estamos satisfaciendo tanto necesidades como deseos, y que ambos pueden referirse a la satisfacción que dan los productos y sus marcas, así como las satisfacciones que proporciona su local.

En esto último nos referimos, nuevamente, a su presentación, limpieza, iluminación, acomodo de los productos, y sobre todo a lo que últimamente está surgiendo como aspectos adicionales a los productos, nos referimos al trato, a la atención, etc.

1.- Las necesidades

“Las necesidades, carencias físicas o mentales, son aquellas situaciones en las que el ser humano siente la falta o privación de algo”. Las necesidades se dividen en funcionales o básicas, y psicológicas:

– Necesidades Funcionales (Básicas): Alimentos, aire, agua, ropa, vivienda. Todo esto es necesario para vivir.

– Necesidades psicológicas: Se llaman así porque tienen relación con los sentimientos y emociones de cada persona.

Todos, cuando necesitamos algo, buscamos la manera de satisfacer esa necesidad. Sin embargo, cada vez hay más necesidades, las cuales no existían hace dos o tres décadas. 

2.- Los Deseos

Los deseos consisten en anhelar satisfactores específicos. Es en este punto donde los mercadólogos ejercen determinada influencia a través de la publicidad y la promoción para presentar sus productos como las mejores opciones para satisfacer sus necesidades. Estos esfuerzos crean las preferencias en los consumidores.

3.- Preferencias:

Las preferencias se encuentran en un nivel más alto de los deseos, y surgen, directamente, como respuesta a los esfuerzos mercadotécnicos de los fabricantes de productos.

¿Qué actitudes tenemos en nuestro negocio, con nuestros clientes, nuestra familia y ante los problemas?

Según los especialistas, existen tres tipos de actitudes generales, positiva, neutral y negativa. Ya en la práctica actuamos según el lugar y las diversas circunstancias, con actitudes más específicas derivadas de estas tres.

Las actitudes, son la forma en que respondemos a algo o a alguien, y que dependen mucho de la forma interna de ser de cada persona, de las circunstancias en las que se encuentre, de su preparación y entrenamiento y hasta de la genética.  

Pueden definirse como la forma en que respondemos a los diferentes estímulos y tareas, compromisos y obligaciones. Forman parte de nuestras creencias, expectativas, valores, experiencias y de las razones que tengamos para responder de una u otra forma. Son buenas o malas, convenientes o inconvenientes para nuestras metas en la vida. 

Es de todos conocida la historia del presidente de una empresa constructora que fue un día a visitar una de sus obras y entrevistó a tres albañiles. Los entrevistados estaban haciendo lo mismo, y la pregunta fue la misma para los tres: ¿y tú que estás haciendo?

El primero de ellos contestó amargamente “estoy pegando ladrillos”; el segundo, más alegre, respondió “estoy levantando un muro, no es muy agradable este trabajo pero algún día llegaré a ser supervisor”. 

El último interrogado, muy alegre y con una visión más amplia dijo “estoy haciendo un edificio que albergará a muchas familias; algún día yo también tendré mi propio departamento”. 

Este ejemplo ilustra muy bien las diferentes actitudes y perspectivas que tenemos los seres humanos respecto a las situaciones que vivimos. 

Tres actitudes diferentes ante un mismo estímulo. El trabajo, el lugar y la pregunta fueron los mismos.

Diversos estudios han demostrado que el éxito depende en un 70% de las actitudes con las que respondemos a las diferentes situaciones, y tan sólo en un 30% de las habilidades y conocimientos que se tienen.

Actualmente, en muchas escuelas de negocios, le están dando más importancia a la formación de actitudes, comportamientos y creencias personales, con el fin de que a sus estudiantes les vaya mejor en sus empresas.

Podemos decir que las actitudes son como las actuaciones que desempeñan los artistas; dependiendo del papel, es la actuación que se debe desempeñar en cada obra; una actitud determinada a practicar hasta que les sale tal como se requiere.

¿Cómo lograr tener mejores actitudes?

• Pon atención en las actitudes que tomas para cada situación ¿crees que es la correcta? ¿crees que te llevará a conseguir lo que quieres? Por ejemplo, piensa que un “por favor” abre más puertas que una simple orden; que una sonrisa o un “gracias” crea mejores relaciones.

• Observa con valentía cada una de tus actitudes, sobre todo de aquellas que tienen que ver directamente con el éxito de tu negocio y con el desarrollo  de tu familia. 

• Piensa en los resultados o consecuencias que te pueden traer determinadas actitudes negativas que pudieras tener.

• Si quieres adoptar una nueva y mejor actitud ante ciertas tareas, relaciones o ante la vida misma, ensaya, ensaya y ensaya, hasta que te salga y la puedas poner en práctica en los momentos requeridos. 

Los seres humanos tenemos la capacidad de cambiar cualquier actitud negativa para actuar más convenientemente y poder cumplir nuestras metas, decidiendo el tipo de actitudes que debemos adoptar. Si quieres cambiar una actitud, puedes empezar cambiando el punto de vista que tengas de determinadas personas, cosas, acciones, hechos, etc.

El reciente aumento de la pensión que informó el actual gobierno, hará efectivo el principio de Teoría Económica llamado “Propensión marginal al gasto o al ahorro”, que expresa lo siguiente:

Ante un aumento de ingresos de la población de nivel bajo, está lo destinará al gasto, mientras que la clase alta lo destinará al ahorro.

Son miles de millones de pesos, los que se destinarán como apoyo mensual a personas de la tercera edad, gente con alguna discapacidad, “Jóvenes Construyendo el Futuro”, etc., la gran mayoría de nivel económico bajo, y con altas necesidades de consumo.

Según cálculos de María Amparo Casar, en su artículo “El gran benefactor”, publicado recientemente en la revista Nexos, el dinero en efectivo que repartirá el nuevo gobierno en distintos rubros, alcanzará a beneficiar a unos 23 millones de mexicanos.

La gran mayoría de éstos destinarán sus ingresos adicionales a comprar principalmente productos básicos.

Sobre esto, Rolando Contreras, director de la División de Abarrotes de la consultora de mercado “Información Sistematizada de Canales y Mercados de Consejeros Comerciales (ISCAM), expresó que esto logrará que el mayorista abarrotero crezca más. 

Según datos de la misma consultora, durante los últimos cinco años, el sector abarrotero creció más en sus ventas que las tiendas de auto-servicio y los clubes de precio.

“Además, el sector abarrotero proyecta crecer 7% en sus ventas durante 2019, mientras que los auto-servicios pronostican un alza de entre 5% y 6%”. 

Por su parte, Jorge Quiroga, director de TodoRetail comentó “este año las compras en los auto-servicios van a ser muy cautelosas, porque no se sabe qué rumbo tomará la economía”, lo que da pauta a pronosticar que a las tiendas de abarrotes particulares, les irá mejor.