Un día de 1839, los chinos detuvieron un importante desembarque de esa droga, hecho que molestó mucho a  Inglaterra, por lo que ahora la invadió militarmente.

Era la época en que Inglaterra era gobernada por la Reina Victoria, mujer que en base a muchas acciones sucias, como el apoyo a la piratería marina, el apoyo a terratenientes ingleses en Australia para que acabaran con los indígenas locales, entre otras, llevó a su país al auge económico.

El opio que vendía Gran Bretaña era producido en sus colonias; en esa época era la nación más poderosa del mundo; su imperio abarcaba casi una cuarta parte de la población mundial y una quinta parte de todos los territorios del mundo.

Como resultado de la intervención militar inglesa, y debido a su triunfo, China se vio obligada, mediante el Tratado de Nanking, a permitir el comercio, incluido el del opio, con Inglaterra, a través de cinco puertos (el más importante de ellos Cantón) así como a la cesión de la isla de Hong Kong durante 150 años.

Pero las cosas no mejoraron, al contrario, “China ya se había convertido en un mercado potencial de 100 millones de consumidores”.

Nuevos intentos por parte de China, por disminuir la entrada de opio, provocó nuevamente el enojo de los británicos y ahora de otros países, por lo que en 1856 Inglaterra los invadió otra vez en una guerra que duró hasta 1860. Esta vez, China tuvo que ceder nuevos territorios, ahora la parte continental de Honk Kong, que fue devuelta hasta 1997. 

La derrota de China en las dos guerras forzó al gobierno a tolerar el comercio del opio. No fue si no hasta 1892 con un nuevo emperador, que China definitivamente prohibió el consumo de Opio.

Imagina que, en su momento, el Chapo, en uno de sus viajes a Estados Unidos, hubiera sido detenido por la DEA por andar llevando droga a ese país.

Imagina también, que los altísimos ingresos por la venta de la droga mexicana a ese país, se contabilizaran como parte de las exportaciones de México, y que gracias a eso, nuestra balanza comercial tuviera un enorme superávit.

Por último, imagina que además de la aprehensión del Chapo, el gobierno estadounidense, hubiera cerrado totalmente sus fronteras a las drogas, y que debido a que afectaba mucho nuestra economía, esto hubiera molestado mucho al gobierno de México, a tal grado que hubiéramos invadido militarmente a Estados Unidos, y lo mejor, que hubiéramos ganado.

Por último ya, imagina que ahora, por nuestro triunfo militar, nosotros les quitáramos parte de su territorio; condicionándolos además, a que abrieran totalmente sus fronteras, para que pudiéramos seguir introduciendo drogas.

¡Qué locura! ¿Verdad? Pero en 1839 y 1856, esto mismo hizo el gobierno de Inglaterra con China, en las llamadas “Guerras del Opio”.

Resulta que los británicos compraban muchos productos a los chinos, pero éstos compraban casi nada a Inglaterra, por lo que la balanza comercial era negativa para este país.

Por esa razón, los ingleses decidieron invadirla, primeramente con mucho opio, tanto, que llegó un momento en que millones de chinos se hicieron adictos a ella, provocando prácticamente una parálisis de su economía durante más de 50 años; esto fue prácticamente una terrorífica epidemia.

Algunos historiadores, escriben que “un trabajador medio, adicto al opio, gastaba dos terceras partes de su sueldo en esta droga, dejando a su familia en la miseria y que para 1839 el opio ya estaba al alcance de los obreros y campesinos”.

Bibliografía: clasesdehistoria.com; laguia2000.com; historiaybiografias.com; es.slideshare.net