Desde octubre pasado, muchos ya nos venían diciendo “tranquilos, ya está por terminar el año y con él se van a ir todas nuestras preocupaciones y temores”. En lo personal, yo pedía al Cielo que 2020 acabara pronto, porque, de verdad fue aberrante para muchos negocios y para muchos mexicanos en lo personal. No pretendo redundar sobre los acontecimientos del año que terminó, los detalles ustedes los conocen por los medios de comunicación o los han vivido directamente. A mi, lo que más me duele, sinceramente, es ver que la pandemia como muchos otros acontecimientos que hemos vivido y que seguiremos viviendo, es un elemento más que nos ha polarizado radicalmente a los mexicanos. ¿Hay algo en el mundo o en la vida misma, en lo que estemos unidos? ¿Cómo actuaríamos si de pronto llegaran algunos extraterrestres dispuestos a ayudarnos? Unos los apedrearían, otros se hincarían ante ellos, otros más se volverían gustosos sus esclavos. ¿Tú qué harías? El único consuelo que algunos teníamos es que el COVID-19, no era sólo contra nosotros; ya que se manifestó en la mayoría de los países. Sin embargo, como dicen los comentaristas del beisbol, “esto no se acaba hasta que se acaba”; este 2021, muchos seguiremos viviendo en “la nueva normalidad”. La pandemia nos ha mostrado lo vulnerables que somos los seres humanos. Una vez más, vimos claramente que la salud es lo más importante que tenemos como patrimonio personal, ya que la falta de ella impacta negativamente, en todas las áreas de nuestra vida. Así que, ¡a no rendirnos! y a buscar la mejor manera de seguir viviendo. 2021 es un año de esperanza; nuestra confianza está puesta en todos los involucrados en el manejo de la salud para que esto termine pronto, y nuestra fe en el Creador para que los guíe y hagan bien su tarea. Les mando un abrazo y les deseo lo mejor para este año.

En muchas culturas, diferentes y lejanas unas de otras, se han encontrado figuras del Árbol de la Vida. Según los estudiosos, su origen data de entre 1800 a 1300 a. C. y hablan de dos fuentes, una celta y otra religiosa unida a la Biblia.

A.- La fuente religiosa habla de que El Árbol de la Vida, aparece en la época de Adán y Eva, y que estaba ubicado en medio del Huerto del Edén; el resto ya lo conocemos.

B.- En la cultura Celta los árboles naturales eran muy importantes porque ofrecían protección, cobijo, leña para las hoguera, etc. Para los celtas éstos eran sagrados y les tenían un gran respeto.

Para ellos, eran la esencia de la vida porque unía la tierra con el cielo. Establecían la comunicación en todos los niveles:

• Con sus raíces comunicaban con lo subterráneo.

• A través de su tronco, con el mundo superficial.

• A través de las ramas y la copa del árbol, comunicaban con el cielo.

Con el tiempo otras culturas fueron haciendo lo propio, tomando simbolismos esotéricos, metafísicos, filosóficos, religiosos, psicológicos, etc., siempre como un modo de representar historias de diferentes aspectos.

Una muy conocido es “la interpretación mística y alegórica del Antiguo Testamento, propia de la tradición judía que pretende revelar un saber oculto acerca de Dios y del mundo”, dice que el Árbol de la Vida es una representación gráfica de la Cábala, modelo que describe el mapa de la Creación.

Los referencias espirituales del Árbol de la Vida se presentan en tradiciones culturales diversas: mayas, aztecas, mormones, budistas, etc. “Esta pluralidad ha inspirado ideas y mensajes muy diferentes a lo largo de la historia de la humanidad, y nos hace pensar que el ser humano ve en el árbol la inspiración para explicar el conocimiento, lo sagrado, la evolución o la moral”.

A nivel popular, también vemos algunas costumbres “simpáticas” en los velorios: no falta el aguardiente o el tequila, juegos diversos como la nalgada, las comilonas; en los entierros los mariachis o la banda.

Para la mayoría de nosotros, el Día de Muertos no es motivo de luto, sino de una celebración, y claro, con comida en los altares.

La religión nos hace sentir menos la muerte ya que, según ésta, nos da esperanzas de una mejor vida, allá junto al Creador.

Independientemente del enfoque coloquial de la muerte, el fallecimiento de alguien, presenta, generalmente, dos líneas.

Por un lado, están los seres queridos que vivirán su ausencia, con todo lo que implica. Son los familiares de un difunto los que sufren, ya sea porque se quedan solos sin el apoyo que el difunto ofrecía o por mero egoísmo.

Por otro lado, está el difunto. Para éste, muchas veces se acabaron sus problemas de todo tipo; ya no sufrirá por el frío o el calor, ni por las deudas o porque su equipo favorito siempre pierde.

Algunas culturas orientales tienen otras creencias respecto a los fallecidos; hablan de un retorno y de que en otra vida regresaremos a repasar todas las cosas que no aprendimos en esta. Una en especial, cree que podemos regresar como vacas u otros animales. “Aguas”, ¡a portarse bien, por si acaso!

Algo muy claro nos queda, cuando festejamos el Día de Muertos en México, estamos evocando las antiguas costumbres y tradiciones de nuestro pasado indígena.

Sin embargo, “una gran diferencia con nuestros ancestros es que, en la actual religión católica rezamos por las almas de los muertos para salvarlos del purgatorio, mientras que los indígenas no rezaban por las almas, sino que les rezan a ellas”.

Los mexicanos, somos sus mejores “cuatachos”, pero “ni así nos la perdona”.

A diferencia de los europeos, por ejemplo, las tradiciones mexicanas nos hacen estar familiarizados con la muerte desde la niñez. 

Esta relación viene desde nuestros ancestros; diferentes culturas prehispánicas tenían una percepción de la muerte muy especial.

Como sabemos, desde antes de la llegada de los españoles, las diferentes culturas veneraban, de alguna manera, a la muerte, pero para algunas como la cultura Nahua, “la muerte no era considerada un evento penoso o angustiante; ellos creían que la muerte los llevaba a integrarse de forma excepcional con el devenir del cosmos mismo”.

La muerte siempre está cerca de nosotros: en las calles, carreteras y en diversos lugares peligrosos, esperando por aquellos que se descuidan. Muchos la atraen al manejar como locos, al no cuidarse al cruzar las calles, al abusar de la “comida chatarra”.

Claro, que todos iremos a su encuentro algún día, pero no hay que forzar nuestra partida.

Se entiende bien, eso de que “para morir nacimos” como decía un filósofo, pues la muerte es parte del eterno binomio de la vida; nadie se escapa de ella, aunque algunos se escondan. 

Pero “lo importante no es morir, pues la continuidad depende de esto, sino cómo morimos”. No es lo mismo morir de muerte natural que morir de una muerte trágica y violenta.

En algunos barrios de CDMX, la cercanía con la muerte parece ser más relajada; cuando alguien muere, por ejemplo, todavía vemos expresiones coloquiales como la siguientes:

“Se peló, se petateó, estiró la pata, lo sacaron con los tenis por delante, felpó, se difunteó, se enfrió, se ausentó, se nos fue, se lo chupó la bruja, se lo cargó patas de catre, entregó el equipo, acompañó a la flaca, dobló el pico, lo cafeteamos”, entre otras.

Actualmente, podemos constatar que, nunca en la historia de la humanidad, había habido un aceleramiento tan grande en su evolución, como la de los últimos 60 años. Hemos avanzado tanto, que ya estamos casi con un pie en marte para habitarlo.

Sin embargo, está demostrado que los grandes logros obtenidos en todas las áreas en la vida de los humanos, no han logrado eliminar el salvajismo. Aun venimos arrastrando comportamientos de neandertales, cuando se supone que nos diferenciamos por el hecho de que pensamos. 

No hemos avanzado, gran cosa, en lo humano; muchos siguen matando por poder y riquezas materiales, igual que el comportamiento que tuvo Caín con su hermano Abel; comportamientos de hace 30 mil años.

¿En qué ha ayudado la evolución, a la fraternidad entre la gente, al respeto por la vida, a la tolerancia y al amor? Todo aquello que nos hace humanos y que nos permite vivir bien unos con otros.

Desde que apareció el sapiens:

• Se han extinguido miles de especies de animales y plantas, y muchas otras están en peligro de lo mismo.

• Se han creado las armas suficientes para destruir el planeta varias veces.

• Hemos contribuido, por mucho, al calentamiento global y hemos contaminado mares y ciudades. 

• Por las noticias, nos enteramos de que, cada vez hay más violencia en el mundo, más formas de asesinar y desaparecer a nuestros semejantes.

Además, la enfermiza ambición de poder y riquezas materiales, de unos cuantos, ha llevado al acaparamiento de las riquezas. La bbc.com publicó datos de la organización caritativa británica Oxfam, quien asegura que el 82% de las riquezas del mundo están en manos del 1% de la población.  

Los mexicas que se separaron de los otros en Coatepec, llegaron, al territorio donde en 1325 fundaron Tenochtitlán.

Por esto mismo, resulta irónico que la historia nos haya llevado a recordar a esta gran civilización con el nombre de sus opresores.

En realidad, el imperio al que conquistó Hernán Cortés deberíamos llamarlo, justamente, Imperio Mexica.

Entonces, ¿por qué todavía se les sigue llamando aztecas?

Se les volvió a llamar aztecas porque un escritor francés muy famoso y de moda en el siglo ante-pasado, el explorador y escritor Alejandro de Humboldt, los nombró repetidamente así en su obra “Vistas de las Cordilleras y Monumentos de los Pueblos Indígenas de América”, y como era muy reconocido en el mundo, otros escritores lo replicaron y se les quedó ese nombre.

Aunque a mi parecer, por ser un imperio poderoso, les quedaría mejor el nombre de aztecas pues suena más fuerte y poderoso, pero no me hagan mucho caso.

Los conquistadores españoles siempre nombraban al pueblo indígena conquistado como “mexicas”, y por muchos años fue así.

Por algo, después de la Independencia se le llamó a la nación naciente con el nombre de México, palabra derivada de mexica.

El ejemplo que, en lo personal, tomo de los fundadores de Tenochtitlán, es el de que fueron grandes guerreros, gente que buscó su liberación y lo logró, que pagó el precio; gente creadora persistente, de fe y capaz de sobreponerse. 

Si fueron vencidos por los españoles fue solamente por la ayuda de otros grupos de indígenas a Cortés, además de por la viruela que les contagiaron.

“Conviene aprender sobre nuestra propia historia, conocer lo que nos precede para así acercarnos un poco más a la identidad del mexicano: producto de un mestizaje que adquirió lo valiente, astuto y hábil del mexica”.  

La aparición del sapiens fue resultado de la evolución de algunos de los mismos neandertales. Todo fue gradual, con grandes espacios de estancamientos, como la época del Medioevo.

Hace 70 mil años, los sapiens, se empezaron a extender fuera de África.

Hace 12 mil, empezaron a domesticar plantas y animales, y se empezaron los asentamientos humanos de forma permanente.

Hace 5 mil años aparecieron los primeros reinos, la escritura y el dinero.

Hace 2 mil, surge el cristianismo y el auge de los imperios chino y romano.

Hace mil 500, la caída del Imperio romano y el inicio de la Edad Media.

Hace mil 400 (siglo VII), surgimiento del islam, con la aparición del profeta Mahoma.

Hace 500 años, finalizó la edad media e inició el desarrollo del capitalismo.

Dentro del proceso de nuestra evolución, el renacimiento tuvo un papel relevante. En los siglos XV y XVI, de nuestra era, la humanidad dio otro gran salto en Italia. Fue como un reinicio del funcionamiento humano que se extendió a toda Europa. 

Ahí empezaron a surgir nuevas ideas, nuevas y más amplias formas de ver las cosas; la ambición y la curiosidad llevó a otros a descubrir otras tierras lejanas.  

Hace 200 años inició la revolución industrial; primeramente, en Gran Bretaña y luego en Estados Unidos después de la Guerra de secesión.

“Los sapiens han estado sometidos a las mismas fuerzas físicas y biológicas, a las mismas reacciones químicas y a los mismos procesos de selección natural que rigen a todos los seres vivos, lo que hizo que sus esfuerzos se vieran limitados biológicamente”.

Pero a pesar de eso, los sapiens han trascendido dichos límites y está empezando a romper las leyes de la selección natural, sustituyéndolas por las leyes del diseño inteligente.   

Muchos seguimos confundidos en cómo llamar a nuestros antepasados, los habitantes de Tenochtitlán, si aztecas o mexicas.

Llamar aztecas a los mexicas resulta incorrecto, ofensivo y hasta paradójico. ¿Por qué?  

Porque aztecas y mexicas son opuestos, y usarlos como sinónimos resulta irónico.

Con el fin de hacerles un poco de justicia aquí va la razón por la que no debemos llamarlos aztecas, según algunos historiadores.

El nombre de aztecas indica que son provenientes de Aztlán; un lugar donde los mexicas coexistían con varios otros grupos de indígenas; de hecho, azteca en náhuatl significa “la gente que vino de Aztlán”.

Los historiadores indican que, efectivamente venían de allá; de hecho, eran aztecas, que se separaron de los otros aztecas.

Un grupo numeroso de los habitantes de Aztlán era oprimido y maltratado por las tribus dominantes del lugar.

Cansados del maltrato que recibían, imploraron a su dios Huitzilopochtli para que les indicara la forma en que podían liberarse.

El dios, entonces, les ordenó salir de Aztlán y emprender un largo viaje para hallar su “Tierra Prometida”; incluso por orden de ese dios cambiaron su nombre a mexicas.

El nombre de “mexicas” les fue asignado como un signo de liberación; fue en realidad un poderoso signo de liberación ante la opresión que se vivía bajo el yugo de los aztecas en Aztlán. 

El numeroso grupo que emigró de Aztlán, después de caminar por muchos años se apostó en Coatepec, un lugar actualmente conocido como Hualtepec en el Estado de Hidalgo, pero por una disputa que tuvieron entre ellos se separaron; unos se quedaron en ese lugar y otros se fueron al sur.

Al parecer, la mayoría de los mexicanos tenemos una opinión muy negativa de Hernán Cortés, esto debido a que acabó con una gran cantidad de la población indígena durante la toma del territorio que sería la Nueva España, hace ya casi 500 años.

Hay razones para verlo así. Sin embargo, en una visión amplia del papel que jugó en la historia, podemos detallar algunos aspectos que lo favorecen.

Lo bueno:

• Mandó a construir aquí, el primer hospital de América que aun está abierto. Actualmente se llama Hospital de Jesús, y se encuentra muy cerca del Zócalo de la CDMX.

• Liberó a muchos pueblos, del dominio y opresión de los mexicas, pues, según, le horrorizaban las ceremonias de sacrificios humanos, considerándolas como un “totalismo brutal y genocida”.

• Cuando finalmente triunfó sobre los mexicas, Cortés no olvidó la ayuda que le brindaron los pueblos indígenas. Hubo un lienzo que documentó los privilegios obsequiados a los tlaxcaltecas, en agradecimiento a su colaboración.

• Se dice que, una vez habiendo triunfado, se portó benévolo con los mexicas vencidos.

• Entre sus colegas, promovía los matrimonios con mujeres indígenas. Él lo hizo con “La Malinche” y tuvo un hijo mestizo con ella, “Martín Cortés Malintzin, al que amó y protegió toda su vida”.

• Se le reconoce su capacidad militar, su astucia e inteligencia para engañar a los líderes mexicas.

Lo malo:

• Muchos lo acusan de ser un genocida, debido a las brutales matanzas que realizó en algunos pueblos que se negaron a apoyarlo contra los mexicas.

• Tomaba prisioneros indígenas y los cambiaba después por víveres, tesoros y esclavas que eran repartidas entre sus hombres. 

• Disimuló desconocer los planes ofensivos de los cholutecas y cuando menos lo esperaban, los encaró; “mientras de su boca salían amenazas de muerte, sus aliados se lanzaron sobre ellos matando a más de tres mil hombres en sólo unas horas”.

• Buscaba poder y riquezas a cualquier precio y sobre cualquiera que se le opusiera.

• Engañó a Moctezuma; le había prometido clemencia a cambio de tesoros, pero lo que recibió éste fue la prisión y la muerte. 

• “Alentó a sus hombres al saqueo del palacio de Axayácatl y permitió la tortura de Cuauhtémoc, convencido de que ocultaba un grandioso tesoro, finalmente lo colgó de un árbol”.

• En aquella época se corrieron rumores de que había estrangulado a su esposa, ya que ésta murió misteriosamente después de desembarcar en Veracruz.

• Fue un hombre muy infiel “reconoció 11 hijos de 6 mujeres distintas, 4 de ellos con indias.

Pareciera que Hernán Cortés fue un hombre muy malo, al grado de que algunos lo califican como genocida por la enorme cantidad de muertes que hubo; sin embargo, aunque se reconoce que fue muy cruel, muchos historiadores no lo consideran como tal, y tienen argumentos válidos para justificarlo.

El principal de éstos, es el hecho de que su guerra era sólo contra los mexicas y sus aliados, y si les pudo ganar fue porque le ayudaron otras culturas indígenas, principalmente los tlaxcaltecas.

Además, “el colapso demográfico que sí hubo, se debió a la invasión microbiana y bacteriológica, la viruela entre otros, de los propios europeos llegados al Nuevo Mundo”.

Además, el nacimiento del mestizaje, al que orgullosamente pertenecemos la mayoría de los mexicanos, es considerado como un gran suceso.

6- La Catrina. Símbolo por excelencia de la celebración del Día de Muertos. Una ilustración creada hace 110 años por José Guadalupe Posada, “como una crítica y una sátira a muchos mexicanos que aun en la pobreza, intentaban aparentar un estilo de vida europeo que no les correspondía”.

Originalmente, fue bautizada como “Calavera garbancera”, pero fue el muralista Diego Rivera quien la retomó y la convirtió en una catrina: una mujer bien vestida con cabeza de calavera.

7- La tortilla de maíz. Que nos ha servido para degustar de los tacos de cualquier platillo ya sea del mar, la tierra o del aire, y que nos diferencia e identifica en el modo de comer en el mundo entero.

Se reconocen tres zonas culturales de granos alimenticios: Oriente, el arroz; Europa, el trigo, y México y parte de Centro América, el maíz. 

8- El tequila. Bebida nacional por excelencia; lo mejor para una buena digestión y para curar el mal de amores. Originaria del Estado de Jalisco, está protegida con una Denominación de Origen. Famosa en todo el mundo desde mediamos del siglo pasado.

Como bebidas nacionales, agregaría el mezcal y el pulque, bebidas ancestrales que se siguen consumiendo en el mundo.

9- Las pirámides. La de Kukulcán en Chichen Itzá y la del Sol en el Estado de México, conocidas en todo el mundo y que hablan de la grandeza de nuestros antepasados.

10- El Cielito lindo. Canción que se escucha más en el extranjero que en México cuando se trata de celebrar algo por nuestros compatriotas residentes en otros países. 

11- La Rivera Maya/Cancún. Aunque es relativamente nueva, muchos extranjeros dicen haber estado en México, sólo porque visitaron Cancún.

 ¿Qué otro símbolo mexicano crees que se me pasó?