El miedo excesivo y la falta de confianza en uno mismo son los enemigos más grandes que podamos tener. “El éxito no lo consigue el más inteligente, ni el que tiene más títulos académicos, sino el que se atreve, el que se arriesga”, esto sostienen los especialistas.

La conquista de nuestros objetivos y el logro de nuestras metas sólo se pueden alcanzar dentro de un ambiente de riesgo calculado.

Enfrentar los retos, habiendo evaluado nuestras propias fuerzas, aumenta las probabilidades de éxito.

¿Cómo superar el miedo?

Enfrentándolo y aprendiendo a manejarlo. Al respecto Susan Jeffers, autora de Bestsellers acerca del tema, menciona cinco verdades sobre el miedo:

1. El miedo nunca desaparecerá mientras sigamos creciendo como personas. 2. La única manera de liberarse del miedo a hacer algo, es hacerlo. 3. La única manera de sentirnos mejor es enfrentar nuestro miedo. 4. Todos sentimos cierto grado de miedo en terrenos poco familiares. 5. Vencer el miedo asusta menos que convivir con un miedo subyacente que proviene de la impotencia.

Podemos agregar otras verdades más sobre el miedo: • La ignorancia crea miedo ante determinadas situaciones. • El padre de los miedos, por su frecuencia, es el miedo al cambio, a lo desconocido.

Por lo tanto, el saber que el miedo es normal ante situaciones imprevistas, novedosas o peligrosas, nos da confianza y valor.

Amigo detallista, recuerda que el miedo reprime todo el potencial que traemos; no temas a la competencia, no temas a los “súpers grandotes”, hasta ellos tienen puntos débiles que tú puedes cubrir. Lo único que no debemos hacer con esos miedos, es nada.

No tanto porque sea importante ser rico o pobre sino porque es una forma irónica de como solemos a veces seguir los consejos contrarios a lo que nos conviene o hacemos cosas por inercia y nos extrañamos de los resultados. Existen tres tipos de personas, las que hacen que las cosas sucedan, las que esperan que las cosas sucedan y las que dicen ¿qué pasó? En lo personal prefiero ser de los que hacen que las cosas sucedan, yo planifico mi vida, establezco mis metas y hago todo por cumplirlas. El liderazgo empieza por el principio: • Un líder detecta soluciones, el resto solo ve problemas • Un líder es parte de la solución, el resto es parte del problema • Un líder ve retos, el resto ve problemas  • El líder aporta, el resto se queja ¿Quién esta a cargo de tu vida? Es en los momentos de decisión cuando nuestro destino se determina. ¿Alguna vez te hicieron una propuesta de negocio donde no decidiste entrar por miedo a fracasar o perder dinero? Creo que a muchos nos ha sucedido. A la gente le gusta la seguridad y lo que no saben es que seguridad es igual a miedo, que conlleva a mediocridad y pobreza. Esta comprobado que después de 40 años de trabajo la gente termina de esta manera: •Ricos 1%  •Financieramente independiente 4% •Todavía trabajando 5%  •Muertos 36%  •Quiebra 54% “Algunos prefieren la seguridad del fracaso que la probabilidad del éxito” Los grandes genios, filósofos, científicos siempre coincidían en algo: “Nos convertimos en lo que pensamos” Vince Lombardi, considerado uno de los mejores entrenadores sino el mejor de fútbol americano en la historia de dicho deporte, dijo estas frases: • Si tu crees que estas derrotado, lo estás; si tu crees que no te atreves, no lo harás. • Si te gusta ganar, pero crees que no puedes vencer, es casi un hecho que vas a perder • Si tú crees que vas a perder, estás perdido, porque en este mundo encontramos que el éxito empieza en la voluntad del hombre y que reside en una actitud personal. • Si tú crees que eres inferior, lo eres; tienes que pensar en grande para elevarte, tienes que estar seguro de ti mismo antes de poder alcanzar la cumbre. • Las batallas no siempre las gana el más fuerte, o el más veloz, tarde o temprano el hombre que triunfa es aquel que cree que puede triunfar. Henry Ford dijo “existen dos tipos de personas, las que creen que si se puede y las que creen que no se puede, y ambas están en lo correcto” “Algunos prefieren la seguridad del fracaso que la probabilidad del éxito” Los grandes genios, filósofos, científicos siempre coincidían en algo: “Nos convertimos en lo que pensamos” Vince Lombardi, considerado uno de los mejores entrenadores sino el mejor de fútbol americano en la historia de dicho deporte, dijo estas frases: • Si tu crees que estas derrotado, lo estás; si tu crees que no te atreves, no lo harás • Si te gusta ganar, pero crees que no puedes vencer, es casi un hecho que vas a perder • Si tú crees que vas a perder, estás perdido, porque en este mundo encontramos que el éxito empieza en la voluntad del hombre y que reside en una actitud personal • Si tú crees que eres inferior, lo eres; tienes que pensar en grande para elevarte, tienes que estar seguro de ti mismo antes de poder alcanzar la cumbre • Las batallas no siempre las gana el más fuerte o el más veloz, tarde o temprano el hombre que triunfa es aquel que cree que puede triunfar Henry Ford dijo “existen dos tipos de personas, las que creen que si se puede y las que creen que no se puede, y ambas están en lo correcto” Un líder no puede controlar siempre lo que acontece pero si la actitud y decisiones tomadas posterior a lo que acontece. En los momentos de crisis, sabías que si tomas la decisión correcta no vivirás esa “crisis” como la estarán viviendo otros. ¿Crisis? Te voy a poner unas palabras muy sabias que dijo el Gran Genio Albert Einstein: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. Las crisis son la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque las crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nacen las inventivas, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a si mismo sin quedar superado” “Quien atribuye a las crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. Las verdaderas crisis, son las crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla” Aprendamos de Einstein, sabías que de las depresiones nacen más millonarios, las personas que toman acción inmediata son aquellas que se harán millonarios. Palabras de Dee Hock Fundador de Visa Nos encontramos en un momento histórico, donde una estructura de 400 años esta desfalleciendo y por otro lado esta naciendo ante adversidades una nueva estructura, un cambio total en lo cultural, científico, social y en las instituciones, algo que nos rebasa y va muy por encima de lo que el mundo jamás experimento, algo que ofrece la posibilidad de regenerar la individualidad, libertad, la comunidad y la ética. Todo esto en armonía con la naturaleza, entre nosotros y con la inteligencia divina de una manera que el mundo nunca antes soñó lograr. Llego el final de la era industrial, Kiyosaki dijo la clase media desaparecerá. Despidos masivos + quiebras masivas + millones de egresados cada semestre = mayor oferta y menor demanda. “Si no cambias lo que haces hoy todos tus mañanas serán iguales” Esta fue una idea que saque del Grupo Exidu y fue adaptada casi en su totalidad por mi, espero que les haya gustado y como siempre: sueña, lucha por lo que quieres, pero por lo que más quieras hazlo todos los días de tu vida.

Algunas veces usted tendrá que hablar ante dos o más personas, he aquí algunos tipos para un mejor desenvolvimiento:

1.- Lo que usted sabe. Para ser un orador eficaz es fundamental practicar lo que ha aprendido, mantenerse actualizado y compartir lo que sabe. Como ya lo decía el gran Dale Carnegie, “hable sólo de lo que usted sabe”.

2.- Escuche. Saber escuchar al otro le ayudará a comprender el mensaje y a hacer preguntas inteligentes. Pero también es clave escucharse a uno mismo mientras habla. Escuchar el sonido de nuestra voz nos puede enseñar a ser un poco más seguros con nosotros mismos y a decir las cosas que creemos con más convicción.

3.- Sea humilde. Todos cometemos errores, y a veces tendemos a no pronunciar bien las palabras, a trabarnos o a tartamudear.

En algunas ocasiones, no estamos muy seguros de la pronunciación de una palabra, así que no tenga miedo de preguntar si usted está diciendo la palabra correcta y de la manera adecuada, incluso puede hacer una pequeña broma sobre el punto. Esto conseguirá distender a su auditorio y crear cercanía y simpatía.

4.- Establezca contacto con los ojos. Es fundamental saber dirigir la mirada. Si está dando una plática en una auditorio, haga una cruz mental del espacio en el cual se encuentra, y vaya recorriendo los cuatro puntos de la cruz, de manera que no mantenga la mirada fija sólo en una o dos personas, sino en los espacios de la cruz trazada.

5.- Tenga sentido del humor. Un poco de humor puede hacer maravillas para disminuir la tensión o incluso el aburrimiento ante un discurso largo. De esta forma, obtendrá la atención de la mayoría de sus oyentes, y dará la impresión de ser más accesible y cercano a quienes lo escuchan.

6.- Sea como el resto de ellos. La interacción es todo acerca de mezclarse con otras personas. Hágalo y recibirá un montón de ideas, y tendrá conocimiento de lo que las personas realmente desean.

7.- Yo, yo mismo, y yo. Escuchar el sonido de su propia voz mientras practica su tema o discurso delante de un espejo puede ayudar a corregir las zonas de estrés de su exposición y modulación.

8.- Sonría. Una sonrisa lo dice todo. No haga muecas, no se muestre muy serio ni frunza el ceño, a menos que sea un velorio. Lo que exprese será mucho mejor si puede expresarlo también con una auténtica sonrisa (tampoco hay nada peor que una sonrisa falsa)

9.- Tenga un modelo a seguir. Debe haber al menos una o dos personas a quienes haya escuchado en su vida, y cuyo mensaje le haya impactado. Tome nota mental de cómo enfatizan su plática o discurso, y en lo que hacen para captar la atención de los demás.

10. Prepárese. Prepárese de la mejor manera posible, en lugar de anotar sólo algunos garabatos con un pánico apresurado. Yo recomiendo escribir las partes fundamentales de su exposición en tarjetas. No escriba sus palabras claves en las palmas de las manos, porque con los nervios y el sudor pueden borrarse.

Llegó a nuestra redacción un artículo que fácilmente puede explicarnos, en forma general, por qué nos suceden las cosas que nos suceden, y no quisimos quedárnoslo sólo para nosotros.

El estudio de las causas

Todo efecto tiene su causa: ¿Que causa u origina una situación? En plano negativo podríamos analizar ¿por qué ocurren los accidentes?, qué origina los problemas? ¿cuáles son las causas de la pobreza?, etc.

Generalmente encontraremos que son nuestras acciones las que generan los efectos, pero antes de las acciones siempre hay un pensamiento, un plan, un método, sean éstos conscientes o no.

Estudiando las causas

Las acciones humanas siempre tienen consecuencias. La Ley de Causa y Efecto es una ley que funciona perfectamente en todos los planos y trae a la realización todo lo que sembramos, tanto en pensamientos como en palabras y acciones. Esto quiere decir que todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y ésta trae una consecuencia, positiva o negativa, que dependerá de la causa puesta en movimiento. No existe el azar, la buena suerte o la mala suerte, sólo son resultados.

Todo tiene una causa, no hay causa sin efecto, ni efecto que no tenga una causa, tanto en lo físico como en lo mental y en lo espiritual.

Ya conocemos la causa de los accidentes, de las enfermedades, de las acciones de las mentes criminales, de la pobreza, de por qué fallan las cosas.

Examinemos nuestros pensamientos y nuestras acciones y podrás darte cuenta de las cosas que te han sucedido, te suceden y te sucederán en el futuro.

Cuenta la historia de un hombre que impactado por la violencia, maldad y el abuso que había en la sociedad decidió refugiarse en una cueva en las montañas, a vivir en soledad y dedicarse a orar para pedir por la humanidad.

Después de un tiempo decidió regresar a la ciudad; ahí, sus conocidos le preguntaron que dónde había estado, a lo que explicó que había ido a identificar la raíz de los problemas de los humanos.

“Reconocí, les comentó, que son los animales que llevamos dentro”, y se los explicó detalladamente: • “Dos halcones que se lanzan sobre todo lo que se les presenta, sea bueno o malo. Tengo que entrenarlos para que sólo se arrojen sobre presas buenas… Son mis ojos. • Dos águilas que con sus garras hieren y destrozan. Tengo que entrenarlas para que sólo se pongan al servicio y ayuden sin herir… Son mis manos. • Los conejos que quieren ir adonde les plazca, huir de los demás y esquivar las situaciones difíciles. Tengo que enseñarles a estar quietos donde deben estar, aunque haya problemas, o cualquier cosa que no les guste… Son mis pies. • Lo más difícil es vigilar a la serpiente que aunque se encuentra encerrada, siempre está lista para morder y envenenar a los que la rodean. Si no la vigilo de cerca, hace daño… Es mi lengua. • El burro es muy obstinado, no quiere cumplir con su deber. Pretende estar cansado y no quiere llevar su carga de cada día… Es mi cuerpo. • Finalmente, necesito domar al león, pues quiere ser el rey, quiere ser siempre el primero, es vanidoso y orgulloso… Ese es mi corazón”.

Este hombre había entendido la lección, y dijo: el problema de la maldad en el mundo no está en los demás, está en uno mismo.

Cierto, la causa y la solución de todos los problemas humanos, está en cada uno de nosotros, que muchas veces actuamos como animales.

Sólo en la soledad, a través de la reflexión, podremos entender nuestro comportamiento en la sociedad.

Muchos científicos aseguran que somos animales racionales, que nuestros ancestros son los monos, que lo que nos diferencia de ellos, es eso, lo racional.

Sin embargo, por los noticieros y lo que vemos personalmente con los comportamientos de algunos amigos, vecinos y conciudadanos, pareciera que estamos viviendo en la jungla, donde lo racional no se expresa mucho, donde encontramos depredadores y presas, víctimas y victimarios, donde todos, en diferentes situaciones y en mayor o menor medida, actuamos como animales, como si tuviéramos que estar agrediendo, robando o defendiéndonos para poder sobrevivir.

Hace tiempo leí sobre unos economistas, premios nobel, que aseguraban que el problema de las crisis económicas, la inequidad, la violencia, etc., no es la economía en sí, sino que nos comportamos como animales a la hora de comprar, vender, intercambiar, consumir, etc., donde algunos quieren tener y ser más que los otros.

Sobre esto, personalmente considero que nos ha faltado educación y entrenamiento para actuar racionalmente en nuestra interacción con los demás.

En lo personal considero que está mal que algunos nos comparen con los animales, porque si bien éstos no se consideran racionales, muchas veces se comportan mejor que los humanos, y si bien en su ambiente natural algunos matan para comer, están cumpliendo una función de mantener algún equilibrio poblacional.

La mayoría de la gente amamos a los animales en general o, muy específicamente, a determinados animales. Los admiramos por como son; a nuestros perros, por ejemplo, quienes los tenemos, los queremos y los tratamos bien por lo que son para nosotros, amigos, compañeros, confidentes, etc., a otros porque reconocemos que cumplen una función en la naturaleza o porque sabemos que están en extinción.

Muchos nos identificamos con algún animal, ya sea doméstico o salvaje, porque así somos o así queremos ser, pero esto depende mucho de las necesidades y satisfacciones psíquicas que cada uno llevamos dentro.

Tú amigo detallista, ¿con cuál te identificas?, ¿cuál te gustaría ser?

Si te pones a pensar, la mayor parte de los problemas que tenemos con otras personas son precisamente problemas de relación, problemas que muchas veces llegan a convertirse en verdaderos conflictos.

Este tipo de problemas son tan frecuentes que llegamos a creer que son naturales, que no tienen remedio y que viviremos siempre así. Sobre esto, algunos especialistas aseguran que la evolución de la humanidad no consiste en los avances tecnológicos, sino en que nos llevemos bien todos, porque de lo contrario podríamos usar la tecnología para acabar con nosotros mismos.

Para que haya buena relación entre los humanos debemos crear el ambiente de confianza necesario en el que podamos creer en todos nosotros y podamos desarrollar todo nuestro potencial, sumando nuestras aportaciones personales en vez de estar atacándonos y ofendiéndonos; un ambiente sin críticas, reproches, juicios, censuras, etc.

Esto último se lograría con un trato cortés y respetuoso entre todos nosotros, donde podamos crear sentimientos de seguridad respecto a los demás.

De acuerdo con Stephen Covey, para cada relación que tenemos o establecemos, se crea, metafóricamente, una cuenta bancaria emocional, donde se hacen depósitos y retiros.

Es una similitud a tener un cuenta en un banco donde aumentan o disminuyen los saldos cada que hacemos movimientos. Para el caso de las personas esto se da cada vez que nos relacionamos con ellas.

“Todas las personas tenemos una cuenta bancaria emocional y nosotros con nuestros actos efectuamos depósitos o retiros en dicha cuenta”.

En la medida en que valoramos al otro, haciendo elogios sinceros, tenemos actos de amabilidad, demostramos compasión, escuchamos al otro con empatía, valoramos las diferencias y las respetamos, haciéndole saber que es importante para nosotros, estaremos haciendo que nuestra cuenta bancaria emocional crezca en depósitos emocionales. Al revés, cuando discutimos, nos acaloramos, ofendemos, descalificamos, criticamos destructivamente al otro y estamos pendientes de hallar fallas en su comportamiento, olvidándonos de lo bueno que tiene, estos actos se constituyen en retiros bancarios emocionales, y puede llegar al punto en que es tanto el deterioro de la relación que la cuenta este completamente sobregirada y se produzca, metafórica y literalmente, una cancelación de la cuenta bancaria emocional con esa persona, pudiendo llegar a la ruptura de dicha relación de modo irreversible.

Si aumentamos nuestros depósitos en una cuenta bancaria emocional con alguna persona mediante la cortesía, la bondad, la honestidad, y mantenemos nuestro compromiso para con ella, estaremos constituyendo una reserva. La confianza que esa persona tiene en nosotros crece y podremos apelar a esa confianza muchísimas veces, en caso necesario.

Nuestras relaciones más constantes requieren depósitos más constantes. Con nuestros hijos y esposa, debemos procurar hacer depósitos todos los días, ya que mientras más cercana es la relación, más corazón debemos poner en mantenerla.

Para construir una cuenta bancaria emocional fuerte, los especialistas recomiendan realizar los siguientes depósitos:

• Comprender. Procurar entender a la otra persona. No sabemos en qué consiste un “depósito” hasta que no comprendemos al otro. • Presta atención a los pequeños detalles. Las pequeñas asperezas, faltas de respeto, suponen retiros importantes. • Mantener los compromisos. Mantener una promesa es un depósito de suma importancia; romperla representa un retiro muy grande. • Aclara las expectativas: Las expectativas poco claras también erosionan la comunicación y la confianza; provocan incomprensión, decepciones y retiros de confianza. • Demuestra integridad personal. La falta de integridad puede socavar casi cualquier otro esfuerzo tendiente a crear grandes cuantas de confianza. • Discúlpate sinceramente cuando realices un retiro, hazlo de todo corazón y no de mala gana. Para constituirse como depósito, la disculpa tiene que ser sincera.

Toma en cuenta que para compensar un retiro muchas veces se necesitan tres o cuatro depósitos.

¿Cómo nos llegamos a sentir frustrados en nuestros negocios?

• Cuando nuestras expectativas o las exigencias internas y externas rebasan nuestras capacidades. • Cuando se pierde la objetividad y se aleja uno de las realidades en las que nos ubicamos. • Cuando nuestros objetivos y metas no responden a una planeación con opciones. • Cuando no entendemos el proceso y nos brincamos los pasos necesarios para su consecución. • Cuando nos dejamos llevar por la ansiedad y desesperación.

Estos y otros aspectos, sumados a niveles altos de susceptibilidad, sensibilidad y baja autoestima pueden ocasionar derrotas y llevar a la frustración, si no se saben manejar las experiencias.

Causas de frustración:

Como todo, si no estamos entrenados lo suficiente en el manejo de las frustraciones, éstas pueden dañar nuestra autoestima en el presente y futuro.

“Las situaciones con las que hemos convivido desde pequeños, nos prepararon y nos habituaron ante estos factores o nos volvieron más vulnerables, esto de acuerdo a que las personas difieren considerablemente en sus reacciones ante la frustración y al estrés”.

La frustración, en la mayoría de los casos tiende a ser acumulativa, por lo que en una persona, al vivir una serie de situaciones frustrantes de pequeña o mediana importancia, se le van sumando y al final éstas logran desequilibrar la vida del individuo.

Las personas con alta tolerancia a la frustración tienden a ser mucho más flexibles, lógicas, racionales y más tranquilas en sus pensamientos, su conducta y en su enfoque general de la vida, así también mucho menos propensos a sufrir problemas de salud mental como resultado. También son mucho menos propensos a postergar todo y tratan de resolver los problemas como una prioridad.

Cuando no se logra alcanzar los objetivos que nos propusimos, o ante una situación en la que un deseo, un proyecto, una ilusión o una necesidad no se satisface o no se cumple, nos sentimos frustrados.

Cuando esto sucede, nos invade la ansiedad y la rabia; nos deprimimos, angustiamos, etc.; sentimientos y pensamientos que pueden ser auto-destructivos para algunos. En grado extremo, sobre todo si no se sabe manejarla, una frustración puede representar pérdida, derrota, fracaso, etc.

Claro que todos nos hemos sentido frustrados en alguna medida, y ante ciertas circunstancias, pero algunos han sabido manejar razonablemente bien tales sentimientos.

En el mundo de los empresarios, sobre todo en las micro y pequeñas empresas, en donde sus propietarios desconocen muchos de los detalles de los negocios, las frustraciones son frecuentes.

Imagínese si Edison se hubiera sentido frustrado con los primeros intentos de inventar el foco, quizá ahorita nos alumbraríamos todavía con velas. Los futbolistas delanteros, cuya misión es anotar goles, saben bien que para anotar un gol tienen que haber muchos intentos. Un depredador como el leopardo, tiene éxito al cazar su presa sólo uno de cada cinco o seis intentos.

En estos tres ejemplos los protagonistas siempre lo vuelven a intentar, y para tener mejores resultados buscan mejorar sus técnicas, aplican lo aprendido y buscan nuevas oportunidades.

Tenga cuidado porque los sentimientos de frustración pueden provocar en la gente sentimientos de minusvalía, falta de confianza en sí mismos y en los demás; pueden hacerlos rendirse y enterrar su potencial, disminuyendo las posibilidades de salir triunfantes en la vida.

Algunas actitudes de la gente con baja autoestima en extremo son:

Desconfianza, irresponsabilidad, dependencia, rigidez, inconstancia, etc. Estas personas tienden a ser, en alguna medida, impuntuales, mentirosas, preocupadas, descuidadas consigo mismas, irreverentes, quejosas, manipuladoras, tímidas, llevan una carga muy pesada de culpas y caen fácilmente en violencia intrafamiliar, ya sea como víctimas o victimarios.

Las personas con baja autoestima tienden a ser y sentirse víctimas ante circunstancias negativas.

De la misma manera, estas personas inconscientemente están reprimiendo su potencial de liderazgo, ese que todos tenemos, y que la mayoría de las veces está oculto, dormido y esperando a que la voluntad lo despierte.

Cuidado, porque la baja autoestima se manifiesta como un círculo vicioso y es contagiosa. La carencia de ella hace que las personas fácilmente acumulen resentimientos y les cueste trabajo perdonar.

Si tú padeciste de agresión, violencia verbal o física, rechazo, menosprecio, etc., en tu niñez, que te marcaron de una manera negativa en tu adultez y vienes arrastrando algunos sentimientos que te impiden vivir en equilibrio, te invitamos a que veas la vida con orgullo, y con coraje reclames una mejor posición en el mundo, el lugar al que tienes derecho con tu trabajo.

En las siguientes ediciones te estaremos dando tips prácticos para mejorar tu autoestima; en tanto te pedimos que empieces tratando de cuidarla y mejorarla, no sólo la tuya, sino la de tu familia y principalmente la de tus hijos, es la mejor herencia que puedes dejarles.

Mientras tanto ve poniendo atención en qué piensas de ti mismo y cómo actúas ante los demás.