Si te pones a pensar, la mayor parte de los problemas que tenemos con otras personas son precisamente problemas de relación, problemas que muchas veces llegan a convertirse en verdaderos conflictos.

Este tipo de problemas son tan frecuentes que llegamos a creer que son naturales, que no tienen remedio y que viviremos siempre así. Sobre esto, algunos especialistas aseguran que la evolución de la humanidad no consiste en los avances tecnológicos, sino en que nos llevemos bien todos, porque de lo contrario podríamos usar la tecnología para acabar con nosotros mismos.

Para que haya buena relación entre los humanos debemos crear el ambiente de confianza necesario en el que podamos creer en todos nosotros y podamos desarrollar todo nuestro potencial, sumando nuestras aportaciones personales en vez de estar atacándonos y ofendiéndonos; un ambiente sin críticas, reproches, juicios, censuras, etc.

Esto último se lograría con un trato cortés y respetuoso entre todos nosotros, donde podamos crear sentimientos de seguridad respecto a los demás.

De acuerdo con Stephen Covey, para cada relación que tenemos o establecemos, se crea, metafóricamente, una cuenta bancaria emocional, donde se hacen depósitos y retiros.

Es una similitud a tener un cuenta en un banco donde aumentan o disminuyen los saldos cada que hacemos movimientos. Para el caso de las personas esto se da cada vez que nos relacionamos con ellas.

“Todas las personas tenemos una cuenta bancaria emocional y nosotros con nuestros actos efectuamos depósitos o retiros en dicha cuenta”.

En la medida en que valoramos al otro, haciendo elogios sinceros, tenemos actos de amabilidad, demostramos compasión, escuchamos al otro con empatía, valoramos las diferencias y las respetamos, haciéndole saber que es importante para nosotros, estaremos haciendo que nuestra cuenta bancaria emocional crezca en depósitos emocionales. Al revés, cuando discutimos, nos acaloramos, ofendemos, descalificamos, criticamos destructivamente al otro y estamos pendientes de hallar fallas en su comportamiento, olvidándonos de lo bueno que tiene, estos actos se constituyen en retiros bancarios emocionales, y puede llegar al punto en que es tanto el deterioro de la relación que la cuenta este completamente sobregirada y se produzca, metafórica y literalmente, una cancelación de la cuenta bancaria emocional con esa persona, pudiendo llegar a la ruptura de dicha relación de modo irreversible.

Si aumentamos nuestros depósitos en una cuenta bancaria emocional con alguna persona mediante la cortesía, la bondad, la honestidad, y mantenemos nuestro compromiso para con ella, estaremos constituyendo una reserva. La confianza que esa persona tiene en nosotros crece y podremos apelar a esa confianza muchísimas veces, en caso necesario.

Nuestras relaciones más constantes requieren depósitos más constantes. Con nuestros hijos y esposa, debemos procurar hacer depósitos todos los días, ya que mientras más cercana es la relación, más corazón debemos poner en mantenerla.

Para construir una cuenta bancaria emocional fuerte, los especialistas recomiendan realizar los siguientes depósitos:

• Comprender. Procurar entender a la otra persona. No sabemos en qué consiste un “depósito” hasta que no comprendemos al otro. • Presta atención a los pequeños detalles. Las pequeñas asperezas, faltas de respeto, suponen retiros importantes. • Mantener los compromisos. Mantener una promesa es un depósito de suma importancia; romperla representa un retiro muy grande. • Aclara las expectativas: Las expectativas poco claras también erosionan la comunicación y la confianza; provocan incomprensión, decepciones y retiros de confianza. • Demuestra integridad personal. La falta de integridad puede socavar casi cualquier otro esfuerzo tendiente a crear grandes cuantas de confianza. • Discúlpate sinceramente cuando realices un retiro, hazlo de todo corazón y no de mala gana. Para constituirse como depósito, la disculpa tiene que ser sincera.

Toma en cuenta que para compensar un retiro muchas veces se necesitan tres o cuatro depósitos.

¿Cómo nos llegamos a sentir frustrados en nuestros negocios?

• Cuando nuestras expectativas o las exigencias internas y externas rebasan nuestras capacidades. • Cuando se pierde la objetividad y se aleja uno de las realidades en las que nos ubicamos. • Cuando nuestros objetivos y metas no responden a una planeación con opciones. • Cuando no entendemos el proceso y nos brincamos los pasos necesarios para su consecución. • Cuando nos dejamos llevar por la ansiedad y desesperación.

Estos y otros aspectos, sumados a niveles altos de susceptibilidad, sensibilidad y baja autoestima pueden ocasionar derrotas y llevar a la frustración, si no se saben manejar las experiencias.

Causas de frustración:

Como todo, si no estamos entrenados lo suficiente en el manejo de las frustraciones, éstas pueden dañar nuestra autoestima en el presente y futuro.

“Las situaciones con las que hemos convivido desde pequeños, nos prepararon y nos habituaron ante estos factores o nos volvieron más vulnerables, esto de acuerdo a que las personas difieren considerablemente en sus reacciones ante la frustración y al estrés”.

La frustración, en la mayoría de los casos tiende a ser acumulativa, por lo que en una persona, al vivir una serie de situaciones frustrantes de pequeña o mediana importancia, se le van sumando y al final éstas logran desequilibrar la vida del individuo.

Las personas con alta tolerancia a la frustración tienden a ser mucho más flexibles, lógicas, racionales y más tranquilas en sus pensamientos, su conducta y en su enfoque general de la vida, así también mucho menos propensos a sufrir problemas de salud mental como resultado. También son mucho menos propensos a postergar todo y tratan de resolver los problemas como una prioridad.

Cuando no se logra alcanzar los objetivos que nos propusimos, o ante una situación en la que un deseo, un proyecto, una ilusión o una necesidad no se satisface o no se cumple, nos sentimos frustrados.

Cuando esto sucede, nos invade la ansiedad y la rabia; nos deprimimos, angustiamos, etc.; sentimientos y pensamientos que pueden ser auto-destructivos para algunos. En grado extremo, sobre todo si no se sabe manejarla, una frustración puede representar pérdida, derrota, fracaso, etc.

Claro que todos nos hemos sentido frustrados en alguna medida, y ante ciertas circunstancias, pero algunos han sabido manejar razonablemente bien tales sentimientos.

En el mundo de los empresarios, sobre todo en las micro y pequeñas empresas, en donde sus propietarios desconocen muchos de los detalles de los negocios, las frustraciones son frecuentes.

Imagínese si Edison se hubiera sentido frustrado con los primeros intentos de inventar el foco, quizá ahorita nos alumbraríamos todavía con velas. Los futbolistas delanteros, cuya misión es anotar goles, saben bien que para anotar un gol tienen que haber muchos intentos. Un depredador como el leopardo, tiene éxito al cazar su presa sólo uno de cada cinco o seis intentos.

En estos tres ejemplos los protagonistas siempre lo vuelven a intentar, y para tener mejores resultados buscan mejorar sus técnicas, aplican lo aprendido y buscan nuevas oportunidades.

Tenga cuidado porque los sentimientos de frustración pueden provocar en la gente sentimientos de minusvalía, falta de confianza en sí mismos y en los demás; pueden hacerlos rendirse y enterrar su potencial, disminuyendo las posibilidades de salir triunfantes en la vida.

Algunas actitudes de la gente con baja autoestima en extremo son:

Desconfianza, irresponsabilidad, dependencia, rigidez, inconstancia, etc. Estas personas tienden a ser, en alguna medida, impuntuales, mentirosas, preocupadas, descuidadas consigo mismas, irreverentes, quejosas, manipuladoras, tímidas, llevan una carga muy pesada de culpas y caen fácilmente en violencia intrafamiliar, ya sea como víctimas o victimarios.

Las personas con baja autoestima tienden a ser y sentirse víctimas ante circunstancias negativas.

De la misma manera, estas personas inconscientemente están reprimiendo su potencial de liderazgo, ese que todos tenemos, y que la mayoría de las veces está oculto, dormido y esperando a que la voluntad lo despierte.

Cuidado, porque la baja autoestima se manifiesta como un círculo vicioso y es contagiosa. La carencia de ella hace que las personas fácilmente acumulen resentimientos y les cueste trabajo perdonar.

Si tú padeciste de agresión, violencia verbal o física, rechazo, menosprecio, etc., en tu niñez, que te marcaron de una manera negativa en tu adultez y vienes arrastrando algunos sentimientos que te impiden vivir en equilibrio, te invitamos a que veas la vida con orgullo, y con coraje reclames una mejor posición en el mundo, el lugar al que tienes derecho con tu trabajo.

En las siguientes ediciones te estaremos dando tips prácticos para mejorar tu autoestima; en tanto te pedimos que empieces tratando de cuidarla y mejorarla, no sólo la tuya, sino la de tu familia y principalmente la de tus hijos, es la mejor herencia que puedes dejarles.

Mientras tanto ve poniendo atención en qué piensas de ti mismo y cómo actúas ante los demás.

Si quieres sentirte fuerte, protegido, seguro y confiado para poder enfrentarte valientemente a todas las vicisitudes de la vida y tener mayores probabilidades de éxito en tu negocio, debes proteger tu autoestima y desarrollarla a un nivel sano.

Como su nombre lo dice, la autoestima es la estima que se tiene de sí mismo, es la valoración propia de lo que somos y de nuestra originalidad, y se refleja en el cuidado de uno mismo, en el nivel de vida que tenemos, en el manejo de nuestros problemas, en nuestras relaciones, etc.

Una persona con un buen nivel de autoestima vive muy diferente a aquella que no la tiene.

Las personas con buen nivel de valoración de sí mismas, saben manejarse con liderazgo para sí mismos primeramente y para los demás en una fase posterior.

Tu nivel de vida, el monto de tus ahorros en el banco y la forma como te llevas con los demás es un buen indicativo de tu nivel de autoestima.

Igualmente, tus palabras, tu confianza en ti mismo, tus expectativas en la vida y las cosas que crees merecer dicen mucho de cuánto te aprecias.

Quererte a ti mismo también se refleja en el respeto que te tienes; las personas con buen nivel de éste se levantan rápido de sus caídas y ven las derrotas como aprendizaje y como parte de las experiencias necesarias para crecer.

El alto valor que tengamos de uno mismo, nos ayudará a enfrentarnos a las batallas diarias de la vida, nos protegerá y nos hará más competentes.

Lo contrario, puede hacernos muy vulnerables a la frustración, a sentir miedo y no merecedores de ser exitosos, a auto-sabotear nuestros objetivos y metas, a la depresión y hasta las enfermedades.

Una “lucha de egos” sonaría así como un pleito o guerra. Quizá no llegue a tanto pero, en el fondo, en muchas relaciones personales existe una batalla diaria en donde este concepto se presenta como el querer ser superior a los demás, lo que conlleva a crear resentimientos y hasta enemistades.

Esto es algo característico de muchísimas personas, quienes en cierto grado buscan dominar a través del “juego psicológico” de las relaciones humanas; es decir, la dominación, el poder, el querer que el otro se comporte o sea como ellos quieren, que responda a sus necesidades y exigencias.

Los psicólogos dicen que esto no es otra cosa más que  una “vulnerabilidad psicológica” que se manifiesta por los miedos que traemos desde antaño, buscando seguridad y protección a través de la dominación.

El problema es cuando un ego crecido se enfrenta a otro ego igual. En esos momentos es cuando se presentan las discusiones, cuando ambas partes quieren demostrar que tienen la razón.

 

 

“Las relaciones humanas hoy en día son básicamente de dominador-dominado, y es porque la gente busca ser el ganador en este juego en el que se convierte la vida”. Se manifiesta con agresividad, componente psicológico que sirve de base para la competencia.

Nos invaden las ganas de querer controlarlo todo; algo que no sale como queremos o que no encaja, desequilibra de pronto nuestro mundo personal.

Amigo detallista ¿qué tanto puede afectar la lucha de egos en tus relaciones? ¿qué tanto puedes tolerar y qué tanto no?. Evita llegar al punto en que la lucha de egos se convierta en una amenaza para tus relaciones personales y de negocios.

¿Por qué es importante nuestro pasado? Porque nuestro presente depende de nuestro pasado, y nuestro futuro depende de nuestro presente.

Quieras o no, te des cuenta o no, lo venimos cargando. Lo que aprendimos, todo lo que se nos grabó, aún cuando ya de grandes hemos creado nuestras propias formas de pensar y de hacer las cosas, inconscientemente está influyendo en nosotros.

Es conveniente tener una buena relación con nuestro pasado. Si hay algo que  de él, incomoda nuestro presente, debemos arreglarlo para liberarnos y concentrarnos mejor en el presente.

Que nuestra energía y nuestra concentración esté en el presente, viviéndolo alegre y ocupándonos del futuro.

¿Quieres ser feliz en el presente? ¡Arregla tu pasado! ¡Haz las paces con tu pasado!

Hay cosas de nuestro pasado que son difíciles de olvidar; si no fue lo mejor para nosotros podemos reinterpretarlo y sacar provecho de lo aprendido, o rehacerlo en positivo para sentirnos bien ahora.

 

Con tu mente y tu corazón arregla tu pasado, si es el caso: perdona, reinterpreta, acepta tu grado de responsabilidad en lo que te haya sucedido o mándalo a la …

Viajemos un rato en el tiempo. Trae a tu mente un asunto incómodo de tu pasado. Concéntrate en él por un momento, ahora di ahí lo que quisiste decir y no pudiste, lo que quisiste hacer y no hiciste.

Del pasado sólo hay que traer al presente aquello que aprendimos y que nos es conveniente; lo que nos incomodó, hay que arreglarlo.

Cambiando tu pasado, estarás cambiando tu futuro. La única manera de tener un futuro feliz, en paz, lleno de salud es arreglar tu pasado en el presente.

Te podrá doler el estómago, la cabeza, podrás estar desvelado, etc., pero con una actitud positiva, alegre y animosa, dejarás de ponerle atención a tus molestias, eliminando el dolor o por lo menos disminuyéndolo.

De tu actitud ante los problemas, los retos, los ataques, etc., dependerá tu progreso personal y de negocios.

Piensa que una actitud es meramente una actuación, y que nuestras actuaciones son decisiones personales.

Como en el caso de los actores, piensa en uno, cuyos papeles son diferentes según la película en la que trabajen. A veces la hacen de buenos, otras de malos, unas de héroes y otras más de villanos; unas veces son víctimas, otras veces exitosos, pero son sólo las actitudes que cada situación o papel les exige tener, y lo hacen voluntariamente.

En tu caso, los papeles que tienes que tomar cada día dependen de tus actividades y con quienes trates, pero tu actuación generalmente se reduce a pensar y actuar como empresario exitoso, a ser realista, tolerante, a tratar con aprecio y respeto a tu pareja e hijos, a ver el lado bueno y positivo de todo, etc.

La verdad es que, de esta manera tienes más probabilidades de lograr tus objetivos.

Es cierto, tener buenas actitudes muchas veces cuesta trabajo, sobre todo cuando las cosas no andan muy bien, pero es decisión personal y fruto de un poco de voluntad, el poder lograrlo.

Tomemos en cuenta que muchas oportunidades se nos presentan por nuestras buenas relaciones con los demás, y éstas, a su vez, dependen mucho de nuestras actitudes.

¿Creerás que todo lo que nos pasa, bueno o malo, depende de nuestras actitudes?

A mí me costó mucho trabajo entender esto, pero es muy cierto.

Un poco tarde, pero al fin me di cuenta de que mi actuación diaria la manifestaba según mi estado de ánimo, y éste, a su vez, dependía mucho de si había dormido bien, si tenía hambre o si andaba con resaca. Cuando llegaban clientes a mi negocio, a muchos de plano les ponía mala cara.

Iniciaba mi trabajo dependiendo de ello, y observé que los días que andaba malhumorado por algo, no me iba tan bien como cuando andaba de buenas o ecuánime.

Después de muchos días de bajas ventas, de cometer errores y hasta de pelearme con mi pareja, aprendí que una mala actitud, además de bajarme la energía, me hace menos competente.

Las malas actitudes afectan directamente nuestro estado de ánimo, ese que requerimos para superarnos en lo personal y en los negocios.

Tomé conciencia de que los hechos y las situaciones que se me han presentado difíciles e incómodas eran porque les daba demasiado importancia y me dejaba afectar por ellas, enojándome y poniéndome de malas.

A ti, en lo personal ¿qué puede afectarte para tener una mala actitud ante lo que te sucede? ¿tu predisposición a exagerar los sucesos, problemas de salud, mal carácter, intolerancia o qué?

Ante tus problemas, ¿qué actitud tomas, de valentía, de víctima, de esperanza, de héroe?

Recuerda que nacimos guerreros; compitiendo fuimos los primeros en llegar al útero de nuestra madre, ahí nació la fuerza y el poder que todos llevamos dentro.

No te dejes llevar por algún dolorcito, cansancio o distracción, ¡despierta tu poder interno!

¿Qué es? Es un sentimiento que nos invade y nos hace hacer o decir cosas de las que luego nos arrepentimos.

Se trata de un exceso de energía que se desborda sin poder controlarla.

Se da una especie de explosión que perturba el pensamiento y se pierde la capacidad de reflexionar.

Se manifiesta como ira, impaciencia, desesperación, imprudencia o incapacidad para controlar las emociones.

Se presenta cuando nos llenamos de ira, discutimos, estamos bajo presión, etc.

¿Por qué se da? No estamos educados para controlarla, es hasta cierto punto una limitación personal.

Si eres su víctima, no te culpes; es un rasgo que define tu temperamento, que puede controlarse y beneficiarse de ello.

¿Cómo se quita eso? ¡No se quita, sólo se controla!

Cuando sientas que te estás enojando: • Respira profundo varias veces: Inhala-Detén-Exhala • Antes de actuar o de hablar piensa en los resultados • Cuenta hasta 100 • Hacer ejercicio como rutina