Aunque no lo creas, aunque lo niegues, aunque lo dudes o lo rechaces, es una gran verdad, “lo que rechoca, te recheca”.

Sí, las cosas que te molestan o de plano no puedes soportar de alguien, son cosas que tú también tienes, y que muy en lo profundo de ti, no has podido aceptar.

Piensa en alguna persona que por sus actitudes, aparente defecto, su voz, su risa, etc., “no la tragas”. Puede ser algún vecino, pariente o hasta algún cliente o proveedor.

Obsérvate bien. Esa persona que tanto te molesta, tiene características que puedes ver en él pero que no te atreves a ver en ti mismo.

Lo que percibimos en los demás, como en un espejo, nos refleja mucho de nosotros.

¿Quieres conocer más de ti, más de lo que hasta hoy creíste que eres?.

“Nunca vemos a los demás como ellos son, sino como somos nosotros”.

Lo que nos choca nos checa. Cuando odiamos algo de otra persona es algo que odiamos en nosotros y que no somos capaces de aceptar en nosotros por miedo, vergüenza, prejuicio o por egoísmo.

En mi caso, siempre creí que estaba rodeado de gente sangrona, déspota, gente egoísta, intolerante, que presumía y quería sobresalir en todas las pláticas.

Cuando mi loquero me explicó eso de lo que te choca te checa, me di cuenta de aspectos míos que no reconocía. Yo quería entender el por qué y qué podía yo hacer.

Cuando me di cuenta que era cierto esto, creí por un tiempo que tenía muchos defectos, no me gustaba mi voz, quería tener siempre la razón, no dejaba hablar a otros, etc.

Pero me llegó mi momento de madurez, de inspiración, de someterme a mi mismo y de aceptarme como soy.

Creía también que para mis padres era yo un hijo no deseado, porque en verdad todo me lo criticaban; esas cosas que hasta hace poco me molestaban en otras personas yo las tenía, o al menos así me lo hicieron ver de niño, y crecí con eso.

Lejos de humillarme, de vivir tímido y opacado, por rebeldía mostraba yo lo contrario: hablaba mucho, me enojaba y gritaba cuando las cosas no salían como yo quería.

El loquero me dijo que para aceptar a los demás tal como son, primero tenía que aceptarme a mi mismo tal como soy, con todos mis defectos.

Me dijo que tenía que asistir a varias terapias para que poco a poco fuera aceptando las características de comportamiento en los demás, pero la verdad no le hice caso. Entendí rápidamente que mi rechazo por las demás personas a las que juzgaba por dichos comportamientos, iría disminuyendo al empezar a verlas como algo natural en mi y en ellas.

Poco a poco me llegué a sentir bien conmigo mismo, y empecé a sentirme bien con los demás.

Cuando juzgamos o criticamos a alguien por ser demasiado arrogante, presumido, insoportable, etc., tenemos la oportunidad de reconocer dichas características en nosotros mismos y transformarlas en otras más amables.

En síntesis, ¿porque me caían mal los demás?

• Porque una parte de mi era así.

• Porque una parte de mi quería ser así, pero no me daba permiso de serlo y expresarlo por pena o vergüenza.

• Porque de niño era yo así y me reprendieron mucho mis padres, me criticaron, me juzgaron mal y me traumé.

• Porque mi ego no permitía que otros pudieran ser así y nadie les decía nada; yo quería reclamarles pero no me atrevía, prefería aguantarme haciéndome el sufridor.

Si sientes que vienes arrastrando una carga incómoda, por las cosas que te han sucedido, te invito a hacer lo siguiente:

Regresa a ese pasado incómodo por un momento, vuélvelo a vivir por unos instantes y reinterprétalo; dale otro sentido y aplicación a lo que te incomodó. Trae el hecho o persona que crees que te afectó y velo ahora con tu parte adulta o con un “me vale ma…”. Si conservas mucho coraje, trae a esa persona a tu mente y “miéntale la ma…”, una y cien veces. O mejor, ve lo que te hizo como algo sin intención alguna, como algo que no era personal.

Tu vida en adelante es como un viaje hacia el futuro. ¿Cómo quieres viajar? ¿Cuántas maletas quieres llevar?

Imagina una mochila sobre tus hombros, ella contiene los buenos y malos recuerdos que has tenido desde niño; resulta que, por naturaleza, siempre un mal recuerdo tiene mucho más peso que uno bueno, y según los expertos para eliminar uno malo se requieren tres buenos.

Siente el peso de esa carga y ve lo difícil que es moverse con tanto peso a medida que la vas cargando con todos tus recuerdos.

Puedes quemar esa mochila con todo lo que hayas metido dentro y decidirte a nunca llevar otra contigo.

Puedes, también, cambiar de mochila. Cómprate una más chica; una que aunque llena, te permita moverte más rápido y ligero; una donde metas sólo recuerdos convenientes.

O también puedes vaciar la que tienes, analizar su contenido, y decidir con qué recuerdos quieres llenarla nuevamente.

Ve los beneficios de disminuir tu carga. No podemos venir cargando cosas que nos hacen más lentos; el estar pensando y recordando cosas inconvenientes nos quita energía, nos debilita y nos cuesta trabajo avanzar.

Aprendamos del pasado. ¿Qué fue bueno, qué fue incómodo, qué fue fantástico, qué aprendimos de aquello que no nos salió como queríamos? Lo fantástico tengámoslo siempre en nuestra memoria.

En todos nosotros, siempre hay algo que nos caracteriza; es esa aptitud o capacidad que tenemos para aprender algo con facilidad o para desarrollar con mucha habilidad, una actividad.

Sobre esto, John Maxwell nos propone potenciar nuestro talento mediante una serie de decisiones, importantes pero simples, que nos conviene tomar para sacarle el mayor provecho posible. El resultado que obtendremos será un “paquete” de satisfacciones que nos hará sentir poderosos, realizados, eficientes, reconocidos, y mejor pagados.

 A mucha gente el ego los hace sentir “fregones” sólo por realizar su trabajo o profesión más o menos bien; sin embargo, muchos talentosos han fracasado porque no le dieron importancia a los valores y principios que deben estar presentes en cualquier persona para que su talento rinda los mayores frutos; se refiera a aspectos como el enfoque, la pasión, entre muchos otros.  

Maxwell asegura, que nuestro talento por sí sólo no garantiza el éxito. El talento es como nuestro producto que ofrecemos a los demás, e igual que un diamante en bruto debe pulirse, para que tenga más valor.

Se trata de no desperdiciarlo “para que nuestra existencia pase de lo simple y normal a lo extraordinario”.

Las decisiones que sugiere el autor se centran en los siguientes aspectos: Creencia, Pasión, Iniciativa, Concentración, Preparación, Práctica, Perseverancia, Valor, Sed de conocimiento, Carácter, Relaciones, Responsabilidad, Trabajo en equipo.

Los efectos de estas decisiones son claras:

1.- Creer eleva el talento.

2.- La pasión estimula el talento.

3.- La iniciativa activa tu talento.

4.- El enfoque dirige tu talento.

5.- La preparación posiciona tu talento.

6.- La práctica afina tu talento.

7.- La perseverancia sostiene tu talento.

8.- El valor prueba tu talento.

9.- La disposición de aprender amplia tu talento.

10.- El carácter protege tu talento.

11.- Las relaciones influyen en tu talento.

12.- La responsabilidad fortalece tu talento.

13.- El trabajo en equipo multiplica tu talento.

El mayor poder que tenemos es nuestra capacidad de decisión, apliquémosla para el desarrollo de nuestro talento.

• Decidamos creer, porque si no creemos en nosotros mismos, las posibilidades de éxito disminuyen y nunca vamos a poder desarrollar nuestro talento.

• Decidamos actuar con la pasión necesaria para ofrecer nuestro talento a los demás. Si no tomamos esta decisión estaremos desperdiciando oportunidades.

• Decidamos tomar la iniciativa para crecer nuestro talento, si no lo hacemos se podría quedar dormido el resto de nuestra vida.  

• Decidamos enfocarlo directamente de acuerdo a las oportunidades existentes.

• Decidamos prepararnos en nuestras habilidades para irlo puliendo.

• Decidamos practicarlo diariamente; no distraernos en cosas ajenas a nuestro talento a menos que sea transitorio y necesario. 

• Decidamos ser tenaces, constantes y persistentes en el desarrollo de nuestro talento.

• Decidamos sacar el valor, la fuerza y la firmeza para sacarle el mayor provecho.

• Tengamos la disposición para aprender cualquier cosa con el fin de enriquecer nuestro talento.

• Decidamos sacar el carácter para protegerlo.

• Decidamos ampliar nuestras relaciones para darlo a conocer y venderlo.

• Decidamos ser lo suficientemente responsables en su manejo.

• Decidamos trabajarlo en equipo pues sólo así podremos multiplicarlo.

El peso del pasado; no me refiero a nuestra moneda, a que antes tenía mucho más valor que el dólar, sino a nuestras cargas personales, a la cantidad de recuerdos que, muchas veces, sin estar conscientes venimos cargando, como un equipaje que llevamos a todos lados.

Los buenos recuerdos son ligeros, pesan muy poco, pero a veces son tan pocos que ni notamos su carga; los que pesan más son todas aquellas malas experiencias que tuvimos tiempo atrás, y que venimos arrastrando a nuestro presente.

Son aquellos resentimientos que tenemos por las ofensas, desaires y rechazos que nos hicieron, o por las culpas que sentimos de aquello que hicimos a los demás; todo esto nos resta energía y nos impide tener una existencia más sana psíquica, psicológica, mental y espiritualmente. Nos demos cuenta o no, estos nos impiden vivir el presente con total alegría, con paz, nos impiden canalizar todas nuestras energías en nuestro negocio para ser más competente.

¿A qué me refiero, concretamente?

• A aquellos pensamientos negativos, que nos impiden llevarnos bien con nosotros mismos y con los demás.

• A las malas experiencias que no hemos podido olvidar y que eventualmente vienen a nuestra mente quitando paz y alegría a nuestro presente.

• A las cosas que creemos que nos hicieron y que no hemos podido perdonar.

• A aquellas cosas que nos quitaron o robaron y que por nuestros apegos no las podemos olvidar.

• A aquellas actitudes malas que nos han hecho quedar mal con otros.

Pensemos, en la mayoría de los casos lo que en verdad nos dolió fue únicamente el orgullo.

Recordemos que todo es mental y que el único lugar donde podemos aliviar nuestros dolores del alma es dentro de uno mismo.

Traigamos a nuestro presente sólo recuerdos bonitos que den alegría a lo que hacemos actualmente.


Diariamente nos encontramos con gente que se queja de todo, que se fija en lo negativo o inconveniente de las cosas, situaciones, y hasta de cómo son los demás. Están inconformes porque hace mucho calor o porque hace frío, siempre encuentran el “prietito” en el arroz.

Estas personas se crean una especie de “maldición”; de tanto quejarse atraen todo aquello de lo que se quejan. Al expresar sus molestias con emoción de enojo, hacen más grandes los defectos de cualquier persona o cosa, alimentando y haciendo crecer, dentro de ella, todo lo malo que ve y siente.

Posiblemente conoces a alguna persona que, con tal de hacerte menos, si le platicas de algo tuyo siempre te lo minimiza o te presume que ella conoce o tiene algo mejor; gente de la que muchas veces dan ganas de alejarte rápidamente.

Estas personas traen inconformidad con la vida, están llenos de pensamientos negativos que inconscientemente los hace víctimas de todo.

Estas personas siempre buscan lo malo en lo bueno. Es cierto, todas las cosas buenas, traen su dosis correspondiente de algo malo, incómodo o inconveniente; algo que tenemos que tomar en cuenta siempre.

Mi loquero me explicaba algo que ya había leído antes, pero que lo tomé a la ligera y nunca le di importancia, cosa que me causó muchas angustias y sufrimientos. Me decía que “lo bueno y lo malo son inevitables en la vida, siempre vienen juntos, como una moneda, “águila o cara”; todo trae su opuesto”.

Él me aseguraba que muchas veces lo malo sirve a lo bueno, y viceversa. Me ponía el ejemplo de que la enfermedad sirve para valorar la salud. “Muchas veces nos quejamos por cosas que no valen la pena y nos amargan la vida. En la mayoría de los casos lo bueno sólo es mental, o muchas veces es cuestión de cantidad, por ejemplo, la lluvia es buena porque limpia la atmósfera y riega parques y jardines, pero en exceso daña y perjudica”.

Personalmente me he dado cuenta que nada dura toda la vida, ni si quiera los problemas; los malos momentos pasan, y los buenos, aunque duran más, también pasan en algún momento, si no tenemos precaución. Todo depende de donde queramos dirigir nuestra energía, si en el disfrute de lo bueno, o en la angustia de lo malo.

Nuestros problemas nunca son eternos; como dice aquella canción de Cristian Castro: “Después de la tormenta, la calma reinará; después de haber tenido, siempre vuelves a tener; después de haber querido, lo intentas otra vez; … “.

Mi loquero concluyó su comentario, diciéndome que “en las cosas de la vida diaria lo que para uno es malo, para otro puede ser bueno”.

Y es cierto, lo aparentemente malo sirve a los exitosos como retos para mejorarlos; los problemas en su vida o negocio sirven
para superarlos.

Los exitosos lo han sido porque le sacan provecho a “lo malo”, reconocen que cualquier cosa que parezca mala o fea, siempre tiene su lado bueno o bonito.

En fin, para ver siempre lo bueno en lo malo, sólo tienes que formarte el hábito de hacerlo con constancia. Después de todo los problemas se transforman en aprendizaje para el futuro, o como alguien decía “De los problemas y de las derrotas siempre se aprende, de las victorias casi nunca”. Uno de los secretos de los ganadores es hablar siempre de hechos favorables.

Los que tienen como hábito ver lo bueno en lo malo no sólo muestran inteligencia, sino que le sacan provecho a todo, y son más exitosos en su vida, se enferman menos y dan muestras de liderazgo.

El miedo excesivo y la falta de confianza en uno mismo son los enemigos más grandes que podamos tener. “El éxito no lo consigue el más inteligente, ni el que tiene más títulos académicos, sino el que se atreve, el que se arriesga”, esto sostienen los especialistas.

La conquista de nuestros objetivos y el logro de nuestras metas sólo se pueden alcanzar dentro de un ambiente de riesgo calculado.

Enfrentar los retos, habiendo evaluado nuestras propias fuerzas, aumenta las probabilidades de éxito.

¿Cómo superar el miedo?

Enfrentándolo y aprendiendo a manejarlo. Al respecto Susan Jeffers, autora de Bestsellers acerca del tema, menciona cinco verdades sobre el miedo:

1. El miedo nunca desaparecerá mientras sigamos creciendo como personas.
2. La única manera de liberarse del miedo a hacer algo, es hacerlo.
3. La única manera de sentirnos mejor es enfrentar nuestro miedo.
4. Todos sentimos cierto grado de miedo en terrenos poco familiares.
5. Vencer el miedo asusta menos que convivir con un miedo subyacente que proviene de la impotencia.

Podemos agregar otras verdades más sobre el miedo:
• La ignorancia crea miedo ante determinadas situaciones.
• El padre de los miedos, por su frecuencia, es el miedo al cambio, a lo desconocido.

Por lo tanto, el saber que el miedo es normal ante situaciones imprevistas, novedosas o peligrosas, nos da confianza y valor.

Amigo detallista, recuerda que el miedo reprime todo el potencial que traemos; no temas a la competencia, no temas a los “súpers grandotes”, hasta ellos tienen puntos débiles que tú puedes cubrir. Lo único que no debemos hacer con esos miedos, es nada.

No tanto porque sea importante ser rico o pobre sino porque es una forma irónica de como solemos a veces seguir los consejos contrarios a lo que nos conviene o hacemos cosas por inercia y nos extrañamos de los resultados.
Existen tres tipos de personas, las que hacen que las cosas sucedan, las que esperan que las cosas sucedan y las que dicen ¿qué pasó?
En lo personal prefiero ser de los que hacen que las cosas sucedan, yo planifico mi vida, establezco mis metas y hago todo por cumplirlas.
El liderazgo empieza por el principio:
• Un líder detecta soluciones, el resto solo ve problemas
• Un líder es parte de la solución, el resto es parte del problema
• Un líder ve retos, el resto ve problemas  • El líder aporta, el resto se queja
¿Quién esta a cargo de tu vida?
Es en los momentos de decisión cuando nuestro destino se determina. ¿Alguna vez te hicieron una propuesta de negocio donde no decidiste entrar por miedo a fracasar o perder dinero? Creo que a muchos nos ha sucedido.
A la gente le gusta la seguridad y lo que no saben es que seguridad es igual a miedo, que conlleva a mediocridad y pobreza.
Esta comprobado que después de 40 años de trabajo la gente termina de esta manera:
•Ricos 1%  •Financieramente independiente 4% •Todavía trabajando 5%  •Muertos 36%  •Quiebra 54%
“Algunos prefieren la seguridad del fracaso que la probabilidad del éxito”
Los grandes genios, filósofos, científicos siempre coincidían en algo: “Nos convertimos en lo que pensamos”
Vince Lombardi, considerado uno de los mejores entrenadores sino el mejor de fútbol americano en la historia de dicho deporte, dijo estas frases:
• Si tu crees que estas derrotado, lo estás; si tu crees que no te atreves, no lo harás.
• Si te gusta ganar, pero crees que no puedes vencer, es casi un hecho que vas a perder
• Si tú crees que vas a perder, estás perdido, porque en este mundo encontramos que el éxito empieza en la voluntad del hombre y que reside en una actitud personal.
• Si tú crees que eres inferior, lo eres; tienes que pensar en grande para elevarte, tienes que estar seguro de ti mismo antes de poder alcanzar la cumbre.
• Las batallas no siempre las gana el más fuerte, o el más veloz, tarde o temprano el hombre que triunfa es aquel que cree que puede triunfar.
Henry Ford dijo “existen dos tipos de personas, las que creen que si se puede y las que creen que no se puede, y ambas están en lo correcto”
“Algunos prefieren la seguridad del fracaso que la probabilidad del éxito”
Los grandes genios, filósofos, científicos siempre coincidían en algo: “Nos convertimos en lo que pensamos”
Vince Lombardi, considerado uno de los mejores entrenadores sino el mejor de fútbol americano en la historia de dicho deporte, dijo estas frases:
• Si tu crees que estas derrotado, lo estás; si tu crees que no te atreves, no lo harás
• Si te gusta ganar, pero crees que no puedes vencer, es casi un hecho que vas a perder
• Si tú crees que vas a perder, estás perdido, porque en este mundo encontramos que el éxito empieza en la voluntad del hombre y que reside en una actitud personal
• Si tú crees que eres inferior, lo eres; tienes que pensar en grande para elevarte, tienes que estar seguro de ti mismo antes de poder alcanzar la cumbre
• Las batallas no siempre las gana el más fuerte o el más veloz, tarde o temprano el hombre que triunfa es aquel que cree que puede triunfar
Henry Ford dijo “existen dos tipos de personas, las que creen que si se puede y las que creen que no se puede, y ambas están en lo correcto”
Un líder no puede controlar siempre lo que acontece pero si la actitud y decisiones tomadas posterior a lo que acontece.
En los momentos de crisis, sabías que si tomas la decisión correcta no vivirás esa “crisis” como la estarán viviendo otros.
¿Crisis? Te voy a poner unas palabras muy sabias que dijo el Gran Genio Albert Einstein:
“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. Las crisis son la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque las crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nacen las inventivas, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a si mismo sin quedar superado”
“Quien atribuye a las crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. Las verdaderas crisis, son las crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”
Aprendamos de Einstein, sabías que de las depresiones nacen más millonarios, las personas que toman acción inmediata son aquellas que se harán millonarios.
Palabras de Dee Hock Fundador de Visa
Nos encontramos en un momento histórico, donde una estructura de 400 años esta desfalleciendo y por otro lado esta naciendo ante adversidades una nueva estructura, un cambio total en lo cultural, científico, social y en las instituciones, algo que nos rebasa y va muy por encima de lo que el mundo jamás experimento, algo que ofrece la posibilidad de regenerar la individualidad, libertad, la comunidad y la ética. Todo esto en armonía con la naturaleza, entre nosotros y con la inteligencia divina de una manera que el mundo nunca antes soñó lograr.
Llego el final de la era industrial, Kiyosaki dijo la clase media desaparecerá.
Despidos masivos + quiebras masivas + millones de egresados cada semestre = mayor oferta y menor demanda.
“Si no cambias lo que haces hoy todos tus mañanas serán iguales”
Esta fue una idea que saque del Grupo Exidu y fue adaptada casi en su totalidad por mi, espero que les haya gustado y como siempre: sueña, lucha por lo que quieres, pero por lo que más quieras hazlo todos los días de tu vida.


Algunas veces usted tendrá que hablar ante dos o más personas, he aquí algunos tipos para un mejor desenvolvimiento:

1.- Lo que usted sabe. Para ser un orador eficaz es fundamental practicar lo que ha aprendido, mantenerse actualizado y compartir lo que sabe. Como ya lo decía el gran Dale Carnegie, “hable sólo de lo que usted sabe”.

2.- Escuche. Saber escuchar al otro le ayudará a comprender el mensaje y a hacer preguntas inteligentes. Pero también es clave escucharse a uno mismo mientras habla. Escuchar el sonido de nuestra voz nos puede enseñar a ser un poco más seguros con nosotros mismos y a decir las cosas que creemos con más convicción.

3.- Sea humilde. Todos cometemos errores, y a veces tendemos a no pronunciar bien las palabras, a trabarnos o a tartamudear.

En algunas ocasiones, no estamos muy seguros de la pronunciación de una palabra, así que no tenga miedo de preguntar si usted está diciendo la palabra correcta y de la manera adecuada, incluso puede hacer una pequeña broma sobre el punto. Esto conseguirá distender a su auditorio y crear cercanía y simpatía.

4.- Establezca contacto con los ojos. Es fundamental saber dirigir la mirada. Si está dando una plática en una auditorio, haga una cruz mental del espacio en el cual se encuentra, y vaya recorriendo los cuatro puntos de la cruz, de manera que no mantenga la mirada fija sólo en una o dos personas, sino en los espacios de la cruz trazada.

5.- Tenga sentido del humor. Un poco de humor puede hacer maravillas para disminuir la tensión o incluso el aburrimiento ante un discurso largo. De esta forma, obtendrá la atención de la mayoría de sus oyentes, y dará la impresión de ser más accesible y cercano a quienes lo escuchan.

6.- Sea como el resto de ellos. La interacción es todo acerca de mezclarse con otras personas. Hágalo y recibirá un montón de ideas, y tendrá conocimiento de lo que las personas realmente desean.

7.- Yo, yo mismo, y yo. Escuchar el sonido de su propia voz mientras practica su tema o discurso delante de un espejo puede ayudar a corregir las zonas de estrés de su exposición y modulación.

8.- Sonría. Una sonrisa lo dice todo. No haga muecas, no se muestre muy serio ni frunza el ceño, a menos que sea un velorio. Lo que exprese será mucho mejor si puede expresarlo también con una auténtica sonrisa (tampoco hay nada peor que una sonrisa falsa)

9.- Tenga un modelo a seguir. Debe haber al menos una o dos personas a quienes haya escuchado en su vida, y cuyo mensaje le haya impactado. Tome nota mental de cómo enfatizan su plática o discurso, y en lo que hacen para captar la atención de los demás.

10. Prepárese. Prepárese de la mejor manera posible, en lugar de anotar sólo algunos garabatos con un pánico apresurado. Yo recomiendo escribir las partes fundamentales de su exposición en tarjetas. No escriba sus palabras claves en las palmas de las manos, porque con los nervios y el sudor pueden borrarse.


Llegó a nuestra redacción un artículo que fácilmente puede explicarnos, en forma general, por qué nos suceden las cosas que nos suceden, y no quisimos quedárnoslo sólo para nosotros.

El estudio de las causas

Todo efecto tiene su causa:
¿Que causa u origina una situación?
En plano negativo podríamos analizar ¿por qué ocurren los accidentes?, qué origina los problemas? ¿cuáles son las causas de la pobreza?, etc.

Generalmente encontraremos que son nuestras acciones las que generan los efectos, pero antes de las acciones siempre hay un pensamiento, un plan, un método, sean éstos conscientes o no.

Estudiando las causas

Las acciones humanas siempre tienen consecuencias.
La Ley de Causa y Efecto es una ley que funciona perfectamente en todos los planos y trae a la realización todo lo que sembramos, tanto en pensamientos como en palabras y acciones. Esto quiere decir que todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y ésta trae una consecuencia, positiva o negativa, que dependerá de la causa puesta en movimiento. No existe el azar, la buena suerte o la mala suerte, sólo son resultados.

Todo tiene una causa, no hay causa sin efecto, ni efecto que no tenga una causa, tanto en lo físico como en lo mental y en lo espiritual.

Ya conocemos la causa de los accidentes, de las enfermedades, de las acciones de las mentes criminales, de la pobreza, de por qué fallan las cosas.

Examinemos nuestros pensamientos y nuestras acciones y podrás darte cuenta de las cosas que te han sucedido, te suceden y te sucederán en el futuro.


Cuenta la historia de un hombre que impactado por la violencia, maldad y el abuso que había en la sociedad decidió refugiarse en una cueva en las montañas, a vivir en soledad y dedicarse a orar para pedir por la humanidad.

Después de un tiempo decidió regresar a la ciudad; ahí, sus conocidos le preguntaron que dónde había estado, a lo que explicó que había ido a identificar la raíz de los problemas de los humanos.

“Reconocí, les comentó, que son los animales que llevamos dentro”, y se los explicó detalladamente:
• “Dos halcones que se lanzan sobre todo lo que se les presenta, sea bueno o malo. Tengo que entrenarlos para que sólo se arrojen sobre presas buenas… Son mis ojos.
• Dos águilas que con sus garras hieren y destrozan. Tengo que entrenarlas para que sólo se pongan al servicio y ayuden sin herir… Son mis manos.
• Los conejos que quieren ir adonde les plazca, huir de los demás y esquivar las situaciones difíciles. Tengo que enseñarles a estar quietos donde deben estar, aunque haya problemas, o cualquier cosa que no les guste… Son mis pies.
• Lo más difícil es vigilar a la serpiente que aunque se encuentra encerrada, siempre está lista para morder y envenenar a los que la rodean. Si no la vigilo de cerca, hace daño… Es mi lengua.
• El burro es muy obstinado, no quiere cumplir con su deber. Pretende estar cansado y no quiere llevar su carga de cada día… Es mi cuerpo.
• Finalmente, necesito domar al león, pues quiere ser el rey, quiere ser siempre el primero, es vanidoso y orgulloso… Ese es mi corazón”.

Este hombre había entendido la lección, y dijo: el problema de la maldad en el mundo no está en los demás, está en uno mismo.

Cierto, la causa y la solución de todos los problemas humanos, está en cada uno de nosotros, que muchas veces actuamos como animales.

Sólo en la soledad, a través de la reflexión, podremos entender nuestro comportamiento en la sociedad.