Ser felices, es una de las principales aspiraciones de la gente. 

La felicidad Impacta en todas las áreas de la vida personal y de la sociedad. Si más gente fuera feliz siempre, habría menos inseguridad, nos llevaríamos bien con  todos, seríamos menos intolerantes, lograríamos mejores ingresos o aprenderíamos a sacarle provecho a lo que ganamos, entre otros aspectos.

Pero si hablamos de esa “felicidad extrema” como la que siente quien se saca la lotería o gana su equipo favorito, esa definitivamente no dura mucho.

Ese tipo de felicidad no es buena para la salud, ya que depende de los vaivenes externos. Cuando la conseguimos, ésta se expresa como euforia; emoción que nos causa taquicardia, aumento de la presión arterial y se llena nuestro organismo de adrenalina.

Imagínate si diariamente pudiéramos conseguir esa felicidad; aumentarían los hipertensos, los enfermos del corazón, entre otros padecimientos.

Si no podemos lograr esa felicidad de forma constante y permanente, y tampoco queremos sufrir ¿qué nos queda?.

Entre una “felicidad extrema” y su opuesto, el sufrimiento, hay un punto medio, que nos da alegría constante: la Paz.

No se trata de ser conformistas, sino de buscar ser feliz con lo que se tiene en el presente, en tanto logramos más. 

La Paz es más sana, retributiva y duradera, y es sustitutiva y sinónimo de la felicidad.

¿Cómo lograrla? 

Principalmente, …

• Teniendo buenos pensamientos, meditando, bajándole al ego y a los apegos, … 

• Aceptando las cosas que no podemos cambiar, perdonando, … 

• Agradeciendo lo que somos y tenemos …

• Enfocándonos en el lado positivo de todo y de todos …

• Enfocándonos en el presente …

• Teniendo buenos recuerdos y buenas relaciones personales …

Entre otros aspectos.

Con mucha pena te digo lo siguiente, ¡ni te esfuerces, nunca podrás ser feliz permanentemente! 

Como felicidad, me refiero a ese estado de ánimo donde nos sentimos plenamente satisfechos por gozar de lo que deseamos, obtuvimos o logramos o por disfrutar de algo bueno. A este tipo de ánimo yo le llamo “felicidad extrema”, ya que pocas veces sucede eso.

Según los especialistas del tema, “nadie puede ser feliz todo el tiempo”, esto debido a que lo que nos hace felices en un momento determinado, pierde su efecto sobre nosotros poco tiempo después. 

Esto es muy cierto, ya que nuestra felicidad la supeditamos a lo externo; a las cosas, personas, logros, carrera, dinero, etc. 

A alguien le informan que le aumentaron el sueldo; en ese momento siente una felicidad enorme, lo recibe, pero conforme pasan los días, esa felicidad se va esfumando hasta acostumbrarse a él, y entonces empieza a desear otro aumento.    

Te compraste un auto nuevo, te lo entregaron, te sentiste muy gozoso al manejarlo, pero poco a poco, quizá semanas, ese gran gozo va desapareciendo hasta sentirte como antes, normal y equilibrado. 

Estos ejemplos, nos demuestran claramente, que la felicidad no dura mucho tiempo, y así sucede con todo.

Los expertos en esto, aseguran que no importa que tan felices seamos en un momento dado, nuestro organismo termina por adaptarse a esa felicidad y la convierte en una realidad normal.  

La vida nos diseñó para estar frecuentemente insatisfechos, pero esto es bueno, porque gracias a ello conseguimos evolucionar; la insatisfacción nos motiva a actuar para lograr más cosas.

Por ello, la felicidad de este tipo nunca podrá ser permanente.

Sin embargo, en la siguiente plana, te presento otra opción para ser felices.

Cuando no logramos alcanzar los objetivos que nos propusimos, o ante una situación en la que un deseo, un proyecto, una ilusión o una necesidad no se satisface o no se cumple, nos sentimos frustrados.

Claro que todos nos hemos sentido frustrados en alguna medida, y ante ciertas circunstancias, pero algunos han sabido manejar razonablemente bien tales sentimientos.

Cuando esto sucede, nos invade la ansiedad y la rabia; nos deprimimos, angustiamos, etc.; nos vienen sentimientos y pensamientos que pueden ser auto-destructivos para algunos. En grado extremo, sobre todo si no se sabe manejarla, una frustración puede representar pérdida, derrota, fracaso, etc.

En el mundo de los emprendedores, sobre todo en las micro y pequeñas empresas, en donde los CEO’s desconocen muchos de los detalles de los negocios, las frustraciones son frecuentes.

Imagínese si Edison se hubiera sentido frustrado con los primeros intentos de inventar el foco, quizá ahorita nos alumbraríamos todavía con velas. 

Los futbolistas delanteros, cuya misión es anotar goles, saben bien que para anotar un gol tienen que hacer muchos intentos. 

Un depredador como el leopardo, tiene éxito al cazar su presa sólo uno de cada cinco o seis intentos; el hambre y la necesidad lo motiva a reintentarlo cuantas veces sea necesario.

En estos tres ejemplos los protagonistas siempre lo vuelven a intentar, y para tener mejores resultados buscan mejorar sus técnicas, aplican lo aprendido y buscan nuevas oportunidades.

Ten cuidado amigo, porque los sentimientos de frustración pueden provocar en la gente sentimientos de minusvalía, falta de confianza en sí mismos y en los demás; pueden hacerlos rendirse y enterrar su potencial, disminuyendo las posibilidades de salir triunfantes en la vida.

Para poder sobresalir en nuestra vida personal, familiar y laboral, necesitamos desarrollar habilidades de liderazgo.

Aunque algunas personas nacen con la energía para ser líderes o se desarrollan en el ambiente adecuado para lograrlo, no siempre es así; la mayoría de éstos caen en simples dominadores.

La mayoría de nosotros vivimos bajo patrones de dominancia social; y tendemos de creer que algunos nacen como líderes y otros no.

El problema es que desde niños adquirimos estos patrones de conducta. Algunos tienden a liderar, es el caso de los hermanos mayores o de un niño que se destaca en algo.

El concepto que cada uno tenemos de sí mismo, ya sea como líder o como seguidor, lo hemos aprendido por la estructura social que vivimos y no lo adquirimos por genética.

Si definimos el liderazgo como la capacidad de persuadir a los demás hacia metas y objetivos comunes, entonces cualquier persona puede ejercer como líder desde cualquier posición que ocupe en la sociedad. 

“Para poder asumir un liderazgo, hay que entender la dinámica de los roles que se juegan en una comunidad y las estructuras de autoridad existentes. Esto ayuda a comprender cómo se resuelven los conflictos dentro de cada rol diferente que uno tiene en la vida”.

En algún momento nos damos cuenta de que podemos ser líderes en alguna área de nuestra vida, todo depende del rol que estamos interpretando. 

En algunos roles podremos ejercer más liderazgo que en otros. El rol de empleado, por ejemplo, nos obliga a actuar más como seguidores. El rol de jefe de familia, casi siempre podemos ejercerlo como líderes; ¡claro!, siempre y cuando la pareja  nos lo permita. 

Tu rol como persona, es en el que podrás siempre ser líder, sin que nadie se interponga; ¡ejércelo en ti!

No te dejes manipular por la información, conocimiento, comentario o punto de vista que escuches o veas en los medios. 

Últimamente hemos sido invadidos por mensajes contradictorios, inmorales, vejatorios, demagógicos, aunque también por otros útiles y provechosos.

“Saber discriminar entre ellos, y tomar lo que sirve, de acuerdo a la escala de valores que cada uno posee, es tener pensamiento crítico”.

Evalúa todo, esto para ver si es cierto, válido, creíble, falso, poco ético y conveniente de tomar en cuenta; si dudas, descártalo; para lograr esto  conviene adoptar una postura de pensador y de persona madura.

El pensamiento crítico consiste en analizar lo más objetivamente posible, todo lo que llegue a nosotros. 

Es sólo cuestión de actitud. Mucha de la información que vemos u oímos nos asusta y nos hace sufrir, nos “revuelve el estómago”; al darle importancia a ésta, nos estamos torturando, amargando, auto-flagelando; el pensamiento crítico nos sirve para cuidar nuestra salud emocional y mental.

Si la noticia es buena para nosotros, el pensamiento crítico nos sirve para no dejarnos engañar ni ilusionarnos con ella.

Aquí el mensaje es, ante todo tipo de información que nos llegue, sobre todo la tendenciosa, los chismes, las críticas, lo negativo, no involucrar nuestras emociones. 

No entrar en discusiones, no nos enojemos; tratemos de entender los diferentes puntos de vista, que a veces, aunque difieran del nuestro, pueden traen algo de verdad. 

Ningún mortal tiene toda la verdad de lo que dice, promueve u opina, ya que deriva de lo que cree, defiende, le conviene, y hasta de sus valores que pueden no coincidir con los nuestros.

Se trata de lograr la mayor objetividad posible en la búsqueda de lo verdadero, bueno, justo, demostrable y sustentable. “El pensamiento crítico es el que evalúa el conocimiento adquirido”. 

Si eres de las personas muy trabajadoras y esforzadas que decide no cerrar su tienda ni un solo día de la semana, ¿has pensado alguna vez en darte la oportunidad de delegar tus obligaciones en alguien en quien puedas confiar, para de paso aprender  la lección de  confiar en la vida y saber que puede haber alguien que anhele que confíen en él o en ella.

Y todo esto para saber que el tiempo que “bien inviertas” en ti, será un tiempo que te redituará grandes ganancias, tales como paz, tranquilidad, alegría, salud y grandes beneficios para tu negocio, porque volverás a tus actividades totalmente renovado, listo para atender mejor tu negocio y a tus clientes.

En esto está la diferencia para el buen funcionamiento de tu negocio.

Y eso hará que así como nos enseña la propia naturaleza, con el día y la noche, aprendamos a hacer un alto en el camino, haciéndonos conscientes de la importancia del descanso organizado.

Descubriendo que el orden natural de la vida nos invita a “cargar pilas”, dándote tiempo para descansar, escucharte, disfrutarte y disfrutar de la belleza de la vida y brindarte el regalo de la certeza de que no pasa nada, y nada se pierde con ver por ti, para que después del descanso disfrutes con más alegría lo que haces, y tal vez se te ocurran nuevas ideas de progreso y desarrollo. Estoy totalmente segura de que tu vida, tu salud, tu familia,  tu alma y hasta tus clientes ¡te lo agradecerán!

“Renovarse o Morir” dice la frase conocida; “Descansar o Agotarse”, ¡Tú eliges!

Que importante hoy en día es tener un negocio propio que sea próspero y dé servicio a mucha gente, pero tú como pequeño empresario, querido amigo detallista, que dedicas tu vida al servicio de los demás y trabajas todo el día, haces esfuerzos hasta sobrenaturales por estar pendiente del buen funcionamiento de tu negocio y muchas veces te olvidas de “cargar baterías”.  

Así como haces con tu celular que necesita que lo conectes y lo dejes un rato en reposo, así querido amigo es importante darte un tiempo de relajación, descanso y solaz esparcimiento.

Si tu negocio y tu trabajo es de toda la semana y no descansas ni un solo día, pregúntate qué pasaría si te das un descanso los domingos o el día que tu elijas, para salir a  pasear con tu familia, o a visitar a un familiar o a un amigo, o  ir al cine, al teatro, simplemente salir a sentarte en el pasto fresco y húmedo y escuchar el sonido que producen las hojas de los árboles  al ser movidas por el viento.

Tal vez prefieras darte un tiempo para solamente descansar hasta tarde, leer un libro o ver televisión, en la paz de tu hogar.

Y si tienes esposa e hijos, qué tal platicar con ellos, ponerse de acuerdo para mejorar su vida o alguna situación actual, o simplemente jugar, correteando en un parque o por  el campo tras una pelota, o sentarse a jugar gato, timbiriche o basta.

¿Te has puesto a pensar en la importancia de regalarte un tiempo de descanso?, ¡sí!  ¡A ti!,  la persona más importante de tu vida:   “¡¡Tú mismo!!”.

Para entender los rápidos cambios de los últimos tiempos, adaptarse a ellos inteligentemente y sacarle provecho, requerimos de ciertos niveles de flexibilidad.

Ser flexible no es cuestión de altos estudios ni de inteligencia superior, sino de actitud y de valor.

Sin alterar nuestros valores, nos conviene ser lo suficientemente flexibles para entender y resolver los problemas, para conocer las actitudes y puntos de vista de otros, para ver las cosas de manera diferente y encontrar nuevos caminos y formas de lograr nuestros objetivos.

El cerebro por sí mismo es flexible, ello nos permite tener flexibilidad en nuestros pensamientos y actitudes.

La búsqueda de opciones es consecuencia de la flexibilidad. Los inventos, los descubrimientos y el éxito en los emprendimientos, siempre han sido resultado de la flexibilidad que han tenido sus autores.

En las generaciones anteriores a la tuya, es común encontrar personas que nunca se pusieron a pensar en darle sentido a su vida, en conocer cuál era su misión personal.

Son personas que toda su vida trabajaron en algo que nunca les gustó. Muchos, se colocaron laboralmente, donde las circunstancias y las necesidades los obligaron.

Fueron personas cuya lápida en su tumba debiera decir; “Aquí está el cuerpo de Fulano, quien vivió y murió y nunca supo para qué existió”.

Saber para qué existimos y para qué fuimos creados, personal y profesionalmente, da sentido a todas nuestras actividades.

Una vez identificado tu propósito de vida, encontrarás la razón de todas tus acciones y se convertirá en la energía primaria que te motivará en todos los sentidos.

Te invito a reflexionar sobre esto, ello eliminará todos los vacíos existenciales que pudieras tener. Comienza pensando que todos tenemos una razón de ser, y tú también. 

Tu propósito personal, radica, por un lado, en las habilidades que posees, y por otro en las cosas que te cuestan trabajo en tu vida personal; en este sentido, hablamos de una dualidad: enseñar y aprender, dar y recibir. 

¿Qué es lo que tú en lo personal puedes enseñar y qué es lo que tienes que aprender? 

Todos tenemos alguna habilidad, por pequeña que sea; algo de todo lo que haces, lo haces, no perfecto pero sí mejor, y te satisface más. Tus habilidades hay que desarrollarlas para que puedas dar a los demás parte de ti. 

Por su parte, las cosas que te cuestan trabajo entender, aprender o manejar en tu vida serán tu misión, y mientras no las aprendas se te seguirán presentando como lecciones hasta que “te caiga el veinte”. 

Casi siempre, aquellas cosas recurrentes que te han costado más trabajo son las que marcan tu MISIÓN o propósito personal.  

Como humanos, siempre estamos cometiendo errores, pero no se trata de culparnos por ellos, sino de reconocerlos, aprender de los mismos y evitar cometerlos en el futuro.

Se trata de cambiar las formas y métodos de hacer las cosas, de encontrar nuevos caminos, etc.; se trata de aprender el cómo no, por  dónde no, para hacer y probar cosas diferentes. 

No hay fórmulas mágicas para el éxito y la felicidad, éstas pueden ser tan simples que escapan a nuestro entender, se trata de sacarle jugo a nuestras experiencias. 

De los errores aprendemos; los aciertos los disfrutamos y los reforzamos. 

Imagina que vuelas muy alto, que te sobrepones a lo que has visto hasta hoy, que te elevas sobre los problemas; desde ahí podrás perder los detalles pero aprecias las cosas en una mayor perspectiva, todo en un contexto más amplio; podrás ver de dónde provienen los detalles, las situaciones, como se interrelacionan los  hechos, etc.

Para lograr esto, infórmate, investiga, piensa en los antecedentes, la tendencia que ha presentado determinada situación, los conflictos que podrían presentarse y los efectos que pudieran tener, piensa en los diferentes escenarios que podrían presentarse y si las tendencias pudieran revertirse.

Esta metodología se puede usar en lo personal y en los negocios, a niveles macros y micros. 

Usa tu sentido común, tu intuición, tus instintos, tu inteligencia intelectual y tu inteligencia emocional para dominar tus miedos y tus culpas; al informarte trata de diferenciar entre hechos y opiniones; analiza las posibilidades de alianzas, de asociaciones; negocia cuando sea necesario; sé estratega, que todas tus acciones encuadren en un marco más amplio que responda a un objetivo grande.