• No te endeudes más allá de tus posibilidades, ya que pones en riesgo tu futuro.

• No gastes más de lo que ganas. 

• Arma bien tu presupuesto y cada vez que vayas a gastar, primero checa si puedes hacerlo.

• Evita caer en el consumismo, te hace comprar cosas que no necesitas.

• Si eres casado, todo gasto consúltalo con tu pareja.

• Busca fuentes complementarias de ingresos.

• No te des vida de rico hasta que lo seas, y cuando seas rico no te des vida de millonario hasta que lo seas.

• Lleva una vida sana, sin vicios, eso te evitará gastos futuros; podrías gastar todo tu dinero después, tratando de recuperar la salud. Cuídate desde ahora.

• Por mucho que sea lo que ganes, eso no te hará rico; sólo lo conseguirás ahorrando e invirtiendo inteligentemente.

Las fortalezas son aquellas capacidades que, aunque pocos las usan, todos las tenemos; son esas herramientas personales que nos hacen lucirnos, y con las que encontramos la forma para mejorar en lo personal o profesional.

Pueden detonar ante una necesidad, o cuando nos vemos apurados y reaccionamos positivamente con coraje o con actitudes positivas.

Son aquellas cualidades que nos permiten seguir adelante con valor y firmeza. Gracias a nuestras fortalezas, somos capaces de superar los distintos retos que nos pone la vida.

La dualidad universal nos dice que no puede existir la oscuridad sin la luz, lo negativo sin lo positivo, por lo que nuestras fortalezas personales son la otra cara de nuestras debilidades.

Es imprescindible conocer cuáles son nuestras fortalezas personales, de este modo, podremos fomentar nuestro bienestar psicológico.

1.- Resiliencia: Es la capacidad que tenemos, muchas veces dormida, de recuperarnos a las adversidades para seguir avanzando al futuro. Está vinculada a la autoestima, por lo que es importante trabajar en ella para que podamos desarrollar esa capacidad.

Las circunstancias difíciles nos permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes. Los problemas sólo son desafíos que enfrentamos y superamos gracias a la resiliencia. Hay circunstancias que favorecen o no el desarrollo de la resiliencia en cada persona, como la educación, las relaciones familiares y el contexto social.

2.- Curiosidad: Es la intención de descubrir algo que uno no conoce. Dirigida para desarrollarnos, informarnos o resolver algo, hace que evolucionemos; es el caso de inventores, descubridores que la han aplicado y han mejorado la calidad de vida de la mayoría de las personas.

Es una conducta natural innata en los humanos; es el caso de los niños de uno a tres años que destacan porque quieren ver y conocer todo, ya sea viendo, tocando o preguntando, aun a riesgo de equivocarse.

5.- Impaciencia: Es cuando debido a las exigencias de los demás o al estrés que traemos, mostramos una actitud de desesperados, y queremos hacer las cosas rápido o que otros las hagan a nuestro ritmo, lo que nos pone en riesgo de caer en errores o accidentes.

6.- Resentimiento: Se expresa cuando por malos entendidos o por la incapacidad de perdonar o de comprender, rompemos vínculos afectivos, provocando aislamiento y privándonos de algunas oportunidades.

7.- Celos: Éstos son muy dañinos entre las parejas porque crea ambientes muy incómodos y hasta violentos. Se da por la falta de autoconfianza, ya que pone en evidencia el miedo a perder; esto hace querer controlar la vida de otras personas al no reconocer su individualidad y libertad personal.

8.- Exceso de Ego: Esto se expresa por una valoración excesiva de sí mismo y un orgullo personal muy alto. Se trata de “una de las debilidades que más daña la vida social”, porque crea incapacidad de aceptar los errores, además de que puede generar enemistades.

9.- Mala gestión de la ira: Se trata de la incapacidad para controlar la ira. Las personas así, se ciegan y reaccionan sin pensar, por lo que tienden a agredir, verbalmente o a golpes a quienes cree que los ofende. Esto les ocasiona muchos problemas y los expone a peligros.

10.- Actitud controladora: Es la tendencia a querer controlar el comportamiento de grupos o individuos, actitud que puede generar confrontación y disfunciones sociales. Frecuentemente, facilita la aparición de violencia al usar la fuerza como método para demostrar poder y establecer dominancia. 

Nuestras debilidades son una oportunidad para mejorar. Pregunta a familiares y amigos que debilidades ven en ti y reflexiona en ellas.

Ten cuidado, porque si llevas al extremo alguna de tus debilidades, puedes generar un problema para ti y los demás; en lo personal o en tu negocio.

Las debilidades son aquellos aspectos en los que fallamos destacadamente, la mayoría de los humanos las tenemos dependiendo de nuestra genética, lo que aprendimos en la infancia y nuestro nivel de conciencia, por lo que dichas debilidades pueden variar en cada uno.

Hay que estar pendientes, porque las exigencias laborales, económicas, sociales, familiares que vivimos en el día a día, pueden detonar alguna debilidad personal. 

Como humanos en evolución, son muchas las debilidades que tenemos; te enumero las más importantes: 

Principales debilidades humanas:

1.- Rigidez de pensamiento: Se refiere a los inflexibles y testarudos, a aquellos tercos que no cambian de actitudes, ideas o perspectiva; personas que no están adaptadas y que no aceptan que se equivocan. También se refiere a aquellos que siempre están en su zona de confort y a aquellos incapaces de abrirse a nuevas experiencias, estancándose y viviendo “una realidad aburrida”.

2.- Envidia: Es el sentimiento negativo por los logros o éxitos de los demás. Gente que pone más atención en los demás y no se permiten disfrutar lo que tienen y lo que son. “Compartir alegrías con una persona envidiosa resulta incómodo”.

3.- Conformismo: Se refiere a las actitudes de algunas personas, de aceptar fácilmente cualquier circunstancia injusta, adversa, incómoda o problemática, que los hace quedarse como están o con lo que saben. Llega a ser sinónimo de mediocridad.

4.- Dependencia: Se manifiesta cuando por falta de seguridad personal y autoestima se da demasiada importancia a otras personas, instituciones, etc.; las personas así, esperan que ellos les satisfagan sus necesidades económicas y afectivas, entre otras.

En su momento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó 10 diez destrezas psicosociales, que todos necesitamos para ser más competentes en todo. Te anotamos las dos primeras:

• Solución de problemas y conflictos. Se trata de poder manejar de forma flexible y creativa, los problemas y conflictos de la vida diaria, identificando en ellos oportunidades de cambio y crecimiento personal.

Los conflictos forman parte de la vida diaria de todos y no son algo que podamos evitar. Gracias a ellos las personas renovamos las oportunidades de cambiar y crecer, y de aprender a convivir con los demás.

Los conflictos son como el “motor” de la existencia humana, y podemos desarrollar estrategias y herramientas que nos permitan manejarlos de forma creativa y flexible.

En galeon.com/aprenderaaprender y en el portal de la Red de Resolución de Conflictos (Conflict Resolution Network) crnhq.org, encontramos algunas herramientas sobre solución de problemas y conflictos. 

• Pensamiento creativo. Consiste en usar tanto la razón como la “pasión” (emociones, sentimientos, intuición, fantasías e instintos, etc.) para ver las cosas desde perspectivas diferentes que nos permitan inventar, crear y emprender con originalidad.

Pensar creativamente se refiere a la capacidad de inventar algo nuevo, de relacionar algo conocido de forma innovadora o de apartarse de esquemas de pensamiento o conducta habituales. Esto permite abordar la realidad de forma nueva. 

En todos los escenarios de la vida es posible pensar creativamente. Todas las personas pueden ser creativas, dado que como cualquier otra destreza, es posible aprenderla con tiempo y práctica. Gracias a la creatividad, podemos despojarnos de hábitos e ideas preconcebidas y encontrar alternativas y caminos no recorridos.

En mycoted.com/creativity/techniques/index.php, encontrarás herramientas para facilitar esto.

Cuando sientas que el mundo se te viene encima, no dejes de buscar ayuda en los demás; sin embargo, evita quedarte sentado esperando que otros “te echen una mano”, mejor ¡Échatela tú!

En este mundo todo es complemento de todo. Igual que con tus manos, que cuando tienes una ocupada, usas la otra para sostener algo, lo mismo puedes hacer con tus dos hemisferios cerebrales.

Cada uno tiene características particulares que los hacen únicos, pero ambos pueden hacer cualquier cosa, aunque de manera diferente.

Ya sabes esto, pero lo reitero: 

• El hemisferio cerebral derecho, te sirve para “ver una cara de la moneda”; es el subjetivo, ahí están los gustos, los valores, las creencias en las que tienes que apoyarte, etc. 

• El otro, el hemisferio cerebral izquierdo, te sirve para “ver el otro lado de la moneda” ya que es práctico, concreto, objetivo, ahí está la energía física masculina.

Usándolos atinadamente, no sólo te pueden sacar de cualquier atolladero, de cualquier duda, sino que además, te ayudarán a lograr lo que quieras, el triunfo en cualquier proyecto, la felicidad; claro, si tú se los permites.

¡Úsalos situacionalmente! En equilibrio, sin abusar de ninguno. 

¡Únelos para crear maravillas en tu vida! 

Únelos como se unen el masculino y el femenino para crear el milagro de la vida; como se unen el positivo y el negativo para crear la luz incandescente; como se unen la tierra y la semilla para germinar una planta, como se unen el día y la noche para crear esos hermosos amaneceres y atardeceres.

Cuando no puedas o te cueste trabajo resolver una situación de la manera que siempre lo has hecho, cambia de enfoque, de estrategia, de actitud; cambia tu atención para ver otros aspectos de las personas, de las situaciones.

No todo se puede resolver con la lógica, el razonamiento o numéricamente. 

Todas las habilidades están en el cerebro:

Hemisferio Izquierdo

• Analítico • Concreto / directo • Cuantitativo

• Rígido / controlador

• Ordenado / secuencial

• Objetivo

• Entiende

• Detallista / intelectual • Material • Selecciona y excluye

• Se hace pelotas con lo    

  que no entiende                

• Frío / calculador

• Crítico

• Insensible / disciplinado

• Administra

• Aquí está el adulto

Hemisferio Derecho

• Intuitivo

• Abstracto / indirecto

• Cualitativo

• Flexible

• Creativo / Novedoso

• Subjetivo

• Comprende

• Visionario

• Espiritual

• Une e incluye

• Encuentra sentido 

  donde no lo hay

• Apasionado

• Permisivo

• Sensible

• Lidera

• Aquí está el niño libre

No necesitas ser muy inteligente para ser próspero, sino utilizar mejor la inteligencia que ya tienes.

Tampoco necesitas tener grandes estudios; es más importante tener objetivos y metas grandes y ser persistente en ellas, además de obsesionarte y entregarte totalmente, a riesgo de descuidar otras áreas de tu vida; esto es aceptable si tus objetivos van a ayudar a esas áreas.

Cualquier proyecto que tuvieres le podrás sacar mejores frutos si lo manejas de forma independiente, y podrás desarrollarlo siempre que te armes de un equipo de trabajo profesional, manejando todo a tu estilo personal.

Cualquier sueño, visión o proyecto que te atraiga y le tengas fe, requerirás visualizarlo hacia el futuro. 

No necesitas ser un Steve Jobs, sino crear algo que enriquezca, complemente o utilice algún producto o servicio ya existente.

Piénsalo, planea algo, no te desesperes, busca información, ve haciéndolo grande, y no te angusties si te tardas un poco.

Cuentan que cuando Dios hizo la tierra, y antes de hacer a los seres humanos, a cada región que ahora forman los países, le dio riquezas para que sus habitantes pudieran vivir bien, y ya después puso a Adán y a Eva, y se fue.

Pero uno de sus Ángeles lo hizo regresar para preguntarle ¿Y qué pasará con los humanos, qué riquezas les vas a dar para que puedan ser felices y vivir cada día mejor?

El creador le contestó, “no te preocupes, de ellos ya me encargué”. “No puedo ponerlos así nada mas, pues para ellos hice este planeta”.

“A cada uno les daré la mayor de las riquezas, pero tendrán que buscarla, ese será su trabajo más importante en su vida, encontrarla, desarrollarla y utilizarla para su provecho”.

¿Y dónde van a buscarla, preguntó el Ángel? “Dentro de ellos mismos”, contestó Dios. Se podrán tardar toda una vida, pero una vez encontrada, empezarán a ser felices.

¿Cuál es esa riqueza? “Sus talentos innatos, aquellos para lo que los hice a cada uno, aquellos donde se establece su misión de vida personal”, contestó nuevamente el creador.

El Ángel preguntón, insistía ¿Y cómo le harán para encontrarlos? ¿Dónde los esconderás?

“Los buscarán en las profundidades de los mares, en las cavernas, en las montañas más altas, incluso dentro de las actividades que realizarán imitando a otros, pero estarán tan cerca de ellos, que no lo creerán; los voy a esconder donde menos se lo imaginarán”.

Dios, en su enorme sabiduría, no nos la hizo tan fácil, muchos hemos tenido dificultades para descubrirlos. Hemos tenido trabajos que para nada nos satisfacen, pero nunca hemos buscado dentro de nosotros.

Si quisieras descubrirte, encuentra tu talento personal; cuando lo encuentres, desarróllalo y practícalo diariamente; entonces todos los problemas que tengas los verás pequeños frente a la enorme satisfacción de haberte encontrado a ti mismo. 

Todos deseamos ser exitosos, pero muy pocos pagamos el precio para lograrlo. 

Aunque no siempre es monetario, en ambos, éxito o fracaso, se paga un precio:

1.- El del éxito se paga con:

• Esfuerzo para concentrarse en las metas, tareas, etc.

• Voluntad y sacrificio para trabajar más horas de las normales. 

• Tener la paciencia necesaria para que se logren las metas.

• Vivir austeramente.

• Constancia y persistencia.

El beneficio aquí, es el logro de lo que nos propusimos; además, se gana autoconfianza y seguridad.

2.- El fracaso se paga con:

• Pobreza, mediocridad y frustración.

El pago del éxito es voluntario, intenso, por adelantado y en mediano plazo; el otro, es obligado, posterior y es de largo plazo.

Si de todos modos se paga un precio, paguemos el del éxito. 

¡Tú decides!

Hacia afuera, la palabra “pero”, podemos usarla para mejorar nuestras relaciones con los demás, para motivar a nuestra gente, pareja, hijos y empleados. 

Empieza contigo; cuando lleguen a tu mente aspectos negativos, intelectualízalos y dite a ti mismo:  “…sí, pero he hecho esto que es bueno”, “…sí, pero tengo tal o cual virtud”, de esta manera estarás aceptando lo negativo que te digan, pero le estarás restando importancia al destacar con el “sí, pero …”  lo poco positivo o las pocas virtudes que tengas; con esta actitud harás crecer tu lado positivo. 

Cuando tu pareja te critique puedes decirle “…di lo que quieras, pero yo …..”.

Otro ejemplo que puede elevar tu autoestima es cuando haces una introspección de tu vida, generalmente a fin de año o a principios de uno nuevo, podemos decirnos: “…bueno, me apena esto, pero me enorgullece esto otro que hice”.

Pensar sólo en nuestros defectos, errores, etc., nos puede hacer fracasar en lo que hacemos; pensar en nuestros logros, nuestros tesoros, lo que tenemos en vez de lo que no logramos, nos puede llevar al éxito, además de hacernos sentir bien en el momento.

Pensar en nuestras virtudes, sin ocultar las cosas que tenemos que mejorar, y pensar en nuestros logros y en lo que sí tenemos, nos da paz, energía, salud, nos hace felices y estar bien con nosotros mismos y con los demás.

Cuando quieras motivarte o motivar a otros objetivamente, comienza diciendo:  “te falta esto…, pero tienes todas estas cosas…”, dile sus virtudes.

Fijarse en ambos opuestos, dándole importancia a los positivo, es ser objetivo, inteligente, optimista, considerado, etc.