¡Increíble! Los zapatos de tacón alto fueron creados originalmente para los hombres.

Según los historiadores de la moda, el tacón alto lo usaron primeramente los ¡guerreros persas! (Irán), debido a que con ellos se ajustaban bien a los estribos del caballo, ayudándoles a sujetarse bien a éstos, y así podían disparar sus flechas con mayor precisión.

El estilo de estos zapatos fueron adoptados por la gente rica de Europa debido a que les daba una “apariencia viril, esa masculinidad que de repente sólo podía alcanzarse con calzado alto”.

Poco después, las clases bajas de ese continente los comenzaron a usar también, con lo que se dio un boom. Sin embargo, las clases altas, con el fin de diferenciarse los empezaron a usar cada vez más altos, lo que para las clases bajas era muy incómodo, pues tenían que caminar mucho por las feas calles de esa época.

La historia nos habla mucho del Rey de Francia Luis XIV,  (1661-1711), quien para sustituir su baja estatura de apenas 1.63 m. usaba tacones de 10 centímetros, y además, puso como regla a su personal más cercano que usara tacones rojos.

Esta moda se fue extendiendo rápidamente y con mucho furor por toda Europa, principalmente entre los nobles. A finales del siglo XVII el Rey de Inglaterra emitió un edicto, estableciendo que sólo los miembros de la nobleza podían calzarlos, aunque en la práctica, la clase baja los siguió usando.

Con el afán de sentirse al mismo nivel que los hombres, las mujeres empezaron a adoptar algunos elementos del vestuario masculino, lo que hizo que rápidamente se extendiera a ellas el uso de zapatos de tacón.

Sin embargo, la moda pasó muy rápido por esos países, ya que para 1740, habían dejado de usarse los tacones altos. 

Se dice que fue desde mediados del siglo XIX, con el invento de la fotografía, que las mujeres volvieron a usar este tipo de tacones, ya prácticamente para quedarse; este reinicio se dio entre las familias aristócratas, quienes buscaban lucirse y verse reflejadas por este invento.

Muchos creíamos que la época en la que el sexo masculino caminaba de puntillas había quedado atrás, que “era poco probable el retorno de los tacones a la vestimenta masculina”, pero ¡no!

Actualmente, lo tacones altos son defendidos no sólo por gays o transexuales, hay un movimiento llamado “mens in heels” (hombres en tacón) que “surge por y para hombres que reivindican que el calzado de tacón alto no es exclusivo de mujeres”, y los lucen en eventos de moda y fiestas privadas.

Es un grupo numeroso de personas del sexo masculino que buscan “no expresar su sexualidad a través de su ropa, sino como un modo de transgresión, inconformismo, rebeldía, admiración y como defensa de un calzado que originariamente fue creado para el hombre”.

Incluso tienen su página (es.wikihow.com/usar-tacones-altos-para-hombres)dedicada a “hombres vistiendo ropa masculina”, concepto que busca se les desvincule de cualquier tendencia sexual y donde dan consejos de cómo usarlos.

Los que están muy metidos en esto, aseguran que es una tendencia, y que cada vez habrá más gente usándolos.

¿Será que ya tendré que ir comprando los míos?

Aunque muchos los usan como elegancia, como moda o por diferenciarse, mucho de esto tiene que ver con poder destacar sobre los demás.

No esperemos a que otros nos empoderen, podemos hacerlo nosotros mismos.

¿Cómo? A través de lo que Stephen Covey, llama “Victorias privadas”; es decir, de nuestros logros personales internos. “Aquellos retos personales que nos proponemos y logramos”. 

Cada vez que logramos dominar alguno de lo que Covey señala como “demonios internos”, como la pereza, malos hábitos, consumismo, comer o beber alcohol en exceso, malas actitudes, etc.; cualquier cosa que nos cuesta trabajo, aumentamos nuestro poder.

Cada logro de éstos, es una batalla que ganamos y nos hace fuertes o más fuertes. Esos triunfos nos dan seguridad, autoconfianza, mejoran nuestra auto-estima y nos hacen sentir poderosos. 

Los triunfos internos nos hacen sentir vigorosos, satisfechos, nos dan carácter, fortaleza, autoconfianza. Con cada uno, aumentamos las posibilidades de lograr más “Victorias privadas”.

¿Cómo se consiguen estos triunfos? A través del dominio de nuestra voluntad, de la disciplina, del entrenamiento de buenos hábitos, del cumplimiento de los compromisos con nosotros mismos, etc. 

La importancia de las “Victorias Privadas” que logremos, es que sólo con éstas, como antecedente, nos podrán conducir al logro de “Victorias Públicas”, aquellas que logramos en nuestro trabajo, negocio, pareja, familiares, amigos, etc., llámense reconocimientos, éxito en nuestra profesión y en los negocios, etc.; satisfacciones de alto nivel.

El carácter y la madurez que nos dan las “Victorias Privadas”, nos hacen, en un primer paso, ser independientes, y posteriormente lograr la necesaria interdependencia para cuando decidamos poner nuestro propio negocio. 

El principio aquí, es “de adentro hacia afuera”. Difícilmente podremos triunfar afuera, si no lo hacemos primero, dentro de nosotros.

¿Te interesa sentir la fuerza del poder interno? Ahora, ya sabes cómo!

El resentimiento es una carga psicológica que, en mayor o menor medida, muchos traemos, que nos impide triunfar en la vida personal y en nuestro negocio. Esa carga la llevamos a todos lados, muchas veces sin darnos cuenta.

Es también un veneno que se lleva en la sangre y en el alma, y que contamina todo nuestro ambiente, dañando a nuestra persona, a nuestra familia y a nuestras relaciones en general.

El resentimiento surge por daños que nos hicieron en el pasado, algo que vivimos y no nos gustó, agresiones físicas o verbales, algo que solicitamos y se nos negó, algo que pedimos que se hiciera y no nos obedecieron, etc.

Es un sentimiento que se manifiesta en el presente por el fuerte impacto que tuvieron esas experiencias en nosotros. Es   volver a sentir esas experiencias con el dolor que crearon.

El resentimiento se alimenta del pasado, daña nuestro presente y nos ofrece un futuro sombrío. Cuando surge en personas con alta sensibilidad, algunas veces lo utilizan como arma para jugar al papel de víctimas, con los resultados que esto contrae.

El resentimiento es curable y para ello existe el perdón: Perdona todo y a todas las personas. Perdona a tus padres, a tus maestros, a tus exjefes, a tus amigos, vecinos, clientes, etc.,  pero principalmente perdónate a ti mismo. Perdona tus errores, tus pecados, tus fracasos, tus defectos, etc.

Si Dios nos perdona ¿por qué no perdonarnos nosotros?

Técnicas para perdonar:

• Reescribe las situaciones de tu pasado que  creas te hicieron daño, dales otra interpretación. 

• Vive el presente, no te des tiempo para pensar en el pasado.

• Aprende de tu pasado, sácale jugo; puede convertirse en la mejor universidad para tu crecimiento y evolución, para tu felicidad y la de tu familia, para el éxito de tu negocio.

• Piensa que todas nuestras experiencias son lecciones, y que tenemos que aprender de ellas  para no volver a repetirlas. 

• Valora todo lo que eres y tienes, y da gracias al Creador porque esas experiencias no fueron más fuertes. 

• Perdona a la gente, ten en cuenta que nadie es o será como tú quieres que sean, ni siquiera nuestros hijos. 

• Piensa que generalmente las personas que ofenden y agreden, son personas que viven con miedo, con sentimientos de culpa y de inferioridad. Piensa en las circunstancias que vivieron ellos en el momento de la agresión, tal vez nosotros hubiéramos hecho lo mismo, o tal vez peor.

Si te cuesta trabajo practicar lo anterior, recuerda que Jesucristo lo perdonó todo: ofensas, burlas, críticas, agresiones y hasta la muerte. Perdonó aún cuando nunca nadie le pidiera perdón, aún cuando continuaran agrediéndolo.

A nivel mundial, actualmente somos ya 7,600 millones de habitantes, promediando las cifras de varias fuentes.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cada año se suman casi 83 millones de personas al total mundial, por lo que para 2030, la población alcanzará a ser de 8,600 millones, y para 2050 de 9,800 millones.

De éstas, poco más de la mitad 4,272 (56%), se localizan en sólo 10 países, siendo México, el décimo con 130 millones.

1 – China: 1,415 millones

2 – India: 1,350 millones

3 – Estados Unidos: 325 millones

4 – Indonesia: 265 millones

5 – Brasil: 210 millones

6 – Pakistán: 200 millones

7 – Nigeria: 194 millones

8 – Bangladesh: 165 millones

9 – Rusia: 144 millones

10 – México: 130 millones

Como observamos en la lista, China sigue siendo el país más habitado, pero India, con 1,350, y quien ha tenido una mayor tasa de crecimiento, en pocos años lo alcanzará y lo rebasará.

En el extremo, el país menos poblado del mundo sigue siendo El Vaticano con apenas 840 personas y con muy pocas probabilidades de que aumenten.

Como vemos también, sólo dos países latinos nos encontramos en el top ten. 

Algo increíble de estos datos, es que tan sólo dos países, China e India, tienen más de la tercera parte de la población total (36%). 

Respecto a México, la misma ONU resaltó que en 2030 la población será de 147 millones y para 2050 de 164 millones.

Durante 22 años, de 1953 a 1975, nuestro país estuvo creciendo arriba del 3% anual. Durante ese período, el número de habitantes se duplicó de 30 a 60 millones. Ya a partir de 1976, dicho crecimiento volvió a tomar al mismo nivel que tenía antes de 1950.

Para algunos empresarios, la competencia sigue siendo incómoda, a veces molesta y otras hasta peligrosa; ya olvidaron que para los clientes/consumidores la competencia es benéfica, conveniente y necesaria; olvidaron también, que todos somos consumidores, hasta los empresarios.

Pero para los detallistas, de cualquier giro y tamaño, la competencia también puede ser beneficiosa, conveniente y necesaria porque si tomamos una actitud proactiva, aprenderemos a vivir con ella y aprovecharemos todas las ventajas que representa.

Tengamos siempre presente que, competidores siempre habrá, y cada vez más, para cualquier negocio y para cualquier producto. Aunque algunos pudieran parecernos muy fuertes, no les temamos; agacharnos ante ellos, los hará más fuertes. 

En un mundo globalizado todos estamos compitiendo con otros. Específicamente, en tu mundo de negocios ¿Con quién compites? ¿Cuáles son tus competidores? Identifícalos bien, ya sean reales o potenciales, directos o indirectos, los que están cerca y también, los que están lejos.

Para que una economía se supere, necesita de la existencia de competidores; éstos se unen en un escenario donde para superarse cada uno, desarrollan su creatividad.

La verdad es que, sin competencia la vida es aburrida y perjudicial para todos. Recordemos el caso de los monopolios que se mueven en un ambiente sin competencia, donde se pagan precios altos por malos servicios.

Nuestros competidores hacen más por nosotros que nuestros propios amigos; estos últimos son demasiado nobles para señalar nuestros defectos, pero nuestros competidores hacen todo lo posible para aprovecharlos en su beneficio. 

Si no tuviéramos competidores, caeríamos fácilmente en una zona de confort que nos arrastraría a la quiebra. Necesitamos la disciplina que ellos imponen sobre nosotros. Demos gracias a la competencia, pues nos ayuda a mejorar cada día,  a sacar lo mejor de nosotros.

8.- Compararse. Estarse comparando siempre, puede afectar nuestra autoestima. Siempre habrá mejores y peores que uno; sólo imitemos algo de los buenos.

9.- Poner excusas. Hacerlo, limita nuestras capacidades. Dentro de nuestras limitaciones, busquemos la forma de hacer lo que nos corresponde.

10.- Preocuparse en vez ocuparse. La primera no resuelve problemas, y es centrarse en lo que no queremos; esto causa, ansiedad y estrés. 

11.- Ser impaciente. Esto nos impide pensar antes de actuar; nos hace cometer errores y tomar decisiones peligrosas.

12.- Ser indisciplinado. Esta es el principal obstáculo para cualquier persona que quiera lograr sus objetivos. La disciplina, por su parte, vence a la inteligencia.

13.- Querer hacer todo uno mismo. Saber delegar, es clave en los empresarios; éstos construyen negocios que no los necesiten y puedan crecer sin ellos.

14.- Desistir. Esto es renunciar a nuestros sueños, planes, objetivos; es darse por vencidos. La persistencia, por su parte, logra vencer la preparación y la inteligencia.

15.- Tomar riesgos sin pensar en las consecuencias. Lanzarnos a una aventura grande requiere hacer antes una investigación para disminuir riesgos.

16.- Buscar sólo satisfacciones de corto plazo. No pensar un poco en el futuro, en efectos, resultados y consecuencias, nos impide estar mejor en el tiempo.

17. Abusar de las redes sociales y de la tele. Nos quitan tiempo y atención a nuestras tareas relevantes.

18.- Auto-limitarse, menospreciarse. Los mejores empresarios son soñadores, y en grande; si ya lograste algo, no permitas que tu motivación se apague.

¿Cuál o cuales de estos hábitos te está alejando de tus objetivos? ¿Los logras identificar? ¿Cuál de estos, al cambiarlo, consideras que puede mejorar tus resultados en tu negocio y en tu vida personal?

No le eches la culpa a tus padres por estos malos hábitos, ellos también los heredaron.

No te los quedes, desengánchate de ellos, trata de superarlos poco a poco para que no los transmitas a tus descendientes.

Muchas veces, los malos hábitos, los vemos como algo natural; decimos a veces que así somos los mexicanos, pero ¡no! Es necesario y sobre todo conveniente, ir eliminándolos para crear otro tipo de actitudes que nos lleven a un mejor nivel de vida.

Cambiar un hábito es cuestión de decisión, si podemos comprender el grado de afectación en nuestro negocio y nuestra vida personal. 

Los siguientes son los principales ¿Cuál o cuáles de ellos te han impedido alcanzar tus logros?

1.- Estarse lamentando. Resulta ineficaz para resolver nuestros problemas; nos crea desilusión e impotencia; nos quita energía y crea culpas.

2.- Culpar a otros de lo malo que nos sucede. Esto es común en gente irresponsable; lo que nos suceda deriva de nuestras decisiones, actitudes y acciones pasadas.

3.- No querer salir de nuestras áreas de confort. Es justificación perfecta para no hacer, no crecer, no arriesgarse, etc.

4.- Dejar todo para después. Cuidado, a veces no hay segunda vez, ni segundas oportunidades.

5.- Envidiar el éxito ajeno. Es una actitud de perdedores; es darle más importancia a otros que a uno mismo. No es tanto querer lo que otros tienen o logran, sino que lo pierdan.

6.- Actuar por impulso. Hacerlo, nos puede llevar a algunos problemas. Ante una decisión a tomar o realizar algo, siempre es mejor hacer una pausa antes.

7.- Quejarse. Esto impide encontrar las soluciones a los problemas, nos ubica en una energía negativa que nos aleja de lo que queremos lograr.

Tu temperamento, como el de todas la personas, es genético y nunca lo podrás cambiar, si acaso, controlarlo y dirigirlo hacia una tarea específica.

Por otro lado, tu carácter, y el de todo el mundo, es resultado del desarrollo personal, como la madurez, el autocontrol, etc., que cada persona va adquiriendo a través de las vivencias que va teniendo.

Lo siguiente te podrá dar una idea de la razón de tu comportamiento:

Por lo que respecta al temperamento, éste es la manera natural de ser o de reaccionar de cada individuo; “está determinado por los aspectos motivacionales y emotivos propios de cada persona”. 

Es parte de la personalidad y está determinado por factores biológicos propios de la constitución individual.

Es algo así como el grado de carga emotiva que le pone a las cosas; de cómo actúa y reacciona en sus tareas y situaciones familiares.

Hipócrates (460-370 a c), el padre de la medicina, distinguió cuatro tipos de temperamentos, que dependen de los diferentes humores corporales que tenemos: Sanguíneos, Flemáticos, Melancólicos y Coléricos.

Aunque mucha veces nos comportamos claramente con una de estas características, tenemos una mezcla de los cuatro, y el grado en que se manifieste uno u otro dependerá de las circunstancias de cada momento, de la edad y del auto-control que tengamos.

Características de cada temperamento:

1.- Sanguíneo:  

• Personas sociables, con humor muy variable. Poseen una alta sensibilidad, un bajo nivel de actividad y una moderada reacción al medio. Son extrovertidos y manifiestan alta flexibilidad a los cambios.

• Son cálidas y vivaces; receptivas por naturaleza. Tienden a tomar decisiones basándose en los sentimientos más que en la reflexión. 

2.- Flemático. 

• Propio de personas que tardan en tomar decisiones, a veces con mucha sangre fría. Se caracterizan por tener una baja sensibilidad, pero una alta actividad. 

• Son introvertidas y poseen baja flexibilidad a los cambios. Tranquilas, equilibradas, nunca pierden la compostura y casi nunca se enfadan. 

• El más agradable de todos los temperamentos. 

3.- Melancólico.

• Personas tristes y soñadoras; muy activas, con una baja flexibilidad a los cambios. Poseen un gran carácter. Muy sensibles, con predisposición a la depresión. Tienden a la introversión.

• Son analíticas, abnegadas y perfeccionistas. Muy Confiables.

• Es el más complejo de todos los temperamentos.

4.- Colérico. 

• Personas con una voluntad fuerte y unos sentimientos impulsivos. Poseen alta sensibilidad. Son flexibles a los cambios.

• Calurosas, activas, prácticas, voluntariosas, autosuficientes y muy independientes.

• Tienden a ser decididas y firmes de opinión; tiende a imponer su voluntad. Son ambiciosas.

• Extrovertidas, aunque no  como el sanguíneo.

Ahora, respecto al carácter, como mencioné antes, éste no es genético; es algo que vamos formando y desarrollando desde que somos niños; algo que sí podemos cambiar, mejorar o empeorar. 

Se forma a partir del manejo del temperamento, asimilando las vivencias y experiencias que tenemos en la vida.

Se trata del conjunto de cualidades propias de cada persona, que la distingue de las demás por su comportamiento; del modo específico de comportamiento del individuo, determinado por sus cualidades morales. 

En sus expresiones actuales, el carácter ya no se considera como parte de la personalidad, sino como la personalidad misma, que es valorada positiva o negativamente.

Definitivamente, el carácter indica el modo a través del cual actuamos, nos expresamos y pensamos.

Tu personalidad y la de todos, la constituyen aspectos que no son detectables a simple vista, sino que se deducen por nuestros comportamientos. 

Esos aspectos son consistentes y continuos; están encubiertos pero se manifiestan dependiendo de cada situación.

Podemos calificar, a simple vista, a alguien como extrovertido, pero no siempre ni en todos lugares lo manifiesta.

La personalidad está determinada por nuestro temperamento y nuestro carácter, y dependiendo de la combinación e intensidad en que éstos se manifiestan en cada momento, lugar y circunstancia, nos hace diferentes, únicos y especiales.

Se define como “la diferencia individual que constituye a cada persona y la diferencia de otra por medio de sus características o cualidades”, “como el conjunto de modalidades adaptativas que el individuo utiliza en su contacto cotidiano con el ambiente en que se desenvuelve”, o como “el conjunto, relativamente durable, de rasgos y patrones de conducta”.

Todas las características de singularidad, individualidad, emociones, sentimientos y sensibilidad que engloba la personalidad, son las que dan la identidad de personas, grupos, sociedad, etc. 

Factores que configuran la personalidad

• El proceso de crecimiento, desarrollo, maduración y declinación de la personalidad a lo largo del ciclo vital individual, sobre todo en los años formativos.

• Factores prenatales como la edad de la madre, su salud, estados emocionales, sus hábitos dietéticos, su salud, etc.

• Las condiciones culturales específicas en que se desarrolla el individuo, la familia, instituciones educacionales, religión, mitos, ideologías, valores.

Cambios de la personalidad: La personalidad nunca es estática; cambia gradualmente por sucesos importantes como el cambio de edad y la manera en que se perciben las experiencias; cambios hormonales, etc.  

¡No te asustes!, sólo se trata de un ejercicio de creatividad sobre cómo te gustaría que dijera tu lápida; sobre lo que hiciste en la vida; sobre cómo fuiste y cómo te fue.

Un epitafio es la leyenda que se pone en las lápidas de algunas tumbas. Planear su contenido es un acto de creatividad.

No importa cómo te haya ido hasta ahora, sino de cómo será en adelante.

Si hoy fallecieras, tu lápida tendría una leyenda, ¿te gustaría su contenido? ¿te agrada lo que has hecho hasta hoy?; si es así, ¡sigue haciendo las cosas como siempre!.

Si crees que hay cosas que podrías mejorar ¡¡ahora es el momento!! Tú decides cómo vivir lo que te resta de vida, tú decides qué es lo que te gustaría que dijera tu epitafio.