Muchos economistas dicen que el dinero es un producto con el que se identifican todos los demás productos; o sea, es un medio para obtener bienes y servicios; riquezas materiales para satisfacer egos y necesidades de la gente.

Su existencia ha creado muchos conflictos entre la población, desde envidias hasta guerras. Un mundo donde unos cuantos tienen demasiado y no lo quieren soltar, mientras que muchos otros carecen de él y se la pasan ambicionándolo. 

Pero ¿qué han opinado los grandes pensadores sobre el dinero? He aquí algunos ejemplos:

“Presta dinero a tu enemigo, y lo ganarás a él; préstalo a tu amigo, y lo perderás”.

Benjamin Franklin

“Lo mejor que podemos hacer por otro, no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas”.

Benjamin Disraeli

“Quien cambia felicidad por dinero, no podrá cambiar dinero por felicidad”.

José Narosky

“No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo”.

Alejandro Dumas

“Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”.

Voltaire

“La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”.

Platón

“Al perro que tiene dinero, se le llama señor perro”.

Proverbio árabe

“¿Qué es la avaricia? Un continuo vivir en la pobreza por temor a ser pobre”.

San Bernardo de Claraval

“Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado”.

Benjamin Franklin

“El dinero no da la felicidad, ciertamente; pero tampoco es un serio obstáculo”.

Josep Pla 

“El dinero no puede hacer que seamos felices, pero es lo único que nos compensa de no serlo”.

Jacinto Benavente 

“El camino hacía la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro”.

Benjamin Franklin 

“Es bonito tener dinero y cosas que puede comprar el dinero, pero también es bonito tener las cosas que el dinero no puede comprar”.

George Horace Lorimer 

“El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia”.

Woody Allen 

“La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión”.

Aristóteles 

“El dinero no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso”.

Mahatma Gandhi 

“Al dinero se le llora con un pesar más profundo que a los amigos o a los parientes”.

Juvenal 

“Muchos piensan que el dinero lo es todo, algo que comprueban cuando se hacen mayores”.

Oscar Wilde 

“El dinero siempre está ahí; sólo cambian los bolsillos”.

Gertrude Stein 

“No es vergonzoso nacer pobre, lo es el llegar a serlo por acciones torpes”.

Menandro de Atenas 

“No es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea”.

Séneca 

“La riqueza es como el agua salada; cuanto más se bebe, más sed da”.

Arthur Schopenhauer 

“El dinero que se tiene es instrumento de libertad, el que se busca lo es de servidumbre”.

Jean Jacques Rousseau 

A todos nos encanta jugar, y todos queremos ganar, pero muchos, cuando pierden, se frustran o se enfadan tanto, que se les baja la autoestima y la energía, o se vuelven agresivos, sobre todo si se pasaron de chelas.

Es sabido el caso del equipo de “Las Chivas”. En Guadalajara, cuando pierde en un domingo, muchos de sus seguidores bajan su productividad laboral el lunes siguiente; algunos empresarios lo han expresado.

Cuando existen competidores, en todas las actividades y profesiones, encontraremos perdedores y ganadores. 

En muchos deportes, encontramos equipos que son más las veces que pierden, que las que ganan. En el béisbol, por ejemplo, siempre hay un perdedor; nunca hay empates.

Hay ejemplos en la naturaleza en que la mayoría de las veces se pierde; un tigre, sólo una de cada cinco veces logra atrapar a su presa.

Escribo esto, porque he visto que muchos no saben perder. No lo hago para acostumbrarnos a perder, mucho menos para que seamos perdedores, sino para aprender a saber perder. Hay enseñanzas que nos conviene aprovechar cuando perdemos.

Te podría decir que hay de perdedores a perdedores ¿Cuál es la diferencia? Que unos saben perder y otros sufren cuando pierden.

A los que saben perder, podríamos llamarlos perdedores inteligentes, exitosos o resilientes; esto porque analizan sus derrotas. 

Ya sea que el opositor juegue limpio o sucio, como a veces nos sucede, se puede ganar perdiendo, o por lo menos no perder tan feo.

Es muy cierto que cuando perdemos en una competencia deportiva, laboral o personal, entre otras, o pierde nuestro equipo favorito o el partido político por el que votamos, nos sentimos de “la chin…”.

Pero, un buen perdedor logra controlar sus emociones, y se concentra en ver lo que pudo aprender: cuáles fueron las fortalezas del otro y los errores y debilidades propias.

Para lograr el éxito en el mundo externo, es necesario, primeramente, conseguirlo dentro de uno mismo.

Para tener reconocimientos, aplausos y felicitaciones en nuestras actividades, relaciones o profesión, conocidos como “Victorias Públicas”, primero, es necesario tener “Victorias Privadas”.

Es como el amor, que debe ser de dentro para afuera, así es con todo. No se puede lograr el éxito externo, sin antes haberlo conseguido en lo privado. 

Para esto, es necesario pasar por un proceso que depende exclusivamente de nosotros mismos; es en el espacio de nuestra vida personal, donde podemos conseguir nuestras “Victorias Privadas”.

Para ello, se hace necesario, primeramente, poner en práctica tres hábitos, mismos que nos llevarán al nivel necesario para lograrlo:

1º. Ser Proactivos; siéndolo, descubriremos que nosotros podemos hacer que las cosas sucedan, que podemos dejar de ser víctimas de las circunstancias y de los demás.

2º. Debemos empezar con un fin en la mente; es decir, tener metas y visualizarlas a fondo; tenemos que saber lo que queremos lograr y crearlo en la mente para manifestarlo.

3º. Debemos hacer primero lo primero; es decir, saber qué es importante para nosotros y enfocar todas nuestras acciones en ello.

¿Qué requerimos para lograr nuestras “Victorias Privadas”?:

• Disciplina

• Voluntad

• Cumplirnos a nosotros mismos

• Entrenarnos en buenos hábitos

• Controlar nuestros pensamientos y sentimientos

¿Qué lograremos con nuestras “Victorias Privadas”?:

• Seguridad personal

• Carácter, Fortaleza, Vigor

• Autoconfianza

• Grandes satisfacciones

• Altas posibilidades de lograr “Victorias Públicas”

El número de “Victorias Privadas”, irá aumentando nuestra energía, que como combustible, nos servirá para llevarnos a conseguir “Victorias Públicas”.

1.- Habla menos y escucha más. Busca entender las diferentes posiciones de los demás, sin apasionamientos.

2.- Observa los problemas desde diferentes ángulos y puntos de vista.

3.- Imagina las cosas de un modo y de otro. Visualízalas. Míralas, no como son, sino como podrían ser.

4.- Trata de encontrar nuevos usos y aplicaciones a las cosas.

5.- Piensa y analiza con flexibilidad.

6.- No lo creas todo y no lo dudes todo.

7.- Lee, descubre por ti mismo cómo han hecho otras personas para resolver sus problemas.

8.- Experimenta.

9.- Realiza conexiones entre situaciones fuera de lo común.

10.- Piensa en cómo sería lo contrario a lo que sabes o conoces.

Las primeras cinco son las más importantes.

Beneficios que logramos con estos ejercicios: Seguridad y confianza personal; una vida más divertida; nos sentiremos más útiles y más inteligentes; una vida más feliz al poder resolver nuestros propios problemas.

El mensaje que nos puede dejar el comparativo del péndulo, es que después de una época de aparente auge (que por supuesto nunca ha llegado a la mayoría de la gente), se devuelve la tendencia para avanzar hacia una época de crisis, y viceversa.

Desafortunadamente, la gran mayoría de la gente no entendemos las lecciones que nos han dejado, tanto los momentos de auge como los de crisis. 

Son sólo dos cosas que deberíamos haber aprendido en esos momentos: en el auge, ahorrar, y en las crisis, trabajar más, pero con creatividad e innovación.

No debemos confiarnos en que siempre serán “épocas de vacas gordas”, y no desmotivarnos ni desesperarnos cuando “las vacas están flacas”.

El modo de pensar y de comportarnos en cada momento debe ser diferente; el primero exige cautela y en las crisis serenidad, valor e inteligencia.

La ley de la polaridad nos dice que, los problemas traen oportunidades. Aparte de ajustarnos un poco el cinturón en las épocas difíciles, son momentos para hacer cambios, reiniciar negocios, renovarse, cambiar las formas de pensar, y sobre todo, de respirar profundo para no tomar decisiones emotivas.

Lo peor que podemos hacer en épocas “difíciles” o de incertidumbre es asustarnos, quejarnos, preocuparnos; recordemos que “la vida es 10% lo que nos pasa y 90% la forma en cómo reaccionamos a aquello que nos pasa”.

Las crisis no les afectan a todos por igual, sabemos de muchas personas que les va bien en esas épocas, ya que saben aprovechar las oportunidades que conllevan.

No nos ayudará en nada sentirnos víctimas. En momentos difíciles hagamos una pausa y decidamos verlos como “oportunidad”, sólo así podremos encontrar nuevas opciones de salida. 

Dado el panorama que se está viviendo en el mundo, respecto a la economía de éste y otros países, quiero en esta ocasión hacer hincapié sobre los ciclos naturales; esto con el único fin de que podamos tranquilizarnos un poco, viéndolos como algo natural.

Me refiero a las “fases” por las que pasan todos los acontecimientos o fenómenos, y que se suceden periódicamente después de determinado tiempo, repitiéndose en el mismo orden.

Al igual que los productos que vendemos en nuestra tienda, el sistema económico que vivimos en el mundo presenta un ciclo de vida: introducción, desarrollo, madurez y declinación.

En cuestiones económicas, hemos vivido desde siempre, ciclos de auge y de crisis, de siembra y cosecha; eso deberíamos entenderlo bien y aceptarlo.

La naturaleza nos pone el ejemplo: el ciclo de las estaciones del año, el ciclo solar (noche y día), nuestros ciclos biológicos (dormir y levantarse), etc.

Todos estos ciclos responden a lo que algunos llaman “la ley de la polaridad” de la vida; es decir, la eterna dualidad en la que nos contextuamos. 

Al igual que un péndulo que, a partir de una posición de equilibrio, puede oscilar hacia un lado y luego hacia el otro, así se mueven los acontecimientos en nuestra sociedad.

Los puntos extremos en los aspectos económicos, son los tiempos de auge y de crisis; estos últimos ya los hemos vivido varias veces en México. Las crisis económicas más fuertes, que yo recuerdo, sucedieron en 1977 con José López Portillo, en 1983 con Miguel de Lamadrid y en 1995 con Ernesto Zedillo, crisis que afectaron la mayoría de los sectores económicos.

• No te endeudes más allá de tus posibilidades, ya que pones en riesgo tu futuro.

• No gastes más de lo que ganas. 

• Arma bien tu presupuesto y cada vez que vayas a gastar, primero checa si puedes hacerlo.

• Evita caer en el consumismo, te hace comprar cosas que no necesitas.

• Si eres casado, todo gasto consúltalo con tu pareja.

• Busca fuentes complementarias de ingresos.

• No te des vida de rico hasta que lo seas, y cuando seas rico no te des vida de millonario hasta que lo seas.

• Lleva una vida sana, sin vicios, eso te evitará gastos futuros; podrías gastar todo tu dinero después, tratando de recuperar la salud. Cuídate desde ahora.

• Por mucho que sea lo que ganes, eso no te hará rico; sólo lo conseguirás ahorrando e invirtiendo inteligentemente.

Las fortalezas son aquellas capacidades que, aunque pocos las usan, todos las tenemos; son esas herramientas personales que nos hacen lucirnos, y con las que encontramos la forma para mejorar en lo personal o profesional.

Pueden detonar ante una necesidad, o cuando nos vemos apurados y reaccionamos positivamente con coraje o con actitudes positivas.

Son aquellas cualidades que nos permiten seguir adelante con valor y firmeza. Gracias a nuestras fortalezas, somos capaces de superar los distintos retos que nos pone la vida.

La dualidad universal nos dice que no puede existir la oscuridad sin la luz, lo negativo sin lo positivo, por lo que nuestras fortalezas personales son la otra cara de nuestras debilidades.

Es imprescindible conocer cuáles son nuestras fortalezas personales, de este modo, podremos fomentar nuestro bienestar psicológico.

1.- Resiliencia: Es la capacidad que tenemos, muchas veces dormida, de recuperarnos a las adversidades para seguir avanzando al futuro. Está vinculada a la autoestima, por lo que es importante trabajar en ella para que podamos desarrollar esa capacidad.

Las circunstancias difíciles nos permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes. Los problemas sólo son desafíos que enfrentamos y superamos gracias a la resiliencia. Hay circunstancias que favorecen o no el desarrollo de la resiliencia en cada persona, como la educación, las relaciones familiares y el contexto social.

2.- Curiosidad: Es la intención de descubrir algo que uno no conoce. Dirigida para desarrollarnos, informarnos o resolver algo, hace que evolucionemos; es el caso de inventores, descubridores que la han aplicado y han mejorado la calidad de vida de la mayoría de las personas.

Es una conducta natural innata en los humanos; es el caso de los niños de uno a tres años que destacan porque quieren ver y conocer todo, ya sea viendo, tocando o preguntando, aun a riesgo de equivocarse.

5.- Impaciencia: Es cuando debido a las exigencias de los demás o al estrés que traemos, mostramos una actitud de desesperados, y queremos hacer las cosas rápido o que otros las hagan a nuestro ritmo, lo que nos pone en riesgo de caer en errores o accidentes.

6.- Resentimiento: Se expresa cuando por malos entendidos o por la incapacidad de perdonar o de comprender, rompemos vínculos afectivos, provocando aislamiento y privándonos de algunas oportunidades.

7.- Celos: Éstos son muy dañinos entre las parejas porque crea ambientes muy incómodos y hasta violentos. Se da por la falta de autoconfianza, ya que pone en evidencia el miedo a perder; esto hace querer controlar la vida de otras personas al no reconocer su individualidad y libertad personal.

8.- Exceso de Ego: Esto se expresa por una valoración excesiva de sí mismo y un orgullo personal muy alto. Se trata de “una de las debilidades que más daña la vida social”, porque crea incapacidad de aceptar los errores, además de que puede generar enemistades.

9.- Mala gestión de la ira: Se trata de la incapacidad para controlar la ira. Las personas así, se ciegan y reaccionan sin pensar, por lo que tienden a agredir, verbalmente o a golpes a quienes cree que los ofende. Esto les ocasiona muchos problemas y los expone a peligros.

10.- Actitud controladora: Es la tendencia a querer controlar el comportamiento de grupos o individuos, actitud que puede generar confrontación y disfunciones sociales. Frecuentemente, facilita la aparición de violencia al usar la fuerza como método para demostrar poder y establecer dominancia. 

Nuestras debilidades son una oportunidad para mejorar. Pregunta a familiares y amigos que debilidades ven en ti y reflexiona en ellas.

Ten cuidado, porque si llevas al extremo alguna de tus debilidades, puedes generar un problema para ti y los demás; en lo personal o en tu negocio.

Las debilidades son aquellos aspectos en los que fallamos destacadamente, la mayoría de los humanos las tenemos dependiendo de nuestra genética, lo que aprendimos en la infancia y nuestro nivel de conciencia, por lo que dichas debilidades pueden variar en cada uno.

Hay que estar pendientes, porque las exigencias laborales, económicas, sociales, familiares que vivimos en el día a día, pueden detonar alguna debilidad personal. 

Como humanos en evolución, son muchas las debilidades que tenemos; te enumero las más importantes: 

Principales debilidades humanas:

1.- Rigidez de pensamiento: Se refiere a los inflexibles y testarudos, a aquellos tercos que no cambian de actitudes, ideas o perspectiva; personas que no están adaptadas y que no aceptan que se equivocan. También se refiere a aquellos que siempre están en su zona de confort y a aquellos incapaces de abrirse a nuevas experiencias, estancándose y viviendo “una realidad aburrida”.

2.- Envidia: Es el sentimiento negativo por los logros o éxitos de los demás. Gente que pone más atención en los demás y no se permiten disfrutar lo que tienen y lo que son. “Compartir alegrías con una persona envidiosa resulta incómodo”.

3.- Conformismo: Se refiere a las actitudes de algunas personas, de aceptar fácilmente cualquier circunstancia injusta, adversa, incómoda o problemática, que los hace quedarse como están o con lo que saben. Llega a ser sinónimo de mediocridad.

4.- Dependencia: Se manifiesta cuando por falta de seguridad personal y autoestima se da demasiada importancia a otras personas, instituciones, etc.; las personas así, esperan que ellos les satisfagan sus necesidades económicas y afectivas, entre otras.