Podemos decir, que las actitudes son como las actuaciones que desempeñan los artistas; dependiendo del papel, es la actuación que deben desempeñar, y para cada obra es una actitud determinada que practican hasta que les sale tal como se requiere.

¿Cómo tener mejores actitudes?

• Pon atención en las actitudes que tomas para cada situación ¿Crees que es la correcta? ¿Crees que te llevará a conseguir lo que quieres? 

Por ejemplo, piensa que, un “por favor”, abre más puertas que una simple orden, que una sonrisa o un “gracias”, crea mejores relaciones.

• Observa con valentía cada una de tus actitudes, sobre todo aquellas que tienen que ver directamente con el éxito de tu negocio y con el desarrollo de tu familia. 

• Piensa en los resultados o consecuencias que te pueden traer algunas actitudes negativas que pudieras tener.

Si quieres adoptar una nueva y mejor actitud ante ciertas tareas, relaciones o ante la vida misma, ensaya, ensaya y ensaya, hasta que te salga y la puedas poner en práctica en los momentos requeridos. 

Quizá sea momento de pedir perdón por lo mal que nos hallamos portado durante estos últimos meses en casa.

Para actuar más convenientemente y poder cumplir nuestras metas, los seres humanos tenemos la capacidad de cambiar cualquier actitud negativa, sólo decidiendo el tipo de actitudes que debemos adoptar.

Estimado detallista, si quieres cambiar una actitud, puedes empezar cambiando el punto de vista que tengas de determinadas personas, cosas, acciones, hechos, etc.; enfócate en los aspectos positivos, conveniencias y las oportunidades que se pueden presentar.

Sí, nos acompañan siempre; en todo momento y en cualquier lugar. Gracias a ellas, hemos avanzado en el conocimiento del universo y en nuestro desarrollo evolutivo; también nos han ayudado en nuestras comunicaciones como sociedad y en lo personal, y en todo lo que existe en la tierra.  

Todo se puede entender mediante las matemáticas: el espacio y el tiempo. Todo está medido por ellas; todos los sectores de la economía, llámense finanzas, agricultura, industria, etc.

Nunca imaginé que, en cuestiones tan cualitativas como la música, también intervinieran, esto a través de los intervalos que separan dos sonidos, llamados “octavas”, o en aspectos tan incontrolables como el clima, que, con modelos matemáticos, permiten saber cómo se comportarán los ciclones. ¡Ufff!

Y ahora, a través de ellas, podemos conocer mejor cuestiones de salud como las del COVID-19, no sólo por las estadísticas simples que conocemos, sino que hasta pueden hacerse proyecciones de cuándo serán los picos y el “aplanado” de los contagios.

Decir cuántos fallecimientos habrá en tal fecha y cuándo finalizará la epidemia, me parece de locos.

Las matemáticas las encontramos en todo, celulares, computadoras, en la ingeniería de nuestra vivienda. “Todo se mide, se calcula y se proyecta con matemáticas”; nuestra era digital, está basada en números. Por algo se dice que son el lenguaje universal.

El comportamiento humano y social, aunque sólo en aspectos generales, también se mide, se calcula y puede proyectarse, en buena medida, con las matemáticas.

Lo que, en su momento, me sorprendió, es que, mediante algoritmos matemáticos, a través del uso de las redes y de nuestros accesos a internet, las empresas comerciales grandes, pueden conocer mucho de nuestros gustos y preferencias de consumo.  

La actitud más conveniente a tomar, después de haber vivido en el obligado confinamiento por el COVID-19, es la de sentirse triunfador o triunfadora.

¿Qué significa eso? Es como aquel gallo de pelea que, a pesar de terminar todo desplumado al final de un encuentro, empezó a batir sus alas y cantó el quiquiriquí. 

Salió vivo a pesar de todo, listo para seguir adelante, sabiendo que poco a poco le irán saliendo las plumas perdidas e incluso tendrá otras nuevas.

De la actitud que tomemos de aquí en adelante, dependerá qué tan rápido nos recuperaremos del susto y de lo que hayamos perdido. 

Las actitudes, son la manera en que respondemos a algo o a alguien, y dependen mucho de la forma interna de ser de cada persona. Es el modo en que respondemos a los diferentes estímulos y tareas, compromisos y obligaciones. 

Las actitudes, forman parte de nuestras creencias, de nuestras expectativas, valores, de nuestras experiencias y de las razones que tengamos para responder de una u otra forma. Pueden ser buenas o malas, convenientes o inconvenientes, para nuestras metas en la vida. 

No obstante, nuestras actitudes dependen de la fuerza de voluntad y decisión; del coraje y el orgullo que traigamos, de que dejemos de chillar y nos “portemos como hombrecitos”; corrijo, como personas maduras y responsables.

¿Qué actitudes tendremos en adelante, en nuestro negocio, con nuestros clientes, nuestra familia y ante los problemas que siguen?

Según los especialistas, existen tres tipos de actitudes generales, positiva, neutral y negativa. 

El éxito que tengas en adelante, dependerá en un 70%, de las actitudes con las que respondas a las diferentes situaciones, y sólo en un 30%, de las habilidades y conocimientos que tengas.

Quiero mencionar algunos de los aspectos generales de la resiliencia, cómo se manifiesta y por qué nos conviene ser resilientes; empiezo:

¿Qué es la resiliencia, concretamente? ¿Qué afectaciones puede tener en nuestras vidas? ¿Cómo desarrollarla?

Se trata de la capacidad natural del ser humano, que podría ser la clave para salir airosos de cualquiera de las crisis que inevitablemente se nos presentan en la vida.

En épocas de crisis, los menos resilientes son los que más sufren, se tardan más y les cuesta trabajo adaptarse a las nuevas circunstancias.

A los más resilientes, sí les afectan las crisis, pero no sufren, se adaptan más rápido y con menos esfuerzos, y hasta “les sacan jugo”, aprovechando las oportunidades que todas la situaciones nuevas, buenas o malas, traen consigo. Superan sus afectaciones y con el tiempo se reponen y hasta llegan a estar mejor que antes.

¡Ah! pero los que no han desarrollado la resiliencia sufren mucho y los cambios o crisis los convierten en fracasos, viviendo como víctimas alimentando su sufrimiento y afectación del cambio.

Hay casos extremos de total carencia de resiliencia. Conocí a una señora que, lamentablemente, vio morir a su hijo, se sentía culpable de su muerte lo que la hizo sufrir tanto que empezó a enfermarse, no supe de qué, y antes del año del fallecimiento de su primogénito, ella murió de diferentes padecimientos. Nunca se puso a pensar que tenía otros tres hijos menores por los que debía vivir.

La Resiliencia se desarrolla a través de nuestros valores y principios, de nuestra autoestima y responsabilidad de sí mismos, a través de la reflexión, del razonamiento; de usar la mente en vez de las emociones, de perdonar y perdonarse así mismo, de una creencia espiritual fuerte. 

Cuenta la leyenda que, durante una epidemia parecida a la de estos días, en París del siglo XIX, un personaje extraño y tenebroso fue visto en la ciudad.

Un anciano se acercó a él para preguntarle que quién era. La respuesta que recibió fue, “soy la muerte y vengo a llevarme a algunos humanos”.

“¿A cuántos te vas a llevar?” preguntó el anciano. “A 400”, le contestó la muerte. 

Meses después se volvió a ver a ese personaje caminando por la ciudad, y el anciano, molesto, acudió a él para preguntarle que por qué había mentido, “dijiste que venías por 400, pero te llevaste miles”.

“Yo venía por 400, los demás se murieron por el miedo que les di”, contestó el personaje.

Tengamos cuidado porque el miedo extremo nos debilita y hasta puede matarnos.

Nuevos tipos de líderes están siendo reconocidos y apreciados en muchas empresas, son los silenciosos. ¡Podrías ser tú uno de ellos!

Los líderes tradicionales son dinámicos, mueven con insistencia a otros para que los sigan, tienen mucha energía y son extrovertidos. 

Los líderes silenciosos, son diferentes. Su estrategia es observar, callar y después actuar; observan, reflexionan y en el momento necesario aclaran y corrigen con buenos argumentos.

Muchos empresarios reconocen que los tradicionales son necesarios para alcanzar los objetivos institucionales, pero no suficientes.

Los nuevos líderes también mueven gente, pero sin tanto ruido. Persiguen los mismos objetivos empresariales que los tradicionales, pero desde una posición estratégica que complementa las funciones de éstos, protegiendo y defendiendo, lejos de cualquier exageración. 

Aparentemente tienen menos energía que los líderes tradicionales, ya que sólo observan y ponen atención en lo que dicen los demás, para luego dar su opinión en forma contundente y tomar acción.

No tratan de llamar la atención demasiado, pero claramente predican con el ejemplo y dan buenos resultados. No buscan el poder, pero “tienen el ‘poder’ de hacer de sus espacios, mejores lugares”. 

En una empresa eligen una posición de retaguardia, pudiendo   ahorrarle a la misma, mucho dinero y dolores de cabeza. 

Son tan valiosos, útiles y necesarios como los líderes tradicionales que van adelante.

Son posturas diferentes pero complementarias: entusiastas/dinámicos, unos, y observadores/reflexivos, los otros. En diferentes momentos y dependiendo de los retos por asumir, las empresas deberían permitir que ambos estilos pudieran rotar sus puestos; esta estrategia las enriquecería mucho.

Los líderes tradicionales dominan, pero los silenciosos no pueden ser minimizados, pues en ocasiones se convierten en la fuerza dominante.

Fuentes: Juan Carlos Díez Posada; degerencia.com / Mara Calzato / mibucle.com

Para solucionar cualquier problema o situación difícil que tengamos, se hace necesario un análsis con un punto de vista diferente a como acostumbramos hacerlo. 

Una perspectiva inconveniente, relacionada, por ejemplo, con nuestro pasado, afecta negativamente nuestra calidad de vida; podríamos llegar a padecer ansiedad, depresión y tener actitudes negativas.

Necesitamos desarrollar nuestra capacidad para cambiar de perspectiva y poder afrontar cualquier situación difícil de manera más efectiva, esto nos ayudará a superarla sin esfuerzo.

Necesitamos, también, revisar la forma en que interpretamos los problemas y sus consecuencias. 

Para un mejor análisis de cualquier problema o situación difícil, debemos ubicarnos, mentalmente, en lugares y posiciones diferentes, desde dónde podamos observar todo con mayor amplitud y ver otros ángulos.

Observemos las situaciones desde arriba, desde la derecha, desde la izquierda; démosles la vuelta. Veamos todo el conjunto al que pertenecen y ampliemos nuestra visión.

En sentido figurado, saltemos de entre los árboles para subir a un helicóptero y ver todo el contexto.

La técnica de creatividad conocida como “salir de la caja” es un ejemplo de cambio de perspectiva: salir del bosque para encontrar soluciones.

Pensemos diferente, convenzámonos de que todo cambia, de que todo tiene su lado bueno.

También podemos “rebotar” nuestros problemas y situaciones difíciles, con otras personas, así como investigar o identificarnos con otras en la misma situación. 

Para cambiar nuestra perspectiva de cosas, sucesos, situaciones, personas, etc., se requiere flexibilidad de pensamiento.

Al cambiar de perspectiva, un problema grande pierde su importancia, se ve menos grande y dramático, y puede, rápidamente, desestresarnos.

Para entender nuestras actitudes “desma…”, es necesario conocer cómo funciona nuestro Cerebro. 

La teoría del “Cerebro Triuno”, explica que nuestro cerebro está formado, por tres cerebros, mismos que, a través del tiempo y como resultado de la evolución, se fueron creando uno sobre el anterior.

1.- Cerebro Primitivo o Reptil 

Se encarga de las funciones básicas para que vivamos. Regula los aspectos más instintivos como el comer, beber, dormir, el sexo, la respiración, el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, la necesidad de cobijo y de protección, etc.

“Es el guardián de nuestra vida; el impulso por la supervivencia”. Su función básica es actuar rápido y de manera instintiva para asegurar la supervivencia.

En él, se almacena el miedo, las fobias y otros aspectos que, en algunas ocasiones, nos llevan a comportarnos como animales salvajes.

No tiene capacidad de pensar ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el organismo así lo demanda. Se ocupa del puro presente; sus conductas son impulsivas.

“Es un cerebro funcional, responsable de conservar la vida; capaz de cometer las mayores atrocidades ya que no mide las consecuencias ni tiene compasión”.

Cerebro Límbico o Emocional 

Se encarga de producir y generar las emociones e influye definitivamente en nuestro interés o desinterés para hacer algo.

Cerebro Racional o Neocórtex:

Se encarga del procesamiento cognitivo y de la toma de decisiones razonadas y lógicas.

• La función básica del reptiliano es ACTUAR; 

• La del límbico es SENTIR, EMOCIONARSE al Actuar; 

• La del Neocórtex es PENSAR, antes o después de Actuar.  

Las personas que hicieron compras de pánico cuando se enteraron del  encierro para combatir el COVID-19, actuaron con su Cerebro Reptil. No pensaron, “les valimos ma…” los demás; algunos hasta se peleaban, arrebatándose el papel del baño.

La sociedad actual está exigiendo de los hombres, un nuevo tipo de relación con las mujeres; un cambio de mentalidad y actitud hacia ellas.

Muchos hombres vienen arrastrando pensamientos y actitudes aprendidas en los años 60s, cuando el perfil masculino era de protector de la mujer, único proveedor del hogar y dominante en la familia.

No se trata de invertir los papeles, sino de equidad, simplemente. Es por justicia humana, por conveniencia y necesidad, que tenemos que aceptar que ellas han evolucionado, que hay nuevos valores.

Vivimos un período de fuertes cambios, y como todo cambio, provoca incomodidades, desequilibrios y hasta dolores y conflictos, pero de nosotros depende adaptarnos. 

Ya se observan hombres con enfoque feminista, que ayudan en casa barriendo o lavando trastes, que llevan porta bebés en el pecho, etc.

Desafortunadamente, a muchos les está costando trabajo aceptar que las mujeres merecen respeto, colaboración y reconocimiento.

Todos necesitamos algún tipo de impulso externo que nos lleve más ligeramente al cumplimiento de nuestras metas y objetivos; algo de lo que nos podamos ayudar para movernos junto con ello, aprovechando su fuerza y energía.  

Los impulsos externos aminoran nuestros esfuerzos; son como las corrientes de un río cuya fuerza podemos aprovechar para movernos en un sentido, o como los vientos, cuya dirección utilizan los aviones para despegar y aterrizar.

Para nuestro caso, puede ser algún reconocimiento que obtengamos y que nos llena de energía, alguna idea que nos “prenda” porque creamos en ella, puede ser también el unirnos a las nuevas corrientes sociales y económicas para que nos “jalen” en su crecimiento.  

Algo aparentemente subjetivo pero que tiene mucha influencia en nuestras actividades, son los ciclos propios de la naturaleza. Esa fuerza y energía ascendente y positiva que tienen los inicios de cada ciclo, pueden ayudarnos si las aprovechamos.

• El inicio de la primavera (el equinoccio de primavera 20 de marzo). Es cuando los días comienzan a ser más largos que las noches y el florecimiento de la vida se manifiesta por todos lados.

• El día de tu cumpleaños. Esta fecha personal puede ser muy significativa porque en un día como ese, fue el inicio de tu evolución, de tu camino ascendente en la vida; inicias un nuevo ciclo, es tu año personal.

• Inicio de mes. Manejado por los contadores, la Secretaría de Hacienda y todas las empresas. Los números anteriores ya no existen, vuelve a empezar el conteo.

• Los días lunes por la mañana son inicio de semana. Después de uno o dos días de descanso inicia uno con mayor energía. Es el periodo más manejable en una agenda. 

• Todos los días temprano por la mañana. El nacer de un nuevo día nos presenta la oportunidad, después de un buen descanso y un buen desayuno, de volver a empezar; el ciclo más corto en la existencia humana.

• Para las mujeres es importante el ciclo ovular, cuando su energía sexual las hace ser fértiles.   

• Los ciclos lunares. Podemos mencionar la influencia de la energía de la luna llena ó el inicio de luna creciente. 

• Las diferentes etapas de la vida: adolescencia, juventud, madurez, tercera edad, vejez; el inicio de cada una, son impulsos a nuevas experiencias.

• El inicio de los ciclos económicos de cada giro.  Todos los hombres de negocios, comerciantes, vendedores, etc. los reconocen y actúan de acuerdo a ellos. 

Los ciclos también son etapas, capítulos nuevos y diferentes:

• Las lecciones personales aprendidas. Cada vez que aprendemos algo importante, nos convertimos en personas diferentes e iniciamos un nuevo ciclo o capítulo en nuestra vida.

• El inicio de un proyecto personal, negocio o empresa.

• Un cambio de trabajo. Siempre hay la oportunidad para aprender más y ser mejor, para capitalizar lo aprendido en otros momentos y en otros lugares.

• Cuando sanamos de alguna enfermedad, nuestro organismo está más fortalecido, iniciando un nuevo ciclo.

Todos estos ciclos traen consigo nuevas oportunidades; son renacimientos de vida y energía.

Cada nuevo ciclo trae cosas nuevas. Cualquiera de estos te puede servir para impulsarte, tú decides cuál y cuándo, pero este mes todavía puedes unirte al inicio del ciclo de la primavera.