Ya sabemos de la importancia que tiene ser Empáticos para mejorar nuestras relaciones personales; sin embargo, en la práctica diaria la mayoría de la gente, confundimos Empatía con Simpatía.

Ambas tienen cosas en común, como la comprensión y la aceptación, pero son dos conceptos con significados y expresiones algo diferentes. La Empatía es más profunda.

La Empatía, la resalta Daniel Goleman en su teoría de la Inteligencia Emocional, como uno de los aspectos necesarios para entablar mejores relaciones con los demás, y la define, simplemente como “el saber ponerse en el lugar de los demás”.

En tanto, la Simpatía es ese “sentimiento de afecto o inclinación hacia una persona, hacia su actitud o comportamiento, que provoca encontrar agradable su presencia”. 

Simpatía es simplemente “coincidir y compartir los valores de la otra persona, por lo que en este caso no tendremos dificultad para ponernos en su lugar.

Empatía, es saber escuchar sin interrumpir, no simplemente oír al otro. Es identificarse mental y afectivamente,  con el estado de ánimo del otro.

Al identificarnos, reconocemos sus emociones, y al escucharlos activamente, llegamos a comprenderlos a fondo. Con esto se crea una conexión mucho mas profunda que con la Simpatía. En la Empatía no hay juicios, ni consejos, ni recomendaciones.

Empatía implica respeto total por lo que la otra persona sienta, piense o haya hecho, aun cuando no coincidamos en nada con ella; es también, reconocer sus derechos a decidir cómo quiere llevar su vida, sin juzgarla. 

En estos casos estamos siendo Empáticos hacia su posición, aunque uno piense, actúe y sienta diferente a ella.

Entender y aceptar esto, nos quita problemas y nos evita el sufrimiento.

Todo viene en paquete, en pareja; todo trae dos lados, todo tiene su opuesto o su contraparte. Todo es complemento de todo:

• No hay noche sin día 

• No hay problema sin solución

• No hay efecto sin una causa

• No hay negocios sin competencia

Los grandes pintores manejan los opuestos en los contrastes de sus obras; saben bien que los oscuros son tan importantes como los claros.

No obstante, dentro de los opuestos hay matices, pues no todo es negro ni todo blanco; todo se presenta, la mayoría de las veces, en tonos grises.

Los opuestos pocas veces se presentan juntos en su totalidad; cada uno por separado, en momentos o lugares diferentes. Como ejemplos de éstos podemos hablar de:

• No hay principio sin fin

• No hay pobreza sin riqueza

• Existe el mal porque existe el bien

Cada uno de los opuestos existe gracias a la existencia del otro. Esto es para ubicarnos, para entender, para cuidarnos y para darle valor a lo que tenemos:

• No hay esfuerzo sin su compensación

• Toda pérdida trae una ganancia

• Todo lo malo trae algo de bueno, y viceversa

• Todos los problemas traen aparejada su solución

• Todo riesgo implica una oportunidad

• Virtudes y defectos; oportunidades y amenazas; derechos y responsabilidades, siempre vienen juntos

Lo bueno o malo de cada uno de los opuestos lo define su uso, el lugar donde se presenten, la fuerza con la que lo hagan, la intensidad o cantidad con la que se den, la duración que presenten y la frecuencia con la que se manifiesten.

Esta dualidad se manifiesta en toda la creación: personas, cosas, situaciones, toda la naturaleza está llena de ella. ¡Aceptémoslo!

Tú lo sabes bien, los conflictos son inevitables. Con jefes, socios, familia, amigos, etc., todos los hemos tenido y los seguiremos teniendo. 

Los conflictos nos invitan al cambio, son necesarios para evolucionar y la oportunidad para la equidad. ¿Cómo te enfrentas a ellos?

• Compites. Es cuando tratas de imponer tu criterio, y tratas de no ceder para lograr un acuerdo.

• Lo evitas. Es cuando te tardas mucho en afrontar el conflicto y evitas hacer algo para solucionarlo.

• Te acomodas. Es cuando le damos mucha importancia a la otra persona, hasta el punto de ceder demasiado.

• Colaboras. Aquí encuentras la oportunidad para solucionarlo, para que tu relación con la otra persona no se vea afectada.

• Te comprometes. Aquí reconoces tu posición y positivamente escuchas la de la otra persona para encontrar una solución que no implique renunciar a tus intereses.

¿Con cuál de te identificas?

Si una construcción carece de una estructura fuerte y sólida “cualquier vientecito podría derribarla”. Lo mismo puede  suceder con nosotros ante las crisis, los problemas o las epidemias. 

¿Qué requerimos para que las malas ventas o bajos ingresos no nos desanimen, o para que un desaire, ofensa, desprecio, agresión o rechazo no nos derrote? ¿Cómo tener la paciencia, tolerancia, energía, el ánimo y la ambición suficientes para insistir y persistir en nuestras metas?

Las respuestas son varias: alivianar la carga, reordenar nuestros pensamientos, establecer la congruencia entre lo que somos por esencia, lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos y, principalmente, elevar nuestra autoestima.

Cuando un edificio es débil y tiene algún riesgo de caer, lo que hacen los ingenieros es reforzar su estructura mediante una inyección de concreto a los cimientos y un esqueleto de acero externo amarrado a ellos. Después de los temblores de 2017 hemos visto algunos ejemplos de ello en varias ciudades del país. 

Cuando una de nuestras áreas o pilares carece de la fortaleza suficiente para mantener el equilibrio global, puede derrumbar toda nuestra estructura; por ello hay que revisarlas continuamente.

Nuestra genética, si bien no podemos cambiarla, sí podemos cuidarla y “sacarle jugo”, en ella están marcadas nuestras posibilidades y nuestra esencia. 

Nuestros hábitos y actitudes podemos mejorarlos o cambiarlos para que nos den mejores frutos.    

Nuestra autoestima depende, en el presente, de nosotros mismos, y podemos mejorarla día a día.

Podemos hacer reingeniería en nuestros pensamientos, creencias, valores, sentimientos y emociones. Podemos también, ampliar nuestra mente y llenarla de ideas convenientes para las épocas que estamos viviendo.

Todos sabemos que para que no se derrumben los edificios, éstos deben contar con una estructura sólida y suficientemente fuerte. De esto se encargan los ingenieros y los arquitectos, por lo que antes de iniciar una obra hacen los cálculos para darle la fuerza requerida que pueda sostener sobradamente las cargas que llevará una vez terminado el inmueble.

A nivel personal, todos contamos con una estructura ósea, bien calculada para sostenernos de pie y mantener nuestra forma erguida, de ello se encargó la naturaleza. 

Nuestros pensamientos requieren de una estructura práctica para darles un orden, una secuencia y un perfil;  de otra manera seríamos muy dispersos en nuestras expresiones e ideas. 

A nivel emocional todos necesitamos una estructura que conforme nuestras emociones y sentimientos positivos de los que podamos “echar mano” para compensar “los embates de la vida”. 

Nuestro espíritu requiere también de un sistema de creencias y valores que nos sostenga cuando la lógica y el razonamiento no nos proporcionen las respuestas suficientes.  

Nuestra profesión o negocio requiere de una estructura, no sólo de los  hábitos y actitudes convenientes, sino además de los conocimientos necesarios para ser más productivos y rentables.

En un enfoque amplio y completo, nuestros cimientos personales los representan nuestra genética, sobre la que descansa todo nuestro ser. Nuestros pilares o castillos están representados por nuestra mente, emociones, cuerpo y espíritu. Estos cuatro pilares sostienen todas las cargas que llevamos: experiencias, conocimientos, responsabilidades, compromisos, sueños, etc.

Todo esto forma una estructura global de determinado nivel de fortaleza; sus partes están totalmente entrelazadas y requieren funcionar congruentemente para que nos proporcionen buenos resultados en la vida.

3º La honestidad

Las personas de calidad son honestas, consigo mismas y con los demás.

Su opuesto, la deshonestidad crea problemas de conciencia y culpabilidad, y a veces lleva al auto-castigo.

Recordemos que cualquier cosa que hacemos a los demás se nos revierte.

Ser deshonesto con los demás es riesgoso y peligroso; serlo con uno mismo es denigrante.

4º El perdón

Las ofensas, agresiones, desaires, engaños, los errores propios y de los demás crean en nosotros corajes, frustraciones y nos llenan de rencor. Cuando se llegan a acumular estas molestias, nos llenan de infelicidad y hasta nos pueden enfermar. 

Todos estamos expuestos a agresiones de todo tipo; dependerá de cada quien cómo manejarlas para no caer en ellas.

Los rencores son cargas que pesan y que se tienen que “llevar a cuestas”; un ambiente donde existen, es incómodo, difícil de lograr la efectividad dentro de él. Entre más cargas se llevan más difícil es lograr nuestras metas, menos felices podemos ser.

El perdón libera, cura enfermedades físicas, emocionales y espirituales. Perdónate tus errores, tus malos actos y trata de no volverlos a cometer; perdona a los demás porque como todo ser humano, también tienen errores.

5º Trabajar en equipo

Todos necesitamos de todos, todos dependemos de todos.

Cualquier tarea, cualquier proyecto, cualquier negocio necesita de la participación de otros, cada quien de acuerdo a sus posibilidades y a sus capacidades. Solos, somos vulnerables,  pero unidos somos fuertes. 

Haz equipo con los demás. En equipo se producen mejores resultados. Haz equipo, donde estés, con quien estés.   Haz equipo en todos lados: en tu negocio, con tus vecinos, con tu familia. 

Junto con la Misión y la Visión de una empresa, cualquiera sea su tamaño, los Valores forman el terreno, espacio o mapa propio, dentro del cual mueven todas sus acciones.

Los expertos, aseguran que los valores nos hacen ser más productivos y hacen más productivo a nuestro personal, y que pueden llegar a ser más importantes que las oportunidades, la suerte y muchas veces que la preparación académica y las relaciones.

Los estudiosos del tema señalan cinco valores fundamentales:

1º El esfuerzo

El esfuerzo es lo que hace que una persona salga adelante.

Lo opuesto al esfuerzo es el antivalor llamado pereza que nulifica todo nuestro potencial. La pobreza siempre va unida a la pereza y si acabamos con la pereza abrimos las puertas al progreso.

El trabajo no acaba con la gente, lo que mata a la gente es el odio, el rencor, el descuido del cuerpo (exceso de grasas, mala alimentación,  falta de ejercicio, etc.). El trabajo incrementa la energía mental y física.

2º La responsabilidad 

Responsabilidad es saber lo que tenemos que hacer y hacerlo, conocer nuestras obligaciones. Las obligaciones son primero, los derechos después.

Buscar un Equilibrio entre nuestros Derechos y nuestras Responsabilidades. Nunca exigir nuestros derechos si no hemos cumplido con nuestras responsabilidades.

Una persona responsable es alguien que no necesita supervisión, es alguien independiente, responde profesionalmente a sus obligaciones. Una persona responsable es alguien confiable.

La responsabilidad logra más cosas; si no, pregúntese ¿Usted contrataría a alguien sólo porque “le hace la barba” o porque es su amigo. 

La Responsabilidad da Carácter, da Madurez. Carácter y Madurez, son entre otras, características fundamentales en las personas exitosas; en los líderes y en los prósperos.

Las emociones gobiernan al mundo, y cuando nos dejamos arrastrar por ellas corremos muchos peligros.  

Amigo detallista, toma en cuenta que tus emociones afectan, para  bien o para mal, tu vida personal y de negocios.

Todos, en determinados momentos y ante ciertas circunstancias, hemos vivido, en mayor o menor grado, todo tipo de emociones. 

¿Qué son las emociones?

1.- Sentimientos muy intensos de alegría o tristeza producidos por un hecho, una idea, un recuerdo, etc.

2.- Alteraciones del ánimo producidas por algún sentimiento. 

3.- Sentimientos de gran interés o expectación por algo.

Consultando la página de Martha Debayle encontramos el artículo de Mario Guerra, titulado “Tus emociones: Arma, herramienta o hilos que mueven tu vida”, en él hace referencia al Dr. Jesse J. Prince, quien habla de seis emociones básicas y universales en los seres humanos: Sorpresa, Asco, Tristeza, Ira, Miedo y Alegría.

Refiriéndose a éstas Mario Guerra habla de que las emociones pueden tener tres utilidades:

1.- La primera, y la más común, es una utilidad negativa, y se da porque nos dejamos llevar por ellas, permitiendo que otros “muevan los hilos de nuestras vidas”, con lo que nos convertimos en víctimas de las circunstancias.

“Esta posición nos resta calidad de vida y nos impide ser felices e impide nuestro desarrollo como persona y como empresarios”.

2.- Una segunda posición es cuando nos percatamos que nos pueden ser útiles si las manejamos adecuadamente. Lo que nos puede ayudar a ser más felices y eficaces en todo.

3.- La posición más inteligente es cuando las utilizamos como armas para que nos vaya mejor en la vida, ya que, según Guerra, las emociones “distraen nuestra atención de ciertos eventos para concentrarnos en ellos y resolverlos, o para posponerlos hasta hallar una forma más adaptativa de manejarlos y responder con efectividad en las cosas que nos suceden”.

El artículo termina invitándonos a tomar conciencia y hacernos responsables de cómo manejamos nuestras emociones, ya que de nosotros depende “la manera en que maticemos y canalicemos dichas emociones”.

Lo malo y lo bueno de las emociones:

1. Sorpresa   

• Se vive con angustia e incertidumbre

• Nos molesta hasta el más mínimo ruido

• Pueden aumentar nuestra felicidad

• Las usamos para llamar la atención 

2. Asco         

• Nos privamos de nuevas experiencias

• Ayuda a evitar ingerir comida dañina

• Nos evita acercarnos a los peligros

3. Tristeza    

• Podemos sufrir depresión

• Nos sentimos tristes y dejamos de actuar

• Caemos en la resignación

• Podemos reflexionar sobre nuestras experiencias y aprender de ellas

4. Ira            

• Podemos explotar sin control                             

• Nos aislamos de la gente 

• Dañamos nuestra salud

• Nos da fuerza para seguir adelante 

• Podemos expresar nuestros desacuerdos

5. Miedo      

• Nos aislamos, dejamos de convivir, nos impide avanzar en nuestro desarrollo

• Puede alejarnos de experiencias peligrosas

6. Alegría     

• Tendemos a buscar los placeres

• Podemos caer en la superficialidad, en los excesos y podemos caer en la irresponsabilidad

• Nos motiva a continuar en nuestras metas

• Nos ayuda a ser más sociables

En algún momento, todos somos peatones, y la mayoría de la población lo somos diariamente.

Desde hace 15 años, el 17 de agosto, se viene conmemorando en México el día del peatón; es un evento internacional. Ese día, pero de 1897, se registró la primera muerte por accidente vial del mundo. 

Fue una dama de 44 años, que cruzaba una avenida de la Cd. de Londres y que desafortunadamente falleció por el golpe de un vehículo.

En esta fecha, los gobiernos hacen algunos eventos queriendo concientizar a todos, pero parece que a muchos “les vale”. Alguien sugirió que al igual que el día de las madres, el del peatón debería celebrarse todos los días.

Para la mayoría de nosotros, ser peatón es un diario sufrir en todas las grandes ciudades de México.

Las experiencias que tenemos diariamente en la CDMX, nos llevan a creer que, en la escala de prioridades entre autos, motos, bicicletas, patinetas, scooters y cualquier cosa con ruedas que se use para moverse, los peatones estamos al final.

Se supone que las banquetas son para los peatones, pero sobre ellas circulan bicis, motos, etc., son tantos, que uno es el que tiene que hacerse a un lado para que ellos pasen. 

Y lo peor, encontramos autos estacionados bloqueando total o parcialmente la banqueta, que hasta las carreolas y las personas en silla de ruedas tienen que bajarse al carril de autos.

Aunque la mayoría de los accidentes entre autos y peatones, son por imprudencia de ambas partes, muchos de éstos son causa nuestra. 

El intenso tráfico de personas, ciclistas y motociclistas sobre las banquetas, aunado a la ansiedad que muchos padecemos, nos hace cometer errores graves. 

Ejemplo de lo anterior, son los videos que hemos visto en los medios, mostrando que los puentes peatonales son más usados por perros, quienes muestran más inteligencia y precaución, que por peatones.

Si las jefas o jefes no pueden ser flexibles, allá ellos. Nosotros sí podemos serlo.

Aguantar a los jefes requiere de flexibilidad, esto con el fin de sacarle provecho a su negocio o empresa, ya sea por el aprendizaje de algo o el sueldo.

La rigidez se combate con su opuesto, la flexibilidad. Si somos inflexibles, nos perdemos de lo poco bueno que puedan tener las cosas que rechazamos.

La flexibilidad es parte del crecimiento personal y de la evolución de la sociedad.

Si hasta el acero que se usa para los grandes edificios tiene flexibilidad ¿Por qué nosotros no podríamos? 

Un edificio 100% rígido, por ejemplo, no tiene capacidad para poder moverse ante ciertos niveles de velocidades del viento o grados richter.

La rigidez en nosotros nos puede romper; cualquier “vientecito o problemita”, nos podría tumbar  emocionalmente, con el riesgo de afectarnos psicológica u orgánicamente.

Ser flexible nos da la oportunidad de lograr mejores cosas en el trabajo, los negocios, con otras personas, etc., porque en nuestro día a día tenemos que adaptarnos a las distintas situaciones y necesidades que se nos presentan.

Se entiende que la flexibilidad es cuestión de niveles. ¿Qué tan flexible eres en tu vida? ¿En que aspectos eres más flexible y en cuáles no?

Si te interesa aumentar tu flexibilidad en general, te propongo que practiques lo siguiente:

• Prueba algo diferente. Ejemplo, cambia tu ruta al trabajo.

• Pon a prueba tu tolerancia; inicia con algo sencillo e increméntalo poco a poco.

• Rompe tus rutinas. Deja de hacer algo que siempre haces o haz algo que nunca haces.

• Ponte el desafío de apagar tu celular por un día. Rompe con lo cotidiano. 

• Elige, por una semana, no discutir con nadie, menos con tu pareja o algún otro familiar.