En general, los miembros de esta generación son totalmente digitales y siempre están conectados a las redes sociales; sin embargo, son muy cuidadosos de lo que publican en ellas.

Son más realistas, más emprendedores y pragmáticos, más autónomos, más resolutivos y más críticos. De hecho, esta generación pretende cambiar al mundo pues tiene una mayor visión de futuro.

Algo que para mi gusto, destaca más a esta generación, es que sus intereses van más allá de la mera tecnología, pues les interesa mucho el calentamiento global y las cuestiones sociales, entre otros aspectos, no sólo de su país sino de todo el mundo.

Su curiosidad es el motivador más fuerte para elegir una carrera. El dinero también, claro, además de la oportunidad de ayudar a la gente.

Son más realistas ante sus propias dificultades y oportunidades, y más conscientes de sus propios hábitos y capacidades.

Son compradores más inteligentes pues no caen en el consumismo, y prefieren comprar directamente en tiendas que por internet, lo que puede ser bueno para los detallistas.

Son más autónomos, poseen más características para ser líderes y son más creativos.

Fácilmente se pueden unir a alguna causa que para ellos valga la pena.

Tengo mucha confianza en esta nueva generación, pues tienen alta disposición a emprender sus propios negocios, con lo cual podrían abatir el desempleo.

Sin embargo, me preocupa que su atención a los detalles está limitada, pues caen en la impaciencia, acostumbrados a la rapidez con la que encuentran respuestas en internet.

Se dice, que por ser tan virtuales, carecen de habilidades interpersonales, además de que no le dan importancia a los valores familiares.

Son muy individualistas y no quieren vivir sometiéndose a las normas sociales, pues creen más en su propia persona. Su sociedad existe en Internet donde abren su mente y expresan sus propias opiniones.

Mis padres y yo teníamos problemas para entendernos, y aunque siempre estuve seguro de su cariño, crecí con un poco de sentimiento de que no comprendían mis intereses de joven, mis gustos, aficiones, etc.

Ahora ya con un hijo de 15 años, me doy cuenta que estoy viviendo lo mismo.

Lo quiero mucho pero a veces me desespero por su forma de ser, actuar y hasta de pensar, y como no quiero que me llegue a odiar, me dediqué a investigar si era yo o era él quien tenía algún problema.

Después de leer varios artículos sobre la Generación “Z”, supe que traen algunas cosas en común con nosotros los Millennials, pero ellos son mucho mejores en los aspectos en que coincidimos.

Además, debido al dominio que tienen de las tecnologías y a los acontecimientos sociales y económicos que han vivido desde niños no sólo vienen más revolucionados mentalmente sino que para su edad son personas mucho más definidas en su modo de pensar, actuar y en sus propios valores, que sus generaciones anteriores.

De plano, reconozco que era yo el del problema. Me maravillé cuando conocí el mundo tan extenso de características positivas que posee esta generación, y comprendí la razón por la que ellos son como son.

Mi generación, Millennials, vivió sus años de formación en un relativo auge económico que contribuyó a que nos consintieran bastante, por eso muchos estamos impregnados con cierta dosis de soberbia. La Generación “Z”, por su parte, vivió su infancia con dos crisis económicas fuertes, la de 1995 en México que duró varios años, y con los efectos de la crisis inmobiliaria de 2007 y 2008 de Estados Unidos.

Esto último, y los aspectos sociales del cambio de milenio afectó positivamente a esta generación, pues según los estudiosos viene con mucha madurez, objetividad y con más consciencia social y ecológica.

Ese afán de encasillar a la gente en bloques generacionales nos ha permitido diferenciar sus principales características, valorarlos y darles la importancia que tienen en el presente y en el futuro.

Cada generación ha aportado algo al mundo, y es cierto, cada una posee características que los destaca; sin embargo, las generaciones más nuevas siempre arrastran algunos aspectos de las anteriores, principalmente los Millennials.

Los Millennials, son los que actualmente están dominando el mercado comercial del mundo; sin embargo, a 2015, la mayoría de la población mexicana tiene menos de 20 años. Esta es la Generación “Z”, que nació a partir de 1995-1996, y aunque aún no tienen el poder de decisión total para ser el mercado más importante en este momento, sí influyen en las decisiones de compra.

La mayoría de estos últimos traen un cerebro mucho más revolucionado que las generaciones anteriores por lo que, en un momento dado, podrán parecer más desesperados, sobre todo al obtener información, pues están acostumbrados a  tiempos de respuesta más rápidos a través del internet.

Su realidad es la tecnología, y todo lo resuelven a través de ésta. Duermen y despiertan pegados a un smartphone o tablet. Ahora, cuando algo no entiendo de mi computadora o celular, consulto a un Millennial y preferentemente a uno de la Generación “Z”.

El reto para las generaciones mayores, sobre todo para quienes quieran contratarlos, es entenderlos y crear los ambientes adecuados donde puedan  desarrollarse bien, pues su potencial dentro de las tendencias tecnológicas es mayor aún que la de los Millennials.

¿Qué podemos esperar de la “Generación Z”  ¿Podrán ellos mejorar las cosas en el mundo?.

Los Millennials a veces asustan a las generaciones anteriores, pero la Generación “Z” está poniendo a temblar a muchos, pues viene más avanzada todavía y en corto tiempo será la que domine el mercado.

La testosterona es un orgullo para muchos hombres, pero para algunos otros es  un estorbo.

Sabemos que la testosterona es la hormona sexual exclusiva de los hombres; sin embargo, aunque en menor cantidad, las mujeres también la tienen. En ambos está relacionada directamente con su comportamiento habitual.

Se trata de una hormona esteroide que el cuerpo produce y expulsa en forma natural influyendo en la maduración y el apetito sexual; de ella depende también la formación de masa corporal, los músculos y la resistencia de los huesos.

La testosterona, al igual que la mayoría de las hormonas, impacta de alguna manera ciertas partes del cerebro. En nuestro caso, los especialistas aseguran  que “activa con fuerza las funciones del hipotálamo y la sustancia gris central, que son las que más tienen que ver con el comportamiento animal de las personas; es decir, las que manejan las funciones básicas para sobrevivir y mantener la especie”. Lo mismo que sucede con los animales salvajes.

Un aumento elevado de los niveles de testosterona tiene efectos muy fuertes en nuestros circuitos cerebrales, aquellos que están relacionados con la forma en cómo se procesan las amenazas y las agresiones.

Esto último nos permite entender las reacciones locas e irracionales de muchas personas.

Según los expertos, los hombres con altos niveles de testosterona son más agresivos, más intolerantes, pierden fácilmente el control de sus emociones.

No sólo se manifiesta en un aumento considerablemente de la libido; todo indica que hay una relación directa, entre los niveles de testosterona y la calidad de nuestros comportamientos.

¡Ahhh!, pero también tiene su lado positivo. Resulta que la testosterona “es, en parte, la responsable de la supervivencia del hombre como especie; en su tiempo aportaba la agresividad que permitía al hombre ir a cazar y matar a su presa, los impulsaba a buscar comida, a luchar y a atacar a sus enemigos”. Esto los hacía más competitivos.

La Humillación Esta herida comienza cuando el niño siente que sus padres lo desaprueban y critican, afectando directamente a su autoestima, sobre todo cuando lo ridiculizan.

Sucede también cuando sufrieron bullying en el colegio, en las redes sociales o cuando son golpeados, sometidos a burlas o descalificados.

Estas personas tienen una tendencia a la depresión, autoestima baja y una carga emocional negativa, con dificultades para expresarse, desarrollando una personalidad dependiente.

Se cura perdonando a las personas que lo dañaron y haciendo las paces con el pasado.

La Injusticia Ésta se origina cuando los progenitores son fríos y rígidos, con una educación autoritaria y no respetuosa hacia los niños.

En un hogar injusto, el niño desarrolla el sentimiento de no ser merecedor de la atención del resto de la sociedad y el grupo. De adultos tienen problemas para confiar en los demás y establecer relaciones; se mostrarán inseguros, rígidos e incapaces de negociar y de debatir.

La forma de curarse es trabajar la rigidez mental, cultivando la flexibilidad y la confianza hacia los demás.

La Traición Es el miedo a confiar. Esta herida surge cuando de niño se sintió traicionado por alguno de sus padres cuando no cumplió una promesa. Esto le genera sentimientos de aislamiento y desconfianza que, en ocasiones, pueden transformarse en envidia, porque no se siente merecedor de lo prometido y de lo que otras personas tienen.

Llega a sentirse inseguro, miedoso y celoso. Se le crea una personalidad fuerte, con la necesidad de control para asegurar la fidelidad y lealtad.

Para sanar hay que trabajar la paciencia, la tolerancia, la confianza y la delegación de responsabilidades en los demás.

Debemos reconocer que en las personas que manifiestan las cinco heridas emocionales presentadas a continuación, es su niño interior y no su parte adulta quien las siente; además, los grados en que expresen su miedo dependerá del nivel de intensidad del daño causado, de su contexto y del grado de sensibilidad de la persona.

El Abandono Este miedo surge cuando sus padres no dieron protección ante los miedos que experimentó el niño/niña. Muy común cuando éstos son cuidados por alguien ajeno a la familia.

Estas personas suelen ser inseguras, temen quedarse solas, y a veces son ellos quienes abandonan a los demás por temor a revivir la experiencia del abandono.

Su mayor temor es afrontar una separación y dependen emocionalmente de otros, de forma que sus relaciones son vividas con dosis de inseguridad, miedo y recelo.

Una buena dosis de abrazos ayuda mucho para que se sientan seguros y puedan disfrutar de sus momentos de soledad.

El Rechazo Esta herida surge por el rechazo de los padres, familiares y compañeros de escuela. De adultos se sienten miedosos al tomar decisiones. Cuando sus acciones o propuestas son rechazadas, se sienten fracasados, indignos de amar y ser amados. Si el caso es extremo, se les genera el auto-desprecio, y un auto rechazo a sus pensamientos, sentimientos y vivencias.

En el amor, trabajo, estudios e incluso en las reuniones sociales, preferirán permanecer solos (aislados). La mínima crítica les creará sufrimiento y, para compensarlo, necesitarán el reconocimiento y la aprobación de lo demás.

Para sanar esto, deben empezar a valorarse y a reconocerse, ignorando los mensajes de su crítico interno.

No es fácil darse cuenta, pero de alguna manera y en buen grado, nuestro pasado está influyendo diariamente en nuestras vidas.

En este sentido, aquellos sucesos traumáticos que se marcaron fuertemente en nuestra memoria son los más importantes, esto porque en el presente provocan, inconscientemente, diferentes miedos y sentimientos peligrosos para la salud como depresión, ansiedad, frustración, aislamiento, sentimiento de culpa, odio, desconfianza, entre otros.

Dichos sucesos traumáticos provocaron diferentes heridas emocionales que no han cicatrizado porque ante ciertos momentos y ante ciertas situaciones se vuelven a abrir y nos provocan dolor, afectando nuestros estados de ánimo y nuestras decisiones.

Definitivamente, “los traumas vividos durante la infancia perduran a lo largo de los años e influyen en el estilo de vida de cada persona”, afectando nuestro comportamiento, la forma en como vemos la vida y nuestra forma de vivir.

Es claro que el pasado ya no existe, pero lo que somos, tenemos y nuestra forma de actuar es debido a él; está influyendo para bien o para mal en nosotros, y a pesar de que ya no exista, nuestras vivencias dolorosas de la infancia dejaron huella en nosotros, marcando nuestro carácter.

¿Qué podemos hacer?

Así como nuestro cuerpo cicatriza las heridas para que no nos duelan, de igual manera nuestro cerebro, puede “reprocesar” las malas experiencia de la infancia para evitar los dolores emocionales.

En nuestro pasado pudieron darse algunas situaciones muy difíciles, pero los especialistas aseguran que podemos cambiar la visión que tenemos de esos hechos, para lograr que dejen de causarnos daño y evitar que se conviertan en un obstáculo que nos impida la felicidad en el presente.

Es cierto esto, según el informe de Wealth-X, a 2017 había crecido fuertemente el número de millonarios para llegar a un total de 226,450 en el mundo.

Los crecimientos de hasta un 20%, se han dado, principalmente, en India y China, países que han tenido un buen crecimiento económico, y que fue aprovechado por algunos.

El mismo informe define como millonarios a aquellos que tienen una fortuna superior a 30 millones de dólares.

Pero, ¿dónde los podemos encontrar? Aunque estos millonarios tienen residencias en muchas ciudades del mundo, tienen, oficialmente, sus preferencias para vivir.

En 2017, los cinco países con más ricos son: • EUA con 73,110 personas ricas. • Japón con 16,740 millonarios. • China con 16,040 adinerados. • Alemania con 13,420 ultra ricos • Reino Unido con 8,860 millonarios

Ahora bien, las ciudades elegidas para vivir, por las personas con 30 de millones dólares o más, en orden de importancia mundial son:

• 8,350 millonarios viven en Nueva York. • 7,650 ultra ricos hay en Hong Kong. • 6,040 millonarios en Tokio, Japón. • 4,600 adinerados eligen Los Ángeles. • 3,630 ricos viven en Londres.

Aunque en otros países ha aumentado el número de millonarios, Estados Unidos sigue dominando mundialmente, siendo Nueva York, la ciudad más elegida por ellos. Esto porque según el reporte, sigue siendo “el principal centro financiero del mundo, además de que ese país, sigue siendo, todavía, la economía más grande del mundo y un poderoso imán para los ultra ricos”.

“Los otros dos centros financieros globales, Hong Kong y Tokio, quienes ocupan los lugares dos y tres en el ranking, es la capital japonesa la que registró un mayor aumento de millonarios, en términos porcentuales”.

De las ciudades que conforman el “top 30” de las elegidas por los millonarios, más de la mitad son estadounidenses.

Dentro de Estados Unidos, las cinco ciudades con más millonarios son las siguientes: 1.- Nueva York, con 8,350 2.- Los Ángeles, con 4,600 3.- Chicago, con 3,110 4.- Washington, con 2,570 5.- Dallas, con 2,330

Estos se han visto beneficiados del buen desempeño de los mercados financieros nacionales y del sector tecnológico.

Según el mismo reporte, aunque cada vez menos, Londres sigue siendo la ciudad europea elegida por los millonarios. Esta ciudad se ubica en el puesto cinco del listado de ciudades con más millonarios en el mundo, pero ocupa el primer lugar entre las ciudades de Europa con 3,630 personas que tienen más de US $30 millones en su haber.

“En 2016, Londres sufrió la mayor caída proporcional de ultra ricos en el ranking, debido a que los niveles de riqueza se vieron afectados por la debilidad de la moneda y las preocupaciones relacionadas al Brexit”.

La otra gran ciudad europea elegida por los más “lanudos” es París, que le pisa los talones a la capital británica con un total de 3,440 millonarios.

Pero, ¿qué pasa con América Latina?

América Latina y el Caribe cuentan con 6,850 millonarios con una fortuna combinada de US $945,000 millones.

Solo dos países latinoamericanos cuentan con fuerte presencia de millonarios, según el ranking global. Uno es Brasil, que se ubica en el puesto 14, con 3,570 millonarios y una riqueza colectiva de US $451,000 millones. El otro es México, en el puesto 29, con 1,035 ultra ricos y una fortuna agrupada de US $205,000 millones.

Cerebro Límbico o Emocional: Es el almacén de nuestras emociones y recuerdos. En él se encuentra la amígdala, considerada la base de la memoria afectiva. Entre sus funciones y motivaciones están el miedo la rabia el amor maternal las relaciones sociales los celos.

Éste tiene que ver con el aprendizaje, pues se encarga de relacionar el pasado con el presente. En este sistema se dan procesos emocionales y estados de calidez, amor, gozo, depresión, odio, etc., y procesos que tienen que ver con nuestras motivaciones básicas. Aquí es donde reside el Amor y los sentimientos.

Cerebro Racional o Neocórtex: Es el que permite tener conciencia y control de las emociones, a la vez que desarrolla las capacidades cognitivas: memorización, concentración, autorreflexión, resolución de problemas, habilidad de escoger el comportamiento adecuado; es la parte consciente de la persona, tanto a nivel fisiológico como emocional.

Sus funciones básicas son: Percepción, Retención, Análisis, Emisión y Control.

Abarca 3/4 del volumen total del cerebro y está dividido en dos hemisferios unidos divididos en diferentes lóbulos y conectados por el cuerpo calloso.

Este cerebro representa el nivel más alto en la escala evolutiva hasta el momento. En él se encuentra nuestro potencial de desarrollo.

En él se encuentra la lógica; aquí nosotros aprendemos a hablar y escribir a comunicarnos con otras personas y aprender las estructuras de comercio y todas esas cosas complicadas que hacemos los humanos.

El Neocórtex es el que, con buen entrenamiento puede regular las exigencias del Cerebro Reptiliano y dirigir las del Cerebro Límbico o Emocional.

De acuerdo a la genética personal y a las experiencias que hayamos vivido, aquí radican las diferentes inteligencias conocidas hasta hoy: Inteligencias Múltiples.

Como resultado de la evolución humana ahora tenemos tres cerebros, de diferente tamaño y con funciones específicas, que trabajan en forma independiente pero interdependientes a la vez, que están coordinados y entrelazados.

Cerebro reptiliano: Es la parte más primitiva del ser humano. Regula las funciones fisiológicas involuntarias de nuestro cuerpo. No piensa ni siente emociones, sólo actúa cuando nuestro organismo se lo pide: control hormonal y de la temperatura, hambre, sed, motivación reproductiva, respiración…

Éste se encarga de la supervivencia, y la vida instintiva. Tiene que ver con las funciones de comer, beber, dormir, reproducción, etc. La función de este cerebro no es la de pensar, ni la de sentir, sino la de actuar.

Aquí, la supervivencia no entiende de sentimientos ni emociones, y su único objetivo es sobrevivir bajo cualquier precio.

Está centrado en sí mismo; lo único que le interesa y escucha son cosas relacionadas con su bienestar y supervivencia. Es sensible al contraste: Bueno–Malo, Lento–Rápido, Antes–Después. El contraste permite al cerebro primitivo tomar decisiones rápidas y sin riesgo. Sin contraste, el cerebro primitivo entra en un estado de confusión, que lleva retrasos en la toma de decisiones o no toma ninguna, la “abandona”.

Necesita información tangible y concreta. Busca permanentemente información que le sea familiar y amigable. Siempre buscará lo fácil para tomar decisiones rápidas, ya que está preparado sólo para la supervivencia. Buscará siempre lo concreto e inmutable. Lo simple es lo que le gusta: “Más facturación”, “más beneficios”, “más placer”, “más tranquilidad”. Aquí radican los instintos.

La madre naturaleza se encargó de proporcionarnos este cerebro, para manejar automáticamente todas las funciones básicas de nuestro organismo y poder dedicarnos a actividades mayores en nuestra vida: a aprender, a crear; a evolucionar en una palabra.