Esto sucedió en una casa ubicada en el Barrio de la Pila Seca, en Toluca. Vivía ahí una familia con su hijo de seis años, quien por las noches veía a una viejecita arrodillada y rezando junto a su cama, la cual desaparecía cuando se encendía la luz del cuarto. 

Por las noches se escuchaba que se caían objetos en la cocina, y se sentía un viento frío, aún cuando las puertas y ventanas estaban bien cerradas. Continuamente aparecían alacranes, mariposas negras y los perros se quedaban observando algo que sólo ellos veían. 

Me llamaron para que revisara energéticamente la casa, ya que ese es mi trabajo. Detecté que no había tesoros enterrados como había sido la creencia de los padres del niño, sino cadáveres enterrados por todos lados.

Al estar dibujando el plano de la casa, sentí una presencia que tomó mi mano, y como si fuera una niña que está aprendiendo a escribir, me dirigió para escribir que por favor dejáramos de molestarlos y que nos fuéramos de ahí. 

Intuitivamente, reconocí que esa presencia era la madre de un joven muerto, cuyo cadáver estaba enterrado en esa casa, y ella, como no sabía que estaba muerta también, seguía rezando sobre la tumba de su hijo.

Esta casa tenía una energía muy pesada; al estar ahí, yo sentía escalofríos y veía sombras que se cruzaban por todo el espacio.

Era tan negativa la energía de esa casa, que daban ganas de salir huyendo.

Después de checar en el Registro Público de la Propiedad se descubrió que a principios del siglo pasado ese lugar había sido un panteón. 

Finalmente, se mudaron de ahí después de que una noche los perros aullaban, las cortinas se movían y las cosas de su cuarto comenzaron a caer. 

Al poco tiempo vi que esa casa tenía un letrero de “¡Se Vende!” ¡Ten cuidado, cuando vayas a comprar una casa, primero conoce su historia!

Tanto hombres como mujeres, llevamos dentro de nosotros dos tipos de energías denominadas “Polaridades”; me refiero a nuestros aspectos “masculino y femenino”. Hablo de polaridades porque son opuestas; actuamos con ellas en un sentido o en otro, en forma indistinta pero casi siempre “en automático”.

Estas energías nada tienen que ver con el sexo, y no son exclusivas de uno u otro género. Las mujeres actuamos, generalmente, con la polaridad femenina y los hombres con la masculina; sin embargo, todos llevamos dentro ambas energías.

La parte masculina la expresamos a través de nuestra fuerza de voluntad, del valor, la iniciativa, el intelecto, la acción, el pensamiento, la lógica, el razonamiento, la autoconfianza, la fuerza interior, la capacidad para ver las cosas fríamente y sin emotividad, etc., estas habilidades están dispuestas en el hemisferio cerebral izquierdo.  

A su vez, la parte femenina la expresamos a través de la ternura, la sensibilidad, la intuición, la comprensión, la protección, la calidez del amor, la emotividad, los gustos, etc., manejadas con el hemisferio cerebral derecho.  

Así como tenemos la necesidad de usar ambos pies para caminar bien, usar ambas manos para manipular las cosas, ambos ojos para ver las cosas en tercera dimensión,  ambos oídos para poder oír bien, de igual manera tenemos que usar nuestro cerebro en su totalidad para lograr un equilibrio psíquico en nuestra vida y para ser completos.

El mal uso de nuestras energías o el eclipsamiento de una de ellas crea un desequilibrio o desarmonía psíquica provocando una mala relación con uno mismo, con los demás y con todos nuestros entornos, lo que nos puede llevar al sufrimiento, al fracaso, a ser víctimas del machismo o del feminismo y a la discriminación. 

Últimamente, se habla mucho de que el entorno físico y el ambiente laboral son una parte muy importante dentro de las empresas para lograr los resultados, esto es muy cierto; de ello, el líder es el responsable. El ambiente laboral tiene que ver con el “trato y la confianza que el líder tiene con aquellos que le reportan”.

Pero para estar por encima de la competencia, el compromiso del personal y el cambio deben ser constantes; se trata de hacer de las empresas “entidades de continuo aprendizaje”.

Vivir diariamente nuestra Visión nos impulsa a lograrlo, pero hay que hacérsela sentir a nuestra gente con menos palabras y con más acción. Nuestros sueños debemos transmitírselos a nuestra gente para entusiasmarla. 

Dentro de ese contexto, se hace necesario dejar de poner atención a las debilidades del personal, ya que eso nos llevaría solamente a “establecer una cultura de mediocridad”. No perdamos el tiempo en asegurarnos de que nadie cometa errores, en vez de ello utilicémoslo para conducir a la gente a hacer cosas con excelencia.

No es necesario presionar o gritarle a nuestro personal para que se alcancen los resultados del negocio. Los esfuerzos debemos encaminarlos a obtener lo mejor de ellos.

Dentro de esto es conveniente darles facultades para la toma de decisiones en su puesto de trabajo, con ello lograremos confianza y seguridad en todo lo que realizan dentro de la empresa.

Actualmente, todos los esfuerzos mercadotécnicos están enfocados a estar por arriba de la competencia, y esto sólo lo lograremos trabajando todos juntos para el cliente.

Los empresarios trabajamos mucho para tener las preferencias de los clientes, pero aunque los conocimientos son muy importantes para saber cómo lograrlo, a final de cuentas aquellos que actúan más rápido son los que lo logran.

Todo radica en el liderazgo, ya que “para accionar más rápido y mejor que los demás”, se tiene que liderar haciendo las cosas mejor de como lo venimos haciendo.

La responsabilidad de esto radica en los líderes de cada empresa, éstos tienen que aportar “más y mejores conocimientos, mejor guía y mayor entusiasmo a los empleados para alcanzar un lugar de privilegio en el mercado donde se compite”.

El papel de los líderes con el personal debe ser principalmente el de instruirlos en la importancia que tienen los clientes para las empresas.

Los líderes son el eslabón que mantiene unida a toda la fuerza laboral. Ellos son “los únicos responsables de la Rotación y Retención del personal”. 

En cualquier plan, proyecto, estrategia y objetivo de cada empresa está en juego el trabajo diario de todo el personal.

Los volúmenes de ventas, la rentabilidad, etc., son los conceptos de los que un líder debe hablar a su gente para que aporten todo su talento y lograr mejores resultados.

“El orgullo de un empleado para con su empresa, no se forja a través de hacer festejos y abrazos, sino de la oportunidad que le da para exponer su talento”.

A final, lo único por lo que se nos va a juzgar es por el reconocimiento que los clientes le den a las competencias laborales de la empresa.

En general, los miembros de esta generación son totalmente digitales y siempre están conectados a las redes sociales; sin embargo, son muy cuidadosos de lo que publican en ellas.

Son más realistas, más emprendedores y pragmáticos, más autónomos, más resolutivos y más críticos. De hecho, esta generación pretende cambiar al mundo pues tiene una mayor visión de futuro.

Algo que para mi gusto, destaca más a esta generación, es que sus intereses van más allá de la mera tecnología, pues les interesa mucho el calentamiento global y las cuestiones sociales, entre otros aspectos, no sólo de su país sino de todo el mundo.

Su curiosidad es el motivador más fuerte para elegir una carrera. El dinero también, claro, además de la oportunidad de ayudar a la gente.

Son más realistas ante sus propias dificultades y oportunidades, y más conscientes de sus propios hábitos y capacidades.

Son compradores más inteligentes pues no caen en el consumismo, y prefieren comprar directamente en tiendas que por internet, lo que puede ser bueno para los detallistas.

Son más autónomos, poseen más características para ser líderes y son más creativos.

Fácilmente se pueden unir a alguna causa que para ellos valga la pena.

Tengo mucha confianza en esta nueva generación, pues tienen alta disposición a emprender sus propios negocios, con lo cual podrían abatir el desempleo.

Sin embargo, me preocupa que su atención a los detalles está limitada, pues caen en la impaciencia, acostumbrados a la rapidez con la que encuentran respuestas en internet.

Se dice, que por ser tan virtuales, carecen de habilidades interpersonales, además de que no le dan importancia a los valores familiares.

Son muy individualistas y no quieren vivir sometiéndose a las normas sociales, pues creen más en su propia persona. Su sociedad existe en Internet donde abren su mente y expresan sus propias opiniones.

Mis padres y yo teníamos problemas para entendernos, y aunque siempre estuve seguro de su cariño, crecí con un poco de sentimiento de que no comprendían mis intereses de joven, mis gustos, aficiones, etc.

Ahora ya con un hijo de 15 años, me doy cuenta que estoy viviendo lo mismo.

Lo quiero mucho pero a veces me desespero por su forma de ser, actuar y hasta de pensar, y como no quiero que me llegue a odiar, me dediqué a investigar si era yo o era él quien tenía algún problema.

Después de leer varios artículos sobre la Generación “Z”, supe que traen algunas cosas en común con nosotros los Millennials, pero ellos son mucho mejores en los aspectos en que coincidimos.

Además, debido al dominio que tienen de las tecnologías y a los acontecimientos sociales y económicos que han vivido desde niños no sólo vienen más revolucionados mentalmente sino que para su edad son personas mucho más definidas en su modo de pensar, actuar y en sus propios valores, que sus generaciones anteriores.

De plano, reconozco que era yo el del problema. Me maravillé cuando conocí el mundo tan extenso de características positivas que posee esta generación, y comprendí la razón por la que ellos son como son.

Mi generación, Millennials, vivió sus años de formación en un relativo auge económico que contribuyó a que nos consintieran bastante, por eso muchos estamos impregnados con cierta dosis de soberbia. La Generación “Z”, por su parte, vivió su infancia con dos crisis económicas fuertes, la de 1995 en México que duró varios años, y con los efectos de la crisis inmobiliaria de 2007 y 2008 de Estados Unidos.

Esto último, y los aspectos sociales del cambio de milenio afectó positivamente a esta generación, pues según los estudiosos viene con mucha madurez, objetividad y con más consciencia social y ecológica.

Ese afán de encasillar a la gente en bloques generacionales nos ha permitido diferenciar sus principales características, valorarlos y darles la importancia que tienen en el presente y en el futuro.

Cada generación ha aportado algo al mundo, y es cierto, cada una posee características que los destaca; sin embargo, las generaciones más nuevas siempre arrastran algunos aspectos de las anteriores, principalmente los Millennials.

Los Millennials, son los que actualmente están dominando el mercado comercial del mundo; sin embargo, a 2015, la mayoría de la población mexicana tiene menos de 20 años. Esta es la Generación “Z”, que nació a partir de 1995-1996, y aunque aún no tienen el poder de decisión total para ser el mercado más importante en este momento, sí influyen en las decisiones de compra.

La mayoría de estos últimos traen un cerebro mucho más revolucionado que las generaciones anteriores por lo que, en un momento dado, podrán parecer más desesperados, sobre todo al obtener información, pues están acostumbrados a  tiempos de respuesta más rápidos a través del internet.

Su realidad es la tecnología, y todo lo resuelven a través de ésta. Duermen y despiertan pegados a un smartphone o tablet. Ahora, cuando algo no entiendo de mi computadora o celular, consulto a un Millennial y preferentemente a uno de la Generación “Z”.

El reto para las generaciones mayores, sobre todo para quienes quieran contratarlos, es entenderlos y crear los ambientes adecuados donde puedan  desarrollarse bien, pues su potencial dentro de las tendencias tecnológicas es mayor aún que la de los Millennials.

¿Qué podemos esperar de la “Generación Z”  ¿Podrán ellos mejorar las cosas en el mundo?.

Los Millennials a veces asustan a las generaciones anteriores, pero la Generación “Z” está poniendo a temblar a muchos, pues viene más avanzada todavía y en corto tiempo será la que domine el mercado.

La testosterona es un orgullo para muchos hombres, pero para algunos otros es  un estorbo.

Sabemos que la testosterona es la hormona sexual exclusiva de los hombres; sin embargo, aunque en menor cantidad, las mujeres también la tienen. En ambos está relacionada directamente con su comportamiento habitual.

Se trata de una hormona esteroide que el cuerpo produce y expulsa en forma natural influyendo en la maduración y el apetito sexual; de ella depende también la formación de masa corporal, los músculos y la resistencia de los huesos.

La testosterona, al igual que la mayoría de las hormonas, impacta de alguna manera ciertas partes del cerebro. En nuestro caso, los especialistas aseguran  que “activa con fuerza las funciones del hipotálamo y la sustancia gris central, que son las que más tienen que ver con el comportamiento animal de las personas; es decir, las que manejan las funciones básicas para sobrevivir y mantener la especie”. Lo mismo que sucede con los animales salvajes.

Un aumento elevado de los niveles de testosterona tiene efectos muy fuertes en nuestros circuitos cerebrales, aquellos que están relacionados con la forma en cómo se procesan las amenazas y las agresiones.

Esto último nos permite entender las reacciones locas e irracionales de muchas personas.

Según los expertos, los hombres con altos niveles de testosterona son más agresivos, más intolerantes, pierden fácilmente el control de sus emociones.

No sólo se manifiesta en un aumento considerablemente de la libido; todo indica que hay una relación directa, entre los niveles de testosterona y la calidad de nuestros comportamientos.

¡Ahhh!, pero también tiene su lado positivo. Resulta que la testosterona “es, en parte, la responsable de la supervivencia del hombre como especie; en su tiempo aportaba la agresividad que permitía al hombre ir a cazar y matar a su presa, los impulsaba a buscar comida, a luchar y a atacar a sus enemigos”. Esto los hacía más competitivos.


La Humillación
Esta herida comienza cuando el niño siente que sus padres lo desaprueban y critican, afectando directamente a su autoestima, sobre todo cuando lo ridiculizan.

Sucede también cuando sufrieron bullying en el colegio, en las redes sociales o cuando son golpeados, sometidos a burlas o descalificados.

Estas personas tienen una tendencia a la depresión, autoestima baja y una carga emocional negativa, con dificultades para expresarse, desarrollando una personalidad dependiente.

Se cura perdonando a las personas que lo dañaron y haciendo las paces con el pasado.

La Injusticia
Ésta se origina cuando los progenitores son fríos y rígidos, con una educación autoritaria y no respetuosa hacia los niños.

En un hogar injusto, el niño desarrolla el sentimiento de no ser merecedor de la atención del resto de la sociedad y el grupo. De adultos tienen problemas para confiar en los demás y establecer relaciones; se mostrarán inseguros, rígidos e incapaces de negociar y de debatir.

La forma de curarse es trabajar la rigidez mental, cultivando la flexibilidad y la confianza hacia los demás.

La Traición
Es el miedo a confiar. Esta herida surge cuando de niño se sintió traicionado por alguno de sus padres cuando no cumplió una promesa. Esto le genera sentimientos de aislamiento y desconfianza que, en ocasiones, pueden transformarse en envidia, porque no se siente merecedor de lo prometido y de lo que otras personas tienen.

Llega a sentirse inseguro, miedoso y celoso. Se le crea una personalidad fuerte, con la necesidad de control para asegurar la fidelidad y lealtad.

Para sanar hay que trabajar la paciencia, la tolerancia, la confianza y la delegación de responsabilidades en los demás.

Debemos reconocer que en las personas que manifiestan las cinco heridas emocionales presentadas a continuación, es su niño interior y no su parte adulta quien las siente; además, los grados en que expresen su miedo dependerá del nivel de intensidad del daño causado, de su contexto y del grado de sensibilidad de la persona.

El Abandono
Este miedo surge cuando sus padres no dieron protección ante los miedos que experimentó el niño/niña. Muy común cuando éstos son cuidados por alguien ajeno a la familia.

Estas personas suelen ser inseguras, temen quedarse solas, y a veces son ellos quienes abandonan a los demás por temor a revivir la experiencia del abandono.

Su mayor temor es afrontar una separación y dependen emocionalmente de otros, de forma que sus relaciones son vividas con dosis de inseguridad, miedo y recelo.

Una buena dosis de abrazos ayuda mucho para que se sientan seguros y puedan disfrutar de sus momentos de soledad.

El Rechazo
Esta herida surge por el rechazo de los padres, familiares y compañeros de escuela. De adultos se sienten miedosos al tomar decisiones. Cuando sus acciones o propuestas son rechazadas, se sienten fracasados, indignos de amar y ser amados. Si el caso es extremo, se les genera el auto-desprecio, y un auto rechazo a sus pensamientos, sentimientos y vivencias.

En el amor, trabajo, estudios e incluso en las reuniones sociales, preferirán permanecer solos (aislados). La mínima crítica les creará sufrimiento y, para compensarlo, necesitarán el reconocimiento y la aprobación de lo demás.

Para sanar esto, deben empezar a valorarse y a reconocerse, ignorando los mensajes de su crítico interno.