Ya desde hace tiempo, los especialistas en tecnología y en recursos humanos, nos habían dicho que nos pusiéramos “abusados” porque llegaría el momento en que las máquinas y robots sustituirían a los humanos en muchas áreas laborales.

Ya lo estamos viendo, autos que se manejan solos, aeroplanos sin pilotos, y muchas cosas más de las que tú sabes. 

Hace poco que tuve la oportunidad de estar en Londres, ahí me sorprendió lo siguiente:

Ya para regresarme, cuando llegué al Aeropuerto Heathrow, me llamó la atención que, en los módulos de la aerolínea, ahí donde daban el pase de abordar y entregaba uno las maletas grandes, no había personal, todo era automático. 

Ya llevando el check-in impreso, lo acerca uno a un escáner del que sale el pase de abordar; ahí mismo sube uno la maleta para pesarla y la máquina emite el talón que marca el peso y anota nuestro nombre, y que ahora uno tiene que pegar en la maleta. 

Hecho lo anterior, empuja uno tantito la maleta y se monta sola en la banda que se la lleva. Todo en automático.

Para ingresar al área donde checan los maletines y bolsas de mano, antes había alguien de seguridad que checaba el pase de abordar, ahora sólo acerca uno dicho pase a otro escáner y un segundo después suena un timbre que nos permite el paso. 

Otra experiencia fue en los súpers a los que acudí, ahí hay dos opciones para pagar las compras. 

Además de las cajeras normales, hay unas máquinas donde personalmente pasamos los productos, uno por uno; se digitan, aparece el total, acerca uno la tarjeta de crédito a un escáner y listo, sale el comprobante.

Ante esto, y por todas las novedades robóticas de las que sabemos, ¿cómo podemos reinventarnos para no salir afectados con tanta automatización?

¿Por qué conviene ocuparte de tu futuro? ¡Porque es donde pasarás el resto de tu vida! 

Pero depende de cual sea el papel que tomes; el de víctima o el de triunfador. 

Todas las decisiones que tomes o dejes de tomar, van a afectar tu futuro; cualquiera que sea, repercutirá en tu salud, tu economía, y tus relaciones, y según el papel que hayas tomado, serán los resultados. 

¿Qué decisiones estás tomando ahora, eres consciente de ellas?  

No podemos ir a la deriva; si no te gusta donde estás o no te sientes bien donde estás trabajando ahora, ¡cámbiate!.

Si no puedes cambiar las situaciones, ¡cambia tú!, pero definitivamente, cualquier decisión que tomes, va a afectar tus resultados posteriores; va a definir cómo estarás, cómo serás, qué tendrás, con quién estarás, etc.

Cualquiera que sean tus resultados en el futuro, por favor no culpes a nadie, sólo tú serás el responsable. 

Pero no sólo es “El árbol del Tule”, en el pueblo, de aproximadamente 8,000 habitantes, puedes realizar gran cantidad de actividades, como ir de compras, admirar artesanías  en su mercado artesanal, comer en el mercado antojitos regionales como las tlayudas, empanadas, pan de yema, picadas, además de disfrutar el delicioso mezcal, el chocolate de agua y deliciosas nieves, entre otras cosas.

El segundo lunes de octubre, “El árbol del Tule” tiene su propia fiesta, y durante ese día se puede disfrutar de la tradicional música en vivo con bandas, lanzamiento de cohetes, danzas y mucho más.

El árbol cuenta con una hermosa vista panorámica; lo puedes distinguir desde unas cuadras antes de llegar a él y aun así apreciarás su grandiosidad.  Está exactamente ubicado en el patio delantero de la iglesia de Santa María del Tule, donde se han encargado de cuidarlo y darle mantenimiento, incluso las mismas personas que habitan cerca se encargan de cuidarlo y de protegerlo.

Muy cerca del pueblo hay atractivos turísticos como Hierve el Agua y Mitla.

Como ves no es un árbol común que nos podamos encontrar saliendo de casa ya que tiene sus propias cualidades. Cualquiera que esté frente a él se sorprendería por lo que se puede encontrar en su tronco y sus ramas.

Muchos personajes famosos mundialmente lo han visitado y se han tomado fotos junto a este maravilloso “Árbol del Tule”.

Esta antigüedad viviente continúa creciendo. Al paso de los siglos, sus ramas y corteza han creado formas caprichosas en las que se siguen descubriendo con un poco de imaginación, más perfiles de animales, personas y otros seres fantásticos.

Posiblemente ya lo conoces o has oído hablar de él, es el Pueblo de Santa María del Tule, que es famoso porque ahí se ubica el majestuoso y sorprendente “Árbol del Tule”.

Su importancia se debe a que es el árbol con el tronco más grande del mundo con 14 metros de ancho, y  una altura de 40 metros. Tan grueso que 30 personas entrelazadas podrían apenas abarcar su tronco. En la sombra que genera con el sol caben hasta 500 personas.

Existe una leyenda zapoteca que narra que este árbol fue plantado hace unos mil 400 años por Pechocha, un sacerdote Ehécatl, considerado “Dios del Viento”, pero por los estudios realizados en él se calculan en 2 mil años su antigüedad.

Se trata de un árbol de la familia de los ahuehuetes, ubicado en el atrio de la iglesia del mismo nombre del pueblo, el cual está localizado a 13 kms. de la Cd. de Oaxaca.

Para llegar a esta localidad hay que salir de la ciudad de Oaxaca y tomar la Carretera Federal 190 que conduce rumbo a las muy famosas ruinas arqueológicas de Mitla; el del recorrido es de menos de 15 minutos.

Por su belleza, su longevidad y las varias leyendas que se encuentran sobre él, en 2003 fue nombrado “Patrimonio Cultural de la Humanidad” por la UNESCO.

“Árbol del Tule” significa “Árbol de Iluminación”, pero lo sorprendente es que en su tronco se pueden apreciar diferentes figuras de animales conocidos como, por ejemplo, la cabeza de un león con todo y la formación de su melena, un elefante con la trompa hacia abajo y sus patas hundidas como si estuviera en una laguna, la cabeza de un venado, un cocodrilo y un pez. También se pueden observar una casita de duendes, una piña, los tres reyes magos e incluso se dice que hasta hay la figura de una mano rascándose la pompa. Esto y más se puede encontrar, solo es cuestión de dejar echar a volar la imaginación.

Si sientes que vienes arrastrando una carga incómoda, por las cosas que te han sucedido, te invito a hacer lo siguiente:

Regresa a ese pasado incómodo por un momento, vuélvelo a vivir por unos instantes y reinterprétalo; dale otro sentido y aplicación a lo que te incomodó. Trae el hecho o persona que crees que te afectó y velo ahora con tu parte adulta o con un “me vale ma…”. Si conservas mucho coraje, trae a esa persona a tu mente y “miéntale la ma…”, una y cien veces. O mejor, ve lo que te hizo como algo sin intención alguna, como algo que no era personal.

Tu vida en adelante es como un viaje hacia el futuro. ¿Cómo quieres viajar? ¿Cuántas maletas quieres llevar?

Imagina una mochila sobre tus hombros, ella contiene los buenos y malos recuerdos que has tenido desde niño; resulta que, por naturaleza, siempre un mal recuerdo tiene mucho más peso que uno bueno, y según los expertos para eliminar uno malo se requieren tres buenos.

Siente el peso de esa carga y ve lo difícil que es moverse con tanto peso a medida que la vas cargando con todos tus recuerdos.

Puedes quemar esa mochila con todo lo que hayas metido dentro y decidirte a nunca llevar otra contigo.

Puedes, también, cambiar de mochila. Cómprate una más chica; una que aunque llena, te permita moverte más rápido y ligero; una donde metas sólo recuerdos convenientes.

O también puedes vaciar la que tienes, analizar su contenido, y decidir con qué recuerdos quieres llenarla nuevamente.

Ve los beneficios de disminuir tu carga. No podemos venir cargando cosas que nos hacen más lentos; el estar pensando y recordando cosas inconvenientes nos quita energía, nos debilita y nos cuesta trabajo avanzar.

Aprendamos del pasado. ¿Qué fue bueno, qué fue incómodo, qué fue fantástico, qué aprendimos de aquello que no nos salió como queríamos? Lo fantástico tengámoslo siempre en nuestra memoria.

El peso del pasado; no me refiero a nuestra moneda, a que antes tenía mucho más valor que el dólar, sino a nuestras cargas personales, a la cantidad de recuerdos que, muchas veces, sin estar conscientes venimos cargando, como un equipaje que llevamos a todos lados.

Los buenos recuerdos son ligeros, pesan muy poco, pero a veces son tan pocos que ni notamos su carga; los que pesan más son todas aquellas malas experiencias que tuvimos tiempo atrás, y que venimos arrastrando a nuestro presente.

Son aquellos resentimientos que tenemos por las ofensas, desaires y rechazos que nos hicieron, o por las culpas que sentimos de aquello que hicimos a los demás; todo esto nos resta energía y nos impide tener una existencia más sana psíquica, psicológica, mental y espiritualmente. Nos demos cuenta o no, estos nos impiden vivir el presente con total alegría, con paz, nos impiden canalizar todas nuestras energías en nuestro negocio para ser más competente.

¿A qué me refiero, concretamente?

• A aquellos pensamientos negativos, que nos impiden llevarnos bien con nosotros mismos y con los demás.

• A las malas experiencias que no hemos podido olvidar y que eventualmente vienen a nuestra mente quitando paz y alegría a nuestro presente.

• A las cosas que creemos que nos hicieron y que no hemos podido perdonar.

• A aquellas cosas que nos quitaron o robaron y que por nuestros apegos no las podemos olvidar.

• A aquellas actitudes malas que nos han hecho quedar mal con otros.

Pensemos, en la mayoría de los casos lo que en verdad nos dolió fue únicamente el orgullo.

Recordemos que todo es mental y que el único lugar donde podemos aliviar nuestros dolores del alma es dentro de uno mismo.

Traigamos a nuestro presente sólo recuerdos bonitos que den alegría a lo que hacemos actualmente.

¿Por qué es importante nuestro pasado? Porque nuestro presente depende de nuestro pasado, y nuestro futuro depende de nuestro presente.

Quieras o no, te des cuenta o no, lo venimos cargando. Lo que aprendimos, todo lo que se nos grabó, aún cuando ya de grandes hemos creado nuestras propias formas de pensar y de hacer las cosas, inconscientemente está influyendo en nosotros.

Es conveniente tener una buena relación con nuestro pasado. Si hay algo que  de él, incomoda nuestro presente, debemos arreglarlo para liberarnos y concentrarnos mejor en el presente.

Que nuestra energía y nuestra concentración esté en el presente, viviéndolo alegre y ocupándonos del futuro.

¿Quieres ser feliz en el presente? ¡Arregla tu pasado! ¡Haz las paces con tu pasado!

Hay cosas de nuestro pasado que son difíciles de olvidar; si no fue lo mejor para nosotros podemos reinterpretarlo y sacar provecho de lo aprendido, o rehacerlo en positivo para sentirnos bien ahora.

 

Con tu mente y tu corazón arregla tu pasado, si es el caso: perdona, reinterpreta, acepta tu grado de responsabilidad en lo que te haya sucedido o mándalo a la …

Viajemos un rato en el tiempo. Trae a tu mente un asunto incómodo de tu pasado. Concéntrate en él por un momento, ahora di ahí lo que quisiste decir y no pudiste, lo que quisiste hacer y no hiciste.

Del pasado sólo hay que traer al presente aquello que aprendimos y que nos es conveniente; lo que nos incomodó, hay que arreglarlo.

Cambiando tu pasado, estarás cambiando tu futuro. La única manera de tener un futuro feliz, en paz, lleno de salud es arreglar tu pasado en el presente.

Germán Antelo, estudioso de los enemigos internos, considera que éstos están compuestos por tres agentes:

1.- Creencias Limitantes: Las más fuertes se instauraron dentro de nosotros en la medida que íbamos creciendo y con el tiempo se volvieron bien rígidas.

La sugerencia aquí es identificar las creencias nocivas y reprogramarlas a través de mensajes conscientes propios, y de visualizaciones personales.

2.- Saboteador: “Es una voz cuya principal arma es la desvalorización, fingiendo ser nuestro amigo que nos cuida de los peligros”, pero en realidad suele “bajarnos la moral, quitarnos méritos, crearnos inseguridad y generarnos miedos constantemente”. Busca mantenernos siempre en la zona de confort.

Para acallar esa voz, se sugiere buenas lecturas, música, frases positivas y optimistas, y acción.

3.- El Ego: Éste es fácilmente identificable. “Se presenta a través de buscar reconocimiento de los demás permanentemente”. Hace que nuestros actos los hagamos esperando siempre el reconocimiento externo. También nos hace caer fácilmente en la crítica a los demás, restando valor a otros y “estar constantemente a la defensiva. El ego ese ser rígido e inflexible de pensamientos, odia la paciencia y la tolerancia”.

Después de esto podemos asegurar que nuestros principales enemigos no están afuera de nosotros, sino los llevamos dentro, cargándolos a todos lados.

Así que, estimado lector, si tú te consideras un guerrero y quieres luchar, hazlo con tus enemigos internos. Identifícalos primero, conócelos bien, observa cuándo y cómo actúan; hazles frente, no caigas en sus redes.

A final de cuentas, no se trata de eliminarlos sino de controlarlos, sentir que nosotros tenemos el poder; empoderarnos frente a ellos significa no ceder a sus tentaciones o provocaciones; nosotros tenemos la verdad sobre nosotros mismos.

¡Es cierto eso!

¿Cuántas veces nos hemos propuesto hacer tal o cual cosa y no la hacemos? ¿Cuántos sueños hemos tenido y han continuado siendo eso?. ¿Cuántos deseos y ambiciones se han truncado y quedan dentro de nosotros como frustraciones y resentimientos?

Nos la pasamos echando la culpa a otros por no haber logrado tal o cual cosa que queríamos hacer o tener, ponemos como pretexto al gobierno de México, a Trump, … hasta al clima llegamos a exponer muchas veces, como causa por no haber obtenido lo que queríamos.

Quizá te cueste trabajo aceptarlo, pero el responsable de todo lo que te ha sucedido, de todos tus problemas, está en ti. Es muy cierto, no alcanzamos a darnos cuenta que los verdaderos obstáculos están dentro de nosotros, en nuestra mente.

Muchas veces hacemos lo contrario a lo que nos conviene hacer para lograr nuestros objetivos, hasta pareciera que conscientemente actuamos contra nosotros mismos, saboteando y bloqueando nuestros sueños, pero no es precisamente así, son obstáculos que se presentan y que los hacemos en forma inconsciente.

Identifiquemos esto. Dichos obstáculos son como entidades que nosotros mismos creamos en su momento, que fuimos desarrollando con el tiempo y que muchas veces llegan a dominar nuestra fuerza de voluntad; han crecido tanto que prácticamente tienen personalidad propia.
que nos han impedido.

¿Quiénes son esas entidades, o partes de nosotros mismos que alimentamos diariamente y permitimos que nos dominen?

Una de las fechas más importantes en la isla es la fiesta del pueblo, que celebran a lo grande el 29 de junio, ese día se festeja a San Pedro y San Pablo a quienes se les reza para que la pesca del camarón sea abundante, y llevan a cabo una carrera de canoas entre dos equipos de pescadores que representan a cada uno de los patronos.

De este paradisiaco lugar, llaman la atención las piezas de artesanía elaboradas a partir del mangle, unas esferas fabricadas con manta y hoja de palma en las que se conservan camarones secos.

El encanto de la isla y la mejor parte se encuentra en poder admirar cada detalle con calma, mientras la alegría de los isleños te contagian haciéndote parte del ambiente y de la propia isla; además podrás caminar con la mayor tranquilidad debido a que no hay ningún problema de trafico vehicular pues en la isla no hay autos.

Podrás disfrutar las delicias gastronómicas que son a base de pescados y mariscos; platillos como albóndigas de camarón, róbalo zarandeado, ostiones, ceviche, lisa a la parrilla y los tamales de camarón barbón, pero lo más tradicional es un platillo llamado Tlaxtihuilli, basado en caldo de camarón con chile y atole de maíz.

Es un destino interesante para aquellos a quienes les gusta caminar, disfrutar del clima tropical, el sol y el mar, así como escuchar, de la propia boca de los locales, las historias que se han ido pasando de generación en generación acerca de la Isla de Mexcaltitán, sobre cómo llegaron ahí y cómo es la vida en una pequeña isla a la que no le hace falta más de lo que ya tiene, pues realmente esa es la belleza del lugar.

No olvides llevar bloqueador y repelente de mosquitos, pues estos salen a partir de las seis o siete de la tarde.