Estimado detallista, llegó a nuestra redacción un artículo que fácilmente puede explicarnos, en forma general, por qué nos suceden las cosas que nos suceden, y no quisimos quedárnoslo sólo para nosotros.

El estudio de las causas

Todo efecto tiene su causa: ¿Qué origina o causa una situación? En el plano negativo podríamos analizar ¿por qué ocurren los accidentes? ¿qué origina los problemas? ¿cuáles son las causas de la pobreza?, etc.

Generalmente encontraremos que son nuestras acciones las que generan los efectos, pero antes de las acciones siempre hay un pensamiento, un plan, un método, sean éstos conscientes o no.

Estudiando las causas

Las acciones humanas siempre tienen sus consecuencias.

La Ley de Causa y Efecto es un principio que funciona perfectamente en todos los planos y trae a la realización todo lo que sembramos, ya sea en pensamientos, en palabras, decisiones o acciones. Esto quiere decir que todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y ésta trae una consecuencia, positiva o negativa, que dependerá, directamente de la causa puesta en movimiento. No existe el azar; la buena suerte o la mala suerte, sólo son resultados.

Todo tiene una causa, no hay causa sin efecto, ni efecto que no tenga una causa, tanto en lo físico como en lo mental o en lo espiritual.

Ya conocemos la causa de los accidentes, de las enfermedades, de las acciones de las mentes criminales, de la pobreza, de por qué fallan las cosas.

Examinemos nuestros pensamientos y nuestras acciones y podremos darnos cuenta de las cosas que nos han sucedido, están sucediendo y sucederán en el futuro.

No se trata de los personajes ni del tema de la película del mismo nombre, éstos son otros, verdaderamente macabros.

Se supo que, todavía hasta finales del siglo pasado, allá por una de las orillas del Cerro de la Estrella de Iztapalapa, con alguna frecuencia se reunían en las noches grupos de jóvenes a ingerir bebidas alcohólicas; lo hacían, entre otras cosas por la privacidad, por la aventura, porque no querían que los viera alguien y para que nadie los molestara.

Como sabemos, en muchas reuniones y después de unos cuantos tragos, risas, bromas y recuerdos vergonzosos, nunca falta quien eche a perder el rumbo de la velada.

En esta leyenda, de la historia que más se supo, fue la del grupo en el que iba Gloria, que de un momento a otro comenzó a llorar de una forma algo extraña, gritando que alguien los observaba desde la oscuridad, según ella eran unos hombres pálidos, tanto que parecían muertos; estaban vestidos con una capa completamente negra.

Negándose los demás a interrumpir la fiesta, tomaron aquello a tono de burla, y las risas les duraron un buen tiempo. Observando que a la mujer no se le pasaba el espanto, decidieron llevarla hasta el sitio donde decía los observaban para que se convenciera de que ahí no había nada.

Llegaron todos al lugar que decía Gloria, miraron alrededor, sin encontrar a nadie, fue entonces que Gloria se calmó. Ya de regreso al punto de su reunión, se sorprendieron un poco con los gritos de otra de las muchachas, la cual les decía que unos hombres de negro estaban ahí. Los chicos se molestaron un poco, y las reprendieron por la broma de mal gusto, alegando que una vez fue divertido, pero dos, ya era molesto.

Cambiaron de puestos, para evitar la misma situación, enviaron a las jóvenes a la parte de en medio y los hombres se colocaron en las orillas; fue entonces que Marco, se quedó viendo fijamente hacia el punto donde habían comentado las muchachas estaban esos que los observaban.

De pronto, Marco soltó un grito de espanto profundo, que les hizo a todos levantarse de un salto con las instrucciones precisas y claras ¡Corran! Iban de prisa hacia el auto mientras atrás de ellos, los hombres vestidos de negro se desplazaban con gran velocidad, saliendo de las penumbras y dejando ver lo que las chicas habían descrito.

Eran unas figuras delgadas, vestidas completamente de negro y con los rostros de muertos, que les dieron alcance como si sus pasos fueran gigantescos, a pesar de que sus cuerpos no se movían al darlos.

Estas figuras pasaron en medio de la fogata que habían encendido los muchachos sin quemarse y sin esparcirla, y en el momento en que estaban montados en el auto, simplemente las figuras lo atravesaron, tornándose en una visión transparente, que sólo desapareció ante sus ojos.

Sin saber qué o quienes son, se reportan estas apariciones en muchos lugares de la zona; no se sabe que hayan causado un daño más allá del susto. Este y otros casos dieron origen a la “Leyenda de los Hombres de Negro”, que observan desde las sombras, siendo vistos por las personas, una a la vez, no todos en grupo, saliendo de las penumbras para correrlos del lugar.