Reemprender un negocio significa inyectarle nuevas y renovadas energías, darle un nuevo empuje y oxigenarlo. Cada principio de año conviene hacerlo para no dejarlo caer, mantenerlo activo y competente.

Pero esto depende directamente de su propietario, de que nunca pierda su habilidad de emprendedor. En este sentido se puede decir que una persona es emprendedora cuando actúa de la siguiente manera:

1- El emprendedor tiende a ser un individuo independiente y autónomo. Siente la necesidad de ser su propio patrón, porque le es difícil someterse a modelos o procedimientos fijos; tiene cierta aversión a las estructuras jerárquicas. Experimenta una gran necesidad de realizarse, de romper la rutina, de lograr objetivos con su propio esfuerzo. 2- El emprendedor posee mucha energía y es capaz de mantener un ritmo acelerado de trabajo durante periodos relativamente largos. Compite consigo mismo para superar los estándares de realización que el mismo se ha fijado.

3- El emprendedor tiene una gran confianza en sí mismo. Cree firmemente en sus capacidades y en su habilidad para alcanzar los objetivos que se ha propuesto y para vencer los desafíos.

4- El emprendedor es capaz de determinar el riesgo inherente a un proyecto. Acepta dicho riesgo cuando percibe que son elevadas las posibilidades de éxito. Aceptar riesgos es una característica esencial del emprendedor. Pero también puede aceptar un proyecto sabiendo que las posibilidades de ganar son 1 de 3 si cree que tiene las habilidades y la experiencia necesaria para salir adelante.

5- El emprendedor es optimista y positivo.

6- El emprendedor esta motivado más por su necesidad de realización personal, que por el dinero, el prestigio o el poder.

En diversos estudios realizados se definió un perfil de emprendedor basado en competencias que reúne todas las características mencionadas con anterioridad:

Orientadas a operaciones administrativas e intelectuales • Planeación y Organización: capacidad de distribución óptima de recursos y acciones, manejo del tiempo con efectividad, para el logro de objetivos. • Sensibilidad al cambio: nivel de apertura para comprender aceptar y manejar nuevas ideas o enfoques. Con la flexibilidad para realizar ajustes eficazmente ante diferentes entornos.

Orientadas a las relaciones: • Estilo persuasivo: capacidad de convencer a otros mediante el uso de estilos interpersonales y métodos de comunicación apropiados, para lograr la aceptación de una idea, de un plan, actividad o producto. • Asumir riesgos: capacidad para tomar decisiones con conocimientos de causa y concientización, ponderando ventajas y desventajas de las mismas. Reflejando capacidad de juicio crítico y oportunidad.

Orientadas a sí mismo: • Auto confianza: grado de seguridad en sí mismo y de sus capacidades para la solución de conflictos o tareas, reconociendo sus fortalezas o debilidades. • Tenacidad: demostrar capacidad de seguir adelante aún en situaciones adversas con conciencia social, buscando siempre el logro de los objetivos establecidos con perseverancia, dinamismo, libertad y justicia. • Autodesarrollo: interés por el aprendizaje y la actualización, tanto personal como profesional.

Todas las características mencionadas se pueden encontrar en nosotros mismos en diferentes grados, y aunque no todos los individuos poseen dichas características, en general en la sociedad hay más emprendedores de lo que se cree, y esto se debe a que : • Las personas no saben que son emprendedoras. • Las personas se dan cuenta que pueden emprender algo, pero no lo hacen debido a la falta de experiencia, de conocimientos o recursos. • Las personas poseen cualidades básicas y los recursos necesarios para ser emprendedores, pero no se deciden a lanzarse, por dificultades derivadas del ambiente socioeconómico.

Lo importante es conocerse a uno mismo, conocer cuáles son las debilidades y fortalezas de cada uno y trabajar en sus competencias. De esta manera muchas de esas cualidades se irán desarrollando, la otra opción es que armen un equipo de trabajo que los complemente.

Tomemos en cuenta que el emprendurismo no es exclusivo del ámbito de los negocios, podemos ser emprendedores en cualquier área de nuestra vida, incluido el mismo puesto de trabajo ¿cómo?, siendo propositivos, optimistas, dinámicos, y un sinfín de características más que ustedes mismos irán conociendo y desarrollando….

En todo negocio, además de conocer a detalle el producto o servicio que ofrecemos, resulta de vital importancia conocer, en la medida de lo posible al cliente.

Existen algunas creencias básicas: 1) Un servicio superior al cliente crea la satisfacción del consumidor. 2) La satisfacción del consumidor produce su lealtad. 3) Las pequeñas empresas tienen un gran potencial para brindar un servicio superior al consumidor.

Componentes de la satisfacción del cliente: 1) Los elementos básicos del producto o servicio que los clientes esperan de todos los competidores. 2) Los servicios generales de apoyo, como ayuda al cliente. 3) Un proceso de recuperación para contrarrestar las malas experiencias. 4) Servicios extraordinarios que exceden las expectativas de los clientes y hacen que el producto o servicio parezca hecho a la medida.

Lo importante es evaluar al cliente en función de los factores, que se mencionan a continuación:

Factores sociológicos • Cultura • Clase Social • Grupos de referencia • Líderes de opinión

Factores Psicológicos • Necesidades • Percepciones • Motivaciones • Actitudes Una vez que se entienden estos factores, se pueden evaluar los mismos en función del producto o servicio a ofrecer. Si se satisfacen en alguna medida alguno o algunos de estos factores, nos daremos cuenta de que lo que ofrecemos, vale la pena.

Servicios extraordinarios pueden ser: • Llamar a los clientes por su nombre • Cuidado a la medida • Mantener el contacto

La calidad de los productos deberá ser siempre la adecuada y este factor no debe considerarse como extraordinario.

El entender lo que el cliente necesita y si el estado en el que éste se encuentre tiene como ventajas la lealtad de nuestros clientes así como la mejora continua en lo que hacemos, ofrecemos y vendemos.

Vivir es actuar. Actuar es decidir. La vida cotidiana es una sucesión interminable de decisiones. Algunas son pequeñas y no tienen consecuencias; otras son grandes y pueden determinar el curso de la vida. Cuando un patrón de toma de decisiones es racional, vivimos una vida racional. Cuando ese patrón es irracional, nuestra vida también lo es. Las decisiones racionales maximizan la calidad de vida propia sin violar los derechos de otros y sin dañar su bienestar y aumentan nuestras oportunidades de lograr la felicidad, de vivir exitosamente y de realizarnos.

El pensamiento crítico, cuando se utiliza para la toma de decisiones mejora la racionalidad de las decisiones hechas al elevar el patrón de toma de decisiones a un nivel de conciencia y de elección deliberada.

Nadie escoge deliberadamente vivir una vida irracional; sin embargo, son muchos los que escogen subconscientemente vivir una vida irracional o poco ética; al hacerlo, maximizan sus posibilidades de ser infelices y estar frustrados o de lastimar a otros en busca de ventajas para sí mismos.

Es importante que todo ser humano sea conciente que toda decisión generará consecuencias. En la medida que estructuramos y evaluamos nuestras acciones, la posibilidad de éxito en dichas decisiones aumentará.

“Grandes” decisiones

Hay dos tipos de grandes decisiones que uno tiene que aprender a reconocer en la vida:

1.- Aquellas que tienen consecuencias más o menos obvias a largo plazo (la selección de una carrera, el matrimonio, la selección de los valores, de la filosofía, decisiones familiares básicas).

2.- Aquellas cuyas consecuencias a largo plazo tienen que ser “descubiertas” (tales como las implicaciones de nuestros hábitos diarios, incluyendo las implícitas en nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio).

Las decisiones “no pensadas” resultan ser en general las más peligrosas, las decisiones que se cuelan en nuestras vidas sin ser detectadas o evaluadas. Es claro que no es posible lograr que todas nuestras decisiones sean conscientes, porque entonces no existirían los hábitos. En lugar de eso, procuramos evaluar las categorías o grupos de decisiones, por un lado las que son grandes por la cantidad de las mismas, y por el otro, las que son grandes por sí mismas.

La lógica de la toma de decisiones

La lógica está determinada por la meta que persigue esa decisión y por la pregunta que le sigue a esa meta.

· La meta: Decidir entre un grupo de alternativas, la que está más de acuerdo con nuestro bienestar y el de los demás. · La pregunta: Puesta en términos de terminar la siguiente frase: “En este punto de mi vida, enfrentado a estas alternativas (A, B, C o D) ¿cuál es la que tiene mayores probabilidades de mejorar mi bienestar y el de los demás?”

Las cuatro claves de la toma sensata de decisiones son:

1.- Reconocer que se está frente a una decisión importante. 2.- Identificar con precisión las alternativas. 3.- Evaluar lógicamente las alternativas. 4.- Tener la auto disciplina para llevar a cabo la mejor alternativa.

El presente artículo trata de identificar las causas más recurrentes que provocan que una empresa sea ineficiente e improductiva, ocasionando su desaparición.

1. Falta de Misión y Visión El no determinar la razón de ser y el rumbo de la empresa, es comparable a querer manejar un barco sin timón y sin un destino específico. La definición de la misión y visión permite lograr la motivación de los miembros de la empresa, al modelar sólidamente una cultura empresarial eficaz, a través de los valores, filosofía y aspiración que orientan la acción de la empresa.

2. Desconocimiento de sus Fortalezas y Debilidades. Así como de sus oportunidades y amenazas del ambiente externo, para competir exitosamente en el mercado. Es muy importante que la empresa identifique qué es lo que hace diferente de la competencia, ya sea a favor o en contra.

3. Carencia de Establecimiento de Objetivos. El dueño podrá tener claro los objetivos de la empresa, pero al no documentarlos y difundirlos al resto del personal que colabora en la empresa se realizan actividades que no se encaminan a la consecución del objetivo, desperdiciando importantes recursos.

4. Estructura Organizacional Deficiente, con Poder Centralizado. El 98% de las micro y pequeñas empresas son familiares, por lo que los puestos directivos están a cargo de la familia, ocasionando que no se consolide y crezca la empresa al priorizar intereses personales y sentimentales. Además, a pesar de que se conocen las actividades a desarrollar, no están documentadas, provocando que la mayoría de las veces, exista duplicidad de funciones e intervención de más de una persona en girar instrucciones a los empleados.

5. Falta de Políticas y Procedimientos. Regularmente no se tiene por escrito los manuales de políticas y procedimientos que proporcionen la información sobre el orden cronológico y secuencia de las operaciones que se realizan en la empresa.

6. Falta de Evaluación y Seguimiento. No se evalúa periódicamente la operación del negocio, no existen indicadores para medir el desempeño de las diferentes áreas de la empresa.

7. Comunicación Deficiente. Al no tener definidas las líneas de autoridad, se genera una comunicación deficiente entre los miembros de la empresa ya que no se conoce con certeza a quién acudir o no se generan vínculos de confianza para comunicar con oportunidad los problemas en la operación diaria.

8. Falta de Análisis Financiero. La contabilidad sólo se utiliza con fines fiscales y no para toma de decisiones, careciendo de controles y registros de ingresos, egresos, rotación de inventario, porcentajes de ventas a crédito, o no conocer la rentabilidad de la empresa, por citar algunos ejemplos. 9. Desinterés por los Aspectos Jurídicos-Corporativos. Desconocimiento de las responsabilidades legales como empresario, sin conocer las obligaciones fiscales del negocio; generalmente el único requisito que se cumple es el de acudir al notario para establecerse legalmente como sociedad, olvidando el resto de las obligaciones jurídicas.

10. Utilizar un Estilo de Administración Reactiva y no Preventiva. Falta de una adecuada planeación, organización, dirección y control, dejando a la empresa en la improvisación, o sea en resolver lo urgente y no lo importante.