Quiero mencionar algunos de los aspectos generales de la resiliencia, cómo se manifiesta y por qué nos conviene ser resilientes; empiezo:

¿Qué es la resiliencia, concretamente? ¿Qué afectaciones puede tener en nuestras vidas? ¿Cómo desarrollarla?

Se trata de la capacidad natural del ser humano, que podría ser la clave para salir airosos de cualquiera de las crisis que inevitablemente se nos presentan en la vida.

En épocas de crisis, los menos resilientes son los que más sufren, se tardan más y les cuesta trabajo adaptarse a las nuevas circunstancias.

A los más resilientes, sí les afectan las crisis, pero no sufren, se adaptan más rápido y con menos esfuerzos, y hasta “les sacan jugo”, aprovechando las oportunidades que todas la situaciones nuevas, buenas o malas, traen consigo. Superan sus afectaciones y con el tiempo se reponen y hasta llegan a estar mejor que antes.

¡Ah! pero los que no han desarrollado la resiliencia sufren mucho y los cambios o crisis los convierten en fracasos, viviendo como víctimas alimentando su sufrimiento y afectación del cambio.

Hay casos extremos de total carencia de resiliencia. Conocí a una señora que, lamentablemente, vio morir a su hijo, se sentía culpable de su muerte lo que la hizo sufrir tanto que empezó a enfermarse, no supe de qué, y antes del año del fallecimiento de su primogénito, ella murió de diferentes padecimientos. Nunca se puso a pensar que tenía otros tres hijos menores por los que debía vivir.

La Resiliencia se desarrolla a través de nuestros valores y principios, de nuestra autoestima y responsabilidad de sí mismos, a través de la reflexión, del razonamiento; de usar la mente en vez de las emociones, de perdonar y perdonarse así mismo, de una creencia espiritual fuerte. 

La sociedad actual está exigiendo de los hombres, un nuevo tipo de relación con las mujeres; un cambio de mentalidad y actitud hacia ellas.

Muchos hombres vienen arrastrando pensamientos y actitudes aprendidas en los años 60s, cuando el perfil masculino era de protector de la mujer, único proveedor del hogar y dominante en la familia.

No se trata de invertir los papeles, sino de equidad, simplemente. Es por justicia humana, por conveniencia y necesidad, que tenemos que aceptar que ellas han evolucionado, que hay nuevos valores.

Vivimos un período de fuertes cambios, y como todo cambio, provoca incomodidades, desequilibrios y hasta dolores y conflictos, pero de nosotros depende adaptarnos. 

Ya se observan hombres con enfoque feminista, que ayudan en casa barriendo o lavando trastes, que llevan porta bebés en el pecho, etc.

Desafortunadamente, a muchos les está costando trabajo aceptar que las mujeres merecen respeto, colaboración y reconocimiento.

1.- Flexibilidad en la venta de sus productos. Pueden despachar las porciones que el cliente pida, sin tener que ser una cantidad específica. Esto ayuda a que los consumidores distribuyan mejor su gasto y puedan adquirir otros productos.

2.- Son uno de los canales de distribución más importantes y estratégicos para los fabricantes de productos de consumo.

3.- Debido al gran número de tienditas que existen en México, éstas permiten que los productos de sus proveedores lleguen a los rincones más alejados del país. 

4.- Existe un vínculo afectivo dueño-cliente. Las tiendas de abarrotes por lo general son atendidas por los dueños; éstos llegan a conocer tanto a sus clientes que ya saben qué consumen, qué día compran, sus gustos, etc.; esto genera clientes leales y duraderos para la tienda.

5.- Percepción de comida fresca por parte del consumidor. Los dueños de las tiendas por lo general visitan dos o tres veces semanales los grandes mercados para abastecerse, y la comida que venden no es prefabricada o comida rápida como en las tiendas de conveniencia.

6.- Flexibilidad en el pago. El vínculo afectivo entre clientes y dueños de las tiendas, les permite muchas veces llegarles a fiar, generando un vínculo mucho más personal y de confianza, ya que lo que queda en juego cuando se fía es la reputación del cliente ante la tienda.

7.- Ubicación de las tienditas. Están en más lados y lugares que las de autoservicio y de conveniencia. Están prácticamente en cada esquina. Estos factores influyen mucho en los consumidores por la cercanía del lugar; siempre están más cerca de los hogares. 

1.- En épocas de incertidumbre, de pocos ingresos o de crisis, la mayoría de la gente tendemos a comprar sólo lo que necesitamos. Compramos en tiendas pequeñas; adquirimos menos productos, en cantidades y presentaciones pequeñas, y lo más cerca posible.  

2.- La mayoría de estas tiendas se encuentran en las colonias de menores ingresos.

3.- El segmento de población, al que principalmente se dirigen nuestras tiendas de abarrotes tradicionales, es a partir de la clase media baja hacia abajo; con esto, tenemos una gran oportunidad, ya que aquí se encuentra más del 50% de la población. 

4.- Este tipo de clientes son altamente sensibles al precio. En respuesta al reciente deterioro de las condiciones económicas que han surgido, los consumidores cuidan más sus gastos. 

5.- Las decisiones de compra de este tipo de consumidores son inducidas por el deseo de minimizar el costo total de compra; éste incluye tiempo y costo de transporte, lo que genera más gastos.

6.- Aunque estos consumidores, son percibidos como personas de escasos recursos, debido a la limitada capacidad económica y nivel de vida que tienen, en conjunto representan un importante gasto en productos de consumo masivo. 

7.- Estos segmentos dedican un mayor porcentaje de sus ingresos a las compras domésticas.

8.- Aunque en estos niveles, los ingresos son más bajos y en general llegan a comprar menos que las clases altas, el efecto neto del gasto doméstico puede ascender a sumas sustanciales con el tiempo.

9.- La dificultad para estos consumidores, de llegar a los supermercados y el tiempo transcurrido en el transporte, genera dificultades y mayores costos.

Fuentes: antad.net/expansion.mx/eleconomista.com.mx/comercioaldetalle.mx

Fortalezas y debilidades, oportunidades y amenazas, vienen juntas. Se interrelacionan en momentos, lugares y situaciones diferentes, pero continuos; esto las hace intercambiables, hasta cierto punto, a voluntad, a diferentes enfoques y perspectivas. 

Este año, las debilidades y amenazas que, en un análisis FODA, presentan las tiendas de abarrotes tradicionales, pueden ser eclipsadas por sus fortalezas, esto ante las oportunidades que se están presentando.

El incierto panorama económico que se vislumbra para México y para muchos países en este 2020, lejos de perjudicarnos podría beneficiarnos a los propietarios de tiendas tradicionales de abarrotes. 

Siempre que se presenta un panorama incierto o dudoso a nivel global, muchos consumidores, principalmente los de nivel medio hacia abajo, modifican sus hábitos de compra y de consumo, tratando de optimizar mejor sus recursos económicos.

En estos contextos, a los negocios grandes o de cadena, les cuesta trabajo responder rápido a las nuevas necesidades del mercado. Esto se debe a lo cerrado de sus sistemas y a la poca o nula flexibilidad que tienen los encargados de cada punto de venta. A diferencia de estos, las tiendas tradicionales pueden hacer cambios con mucha mayor rapidez, ya que las decisiones se toman directamente en los negocios.

De acuerdo con el presidente de la ANTAD, este año las tiendas de autoservicio y las departamentales, crecerán sólo el 6.8%, cuando en 2019 fue de 7.7%

Por su parte, desde hace 10 años, las tiendas tradicionales han estado disminuyendo su participación en el mercado nacional en aproximadamente un punto anual. Sin embargo, ante el escenario previsto, las tendencias podrán invertirse; el menor crecimiento de los negocios de la ANTAD, podría convertirse en una oportunidad para nosotros.

El investigador de mercados y estudioso del tema Fabián Ghirardelly, considera que, efectivamente, si la economía del país no mejora en el mediano plazo, este año las tiendas tradicionales pueden tener un repunte en su desarrollo.

Las posibilidades de que esto se dé, están fundamentadas en dos aspectos importantes:

1.- La ya evidente mala situación económica del país.

Esto hace que mucha gente cambie sus hábitos de compra; dicho de otra manera, se “amarre el cinturón” y decida comprar menos en las tiendas de autoservicio y más en las tiendas de la esquina.

En 2019, el PIB del país se contrajo en 0.1%, y para 2020 hay bastante incertidumbre de lo que pueda suceder con nuestra economía. Ante este panorama, y ya sea que la situación económica mejore o empeore, las tiendas tradicionales ganarán mayor presencia. 

Es una ley económica. Ante expectativas de crisis económica, los consumidores fragmentan sus compras y hacen compras más pequeñas; entonces, si seguimos con una economía estancada, este escenario podría favorecer el desarrollo de las tienditas.

2.- Los apoyos económicos que el gobierno hace llegar a las personas de escasos recursos. 

Ya desde nuestra edición de abril 2019, mencionábamos el impacto que podría tener el aumento a las pensiones, al salario mínimo y el apoyo económico a los mayores de 68 años, cuyo efectivo es dirigido a las clases bajas donde la propensión al consumo y al gasto es mayor que en los niveles altos.

Además, el gobierno federal piensa sacar nuevos apoyos sociales, enfocados a la clase más humilde de este país; esto generará un nuevo disponible de dinero para estas personas que deberá impactar en sus consumos.

Debido al bajo crecimiento de la economía que se vino dando en México desde 2019 y ahora con el confinamiento provocado por el coronavirus, muchísima gente verá reducidos sus ingresos en forma sustancial.

Esto hará que, por un buen tiempo, mucha gente compre sólo los productos más necesarios, en menor número y en tamaños más pequeños, evitando ir a las tiendas de autoservicio, por lo que preferirá comprar en las tiendas de abarrotes tradicionales.

Aprovecha esta oportunidad. Que no te falten los productos que más está demandando la gente en estos días, aquellos súper básicos como papel del baño, cloro, pan de caja, aceites comestibles, alimento para mascotas y bebés.

Además de lo anterior, una despensa básica para estos tiempos debiera contener los siguientes productos:

• Arroz; Frijoles; Lentejas

• Avena; Azúcar

• Aceite; Sopas de pasta

• Latas de atún; latería de alimentos en general

No obstante, tú conoces mejor el mercado de tu tienda y tendrás mayores elementos para determinar lo que más te compran.

Por su parte, la Central de Abastos y los fabricantes de productos de consumo, garantizaron el abasto de productos básicos.

Piensa que, un buen surtido de productos y un buen servicio en estas fechas, podrá generarte clientes permanentes.

Acomoda bien tus productos para poder despacharlos rápido y mantén tu tienda limpia e iluminada. ¿Y por qué no dar servicio a domicilio?

Un “gracias por venir” y una sonrisa, antes de retirarse tus clientes, serán como las cerezas en un pastel: el adorno que embellece y lo hace más apetecible; en el caso de las tiendas, retirarse con un buen sabor de boca, invita a regresar a comprar.

No olvides un líquido antibacterial para ti y para tus clientes.

• No te endeudes más allá de tus posibilidades, ya que pones en riesgo tu futuro.

• No gastes más de lo que ganas. 

• Arma bien tu presupuesto y cada vez que vayas a gastar, primero checa si puedes hacerlo.

• Evita caer en el consumismo, te hace comprar cosas que no necesitas.

• Si eres casado, todo gasto consúltalo con tu pareja.

• Busca fuentes complementarias de ingresos.

• No te des vida de rico hasta que lo seas, y cuando seas rico no te des vida de millonario hasta que lo seas.

• Lleva una vida sana, sin vicios, eso te evitará gastos futuros; podrías gastar todo tu dinero después, tratando de recuperar la salud. Cuídate desde ahora.

• Por mucho que sea lo que ganes, eso no te hará rico; sólo lo conseguirás ahorrando e invirtiendo inteligentemente.

El Sentido Común es “ese conocimiento que se adquiere a través de los sentidos de una manera espontánea, dispersa, acrítica y convencional”. Se trata de un sentido interno (no físico) que nos dice espontáneamente aquello que conviene hacer, lo que es mejor hacer.

El sentido común es complementario a los conocimientos, los estudios y las experiencias que hemos tenido, pero sobre todo es la aplicación de tales conocimientos y experiencias; es una mezcla entre lógica, experiencia, madurez, visión, un poco de inteligencia emocional y sobre todo de prudencia.

Lo opuesto al sentido común es la estupidez, aquella que nos hace actuar como salvajes, aquella que nos lleva a la autodestrucción o al daño. Dentro de las peores estupideces del hombre se encuentran las guerras, la creación de armas nucleares, el deterioro de la naturaleza, la pederastia, etc.

¿Qué nos hace perder el sentido común? El egoísmo, la deshumanización, el no pensar en las consecuencias de nuestros actos, la ansiedad y la desesperación, los excesos de confianza, la rebeldía, la presunción, el exceso de ambición y de poder, los resentimientos acumulados, la ignorancia, la falta de respeto a nuestra persona y a los demás, pero sobre todo, la irresponsabilidad y el sobreestimar nuestras capacidades.

¿Qué nos dice el Sentido Común?

En lo personal:

• Que es sano y hasta necesario para el cuerpo, la mente y el espíritu, tener satisfacciones de todo tipo, en equilibrio y como merecimiento, pero los excesos en el alcohol, el sexo, y el descanso dañan nuestro organismo, a veces lentamente, otras en forma radical.

• Que al igual que las diferentes especies de animales, todos tenemos una razón importante de existir. 

• Que si tratamos mal a alguien, no esperemos que ese alguien nos trate bien o que no nos guarde rencor por lo menos.

• Que no podemos gastar más de lo que tenemos o ganamos.

• Que los créditos a través de las tarjetas bancarias, de las casas de empeño o prestamistas particulares son los más caros del mercado y corremos el riesgo de caer en un quebranto económico si no los manejamos bien.

En los negocios:

• Que debemos iniciarlos a un tamaño que podamos controlar y que mientras aprendemos de ellos, podremos irlos creciendo poco a poco.

• Que no podemos gastarnos el dinero de las ventas porque lo necesitamos para reponer mercancía. 

• Que si no satisfacemos las necesidades que nuestros clientes esperan de nosotros, buscarán otro negocio donde sí las obtengan.

• Que en el camino al éxito siempre hay imponderables que están fuera de nuestro alcance pero que no debemos amedrentarnos por ellos.

• Que las cosas no se pueden hacer solas, que tenemos que actuar sobre ellas, haciéndolas o dirigiéndolas para que se concreten.

• Que siempre necesitaremos de los demás para tener éxito y que debemos ser justos con ellos, tratándolos bien y pagándoles lo correcto.

En general, el sentido común nos dice que tanto en lo personal como en nuestros negocios, debemos poner bien los pies en la tierra, manteniendo nuestro corazón y nuestra mente en el “cielo”.

Entender que la realidad es muy diversa, amplia y completa; hay necesidades terrenales, emocionales, mentales y espirituales que podemos satisfacer; la vida es en doble sentido: dar y recibir, y satisfaciendo las necesidades de otros, tarde o temprano, podrán satisfacerse las necesidades propias. 

Los entornos están cambiando, pero por muy malos que parezcan, siempre tienen su lado bueno y se les puede sacar provecho; aprendamos de los errores y evitemos “tropezar varias veces con la misma piedra”.

No necesitas ser muy inteligente para ser próspero, sino utilizar mejor la inteligencia que ya tienes.

Tampoco necesitas tener grandes estudios; es más importante tener objetivos y metas grandes y ser persistente en ellas, además de obsesionarte y entregarte totalmente, a riesgo de descuidar otras áreas de tu vida; esto es aceptable si tus objetivos van a ayudar a esas áreas.

Cualquier proyecto que tuvieres le podrás sacar mejores frutos si lo manejas de forma independiente, y podrás desarrollarlo siempre que te armes de un equipo de trabajo profesional, manejando todo a tu estilo personal.

Cualquier sueño, visión o proyecto que te atraiga y le tengas fe, requerirás visualizarlo hacia el futuro. 

No necesitas ser un Steve Jobs, sino crear algo que enriquezca, complemente o utilice algún producto o servicio ya existente.

Piénsalo, planea algo, no te desesperes, busca información, ve haciéndolo grande, y no te angusties si te tardas un poco.

Todos deseamos ser exitosos, pero muy pocos pagamos el precio para lograrlo. 

Aunque no siempre es monetario, en ambos, éxito o fracaso, se paga un precio:

1.- El del éxito se paga con:

• Esfuerzo para concentrarse en las metas, tareas, etc.

• Voluntad y sacrificio para trabajar más horas de las normales. 

• Tener la paciencia necesaria para que se logren las metas.

• Vivir austeramente.

• Constancia y persistencia.

El beneficio aquí, es el logro de lo que nos propusimos; además, se gana autoconfianza y seguridad.

2.- El fracaso se paga con:

• Pobreza, mediocridad y frustración.

El pago del éxito es voluntario, intenso, por adelantado y en mediano plazo; el otro, es obligado, posterior y es de largo plazo.

Si de todos modos se paga un precio, paguemos el del éxito. 

¡Tú decides!