Para entender los rápidos cambios de los últimos tiempos, adaptarse a ellos inteligentemente y sacarle provecho, requerimos de ciertos niveles de flexibilidad.

Ser flexible no es cuestión de altos estudios ni de inteligencia superior, sino de actitud y de valor.

Sin alterar nuestros valores, nos conviene ser lo suficientemente flexibles para entender y resolver los problemas, para conocer las actitudes y puntos de vista de otros, para ver las cosas de manera diferente y encontrar nuevos caminos y formas de lograr nuestros objetivos.

El cerebro por sí mismo es flexible, ello nos permite tener flexibilidad en nuestros pensamientos y actitudes.

La búsqueda de opciones es consecuencia de la flexibilidad. Los inventos, los descubrimientos y el éxito en los emprendimientos, siempre han sido resultado de la flexibilidad que han tenido sus autores.

¿Qué tanto te endeudaste con el “Buen fin” de noviembre y con los gastos de diciembre?

Te cuento este caso: en el Buen Fin de 2017, el amigo de un amigo compró un auto; él no tenía comprobantes de ingresos pero de alguna manera le autorizaron el crédito. Al segundo mes de adquirirlo ya se estaba “tronando los dedos”, sólo pudo pagar la primera mensualidad.

Entonces comenzó el “acoso”; desde antes de las nueve de la mañana del día siguiente en el que debió hacer su segundo pago empezaron las llamadas, exigiéndole ponerse al corriente o dar una fecha precisa en que cubriría el atraso. Me comentaba que las mujeres de cobranza no eran nada amables, que hasta le daban ganas de mandarlas a la “chin….”.

La solución anticipada a cualquier tipo de situaciones como ésta, es hacer un presupuesto, pero no para guardarlo solamente, sino para tenerlo a la mano y consultarlo en cada egreso que tengamos que hacer.

La mayoría de los mexicanos no estamos acostumbrados a hacer un presupuesto; compramos y gastamos sin ninguna planeación; lo hacemos por emoción, por gusto o por las aparentes oportunidades que vemos.

Muchos le huyen a hacer un presupuesto porque éste debe responder primeramente a necesidades y no a caprichos ni simples gustos que, en un momento dado, no podríamos darnos.

Un presupuesto habla por sí mismo; nos indica de dónde viene el dinero y a dónde irá. Es como un mapa que nos permite ir viendo cada uno de los pasos en el camino hacia el control de nuestro dinero, planteando nuestras necesidades y nuestras posibilidades concretas y  midiendo nuestra fuerza económica.

No hay duda de la gran capacidad con la que las nuevas generaciones vienen armadas.

En los últimos años, la creatividad juvenil se ha venido desarrollando con más fuerza; hoy encontramos chavitas que nos sorprenden y nos ponen ejemplos que nos convendría imitar.

Es el caso de Kana Min, que de la nada crea dibujos muuy padres, creaciones únicas que buscan identificar su pensamiento plasmándolo en un dibujo; sin técnicas, sin estudio, simplemente siguiendo los pasos de gente experimentada, arriesgándose a hacerlo sin pensar en el qué dirán.

Y al final “WOW”, las sorpresas que se lleva uno, con simplemente admirar cada línea, cada color, cada detalle, dentro de los gustos de esta artista.

Lo que finalmente era una tarea escolar, se pudo convertir sin pensarlo y sin planearlo, en una obra de arte para ella misma; simplemente en ese momento surgió la inspiración y el impulso de hacerlo.

Amigo microempresario, si ves dentro de tu negocio, que ese cambio en tu tienda que has tenido en mente durante algún tiempo, te convence, simplemente hazlo, eso generará que tengas ganas de estar ahí siempre, porque es tu espacio donde en ocasiones estás desde las seis de la mañana hasta las 11 de la noche; prácticamente es todo para ti: tu recámara, tu sala, tu cocina, tu comedor; todo lo tienes ahí, es desde donde atiendes y ofreces una sonrisa a cada visitante a a tu negocio.

Hoy esta jovencita nos demostró que cuando algo nos gusta, simplemente hay que hacerlo.

Recuerda: el que no arriesga, no gana.

¡Gracias, Kana Min!

Ya estamos en un nuevo año y qué mejor momento para reflexionar sobre algunas cosas que dejamos pendientes en 2018.

Aquí te van algunas recomendaciones para arreglar lo más que puedas, las tres áreas más importantes de tu vida:

Tus relaciones• Construye explicaciones satisfactorias de las cosas incómodas que te sucedieron y háblalas con las personas con las que hayas tenido problemas. Acepta las explicaciones de ellas y analiza las tuyas.• Aprende a pedir perdón y a pedir que te pidan perdón. Esto es muy reparador.• Si es necesario establece tu independencia emocional de los demás para no afectar tu autoestima y bienestar ni la de los otros.

Haz un balance de tu vida laboral• La rapidez con la que vivimos 2018 podría dejarte confuso respecto a tu desempeño y de lo nuevo que aprendiste en tu negocio. Habla con algunos clientes para saber qué puedes mejorar este año; eso te dará dirección sobre trabajar mejor en 2019.

Tus finanzas• ¡Revisa tu bolsillo! Haz un balance de tus deudas pendientes y actualiza tus planes de pago para acomodarlos a tus necesidades y posibilidades reales. Haz esto a nivel personal y lo mismo para tu negocio.• Al igual que las empresas grandes, haz un balance financiero: revisa, evalúa y saca tus conclusiones sobre cuáles fueron las acciones que dieron progreso a ti y a tu negocio, y cuáles las afectaron y por qué.• Inicia el año con una cifra clara de lo que realmente debes y haz un plan que te permita salir de lo que no te conviene.• Lo más importante ¡HAZ UN PRESUPUESTO para 2019! Éste te dará el mapa por el que te podrás mover financieramente, sin afectarte.

¡Feliz año!

Actualmente en México vivimos un ambiente donde diferentes factores están creando incertidumbre en muchas personas. Nos preocupa el TLC, el precio del petróleo, las próximas elecciones, la amenaza de una reforma fiscal en Estados Unidos, los temblores, etc.

Y no es para menos, pocas veces en México se habían juntado tantos aspectos que pudieran afectarnos en el futuro cercano. La falta de certeza sobre qué pasará en cada caso, crea inquietudes e incertidumbre porque cualquier cambio negativo afectaría fuertemente no sólo la cuestión económica, sino también lo social, lo político y lo empresarial.

 

La incertidumbre está asociada a lo desconocido, provocándonos inseguridad, intranquilidad, ansiedad, temor, etc. Muchos se sienten en peligro, y eso les causa sufrimiento. Las dudas sobre esto pueden provocar, en caso extremo, estrés, y hasta pueden afectar nuestra salud.

Tengamos cuidado porque el estrés, la angustia, el temor, etc., hacen que se exageren los problemas; hacen que nuestro estado de ánimo negativo provoque problemas en otras áreas de nuestra vida o que tomemos decisiones equivocadas, alterando nuestro bienestar.

Nos conviene aceptar que la incertidumbre es parte de la vida; es constante y en muchos casos permanente. Nadie puede predecir el futuro, ni siquiera los que provocan los cambios. 

Si vemos los cambios como amenazas, sentiremos miedo al futuro, por lo que en todo caso el manejo de nuestras emociones es importante. Aprendamos a controlarlas  a través de ejercicios de respiración y evitemos caer en el pesimismo. Hagamos ejercicio, evitemos los chismes y las malas noticias, cuidemos nuestra salud, busquemos actividades que nos relajen y distraigan.

No permitas que la incertidumbre afecte tu estado de  ánimo. Puedes encontrar consuelo en tu religión. Los mexicanos estamos acostumbrados a los movimientos, no sólo los telúricos, sino a esos que nos sacan de “nuestra zona de confort”.