Cuenta la leyenda, que en el Panteón de Belén de Guadalajara, Jal., se presentó un suceso donde un estudiante de medicina se volvió loco. 

Resulta que hace tiempo, varios estudiantes de medicina estaban de internos en el Hospital Civil, adjunto al panteón.

Un día, un estudiante quiso demostrar su valentía; les apostó a sus compañeros que entraría completamente solo al panteón, a las diez de la noche, hora en que se daba “el toque de ánimas” en la iglesia cercana y, según se decía, a esa hora salían los muertos de sus sepulcros.

Para confirmar su hazaña, les dijo que entraría hasta el fondo del corredor y clavaría un clavo, para que sus incrédulos compañeros lo vieran al día siguiente. 

Al escuchar el primer campanazo, el atrevido estudiante brincó la barda y entró al panteón caminando con paso firme y seguro hasta el fondo del corredor, cargando en sus manos un martillo y un clavo.

Cuando llegó al fondo del oscuro corredor, clavó el puntiagudo metal, pero al retirarse notó que alguien lo detenía. 

Por más esfuerzo que hacía por correr, sentía que una mano lo tomaba fuertemente del hombro. Quiso gritar, pero no pudo; un nudo en la garganta se lo impidió. Estaba tan asustado y desesperado que se desmayó.

Al día siguiente, sus compañeros entraron al cementerio para ver qué había sucedido. Lo encontraron tirado en el suelo pero sujeto a una pared, su bata estaba asegurada con el clavo; con mucho trabajo logró decir que un fantasma le había clavado la bata.

A raíz de esto el estudiante perdió la razón y acabó vagando por las calles hasta que un día lo encontraron muerto.

Este panteón es una joya clásica de la historia de Guadalajara; se ubica a un costado del antiguo Hospital Civil de Guadalajara.  

Está repleto de misteriosas leyendas y apariciones de ultratumba. Se empezó a construir en 1787 debido a  las epidemias que azotaron a la ciudad por esos años, y a que la ciudad no contaba con espacios funerarios suficientes.

En el lugar fueron construidas diversas fosas comunes que sirvieron para controlar los miles de fallecidos. 

En 1833 Guadalajara vivió una segunda epidemia de cólera morbus, por lo que en ese mismo lugar se abrió una nueva fosa común para las víctimas de la enfermedad, y que se le conoció como el “Panteón de la capirotada”, por la forma en que tenían que ser enterrados los cadáveres: una pila de cuerpos y después echaban cal o tierra.

Luego, en 1850, durante otra epidemia de esa misma enfermedad, en el lugar se habilitó una tercera fosa común. 

Años después, el panteón fue rescatado y remodelado casi en su totalidad y pasó de ser el sepulcro de los pobres y desamparados al camposanto más importante de la ciudad. 

La última inhumación se realizó hacia finales del mismo siglo.

En la Actualidad es un museo, sede de diversas actividades culturales que enardecen el ambiente enigmático del lugar, 

En él, es común transitar por las tumbas y mausoleos majestuosos a través de recorridos turísticos, sobre todo los guiados que se realizan en la media noche.

Por su riqueza arquitectónica está protegido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y considerado Tesoro Arquitectónico Nacional.

El Panteón de Belén es un sitio repleto de historias y anécdotas que podrás escuchar de viva voz al entrar ahí. Sus  leyendas son únicas y dan un toque macabro al sitio. 

Es la tumba del niño Ignacio Torres Altamirano “Nachito”. La leyenda comienza con su muerte el 24 de mayo de 1882. Se dice que murió de nictofobia (miedo enfermizo a la oscuridad). 

Cuenta la leyenda que desde su nacimiento sufría este padecimiento, por lo que en las noches, sus padres ponían antorchas en su recámara para iluminarla y que pudiera dormir tranquilo; pero una noche, las antorchas se apagaron y a “Nachito” le dio un infarto fulminante. Al día siguiente, sus padres lo encontraron ya muerto en su cama.

Los padres enterraron a Nachito en el panteón de Belén, ahora museo, de Guadalajara, Jal.

Al día siguiente de su entierro, el sepulturero encontró el ataúd afuera de la tumba. Dio aviso a sus padres pero éstos no pudieron ir,  por lo que el sepulturero lo enterró de nuevo. Esto sucedió durante diez días. 

La gente empezó a decir que Nachito padecía “mal del diablo”, que la tierra no lo quería y por eso lo escupía.

Sus padres decidieron modificar la tumba, construyendo una encima de ésta, porque, según ellos, no podía descansar debido a la nictofobia que padecía. La tumba está hecha de piedra y tiene unas aberturas a los lados para que entre la luz. 

En  las esquinas de la tumba decidieron poner cuatro obeliscos y en cada uno de éstos ponían unas antorchas para iluminarlo durante la noche.

Hoy en día, la gente lleva juguetes a Nachito porque dicen que si no le llevan algo, puede acompañarlos hasta su casa y hacerles travesuras. 

Se sabe que Nachito sí juega por las noches con sus juguetes; según los sepultureros tienen que recogerlos antes de abrir el panteón porque los encuentran regados alrededor de la tumba.  

Si alguien se lleva un juguete de la tumba, Nachito se enoja y se va con él y le pasarán cosas raras.


1. Día de muertos maya, “Hanal Pixán”.

En las culturas mayas se amarran a los perros para que el alma del difunto que llega a visitar tenga el paso libre, y a los niños les ponen un listón negro en la muñeca de la mano derecha para protegerlos de que los espíritus se los lleven.

“La comida para las almas”, es un platillo típico, el “Pib”; que es como un tamal gigante que lo cocinan enterrado con el calor de la leña y piedras calientes.

2. Día de muertos en Campeche, “Pomuch”.

Allá, la tradición es desenterrar a sus muertos; lo hacen para limpiarlos y colocar sus restos en una caja de madera para acompañarlos ese día, paseándolos por el panteón para después regresarlos y quedarse a comer ahí mismo. Hacen esto después de que su familiar cumple tres años de haber fallecido.

Aunque raro, lo hacen como un gesto de amor, pues limpian los restos óseos de sus difuntos con paños limpios y bordados para la ocasión.

3. Mixquic, Ciudad de México.
Este pueblo tiene raíces coloniales en su arquitectura, de las que destaca el ex convento de San Andrés Apóstol que cuenta con figuras prehispánicas que representan al dios de la muerte. Tienen un altar de calaveras con cráneos humanos reales que se llama “Tzonpantli”, el que cada año adornan con flores de cempasúchil y velas.

Aunque muy prehispánica la celebración aquí, la combinan con música bailable y mariachis; además escenifican un sepelio, en donde acuestan a un hombre en un féretro fingiendo que está muerto mientras su mujer va pidiendo dinero; cuando ya están a punto de enterrar al supuesto cadáver, éste salta del ataúd para correr despavorido entre la multitud que ríe a carcajadas.

El gobierno calificaba a los líderes como terroristas, delincuentes y un peligro para la seguridad nacional, por lo que con el fin de terminarlo, el 2 de octubre de 1968 perpetró la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.

El fanatismo contra lo estudiantes de esa época era relativamente fuerte. Gobierno, clero, empresarios, y muchos conservadores se formaron un concepto negativo de los estudiantes, satanizándolos sólo por ser eso.

El caso extremo de este ambiente social se dio en el estado de Puebla en septiembre de ese año. Cuatro muchachos, trabajadores de la Universidad de Puebla (BUAP), llegaron a San Miguel Canoa, una población localizada 12 kms al nor-oriente de la capital del estado; su objetivo era escalar el Volcán La Malinche, ubicado junto al poblado.

Algunos lugareños los empezaron a ver maliciosamente; los vieron jóvenes, se enteraron que venían de la BUAP y los creyeron estudiantes, por lo que rápidamente fueron a avisarle al cura del lugar.

Algunos inventaron cosas como que habían ofendido a la comunidad burlándose de sus usos, costumbres y de su idioma o que se habían ido sin pagar la cuenta en una tienda. Los calificaron como comunistas, “palabra que allá relacionaban con ‘el diablo’ o ‘satanás’ concepto que era parte del discurso clérigo que recibían del sacerdote”. El resultado de esto fue el linchamiento.

A raíz de esto, los habitantes de Canoa se crearon una fama de muy peligrosos, misma que se ha reforzado con los recientes linchamientos en el Estado.

Aunque los lugareños han querido olvidar ese asunto, muchos jóvenes oriundos del lugar han sufrido la discriminación al buscar trabajo en otras poblaciones, principalmente en la capital del estado, sólo por ser de Canoa.

¿Creerás que en 1968, en algunos lugares y zonas de la CDMX, ser estudiante, o que te identificaran como tal, era peligroso? Más aún si eras de la Facultad de Economía o Ciencias Políticas de la UNAM.

Podías ser arrestado o discriminado por mucha gente mayor que aún creía en las declaraciones oficiales. ¡Hasta te podrían linchar!

¿Por qué? Te hubieran calificado de comunista y enemigo del catolicismo y de Dios mismo. Esto fue cierto, mi abuelo y sus amigos me contaban que ellos mismos padecieron ese riesgo.

Todo esto sucedía por el ambiente social tan difícil que se vivió en esa época debido a las acciones policiacas contra el movimiento estudiantil de ese año.

Este movimiento detonó en julio de ese año, después de un enfrentamiento entre alumnos de las Vocacionales 2 y 5 del POLI y la preparatoria Isaac Ochoterena, incorporada a la UNAM. Los granaderos intervinieron para disolver el pleito, deteniendo a varios estudiantes y penetrando a las instalaciones de dichas vocacionales persiguiendo a otros.

A partir de ahí varias escuelas se unieron en paro de labores protestando por la introducción de los granaderos a las escuelas, por lo que los estudiantes iniciaron una serie de manifestaciones exigiendo la desaparición del cuerpo de granaderos y la destitución de los jefes de la policía preventiva del DF.

El movimiento fue creciendo y las acciones de protesta se realizaron durante agosto y septiembre.

Dicho movimiento fue criminalizado y reprimido continuamente por parte del gobierno, quien buscaba convencer a la sociedad de que “era un intento de derrocar al gobierno para instaurar un régimen “comunista” como parte de un “Plan Subversivo de Proyección Internacional”.

Me hubiera gustado ser médico forense para hacerle una autopsia al Mar Muerto y conocer las causas de su fallecimiento, ¡Ja, ja, ja!

Resulta, dicen los conocedores de esto, que debido a su alto nivel de salinidad, le dicen Mar Muerto porque no puede existir ningún ser vivo en él.

¿Y por qué tanta sal? El clima caluroso y seco de la zona donde se localiza hace que se produzca una evaporación muy intensa de su agua. Como lo que se evapora es sólo el agua, la sal se queda en él, lo que ha ido aumentando su salinidad.

En realidad se trata de un lago salado, alimentado por las aguas del río Jordán, y que por cuestiones geológicas está ubicado a 420 metros bajo el nivel del mar. Según los estudiosos es el punto más bajo de la Tierra. ¿Un mar situado a 420 metros bajo el nivel del mar? ¡Así es!

Está ubicado en el medio oriente, entre Israel/Palestina y Jordania, una zona muy calurosa que hace que se evapore mucho el agua de su superficie.

Tiene 76 kms de largo, con un ancho de 16, y cuenta con una profundidad media de 118 metros, con una máxima de 378.

Sus aguas no tienen salida a ningún lado, y son eliminadas solamente por la evaporación y por la filtración.

Otra característica, a la que yo llamó “su principal secreto”, es que si te metes en sus aguas no te hundes, aunque tampoco puedes nadar. Sus altos niveles de sal impiden el hundimiento.

Debido a esos mismos niveles de sal, mucha gente, ha tomado al Mar Muerto como una opción de salud, acuden para darse baños de agua de sal.

La composición química de su agua es significativamente diferente al agua de los mares normales. “Sus aguas son relativamente ricas en calcio, magnesio, potasio y bromo, y relativamente pobres en sodio, sulfatos y carbonatos”.

Fue un domingo, precisamente el 28 de julio de 1957, cuando a eso de las tres de la madrugada los chilangos sintieron que “les movieron el piso”, y muy asustados se tuvieron que levantar para salir corriendo porque creyeron que la casa se les venía encima.

Fue un temblor de 7 grados, del que este 2017 se cumplen 60 años.

Se sintió en todo el centro del país. Claro, aquél temblor no se compara con el sucedido en 1985, pero en ambos, CDMX fue la más afectada. En aquella ocasión hubo 700 personas fallecidas y más de 2 mil 500 heridas.

Son muchos los daños y las historias que se pueden contar de ese temblor, pero lo que más destacó fue la caída de “El Ángel de la Independencia”, a quien parece que también lo “agarró” dormido, ya que no pudo sostenerse y cayó de su pedestal. Durante varios días la expresión general en CDMX era “nos quedamos sin ángel”.

Se cuenta que muchos todavía bailaban en los centros nocturnos en aquella madrugada y que salieron intempestivamente despavoridos hacia San Juan de Letrán, Juárez y Bucareli. Fue un buen pretexto para irse sin pagar, pero el susto les bajó muy rápido la borrachera.

“Fueron incalculables los daños materiales, algunas calles de la ciudad se habían abierto; 25 edificios sufrieron daños mayores y muchas casas quedaron dañadas. El único edificio que aguantó fue la Torre Latino”, claro era muy joven, se había inaugurado apenas un año antes.

“En la esquina de Frontera y Álvaro Obregón, en la céntrica colonia Roma, en el predio donde hoy hay un hotel, murieron 33 personas aplastadas”.

El techo de la nave central de La Merced se vino abajo.

En el puerto de Acapulco se relata que el mar se retiró 30 metros y provocó un tsunami que arrasó la costera.

De pronto conocemos a alguien que nos gusta, que nos deslumbra con su forma de hablar, con su presencia, por el dinero que gana, por cómo huele, y nos decimos que esa es la indicada, ¿nuestra pareja ideal!, y que esa persona nos hará felices.

Pero ¡ohhh!, pasa el tiempo y nos damos cuenta que nos equivocamos, que no es lo que esperábamos. ¿Por qué sucede esto?

La mayoría estamos dependiendo de otra persona para lograr nuestra felicidad, buscamos que se ajuste a nuestros gustos y necesidades.

Pero la realidad es que la pareja ideal es sólo un mito, un deseo inalcanzable, no existe afuera, quizá por eso muchos jóvenes deciden no casarse. Para qué comprometerse con alguien, a largo plazo, si no es tal como uno quiere que sea.

Deberíamos dejar de buscarla y de esperar que  aparezca.

La pareja ideal, podemos irla formando nosotros mismos, poco a poco con un poco de inteligencia y paciencia.

Cómo ir formando a la pareja ideal:

• Busca a alguien que te guste y con quien puedas armar un proyecto de vida común.

• Conviértete en la pareja ideal de esa persona.

• Crea con ella una relación …

– Donde haya libertad y confianza, y donde se acepten las imperfecciones de ambos.

– Donde las cosas que no nos gustan del otro se comprendan y se asuman con respeto.

– Donde haya una unión de corazones y mentes frente al mundo, en una especie de complicidad.

• Haz una relación “donde ambos logren fusionarse y sientan placer del otro, donde haya comunicación total en el lenguaje de sus cuerpos”.

• Una relación donde cada uno sea el mejor aliado del otro; donde haya reciprocidad en comprensión y cuidados; donde ambos se defiendan, se deseen, se echen de menos y se admiren.

 

Respirar es una de las funciones más importantes del cuerpo para mantener y prolongar la vida.

Debemos aprovechar la flexibilidad del diafragma para que el pulmón se expanda hasta el punto de aprovechar toda su capacidad.

Como la respiración es algo que podemos controlar y regular, es una herramienta útil para lograr un estado relajado y claro de la mente.

Respirar de forma controlada no sólo ayuda a que el cuerpo y mente trabajen al máximo, sino que también puede proveer los siguientes beneficios:

• Reducir la presión sanguínea.

• Combatir el estrés, la depresión y la ansiedad.

• Lograr un estado de relajación.

• Desintoxicar y liberar toxinas del cuerpo.

• Aliviar el dolor y problemas emocionales.

• Aumentar la masa muscular.

• Fortalecer el sistema inmunológico.

• Mejorar la calidad de la sangre.

• Fortalecer el corazón.

Ejercicios de respiración efectivos para relajación, reducir la ansiedad y el estrés. Técnica 4-7-8.

El siguiente ejercicio es un tranquilizador natural y mientras más lo hagas, mayor su efecto. Para aprender el ejercicio tendrás que hacerlo en un posición sentada con la espalda derecha, pero una vez que lo domines lo puedes hacer cuando quieras y como quieras.

Instrucciones:

• Exhala completamente por la boca, haciendo un sonido de “fuuuu”.

• Cierra la boca e inhala silenciosamente por la nariz mientras cuentas hasta cuatro (4), permitiendo que se expanda tu abdomen.

• Aguanta la respiración contando hasta siete (7).

• Contando hasta ocho (8), exhala completamente por la boca haciendo un sonido de “fuuuu”, sintiendo que tus hombros, brazos, espalda y estómago se van soltando.

Repítelo tres veces seguidas, por la mañana y por la tarde-noche. Además, puedes hacerlo cada ocasión que te sientas tenso o entres en pánico.

Si sientes mareo al hacer este ejercicio, no te preocupes, es normal y te pasará pronto.