Aunque mucha gente ya lo sabe, sigue resultando increíble que la mayoría de las plantas tienen órganos femeninos y masculinos. 

En su desarrollo, las plantas presentan dos fases, una es vegetativa y la otra es de florecimiento.

En la primera, las plantas crecen solamente hasta llegar a su altura; en la segunda fase, la de florecimiento, la planta deja de crecer y toda su energía la destina al desarrollo de las flores en las que se manifiestan sus órganos sexuales.

La parte femenina de una flor está en el pistilo, ese tronco que está en el centro de cada flor. En la parte de abajo de éste se encuentra el óvulo y dentro, una bolsita donde están los huevos reproductores.

A su vez, la parte masculina se encuentra en los estambres, esa especie de antenas que están alrededor del pistilo.

La polinización inicia con la transferencia de los granitos que están en la punta de los estambres, conocidos como polen y dentro del cual están integradas las células reproductivas masculinas.

Para esto, las plantas utilizan al viento, aves, diversos insectos o el agua, quienes transportan el polen a las diferentes flores donde se posan.

Para que las abejas vayan a las flores, éstas, provocativamente, emiten un líquido cremoso azucarado que las atrae, para quienes es su alimento principal y que después convertirán en miel. 

El proceso de polinización concluye cuando las células masculinas llegan al pistilo. Posteriormente, empiezan a germinar para entrar al óvulo de la planta, y cuando entran en contacto, generan la fecundación del fruto.

Al final se trata de la introducción del órgano sexual masculino (polen) al interior del órgano sexual femenino (óvulo). ¡Facilito!

Todos dependemos de ellas; los científicos aseguran que “las abejas son los agentes polinizadores más importantes de la naturaleza”, y sin exagerar, esa función es vital para la existencia de la humanidad. 

Para las abejas, su misión principal, lo que las mueve a ir de flor en flor, no es la polinización, sino recoger su alimento, ese líquido dulce que está en ellas.

Dentro de ese trabajo, y para nuestro bien, van recogiendo “sin querer queriendo” como decía el Chavo, polen de cada flor en la que se posan y van dejando un poco de éste al pasar de unas flores a otras, contribuyendo así a que se produzca la fecundación de las mismas. 

¡Qué maravilla! El problema radica en que durante los últimos años su población ha estado disminuyendo cada vez más, no sólo en México si no en todo el mundo, y pudieran extinguirse.

Tomemos en cuenta que su extinción provocaría un efecto en cadena; es decir, desencadenaría un daño mucho más grande. 

La causa de esto se debe a:

• La contaminación del aire, que hace que se les dificulte oler las flores a grandes distancias.

• El cambio climático cambia los procesos de algunas plantas haciendo que sus flores no estén listas para ser polinizadas.

• La urbanización, porque cada vez hay más cemento y menos flores, con lo que a las abejas les resulta más difícil encontrar su alimento. 

• Los pesticidas, que contaminan y pueden envenenar el polen de las flores.

Nuestro “granito de arena” para evitar la extinción de las abejas es plantar flores; en el patio, balcón, terraza, azotea o ventana; donde se pueda, pero nunca contaminarlas con pesticidas.

Mala onda; cuando supe de la posible extinción de las abejas, de momento me dije, “qué bueno, así ya no me picarán”. Esto es porque parece que les caigo mal; me han dejado sus aguijones enterrados varias veces.

Minutos después me contradije; “qué tonto soy,  ya no sé lo que digo”, mi resentimiento contra ellas me hizo olvidar, por unos segundos, la gran importancia que tienen para la vida de muchas frutas y verduras, y de nosotros mismos.

Sin ellas corremos el riesgo de extinguirnos también, pues como dijo Einstein una vez, “Si la abeja desapareciera del planeta, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida”.

Es tanta la importancia de estos animalitos que ya no es sólo la baja producción de miel de los últimos años, lo que tanto nos preocupa, sino la transportación del polen a otras plantas que sirve para su reproducción. 

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “el 75% de los cultivos alimentarios a nivel global dependen de la polinización por insectos y otros animales”, y las abejas concretamente, polinizan más de 100 mil especies de plantas.

Esos cultivos alimentarios, son los que consumimos mujeres, hombres, ganado y muchos animales salvajes, así que podemos imaginarnos el impacto tan grande en la economía, la salud, etc., a nivel mundial, si desaparecieran las abejas.

El polen es “un polvito” que se les pega  en su boca y en las patas, principalmente, que al posarse en los estambres de las flores, que van dejando en todas las flores donde se posan; esta actividad es conocida como polinización, en cuya función las abejas son las principales.

No obstante lo necesario, útil y conveniente que es el afecto para vivir sano, según la versión tradicional, en muchos casos, por sí solo no es suficiente. 

Los niños, por ejemplo, nunca podrían vivir sólo de afecto; necesitan cuidados, protección, enseñanzas, dirección, ser escuchados, etc.

En los adolescentes es casi lo mismo,  sólo cambian las proporciones de cada uno de estos elementos.

La importancia del afecto, es que éste enriquece, fortalece y da más valor a los cuidados, enseñanzas, etc.

Por su parte, los cuidados, enseñanzas, etc., por sí solos tampoco son suficientes, deberán hacerse con afecto; esto para desarrollar la tolerancia, comprensión, empatía, etc. 

Ambos, afecto y cuidados, son un binomio completo y superior a cada uno de los dos.

Pero, en una situación extrema entre: 

a) Afecto sin cuidados, sin protección ni enseñanzas o 

b) Cuidados, protección y enseñanzas sin afecto 

¿Tú qué preferirías?

Según diferentes encuestas, la gente prefiere lo segundo: cuidados, protección y enseñanzas, etc. sin afectos; la razón es porque en la práctica diaria éste les parece más útil, concreto, específico y real. 

Personalmente, creo que es porque el estudio se hizo con gente adulta que necesita soluciones a situaciones propias de su edad.

De estos dos extremos, surge una nueva definición de lo que es el afecto; “una más clara y objetiva”. Los amigos de Biopsychology, hablan de la “biología del afecto” que definen como “Todo acto o comportamiento de ayuda, protección, cuidado, etc., que contribuya a la supervivencia de otro ser vivo”.

“Una definición precisa, de hechos reconocibles, observables y objetivos”. Una “revolución afectiva”, según ellos. 

Tú, amigo detallista ¿Qué opinas?

Sí, todos necesitamos afecto, pero hay dos tipos de afectos. ¿Cuál es mejor y cuál preferiríamos?

La versión tradicional dice que las cinco necesidades básicas para que vivamos sanos, física, psicológica y mentalmente, son, el oxígeno, el alimento, el agua, el calor y el afecto. 

La ausencia de éstos o cantidades por debajo del límite necesario, pueden producir enfermedades o la muerte de una persona. 

Cualquier humano que cuente razonablemente con los primeros cuatro, pero que padezca de “un déficit afectivo, puede fácilmente enfermar”.

Te parecerá una exageración, pero ninguno de estos cinco elementos puede ser sustituido por los otros cuatro. “Sin estos, o una cantidad insuficiente de alguno de ellos, los seres vivos no podemos sobrevivir”, al menos sanamente o por mucho tiempo.

El afecto aquí, se refiere a esa expresión de sentimiento favorable de buen trato, aprecio, cariño, amor hacia alguien, de caricias verbales o físicas, etc. 

Es algo casi espiritual, “de difícil explicación”, pero que impacta nuestras emociones.

Quizá recuerdes esa frase tan trillada que oíamos en la radio y en la tele cuando se acerca navidad y reyes, “regale afecto, no lo compre”; hay mucho fondo en ella, ningún regalo por muy caro o bonito que sea, podrá dar afecto. 

Las satisfacciones que proporcionan las cosas materiales, son de muy corto plazo y sólo satisfacen al ego y no a la psique ni al corazón de quien lo recibe.

Quizá puedas decir “pero yo no soy niño”. Cierto, pero todos traemos, en mayor o menor grado, un déficit de afecto, y además mucho se dice que todos traemos un niño interno.

“El egoísmo es la clave para la felicidad”, asegura la doctora Marisa Navarro. Yo diría que hasta es muy necesario para lograr nuestros objetivos.

Esto te puede parecer algo exagerado e inhumano, pero tiene su justificación. 

Para que tú seas más eficaz en tus actividades, es necesario que estés muy bien en todos los sentidos; para ello se requiere que te des la atención, la preferencia y la prioridad en todas las situaciones, siempre con el único fin de funcionar en forma óptima.

Si tú no estás en las mejores condiciones para funcionar excelentemente en tu vida personal o profesional, te costará mucho trabajo poder servir a otros. 

Para dar los mejores resultados que  tus clientes esperan de ti o para ser buenos padres o esposos, debes procurarte siempre con la mejor alimentación y el mejor descanso posible. 

Piénsalo, sólo los que están bien, tienen la posibilidad de ayudar a otros a que también lo estén. 

Por ello concuerdo con la autora de la frase “el egoísmo es la clave para ser feliz”, pero no como un fin exclusivo, sino como un medio para ascender y servir a otros de la mejor manera.

Lo creas o no, lo aceptes o no, lo entiendas o no, ser egoísta no es tan malo; todos necesitamos ciertos niveles de egoísmo.

La necesidad de ser egoísta se vuelve extrema en momentos de crisis personales o en momentos definitorios; por ejemplo, cuando nos  deja una pareja, para poder emprender un negocio o para ganar en un deporte, en esos momentos tenemos que pensar sólo en uno mismo.

Ahí se trata de anteponer el interés propio al ajeno, de dejar a un lado los intereses y necesidades de los demás, para lograr lo que queremos o necesitamos. 

“Veámoslo así, dos personas que piensan de forma distinta pueden lograr más que dos personas que piensan de forma similar”.

Todos somos diferentes pero en eso está la riqueza de un equipo deportivo o de trabajo, o de una nación; y en eso, en las enormes diferencias que hay entre nosotros, está la riqueza de México.

Muy pocos países tienen las más de 60 etnias indígenas que hay en este país, los grandes desiertos y abundantes bosques, la enorme diversidad de gente de muchos países del mundo radicando desde hace años en México, españoles, judíos, argentinos, chilenos, colombianos, etc.

“Todos somos diferentes, pero ahí está la riqueza, porque todos somos complemento de todos …. Podremos apreciar mejor la diferencia cuando nos demos cuenta de que nosotros no somos todo, sólo somos una pequeña parte del todo, y que ninguna persona es mejor que otra, sólo es distinta”.

Una vez que reconozcamos que todos vemos de forma distinta el mundo, y que todos podemos tener razón en cómo lo interpretamos, aumentará nuestra comprensión y respeto hacia los puntos de vista diferentes.

¿Qué nos impide aceptar las diferencias?

• Nuestra ignorancia respecto a que desconocemos lo que piensan y sienten los demás.

• Cuando pertenecemos a un grupo cerrado o exclusivo donde hay una autoridad superior que influye en nuestro modo de pensar.

• Los prejuicios que traemos y que hemos aprendido de otras personas o de los medios de comunicación, entre otros. “Es importante superarlos para lograr la sinergia y defender la diversidad”.

Nunca podremos tener los beneficios de la sinergia mientras no entendamos, aceptemos, respetemos y aprovechemos las diferencias de los demás.

Si alguna vez te sentiste relegado por ser diferente, en vez de mezclarte y ser como los demás, enorgullécete de ello y haz sinergia con otros, busca cómo ser complemento de otros.

Posiblemente te preguntarás que es eso de sinergia, para qué me sirve, cuánto voy a ganar, o quizá cuando termines de leer este artículo me contestes: “No, ahorita no puedo, no tengo tiempo, otro día”.

Lo mismo decía yo hasta hace poco, hasta que me di cuenta que la sinergia es algo que ya existe en todo el planeta, entre personas, animales, plantas, etc.

Te hablo de que la única forma de realizar algo, de lograr un objetivo es a través de la cooperación o unión funcional de otras personas. Esta cooperación integradora es lo que se conoce como sinergia, y la encontramos y vemos en todas partes.

¿Es conveniente?, sí, porque sólo cuando hay sinergia funcionan bien las cosas y los equipos, porque en esto se respetan y aprovechan las diferencias de cada uno de los participantes.

Un equipo de cualquier deporte no funcionaría bien si no fuera por la sinergia entre ellos. Cada jugador, en su respectivo puesto coopera para funcionar bien.

Si alguna vez estuviste en un equipo, ya la sentiste.

Un matrimonio funciona mejor cuando hay sinergia, salvo cuando cada uno jala por su lado.

Vale la pena entender esto porque lejos de criticar o menospreciar que otros sean diferentes a nosotros llegamos a agradecer sus diferencias. Las llegamos a considerar más como ventajas que como debilidades. Los líderes entienden bien esto cuando llegan a sumar y conjuntar esas diferencias.

A muchos, a pesar de nuestra madurez y de nuestra interdependencia con todos los demás, nos cuesta trabajo aceptarlos. Pero ahora más que nunca debemos aceptar la importancia que todos tenemos en nuestro contexto.

Es cierto, cuesta trabajo aceptar que otros sean diferentes a nosotros, que no piensen y actúen como nosotros queremos, pero cuando vemos las ventajas de ello llegamos a celebrar esa diversidad, y entenderemos que “el todo es mayor que la suma de sus partes”.

Si crees que ya te quieres lo suficiente o si tu ego te impide reconocer que siempre puedes mejorar tu auto-estima, por lo menos intenta no disminuirla. ¿Cómo? Haciendo lo siguiente:

• Rememora los logros, aciertos y reconocimientos que hayas tenido en el pasado; por pequeños que hayan sido, hazlos grandes. En ellos están tus fortalezas.

• Reconoce y acepta que siempre tendrás competencia, en todo.

• Cambia tu percepción de las cosas que te hacen sentir mal.

• Identifica tus sentimientos y emociones y ponles nombre.

• Identifica tus verdaderos talentos y habilidades, y ponlos en acción estratégicamente.

• Evitar imitar a otros, cada quien tiene sus propios caminos; sé tú.

• No intentes caerle bien a todos, nadie es “monedita de oro”.

• Reinterpreta tus momentos difíciles o traumantes del pasado.

• Como una moneda, todo tiene dos caras, enfócate en lo positivo.

• Perdona tus errores; los seguirás cometiendo.

• Siempre ten presente que el mundo está lleno de posibilidades.

• Antes de dormir y al despertar, programa tu mente con ideas y frases que te fortalezcan.

• La realidad es muy amplia, no pierdas contacto con la tuya.

• Encuentra actividades que te bajen el estrés.

• Recuerda que el descanso es tan importante como el trabajo.

• Siempre ponte a la altura de cualquiera de tus circunstancias.

• ¿Qué es lo bueno en ti, que los demás no tienen o tienen menos?

• Que todas tus actividades respondan a tu Misión y a tu Visión  personal.

• Evita compararte con otros. 

• Acéptate tal como eres, sin chistar.

No te dejes manipular por las cosas urgentes. “Nunca descuides lo importante por lo urgente”.

Entre todas nuestras actividades semanales, siempre hay urgentes e importantes, pero es necesario saber identificar bien cuál es cada una.

Las Urgentes actúan sobre nosotros, nos presionan y reclaman nuestra acción. Las importantes, nos hacen sentir libres, poderosos, con control y nos hacen crecer.

Las IMPORTANTES son aquellas que tienen que ver con nuestro futuro, con aquello que nos da mayores beneficios; representan la oportunidad de actuar sobre ellas “para que ocurra lo que queremos o evitemos problemas futuros”. Son todas aquellas actividades que nos llevan a cumplir nuestras metas.

Hay actividades que no son importantes, pero tampoco urgentes, que podemos delegar o dejar para otro día.

¿Cómo se verían en tu agenda?

Lo Importante-Urgente como algunos problemas apremiantes, crisis, vencimiento de proyectos, etc., son para hacerlas ahora. 

Estas actividades son de simple “apaga fuegos” y ocasionan estrés.

Lo Importante-No Urgente como capacitarnos, planear algo, prevenir problemas, innovar, establecer relaciones, buscar oportunidades, trabajar en equipo, recreación, etc., REQUIEREN DE NUESTRO TOTAL ENFOQUE. Dediquémosles más tiempo. 

Éstas nos dan una Visión amplia, un control y evaluación de lo que hacemos y equilibrio profesional.

Lo No Importante-Urgente, como las interrupciones, ver correos y hacer llamadas, compromisos sociales, problemas ajenos, etc. HAY QUE EVITARLAS o Delegarlas

Éstas nos quitan tiempo para lo verdaderamente importante de nuestro trabajo o profesión.

Lo No Importante-No Urgente como chatear, redes sociales, chismes de pasillo, las noticias, algunas cartas y llamadas, etc., HAY QUE LIMITARLAS o de plano desecharlas.

Hacer demasiadas actividades de éstas nos arriesgan a ser despedidos o fracasar en nuestro negocio.