Para la época que estamos viviendo, nadie puede ser lo suficientemente competente si tiene problemas de salud, si tiene conflictos, si lo trastornan los miedos y preocupaciones, si tiene pensamientos deprimentes y poco productivos, si desperdicia sus talentos, si padece de ansiedad, etc.

Además, los estudios escolares y los conocimientos técnicos para manejar una tienda de abarrotes, no bastan para ser todo lo competente que está requiriendo la globalización; se hace necesario desarrollar las habilidades personales, que de raíz, generan la energía y la estructura mental necesaria para competir eficazmente.

Para competir en el presente y en el futuro, son necesarios ciertos aspectos que hagan a la gente más segura, más valiente, más interdependiente, más rentable, buscando crear una sociedad más próspera y madura. 

En pocas palabras, estoy hablando de que, como sociedad, a muchos nos falta aprender…

• A conocer bien nuestros derechos y obligaciones en la sociedad 

• A conocer nuestras fortalezas y debilidades, para poder reforzar las primeras y saber manejar las segundas

• A descubrir y desarrollar nuestra vocación personal y sacarle el mayor provecho 

• A saber ubicarnos en el contexto personal y global para evitar frustraciones y resentimientos

• A ser autosuficiente, practicando nuestra vocación y talentos naturales

• A administrar bien nuestros recursos personales: tiempos, energías y talentos 

• A mejorar y fortalecer nuestra autoestima, para protegernos de las adversidades 

• A saber auto-motivarnos, porque es la energía para seguir siempre adelante

• A saber alimentarnos sanamente, respondiendo no sólo a los gustos, sino a lo conveniente para la salud y el bolsillo

• A llevarnos bien con uno mismo, lo que nos ayudará a llevarnos bien con los demás

• A ser disciplinados en nuestras obligaciones y a ser responsables de todos nuestros actos 

• A empatar con los demás y saber cultivar sanas y convenientes relaciones 

• A ser asertivos, para poder expresar los propios sentimientos, opiniones y pensamientos y defender nuestros derechos, respetando los de los demás

• A controlar las emociones y saber canalizar sanamente las frustraciones, decepciones, corajes, etc.

• A ver no sólo la basura en el ojo ajeno

• A ser líder de sí mismos antes de pretender liderar a otros 

• A identificar los talentos y habilidades de los demás (liderazgo)

• A tratar con inteligencia a la pareja para evitar cualquier tipo de violencia intrafamiliar

• A ser creativos para innovar y encontrar soluciones y avances en nuestra vida

• A usar ambos hemisferios cerebrales para tener una vida más equilibrada

• A ver los problemas desde nuevas perspectivas

• A saber vendernos y poder convencer a otros con argumentación y persuasión 

• A pensar convenientemente, cultivando creencias positivas 

• A entender y cuidar la naturaleza, que es responsabilidad de todos

• A hacer el ejercicio físico necesario para mantenernos sanos

• A saber perdonar para evitarnos resentimientos y depresión

• A aprender a resolver los problemas, reflexionando, analizando las cosas y viéndolas en su contexto total, detectando causas y haciendo correcciones 

• A saber quedarnos con lo bueno de todas las experiencias, por muy malas, ofensivas o decepcionantes que hayan sido

• A saber administrar el dinero para utilizarlo con inteligencia

• A evitar el consumismo que es muy riesgoso para la salud y para nuestra economía

• A consumir los recursos racionalmente: alimentos, dinero, agua, luz, etc., ayudando a que no se agoten o encarezcan

• A entender que toda acción y decisión genera consecuencias, buenas o malas

¿Cuántas veces te has sentido incómodo y hasta molesto porque no puedes o no te dejan expresar tus ideas o puntos de vista sobre algo?

No esperemos a llenarnos de ira para decir las cosas, puede ser peligroso; hablemos antes de tener que hacerlo explotando. Quedarse con las cosas puede ser dañino para nuestra salud emocional y física.

Te estoy hablando de ser asertivo, el no quedarse callado cuando se trata de defenderse, de expresar cosas que tienen valor para uno, de pedir a los demás que nos respeten como somos. 

Ser asertivo no quiere decir que tengamos la razón, podemos estar equivocados, pero ante un conflicto, es justo y necesario expresar nuestros puntos de vista para llegar a un entendimiento.

La asertividad es una herramienta que está a nuestro alcance para conseguir las cosas que queremos y llevarnos mejor con los demás.

Tiene que ver directamente con la forma en que nos comunicamos. Es una parte de las habilidades sociales que hace mención la teoría de la Inteligencia Emocional, principalmente con la autoestima. Si aprendemos a ser asertivos o más asertivos, la mayoría de nuestros problemas con los demás y con nosotros mismos, disminuirán.

Definiciones de Asertividad:

• “Es la capacidad para poder decir lo que pensamos o sentimos, cuando es necesario o conveniente hacerlo, sin enojarnos y sin ofender a los demás”.

• “Defender nuestros derechos, respetando los de los demás”.

• “Es expresar nuestro punto de vista, aunque esté equivocado, respetando el de los demás”.

Por falta de asertividad,

• Se vuelve uno incompetente

• Se pierden oportunidades

• Se vuelve uno ineficaz

• Generamos malestar

• Acumulamos resentimientos

• Se crean conflictos

Se ha hablado mucho acerca de que, para “hacerla” en la vida, tenemos que ser inteligentes. 

Cuando yo era empleado, me enojaba por la tiranía de mis superiores; mis compañeros me decían que tenía yo que ser más inteligente para no mostrar mi enojo.

En esa época entendía que ser inteligente se trataba de aguantarse, aunque me cayeran gordos los jefes, aunque me estresaran y llegara yo a mi casa de mal humor y tuviera que “echarme” unas chelas para bajar el estrés.

Ahora los expertos hablan de que, para “hacerla”, hay que ser emocionalmente inteligentes, y hablan de Auto-Conocerse, Auto-Controlarse, Auto-Motivarse, de Empatar y de ser Hábil Socialmente.

Aseguran que todos estos aspectos son importantes, pero uno de ellos, es el más conveniente, se refieren a la Habilidad Social. 

Ante esto, me doy cuenta que vivimos en sociedad, trabajamos para los demás, y entre mejor nos llevemos con todos, mejor nos irá en la vida.  

La Inteligencia Social es, definitivamente, la habilidad más útil para tener éxito en la vida. 

Si tenemos éxito al tratar a la gente que nos rodea, lograremos éxito en nuestras relaciones profesionales, ya que los demás son los que nos dan trabajo, nos ayudan, nos califican, nos hacen crecer y nos complementan.

Por eso, debemos darle importancia a todas las personas, jefes, clientes, amigos, familia, etc., pues, para hacer crecer nuestra Inteligencia Social debemos desarrollar la empatía; es decir, ser capaces de entender, tratar y llevarnos bien con todos. 

En tu caso, te recomiendo:

• Escucha más a los que te hablan, el doble de lo que tú les hablas.

• Escucha con sinceridad; cuando muestras un verdadero interés por saber lo que sienten y piensan, te los ganarás más.

• Aprende a entender lo que la gente te dice “entre líneas”; lo que verdaderamente quiere decir.

• Es conveniente que te fijes más en la forma en la que te dicen las cosas, que en el contenido.

Para poder disfrutar de lo que hacemos en nuestro trabajo, es necesario estar bien ubicados.

Existen tres tipos de relaciones laborales: 1) El trabajo como un trabajo, 2) El trabajo como una carrera y 3) El trabajo como una vocación.

Para ser felices, todos deberíamos sentirnos realizados con lo que hacemos laboralmente.

Nuestro trabajo, además de proporcionarnos el sustento económico y permitirnos hacer una carrera dentro de él, debe hacernos sentir realizados, no importa el nivel o área en la que nos encontremos. Esta es la mejor manera de motivarnos a hacerlo.

1.- El trabajo como un trabajo, es cuando lo tomamos sólo para satisfacer nuestras necesidades económicas. Aquí la motivación es externa al trabajo mismo, nada tiene que ver con las  tareas que hagamos. 

Este tipo de relación jamás se volverá una fuente de alegría y satisfacción verdadera.

2.- El segundo tipo de trabajo, es cuando lo tomamos para hacer una carrera, que con el tiempo nos puede proporcionar mejor nivel laboral, más dinero y reconocimientos.  

La motivación que este tipo de relación proporciona, sigue siendo externa, con el posible riesgo de que, debido a la gran competencia existente y los conflictos laborales que se llegan a dar, las recompensas no lleguen en el tiempo esperado, afectando así nuestros sentimientos respecto a la profesión.  

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3.- El trabajo como una vocación. Al establecer este tipo de relación con nuestro trabajo, le damos un significado a lo que hacemos. 

Aquí nuestra motivación viene desde dentro de nosotros, la encontramos en el trabajo mismo; esto nos brinda la mayor satisfacción laboral que podemos tener. Trabajando así, nos sentiremos realizados laboralmente, y por supuesto, buscando también ganar lo deseado y haciendo una carrera con ello.

Si tú conoces bien tu vocación, busca este último tipo de relación.

Tomemos en cuenta que, muchas veces, las personas acuden a comprar a un negocio no sólo por los productos o la cercanía, muchas veces ni siquiera por los precios. 

Los clientes buscan sentirse reconocidos, apreciados; van para sentirse como en casa, y muchas veces, buscando sentirse mejor que en su casa.

Buscan sentir un trato personalizado; es decir, que los consideren como personas y no como signo de pesos.

Es necesario que todo el personal de tu tienda reciba nociones sobre el trato al cliente; la atención debe ser excelente y personalizada.  

Podrías decir que es difícil tratar a cada uno personalmente, que la ganancia de cada uno es muy pequeña como para darle un trato preferencial.

No se trata de eso. Puedes tener una actitud general, y con la misma atenderlos, cada vez que acuden a tu tienda. 

El problema está en que, después de perderlos, ahora hay que pensar en cómo recuperarlos. 

La gente anda muy, pero muy sensible en estos tiempos. Muy pocas veces los clientes nunca nos dicen una inconformidad, por lo que nunca podemos darnos cuenta de qué le molestó ni cuando fue el momento en que decidieron ya no regresar. 

Por temor a que los critiquen, a que el vendedor no le de importancia a su inconformidad, por timidez o por falta de energía, no nos comentan nada, y sólo se van.

Trata de ser empático con tus clientes; empieza por dejar de ver a los clientes monetariamente; es decir, ofrecerles un trato cordial y cercano y “deja de verlos como saquitos de dinero”.

Son varias las razones por las que se pierden clientes. 

Los especialistas de este tema, después de varias investigaciones que han hecho, nos explican las razones por las que sucede esto.

Dentro de las causas, se puede descubrir que algunas están fuera de nuestro control, en otras tenemos una responsabilidad a medias, pero otras dependen totalmente de nosotros.

La causa principal se debe a nosotros directamente o a nuestro personal, que al final de cuentas es lo mismo, porque lo que haga o diga o como vean a nuestros clientes, los responsables somos nosotros los propietarios de la tienda.

¡Va! Según datos de mercadeoglobal.com, los porcentajes de cada una de las causas, son las siguientes: 

1.- Las que están fuera de nuestro control son:

• Por que fallecen 1%, aunque en estos tiempos seguramente este porcentaje ha aumentado 

• Por cambio de domicilio, 3%

2.- Las que están y no están dentro de nuestro control son:

• Por precios altos, 9%

• Por mala calidad de los productos, 14%

• Porque hicieron amistad en otros negocios, 5%

En estos puntos se pudiera decir que tenemos un 50% de responsabilidad. 

Haciendo ligeros ajustes en los precios, buscando buenos proveedores, tratando mejor a los clientes y teniendo bien a nuestro “Vendedor Invisible”, se puede reducir la pérdida de clientes. 

3.- La que está totalmente dentro de nuestro control es:

• Por trato incorrecto/mala atención/malas caras/indiferencia, 68% 

Esto les causa más insatisfacción que cualquier otro aspecto. En ello está una gran oportunidad para las tiendas pequeñas.

Esto lo toman como rechazo de nuestra parte o de algunos de nuestro personal que atienden clientes.

Al parecer, la mayoría de los mexicanos tenemos una opinión muy negativa de Hernán Cortés, esto debido a que acabó con una gran cantidad de la población indígena durante la toma del territorio que sería la Nueva España, hace ya casi 500 años.

Hay razones para verlo así. Sin embargo, en una visión amplia del papel que jugó en la historia, podemos detallar algunos aspectos que lo favorecen.

Lo bueno:

• Mandó a construir aquí, el primer hospital de América que aun está abierto. Actualmente se llama Hospital de Jesús, y se encuentra muy cerca del Zócalo de la CDMX.

• Liberó a muchos pueblos, del dominio y opresión de los mexicas, pues, según, le horrorizaban las ceremonias de sacrificios humanos, considerándolas como un “totalismo brutal y genocida”.

• Cuando finalmente triunfó sobre los mexicas, Cortés no olvidó la ayuda que le brindaron los pueblos indígenas. Hubo un lienzo que documentó los privilegios obsequiados a los tlaxcaltecas, en agradecimiento a su colaboración.

• Se dice que, una vez habiendo triunfado, se portó benévolo con los mexicas vencidos.

• Entre sus colegas, promovía los matrimonios con mujeres indígenas. Él lo hizo con “La Malinche” y tuvo un hijo mestizo con ella, “Martín Cortés Malintzin, al que amó y protegió toda su vida”.

• Se le reconoce su capacidad militar, su astucia e inteligencia para engañar a los líderes mexicas.

Lo malo:

• Muchos lo acusan de ser un genocida, debido a las brutales matanzas que realizó en algunos pueblos que se negaron a apoyarlo contra los mexicas.

• Tomaba prisioneros indígenas y los cambiaba después por víveres, tesoros y esclavas que eran repartidas entre sus hombres. 

• Disimuló desconocer los planes ofensivos de los cholutecas y cuando menos lo esperaban, los encaró; “mientras de su boca salían amenazas de muerte, sus aliados se lanzaron sobre ellos matando a más de tres mil hombres en sólo unas horas”.

• Buscaba poder y riquezas a cualquier precio y sobre cualquiera que se le opusiera.

• Engañó a Moctezuma; le había prometido clemencia a cambio de tesoros, pero lo que recibió éste fue la prisión y la muerte. 

• “Alentó a sus hombres al saqueo del palacio de Axayácatl y permitió la tortura de Cuauhtémoc, convencido de que ocultaba un grandioso tesoro, finalmente lo colgó de un árbol”.

• En aquella época se corrieron rumores de que había estrangulado a su esposa, ya que ésta murió misteriosamente después de desembarcar en Veracruz.

• Fue un hombre muy infiel “reconoció 11 hijos de 6 mujeres distintas, 4 de ellos con indias.

Pareciera que Hernán Cortés fue un hombre muy malo, al grado de que algunos lo califican como genocida por la enorme cantidad de muertes que hubo; sin embargo, aunque se reconoce que fue muy cruel, muchos historiadores no lo consideran como tal, y tienen argumentos válidos para justificarlo.

El principal de éstos, es el hecho de que su guerra era sólo contra los mexicas y sus aliados, y si les pudo ganar fue porque le ayudaron otras culturas indígenas, principalmente los tlaxcaltecas.

Además, “el colapso demográfico que sí hubo, se debió a la invasión microbiana y bacteriológica, la viruela entre otros, de los propios europeos llegados al Nuevo Mundo”.

Además, el nacimiento del mestizaje, al que orgullosamente pertenecemos la mayoría de los mexicanos, es considerado como un gran suceso.

Aunque muchos no lo reconocen, la vida personal y profesional de los empresarios se parece a la vida de los deportistas.

En ambos, se requiere de cierto acondicionamiento físico, mental y emocional para ser competitivos y hacer muchas “anotaciones”. Este acondicionamiento se consigue a través de un entrenamiento dirigido y programado. 

El nivel de acondicionamiento con el que cuentes tú, amigo detallista, en el presente, es resultado de la disciplina con la que te has manejado en el pasado y de los hábitos y costumbres con que te manejes en el presente. 

Te des cuenta o no, para algo estás entrenado, y en algo te estás entrenando diariamente.

Aunque en diferentes proporciones, tus instrumentos para competir son los mismos que para un deportista: 

• Tu parte física requiere de alta resistencia y salud para soportar largas jornadas de trabajo y de estrés. También requiere de una dieta especial que te ayude a tu trabajo físico y mental de cada día. 

• Tu mente requiere de una estructura y un modelo funcional apropiado a tu negocio; necesita de técnicas y conocimientos empresariales.  

Requiere, también, estar lúcida para responder bien y a tiempo a las necesidades de tus clientes, proveedores y tu familia, y para seguir aprendiendo de las experiencias propias y ajenas. Además, necesitas contar con un sistema de creencias convenientes y positivas. 

• Tu área emocional requiere de un entrenamiento para actuar con inteligencia y cometer los menos errores posibles; para soportar agresiones, desaires y rechazos; para motivarte y para ser prudente sin ser miedoso.

En esto, un buen nivel de autoestima, auto-confianza y auto-aceptación, te dará más seguridad y fortaleza.

Toda información que oímos y vemos es incompleta; la mayoría de las veces es parcial o tendenciosa.

Sin dejar de cuidarte, piensa que no a todos les suceden cosas malas, que el país tiene sus cosas buenas, y que como dicen algunos “los buenos somos mayoría”.  

Evita emitir juicios, no juzgues porque al hacerlo, condenas. Antes de juzgar a alguien, piensa que hay una historia detrás de cada persona y una razón por lo cual son como son.

Haz como los abogados, psicólogos o médicos profesionales, ellos no juzgan sólo escuchan; si se pusieran a juzgar a todos los que atienden se volverían locos.

Trata de ser objetivo, relativiza todas las noticias que escuchas, piensa que nadie tiene toda la información completa de un suceso,  aún cuando sean investigadores o se digan expertos en el tema, incluso nosotros.

De plano, no escuches ni veas noticias antes de acostarte porque ese es el momento en que más receptivo está tu subconsciente. 

Piensa que todos los medios masivos, en mayor o menor grado, defienden una ideología, protegen sólo a quienes los benefician; son parciales en su información y muchas veces carecen de objetividad.

Relativiza todo, desarrolla un pensamiento crítico, cuestiona todo lo que te puede llenar de sentimientos negativos, o de plano ya no escuches los noticiarios ni veas telenovelas.

Amigo detallista, cuida tu energía, no la desperdicies en sentimientos y emociones negativas: cree sólo lo que te conviene y  beneficia, a lo demás no le hagas caso. Si algo o alguien te incomoda o te “chupa energía”, ¡húyele! 

Tú necesitas sentirte bien para que puedas canalizar tu energía a tu empresa, a tus proyectos, a tu familia, etc.

Partiendo de que ya tienes un negocio, tendrás que volver a planear lo que quieres para él. Un nuevo punto de partida que te permita establecer o redefinir sus Objetivos y sus Metas.  

Quizá ya olvidaste cuál es la Misión de tu negocio, por lo que tendrás ahora que volver a llenar tu cerebro de los conceptos sobre la misma. ¿Dinero? Éste sólo lo conseguirás satisfaciendo las necesidades de tus clientes.

Quizá también olvidaste cuáles eran los alcances que tenías para tu tienda a mediano y largo plazos. Me refiero a la Visión de tu negocio; recuerda que ésta se alimenta de deseos, objetivos y planes, con un nivel sano de ambición.  

Cuando abriste tu negocio tuviste que inyectarle dinero, pues quizá ahora tengas que hacer alguna reinversión para recuperar algunas pérdidas, para fortalecer algunas áreas o para crecerlo, y si no puedes, inyéctale una energía reforzada, inyéctale más tiempo, busca ideas que no requieran de más recursos, etc.

Si en este momento ya has pensado en todo esto de lo que te estoy escribiendo, te felicito, si no, piénsalo; quizá tu negocio va bien de acuerdo a lo que tu planeaste inicialmente o quizá sea el momento de tomar una decisión importante.

Antes de hacer algo, tendrás que hacer un análisis objetivo de cómo está cada una de las áreas de tu tienda; con esto te podrás dar cuenta de aquella a la que tienes que poner más atención. Un diagnóstico de este tipo te dará la fuerza y energía, que guiarán tus metas.