• Herramientas externas: Aquellas que la tecnología, la mecánica y los pensadores han creado como complemento a las herramientas propias, y que pueden ir desde un martillo hasta una computadora.

Las herramientas propias las consideramos más importantes que las externas en virtud de que las primeras son las que le dan el valor y aplicación adecuada a las segundas; dentro de las propias la principal es nuestro cerebro.

Dentro de nosotros se encuentra la principal herramienta con la que podemos contar para nuestros éxitos personales y de negocios: nuestro cerebro.

Esta herramienta se expresa a través de nuestra mente, y ésta se manifiesta a su vez con nuestras ideas, creencias, creatividad, etc. De nuestro cerebro parte todo lo que requerimos para lograr nuestros objetivos.

Para que nuestro cerebro funcione bien requiere principalmente de oxígeno y glucosa en dosis adecuadas. Para que nuestra mente funcione bien y a nuestro favor se hacen necesarios esquemas mentales funcionales y convenientes. 

Nuestra mente requiere de constante actualización a través de nuevas formas de hacer las cosas e interpretar los sucesos, y por supuesto requiere de usarse correctamente para el logro de nuestros objetivos.

Para ubicarnos en el camino del éxito debemos alimentar nuestro cerebro con las ideas y creencias más convenientes, además de proporcionarle los conocimientos y habilidades necesarias para nuestro negocio.

Las herramientas propias, al igual que las físicas, debemos usarlas para que no se “oxiden”, para que no se atrofien. 

Ninguna herramienta externa nos va a servir con la utilidad suficiente si no afinamos antes nuestra herramienta más importante. 

Una herramienta es todo aquello que nos puede servir para hacer o para crear algo; que nos facilita las tareas.

Las herramientas pueden ser físicas y tangibles, o sutiles como la información. 

Las herramientas abundan, las hay de todo tipo, se encuentran fuera y dentro de nosotros y sirven para todo lo que necesitemos.  

Sin embargo, la utilidad de las herramientas dependerá del uso que les demos y de su correcta aplicación.

Las herramientas las podemos aprovechar para ser más productivos, más rentables; para nuestro provecho   personal y el de nuestra empresa, de nuestra familia, de nuestros clientes, etc., o podemos usarlas, muchas veces sin darnos cuenta, para dañarnos o dañar a otros.

Todas las cosas que existen podemos usarlas como herramientas y cualquiera puede servirnos para bien o para mal. 

Un cuchillo, por ejemplo, nos puede servir para partir un sabroso bistec o para herir a alguien; un auto está hecho para trasladarnos, pero mal usado puede servir para dañar a otros. 

El bien o el mal de las cosas no está en las cosas mismas, sino en el uso que les demos, en el grado, la frecuencia y en la forma en que las usemos. 

En una visión amplia y profunda observamos dos grandes tipos de herramientas que podemos usar:

• Herramientas propias: aquellas que la naturaleza nos proporcionó y que vienen por “default”: manos, piernas, cinco sentidos, vocación, talentos, etc. Todas las especies vivientes traemos las herramientas necesarias para lograr la satisfacción de nuestras necesidades. 

Ya sabemos de la importancia que tiene ser Empáticos para mejorar nuestras relaciones personales; sin embargo, en la práctica diaria la mayoría de la gente, confundimos Empatía con Simpatía.

Ambas tienen cosas en común, como la comprensión y la aceptación, pero son dos conceptos con significados y expresiones algo diferentes. La Empatía es más profunda.

La Empatía, la resalta Daniel Goleman en su teoría de la Inteligencia Emocional, como uno de los aspectos necesarios para entablar mejores relaciones con los demás, y la define, simplemente como “el saber ponerse en el lugar de los demás”.

En tanto, la Simpatía es ese “sentimiento de afecto o inclinación hacia una persona, hacia su actitud o comportamiento, que provoca encontrar agradable su presencia”. 

Simpatía es simplemente “coincidir y compartir los valores de la otra persona, por lo que en este caso no tendremos dificultad para ponernos en su lugar.

Empatía, es saber escuchar sin interrumpir, no simplemente oír al otro. Es identificarse mental y afectivamente,  con el estado de ánimo del otro.

Al identificarnos, reconocemos sus emociones, y al escucharlos activamente, llegamos a comprenderlos a fondo. Con esto se crea una conexión mucho mas profunda que con la Simpatía. En la Empatía no hay juicios, ni consejos, ni recomendaciones.

Empatía implica respeto total por lo que la otra persona sienta, piense o haya hecho, aun cuando no coincidamos en nada con ella; es también, reconocer sus derechos a decidir cómo quiere llevar su vida, sin juzgarla. 

En estos casos estamos siendo Empáticos hacia su posición, aunque uno piense, actúe y sienta diferente a ella.

Amigo detallista, tengamos cuidado porque con eso de que Banxico bajó las tasas de interés y está por bajar más, los bancos ahora te pueden ofrecer créditos baratos y podrías caer en ellos, sin necesitarlos.

Cuidado porque la disponibilidad de crédito fácil y barato, nos puede hacer jugar a ser ricos, sin serlo. 

Jugar a ser rico es muy diferente a pensar como rico. Lo primero es gastar irresponsablemente; pensar como rico es buscar los medios para ser rico.

En cuestiones financieras, no hay nada peor que jugar a ser rico, cuando no se es. 

“Ninguna persona, país o empresa/empresario puede vivir más allá de sus posibilidades por mucho tiempo, si no tiene las posibilidades”.

Esto último, podría conducirnos hacia un viaje hacia la pobreza, una situación muy frustrante, de la que es difícil salir. 

La actitud más inteligente es aprender a vivir dentro de nuestras posibilidades, ya sea que ganes 10 mil o un millón al mes; que nuestros egresos sean siempre igual o menores que nuestros ingresos.

Vivir dentro de nuestras posibilidades es un gran reto; sin embargo, además de conveniente, en estas épocas se hace necesario. ¿Cómo hacerlo?

• Mantengamos una vida austera

• Evitemos envidiar a los demás

• Centrémonos en lo esencial

• Evitemos deudas innecesarias

• Volvámonos codos

• Pensemos en los riesgos posibles que conllevan los gastos y deudas

Hagamos un presupuesto, pero no lo guardemos; tengámoslo siempre con nosotros y consultémoslo antes de cualquier gasto, éste nos dirá si lo podemos hacer o no. 

Es claro que los créditos juegan un papel fundamental para poder vivir por encima de nuestras posibilidades, ya que la deuda paga la parte que nosotros no podemos pagar de inmediato.

Muchos gastan de más sin darse cuenta, lo hacen para sentirse bien, para presumir, aunque definitivamente, otros lo hacen porque no saben hacer cuentas.

Nos pasa a todos, personas, empresarios y gobernantes. 

¿Cómo actúa el ego en esto?

Son tantas las tentaciones que vemos o nos llegan por el cel, que de plano, muchas veces nos rendimos. Nos damos un gustito porque pensamos, “creo que lo valgo”, “me he esforzado mucho y lo merezco”, etc.

Muchos traemos un déficit de satisfactores personales, por lo que nos convertimos en presa fácil de comerciantes deshonestos, y ante cualquier tentación nos dejamos llevar por los sentimientos y emociones. 

El ego y el poco control que tenemos de nuestras emociones, nos lleva a buscar satisfacciones inmediatas, de corto plazo, sin pensar en los efectos o consecuencias que tendrán en el mediano y largo plazo.

Es cierto, la enorme satisfacción, gusto y felicidad que sentimos cuando estrenamos un auto, un celular, una casa, etc., es incomparable, pero, ¿cuánto nos puede durar? tres o seis meses, un año o dos si hablamos de una casa; después de todo son cosas materiales.

Mucha gente responde bien; algunas noticias nos han informado que el crecimiento de las ventas en bienes de consumo y de autos, por ejemplo, ha disminuido; esto no se si es porque ya están muy apretados económicamente, por el temor de un futuro incierto, o de plano, ojalá así sea, porque ya hay gente que está consciente de lo que significa gastar de más. 

Vivir fuera de nuestras posibilidades económicas, implica un gran riesgo para muchísima gente. Cuesta trabajo, muchísimo trabajo ajustarse a vivir con lo que ganamos. El ego no nos lo permite.

México ha tenido varias crisis económicas en las últimas cuatro décadas, crisis en las que mucha gente perdió parte de su patrimonio. 

Las crisis económicas alcanzan primero a los más endeudados, a aquellos que han vivido fuera de sus posibilidades, pero en gran medida ellos fueron los responsables.

Entre más avanza la tecnología más satisfactores vemos en el mundo, pero entre más y mejores satisfactores existen, más crecen nuestras necesidades. 

Esto nos pone en una situación incómoda, riesgosa o difícil para muchos, ya que nos compromete a adquirirlos si es que podemos o creemos poder, o de plano, al no poder adquirirlos nos provoca un sentimiento de frustración.

Las necesidades básicas, aquellas de las que habla Maslow en la parte inferior de su pirámide en su Teoría de las necesidades, y que presenta en un orden jerárquico, se han vuelto complejas. 

Ahora, buena parte de los satisfactores que cubren esas necesidades vienen combinadas para satisfacer necesidades del ego como el reconocimiento, prestigio, destacar, inspirar respeto, presunción, etc.

Por lo anterior, muchas personas no nos conformamos con tener una herramienta para poder satisfacer nuestras necesidades de comunicación, por ejemplo; las tentaciones de comodidad, modernidad, globalización, diversión, etc., que proporciona un smartphone, nos hace estar cambiando regularmente de celular.

Señales de que estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades:

• No podríamos hacer frente a una emergencia. 

• Adquirimos deudas para financiar bienes de consumo a corto plazo

• Sufrimos porque no nos alcanza lo que ganamos para cubrir los gastos

• Nos enojamos porque nos están llamando para cobrarnos

• No sabemos en qué se nos va el dinero

A muchos, nos llamaron la atención las expresiones que hizo el ex-presidente, cuando fue invitado al 80 aniversario del partido que lo llevó al poder.

Su rostro y sus palabras irradiaban odio, sed de venganza, dolor y coraje, cuando dijo que hay que darle en la “M…” a la 4T.

Como cualquier mexicano, aunque sea ex-presidente, está en su derecho de expresar sus ideas sobre cualquier tema, pero no había yo alcanzado a comprender esas expresiones.

Me sorprendió su incoherencia. ¿Cómo alguien, con fuertes valores religiosos, puede guardar tanto rencor en sus adentros? Recordemos cuando, bien cumplidor, acudía a misa los domingos, como queriendo darnos un ejemplo.

¿Será que ya lo envalentonó la yerba verde que quiere sembrar, esa de la que quiere ser el principal exportador de México, o será que así se pone uno a los 77 años de edad? ¡Qué horror!

Esas actitudes serían propias del diputado Noroña, por ejemplo, de quien no nos sorprende nada de eso. 

Bueno, al fin y al cabo Fox, es oposición. ¿Pero de cuál?, porque en varias ocasiones apoyó más al partido del sexenio anterior que al suyo. 

De cualquier manera, se trata de un antagonismo entre alguien de la extrema derecha contra alguien de izquierda.

Pero según mis amigos, Fox trae una herida que no ha podido sanar.

Resulta que en 2005-2006, en el primer intento de AMLO de ser presidente, cuando Fox gobernaba el país, el tabasqueño encabezaba las encuestas. 

Esto no gustó al presidente, por lo que inició un plan para encarcelarlo por una “violación a la ley” que había cometido, siendo Jefe de Gobierno, y así evitar que se lanzara como candidato; pero no lo logró.

¿Será que aun carga con el resentimiento? ¿Guardará en sus adentros la “derrota” personal de no haber podido encarcelarlo en esas fechas?

Como ustedes saben, el Estado de Guerrero se divide en Costa Chica y Costa Grande, divididas a partir de Acapulco.

En la Costa Chica existe una pequeña población de nombre Cuajinicuilapa, justamente colindando con el Estado de Oaxaca; ahí me toco ver que la mayoría de su población era negra, verdaderamente negra.

Cuando viví en Acapulco, la gente de ahí me contaba que eran descendientes directos de africanos. 

Contaban que, en el Siglo XVIII, una embarcación, de esas conocidas como de la Nao de China, que además de productos, venía cargada con esclavos, encalló antes de llegar a Acapulco y que los pocos que lograron sobrevivir, pudieron llegar a Cuajinicuilapa, donde encontraron refugio.

Sin embargo, la versión oficial dice que en esa ciudad se refugiaron muchos negros cimarrones, nombre con el que se denominaba a los “esclavos rebeldes, algunos de ellos fugitivos”, que ya vivían en otros lugares de la colonia. 

Éstos llevaban una vida de libertad en rincones apartados, buscando un lugar donde estar lejos de los que habían sido sus patrones.

Cualquiera que sea el hecho histórico, y aunque los afrodescendientes se han extendido por toda la Costa Chica, el municipio de Cuajinicuilapa tiene la población más grande de afromexicanos del estado.

Desde hace unos años, diferentes grupos sociales han estado hablando de los Afromexicanos, haciendo notar que éstos han sido los más marginados en el país, al grado de que durante siglos han permanecido invisibles para muchos, incluyendo las instituciones oficiales.

Fue hasta 2015 cuando el INEGI hizo el primer censo de estas comunidades. Actualmente, en México habitan casi 1.4 millones de afrodescendientes (1% de la población total). Los estados con mayor proporción de éstos son: Guerrero (6.5%), Oaxaca (4.9%) y Veracruz (3.3%).

Desde los años 50 del siglo pasado conocemos a Acapulco por su importancia turística, pero no siempre fue así.

Durante la colonia fue escenario del intercambio comercial más importante en la época.

A esa ciudad llegaba la Nao de China; se trataba del barco que “recorría la ruta comercial que conectaba Asia con España, a través de México”.

Cuando Cortés conquistó el Imperio Azteca, Magallanes descubrió el archipiélago de las Filipinas; donde Manila su capital, llegó a convertirse en el centro de acopio de las riquezas asiáticas. 

En esa época, ambas tierras, La Nueva España y Filipinas fueron fortalezas del poderío comercial Español. 

“Sedas, maderas, telas, especias y metales preciosos se embarcaban en los buques a los que se llamó Naos, y zarpaban rumbo a la Nueva España, hacia el puerto de Acapulco”.

Los productos llegaban a esta ciudad para después cruzar el territorio colonial; en ese trayecto “muchos se comercializaban en Tenochtitlán, Oaxaca y el Bajío”; junto con productos de la colonia, muchos llegaban al puerto de Veracruz, desde donde se embarcaban para España en otros barcos, haciendo escala en La Habana. 

La Nao de China venía “repleta de comida y sedas que se comercializaban en Acapulco. Ahí se intercambiaba también madera, telas, frutas como el plátano, piña, pimienta, arroz, azafrán y especias”. 

“Los productos que más enviaba la Colonia eran la plata, el oro, la cochinilla, el cacao, el café, los chiles, algunas piezas de cuero y ganado”.

Junto con los productos que traía la Nao en esta ruta, también venían esclavos, ésto se dice que era para compensar la escasez que se dio de  aborígenes locales, debido a que muchos morían de la viruela traída por los españoles conquistadores.

Las cinco áreas de tu negocio, mencionadas en la plana de texto anterior, deben estar dentro de un marco de actuación de liderazgo, para que cada una pueda darse en el momento requerido, en la medida necesaria y en la forma conveniente.

Posiblemente te incomode tener que ocuparte de algunos de estos aspectos; pero ahí está la gran diferencia entre un empresario y un auto-empleado.

El ocuparte de todos, te evitará muchos dolores de cabeza, y además, te permitirá mantenerte competitivo, sirviendo también de plataforma para tu crecimiento.

Muchas empresas exitosas han sucumbido por descuidar uno o varios de estos aspectos. 

El crecimiento y la fortaleza de un negocio implica el cubrir estos cinco aspectos básicos.

Tarde o temprano, todos los negocios, no importando su tamaño, tienen que entrar dentro del marco de la modernidad y las exigencias económico-legales. 

Con el tiempo todas las tiendas detallistas del país acabarán por tener una computadora, un escáner, una terminal punto de venta, etc.; también tendrán que llevar una contabilidad y una asesoría legal, al tamaño de cada negocio; de igual manera, los propietarios y directores acabarán adquiriendo conocimientos sobre aspectos de comunicación y ventas. 

No necesitas ser un gran conocedor en todos los aspectos mencionados, sólo requieres dominar uno o dos y los demás cubrirlos con gente preparada en ellos.

Quizá te sea imposible de momento contar con ellos, no te preocupes, lleva tiempo y recursos económicos; pero te conviene ir armando este equipo. 

Estos cinco aspectos debes tenerlos siempre en mente, como los cinco dedos de tu mano principal, esto te permitirá estar al pendiente de ellos.