Emma García Valenzuela, investigadora del ITESM, nos hablaba en una de sus conferencias que el diseño visual de una tienda es el mejor vendedor que se puede tener. 

Este aspecto, aseguraba la conferencista, invita al consumidor a entrar y comprar, genera la atmósfera y el ambiente de la tienda y hace más fácil y agradable el proceso de compra.

Nos decía que la imagen de nuestro negocio, no importa si es grande, mediano o chico, lujoso o no, es como un vendedor mudo, que siempre está ahí, dando la cara por nosotros sus propietarios.

Es cierto, el arreglo de nuestro negocio, es como el arreglo personal, ¿Tú te acercarías a alguien que está mal vestido, sucio, huele mal, etc., pues lo mismo sucede con tu tienda.

Hay gente que no se fija en esas cosas, o que “le vale” con tal de que esté cerca, pero aunque lo dudes las tiendas de abarrotes particulares y de cadena, siguen creciendo, y ¿Qué tal si otro negocio similar se pone cerca de tu tienda?.

Como una especie de síntesis, la expositora nos hizo las siguientes recomendaciones: 

Cuidemos que nuestra tienda sea armoniosa; el piso de venta y la bodega son espacios distintos y con diferentes objetivos, no hay necesidad de tener todo a la vista del cliente. 

El piso de venta es para exhibir la mercancía y que el cliente la pueda ver, tocar y probársela. El tener demasiados productos en exhibición puede ser contraproducente, confunde al consumidor y da una imagen de desorden.

No hay necesidad de haber leído la obra de Nicolás Maquiavelo para actuar como maquiavélico.

Sabemos de gente que actúa como tal todos los días; personas que notoriamente, no se tientan el corazón para actuar en forma deshonesta; que no sienten pena alguna cuando perjudican a otros; que nunca se arrepienten por sus malas acciones; que persiguen sus fines personales hasta lograrlos, pasando por encima de cualquier persona o cometiendo cualquier canallada.

Son personas para quienes la empatía no es su fuerte, que buscan la manera de manipular a los demás en su propio beneficio; que no tienen remordimientos cuando perjudican a otros, y ninguna consideración por el bienestar de los demás. Personas que todo lo justifican consciente o inconscientemente, con aquello de que “el fin justifica los medios”.

Son personas que llegan a exagerar en ciertos comportamientos; capaces hasta de demandar o vender a su madre con tal de conseguir algo por ello. El egoísmo es otra de sus principales características. 

Tú, en lo personal ¿Conoces a alguien así en tu trabajo, familia, vecinos o amigos? 

No obstante las terroríficas actitudes de estas personas, tienen algunas que como empresarios nos convendría imitar:

1.- Su habilidad para detectar las debilidades y fortalezas de nuestra gente 

2.- El hecho de que sus acciones responden a una estrategia definida para el logro de objetivos

3.- Su ambición para establecerse metas altas 

4.- La actitud para focalizarse en el largo plazo

5.- Su disposición para aceptar y pagar el precio necesario para lograr sus objetivos

6.- Su capacidad para tener un buen control de sus impulsos y emociones

Para desarrollar el liderazgo no es necesario grandes estudios académicos, pero sí tener actitudes para: 

a) Aprender continuamente, sobre todo de la gente, de sus necesidades. 

b) Para motivarnos ante nuestras dificultades.

c) Para conocernos bien y ponernos objetivos y metas, con una perspectiva amplia de las cosas (visión).

d) Para que, a nuestro estilo, poder comunicar esa visión a nuestro equipo (familia, empleados, compañeros, etc.). 

Que no nos preocupe si no somos perfectos, en el mundo ha habido líderes mudos, tartamudos, invidentes, con “capacidades diferentes” etc. No toda la comunicación es, o tiene que ser verbal.  

Un líder necesita altos niveles de energía, tolerancia, paciencia, aceptación, tenacidad. El buen líder es el que está convencido de que las cosas salen mejor en equipo, aportando cada quien su naturaleza, a pesar de los errores que se pudieran cometer.

Un líder no es aquél que grita ni el que presume que lo tiene todo, tampoco es el que tiene el máximo poder en una empresa, estos son personas con autoridad, nada más.

En la práctica, un líder está tan ocupado en los detalles que lo llevarán a su objetivo que se planteó, que no tiene tiempo para rencores, ni envidias, ni venganzas.

Un buen líder es considerado desarrollador y facilitador del crecimiento de su gente. Entiende que las personas son más importantes que las cosas. Identifica los estilos de su gente y los desarrolla dentro del objetivo general de su negocio.

Si tú tienes algo de esto, desarróllalo, hazlo crecer y ve ampliando tu perspectiva de los demás aspectos que tiene o debería tener un líder para que otros te sigan y te tomen de ejemplo.

El pasado mes de abril se cumplieron 550 años del nacimiento de Nicolás Maquiavelo (1469-1527).

Este personaje nació, vivió y murió en Florencia, en plena época del Renacimiento (Siglos XV y XVI), cuando, lo que ahora es Italia estaba conformada por diversos estados-ciudades, que continuamente estaban en guerra.

Era una época de mucha turbulencia, de nuevas creaciones en muchas áreas; la humanidad estaba despertando después de muchos siglos de “oscuridad”, como algunos definen a la Edad Media.

Fueron años en los que hasta había un “Papa guerrero” (Pío II; 1503 a 1513) conocido así, por su intensa actividad política y militar; imagínate, él personalmente salía con el ejército a dirigir los combates contra los adversarios; fue él quien mandó a construir la Basílica de San Pedro.  

Era la época de Miguel Ángel Buonarroti, quien, contratado por Pío II, hizo las obras artísticas del museo del Vaticano.

Era también, la época de los Borgia, quienes pasaron a la historia por ser una familia cruel y poderosa, maestros del chantaje, el soborno y la intriga, que llegaron a dominar el papado y “cuya memoria está marcada por leyendas de crímenes y corrupción”.

También fue época de los Médici, familia muy rica, conocidos como “los padrinos del Renacimiento” porque financiaron muchas de las grandes obras de esa época y que gobernaron Florencia por más de tres siglos.

Todos, personajes conocidos personalmente por Maquiavelo, recibiendo apoyo de algunos de ellos. 

Maquiavelo llegó a ocupar buenos puestos en la política de Florencia, fue diplomático y funcionario público. 

Además de “El Príncipe” escrito  en 1513, escribió muchos otros libros; la mayoría en torno a lo que vio y vivió en Florencia.

Murió a los 58 años y, para muchos, pasó a la historia como malo. 

Ya nos has leído algunas veces sobre este tema, pero vamos a seguir insistiendo aunque parezca redundante; es sólo con el fin de que lo tengas siempre presente.

Algunos actúan como líderes cuando están de buenas, pero se enojan fácilmente, empiezan a gritar y hasta patalean cuando algún empleado comete un pequeño error.

De acuerdo con las nuevas corrientes, entre los grupos y equipos de cualquier tipo, hay tres clases de personas: líderes dominantes, líderes seguidores y simplemente seguidores; estos últimos son la mayoría; sin embargo, hasta los meramente seguidores son líderes también en sus respectivos mundos personales: en lo personal, familiar, social, etc.

Todo es cuestión de reconocer lo que somos y ubicarnos en cada área de nuestro diario hacer.

Lo interesante del liderazgo es que hay líderes que reconocen el liderazgo de otros y lo aprovechan, lo hacen crecer, lo desarrollan.

Muchos líderes nacen, pero la mayoría se hacen, y esto es más meritorio. Todo depende del carácter con que nacemos, del nivel de autoestima, de lo que hemos aprendido y de las responsabilidades que tengamos.

No tenemos que hablar muy bonito para ser líderes, tampoco tenemos que ser seguidos por miles de gentes, ni ser los número uno en una área, ni ser millonarios, ni políticos, en última instancia basta con saber inspirar, sobresalir en nuestra misión.

Liderazgo es una tarea que todos necesitamos desarrollar, principalmente para guiarnos a nosotros mismos, para motivarnos cuando lo necesitamos, para controlar nuestros impulsos, nuestra pereza, nuestro desánimo, etc.; para guiar a nuestros hijos y a nuestra familia.

En todos los negocios, por pequeños y sencillos que parezcan, hacen falta líderes.

Cuando oía hablar de Maquiavelo o que alguien era maquiavélico, me aterrorizaba; lo relacionaba con “el mal”.

Como muchos, me preguntaba cómo es que alguien podía haber escrito un manual de lo “méndigo” que debía ser alguien para llegar a ser gobernante; actitudes que hemos visto por décadas, en muchos políticos y empresarios.

Pero al leer un poco de su obra me di cuenta de que mi concepto de él, estaba errado. 

Maquiavelo no inventó el maquiavelismo, más bien fue un conocedor de los patrones de conducta de los políticos de su época, y que a manera de tratado, los describió en un libro al que tituló “El Príncipe” (1513). 

El príncipe del que habla en su obra, personifica el intenso y obsesivo deseo de conquistar el poder a cualquier precio, y esa era la manera en que lo lograban aquellos que él conoció.

En su obra especifica cuáles deberían ser las características que debería tener alguien para lograr y conservar el poder; para ello, Maquiavelo justifica el uso de la fuerza, la astucia, el engaño, la crueldad, la intriga, etc., siempre que estas acciones sean necesarias para lograr sus objetivos. 

Decía que un nuevo príncipe tenía que estar preparado para no ser virtuoso, ya que “algunas virtudes podían conducirlo a su caída”. Aseguraba que, ciertos vicios podrían traerle “seguridad y prosperidad”.

A través del tiempo, Maquiavelo ha sido considerado como revolucionista del pensamiento político en Europa; sin embargo, en su momento, fue criticado y censurado. Alguien importante del clero, afirmó que su obra estaba “escrita por el dedo de Satanás”, calificativo difundido rápidamente, y de donde nació la palabra  “maquiavélico”.

¡Increíble! Los zapatos de tacón alto fueron creados originalmente para los hombres.

Según los historiadores de la moda, el tacón alto lo usaron primeramente los ¡guerreros persas! (Irán), debido a que con ellos se ajustaban bien a los estribos del caballo, ayudándoles a sujetarse bien a éstos, y así podían disparar sus flechas con mayor precisión.

El estilo de estos zapatos fueron adoptados por la gente rica de Europa debido a que les daba una “apariencia viril, esa masculinidad que de repente sólo podía alcanzarse con calzado alto”.

Poco después, las clases bajas de ese continente los comenzaron a usar también, con lo que se dio un boom. Sin embargo, las clases altas, con el fin de diferenciarse los empezaron a usar cada vez más altos, lo que para las clases bajas era muy incómodo, pues tenían que caminar mucho por las feas calles de esa época.

La historia nos habla mucho del Rey de Francia Luis XIV,  (1661-1711), quien para sustituir su baja estatura de apenas 1.63 m. usaba tacones de 10 centímetros, y además, puso como regla a su personal más cercano que usara tacones rojos.

Esta moda se fue extendiendo rápidamente y con mucho furor por toda Europa, principalmente entre los nobles. A finales del siglo XVII el Rey de Inglaterra emitió un edicto, estableciendo que sólo los miembros de la nobleza podían calzarlos, aunque en la práctica, la clase baja los siguió usando.

Con el afán de sentirse al mismo nivel que los hombres, las mujeres empezaron a adoptar algunos elementos del vestuario masculino, lo que hizo que rápidamente se extendiera a ellas el uso de zapatos de tacón.

Sin embargo, la moda pasó muy rápido por esos países, ya que para 1740, habían dejado de usarse los tacones altos. 

Se dice que fue desde mediados del siglo XIX, con el invento de la fotografía, que las mujeres volvieron a usar este tipo de tacones, ya prácticamente para quedarse; este reinicio se dio entre las familias aristócratas, quienes buscaban lucirse y verse reflejadas por este invento.

Muchos creíamos que la época en la que el sexo masculino caminaba de puntillas había quedado atrás, que “era poco probable el retorno de los tacones a la vestimenta masculina”, pero ¡no!

Actualmente, lo tacones altos son defendidos no sólo por gays o transexuales, hay un movimiento llamado “mens in heels” (hombres en tacón) que “surge por y para hombres que reivindican que el calzado de tacón alto no es exclusivo de mujeres”, y los lucen en eventos de moda y fiestas privadas.

Es un grupo numeroso de personas del sexo masculino que buscan “no expresar su sexualidad a través de su ropa, sino como un modo de transgresión, inconformismo, rebeldía, admiración y como defensa de un calzado que originariamente fue creado para el hombre”.

Incluso tienen su página (es.wikihow.com/usar-tacones-altos-para-hombres)dedicada a “hombres vistiendo ropa masculina”, concepto que busca se les desvincule de cualquier tendencia sexual y donde dan consejos de cómo usarlos.

Los que están muy metidos en esto, aseguran que es una tendencia, y que cada vez habrá más gente usándolos.

¿Será que ya tendré que ir comprando los míos?

Aunque muchos los usan como elegancia, como moda o por diferenciarse, mucho de esto tiene que ver con poder destacar sobre los demás.

No esperemos a que otros nos empoderen, podemos hacerlo nosotros mismos.

¿Cómo? A través de lo que Stephen Covey, llama “Victorias privadas”; es decir, de nuestros logros personales internos. “Aquellos retos personales que nos proponemos y logramos”. 

Cada vez que logramos dominar alguno de lo que Covey señala como “demonios internos”, como la pereza, malos hábitos, consumismo, comer o beber alcohol en exceso, malas actitudes, etc.; cualquier cosa que nos cuesta trabajo, aumentamos nuestro poder.

Cada logro de éstos, es una batalla que ganamos y nos hace fuertes o más fuertes. Esos triunfos nos dan seguridad, autoconfianza, mejoran nuestra auto-estima y nos hacen sentir poderosos. 

Los triunfos internos nos hacen sentir vigorosos, satisfechos, nos dan carácter, fortaleza, autoconfianza. Con cada uno, aumentamos las posibilidades de lograr más “Victorias privadas”.

¿Cómo se consiguen estos triunfos? A través del dominio de nuestra voluntad, de la disciplina, del entrenamiento de buenos hábitos, del cumplimiento de los compromisos con nosotros mismos, etc. 

La importancia de las “Victorias Privadas” que logremos, es que sólo con éstas, como antecedente, nos podrán conducir al logro de “Victorias Públicas”, aquellas que logramos en nuestro trabajo, negocio, pareja, familiares, amigos, etc., llámense reconocimientos, éxito en nuestra profesión y en los negocios, etc.; satisfacciones de alto nivel.

El carácter y la madurez que nos dan las “Victorias Privadas”, nos hacen, en un primer paso, ser independientes, y posteriormente lograr la necesaria interdependencia para cuando decidamos poner nuestro propio negocio. 

El principio aquí, es “de adentro hacia afuera”. Difícilmente podremos triunfar afuera, si no lo hacemos primero, dentro de nosotros.

¿Te interesa sentir la fuerza del poder interno? Ahora, ya sabes cómo!

Se trata de la tercera ciudad en importancia económica, histórica y cultural del estado de Veracruz, después del Puerto de Veracruz y su capital Xalapa.

Fue uno de los sitios con mayor desarrollo económico durante el Virreinato, ya que se trataba de un paso obligatorio y de descanso en la ruta entre la actual CDMX y el Puerto de Veracruz, principal entrada y salida de mercancía durante esa época.

En el siglo XIX fue escenario de diversos acontecimientos; “una batalla de la guerra de independencia en donde la población que simpatizaba con la causa del virrey fue tomada por José María Morelos en 1812”.

Orizaba, fue el refugio del ejército francés, donde se mantuvo varios meses planeando y esperando refuerzos, después de que se replegó al ser vencido por el ejército de Ignacio Zaragoza, en la batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862.

Pico de Orizaba

Volcán más alto de México y tercero de Norte América, alcanza  5,747 metros sobre el nivel del mar. Es el atractivo natural por excelencia de la región, se encuentra en los límites del estado de Puebla y Veracruz. Es conocido como “Citlaltépetl”, que significa “Cerro de la Estrella”.

Río Orizaba y sus puentes

Paseo turístico a lo largo de los 3.5 km de río que atraviesan la ciudad. Nace en las faldas del volcán Pico de Orizaba a una altura aproximada de 2,800 metros sobre el nivel del mar. De los 15 puentes que lo cruzan, el más antiguo es el de “San Antonio” que data de 1550.

Museo de Arte del Estado

Inmueble construido a finales del siglo XVIII. Cuenta con más de 700 piezas de los siglos XVIII, XIX y principios del XX, las cuales hablan de más de 100 años de historia del arte de México y Veracruz. Destacan aquí, 36 obras de Diego Rivera.

500 Escalones

Lugar recreativo y deportivo. Cuenta con la Cascada del Elefante, formación rocosa con dos  pequeñas caídas de agua simulando los colmillos y su trompa, la caída principal es de 20 metros y también tiene la segunda tirolesa más larga de la República Mexicana.

Piedra del Gigante

Monolito de 8×5.5 m, pesa 6 toneladas, era utilizado para sacrificios. Tiene un guerrero de 5 metros de altura grabado. Se encuentra en el cementerio municipal “Juan de la Luz Enríquez” rodeado de bellos sepulcros, entre los que destaca “La Niña del Ángel”.

Mier y Pesado

Castillo estilo inglés, herencia de una pareja rica, Doña Isabel Pesado y Don Antonio Mier. Edificio único en todo el continente Americano con hermosos jardines, funciona como asilo para las personas ricas de edad avanzada.

La Concordia

Plaza de toros y centro de espectáculos techado en forma geodésica, con capacidad para 6,844 personas. Es la más grande del Estado y la más moderna de Latino América.

Catedral de San Miguel

Se estableció por orden de los franciscanos en 1642, durante la Colonia. Con estilo barroco-corintio y neoclásico, posee un reloj único en México, elaborado en París por A. Borrel en 1864, relojero de Napoleón III.

Actualmente, por medidas gubernamentales, o por darle más calidad de atención a los hijos, o porque cada vez se muere menos gente, sobre todo niños, desde 1976 nuestro país ha ido descendiendo el porcentaje anual en el crecimiento poblacional; actualmente tenemos una tasa del 1.37%.

Más a detalle, y según datos de la Organización de las Naciones Unidas, la CDMX y su área conurbada es actualmente la quinta ciudad más poblada del mundo, con 22 millones de habitantes, aunque cifras locales hablan ya de 23 millones.

Las Áreas Metropolitanas más pobladas del mundo:

1.- Tokio, con 37 millones

2.- Nueva Delhi, con 29 millones; 

3.- Shanghai, con 26 millones, 

4.- Sao Paulo, con 22.2 millones, y 

5.- CDMX con 22 millones 

Si a los 22 millones de habitantes del A. M. de la CDMX, le sumamos la población flotante que diariamente se mueve en esta urbe, calculada en dos millones, más aquellos migrantes que vienen de Centroamérica y que deciden quedarse en esta ciudad, imagina cuántos podremos ser en realidad.

De cualquier manera, los especialistas consideran que “El A. M. de la CDMX continuará creciendo por sí misma, y que  para el año 2035 contará con un total estimado de 27 millones”. 

Suena tremendo, pero aunque pudieran no afectarnos directamente estas estadísticas, siempre es necesario saberlas para conocer el entorno en que nos movemos, lo que nos da una visión más amplia de nuestro negocio.

Sin embargo, como detallistas, deberíamos considerar estos datos para nuestras estrategias de ventas a mediano y largo plazo. ¿No crees?