¿Cómo nos llegamos a sentir frustrados en nuestros negocios?

• Cuando nuestras expectativas o las exigencias internas y externas rebasan nuestras capacidades. • Cuando se pierde la objetividad y se aleja uno de las realidades en las que nos ubicamos. • Cuando nuestros objetivos y metas no responden a una planeación con opciones. • Cuando no entendemos el proceso y nos brincamos los pasos necesarios para su consecución. • Cuando nos dejamos llevar por la ansiedad y desesperación.

Estos y otros aspectos, sumados a niveles altos de susceptibilidad, sensibilidad y baja autoestima pueden ocasionar derrotas y llevar a la frustración, si no se saben manejar las experiencias.

Causas de frustración:

Como todo, si no estamos entrenados lo suficiente en el manejo de las frustraciones, éstas pueden dañar nuestra autoestima en el presente y futuro.

“Las situaciones con las que hemos convivido desde pequeños, nos prepararon y nos habituaron ante estos factores o nos volvieron más vulnerables, esto de acuerdo a que las personas difieren considerablemente en sus reacciones ante la frustración y al estrés”.

La frustración, en la mayoría de los casos tiende a ser acumulativa, por lo que en una persona, al vivir una serie de situaciones frustrantes de pequeña o mediana importancia, se le van sumando y al final éstas logran desequilibrar la vida del individuo.

Las personas con alta tolerancia a la frustración tienden a ser mucho más flexibles, lógicas, racionales y más tranquilas en sus pensamientos, su conducta y en su enfoque general de la vida, así también mucho menos propensos a sufrir problemas de salud mental como resultado. También son mucho menos propensos a postergar todo y tratan de resolver los problemas como una prioridad.

Cuando no se logra alcanzar los objetivos que nos propusimos, o ante una situación en la que un deseo, un proyecto, una ilusión o una necesidad no se satisface o no se cumple, nos sentimos frustrados.

Cuando esto sucede, nos invade la ansiedad y la rabia; nos deprimimos, angustiamos, etc.; sentimientos y pensamientos que pueden ser auto-destructivos para algunos. En grado extremo, sobre todo si no se sabe manejarla, una frustración puede representar pérdida, derrota, fracaso, etc.

Claro que todos nos hemos sentido frustrados en alguna medida, y ante ciertas circunstancias, pero algunos han sabido manejar razonablemente bien tales sentimientos.

En el mundo de los empresarios, sobre todo en las micro y pequeñas empresas, en donde sus propietarios desconocen muchos de los detalles de los negocios, las frustraciones son frecuentes.

Imagínese si Edison se hubiera sentido frustrado con los primeros intentos de inventar el foco, quizá ahorita nos alumbraríamos todavía con velas. Los futbolistas delanteros, cuya misión es anotar goles, saben bien que para anotar un gol tienen que haber muchos intentos. Un depredador como el leopardo, tiene éxito al cazar su presa sólo uno de cada cinco o seis intentos.

En estos tres ejemplos los protagonistas siempre lo vuelven a intentar, y para tener mejores resultados buscan mejorar sus técnicas, aplican lo aprendido y buscan nuevas oportunidades.

Tenga cuidado porque los sentimientos de frustración pueden provocar en la gente sentimientos de minusvalía, falta de confianza en sí mismos y en los demás; pueden hacerlos rendirse y enterrar su potencial, disminuyendo las posibilidades de salir triunfantes en la vida.

No es casualidad que se haya puesto en ese lugar la Central de Abastos de la Ciudad de México, CEDA; ya desde la época de los Aztecas, era un punto donde se intercambiaban una gran diversidad de productos provenientes de muchos rincones de lo que ahora es centro, sur y oriente de México.

Fue a finales de 1970 en que se planeó construir esta monumental obra para sustituir, como principal centro de abastos, al mercado de La Merced, que a esas fechas ya no respondía eficientemente a las necesidades de comerciantes y consumidores del Área Metropolitana de la CDMX.

Las obras se iniciaron en marzo de 1981, y el 22 de noviembre del siguiente año quedó inaugurada. ¡Así de rápido!

El resultado fue una impresionante obra que por su tamaño, y funcionalidad, se convirtió en el mercado más grande e importante del mundo, y que el pasado mes de noviembre cumplió ya 35 años. ¡Muy joven todavía!

Su ubicación responde a una estrategia geográfica, que facilita la entrada y salida de productos de los diversos estados que la rodean y de cualquier parte de la ciudad de México.

Fue diseñada por el Arq. Abraham Zabludovsky, mundialmente famoso en esa época y creador de muchas obras importantes en el país, entre las cuales está el conjunto habitacional Torres de Mixcoac en 1967.

La CEDA alcanza tiene una extensión de 327 hectáreas, algo así como 458 canchas de futbol como la del Estadio Azteca.

Cuenta con más de 3 mil 700 bodegas y locales comerciales, localizados en sus ocho sectores en los que se divide la CEDA.

En ella “trabajan más de 90 mil personas, y como carretilleros se han registrado a 10 mil”.

Cuando la mayoría de nosotros nos vamos a dormir, en ella se inician las labores. Abre a las 10 de la noche, cuando empiezan a entrar los camiones con los productos.

A las tres de la mañana empieza la “subasta” de los productos que llegan; ahí se realiza la compra-venta entre productores y mayoristas; como en la “Bolsa de Valores” ésta se basa en la oferta y la demanda: “si hay desabasto sube el precio, pero si hay sobreproducción, baja”. Más tarde empiezan a llegar todos aquellos que compran para vender a detalle o procesan alimentos.

A las seis de la tarde cierra para los compradores detallistas. De esta hora a las 10 que vuelven a abrir se realizan las labores de limpieza.

La Central de Abastos de la Ciudad de México es prácticamente la alacena de los más de 22 millones de habitantes del Valle de México. A ella acuden diariamente compradores detallistas y medio mayoristas, así como propietarios de tiendas de abarrotes, restaurantes, mercados, entre muchos otros.

Aquí se puede encontrar prácticamente cualquier producto de uso doméstico en sus cientos de locales y bodegas, divididas en mayoristas y minoristas.

A diferencia de los centros comerciales llamados Super, aquí se encuentran totalmente frescos los productos agrícolas, carnes, etc., pues diariamente entran cientos de camiones y tráileres cargados con ellos.

Es prácticamente una ciudad dentro de otra, pues ofrece todos los servicios: bancos, cuerpo de bomberos, oficinas administrativas, radio local, etc., hasta un helipuerto y una planta compactadora de residuos que procesa más de 800 toneladas de basura al día; todo esto además de la gran cantidad de productos que se comercializan y los más de 500 mil visitantes que tiene diariamente.

Lo último de la CEDA es que, con el fin de dar un mejor servicio a muchos de sus clientes, próximamente surtirán pedidos a través de internet.

Mis respetos para los creadores y administradores de la Central de Abastos.

Hasta este año se han otorgado poco más de 890 premios Nobel, considerando que muchos han sido entregados a dos y hasta tres personas por premio.

Originalmente, Nobel estableció premios para cinco áreas: Física, Química, Medicina, Literatura, Paz, y aunque nunca consideró un Premio de Economía, en 1968, la Fundación decidió, en memoria de Alfred Nobel, instituirlo también.

Nobel tampoco habló de un Premio de Matemáticas; sin embargo, se ha otorgado a varios matemáticos como reconocimiento en otras áreas; es el caso de John Forbes Nash, que fue galardonado con el Nobel de Economía en 1994, cuya vida personal se elevó al cine con el nombre de “Mente brillante”.

44 mujeres han sido galardonadas con el Premio Nobel, la primera de ellas fue Marie Curie en 1903 en Física.

Seis galardonados han recibido dos premios por trabajos diferentes, entre ellas la misma Marie Curie, quien en 1911 recibió el Nobel en Química.

En 1938 y 1939, el gobierno alemán obligó a tres galardonados de ese país a rechazar los reconocimientos, aunque cada uno de ellos pudo posteriormente recibir el diploma y la medalla.

Debido a la Segunda Guerra mundial, los premios de 1940 a 1942 no se entregaron.

En varias ocasiones ha habido reconocimientos póstumos, mismos que se han otorgado como excepción y sólo porque los premiados fallecieron en el lapso del reconocimiento de sus trabajo y la entrega del premio.

La fortuna con la que se cuenta para los Premios, se basa no sólo en los intereses que ha generado la herencia de Nobel, sino que la fundación recibe dinero principalmente de las empresas que dejó Nobel y que siguen generando recursos.

Un hombre, que en vida contribuyó directamente a matar gente, pero fallecido, en el afán de exculpar sus injusticias, contribuye al progreso de la humanidad.

Todos sabemos de él por los Premios Nobel, pero ¿quién fue realmente?

Era hijo de papi; es decir, su padre tenía negocios prósperos, pero tuvo sus propios intereses y escogió su propio camino.

Ese fue precisamente Alfred Nobel quien vivió entre 1833 y 1896. De origen sueco, su especialidad fue la química y la ingeniería; inventor y fabricante de armas; famoso principalmente por haber inventado y vendido a gran escala la dinamita.

Con sus empresas se dedicó a la producción de hierro y acero, a la fabricación a gran escala de cañones y otros armamentos.

En su afán por fabricar explosivos, hizo experimentos con la nitroglicerina, que había sido inventada por el italiano, Ascanio Sobrero en 1850.

Para 1863, de apenas 30 años consiguió controlar mediante un detonador las explosiones de la nitroglicerina, lo que le permitió reducir los riesgos de accidentes. Dos años después, en 1865 logró perfeccionar el sistema con un detonador de mercurio, y para 1867 consiguió la dinamita

Durante su vida registró 355 patentes y en la actualidad sobreviven aún varias de sus compañías.

Amasó grandes fortunas por lo que en su testamento firmado un año antes de su fallecimiento instituye un fondo, el cual dejó como herencia “para premiar a los médicos, físicos, químicos, escritores y pacifistas más sobresalientes del mundo”.

Nobel dejó al morir “un legado explosivo”, ya que su familia se indignó cuando se enteró que prácticamente su herencia la dejó casi en su totalidad a crear la fundación para los Premios Nobel, dejándoles a ellos menos del 1%.

Ahora resulta que los humanos somos unos irracionales. En efecto así es, según el planteamiento que hace Richard H. Thaler, en sus trabajos de investigación cuando se refiere al comportamiento y las actitudes que tomamos a la hora de comprar, invertir o alimentarnos.

Fue precisamente Thaler, quien por sus trabajos sobre el papel que juega la psicología en los vaivenes de la economía, el pasado mes de octubre fue galardonado con el Premio Nobel de Economía 2017.

El argumento base por el que se le otorgó este Premio, fue “por sus contribuciones a la economía conductual o del comportamiento, haciendo a la economía más humana”. ¡Se tardaron!

Aunque previamente ya había publicado diversos trabajos sobre el tema, fue en su obra “Nudge” (Libro publicado en 2008), donde plasma los muchos años de investigación respecto a este asunto.

Según los analistas, en esta obra ofrece herramientas “analíticas y experimentales para comprender y predecir el comportamiento humano”. ¡Órale!

El término “Nudge” significa “empujón”, “Pequeños empujoncitos” en español, mismos que según Thaler necesitamos para redireccionar nuestras decisiones para evitar riesgos y obtener un mejor nivel de vida.

Se trata de un nuevo paradigma de la economía, en el que se incluye el análisis de los aspectos psicológicos de la gente a la hora de tomar sus decisiones financieras.

Un trabajo, que según los expertos, ha contribuido a ampliar el análisis económico al tomar en cuenta algunos aspectos reales que influyen en las decisiones económicas de la gente, tales como la racionalidad limitada, las preferencias, la falta de voluntad y de autocontrol, entre otras, que afectan sistemáticamente las decisiones individuales, y que explica por qué las personas tendemos a caer en conductas negativas.

El concepto propuesto por el Premio Nobel difiere del concepto tradicional que se tenía sobre el comportamiento de la gente al decidir sus actitudes. Éste afirmaba que los consumidores actuábamos racionalmente antes de pagar por un producto o servicio.

Por contra, el Premio Nobel dice que somos una especie de “homo economicus irracional predecible”; es decir, actuamos mal en nuestros asuntos de economía, pero que esos comportamientos se pueden predecir.

Una de las razones es que motivados por una búsqueda de recompensas de corto plazo, nuestras emociones nos hacen rendirnos ante la gran cantidad de tentaciones que nos ofrece diariamente la mercadotecnia, lo que nos lleva a violar cualquier planeación o presupuesto que hayamos hecho, si es que lo hicimos.

Esto explicaría por qué mucha gente se sobre endeuda, por qué crece la cartera vencida de los bancos, por qué compramos cosas que muchas veces ni necesitamos, pero sobre todo por qué no ahorramos. Aspectos que, a la larga, pueden generar crisis económicas, personales, nacionales y mundiales.

Para esto último, el autor ofrece una serie de mecanismos conductuales de refuerzo (“Empujoncitos”) que pueden dirigir nuestras decisiones y que “ayudan a fomentar conductas benéficas en términos económicos y financieros”.

La importancia de sus contribuciones es clara, si comprendemos que no sólo nos ayudan a entender la naturaleza humana, sino que también nos ofrece mecanismos que han servido a muchas instituciones, para el análisis y el establecimiento de políticas económicas y sociales para modificarla y modelarla.

Como resultado de los mecanismos conductuales que planteó el Premio Nobel, se han visto ya desde hace años algunas aplicaciones prácticas que actualmente se practican en algunos países como los créditos a meses sin intereses, el buen fin y programas de Cultura Financiera, entre otros.

El impacto tan grande que vivieron directamente nuestros hermanos damnificados por los sismos del 7 y 19 de septiembre pasado, a muchos los dejaron, y no es para menos, en una especie de suspensión mental por el shock sufrido, mientras que otros siguen padeciendo el estrés postraumático de lo que vivieron.

Esto les impide reponerse, con la rapidez necesaria, a las pérdidas familiares y económicas que padecieron y poder continuar con sus vidas normales.

Está demostrado que los mexicanos somos capaces de superar los eventos o traumas por muy difíciles que sean y en eso ponemos nuestras esperanzas para la recuperación.

Cierto es que nada podrá reparar la pérdida de sus seres queridos, además de que tardarán un buen rato en volver a levantar sus inmuebles.

Sin embargo, no es conveniente tomar una actitud de víctimas o derrotados. Es necesario aprovechar esa capacidad de guerreros que todos tenemos para reponerse rápido, al menos psicológicamente.

Hay que tomar en cuenta que la forma en que respondamos a las adversidades, dependerá únicamente de las decisiones que se tomen a nivel personal.

La decisión de afrontar con valentía estos contextos de inestabilidad, simplemente liberará el potencial y el talento que ya poseemos para encontrar las opciones y oportunidades que se presentan con cada crisis.

Con los comerciantes y empresarios sucede lo mismo; las crisis empresariales o los desequilibrios económicos y competitivos que se dan en su medio, pueden ser afrontados solamente a través de las decisiones y actitudes que se tomen.

La capacidad de las empresas para sobreponerse a las circunstancias difíciles es consecuencia directa de las capacidades de su dueño o director.

 

A algunos de nuestros hermanos damnificados por los acontecimientos del 7 y 19 de septiembre pasado, les está costando trabajo superar sus  pérdidas. Cierto, es difícil, y algunos necesitamos “un empujocito”. Sin embargo, ahora son momentos de buscar y pensar en la manera de salir adelante.

Se trata solamente de la forma en que respondemos a lo acontecido, de actuar como resilientes; es decir, de aprovechar la capacidad que todos tenemos para recuperarnos, más tarde o más temprano, y proyectarnos hacia el futuro.

Ser resiliente es sólo cuestión de actitud, de que a pesar de esas grandes adversidades se logre salir adelante e inclusive desarrollar un mejor futuro.

Pudieron perder todo, pero no su poder de decidir qué actitud tomar ante dichos sucesos.

1.- Si es necesario, por un momento sólo desahógate, grita, llora. Es sano.

2.- Trata de aceptar la realidad, ésta ya cambió, y nada se puede hacer por revertirla.

3.- Comparte tus sentimientos, busca ayuda, únete a algún grupo con los mismos problemas.

4.- Trata de comprender que todos estamos expuestos a circunstancias difíciles.

5.- Trata de reconocer que esto fue una gran lección no sólo para los mexicanos, sino para muchas naciones.

6.- No busques culpables, eso puede crear resentimientos dañinos.

 

7.- Estás ante un nuevo reto, reconócelo y acéptalo.

8.- Busca información.

9.- Haz un listado de algunas de las soluciones posibles.

10.- “Saca la Casta”. Apóyate en tu autoestima; ésta juega un papel muy importante al afrontar acontecimientos difíciles.

11.- Comprende que los obstáculos son transitorios.

12.- Practica la oración; refúgiate en tu religión.

Aceptar nuestra identidad como mestizos nos debería hacer sentir orgullosos ¿Por qué? Por la gran riqueza que como legado nos dejaron tanto los españoles como las culturas indígenas de aquella época.

Surgimos de la mezcla de ambas, para formar una nueva raza. Somos producto de la conjunción y armonización de dos culturas de pensamiento e ideas opuestas.

No somos indígenas claro está, y tampoco somos españoles, pero no olvidemos que dentro de la mayoría de los mexicanos llevamos una carga genética del “indígena-prehispánico”, y ahí está nuestra grandeza.

Como mestizos hemos demostrado gran capacidad para adaptarnos a las circunstancias, y sobre todo hemos demostrado también, nuestra grandeza para perdonar.

Aprendimos de los españoles sí, pero “conservamos muchas de nuestras costumbres y tradiciones, y en muchos casos las mezclamos para darle un sentido todavía mayor”.

Deberíamos rescatar y retomar el valor del mestizaje, el encuentro de dos mundos que dieron fruto al mexicano y a lo que es México hoy.

“Tendríamos que estar orgullosos de ser mestizos, de tener todavía un bagaje cultural que no se tiene en otras naciones ni en otras latitudes. El encuentro entre dos mundos, totalmente divergentes, creó una realidad maravillosa, que es la que vivimos el día de hoy … no existiríamos con nuestras características físicas, culturales, idioma, comida, vestido, pensamiento, cosmovisión”, si no fuera por el mestizaje.

Veámoslo así, los españoles, conquistadores de nuestros ancestros locales, en realidad no fueron tan malos como los colonizadores que llegaron a lo que hoy es Argentina y Uruguay, allá su intención primaria era eliminar a todas las culturas locales; en Uruguay de plano las desaparecieron. En lo que es ahora México pudimos convivir y aprendimos unos de otros.

¡Feliz día de la raza!

Lo que primeramente nos identifica como mexicanos son nuestras características físicas, tradiciones, creencias religiosas, riqueza gastronómica, el idioma y hasta el acento. Esta combinación de elementos son resultado de nuestra historia y son únicos en el mundo.

Tengamos siempre presente que el 90% de nosotros somos mestizos, llevamos dentro sangre española e indígena. El mestizaje es nuestra identidad.

Sin embargo, a unos les avergüenzan nuestras raíces indígenas, reniegan de tener una parte indígena en su sangre. Lo hemos visto con la discriminación, abuso y menosprecio que muchos hacen a personas con perfiles físicos indígenas; les regatean, los alejan de ellos, les dan los peores puestos de trabajo, etc.

Otros más expresan coraje ante el papel que los conquistadores españoles tuvieron con nuestras culturas locales.

Pareciera que ninguna de nuestras dos raíces les contenta.

Sobre esto último les comento una experiencia que viví. Como parte de los atractivos que se ofrecen en Xcaret, presentan un espectáculo de dos horas, sobre como se formó el México actual.

Casi la mitad de los espectadores eran mexicanos, algunos residentes de Estados Unidos.

El espectáculo inicia con la presentación de algunas de las tradiciones y actividades de las culturas prehispánicas como “el juego de pelota”.

Cuando presentaron un pasaje de cuando llegaron los españoles, se empezaron a oír gritos, chiflidos y hasta obscenidades expresando su repudio, menosprecio y enojo hacia los invasores.

Interpreté esa reacción como si aún trajéramos el resentimiento de que unos extranjeros vinieron a conquistarnos. ¿Acaso no reconocemos que ahora, como mestizos, traemos su sangre? ¿Acaso estamos renegando de una parte de nosotros?

¿Será por eso que ahora festejamos más el día de muertos o el halloween que el día de la raza?