Cuenta la historia de un hombre que impactado por la violencia, maldad y el abuso que había en la sociedad decidió refugiarse en una cueva en las montañas, a vivir en soledad y dedicarse a orar para pedir por la humanidad.

Después de un tiempo decidió regresar a la ciudad; ahí, sus conocidos le preguntaron que dónde había estado, a lo que explicó que había ido a identificar la raíz de los problemas de los humanos.

“Reconocí, les comentó, que son los animales que llevamos dentro”, y se los explicó detalladamente: • “Dos halcones que se lanzan sobre todo lo que se les presenta, sea bueno o malo. Tengo que entrenarlos para que sólo se arrojen sobre presas buenas… Son mis ojos. • Dos águilas que con sus garras hieren y destrozan. Tengo que entrenarlas para que sólo se pongan al servicio y ayuden sin herir… Son mis manos. • Los conejos que quieren ir adonde les plazca, huir de los demás y esquivar las situaciones difíciles. Tengo que enseñarles a estar quietos donde deben estar, aunque haya problemas, o cualquier cosa que no les guste… Son mis pies. • Lo más difícil es vigilar a la serpiente que aunque se encuentra encerrada, siempre está lista para morder y envenenar a los que la rodean. Si no la vigilo de cerca, hace daño… Es mi lengua. • El burro es muy obstinado, no quiere cumplir con su deber. Pretende estar cansado y no quiere llevar su carga de cada día… Es mi cuerpo. • Finalmente, necesito domar al león, pues quiere ser el rey, quiere ser siempre el primero, es vanidoso y orgulloso… Ese es mi corazón”.

Este hombre había entendido la lección, y dijo: el problema de la maldad en el mundo no está en los demás, está en uno mismo.

Cierto, la causa y la solución de todos los problemas humanos, está en cada uno de nosotros, que muchas veces actuamos como animales.

Sólo en la soledad, a través de la reflexión, podremos entender nuestro comportamiento en la sociedad.

Un informe publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de mediados de 2016, encontró que las mexicanas son las que más trabajan.

En un estudio sobre el trabajo no remunerado en el mundo, que comprende a 29 países miembros, reveló que las mexicanas son los que más tiempo le dedican a este tipo de actividades.

Cuando se habla de trabajo no remunerado, son las mujeres las que cargan con la mayor parte de ese peso. “Especialmente en México, la diferencia entre hombres y mujeres es enorme”.

Las mujeres en México dedican en promedio seis horas a hacer trabajo no pagado al día mientras que los hombres, menos de dos horas”, señala el estudio.

Una de las razones por las que la situación no ha cambiado desde hace décadas es porque siempre ha sido así, con lo que se ve que es un hábito difícil de superar. “Las mujeres tradicionalmente han sido responsables de las tareas domésticas y el cuidado de los más débiles, pero el mensaje clave de este estudio es que la igualdad en el mercado laboral es vital para crear más igualdad en el hogar”.

“En Dinamarca, por ejemplo, donde el 70% de las mujeres tiene empleo, la brecha de género en el trabajo doméstico es de sólo una hora, lo que quiere decir que tanto los hombres como las mujeres se ocupan de ello. En México -donde el 43% de las mujeres tiene empleo, esa brecha de genero es de cuatro horas”.

Se sigue pensando que las mujeres no trabajan, pues lo que hacen no se ve, pero es necesario tener en cuenta su contribución a la economía.

De hecho, según los cálculos derivados de la investigación, en promedio, el trabajo de cuidar y limpiar sin sueldo equivale a una tercera parte del tamaño de toda la economía.

Entonces, ¿qué procede hacer ahora a los hombres, y qué a las mujeres en México?

 

Para determinar la identidad corporativa de una empresa y los colores de los productos, Sergio Luna Vargas, especialista en el tema, asegura que se toman en cuenta los siguientes aspectos:

“Los clientes que prefieren el ROJO son por lo general extrovertidos y dinámicos. Este color tiene relación con aromas atractivos; un rojo escarlata denota preferencias sexuales de minorías y fuerte grado de dignidad u orgullo.

“Los clientes que escogen el AMARILLO tienen tendencia a lo intelectual. También se reconoce que este color, irradia calor e inspiración. Se recomienda para anunciar novedades u ofertas. “Los clientes que seleccionan el color VERDE-AZULADO, son analíticos y de carácter tranquilo.

“La gente que prefiere el AZUL en todas sus tonalidades, tiene buen control de sus emociones. Es además, el color favorito de los niños y jóvenes. Refleja tranquilidad, no violencia y es muy recomendable para productos del hogar que tengan bastante duración. Conviene aplicarlo en pintura de paredes, ropa de cama, cortinas etc.

“La gente que compra productos de color ANARANJADO, es por lo general jovial. Es el color de la acción, la efusividad y la generosidad.

“Las personas con tendencia al color MORADO-VIOLETA tienen gustos artísticos y místico-religiosos. Este color tiene impacto en la industria de perfumería para mujeres. Se considera el color más sexual de todos.

“La mayoría de clientes que son ordenados y disciplinados, buscan el color MARRÓN o CAFÉ. Se relaciona además este color con una vida estable y saludable.

Los clientes que prefieren el color NEGRO son conservadores, les gusta la elegancia y la discreción”.

Los colores que vemos en los puntos de venta o cuando vamos por las calles tienen una repercusión notable en nuestra psicología y decisión de compra. Todos los productos y anuncios publicitarios, tienen un fuerte componente de estrategias de color, diseñados por especialistas en esta materia, tomando en cuenta siempre la relación que tienen con productos generales y específicos.

Los mercadólogos y los psicólogos lo saben bien, y aseguran que los consumidores deciden los colores que les gustan y aquellos que rechazan por no ser de su agrado. Las ventas en buena parte dependen del color del empaque de los productos, que existen en el mercado, los cuales están calculados para apelar en gran medida al subconsciente de las personas.

Todos, directa o indirectamente, nos sentimos atraídos por los colores, que pueden expresar en nosotros admiración o rechazo consciente hacia ellos y muchas veces nos llevan por caminos de aprobación o desaprobación de los mismos.

Los colores, además, están en relación directa con las costumbres para tomar decisiones por cuenta propia, ya que influyen con su presencia en el entorno del tomador de decisiones.

Cada uno de nosotros tenemos nuestras propias preferencias, más allá de los negocios cotidianos, los colores que rechazamos tienden a ser por patrones culturales. Por ejemplo, “el color negro puede relacionarse con lo fúnebre y el gris con lo triste, y eso no es de ahora sino desde muchos siglos atrás en que la muerte provenía de las tinieblas y la oscuridad y el gris era símbolo de tormenta y desastre”.

Según Sergio Luna Vargas, especialista en el tema, asegura que actualmente, los expertos en el estudio de los colores, determinan la identidad corporativa de una empresa y los colores de los productos, tomando en cuenta los aspectos de la segunda parte de este artículo.