No me cansaría de hablar de cómo me la paso con mi perro; aunque hay de todo, como en cualquier relación, son muchos más los momentos gratos.

Una tarde, regresando de mi trabajo, iba caminando por una de las calles de la Col. Granjas México de Iztapalapa, cuando vi tirado un pequeño bulto. 

Pude observar que se trataba de un perro; no me quise acercar porque pensaba que estaba muerto. Esa noche no pude dormir pensando en el pobre animal.

Al día siguiente, cuando iba a mi trabajo, lo volví a ver en el mismo lugar y en la misma situación. Me fui a trabajar y por ratos se me venía a la mente la imagen de ese animalito.

Ya en la tarde, cuando nuevamente regresaba a mi casa, lo volví a ver ahí tirado, fue entonces que me acerqué a él y pude ver que aun respiraba, y que había sentido mi presencia porque se movió ligeramente.

No pude más y me lo llevé a casa. Esa  noche lo bañe, le corté un poco del pelo que le estorbaba en su cara, le di agua y un poco de carne; y pues, me lo quedé.

Después de eso, aun sigo viendo algunos perros sin dueño, muy sucios, enfermos y flacos, que he estado a punto de llevármelos, pero ¡no!, porque en mi casa me corren.

Dan mucha lástima verlos sufriendo, pero pienso que yo ya cumplí con uno, y espero de corazón que otros hagan lo mismo, rescatar un perro.

No tiene que ser de raza fina o de pedigree, el amor no tiene que ver con razas ni clases, ni belleza física.

Aunque tiene sus responsabilidades, un perro es una gran compañía para niños, jóvenes, adultos o de edad avanzada. 

Por favor, no compres perros en el tianguis; estos animalitos son casi personitas y no podemos estar haciendo negocio con ellos, mejor rescata uno o adquiérelo en asociaciones de rescatistas o similares.

Un perro rescatado, es una vida inteligente y amorosa que te estará agradecido toda su vida.

Siempre creí que los que podrían morir de hambre eran personas de color o indigentes; nunca imaginé que a gente “güera”, descendientes de celtas, vikingos daneses, noruegos y españoles, les pudiera suceder.

La papa, esa humilde y nutritiva verdura que ha sacado del hambre a mucha gente pobre de muchas partes del mundo, gracias a su facilidad para cosecharla y su bajo costo, provocó la muerte de muchas personas en Irlanda y creó una crisis social, económica y de salud.

Sucedió en un periodo de cinco años (1846 a 1850), durante el reinado de la poderosa Reina Victoria.

Fue una hambruna que cobró más de un millón de vidas, “transformando profundamente la estructura social y cultural de Irlanda, Gran Bretaña y los Estados Unidos”, ya que además de las muertes que ocasionó, provocó también una oleada grande de emigrantes a Norteamérica. 

La mayoría de los irlandeses eran muy pobres, y para ellos, la papa era su principal y único alimento. 

La conocida también como patata, esa que se puede comer al horno, como puré o como las famosas papas fritas que acompañan a las hamburguesas, entre otras formas, se dijo que fue la causante de todo.

Esta fue una de las varias hambrunas que Irlanda sufrió en el siglo XIX, pero por el alcance del desastre que provocó, fue la mayor.

Todo empezó en 1845 cuando la cosecha de ese año se vio afectada por un virus, y aunque muchos la comieron y luego enfermaron, la mayor parte de ésta se tuvo que destruir.

Para acabarla de amolar, el atípico y despiadado invierno del siguiente año de 1846, cuyas nevadas se adelantaron dos meses, impidió las cosechas de ese año. 

El largo período de falta de comida, hizo que miles de campesinos emigraran a las ciudades, sumándose a las epidemias de cólera, disentería y fiebre tifoidea, que ya había en éstas. 

Las anteriores enfermedades ocasionaron más fallecimientos que la misma hambruna; esto “fue como un genocidio”. Muchos más se vieron forzados a abandonar el país buscando la supervivencia.

La crisis fuerte continuó hasta 1849, pero sus efectos se siguieron sintiendo mucho tiempo después.

Según las estadísticas oficiales, “entre muertos y desplazados, este territorio perdió más de un cuarto de su población”.

¿Por qué tantas muertes? Como en cualquier suceso, tuvieron que juntarse diversas cuestiones para que esto se diera:

1.- La dependencia de un solo producto para la alimentación provoca desnutrición y se está en riesgo de perderlo por cuestiones naturales, problemas de comercialización o distribución, etc.

2.- Los métodos de cultivo de los Irlandeses eran muy primitivos; no había rotación por lo que las tierras estaban muy desgastadas y daban productos débiles. 

3.- La desgracia de haberse juntado dos situaciones naturales fuertes, el virus que atacó las papas y el cruel invierno, contingencia de gran tamaño para la que nadie estaba preparado, además de las epidemias.

4.- En esa época, Irlanda era una colonia de Inglaterra, y se sabe que en varias ocasiones trató de aplacar militarmente la sublevación del pueblo irlandés por causa de la hambruna, en vez de llevarles comida.

A manera de conclusión, nos damos cuenta de que no fue la papa la que ocasionó tantas muertes y desplazamientos sino, la ignorancia de muchos, lo agresivo que fue la naturaleza en ese lugar y el dominio de unos cuantos. 

No les hagamos el feo. Sólo porque sean baratos, babosos, o por ser mexicanos no quiere decir que no sean buenos; al contrario, está comprobado científicamente que ¡¡son una maravilla!!

Desde hace centurias el nopal ha permanecido en la dieta mexicana, sólo que últimamente se le ha hecho a un lado, dando paso a la generación de diferentes padecimientos que los grandes laboratorios farmacéuticos buscan curar con sus medicinas. 

Para sanar algunas enfermedades, para minimizarlas o para prevenirlas, el nopal ha comprobado su eficacia.

Diversas instituciones como la UNAM, la Universidad Autónoma de Querétaro y la Secretaría de Agricultura, entre otras, han constatado muchos de sus beneficios para la salud.

1.- El principal es que previene el cáncer de colon. La PROFECO afirma que los nopales ayudan a limpiar el colon gracias a sus fibras insolubles, las cuales  diluyen las concentraciones cancerígenas en el cuerpo y, con ello, se reduce el riesgo de aparición de cáncer. 

2.- También sirve para prevenir la diabetes. La UNAM asegura esto, y para combatirla, sugiere hacer un licuado de la penca del nopal y tomarlo con limón en ayunas, haciendo esto dos o tres veces por semana.

3.- Reduce enfermedades hepáticas. Gracias a que reduce los niveles de concentración de azúcar en la sangre, disminuyen los riesgos de padecer enfermedades del hígado. 

4.- Aunque “el nopal no cura la osteoporosis, sí reduce el riesgo de desarrollarla, esto debido a su alto contenido de calcio, sobre todo los nopales maduros que tienen mayor concentración de este mineral. “Con el calcio del nopal maduro el cuerpo puede recuperar masa mineral ósea y fortalecer los huesos”.

5.- Controla el colesterol. Como los nopales son una rica fuente de aminoácidos, de fibra y de niacina, tienen la capacidad de metabolizar las grasas regulando los niveles de colesterol en la sangre. 

6.- Combate la obesidad. El nopal le da al cuerpo saciedad más rápido a la hora de ingerir alimentos, esto es debido a que su fibra se encarga de absorber agua y retrasa la absorción de azúcares. 

7.- Por si fuera poco, también ayuda a mejorar los problemas de gastritis y úlceras. Gracias a la baba del nopal, el cuerpo es capaz de controlar la producción en exceso de ácidos gástricos, protegiendo la mucosa gastrointestinal.

8.- Ayuda a perder peso. En el estado de Hidalgo, se realizó un estudio con población rural, en el que mediante una bebida a base de nopal durante 30 días, en 20 personas se notó una pérdida de peso corporal y de cintura. 

Los nopales los podemos preparar en una gran variedad de platillos y formas; los podemos comer hervidos, asados, en polvo, en guisos, sopas, jugos y hasta como dulces.

Como alimento pueden acompañar a muchos platillos, ya sea como ensalada, guarnición, mermelada, en escabeche, rellenos, como agua fresca y sin duda como platillo principal.

También es un complemento perfecto de las carnes asadas, así como del taco placero de carnitas, chicharrón o barbacoa.

El nopal también se utiliza para hacer papel y productos como jabones y tintes de cabello, cremas faciales, y hasta popotes, últimamente.

Pero no fue sino hasta 1886 cuando se definieron las actuales reglas, ya que en las anteriores reuniones algunos participantes no las aceptaban porque estaban más influenciados por el rugby.

Las actuales reglas de juego las determinó la Asociación de Futbol Internacional Board (IFAB). Ésta fue formada en 1886 en la reunión que tuvieron las asociaciones de futbol escocesa, galesa e irlandesa, en Manchester, Inglaterra.

Se considera que las escuelas públicas inglesas fueron claves para la creación del futbol moderno. La evidencia sugiere que las escuelas británicas fueron fundamentales para eliminar el componente más violento del futbol y transformarlo en un deporte de equipo que fuera beneficioso para los colegiales. Por tanto, el juego fue institucionalizado, regulado y empezó a formar parte de una tradición más extendida. 

La competición de futbol más antigua del mundo es la FA Cup inglesa, que fue fundada por C.W. Alcock y en la que han jugado equipos ingleses desde 1872.

El primer partido de futbol internacional tuvo lugar en ese mismo año, entre Escocia e Inglaterra en Glasgow. La primera liga de futbol del mundo también se organizó en Inglaterra y fue fundada en 1888. El formato original de la liga contenía 12 clubes de la zona central y norte de Inglaterra. 

Finalmente, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), el actual cuerpo gobernante del futbol internacional, se formó en París en 1904, y se adhirió a las Reglas del Juego de la Asociación de Futbol. 

El Futbol ha sido tan importante en el mundo que actualmente se practica en todos los continentes, y aunque formado en diferentes confederaciones es el deporte principal en la mayoría de los países.

Antes de 1863, en algunos lugares, estos deportes eran algo salvajes y muchas veces sin reglas,  mientras en otros se ejercían como actos ceremoniales; de cualquier manera, desde sus comienzos, se consideraba esta actividad como extremamente difícil y, por lo tanto, dominar el balón con el pie generaba admiración.

El futbol, como lo conocemos ahora, se empezó a formalizar en el Reino Unido, durante el siglo XIX. Esto es lo que le da importancia a la teoría oficial de que fueron los ingleses los creadores, pues fueron estos los que empezaron a establecer reglas y a difundirlo en otros países.

Las primeras reglas que se escribieron fueron en 1848 (Reglas de Cambridge). Éstas, “se escribieron en el Trinity College de Cambridge, en una reunión donde asistieron representantes de las escuelas Eton, Harrow, Rugby, Winchester y Shrewsbury”. 

Estas normas no fueron adoptadas por todos los participantes, pero en la década de 1850, se empezaron a formar muchos clubes en el mundo de habla inglesa, algunos con sus propias reglas. 

Estos esfuerzos contribuyeron a la formación de la Asociación de Futbol (FA) en 1863. Fue precisamente el 26 de octubre de ese año, cuando en una taberna de Londres se reunieron por primera vez, representantes de diversas asociaciones interesadas en el ordenamiento del futbol. 

Fue en ese año cuando “se separaron los caminos del ‘rugby-football’ (rugby) y del ‘association football’ (futbol), fundándose la asociación más antigua del mundo: la ‘Football Association’ (Asociación de Futbol de Inglaterra), el primer órgano gubernativo del deporte”.

¿Quién inventó el deporte más popular del mundo, llamado Futbol y que provoca grandes pasiones y grandes millonadas a algunos empresarios?

Existen varias teorías respecto a quién inventó realmente el futbol, la más aceptada es la que afirma que fueron los ingleses en 1863.

Sin embargo, antes que ellos, en diferentes culturas ya se practicaba algo parecido o muy parecido al futbol, de las cuales se tomaron las ideas básicas.

Se sabe muy bien que  los chinos, allá por los siglos II y III A.C., practicaban una forma antigua de juego con balón; los datos quedaron inscritos en un manual de ejercicios militares que remonta a esa época.

Se dice también que en Japón jugaban algo un poco diferente a los chinos, esto ya desde principios de nuestra era, llamado Kemari japonés, y que según se juega todavía hoy en día. “Se trataba de un ejercicio ceremonial, que si bien exige cierta habilidad, no tiene ningún carácter competitivo como el juego chino”.

Aunque se sabe muy poco de ello, en Grecia se practicaba el “Epislcyros”. “En Roma, por su parte, fue el ‘Harpastum’, muy popular entre los años 700 y 800, que si bien los romanos lo introdujeron en Gran Bretaña, el uso del pie era poco frecuente por lo que su influencia en el futbol es relativa”.

Igualmente, sabemos bien que los mayas jugaban pelota a su propio estilo y con sus propios fines.

Hay incluso una nueva teoría, basada en una investigación formal, que asegura que el futbol fue inventado por los “guaraníes”, allá en Paraguay, y lo llamaban el “manga ñembosarái”.

Lo mismo que les ha sucedido a nuestros hermanos de Guatemala por la erupción del Volcán de Fuego y a los también hermanos de Hawai con el Volcán Kilauea, nos sucedió en México en 1982 con la erupción del volcán Chichonal, localizado al norte de Chiapas, a unos 25 km de Pichucalco y a unos 75 km de San Cristóbal de las Casas.

Sucedió en la madrugada del 28 de marzo de 1982, cuando este volcán inició un nuevo ciclo de erupciones. Fueron suficientes tan sólo 7 días, desde esa fecha hasta el 4 de abril, para causar mucho más daños que los sucedidos en Hawai y en Guatemala.

Fueron más de 2 mil los fallecidos, 20 mil los desplazados y miles de hectáreas de cultivo dañadas, además de cientos de miles de vacas, borregos pollos, etc.

La emisión de los productos volcánicos y flujos piroplásticos afectaron 25 kilómetros cuadrados. Fue tan grande la fuerza de las erupciones que sus cenizas, además de en Chiapas, cayeron en Tabasco, Campeche, parte de Oaxaca, Veracruz y Puebla.
La última explosión fue la más fuerte y prolongada. Según los reportes de la época, sus cenizas penetraron la estratósfera, y después de algunos días “circundó el planeta, llegando a Hawai el 9 de abril; a Japón, el 18; al Mar Rojo, el 21, hasta llegó a cruzar el Atlántico”.

Las afectaciones causaron el desplazamiento étnico más grande de la historia de México. La etnia más afectada fueron los “Zoques”, más de 11,000 de ellos fueron reubicados en 16 nuevos asentamientos, originando la creación de municipios como Chiapa de Corzo, Ocosingo, Tecpatán, entre otros.

Actualmente este volcán continúa activo, pero no ofrece ningún peligro para la población, según los especialistas.

Y cuando nuestro equipo pierde, también lo sentimos a profundidad, a tal extremo que nuestro estado de ánimo se va en picada, baja sustancialmente; sufrimos, lloramos, nos queremos cortar las venas, ofendemos y no hace falta mucho alcohol para querer golpear a los seguidores del equipo contrario.

Y no sólo eso, diversas investigaciones han comprobado cómo la productividad laboral de los siguientes dos o tres días disminuye, y no solamente por la resaca sino por el sentimiento de derrota.

Sin embargo, es tan grande nuestro espíritu que no dejamos de querer a nuestro equipo. Los perdonamos, pues, como dicen algunos, tenemos en nuestro ADN lo necesario para sanar las heridas rápidamente.

Visto socialmente, el futbol es el “pan y circo” que nos ofrece el sistema para refugiarnos, divertirnos; la medicina para curar las penas de mucha gente.

“En México, como en la mayoría de los países de América Latina, el futbol es, para muchos, la válvula de escape de los problemas cotidianos”.
Todo está planeado y programado para distraernos, para calmar nuestro descontento por cuestiones sociales o políticas. Futbol y chelas se llegan a convertir en droga para muchos. Algunos piensan que si no fuera por el futbol habría más protestas en las calles.

Muy cierto, nos han saturado tanto de futbol que hasta resulta ofensivo. Que la liga MX, que la Sub 20, que la Sub-17, que la Copa Libertadores o la Liga de Ascenso, y no sé qué más. Y no sólo eso, nos invaden con los juegos de ligas europeas; prácticamente todos los días podemos ver un partido “importante” en la tele.

Sin embargo, a pesar de que muchos nos damos cuenta de cómo nos manipulan con el futbol, no dejamos de quererlo, y espero ansioso el inicio de cada partido para sentir esos estados de ánimo, tan intensos y satisfactorios que me proporciona el futbol.

En la época de mis padres y abuelos, el primer regalo que recibían los niños era unos guantes de box, era la distracción más importante en esa época, y aunque últimamente se promueve mucho en México esa actividad, ahora es el futbol el deporte más popular en el país, con millones de aficionados de todas las edades, y por supuesto nunca falta un balón entre los juguetes infantiles.

Y se justifica el gran gusto por el balompié; es un deporte tan noble que se puede jugar en cualquier parte, y en todo mundo lo puede practicar. Más allá de las diferencias sociales y económicas o de la pobreza extrema de muchos, “todos se unen a partir del placer por el futbol”; por supuesto son los jóvenes los más aficionados.

Para muchos mexicanos es, por momentos, más importante que cualquier religión. Es cierto esto; hace unos domingos me llevaron a misa de 12 hrs., donde escuché al sacerdote quejarse de que la gente prefería ir al futbol que a misa; y cómo no se iba a quejar, si la canasta de las limosnas se ve casi vacía en esos días.
Hace unas semanas me tocó ver en Guadalajara la euforia tan grande de muchos tapatíos por el campeonato de su equipo en la Liga MX. Mucha alegría en toda la ciudad.

Ese comportamiento es muy normal en el futbol, cuando el fanatismo por nuestro equipo es mayúsculo, el impacto personal y social porque nuestro equipo gane o pierda es de admirarse.

Cuando nuestro equipo gana lo festejamos con una euforia tan grande como si se hubiera ganado un campeonato mundial. Y no es solamente que nuestro equipo haya ganado, es el sentimiento que nos invade como si nosotros personalmente hubiéramos ganado, como si nosotros hubiéramos estado en la cancha y hubiéramos anotado los goles. Nos sentimos realizados y todo lo demás no importa.