Otro factor clave en una tienda, es la buena iluminación; hay tres opciones a las que podemos recurrir: la iluminación fluorescente, la incandescente y la halógena. 

Cada una de estas luces tiene características y usos distintos:

• La fluorescente es la correcta para dar luz de fondo pero no es la más favorecedora, es azul y achata los productos. 

• La incandescente es cálida y ayuda a que los colores se aprecien de manera más exacta. 

• La halógena es excelente para destacar y acentuar productos ya que es blanca y brillante.

Por lo general las tiendas tienen una combinación de todas o algunas de ellas.

Respecto al acomodo de los productos recordemos que éste debe de cumplir dos funciones:

• Facilitar la compra para el consumidor, al hacerlos accesibles y visibles para él. 

• Generar compras adicionales al presentarlos con todos sus posibles complementos y compañeros lógicos.

Sin embargo, antes de empezar a invertir en nuevo mobiliario o cambiar la iluminación hay cinco puntos que debemos de tener en cuenta siempre: 

1.- La limpieza y cambiar los focos fundidos; una zona sin iluminación es un  punto ciego para el cliente. 

2.- El volumen de la música; ésta es sólo para generar un ambiente, no una invitación a una fiesta. 

3.- Las ventanas y vitrinas de la tienda son sólo para mostrar algunos productos; no llenarlos al grado que impidan ver lo que hay dentro.

4.- El piso de venta no es la bodega, dejemos espacio para que el cliente se pueda mover y se vea la tienda espaciosa. 

5.- Utilicemos el sentido común, coordinemos colores y productos dentro de la tienda para que sea agradable a la vista.

Queríamos tener una idea de las grasas que estamos consumiendo en casa, en la mayoría de los restaurantes, en puestos de comida, y las que vendemos en nuestra tienda .

Para esto, encontramos en un artículo de la Revista del Consumidor “sobre los  distintos tipos de grasa que contienen que los hacen más o menos saludables”, y que sintetizamos a continuación:

Recordemos: Grasas buenas (Las insasturadas): monoinsaturadas y poliinsaturadas.  Grasas malas: las saturadas y las trans.

Cártamo alto monoinsaturado

Proviene de una variedad genética del cártamo. Contiene un alto nivel de ácido monoinsaturado (ácido oleico: del grupo Omega 9).

Oliva

Existen diversos grados de aceite de oliva que dependen del tipo de aceituna, sabor y proceso de elaboración. Los de oliva extravirgen y virgen contienen un alto nivel de ácido monoinsaturado.

Canola

De color amarillo, proviene de las semillas de la planta de la canola. Es el que contiene un alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados, por lo que su consumo es altamente recomendable.

Maíz

De apariencia cristalina, un color amarillo rojizo y un sabor muy aceptado por el consumidor.

Girasol

Tiene una apariencia cristalina y un color amarillo pálido. Destaca por tener un alto contenido de Omega 6.

Soya

Se obtiene de la semilla de soya; es el de mayor producción en el mundo. Es un aceite poliinsaturado que contiene ácido linoleico (omega 6) y ácido linolénico (omega 3).

Cártamo alto poliinsaturado

Se obtiene de la semilla de cártamo. Tiene un alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados, entre los que se encuentra el ácido linoleico (omega 6).

Ahora resulta que la manteca de cerdo no es tan mala como nos decían; lo malo de ella es, como en todo, el exceso.

Ya sabemos, que las grasas, además de agregar sabor y suave textura a los alimentos que consumimos, “son muy importantes para el organismo porque proporcionan energía, son fuente de ácidos grasos indispensables y ayudan a la transportación de algunas vitaminas”.

Durante cientos de años, la manteca fue la principal grasa que se utilizaba en las cocinas mexicanas; sin embargo, hace unas décadas, se le empezó a satanizar, argumentando que era la causa de colesterol malo, de enfermedades del corazón, de la gordura, y es cierto, por eso no hay que abusar de ella.

En los 80’s y en los 90’s, “fue señalada por dietistas y nutricionistas como el mayor mal de nuestra sociedad”, por lo que se empezaron a vender mucho los aceites comestibles vegetales. 

Pero ahora, la manteca está siendo reconocida y aceptada por algunos especialistas y nutriólogos, quienes aseguran que la manteca de cerdo tiene sus beneficios. 

Además de que le da un mejor sabor a los guisados, aseguran que el 45% de sus grasas son monoinsaturadas (grasas buenas), no contiene grasas trans, es fuente de vitamina D y tiene mejor cocción con los alimentos.

De hecho en muchos restaurantes, loncherías, cocinas económicas y en las cocinas de los mercados, algunos guisados los siguen haciendo con manteca para mejorar el sabor, sobre todo en los frijoles.

No obstante, lo sabroso que puedan ser los guisados con manteca, debemos tener cuidado de la cantidad que ingerimos y de su frecuencia. 

No estamos sugiriendo su uso diario, siempre serán más saludables los aceites vegetales.

El resentimiento es una carga psicológica que, en mayor o menor medida, muchos traemos, que nos impide triunfar en la vida personal y en nuestro negocio. Esa carga la llevamos a todos lados, muchas veces sin darnos cuenta.

Es también un veneno que se lleva en la sangre y en el alma, y que contamina todo nuestro ambiente, dañando a nuestra persona, a nuestra familia y a nuestras relaciones en general.

El resentimiento surge por daños que nos hicieron en el pasado, algo que vivimos y no nos gustó, agresiones físicas o verbales, algo que solicitamos y se nos negó, algo que pedimos que se hiciera y no nos obedecieron, etc.

Es un sentimiento que se manifiesta en el presente por el fuerte impacto que tuvieron esas experiencias en nosotros. Es   volver a sentir esas experiencias con el dolor que crearon.

El resentimiento se alimenta del pasado, daña nuestro presente y nos ofrece un futuro sombrío. Cuando surge en personas con alta sensibilidad, algunas veces lo utilizan como arma para jugar al papel de víctimas, con los resultados que esto contrae.

El resentimiento es curable y para ello existe el perdón: Perdona todo y a todas las personas. Perdona a tus padres, a tus maestros, a tus exjefes, a tus amigos, vecinos, clientes, etc.,  pero principalmente perdónate a ti mismo. Perdona tus errores, tus pecados, tus fracasos, tus defectos, etc.

Si Dios nos perdona ¿por qué no perdonarnos nosotros?

Técnicas para perdonar:

• Reescribe las situaciones de tu pasado que  creas te hicieron daño, dales otra interpretación. 

• Vive el presente, no te des tiempo para pensar en el pasado.

• Aprende de tu pasado, sácale jugo; puede convertirse en la mejor universidad para tu crecimiento y evolución, para tu felicidad y la de tu familia, para el éxito de tu negocio.

• Piensa que todas nuestras experiencias son lecciones, y que tenemos que aprender de ellas  para no volver a repetirlas. 

• Valora todo lo que eres y tienes, y da gracias al Creador porque esas experiencias no fueron más fuertes. 

• Perdona a la gente, ten en cuenta que nadie es o será como tú quieres que sean, ni siquiera nuestros hijos. 

• Piensa que generalmente las personas que ofenden y agreden, son personas que viven con miedo, con sentimientos de culpa y de inferioridad. Piensa en las circunstancias que vivieron ellos en el momento de la agresión, tal vez nosotros hubiéramos hecho lo mismo, o tal vez peor.

Si te cuesta trabajo practicar lo anterior, recuerda que Jesucristo lo perdonó todo: ofensas, burlas, críticas, agresiones y hasta la muerte. Perdonó aún cuando nunca nadie le pidiera perdón, aún cuando continuaran agrediéndolo.

Aunque no lo creas, estos nombres raros existen en nuestro país; son nombres de poblaciones pequeñas, nombres que heredamos de nuestros ancestros prehispánicos.

Esta es información que nos llegó de uno de nuestros lectores, y que checamos fue publicada por Ricardo Pineda en 2016, en El País.

A mi hasta se me atoró la lengua al tratar de pronunciarlos. Te desafío a que lo hagas tú, te podría resultar divertido y te dará conocimiento. 

Aquí un extracto de la publicación:

• Bacadéhuachi (Sonora)

Este nombre proviene de la etnia Ópata, Bacadéhuachi, está ubicada al noroeste de Sonora y fue fundada en 1645 por el misionero jesuita Cristobal García; esta localidad significa “la entrada del carrizo”.

• Basaseachic (Chihuahua)

Es el parque nacional en donde se encuentra la segunda caída de agua más alta del país tiene un nombre que significa “lugar de coyotes” o “cascada”, según el pueblo rarámuri.

• Tzintzingareo (Michoacán)

Se localiza entre los municipios de Maravatío y Ciudad Hidalgo; el nombre de este pueblo artesano tiene un origen purépecha que quiere decir “santuario de colibríes”, muy similar al origen de otra localidad michoacana: Tzintzuntzan.

• Hecelchakán (Campeche)

Al norte del puerto campechano se encuentra esta ciudad que, en maya-yucateco, es el equivalente a “sábana del descanso”.

• Jechtojtik (Zinacantán, Chiapas)

El nombre de esta localidad de menos de cien habitantes no tiene una traducción al español pero proviene de una variante del tzotzil que significa “La Granadilla”.

• Tahdizbchén (Yucatán)

Se ubica a seis kilómetros de Mérida; el nombre de esta subcomisaría tiene su génesis en el maya-yucateco y quiere decir “pozo muy escrito”.

• Tlatlauquitepec (Puebla)

Es uno de los pueblos mágicos de la Sierra Norte poblana. El nombre de este municipio equivaldría a decir “el cerro que arde” o “el cerro cabezón”, en náhuatl.

• Yachihuacaltepec (Toluca, Estado de México)

Originalmente llamado San Marcos Yachihuacaltepec, el nombre de este pueblo se refiere a “los que poseen casas en el cerro de las flores”. Se ubica al norponiente del Mpio. de Toluca, a un lado de la carretera que conduce a Calixtlahuaca, otro nombre algo difícil de pronunciar.

• Tancanhuitz (San Luis Potosí)

Es uno de los municipios potosinos con más lluvias, su nombre puede ser interpretado como “canoa llena de flores” o “simplemente lugar de flores”.

• Alaxtitla Ixcacuatitla (Veracruz)

Quien pueda decir “Vengo de Tlaxcalixtlahuaca pero voy para Alaxtitla Ixcacuatitla” seguro es un veracruzano de cepa y muy probablemente de Chicontepec. No hay demasiado consenso en el significado de su nombre, pero lo más cercano es algo similar a “lugar donde se pone arena en abundancia”.

• Tlalnelhuyocan (Veracruz)

Es también de origen náhuatl; cuando nombras a este pueblo perteneciente a Jilotepec, es como si dijeras “lugar donde hay raíces” o “lleno de raíces”.

• Xalpatláhuac (Guerrero)

Localizado al este de Chilpancingo; el nombre de esta cabecera municipal tiene su origen en una derivación de dos elementos: xalli, que significa “arena”, y patláhuac, que equivale a “ancho”. Su traducción es “arenal ancho o amplio”.

Tu temperamento, como el de todas la personas, es genético y nunca lo podrás cambiar, si acaso, controlarlo y dirigirlo hacia una tarea específica.

Por otro lado, tu carácter, y el de todo el mundo, es resultado del desarrollo personal, como la madurez, el autocontrol, etc., que cada persona va adquiriendo a través de las vivencias que va teniendo.

Lo siguiente te podrá dar una idea de la razón de tu comportamiento:

Por lo que respecta al temperamento, éste es la manera natural de ser o de reaccionar de cada individuo; “está determinado por los aspectos motivacionales y emotivos propios de cada persona”. 

Es parte de la personalidad y está determinado por factores biológicos propios de la constitución individual.

Es algo así como el grado de carga emotiva que le pone a las cosas; de cómo actúa y reacciona en sus tareas y situaciones familiares.

Hipócrates (460-370 a c), el padre de la medicina, distinguió cuatro tipos de temperamentos, que dependen de los diferentes humores corporales que tenemos: Sanguíneos, Flemáticos, Melancólicos y Coléricos.

Aunque mucha veces nos comportamos claramente con una de estas características, tenemos una mezcla de los cuatro, y el grado en que se manifieste uno u otro dependerá de las circunstancias de cada momento, de la edad y del auto-control que tengamos.

Características de cada temperamento:

1.- Sanguíneo:  

• Personas sociables, con humor muy variable. Poseen una alta sensibilidad, un bajo nivel de actividad y una moderada reacción al medio. Son extrovertidos y manifiestan alta flexibilidad a los cambios.

• Son cálidas y vivaces; receptivas por naturaleza. Tienden a tomar decisiones basándose en los sentimientos más que en la reflexión. 

2.- Flemático. 

• Propio de personas que tardan en tomar decisiones, a veces con mucha sangre fría. Se caracterizan por tener una baja sensibilidad, pero una alta actividad. 

• Son introvertidas y poseen baja flexibilidad a los cambios. Tranquilas, equilibradas, nunca pierden la compostura y casi nunca se enfadan. 

• El más agradable de todos los temperamentos. 

3.- Melancólico.

• Personas tristes y soñadoras; muy activas, con una baja flexibilidad a los cambios. Poseen un gran carácter. Muy sensibles, con predisposición a la depresión. Tienden a la introversión.

• Son analíticas, abnegadas y perfeccionistas. Muy Confiables.

• Es el más complejo de todos los temperamentos.

4.- Colérico. 

• Personas con una voluntad fuerte y unos sentimientos impulsivos. Poseen alta sensibilidad. Son flexibles a los cambios.

• Calurosas, activas, prácticas, voluntariosas, autosuficientes y muy independientes.

• Tienden a ser decididas y firmes de opinión; tiende a imponer su voluntad. Son ambiciosas.

• Extrovertidas, aunque no  como el sanguíneo.

Ahora, respecto al carácter, como mencioné antes, éste no es genético; es algo que vamos formando y desarrollando desde que somos niños; algo que sí podemos cambiar, mejorar o empeorar. 

Se forma a partir del manejo del temperamento, asimilando las vivencias y experiencias que tenemos en la vida.

Se trata del conjunto de cualidades propias de cada persona, que la distingue de las demás por su comportamiento; del modo específico de comportamiento del individuo, determinado por sus cualidades morales. 

En sus expresiones actuales, el carácter ya no se considera como parte de la personalidad, sino como la personalidad misma, que es valorada positiva o negativamente.

Definitivamente, el carácter indica el modo a través del cual actuamos, nos expresamos y pensamos.

Tu personalidad y la de todos, la constituyen aspectos que no son detectables a simple vista, sino que se deducen por nuestros comportamientos. 

Esos aspectos son consistentes y continuos; están encubiertos pero se manifiestan dependiendo de cada situación.

Podemos calificar, a simple vista, a alguien como extrovertido, pero no siempre ni en todos lugares lo manifiesta.

La personalidad está determinada por nuestro temperamento y nuestro carácter, y dependiendo de la combinación e intensidad en que éstos se manifiestan en cada momento, lugar y circunstancia, nos hace diferentes, únicos y especiales.

Se define como “la diferencia individual que constituye a cada persona y la diferencia de otra por medio de sus características o cualidades”, “como el conjunto de modalidades adaptativas que el individuo utiliza en su contacto cotidiano con el ambiente en que se desenvuelve”, o como “el conjunto, relativamente durable, de rasgos y patrones de conducta”.

Todas las características de singularidad, individualidad, emociones, sentimientos y sensibilidad que engloba la personalidad, son las que dan la identidad de personas, grupos, sociedad, etc. 

Factores que configuran la personalidad

• El proceso de crecimiento, desarrollo, maduración y declinación de la personalidad a lo largo del ciclo vital individual, sobre todo en los años formativos.

• Factores prenatales como la edad de la madre, su salud, estados emocionales, sus hábitos dietéticos, su salud, etc.

• Las condiciones culturales específicas en que se desarrolla el individuo, la familia, instituciones educacionales, religión, mitos, ideologías, valores.

Cambios de la personalidad: La personalidad nunca es estática; cambia gradualmente por sucesos importantes como el cambio de edad y la manera en que se perciben las experiencias; cambios hormonales, etc.  

Era el año 1600, cuando don Tristán de Alzúcer llegó a lo que es ahora la CDMX, buscando enriquecerse y abrirle buen camino a su hijo del mismo nombre, para lo cual se dedicó al comercio. 

Después de recorrer algunos barrios, don Tristán se fue a radicar por el rumbo de Tlaltelolco y allí mismo instaló su comercio que atendía con la ayuda de su hijo.

Don Tristán tenía un buen amigo y consejero, el Arzobispo don Fray García de Santa María Mendoza, quien solía visitarlo en su negocio para conversar. Junto con unos vinitos, allí platicaban de las cosas que los identificaban pues habían nacido en el mismo pueblo.

Todo iba muy bien en el comercio de don Tristán, que decidió ampliarlo, para lo cual envió a su hijo al Sureste del ahora México, a buscar nuevos productos.

La mala suerte hizo que el joven Tristán enfermara a tal grado, que se temió por su vida; don Tristán preocupado por ello, se arrodilló ante la imagen de la Virgen y prometió ir caminando hasta su santuario, si su hijo se aliviaba. 

Semanas más tarde el muchacho regresaba sano a la casa de su padre, quien feliz lo estrechó entre sus brazos.

Vinieron tiempos de bonanza en el negocio, y tan ocupado estaba don Tristán que se olvidó de su promesa; sin embargo, en las noches le invadía el remordimiento al recordar la promesa hecha a la Virgen.

Un día fue a visitar a su amigo y consejero, el Arzobispo, para hablarle de la falta de cumplimiento de su promesa y que le dijera qué hacer, ya que de todos modos le había dado gracias a la Virgen en sus rezos. 

-Bastará con eso, -dijo su amigo-, si rezaste a la Virgen dándole las gracias, ya no hay necesidad de cumplir lo prometido.

Don Tristán se fue a su casa muy complacido, olvidando la promesa de la que lo había relevado el Arzobispo.

Pero un día, apenas amanecía, el Arzobispo caminaba por la calle de La Misericordia, cuando se topó con don Tristán, quien ojeroso, cadavérico y con una túnica blanca que lo envolvía, caminaba rezando con una vela encendida en la mano derecha.

¿A dónde vas a estas horas, amigo Tristán?, le pregunto el Arzobispo.

– “A cumplir con la promesa de ir a darle gracias a la Virgen”, respondió con voz hueca y tenebrosa, el comerciante.

El Arzobispo lo dejó avanzar, pero esa noche decidió ir a visitarlo para pedirle que explicara por qué decidió ir a pagar la manda hasta el santuario de la Virgen, pero lo encontró tendido, muerto, acostado entre cuatro cirios, mientras su joven hijo Tristán lloraba con gran pena.

Con mucho asombro el prelado vio que el sudario con que habían envuelto al muerto, era idéntico al que le viera vestir esa mañana y que la vela que sostenían sus agarrotados dedos, también era la misma.

-Mi padre murió al amanecer -dijo el hijo entre sollozos, pero antes dijo que debía pagar no sé qué promesa a la Virgen.

Con esto el Arzobispo se dio cuenta que don Tristán ya estaba muerto cuando lo encontró por la calle. En su ánimo se sintió culpable de que aquella alma hubiese vuelto al mundo para pagar una promesa que él le había dicho que no era necesario cumplir.

Pasaron los años… Tristán hijo, regresó a España, pero el alma de su padre continuó por mucho tiempo, deambulando con una vela encendida, cubierto con el sudario amarillento y carcomido, por la misma calle, a la que la gente nombró después, “El callejón del muerto”.

Tanto máquinas como personas tenemos un ciclo de vida, si no nos damos el mantenimiento adecuado, principalmente el preventivo, podemos fallar. Nuestro funcionamiento tiene un límite, y en tanto llega ese límite puede ir disminuyendo nuestra efectividad reflejada en nuestros resultados.

Aunque los rendimientos físicos son muy diferentes, las máquinas y las personas nos parecemos mucho; en ambas hay desgaste y agotamiento, y con el tiempo requerimos de cierto mantenimiento para conservarnos y garantizar la calidad en nuestras actividades.

Se define “mantenimiento” como “aquellas acciones realizadas en forma sistemática sobre un equipo o sistema, con la finalidad de mantenerlo trabajando en condiciones específicas de funcionamiento y para reducir las posibilidades de ocurrencia de fallas, prolongando su tiempo de vida útil”.

Por su parte, la acción de prevenir la define el diccionario como: “Ver y conocer con anticipación un daño o prejuicio, evitándolo o impidiéndolo; anticiparse a un inconveniente, dificultad u objeción”.

A nivel personal el mantenimiento abarca todas nuestras áreas de vida, principalmente nuestro cuerpo, tanto interna como externamente.

Tipos de mantenimiento:

Preventivo: Es el más recomendado porque previene, y es resultado de una planificación y programación. El tiempo y su frecuencia son definidos. 

De acuerdo a nuestra edad y condiciones particulares, y para prevenir enfermedades y mantenernos en buen estado de salud, debemos hacernos chequeos médicos frecuentes que incluyan pruebas de laboratorio y revisiones de la vista, dientes, corazón, metabolismo, etc.

Predictivo: Predice y supone a través del análisis y observaciones la posible causa o motivo que produce un desgaste normal, fallas frecuentes y errores predecibles. Su frecuencia se basa en un número determinado de horas de funcionamiento.

Correctivo: No es planificado ni programado, y es aplicado cuando fallan las cosas; este tipo de mantenimiento no se puede precisar con anticipación y el tiempo que requiere depende de la magnitud de la falla.

Debemos evitar llegar a este nivel de mantenimiento porque las actividades tanto de una máquina como en la persona, se detienen ocasionando una incapacidad temporal y el riesgo de que pueda ser permanente.

Mental: Este es aplicable específicamente a las personas  y se refiere no sólo a la actualización de conocimientos y habilidades, sino a las ideas, actitudes y percepciones que tenemos de las cosas nuevas que se presentan en nuestro entorno, llámese innovaciones, problemáticas, etc.; todo lo que trae consigo la globalización.

De cualquier manera, prever, tiene el prefijo “pre” que significa antes; se trata de ver las cosas antes de hacerlas o de que sucedan, haciendo los ajustes necesarios para evitar que algo se dañe, salga mal, o se eche a perder; es decir, para que las cosas salgan bien o lo mejor posible. 

Cuando no hacemos el mantenimiento correspondiente en forma preventiva, tendremos que hacerlo en forma correctiva, y esto es más costoso y se lleva más tiempo.  

Los que exigen calidad se preguntan ¿”por qué siempre hay tiempo para hacer las cosas dos veces y no el suficiente para hacer las cosas bien a la primera”?. Prevenir es más barato que corregir. Muchas veces las correcciones no reponen lo que se pierde al no haber prevenido los  sucesos. En prevención de accidentes, por ejemplo, los expertos aseguran que nueve de cada 10 de ellos pudieron haberse evitado, previniéndolos. 

Corregir, el mismo diccionario se refiere a “enmendar lo errado”; es decir, que la falta de prevención comete errores, incurre en fallas, aumenta las probabilidades de que las cosas fallen y las ponen en riesgo.

No te limites, donde puedas o donde quieras hacerlo, canta y canta, porque cantar trae beneficios a tu salud física y mental; esto de acuerdo con varias investigaciones. 

Cuanto te estés bañando, con los amigos, mientras manejas, con karaoke o sin él, canta porque cantar es una buena medicina, según la ciencia.

Diferentes investigaciones realizadas por científicos de Estados Unidos, de Japón y de Inglaterra, confirman que su efecto directo es en tres sentidos:

• Reduce el estrés

• Mejora la respiración 

• Mejora pacientes con Alzheimer

Contra el estrés

Investigadores de la Sociedad Japonesa de Medicina Psicosomática, BioPsycho-Social Medicine, afirman que el canto es muy eficaz para reducir el estrés, esto sucede porque se reducen considerablemente algunas de las hormonas que lo produce. 

En un estudio realizado por los mismos japoneses en personas mayores, descubrieron que tenían niveles reducidos de cortisol, la hormona del estrés, en su saliva, después de cantar, así como un mejor estado de ánimo y menos tensión. 

Mejora la respiración

Un estudio revelado por Health Promotion International Magazine, asegura que para algunas personas con asma o con una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cantar es una terapia muy efectiva para mejorar su respiración.

En pacientes con Alzheimer

La Alzheimer’s Society, una organización benéfica de investigación y cuidado del Reino Unido para personas con demencia, desarrolló un programa de coros llamado “Singing for the Brain”, el cual demostró que el canto puede ayudar a mejorar aspectos de la memoria, la sociabilidad y el estado de ánimo en pacientes con el mal de Alzheimer. 

Así que ya sabes como quitarte el estrés, respirar mejor y mejorar tu cognición.