Es momento para mostrar qué tan resistentes y perseverantes somos.

El contexto en el que se desenvuelven los empresarios, ya sean micros, medianos o grandes, es complicado. Me atrevo a decir que es “un mundo donde no caben los débiles”, porque sólo unos cuantos logran sus metas.

Al igual que los buenos atletas, la característica principal que debe identificar a las personas con algún negocio, o de la gente feliz, es algo que los psicólogos llaman resiliencia.

Este concepto se refiere a la capacidad para sobreponerse a las adversidades o dificultades extremas, a las exigencias, contratiempos, etc.; es esa capacidad que desarrollan los grandes atletas de sentirse invencibles a pesar de no haber ganado.

Aprendamos de ellos. Tanto los grandes deportistas, como los grandes empresarios y personas exitosas:

• Son flexibles para aceptar los hechos y ajustar sus expectativas

• Interpretan bien las experiencias negativas

• Se ajustan a las nuevas situaciones con valentía, con ánimo, proactivamente, con iniciativa, etc.

• Aceptan el éxito y el fracaso como parte del viaje de la vida

• Aceptan con positivismo y valor los retos que la vida les pone 

• Se levantan tantas veces como caen 

• Luchan y salen adelante de cualquier adversidad

• Aprenden de los fracasos

• Sacan provecho a las situaciones adversas

• Entrenan su mente para trabajar más inteligentemente 

• Soportan lo que tienen que soportar 

• Ven con humor las cosas difíciles

• Tienen un alto sentido de responsabilidad

• Buscan ayuda siempre que la necesitan, llámese un mentor, entrenador o coach 

• Se preparan y se entrenan diariamente

• Hacen a un lado el orgullo

Todos estamos expuestos a embates de todo tipo, pero recuerda que cada quien es responsable de su felicidad, de su calidad de vida, de su estado de ánimo y su futuro.

Tú, amigo detallista:

• Entrena tu mente para ver las cosas desde perspectivas diferentes

• Nunca pienses mal de ti, ni creas que el mundo está en tu contra 

• No te amargues ni te quejes de lo malo que te suceda

• Ve tus entornos “difíciles” como campos de entrenamientos diarios donde puedes ejercitar tu voluntad, tu autocontrol, tu autoestima, etc. 

• Evita que tu sensibilidad se convierta en debilidad, después de todo “lo que no te mate, debe fortalecerte”; tienes que “curtirte” en las adversidades

• No permitas que otros manejen tus emociones y tu estado de ánimo, cuida tu autoestima

• Enfréntate a las adversidades sin miedo  

• Haz a un lado el orgullo 

Todo esto lo puedes desarrollar a través de la voluntad y de la práctica; tienes que ver las cosas con el cerebro, más que con el corazón; usa más el razonamiento y menos las emociones.  

Sabes bien que, la felicidad no consiste en la ausencia de problemas, de experiencias dolorosas y situaciones adversas, “sino en la forma en cómo se responde a ese tipo de situaciones y se logre crecer a través de ellas”.

Nuevos tipos de líderes están siendo reconocidos y apreciados en muchas empresas, son los silenciosos. ¡Podrías ser tú uno de ellos!

Los líderes tradicionales son dinámicos, mueven con insistencia a otros para que los sigan, tienen mucha energía y son extrovertidos. 

Los líderes silenciosos, son diferentes. Su estrategia es observar, callar y después actuar; observan, reflexionan y en el momento necesario aclaran y corrigen con buenos argumentos.

Muchos empresarios reconocen que los tradicionales son necesarios para alcanzar los objetivos institucionales, pero no suficientes.

Los nuevos líderes también mueven gente, pero sin tanto ruido. Persiguen los mismos objetivos empresariales que los tradicionales, pero desde una posición estratégica que complementa las funciones de éstos, protegiendo y defendiendo, lejos de cualquier exageración. 

Aparentemente tienen menos energía que los líderes tradicionales, ya que sólo observan y ponen atención en lo que dicen los demás, para luego dar su opinión en forma contundente y tomar acción.

No tratan de llamar la atención demasiado, pero claramente predican con el ejemplo y dan buenos resultados. No buscan el poder, pero “tienen el ‘poder’ de hacer de sus espacios, mejores lugares”. 

En una empresa eligen una posición de retaguardia, pudiendo   ahorrarle a la misma, mucho dinero y dolores de cabeza. 

Son tan valiosos, útiles y necesarios como los líderes tradicionales que van adelante.

Son posturas diferentes pero complementarias: entusiastas/dinámicos, unos, y observadores/reflexivos, los otros. En diferentes momentos y dependiendo de los retos por asumir, las empresas deberían permitir que ambos estilos pudieran rotar sus puestos; esta estrategia las enriquecería mucho.

Los líderes tradicionales dominan, pero los silenciosos no pueden ser minimizados, pues en ocasiones se convierten en la fuerza dominante.

Fuentes: Juan Carlos Díez Posada; degerencia.com / Mara Calzato / mibucle.com

Para entender nuestras actitudes “desma…”, es necesario conocer cómo funciona nuestro Cerebro. 

La teoría del “Cerebro Triuno”, explica que nuestro cerebro está formado, por tres cerebros, mismos que, a través del tiempo y como resultado de la evolución, se fueron creando uno sobre el anterior.

1.- Cerebro Primitivo o Reptil 

Se encarga de las funciones básicas para que vivamos. Regula los aspectos más instintivos como el comer, beber, dormir, el sexo, la respiración, el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, la necesidad de cobijo y de protección, etc.

“Es el guardián de nuestra vida; el impulso por la supervivencia”. Su función básica es actuar rápido y de manera instintiva para asegurar la supervivencia.

En él, se almacena el miedo, las fobias y otros aspectos que, en algunas ocasiones, nos llevan a comportarnos como animales salvajes.

No tiene capacidad de pensar ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el organismo así lo demanda. Se ocupa del puro presente; sus conductas son impulsivas.

“Es un cerebro funcional, responsable de conservar la vida; capaz de cometer las mayores atrocidades ya que no mide las consecuencias ni tiene compasión”.

Cerebro Límbico o Emocional 

Se encarga de producir y generar las emociones e influye definitivamente en nuestro interés o desinterés para hacer algo.

Cerebro Racional o Neocórtex:

Se encarga del procesamiento cognitivo y de la toma de decisiones razonadas y lógicas.

• La función básica del reptiliano es ACTUAR; 

• La del límbico es SENTIR, EMOCIONARSE al Actuar; 

• La del Neocórtex es PENSAR, antes o después de Actuar.  

Las personas que hicieron compras de pánico cuando se enteraron del  encierro para combatir el COVID-19, actuaron con su Cerebro Reptil. No pensaron, “les valimos ma…” los demás; algunos hasta se peleaban, arrebatándose el papel del baño.

Contrario al Management Lineal existe un nuevo método con la que están direccionando muchas empresas actualmente, hablamos del Pensamiento Sistémico o “Management Sistémico”.

Se trata de “un modo de pensamiento que considera el todo y sus partes, así como las conexiones entre éstas. Estudia el todo para comprender las partes”.

Es decir, ver a la empresa desde una perspectiva más amplia donde se tienen en cuenta las relaciones mutuas de sus diferentes partes, contemplando las variaciones que tienen.

Esto rompe con el estudio tradicional que se hacían en las empresas, donde mediante el análisis se fragmentaban cada una de las partes para después volver a unirlas, sin considerar las relaciones que existían entre ellas.

En el Pensamiento Sistémico se trata de reconocer que “cualquier acción en una de sus partes, tiene múltiples repercusiones en el resto, apreciables o no, y en momentos diferentes”.

Un ejemplo podría ser el de aquellas empresas que no consideran a los clientes como parte de su propio sistema de organización.

La interrelación que existe entre la empresa con clientes, proveedores, gobierno, fabricantes, distribuidores, etc., son parte esencial del sistema, y “su actuación afecta, y es a la vez afectada, por el sistema organizativo en su totalidad”.

Algunos de los criterios que se consideran en el pensamiento sistémico son:

• Las soluciones que son buenas a corto plazo pueden ser perjudiciales en el largo plazo.

• Las cosas siempre mejoran antes de empeorar.

• La optimización de una de las partes puede perjudicar al conjunto.

• Componentes e interrelaciones, están en permanente cambio; tienen variabilidad natural. No debemos intentar modificar resultados que son producto de esta variabilidad natural del sistema.

• Los problemas de hoy son las soluciones de ayer.

• Las soluciones fáciles nos conducen al punto de partida o peor.

El mundo real es cada vez más complejo y sus requerimientos exigen que se tenga un enfoque de pensamiento completamente diferente, para lo cual los expertos recomiendan una dirección por sistemas, o lo que en los altos medios se conoce como Management Sistémico. 

La forma en que se han manejado muchas empresas no ha dado los resultados que sus dirigentes han esperado. Se siguen aplicando métodos que aprendieron hace décadas y que responden a contextos diferentes a los que se están presentando en el presente.

El pensamiento que tradicionalmente se ha tenido en la dirección de empresas es lineal, que consiste en una interpretación del mundo real fragmentado; es decir, que para la solución de sus problemas y la planeación estratégica hacen un análisis y definición de sus estrategias dividiendo en partes a la empresa, con lo que reducen su visión de la misma. 

Con este enfoque olvidan la relación mutua que hay entre dichas partes y la coordinación que existe con todo su entorno.

Un ejemplo de Visión Lineal, sería el caso de una orquesta que vista linealmente se puede decir que está compuesta por el conjunto de sus músicos, pero no, la orquesta la integran la correcta coordinación de cada uno de los músicos; es decir, la relación que existe entre ellos.

Una empresa no es la cantidad de gente y departamentos que trabajan en ella, sino la interrelación y coordinación de sus partes que conduce a los propósitos comunes de la empresa. Además de no tomar en cuenta las múltiples relaciones que existen entre las diferentes partes de un conjunto, un pensamiento lineal tampoco considera los cambios que se presentan, constantemente, en cada una de ellas.

Este tipo de Visión Lineal no es eficiente para la complejidad actual, y causa muchos problemas dentro de las empresas.

Igual que con los seres humanos, los negocios también tienen fortalezas y debilidades, oportunidades y amenazas. 

Un análisis FODA nos da una visión global del negocio, proporcionándonos un diagnóstico objetivo. Nos ayuda a hacer un análisis completo de todos los aspectos del negocio, tanto internos como externos. El análisis de cada elemento y las correspondientes acciones en cada uno, no sólo nos evitará muchos dolores de cabeza, sino que podrá hacernos más competitivos. 

Aspectos internos a evaluar:

La ubicación, tamaño, antigüedad de la tienda, presentación, distribución de espacios, acomodo de productos, precios, tipo y calidad de los proveedores; la diversidad de productos, la rotación de inventarios, la contabilidad, deudas por pagar, fugas hormiga, el equipo de computo, mobiliario, refrigeradores, limpieza, antigüedad de la tienda, etc.

Aspectos externos a evaluar:

La competencia, su cercanía, sus planes, políticas oficiales, tipo de clientes, políticas de proveedores, nuevos productos, etc.

Cada uno de estos aspectos cabe en uno de los cuatro cuadrantes de la figura de la página siguiente, según lo que representen en el momento del diagnóstico. Cada uno podrá ser una fuerza o una debilidad, una amenaza o una oportunidad, todo dependerá de su situación con respecto a sí mismo y con respecto al entorno; debemos analizarlos por su vigencia, su utilidad, rentabilidad, etc. 

Son cuatro los elementos a considerar en el análisis de un diagnóstico empresarial: 

Elementos Internos: Como todos los seres humanos los negocios también tienen fuerzas y debilidades.

Elementos Externos: oportunidades y amenazas. (Este análisis requiere información externa que podemos obtener por clientes, amigos, vecinos, noticieros, etc.).

Muchos economistas dicen que el dinero es un producto con el que se identifican todos los demás productos; o sea, es un medio para obtener bienes y servicios; riquezas materiales para satisfacer egos y necesidades de la gente.

Su existencia ha creado muchos conflictos entre la población, desde envidias hasta guerras. Un mundo donde unos cuantos tienen demasiado y no lo quieren soltar, mientras que muchos otros carecen de él y se la pasan ambicionándolo. 

Pero ¿qué han opinado los grandes pensadores sobre el dinero? He aquí algunos ejemplos:

“Presta dinero a tu enemigo, y lo ganarás a él; préstalo a tu amigo, y lo perderás”.

Benjamin Franklin

“Lo mejor que podemos hacer por otro, no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas”.

Benjamin Disraeli

“Quien cambia felicidad por dinero, no podrá cambiar dinero por felicidad”.

José Narosky

“No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo”.

Alejandro Dumas

“Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”.

Voltaire

“La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”.

Platón

“Al perro que tiene dinero, se le llama señor perro”.

Proverbio árabe

“¿Qué es la avaricia? Un continuo vivir en la pobreza por temor a ser pobre”.

San Bernardo de Claraval

“Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado”.

Benjamin Franklin

“El dinero no da la felicidad, ciertamente; pero tampoco es un serio obstáculo”.

Josep Pla 

“El dinero no puede hacer que seamos felices, pero es lo único que nos compensa de no serlo”.

Jacinto Benavente 

“El camino hacía la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro”.

Benjamin Franklin 

“Es bonito tener dinero y cosas que puede comprar el dinero, pero también es bonito tener las cosas que el dinero no puede comprar”.

George Horace Lorimer 

“El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia”.

Woody Allen 

“La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión”.

Aristóteles 

“El dinero no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso”.

Mahatma Gandhi 

“Al dinero se le llora con un pesar más profundo que a los amigos o a los parientes”.

Juvenal 

“Muchos piensan que el dinero lo es todo, algo que comprueban cuando se hacen mayores”.

Oscar Wilde 

“El dinero siempre está ahí; sólo cambian los bolsillos”.

Gertrude Stein 

“No es vergonzoso nacer pobre, lo es el llegar a serlo por acciones torpes”.

Menandro de Atenas 

“No es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea”.

Séneca 

“La riqueza es como el agua salada; cuanto más se bebe, más sed da”.

Arthur Schopenhauer 

“El dinero que se tiene es instrumento de libertad, el que se busca lo es de servidumbre”.

Jean Jacques Rousseau 

Para lograr el éxito en el mundo externo, es necesario, primeramente, conseguirlo dentro de uno mismo.

Para tener reconocimientos, aplausos y felicitaciones en nuestras actividades, relaciones o profesión, conocidos como “Victorias Públicas”, primero, es necesario tener “Victorias Privadas”.

Es como el amor, que debe ser de dentro para afuera, así es con todo. No se puede lograr el éxito externo, sin antes haberlo conseguido en lo privado. 

Para esto, es necesario pasar por un proceso que depende exclusivamente de nosotros mismos; es en el espacio de nuestra vida personal, donde podemos conseguir nuestras “Victorias Privadas”.

Para ello, se hace necesario, primeramente, poner en práctica tres hábitos, mismos que nos llevarán al nivel necesario para lograrlo:

1º. Ser Proactivos; siéndolo, descubriremos que nosotros podemos hacer que las cosas sucedan, que podemos dejar de ser víctimas de las circunstancias y de los demás.

2º. Debemos empezar con un fin en la mente; es decir, tener metas y visualizarlas a fondo; tenemos que saber lo que queremos lograr y crearlo en la mente para manifestarlo.

3º. Debemos hacer primero lo primero; es decir, saber qué es importante para nosotros y enfocar todas nuestras acciones en ello.

¿Qué requerimos para lograr nuestras “Victorias Privadas”?:

• Disciplina

• Voluntad

• Cumplirnos a nosotros mismos

• Entrenarnos en buenos hábitos

• Controlar nuestros pensamientos y sentimientos

¿Qué lograremos con nuestras “Victorias Privadas”?:

• Seguridad personal

• Carácter, Fortaleza, Vigor

• Autoconfianza

• Grandes satisfacciones

• Altas posibilidades de lograr “Victorias Públicas”

El número de “Victorias Privadas”, irá aumentando nuestra energía, que como combustible, nos servirá para llevarnos a conseguir “Victorias Públicas”.

1.- Habla menos y escucha más. Busca entender las diferentes posiciones de los demás, sin apasionamientos.

2.- Observa los problemas desde diferentes ángulos y puntos de vista.

3.- Imagina las cosas de un modo y de otro. Visualízalas. Míralas, no como son, sino como podrían ser.

4.- Trata de encontrar nuevos usos y aplicaciones a las cosas.

5.- Piensa y analiza con flexibilidad.

6.- No lo creas todo y no lo dudes todo.

7.- Lee, descubre por ti mismo cómo han hecho otras personas para resolver sus problemas.

8.- Experimenta.

9.- Realiza conexiones entre situaciones fuera de lo común.

10.- Piensa en cómo sería lo contrario a lo que sabes o conoces.

Las primeras cinco son las más importantes.

Beneficios que logramos con estos ejercicios: Seguridad y confianza personal; una vida más divertida; nos sentiremos más útiles y más inteligentes; una vida más feliz al poder resolver nuestros propios problemas.

Tú, como empresario, necesitas tener gente que sea eficaz en sus labores, sólo así te podrán ayudar a que tengas éxito. 

¿Cómo lograrlo? Luis Castañeda, en su libro “Las 25 tareas ineludibles del director de Pymes” recomienda darle a nuestro personal “empoderamiento”; es decir, darle poder e independencia para mejorar su rendimiento. 

El autor habla de algunas herramientas, de las cuales sintetizamos las siguientes:

Respeto. Cuando la gente se siente respetada trabaja mejor y da lo mejor de sí; Se debe respetar a todos incluyendo al de la limpieza.

Responsabilidad. “Toda tu gente debe conocer a fondo sus responsabilidades y el papel que juega en la estrategia empresarial”.

Recursos. Éstos deben ser proporcionales a la responsabilidad, y que cada empleado esté consciente de que sus recursos deben ser rentables.

Autoridad. Al empleado le debe quedar claro cuál es su nivel de autoridad y qué tipo de decisiones puede tomar.

Estándares. Especificar el desempeño en cuestión de cantidad, calidad, costo y tiempo que se debe tomar para los resultados.

Desarrollo. La empresa debe contribuir a que el empleado se desarrolle integralmente, tanto en su vida laboral como personal.

Información. El empleado debe conocer bien a su empresa, en términos de su misión, visión y estrategias.

Retroalimentación. Al empleado se le debe evaluar periódicamente para que sepa cómo está funcionando.

Reconocimiento. Debe haber un sistema de reconocimientos.

Confianza. La confianza completa genera un clima laboral altamente productivo.

Tolerancia. Aceptar de los empleados sólo aquellos errores que sean involuntarios y sin mala intención.

Coaching. “El director no es un jefe, es un coach como los que dirigen a los equipos deportistas: debe capacitar, aconsejar, proveer, inspirar y dejar trabajar”.