El chamuco anda suelto

Por in Editorial on marzo 18, 2020

¿Qué puede ser más doloroso que sufrir la pérdida de un familiar cercano a causa de la delincuencia?

¿Qué puede ser más dañino, aberrante, y vergonzoso para una sociedad, que vivir en un ambiente, donde cada día están aumentando los delitos de todo tipo y la mayoría quedan impunes? 

Ningún calificativo, por muy ofensivo o exagerado que sea, cabe aquí.

Los medios hablan de delitos cuya cantidad asusta, y cada día se multiplican enormemente; extorsiones, asaltos, secuestros, mujeres y niños muertos o desaparecidos.

Esto ya parece una “guerra intestina”, donde, hasta donde vemos, los malos la están ganando.

¿Qué es lo que está mal en todo esto? ¿Las leyes, los protocolos para detener delincuentes, los policías, el ejército, los jueces, el gobierno federal?  

¿Quién puede detener estas atrocidades? ¿Hasta dónde llegaremos? 

Viéndolo a profundidad, todos somos culpables de los delitos. Los países de donde proceden las armas, aquellos que permiten su acceso, quienes las poseen y las usan, muchos por no denunciar, las autoridades por no hacer nada. 

La mayoría de los medios también tienen su grado de culpa en esto; informan los delitos como si ya fueran normales, sólo para llamar la atención y aumentar su rating; sus noticieros están cargados de los sucesos delictivos, y muchos televidentes con morbosidad disfrutamos viéndolos. 

Algunas personas ven normal disfrazar a sus hijos al estilo narco en algunos festejos, otros realizan sus fiestas con temáticas alusivas a la delincuencia. 

Ya basta. Cultivemos en nosotros, y en nuestra gente, buenos valores para que no veamos a la delincuencia como algo normal.

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