Cómo rescaté a mi perro

Por in Planeta on octubre 27, 2019

No me cansaría de hablar de cómo me la paso con mi perro; aunque hay de todo, como en cualquier relación, son muchos más los momentos gratos.

Una tarde, regresando de mi trabajo, iba caminando por una de las calles de la Col. Granjas México de Iztapalapa, cuando vi tirado un pequeño bulto. 

Pude observar que se trataba de un perro; no me quise acercar porque pensaba que estaba muerto. Esa noche no pude dormir pensando en el pobre animal.

Al día siguiente, cuando iba a mi trabajo, lo volví a ver en el mismo lugar y en la misma situación. Me fui a trabajar y por ratos se me venía a la mente la imagen de ese animalito.

Ya en la tarde, cuando nuevamente regresaba a mi casa, lo volví a ver ahí tirado, fue entonces que me acerqué a él y pude ver que aun respiraba, y que había sentido mi presencia porque se movió ligeramente.

No pude más y me lo llevé a casa. Esa  noche lo bañe, le corté un poco del pelo que le estorbaba en su cara, le di agua y un poco de carne; y pues, me lo quedé.

Después de eso, aun sigo viendo algunos perros sin dueño, muy sucios, enfermos y flacos, que he estado a punto de llevármelos, pero ¡no!, porque en mi casa me corren.

Dan mucha lástima verlos sufriendo, pero pienso que yo ya cumplí con uno, y espero de corazón que otros hagan lo mismo, rescatar un perro.

No tiene que ser de raza fina o de pedigree, el amor no tiene que ver con razas ni clases, ni belleza física.

Aunque tiene sus responsabilidades, un perro es una gran compañía para niños, jóvenes, adultos o de edad avanzada. 

Por favor, no compres perros en el tianguis; estos animalitos son casi personitas y no podemos estar haciendo negocio con ellos, mejor rescata uno o adquiérelo en asociaciones de rescatistas o similares.

Un perro rescatado, es una vida inteligente y amorosa que te estará agradecido toda su vida.

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