¿Por fin, los líderes nacen o se hacen? (parte 2)

Por in Impulsando mi negocio on junio 11, 2019

Para desarrollar el liderazgo no es necesario grandes estudios académicos, pero sí tener actitudes para: 

a) Aprender continuamente, sobre todo de la gente, de sus necesidades. 

b) Para motivarnos ante nuestras dificultades.

c) Para conocernos bien y ponernos objetivos y metas, con una perspectiva amplia de las cosas (visión).

d) Para que, a nuestro estilo, poder comunicar esa visión a nuestro equipo (familia, empleados, compañeros, etc.). 

Que no nos preocupe si no somos perfectos, en el mundo ha habido líderes mudos, tartamudos, invidentes, con “capacidades diferentes” etc. No toda la comunicación es, o tiene que ser verbal.  

Un líder necesita altos niveles de energía, tolerancia, paciencia, aceptación, tenacidad. El buen líder es el que está convencido de que las cosas salen mejor en equipo, aportando cada quien su naturaleza, a pesar de los errores que se pudieran cometer.

Un líder no es aquél que grita ni el que presume que lo tiene todo, tampoco es el que tiene el máximo poder en una empresa, estos son personas con autoridad, nada más.

En la práctica, un líder está tan ocupado en los detalles que lo llevarán a su objetivo que se planteó, que no tiene tiempo para rencores, ni envidias, ni venganzas.

Un buen líder es considerado desarrollador y facilitador del crecimiento de su gente. Entiende que las personas son más importantes que las cosas. Identifica los estilos de su gente y los desarrolla dentro del objetivo general de su negocio.

Si tú tienes algo de esto, desarróllalo, hazlo crecer y ve ampliando tu perspectiva de los demás aspectos que tiene o debería tener un líder para que otros te sigan y te tomen de ejemplo.

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