No confundas carácter y temperamento.

Por in DesarrollandoNos on mayo 7, 2019

Tu temperamento, como el de todas la personas, es genético y nunca lo podrás cambiar, si acaso, controlarlo y dirigirlo hacia una tarea específica.

Por otro lado, tu carácter, y el de todo el mundo, es resultado del desarrollo personal, como la madurez, el autocontrol, etc., que cada persona va adquiriendo a través de las vivencias que va teniendo.

Lo siguiente te podrá dar una idea de la razón de tu comportamiento:

Por lo que respecta al temperamento, éste es la manera natural de ser o de reaccionar de cada individuo; “está determinado por los aspectos motivacionales y emotivos propios de cada persona”. 

Es parte de la personalidad y está determinado por factores biológicos propios de la constitución individual.

Es algo así como el grado de carga emotiva que le pone a las cosas; de cómo actúa y reacciona en sus tareas y situaciones familiares.

Hipócrates (460-370 a c), el padre de la medicina, distinguió cuatro tipos de temperamentos, que dependen de los diferentes humores corporales que tenemos: Sanguíneos, Flemáticos, Melancólicos y Coléricos.

Aunque mucha veces nos comportamos claramente con una de estas características, tenemos una mezcla de los cuatro, y el grado en que se manifieste uno u otro dependerá de las circunstancias de cada momento, de la edad y del auto-control que tengamos.

Características de cada temperamento:

1.- Sanguíneo:  

• Personas sociables, con humor muy variable. Poseen una alta sensibilidad, un bajo nivel de actividad y una moderada reacción al medio. Son extrovertidos y manifiestan alta flexibilidad a los cambios.

• Son cálidas y vivaces; receptivas por naturaleza. Tienden a tomar decisiones basándose en los sentimientos más que en la reflexión. 

2.- Flemático. 

• Propio de personas que tardan en tomar decisiones, a veces con mucha sangre fría. Se caracterizan por tener una baja sensibilidad, pero una alta actividad. 

• Son introvertidas y poseen baja flexibilidad a los cambios. Tranquilas, equilibradas, nunca pierden la compostura y casi nunca se enfadan. 

• El más agradable de todos los temperamentos. 

3.- Melancólico.

• Personas tristes y soñadoras; muy activas, con una baja flexibilidad a los cambios. Poseen un gran carácter. Muy sensibles, con predisposición a la depresión. Tienden a la introversión.

• Son analíticas, abnegadas y perfeccionistas. Muy Confiables.

• Es el más complejo de todos los temperamentos.

4.- Colérico. 

• Personas con una voluntad fuerte y unos sentimientos impulsivos. Poseen alta sensibilidad. Son flexibles a los cambios.

• Calurosas, activas, prácticas, voluntariosas, autosuficientes y muy independientes.

• Tienden a ser decididas y firmes de opinión; tiende a imponer su voluntad. Son ambiciosas.

• Extrovertidas, aunque no  como el sanguíneo.

Ahora, respecto al carácter, como mencioné antes, éste no es genético; es algo que vamos formando y desarrollando desde que somos niños; algo que sí podemos cambiar, mejorar o empeorar. 

Se forma a partir del manejo del temperamento, asimilando las vivencias y experiencias que tenemos en la vida.

Se trata del conjunto de cualidades propias de cada persona, que la distingue de las demás por su comportamiento; del modo específico de comportamiento del individuo, determinado por sus cualidades morales. 

En sus expresiones actuales, el carácter ya no se considera como parte de la personalidad, sino como la personalidad misma, que es valorada positiva o negativamente.

Definitivamente, el carácter indica el modo a través del cual actuamos, nos expresamos y pensamos.

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