Tiempos de austeridad

Por in Impulsando mi negocio on marzo 3, 2019

Un detallista abarrotero, quien buscaba un local para poner otra tienda, le regateaba el precio a otro que lo estaba vendiendo. 

Como el regateo del comprador era incisivo y terco, el vendedor se desesperó, y algo molesto le dijo que no quería tratar con “pobretones”, a lo que el detallista le contestó “no es que yo sea pobre; soy codo, que es distinto”, y seguía diciéndole “me gusta sacarle el mayor provecho a mi dinero y por eso me ha ido bien”.

La posición asertiva del comprador impresionó al vendedor, quien finalmente, después de hacerle unas preguntas sobre la forma de pago, terminó por aceptar la cantidad que le ofrecía. 

Cierto es que no se puede regatear en todos los productos y servicios que queremos adquirir, pero el caso anterior es un ejemplo de cómo gastar menos, de opciones de ahorro, de prudencia al adquirir compromisos económicos, etc. 

Las razones por las que la gente y los países caen en crisis económica, es porque en vez de buscar el mayor provecho de su dinero, la cantidad que sea, hacen mal uso de él; lo despilfarran en lujos, compras innecesarias, inútiles, etc. 

Estamos pasando por una época de incertidumbre, y para algunos, de desconfianza; estos aspectos, aunados a los altos índices de inseguridad nos obligan a ser austeros.

En cualquier época o momento, la austeridad es buena y conveniente; no esperemos a que una crisis nos obligue a ello. 

El problema de las crisis económicas, es que derivan en crisis sociales, de inseguridad, de valores, en incapacidad para pagar deudas, etc. 

No esperemos a que una crisis nacional, mundial, y mucho menos personal, nos obligue a ser austeros.

No nos dé miedo ser austeros. La  austeridad voluntaria no es cosa de sacrificios, sino de actitud, de visión, precaución y de poder personal; es sólo cosa de eliminar lujos y bajar consumos, de buscar alternativas más baratas y hasta de regatear.

Ser austero, es algo conveniente, necesario ante la inseguridad que se padece en el país, ante la incertidumbre de cómo se comportará nuestra economía.

Si tienes suficiente dinero, no lo presumas, actúa como codo, como si no lo tuvieras.

La austeridad no es codicia ni avaricia; una cosa es ser  moderado en gastos y consumos, y otra ser avaro.

“Austeridad es lo contrario al despilfarro; éste implica el gasto desmesurado de dinero o de recursos en cuestiones que no se necesitan realmente, por eso se habla de derroche”.   

Algunas personas podrían decir que tienen el derecho de comprar todos los bienes materiales que quieran porque pueden hacerlo, y porque están convencidos de que es la manera de disfrutar bien de la vida, eso puede ser válido, pero ¿qué pasa  con aquellos que creen que pueden hacerlo pero no es cierto, o sólo porque creen que lo merecen?

Por otra parte, otros podrían decir que gastar de más y rodearse de lujos no hace más que empobrecer el alma de la persona porque limita su felicidad en lo material.

Los extremos, en este caso, nunca son buenos, siempre es mejor encontrar el equilibrio.

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