¿Por qué nos sentimos frustrados?

Por in DesarrollandoNos on septiembre 21, 2018

Lo más grave de la inmadurez es la óptica miope que se tiene de la vida: sólo consideramos lo inmediato. La vida funciona mejor con estrategias a largo plazo, y cada pequeña derrota personal que nos aflige en el camino, no es más que una sabia preparación para ayudarnos a ganar las siguientes veces que intentemos lograr algo.

El dolor, la frustración, el desengaño que causan las frustraciones no son castigos; son cosas positivas, son lecciones si se saben considerar con la perspectiva adecuada.

El comportamiento de un iluso, inmaduro, desesperado o de cualquiera que su visión sea sólo de corto plazo es como la de el jugador inexperto de ajedrez: mueve sus peones alegremente, buscando resultados inmediatos y no piensa en las consecuencias ulteriores de sus movimientos. Se excita e ilusiona prematuramente si consigue alguna ventaja parcial y, finalmente, se frustra cuando pierde la partida.

Frecuentemente, estos últimos, se rebelan contra su suerte cuando ésta les es adversa y tratan de modificar el curso de los acontecimientos para acomodarlos a sus deseos. El resultado es que su frustración no conoce límites.

Por el contrario, las personas maduras, con visión de largo plazo analizan objetivamente todas las posibilidades. Piensan en el resultado final y no se inquietan por los pequeños reveses que ha previsto ya como inevitables.

Estos últimos aceptan las cosas como vienen y tratan de fluir con ellas. En lugar de intentar modificar el destino, se adaptan a los acontecimientos, y cuando algo no sale como ellos lo habían previsto, buscan enseguida modificar su óptica.

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